¿Qué tiene de malo ser cola?

Hola bendiciones, lo que a continuación escribo tiene sus orígenes en un material del hno. Juan Stam, lo leí y me pareció interesante hacerle una reflexión y ponerlo en el blog. He añadido algunas cosas al material original del brillante Juan Stam, (que atrevimiento), no porque le haga falta, sino porque estoy pensando en un contexto diferente al de él.
Tenemos una perra que se llama Lulú, la pobre ya está vieja, pero todavía hace sus cosas. He conocido varios perros, algunos de ellos eran míos y otros de personas conocidas. A nuestra perra se le agregó otra parecida que se llamaba Nieve. De todos los que he conocido esta era la única que no tenía cola. En cuanto a los demás todos tenían cola, y ¡a Dios gracias! Con sus colas ellos nos expresan su alegría y su amor. Para los perros, la cola es como una segunda lengua para expresarse. No soy biólogo ni tengo la menor idea de la función del rabo en los animales, pero no quiero que nadie me los quite. ¿Quién puede imaginar un mundo en que ningún animal tenga cola? ¡Que nuestro buen Dios no lo permita! ¿Cómo nos hablarían nuestros perros si no tuvieran cola?. De hecho la cola no sólo demuestra saludo sino también enojo. Uno puede ver a un perro si está enojado o si está contento por la forma en que mueve la cola. Pero puede pensar que sería mucho peor, es decir ¿cómo sería si los animales fuesen toda cabeza, sin más cuerpo que eso?
Por supuesto, los humanos no llevamos cola; nuestro texto es una analogía del mundo animal. Una versión antropomórfica del texto podría ser, “Te pondré Jehová por cabeza y no por dedo gordo del pie izquierdo”. Y de nuevo el problema. ¿Cómo sería una sociedad, o una iglesia, en qué todos son cabeza y no existen los demás órganos y miembros, incluso el dedo gordo del pie izquierdo? ¿Podría ser eso la voluntad de Dios? El texto arriba citado, tomado fuera de contexto por los predicadores de la prosperidad, parece ser la cita de un dicho popular. El pasaje aparece al final de la lista de condiciones y bendiciones del pacto (Dt. 28:1-14), antes de expresar, con mucho más detalle, las consecuencias de la desobediencia (28:15-68). El versículo entero reza: “Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová” (Dt 28.13). Uno de los vicios de nuestra mentalidad moderna es nuestro individualismo egocéntrico, que ve la sociedad sólo como un conglomerado matemático de individuos atómicamente aislados. Ese individualismo es un fenómeno moderno relativamente reciente. En el pensamiento bíblico no se concebía al individuo fuera de la comunidad, ni una comunidad despersonalizada y despersonalizadora. Por eso todo este texto se dirige al pueblo como pueblo (Dt. 27:11), y lo individual (partos, lactancia, cosechas, etc.) aparece como aspectos de la vida comunitaria, en una relación integral de persona y comunidad En el contexto de este versículo, es obvio que se refiere a la nación, personificada como un “tú”, y no a individuos puestos encima de otros individuos. La frase anterior, “prestarás a muchas naciones y tú no pedirás prestado” (28:12), en el contexto antiguo no se refiere a las finanzas personales sino a la economía nacional: serás una nación acreedora y no deudora. (Las mismas frases en 28:43-44 se aplican específicamente al extranjero). En el mismo sentido, en el terreno internacional Israel será como cabeza, arriba y no abajo. Lo mismo se aplica a la promesa en 28:7, que Dios derrotará a los enemigos de su pueblo, texto que no debe aplicarse a los enemigos personales, como hacen algunos predicadores. Por eso dice el pasaje, “te confirmará Jehová por pueblo santo suyo” (v.9) y “verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán” (v.10). Si este versículo se aplicara a individuos y no a Israel como nación, produciría un escenario realmente ridículo, en que todos son cabezas (o si no son cabeza, es por su pecado o falta de fe). Un ejército de puros comandantes sin soldados rasos; un pueblo de puros caciques sin indios, como dice el refrán. La verdad es que en la iglesia sobran “cabezas” y hacen falta más y mejores “colas”. Hay demasiados líderes y pocos siervos. Hay más liderazgo que serviazgo. Con la interpretación individualista de este texto salen otras preguntas: ¿cabeza de qué? Aquí cabe el refrán “mejor cabeza de ratón que cola de león”, pero también, mejor ser una buena cola que una mala cabeza (como las hay tantas). Y también, si voy a estar encima, entonces ¿encima de quién? En Hace un tiempo en Guatemala asistía a una convención de Liderazgo y los gurus de la prosperidad evangélica ponían a todos a repetir a gritos, “Fui hecho para estar arriba”. ¡Cómo los valores paganos de nuestra sociedad infiltran a la iglesia! ¡La competencia es la ley de la vida! Si estoy yo arriba, no importa que otros tengan que estar abajo. ¿Es eso la voluntad de Dios para ellos? Esta promesa, que en su época se dirigía al pueblo teocrático de Israel, tampoco debe aplicarse hoy a ninguna nación moderna. En Guatemala una de las iglesias más impulsadoras de participar en la política, repetía hasta la saciedad, “Bendice a Guatemala. Guatemala será faro para las naciones, porque Dios te ha escogido… Oye las promesas que Dios te ha hecho, te pondré encima de todas las naciones”. ¡Guatemala es el pueblo escogido de Dios! ¿Y qué de Nicaragua y las demás naciones? Ya la historia ha demostrado los resultados funestos de naciones mesiánicas que creen tener un destino manifiesto de salvar al mundo. Un último comentario sobre Deut 28:13. Esta promesa, como muestra el versículo siguiente, traía una condición crucial: no “ir tras dioses ajenos y servirlos” (28:14). La promesa es premio por la fidelidad al único Dios y el rechazo de toda tentación idólatra. Por eso dijo Jesús, “No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mt 6:24; Lc 16:13) y San Pablo condenó “la avaricia, la cual es idolatría” (Col 3:5). Estos predicadores, en vez de estar fomentando la avaricia, deben de amonestar al pueblo contra las muchas idolatrías de nuestra sociedad contemporánea. La mala interpretación con que estos predicadores manipulan un texto fuera de contexto va contra la enseñanza central de la Biblia, especialmente la de Jesús. El modelo social del pueblo hebreo, como muestra el año sabático y el Jubileo, era la igualdad (ver tres artículos anteriores, 11.18.08, 4.6.08; cf. 8.5.09). En el reino de Dios, todos somos reyes; nadie más rey que otro, nadie menos rey. Jesús mismo vino como un siervo (Lc 22:25-27; Jn 13), no para estar encima de nadie. Por eso dijo Jesús que los primeros serán postreros y los postreros primeros (Mt 19:30; 20:16; Mr 10:31; Lc 13.30). Según Jesús, a quien acepta ser cola, Dios lo tendrá por cabeza. ¡Cuanto más pequeño, tanto más grande! Para ser cabeza, hay que ser siervo de todos. Un texto de San Pablo aplica una analogía fisiológica muy parecida al adagio de Deut 28:13, pero con un enfoque muy distinto:
Además, el cuerpo no es un solo miembro sino muchos.
Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
Y si dijera la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído?
Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?
Más Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso…
Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito,
ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.
Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios;
y a aquellos que nos parecen menos dignos,
a éstos vestimos más dignamente;
y los que en nosotros son menos decorosos,
se tratan con más decoro.
Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad;
pero Dios ordenó el cuerpo, dándole más honor al que le faltaba…
(1 Cor 12:14-24)

¡Más claro no canta el’ gallo!

La predicación de Jeremías: Un mensaje que molesta 2 parte

Pero por otro lado ¡No se puede culpar solamente a los pastores descarriados por la muerte espiritual y el compromiso en la iglesia de hoy! Jeremías mismo era todo lo que una congregación hambrienta podía pedir en un pastor. Él estaba encerrado con Dios; no lo podían comprar a ningún precio; lloraba por de los pecados del pueblo de Dios. ¡Estaba listo para entregar su vida por la iglesia — y ciertamente fue enviado a la cárcel y a un pozo cenagoso por decir la verdad! Una y otra vez, las Escrituras dicen que Jeremías esperaba en la presencia del Señor hasta que “la palabra del Señor viniera a él.” (¡Esta frase aparece en más de cincuenta ocasiones en el libro de Jeremías!) En esos días no había escasez de la verdadera palabra de Dios. Ciertamente, el Señor siempre había tenido sus profetas y pastores verdaderos, aún en tiempos de compromiso y deterioro. Una y otra vez, lees: “Y la palabra del Señor vino a Isaías… a Jeremías… a Ezequiel.” Vino a Daniel, Óseas, Joel, Amós, Jonás, Miqueas, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías y a Malaquías. Y la palabra de Dios era siempre un aviso claro – lleno de juicio contra el pecado pero lleno de esperanza para el arrepentido. ¡Era un llamado de separación de la impiedad y a una vida continua de santidad! Usualmente, había tres clases de respuestas a la palabra de la verdad. Y estas tres clases de respuestas se ven hoy en día en los cristianos. 1. ¡Mucha gente simplemente no desea oír lo que Dios está diciendo! Los israelitas no tenían intención de dejar sus caminos pecaminosos. En cambio, deseaban una palabra suave y calmante. El profeta Isaías decía acerca de ellos: “Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley de Jehová; que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas que halaguen, profetizad mentiras” (Isaías 30:9-10). Al principio, tuve dificultad para aceptar este pasaje. Pensé: “¿habrá hijos de Dios en el presente que demandan de sus pastores un mensaje mentiroso?” ¡Sí, los hay! No los oirás decir estas palabras – pero puedes ver su respuesta cuando el pastor trae fuerte palabra profética. Se van de la iglesia, pensando, “Yo no puedo aceptar este tipo de predicación – ¡me irrita! Prefiero una predicación simple de cómo puedo hacer frente a mis problemas.” Mis amigos lectores , esto es casi un paráfrasis de lo que Isaías dijo que Israel quería: “Dejad el camino, apartaos de la senda, haced cesar de nuestra presencia al Santo de Israel.” (Isaías 30:11). ¡Despreciaban tanto cualquier palabra que expusiera el pecado que exigían que tal mensaje fuera detenido! El Señor advierte a aquéllos que no quieren escuchar la verdadera Palabra de Dios: “Porque dejaron mi ley, la cual di delante de ellos, y no obedecieron a mi voz, ni caminaron conforme a ella; Antes se fueron tras la imaginación de su corazón…Por tanto… yo les daré a comer ajenjos, y les daré a beber aguas de hiel. (Jeremías 9:13-15). Dios advierte: “Puedes escoger sentarte debajo de esa clase de predicación – afable, confortante, suave y fácil. ¡Pero es veneno! ¡Estás bebiendo muerte!” 2. ¡Otros dicen en privado que desean oír lo que Dios está diciendo – pero su orgullo les impide oír! El Rey Sedequías ilustra mejor este tipo de persona. Él era un hombre de gran poder, influencia y autoridad. Su padre, Josías, fue un hombre piadoso – así que sabemos que Sedequías tenía un trasfondo en santidad y en las cosas de Dios. Aun así, cuando este hombre heredó el trono, no tuvo tiempo para el Señor – ¡esto es, hasta que le llegó una crisis! Jerusalén fue sitiada de repente – ¡rodeada por el ejército cruel de los caldeos, fuertes y poderosos! Eventualmente hubo escasez de pan y agua. Sedequías llamó al profeta Jeremías, implorándole a él, “Ruega por nosotros a Jehová nuestro Dios” (Jeremías 37:3). Así como muchos que enfrentan tiempos difíciles, Sedequías pareció desear la verdad. ¡Sonaba tan sincero – llamando la nación a orar! Pero Jeremías profetizó destrucción al rey. Cerca de ese tiempo, vino palabra a los caldeos que el Faraón se acercaba por el oeste con su gran ejército. El pánico vino sobre los caldeos y huyeron: “Y cuando el ejército del Faraón había salido de Egipto y llegaron noticias de ello a oídos de los caldeos que tenían sitiada a Jerusalén, se retiraron de Jerusalén.” (Verso 5). ¡Imagínese el júbilo en Jerusalén cuando los israelitas vieron a su enemigo huir! Se pueden oír a los líderes, jueces y magistrados: “Nuestras paredes no se cayeron – nuestra ciudad no está en llamas. ¡Jeremías y sus mensajes de fuego y azufre! ¡Jeremías se equivocó!” Creo que el vino fluyó y había comida abundante esa noche mientras abrían las puertas anunciando una semana de celebración oficial: “¡La crisis terminó – vamos a celebrar!” Según como es la naturaleza humana, todos pusieron la crisis fuera de sus mentes y volvieron a su rutina diaria. El Rey Sedequías tiene que haberse avergonzado por su llamado a la oración pensando: “¿Cómo pude sentirme alarmado e intimidado por ese profeta?” Ahora, ¿quién crees que fue el hombre más ridiculizado y burlado en la ciudad esa noche? ¡El que profetizó destrucción! Mientras Jeremías observaba desde un techo solitario, él tiene que haber pensado: “Señor, tu me dijiste que profetizara juicio – pero mira lo que ha pasado. Los caldeos se fueron, la crisis económica terminó. Me dijiste que les avisara que nuestras mujeres y niños serían asesinados y que la ciudad sería quemada. Pero no ha habido derramamiento de sangre y tampoco una escasez. ¿Me imaginé todo esto?” De repente, la Escritura dice: “La Palabra del Señor vino a Jeremías” – ¡otra vez! Fue instruido a ir al rey Sedequías y profetizara que los caldeos regresarían – ¡y que terminarían de hacer el trabajo! Jeremías debe haber gemido: “No Señor – ¡otra vez no! ¿Quién ha de creerme ahora? Pero se fue al patio del rey y le gritó: ¡Sedequías! ¡Los caldeos regresarán – y van a quemar a Jerusalén!” Sedequías debe haber movido su cabeza en incredulidad – ¡ya él había escuchado esto antes! Así que sencillamente le dio la espalda a Jeremías y siguió festejando con los demás. Pero no mucho tiempo después, un informante llegó con las noticias: “¡Los caldeos han vuelto! El asedio continuó – ¡y esta vez los caldeos no se fueron! Sedequías envió por Jeremías otra vez – esta vez en secreto – y le preguntó: “¿Hay alguna palabra de parte del Señor?” (Jeremías 37:17). En otras palabras: “Realmente, deseo saber lo que el Señor está diciendo.” Jeremías le contestó: “Si, hay palabra. ¡Serás capturado por el rey de Babilonia!”. Pero Sedequías todavía no quiso recibirla. ¡Tan solo se endureció – porque no era lo que él deseaba escuchar! Eventualmente, las condiciones en la ciudad capturada empeoraron. Las madres hambrientas hervían y se comían a sus bebés. No quedaba nada – y el fin estaba a la vista. Mientras el rey caminaba por la pared en cilicio, él miraba toda la depravación – y llamó a Jeremías una última vez. Llevó al profeta a su recámara a través de una entrada secreta. “Y le dijo el rey a Jeremías, te pediré una cosa; no me ocultes nada.” (Jeremías 38:14) En otras palabras, “Dime la verdad aunque sea dura, sin palabras suaves. ¡Quiero oír lo que Dios esta diciendo esta vez!” Hay mis queridos amigos lectores , hay tantos que dicen, “¡Yo quiero oír la Palabra de Dios! Yo quiero la verdad recta, inflexible y pura.” ¡Pero puede estar seguro, estos jamás van a recibir lo que Dios dice porque el orgullo les impide que oigan cuando la vedad viene! Jeremías le dijo al rey que se entregara a los caldeos – y que él y su familia y su pueblo vivirían. Hasta la misma ciudad sería liberada. Pero si él no se entregaba, sería todo destruído – ¡y él moriría! Sedequías le contestó: “Yo no puedo hacer eso – temo a los judíos que ya se han rendido. Se burlarán de mí, me avergonzarán – me harán pedazos.” Así que rechazó la palabra de Dios para él. ¡Aunque todos morían y la ciudad quedaba en ruinas, su orgullo permaneció intacto! Sedequías terminó tratando de escapar a la media noche, pero fue capturado. ¡Sus hijos fueron asesinados delante de sus ojos, sus esposas fueron saqueadas y sus ojos fueron quemados – todo por el orgullo! 3. ¡Muchos gimen y claman por una palabra pura – pero es todo una farsa para encubrir la idolatría escondida en su corazón! Las cartas lastimosas de muchos cristianos que le enviaron aquel pastor y que decían: “Necesitamos una palabra fuerte y pura que venga del corazón del Señor,” Podemos preguntarnos “OH, Dios, ¿dónde están nuestros Jeremías modernos? ¿Dónde están los pastores que no tienen temor de predicar santidad? Pero quizás el Señor nos pueda contestar.” Muchos dicen que desean oír mi palabra – y hay un remanente santo que gime y lloran por la maldad de la tierra. Ellos anhelan la verdad y me obedecen. ¡Pero hay multitudes que no quieren oír la verdad cuando se trae a la luz! ¡Rechazarán cualquier mensaje que toque sus pecados o sus ídolos!” ¡Cuan claro es esto ilustrado en Jeremías 42! Sólo un remanente fue dejado, y Johanán era ahora el líder. Decidieron correr hacia Egipto – así que acamparon en Belén y llamaron a Jeremías para que tratara de conseguir una palabra del Señor. “…y dijeron al profeta Jeremías: Acepta ahora nuestro ruego delante de ti y ruega por nosotros a Jehová tu Dios por todo este resto (pues de muchos hemos quedado unos pocos, como nos ven tus ojos) para que Jehová tu Dios nos enseñe el camino por donde vayamos y lo que hemos de hacer. …Jehová sea entre nosotros testigo de la verdad y de la lealtad, si no hiciéremos conforme a todo aquello para lo cual Jehová tu Dios te enviare a nosotros. Sea bueno, sea malo, a la voz de Jehová nuestro Dios al cual te enviamos, obedeceremos,…” (Jeremías 42:1-6) ¿Has oído de gente que sonaba más seria acerca de escuchar la palabra verdadera de Dios? Ellos dijeron: “¡Queremos la verdad! ¡Lo que sea que nos digas, lo obedeceremos – nos guste o no!” Así que Jeremías se encerró con Dios por diez días. Debió haber orado: “Señor, tu oíste como ellos lloraron por recibir una palabra pura. ¡Dame una palabra de tu propio corazón!” Pero el Señor le contestó: “¡Están mintiendo! Ellos no desean mi palabra. Están llenos de idolatría. ¡Ellos sólo dicen que desean la verdad – pero ya decidieron hacer lo que desean!” Jeremías fue a ellos con la palabra de Dios: “Si os quedareis quietos en esta tierra, os edificaré y no os destruiré; no temáis de la presencia del rey de Babilonia,…porque con vosotros estoy yo para salvarlos y librarlos de su mano…” “Mas si dijereis: No moraremos en esta tierra,…sino que entraremos en la tierra de Egipto…sucederá que la espada que teméis, os alcanzara allí en la tierra de Egipto…y allí moriréis. (Jeremías 42:10-16) Los líderes acusaron a Jeremías de hablar falsamente – y así como Dios le había dicho a Jeremías, ellos decidieron ir por su propio camino. Ellos dijeron: “Entraremos en la tierra de Egipto en la cual no veremos guerra, ni oiremos sonido de trompeta, ni padeceremos hambre.” (Jeremías 42:14) Ellos rechazaron la palabra de Dios porque estaban cansados del sonido de la trompeta – ¡cansados de la guerra espiritual! Los líderes del remanente decían: “Es muy grande la lucha aquí. Estamos cansados de escuchar todas esas trompetas y los truenos.” Así que se fueron por su propio terco camino – y murieron a espada, tal como Dios había dicho, excepto por un numero bien pequeño. Este es el cuadro de muchos cristianos de estos últimos días. Están cansados de escuchar trompetas proféticas anunciando juicios que vienen, cansados de guerra espiritual y de palabras que no les convienen y de las luchas que trae la vida. Ellos dicen: “¡Por favor, déjame ya! No más reuniones de convicción o sermones que me desconciertan. Deseo sólo un lugar tranquilo y agradable para adorar.” ¿Estás cansado de oírlo todo? Te has cansado tanto que piensas: “Yo sólo deseo paz – no puedo existir bajo este tipo de tensión!” ¿O deseas escuchar la verdad directamente? ¿Deseas que un profeta de Dios te señale con el dedo a tu corazón y diga: “Tú no eres diligente en buscar a Dios – tu corazón se está enfriando? ¡Y no podrás recibir palabra de Él hasta que enfrentes tu idolatría!” He tenido que enfrentar esta pregunta honestamente también: ¿Realmente deseo oír lo que Dios está diciendo? Mi respuesta honesta es: “No, Señor, realmente no sé si deseo escuchar todo lo que tengas que decir. Yo no sé si deseo que tú indagues tan profundo como tú deseas – porque no sé si puedo con todo eso. No sé si deseo escuchar mucho más de palabra impopular que estás enviando sobre nuestras iglesias. ¡He oído tanto que sólo tu gracia me sostiene!” Alguien preguntó a un pastor: “¿Por qué tenemos que saber lo que vendrá? ¿No podemos dejarlo en las manos de Dios y seguir nuestro camino regocijándonos?” ¡El Señor nos amonesta para prepararnos! Veras, él viene por una novia preparada – y sabiendo que fuego ha de bajar del cielo, él nos amonesta de antemano en amor: “Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir” (2 Pedro 3:11). No debemos llenarnos de pánico cuando el juicio cae – ¡debemos estar preparados y listos! ! Una de las cosas más conmovedoras acerca de lo que Jeremías profetizó fue esto: ¡Él estaba allí cuando todo sucedió – Y él estuvo a salvo! ¡Jeremías sobrevivió los horrores que él amonestó que vendrían! “… y allí estaba cuando Jerusalén fue tomada.” (Jeremías 38:28). Él debió observar con horror desde su prisión a la armada de los caldeos cuando llegaron a la ciudad. ¡Él había amonestado por veintitrés años, pero nadie deseaba escuchar – y ahora la sangre estaba corriendo! La casa del rey estaba en llamas. Todos los líderes fueron sacados de sus escondites. Los sonidos y lo que se veía era horrible; ¡cómo habría gemido Jeremías por piedad y misericordia! “O, Dios, yo lo vi. todo – lo profeticé! Señor, ¿no perdonarás? Sin embargo, aquí hay buenas nuevas: Jeremías estuvo presente cuando la ciudad fue quebrantada – ¡pero él estuvo a salvo! ¡Y no sólo él estuvo a salvo, también lo estuvo Ebed-melec, el hombre que le sacó de la cisterna! Cuando todo estaba derrumbándose, Jeremías envió un mensaje a Ebed-melec quien se encontraba escondido con miedo. “Pero en aquel día yo te librare, dice Jehová, y no serás entregado en manos de aquéllos a quienes tú temes. Porque ciertamente te libraré y no caerás a espada, sino que tu vida te será por botín, porque tuviste confianza en mí, dice Jehová.” (Jeremías 39:17-18). ¿Puedes imaginarte el consuelo de Ebed-melec cuando oyó esta palabra? Sin embargo, nosotros también tenemos el mismo mensaje que fue dado a Ebed-melec: ¡Aquéllos que aman la palabra de Dios y caminan en fidelidad y obediencia serán milagrosamente guardados por el Señor en tiempos difíciles! “¡Yo te libraré! ¡No temas – tu vida será guardada porque tu confías en mí!” Ahora mismo, Dios está sacudiendo nuestra nación con la violencia, con enfermedades, con temblores, e inundaciones. La nación entera está sintiendo los dolores de parto del juicio. Pero cuando veas estas cosas puedes caer de rodillas y regocijarte – no por el juicio, sino por la promesa de Dios: “Señor, yo deseaba oír lo que tú tenías que decir – ¡y tú me amonestaste! ¡Yo obedecí tu palabra – y no necesito temer!

La predicación de Jeremías: Un mensaje que molesta

Un pastor muy conocido por su programa de radio les pidió a las personas que están en su lista de correspondencia que escribieran y dijeran algo sobre su iglesia. En otras palabras, si su iglesia es una iglesia buena, háblenos de ella – o, si su iglesia está pasando por un tiempo difícil, díganos por qué. Solicitó que no nombraran la iglesia o el pastor y que la información fuera dada sin chisme, rencor o raíz de amargura. Simplemente deseaba tomar el pulso espiritual de las iglesias en América. Miles de cartas llegaron de todos los Estados Unidos y Canadá y Latinoamérica y por varios días leyeron las cartas. El dice lo siguiente: “El escuchar el clamor del corazón de tantos cristianos ha sido de ayuda y a la vez deprimente – ¡instructivo y a la vez sorprendente! Gracias a Dios por todos los reportes brillantes de iglesias y pastores. Una respuesta típica (reflejada en una de cada seis o siete cartas) dice: “Todo está bien en nuestra iglesia. Nuestro pastor es un verdadero hombre de Dios que no teme predicar la Palabra. Es amoroso y valeroso. Nuestros ingresos han aumentado y estamos creciendo. La alabanza es edificante. ¡Casi no podemos esperar por el próximo servicio!” Pero la abrumadora mayoría de las cartas recibidas eran de personas que están heridas espiritualmente. Escribieron cartas desgarradoras acerca de la mortandad de su iglesia. Casi sin fallar, comenzaban: “Amamos a nuestro pastor, pero…” Continuaban diciendo: “Nuestra iglesia es aburrida. ¡Muchas personas duermen durante la predicación! El pastor tiene temor de ofender a alguien y casi nunca predica algo negativo… “Estamos muriendo espiritualmente y no podemos encontrar una iglesia mejor. ¡Añoramos ver un derramamiento del Espíritu Santo – escuchar a una palabra de convicción, una palabra conmovedora del cielo! El pastor sigue predicando: “Amor, amor, amor” pero nos estamos “amando” hasta el enfriamiento espiritual!” Pero también pastores escribieron: “¡Necesitamos aliento!” La carga de trabajo es abrumadora. ¡Nuestra gente dice que desea escuchar la verdad, que desean reprobación y exposición del pecado, pero cuando el Espíritu se mueve en mí y los reprocho, entonces se van de la congregación!” Un pastor dijo: “Me han despedido de tres iglesias en los últimos dos años. ¡Las personas me decían que querían que yo predicara sin temor pero cuando lo hacía (y lo hacía en amor) rehusaban escuchar! Al leer esto me pregunto si hay alguien que todavía desea escuchar la verdad en este mundo y en nuestro continente? Será posible que haya Palabra de Jehová en nuestros púlpitos hoy? O ¿estamos enseñando otra cosa? Al pensar en esto, una vez más quiero ver el modelo de Jeremías. Y déjeme decirle que ¡Jeremías fue mordaz en sus reprimendas contra ciertos pastores! Ahora bien, creo que Dios tiene un ejército de pastores piadosos hoy, pero el profeta Jeremías emitió esta reprimenda a los asalariados: “¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! Dice Jehová.” (Jeremías. 23:1) “Porque tanto el profeta como el sacerdote son impíos; aun en mi casa halle su maldad, dice Jehová.” (Verso 11). Jeremías llamo a estos hombres “profetas de Sodoma” – y enumeró las clases de maldades que vio en ellos: 1. La primera en la lista es adulterio – pastores con ojos llenos de lujuria. Ellos son sensuales, carnales con ojos errantes. 2. Caminan en la mentira – la verdad no está en ellos, solo contaban historias que el rey o la gente quería escuchar. . 3. Fortalecen a los malhechores en sus caminos de maldad. ¡No exponen el pecado de sus miembros prominentes, porque arriesgan sus ingresos en diezmos! Y se arriesgan a perder su provisión ene el ministerio 4. Hablan de visiones que no son de Dios – más bien, hablan de visiones carnales diseñadas para levantar sus propios egos y reputaciones. 5. Promueven sueños personales diciendo:”Dios ha dicho” cuando Dios no ha dicho. 6. Usan ligerezas (bromas) en el púlpito – no humor sano, cuando sea apropiado, sino chistes frívolos y vulgares. 7. Toman mensajes prestados de otros – no tienen una palabra de Dios de ellos mismos. 8. Y, lo peor de todo, tienen un mensaje que le sirve sólo a ellos. Jeremías dijo de ellos: “No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan: os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová. Dicen atrevidamente a los que me irritan: Jehová dijo: Paz tendréis y a cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón dicen: No vendrá mal sobre vosotros.” (Jeremías 23:16-17) Estimado lector , puedes escuchar este mensaje hoy en los púlpitos por toda América. “¡No tengan miedo – América será bendecida otra vez! Vamos a ser prosperados, todo va a estar bien. ¡Estamos muy bien! América siempre va a ser especial para Dios…” Pero la triste verdad es que muchos de los que predican este mensaje suave han perdido la autoridad de Dios. Dios ya no les habla – ¡porque están viviendo en pecado! ¡Muchos pastores, evangelistas y maestros no tienen derecho a pararse en un púlpito porque están inmundos! Sus ojos y mentes están encendidos con la desnudez y toda clase de fornicación. Pero Jeremías también habló de otro tipo de pastor: ¡“Sus siervos, los profetas! ”Estos eran hombres de oración llenos de la verdad y el Espíritu Santo. Eran verdaderos pastores; santos, sin mancha, fervientes siervos que fueron “enviados… levantándose temprano.” (Jeremías 23:4) La Biblia dice que estos hombres de Dios “han estado en el secreto de Jehová” (verso 18). La palabra “estado” quiere decir, en otras palabras, ¡tuvieron un intercambio o comunión con el Padre celestial! Una y otra vez en la Biblia, encontrarás esta característica en cada hombre de Dios. Elías estuvo delante de Acab y le dijo: “He venido a ti, rey, porque he estado en la presencia de Jehová Dios de Israel.” (1 Reyes 17:1) “¿Quién estuvo atento a su palabra y la oyó?” (Jeremías 23:18) ¡Los profetas oyeron consejo de Dios y lo entendieron y lo predicaron! Dios dice que este tipo de siervos “causan que mi pueblo oiga mis palabras… (Haciéndolos volver) de su mal camino y de lo malo de sus obras.” (23:22) ¡Ellos no temen exponer el pecado en la casa de Dios, no importa quien sea convicto!

El amor de Dios en momentos difíciles 2 parte

En segundo lugar EL AMOR DE DIOS MOTIVO A JESUCRISTO PARA ENFRENTAR LOS MOMENTOS DUROS DE SU VIDA (Lucas 9:28-36) La narración comienza con el hecho de que Jesucristo acaba de hacer un anuncio acerca de su muerte en Jerusalén (Mateo 16:13-20). Ante esta decisión Jesús necesita orar y buscar la dirección de su Padre. Lucas es más explícito en cuanto a la narración porque habla de detalles que no hablan Mateo y Marcos. (Mateo 17:1-5 y Marcos 9:2-13). En esta escena podemos notar algunos cosas que Jesús buscó, para sostenerse en este momento, pero que al final lo que lo sostuvo fue una vez más el amor del Padre. A. Se motivó por medio de la oración Todas las veces que vemos a Jesucristo en momentos críticos lo encontramos orando. Oró en el bautismo y el cielo se abrió y descendió El Espíritu Santo. Oro aquí en el monte y hubo una nueva manifestación milagrosa. Una vez más vemos la tremenda importancia de la oración como motivación para nuestras vidas. Pero todavía no aprendemos lo milagroso y extraordinario que ocurre cuando oramos. Pero no una oración religiosa sino una extraordinaria, de tal manera que podamos ver al mismo Dios interviniendo en la respuesta de nuestras peticiones. Quisiera en este momento mencionar que nos cuesta mucho orar porque no podemos ver los resultados muchas veces inmediatamente. Pero Dios es un Dios que se toma su tiempo para hablarnos y respondernos. Tomé por ejemplo Éxodo 24, es un pasaje en donde Dios le dice a Moisés que suba con su liderazgo. En el verso 16 dice que la gloria de Jehová reposó por seis días y luego, Dios habló a Moisés y lo hizo subir al monte. No le parece increíble que en este punto trascendental de Moisés de los líderes y del pueblo, ¿Dios debía apurarse en cuanto a decirles lo que necesitaban saber? Sin embargo Dios “pierde tiempo” quedándose callado por seis días. ¡Sólo usted podía ver la gloria de Dios! ¡Pero que espectáculo! ¡Esto se llama contemplar la pasividad de Dios! O lo que yo he llamado el “silencio expectante de Dios” Es decir muchas veces su presencia es majestuosa y silenciosa, pero nos da el sentimiento que está vivo y se está moviendo y que el quiere contemplación, y respeto y admiración antes de poder escuchar su palabra. También nos enseña que Dios habla cuando el quiere, y en el momento indicado. Dios no habla de más. Puede usted recordar que Moisés subió al monte cuarenta días y cuarenta noches, y hablaron de muchas cosas, ¡sin embargo Dios lo mandó de regreso a Moisés con dos tablas de diez mandamientos! ¿No le parece muy poquito? ¿Sin embargo dígame quien puede obedecer a cabalidad esos mandamientos hasta hoy? Nosotros queremos muchas veces que Dios nos hable, que nos diga mucho, ¿pero para que queremos más si con lo poco que nos ha hablado no le obedecemos? Jesús todas las veces que tuvo momentos de crisis, siempre recurrió a la oración. Y ¿qué de nosotros?. B. Se motivó por medio de la visión de Dios. Se nota que hubo un milagro en la apariencia de Jesucristo. Dice que sus vestidos se cambiaron y su rostro fue otro. Me llama la atención que Lucas diga que su rostro fue otro y los demás digan que “su rostro resplandeció”. La expresión en el texto original es “eteros” que significa de diferente forma, otra forma. Es la misma expresión que se utiliza en Marcos 16:12, cuando dice que “apareció en otra forma” a dos del camino. Lo que implica que el estar en este momento la oración y la visión de Dios le dio la capacidad para cambiar su apariencia natural en una forma sobrenatural. Sólo el amor del Padre podía hacer esto. Es lo que hace volver la alegría a un hombre y puede transformar su rostro amargado y vestido sucio en algo maravilloso hermoso. Sólo percibir la visión de Dios es lo que nos transforma. Debemos ver a Dios en majestad para que nuestro rostro refleje su gloria. Sólo habiendo estado con Dios podemos reflejar radiantes en nuestras vidas. C. Se motivó por medio de la fe Si ustedes pueden ver, es interesante que tanto Moisés y Elías aparezcan. Y que Lucas incluya que ellos “hablaban de su partida, que iba a cumplir Jesús en Jerusalén” (9:31) . Quien no quisiera tener a Moisés y Elías como sus asesores espirituales. No pasemos por alto también que Jesucristo estaba acompañado por sus amigos íntimos. Sin embargo ellos eran limitados en comprender la dimensión del espectáculo, y estaban muy atemorizados. Sin embargo una cosa me preocupa de este evento muy extraordinario y milagroso. El fenómeno fue hermoso, pero no fue duradero. El disfrutar de momentos carismáticos altos, no nos permiten querer vivir siempre con ellos. Dios nos los da, nos habla de forma milagrosa pero déjeme mostrarle a usted una frase que me afectó verla, dice en el verso 36: “Y cuando cesó la voz, Jesús fue hallado solo”. ¿Nota usted eso? Quiero decirle que creo en un Dios que actúa milagrosamente hoy, que puede hacer lo que quiere, que no está sujeto a esquemas. He tenido momento increíbles de experiencias milagrosas y obra sobrenatural. He podido creerle a Dios que todos sus dones hoy son actuales y relevantes. Que necesito experimentar lo sobrenatural de la vida cristiana, aparte de los naturales. Pero déjeme decirle que he aprendido que esos momentos vienen, pero que mi fe cristiana no depende de que a cada instante Dios me este dando milagros y visiones sobrenaturales. He experimentado que detrás de cada experiencia de “montaña” siempre hay un valle, y que muchas veces estaré sólo, y precisamente por la visión que Dios me ha dado. Allí es donde debo caminar por fe y no por vista, es allí en donde encuentro lo que he llamado “la oscuridad de la visión que Dios da”. Es un pensamiento que descubrí en Éxodo 20 verso 21, oiga lo que dice: “Entonces el pueblo estuvo a lo lejos, y Moisés se acercó a la oscuridad en la cual estaba Dios”. ¿No le parece contradictorio? Pero así es, el hecho de que podamos tener una visión también nos da soledad y oscuridad porque en esa visión debemos caminar por fe y no por vista. Recuerda usted que cada vez que el sacerdote entró a ministrar en el lugar santísimo, la gloria de Dios cubría tanto que no se podía ver. Esto implicaba que el sacerdote debía ministrar sin vista. Creo que esto no enseña que mientras estamos más cerca del Señor, más debemos ministrar por fe y no por vista. Una vez que Jesús recibe esta visión, nuevamente se encuentra solo, pero fortalecido y dispuesto a enfrentar su muerte. D. Se motivó por medio del amor del Padre Los tres evangelistas narran, que una vez más se oyó una voz que decía: “Este es mi hijo amado en quien tengo complacencia” Una vez más el verbo es aoristo que refleja una acción consumada de una vez y para siempre. Dios jamás había dejado de amar a su hijo. Pero la visión añade otra cosa: “a él oíd”. Esto implica relevancia de su vida y de ministerio. El Padre está diciendo que deben escuchar a este hijo, porque el tiene toda la autoridad de su Padre. Piensen por un momento que la ida a Jerusalén es inminente, ahora Cristo va descender con el pensamiento de que su Padre le ha hablado y le ha vuelto a decir hijo te amo. Sigue adelante. No cabe duda que eso motivó a Jesús para ir a Jerusalén. En tercer lugar EL AMOR DE DIOS OTORGO A CRISTO CAPACIDAD PARA GLORIFICAR A SU PADRE CON SU VIDA. (Juan 12:27-31) Un nuevo pasaje aparece en este momento. En Juan, escuchamos una vez más la voz del Padre y eso afirma a Cristo en su momento difícil. A. Otorgó capacidad para estar disponible a toda persona El relato ahora pasa por un momento de los judíos a los griegos. Estos griegos eran gentiles que habían abandonado su culto politeísta y habían sido ganados para el culto del único Dios verdadero. A ellos no se les permitía ir más allá del Patio de los gentiles. Estos griegos desean entrevistarse con Jesús. No sorprende que vacilen acercarse directamente a Jesús. No les resulta claro si aceptará conversar con ellos. Por ello piden a Felipe que actúe como intermediario. ¿Por qué escogieron a Felipe? ¿Y porque éste a su vez, consultó con Andrés? ¿Acaso estos dos hombres hablaban mejor griego que los demás? ¿Es más que una simple coincidencia que entre los doce estos sean los únicos discípulos que aparecen desde el principio con nombre griegos? Bueno nadie sabe es probable que sea lo anterior. Los griegos se dirigen muy cortésmente a Felipe, dicen “Señor” y quisiéramos ver a Jesús” indudablemente no se refiere al aspecto físico, sino a un encuentro personal con el. Se le lleva el mensaje a Cristo y el responde con una afirmación un poco extraña. No hay evidencia en el pasaje que los haya recibido, pero creo que debió haberlo hecho. B. Otorgó capacidad para enfrentar los momentos de turbación Jesús respondió a Andrés y a Felipe. Estos a su vez podían llevar la respuesta a los griegos. Deben estar dispuestos como el a entregar su vida. Jesús dice en el verso 27 “ahora esta turbada mi alma; ¿Y qué diré? ¿Padre sálvame de esta hora?. La palabra “turbada” se puede traducir como agitada, desesperada, y llena de confusión. Ante esta tremenda confusión y lucha de intereses, Jesús eleva una oración y dice “Padre, glorifica tu nombre” Luego se oye una voz: Lo he glorificado y lo glorificaré otra vez”. El Padre le concede a Jesucristo un nuevo toque de su amor. ¿A propósito puede usted notar que la gente no quiso comprender la dimensión de la manifestación espiritual? (Vea vrs. 29) En cuarto lugar EL AMOR DE DIOS LE DIO RECURSOS PARA TERMINAR BIEN SU MINISTERIO EN LA TIERRA (Lucas 22:39-46) Un último momento de parte de Dios para reforzar el amor de Dios en la vida de Jesucristo. Si notamos Jesús ya está a un paso de la muerte. En ese momento dialoga con el Padre sobre la alternativa de un plan B, porque el plan A no le gusta mucho. En medio de su agonía Dios le envía un ángel para fortalecerle. En Marcos dice que el usa la expresión “Abba padre” que quiere decir papito. Pero en esta ocasión no envía Dios una voz del cielo pero si a un ángel. El texto dice que “se le apareció un ángel” para fortalecerle. La palabra “fortalecerle” es un participio presente adjetival, denota la continuidad, calidad de la acción. Implica que el ángel estuvo constantemente levantándole el ánimo, y que no fue cualquier tipo de ánimo. En esta ocasión creo que el Padre no se hizo presenten debido a que su dolor era tan grande. Sin embargo envió a un ángel a hacerlo. Jamás abandonó a su hijo en estas horas de agonía. Cuando estaba en la cruz sólo una vez escuchamos de las tres veces que se dirigió a Dios decir: Dios mío, Dios mío porque me has desamparado”. En las otras dos ocasiones se dirigió a el como Padre. Cristo jamás dejó de creer en Dios como su Padre, y jamás dudó del amor de Dios en su vida. En realidad eso fue lo que lo sostuvo hasta el final de su vida.
El amor de Dios cambia increíblemente. Mayra tiene una historia que contarnos. Es una historia que los siquiatras podrían llamar, una vida rechazada. Ella y su esposo se habían divorciado recientemente. A pesar de ser un hombre próspero, rehusó a darle una cuota de sostenimiento. Sus padres habían muerto cuando ella era una adolescente, así que no tenía nadie a quién volverse para buscar ayuda. Sola y con mucha tristeza se mudó a un pueblo en el sur de Texas allá por los años 1940. Finalmente obtuvo un trabajo cuidando a un anciano. Sentada en aquella casa, viendo aquel hombre, pensaba que su vida no podía irse más profunda. Pero el Diablo tenía preparado un nuevo momento, que la traería hasta el punto de quitarse la vida. Uno de los hijos de este anciano, una noche tomó por la fuerza a Mayra y la violó. Ninguna otra cosa que le había pasado en su vida, vino a ser tan humillante como aquella tarde de su violación. Ella se dijo: “Dios me ha de odiar mucho” ¿Por qué dejó que me pasara esto? ¿Qué he hecho para que Dios esté tan furioso conmigo? Cuando ella trataba de hablar con Dios, no escuchaba nada de parte de el. Al final ella concluyó que Dios le había abandonado. Algunas veces cuando las cosas no pueden ponerse más difícil, en realidad, si se ponen más difíciles. La incidencia de embarazos por violación es tan bajo que tres de cada 100 violaciones quedan embarazadas. El cuerpo de Mayra decidió ser de las tres que quedan embarazadas. Parecía que Dios le añadía un nuevo tormento a su miseria, el traer en su vientre el fruto de un hombre miserable que había abusado de ella. Ella decidió matar a su bebé. Pero ningún doctor quería cooperar en aquella época. Era los 40 y no era muy común el movimiento de aborto.
Allí estaba ella con pensamientos batallando en su mente, y yéndose del control. Llegó a su casa, después de la última consulta con el doctor, se sentó en la entrada de la casa en donde había sido violada. Un nuevo pensamiento vino a su mente: suicidio. Buscó una soga y se fue al traspatio. Antes de dejarse caer, dijo llorando: “Señor, estoy llevando este niño en mi vientre, y no se que hacer” Ella no está segura de lo que sucedió después de esa oración, si la voz que escuchó fue audible o no. Sin embargo fue una voz como cualquier otra voz que había oído. Dios dijo: Ten este bebé. Traerá gozo al mundo” Estas dos palabras cortas despejaron todo pensamiento de suicidio y aborto. En octubre de 1943 Mayra trajo al mundo a este bebé. Su nombre James Robinson, un gran evangelista y siervo de Dios. Dios siempre busca la mejor manera de decirnos lo mucho que nos ama. El apóstol Pablo dice en Romanos 5:5 : “Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por El Espíritu Santo que nos fue dado” y en Romanos 8:15 “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud, para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos !Abba Padre¡ No tenga duda que Dios le ama, cualquier cosa que esté pasando el le hablará, lo cuidará y lo ayudará. Porque Dios es tan bueno con todos sus hijos.

El amor de Dios en momentos difíciles

¿Cuál cree usted que es la invención más grande de nuestros tiempos? ¿La penicilina? ¿El automóvil? ¿La computadora? ¡No! En un libro reciente se dijo que el descubrimiento es la cinta dúctil (o tape duct). Si deseo crear o construir algo, puedo usar la cinta dúctil. Por ejemplo una balsa, o un refugio puedo usar esta cinta. Es la respuesta para toda la casa, el jardín, muebles, guardarropa y cuando se necesita reparar el auto. Se puede usar para arreglar ventanas rotas, las suelas de sus zapatos o botas, puede usarse para cubrir los orificios de los pantalones de lona, el asiento de una mecedora, el cartucho que sostiene el impresor de la computadora. También puede ser usado para hacer crecer huertos y guías de vegetales entrelazadas con madera en su jardín. Puede ser usada para sostener matas de tomates, y algunos otros la han utilizado para arreglar el guardafango de sus vehículos. En fin lo último en cuanto a reparación e indispensable en una caja de herramientas. Que bueno es que el hombre haya inventado algo como eso, pues puede ser usado en todo momento y en toda ocasión. Es un invento que lo sostiene a uno en una emergencia y le da la seguridad de poder avanzar en cualquier necesidad que tenga en su hogar, taller, jardín, escuela etc. A veces he notado que la cinta dúctil es muy similar al amor del Padre. Es la respuesta a la condición quebrantada del hombre, Es su mejor herramienta en su caja de recursos celestiales. Es capaz de reparar cualquier quebranto en la raza humana. Mi esposa y yo hemos pasado por diferentes etapas en la vida y en el ministerio. Hemos visto como personas nos han amado, otras nos han dañado y han querido destruirnos. Hemos visto como personas han pasado por su vida en momentos difíciles, pero han seguido adelante. Si me preguntaran que nos ha sostenido y que ha sostenido a esas personas, diría que ha sido el amor de nuestro Padre celestial. Recibiendo esos momentos de amor Abba (expresión que significa papito) nos ha dado el poder y la capacidad para seguir adelante. Es más creo firmemente que fueron esas muestras del amor de Dios para con Jesucristo que lo sostuvieron en todo el transcurso de su ministerio y lo capacitaron para dar amor a los demás. En esta reflexión quiero centralizarme precisamente en esos momentos en los cuales Jesús recibió las muestras de amor de su Padre. Es muy interesante observar que Dios en tres ocasiones irrumpió desde los cielos, para decirle algo cariñoso y amoroso a su hijo Jesús. Veamos pues que podemos aprender de la experiencia Abba en la vida de Jesucristo. En primer lugar EL AMOR DE DIOS ANIMO A JESUCRISTO AL INICIAR SU VIDA MINISTERIAL. (Marcos 1:9-13; Mateo 3:13-17; Lucas 3:21-22) Si notamos este es un momento clave en la vida de Jesucristo. Tiene ciertas características importantes, debido a que por primera vez va a hacer su aparición en público. Ahora es el momento en que será expuesto a los hombres y a la religión dominante, que en pocos años le quitará la vida. Veamos algunas características de este evento, que demuestran que en esta hora necesitaba oír de su Padre que lo amaba. A. Jesús salió de su comodidad (“aquellos días vino de Nazareth de Galilea”) Al mencionar esta ciudad nos recuerda que El Señor vino directamente de su casa. Por casi 30 años había vivido bajo la cobertura de su hogar. Pero ahora es tiempo de tomar la decisión de enfrentarse a su destino. Jesús no podía permanecer aún más tiempo en la comodidad de su hogar. Era necesario hacer lo que su Padre le había mandado a hacer. Esto lo ponía a él fuera de la seguridad y la comodidad de su hogar amado. Ni María, ni José (aunque parece haber muerto) debían detenerlo para cumplir la voluntad de Dios independientemente. Ahora sale al mundo. B. Jesús comenzó a decidir por convicción y no de la presión de otros (“Más Juan se le oponía, diciendo: yo necesito ser bautizado por ti. ¿y tú vienes a mí?) Notamos el encuentro de dos nuevas generaciones. Juan y Jesús. Juan le sugiere a Jesucristo que se salte los pasos formales, establecidos por las generaciones antiguas. El hecho de que Cristo era superior, no lo eximía de cumplir con este rito. Debe advertirse que el concepto de bautismo no existía en el AT, aunque si se hablaba del agua como símbolo de regeneramiento y lavamiento. Pero parece que Juan estableció un nuevo estilo de hacer las cosas. Parece que el Bautismo también era una identificación nacional, y se utilizó para identificar a Jesucristo, cuando apareciera. Por otro lado Jesús le dice a Juan que de esa manera podrán cumplir con toda justicia. Estamos en un mundo en que las nuevas generaciones, no quieren dar pasos que cumplieron las antiguas generaciones, pero no podemos ser innovadores, sin experimentar algunas veces las reglas y disposiciones y respeto que las antiguas generaciones merecen. No podemos violentar nuestra herencia, sin embargo, también debemos reconocer que las nuevas generaciones tendrán sus propios estilos y destinos en la voluntad de Dios. C. Jesús comenzó su vida con un respaldo sobrenatural increíble (“Vió abrirse el cielo…el Espíritu de Dios como paloma… y vino una voz desde el cielo…) Me parece extraordinario las manifestaciones dadas al momento de iniciar su ministerio Jesús. Piensen por un momento, este es un instante crítico en la vida del Señor. El, como Dios Todopoderoso, va limitarse y sufrir penalidades, en su vida. Es aquí en donde va enfrentar de una manera vulnerable su ministerio. Cuando estaba en la gloria, no podía sentir sed, dolor, hambre etc. Todas esas sensaciones netamente humanas. El va a experimentar una vida natural, llena de dolor e impedimentos físicos. Sin embargo Dios le dice que tendrá recursos a su disposición para poder aguantar este momento en su vida. ¿Cuáles son esos recursos?1. El cielo abierto Debemos notar que Lucas narra (3:21-22) que cuando fue bautizado Jesús estaba “orando”, fue entonces cuando el cielo se abrió. La experiencia de este milagro, le dio la sensación a Jesucristo que el nunca tendría el cielo cerrado durante todo su ministerio. Es decir, el abrir el cielo es hacerle ver nuevamente su casa, es decirle, tú perteneces aquí y no tengas temor, siempre te amamos en casa. Que increíble coincidencia pues cuando el autor de los Hebreos habla en el capítulo 4 verso 14-16 que tenemos acceso directo al cielo a través de Jesucristo. La expresión en el idioma original para “cielos abiertos” es literalmente “cielos rasgados”. 2. El Espíritu Santo Si observamos los tres evangelios narran la manifestación visible del Espíritu Santo. Por lo que podemos apreciar en la narración, sólo Juan y Jesús entendieron el aspecto espiritual de esta obra. La gente vio una paloma, pero era más allá del esquema físico su manifestación. Era el hecho de que en adelante sería el Consolador el que guiaría a Jesús y lo confortaría en momentos difíciles. Es más en Marcos 1:12-13, la narración comienza diciendo que “El Espíritu le impulsó al desierto”. Esto implica que de ahora en adelante sería guiado por la tercera persona de la Trinidad. 3. El amor de Dios Los tres autores reflejan que Dios habló de los cielos, y que usó una expresión de amor. Tanto Lucas como Marcos, dicen que la voz se dirigió a Jesucristo en 2 persona de singular. En cambio Marcos dice que Dios se dirigió a los demás con respecto al amor que le tenía al Hijo. Varios aspectos significativos se demuestran con el hecho de que el Padre hubiera hablado. a) Primero la necesidad de afirmar el vínculo Padre e Hijo “Tú eres mi hijo amado”. Esto implica que Dios quería recordarle lo que era el. No era cualquier cosa, era su Hijo y por lo tanto quien se metía con el se metía con el Padre. b) Segundo la necesidad de reafirmar su amor por el hijo El texto dice:” Mi hijo amado” esta expresión es un participio cualitativo, es decir es realmente muy amado. El padre tenía la cualidad de amar a su hijo, y por eso se lo expresa. c) Tercero la necesidad de estimular su vida Dios está diciendo “en ti tengo complacencia”. La expresión complacencia indica, satisfacción y estar contento por algo o alguien. El texto original usa una forma verbal que puede traducirse de una vez y para siempre. Se puede traducir me “complací mucho”. Dios amó siempre al Hijo y su amor jamás fue inalterable. Era este tipo de amor que sostuvo a Jesucristo para los días y meses venideros. PIENSE EN ESTO POR UN MOMENTO… ¿Que necesitamos darles a nuestros jóvenes? Cómo un joven Jesucristo comenzaba su vida y sus experiencias. Sabía que la vida iba a ser difícil. Sin embargo el decide tomar sus propia iniciativa. Sabe que para tener su propio destino, y cumplir lo que Dios quería que hiciera, debía salir de la comodidad de su casa. No se puede crecer, y vivir la vida si no somos independientes y tomamos decisiones de fe. Hay muchos hijos que no quieren salir de casa, y muchos padres los sostienen hasta que se hacen altamente dependientes y no maduran ni crecen. Pueden crecer cronológicamente, pero no emocionalmente ni espiritualmente. No debemos tener temor de equivocarnos, o tomar decisiones incorrectas, pues tenemos a un Dios que nos va a sostener. Déjelos crecer, déjelos que vivan su vida, pero sobre todo cerciórese que tienen a Dios para que los sostenga. Otra cosa interesante, es que debemos darles a nuestros hijos amor, debemos decírselo. No cometa el error de que ellos asuman que usted les ama. ¡NO señor! Dígales audiblemente que los ama. Una de las mayores necesidades de la gente hoy es sentirse amada. Debemos enseñar a nuestros jóvenes, que son amados en la iglesia, que no sólo son vistos para ser cuestionados o juzgados en sus errores o falta de experiencia. Pero también el hecho de que se sientan amados también implica que son orientados y muchas veces amonestados. Jesucristo necesitó oír de su Padre en este momento, que lo amaba. Hay personas que confunden amor con melosidad. Es decir piensan que el usar a diario palabras diminutivas, bonitas, y acarameladas, se muestra amor. Tal vez no sea tanto eso el amor, aunque incluye expresiones. Pero si tener un equilibrio. El Padre habló tres veces desde el cielo. No podemos decir que el era un desocupado. Dios es la persona más ocupada del mundo. Y se desatendió del universo para venir y darle amor a su hijo. El hecho de que haya dicho “en quien tengo complacencia” implica que el Padre honró a su hijo. El honrar es para cualquier relación amorosa lo que el diamante es a la joyería. Para los antiguos griegos, algo de “honor” hacía pensar en algo “pesado o de peso”. El oro, por ejemplo era algo honroso, porque era pesado y de valor. Y la palabra “deshonra” realmente quiere decir “neblina” ligera de peso. Si honramos a alguien, para nosotros esa persona tiene peso, como “el campeón mundial de peso pesado”. Esa persona es valiosa para nosotros. La honra tiene tanto peso e importancia en las relaciones. Cuando honramos a alguien estamos dando a esa persona la más alta posición en nuestras vidas. La honra va de la mano con el amor, y es un verbo cuya definición es hacer lo mejor para alguien que apreciamos. ¿Cuál es la relación entre honra y amor? Primero honramos, exaltamos el valor de alguien, y luego sentimos el deseo de amar y hacer lo mejor para esa persona. Amor es honra puesta en acción sin importar el costo. La honra nos provee de la energía que necesitamos para seguir amando. Considere esta vieja verdad: Dónde está tu tesoro, allí estará tu corazón. Cuando tenemos en alta estima, como el trabajo, el automóvil, un amigo o un juguete, nos gozamos en cuidarlo para no perderlo o se dañe. Nos gusta estar con “eso”. He descubierto que mientras más aumento el valor de mi cónyuge y de mi familia, más fácil me es amarlos. El sentimiento de amor es simplemente un reflejo de mi nivel de honra para ellos. ¿Así que como puedo recuperar los sentimientos perdidos de amor? Decidiéndome a aumentar el valor de esa persona que tengo en mente. Esto fue lo que hizo Dios Padre con su Hijo. Seguiré en el próximo artículo.

Como evitar el colapso: 2 timoteo

Hola compañeros del blog! Bendiciones, aquí estoy nuevamente expresando algunas de las ideas que últimamente he estado pensando. Me han estado enviando sendos mensajes por algunos artículos que he escrito. Sobre todo el relacionado con el “El Fracaso del Técnico” Algunos muy interesantes, y directos a mi persona. Uno de ellos dice: “Que el Señor le sane su mente para que pueda ser hombre que hace el bien y no el que ocupa las artimañas del error y la palabra para engañar a otros que son débiles y que sin tener plena convicción del llamado de Dios abortan los esfuerzos propios y de otros.” Que tal eso? Bueno a raíz de ese comentario me puse a pensar porque alguien pueda juzgarme de que estoy usando artimañas de error. Y en realidad estamos en un mundo peligroso, sobre todo a nivel de iglesia cristiana. Así que El Señor me llevó a estudiar una pequeña carta para evaluar si realmente estoy enseñando el error, y he aquí lo que encontré. Empezaré diciendo que en el año sesenta y ocho del primer siglo, había un anciano que se encontraba en la cárcel de Roma, en una pequeña celda circular de unos pocos metros de diámetro, que estaba escribiéndole una carta a un joven que se hallaba en Efeso, al otro lado del Mar Egeo y del Adriático, y el tema de la epístola era cómo mantenerse fuerte en medio de una civilización que se estaba desmoronando. Ese es el tema de la Segunda Epístola de Pablo a su hijo en la fe, Timoteo y ese tema suena bastante apropiado para esta hora del siglo XXI ¿no es cierto? Al escribir Pablo a este joven hijo suyo en la fe, que tenía una constitución débil (para ser exacto, un estómago débil) y un espíritu temeroso, con una manera un tanto tímida de enfocar la vida y que vivía en medio de una intensa persecución y desafíos que se encontraban muy por encima de su poder natural como para que supiese cómo enfrentarse con ellos, Pablo es consciente de que no tardará en partir para estar con el Señor y que lo que está haciendo es pasarle la antorcha a este joven. Esta palabra, de puño y letra del apóstol Pablo, es la última que tenemos de él en aquella época y viene a ser, por así decirlo, el canto del cisne, sus últimas palabras de exhortación, pero además resultan especialmente apropiadas para esta hora en la que nos ha tocado vivir. La clave de esta epístola la encontramos casualmente en el primer versículo:”Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, según la promesa de la vida que es en Cristo Jesús…” (2ª Tim. 1:1) ¿Se le ha ocurrido a usted pensar alguna vez en el evangelio o el Cristianismo de ese modo, como “la promesa de la vida que es en Cristo Jesús? No me refiero tanto a la vida venidera, sino a la vida actual. Hay un consenso general respecto al hecho de que el problema principal con el que se las tienen que ver tanto los mayores como los jóvenes es cómo enfrentarse a la vida y uno de los grandes obstáculos en cuanto a llegar a una opinión satisfactoria de la vida es que el Cristianismo se considera, de algún modo, como una especie de desvío, como si el ser cristiano fuese algo que nos obligase a renunciar a la mayoría de las cosas emocionantes de la vida, pero el Cristianismo no es ni mucho menos un desvío que dejase a un lado esta vida. Es precisamente como una gran autopista que cruza por el centro de la vida, es la clave de la vida, es la realización del anhelo y de los deseos de los corazones humanos y, por ello, en esta segunda epístola a Timoteo, el apóstol nos está ofreciendo esta clave de la vida. La palabra promesa en este pasaje es “epangellia”, es la misma palabra que se utiliza en Hechos 1 cuando Jesús les dice que “aguardasen la promesa del Espíritu Santo”. Esta palabra tiene que ver con una promesa segura y que se cumplirá. Por otro lado la palabra vida es la palabra “zoe” que a diferencia de “bíos” implica una vida completa en todas las dimensiones de la existencia humana, así que para poder lograr dicha vida, Pablo utilizará cuatro conceptos que servirán de bosquejo a esta serie de artículos. Hay cuatro cosas que desea decirle a este joven, todas ellas importantes para él, pero también para nosotros. Las expresa como encargos o exhortaciones a su hijo en la fe. La primera de ellas es “guarda la verdad, la segunda es “se fuerte en el Señor, tercera “evita las trampas y peligros ocultos que hay en el camino y, en cuarto lugar, “predica la palabra. Si yo tuviese que escribirle hoy a un joven, estoy seguro de que no podría encontrar nada mejor que comunicarle que esas cuatro exhortaciones.
Lo primero que enfatiza el apóstol en esta epístola es, guarda la verdad. Dios le ha encomendado a Timoteo un depósito de la verdad, que es su responsabilidad y Pablo sugiere ciertas maneras de cumplir con esta comisión. Reconocemos que va dirigida a un joven que es obrero, el obrero de una gran iglesia en Efeso. Timoteo tenía la responsabilidad de apuntalar las defensas de esta iglesia, que se estaban viniendo abajo por causa de la presión de una sociedad secular y una actitud pagana, pero es una palabra de consejo que necesita todo cristiano sin excepción, porque a todo cristiano le ha sido encomendado el depósito de la verdad, la revelación fundamental de las Escrituras con respecto a la naturaleza de la realidad: cómo es el mundo, cómo es Dios, cómo es la gente y cómo somos nosotros. ¿Qué es lo que hace que el mundo funcione como lo hace? ¿Por qué se viene siempre todo abajo? ¿Por qué da la impresión de que nada bueno prospera y todo lo malo parece reinar de manera indisputable? La explicación es el depósito de la verdad que nos ha sido dada por medio de Jesucristo y eso es lo que tenemos que guardar. Aquí el apóstol sugiere tres maneras concretas para conseguirlo, Primero, poniendo en práctica el don espiritual que Dios le ha dado a cada persona. Es decir sirviendo. Así es mi querido lector, la mejor forma y quizás la única forma de guardar la verdad es como tú vives y para quien vives. Oiga lo que dice el texto: “Por esta razón, te vuelvo a recordar que avives el don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” (2ª Tim. 1:6-7) Si quiere usted una interpretación más exacta de este versículo, digámoslo de esta manera: No es Dios quien nos da un espíritu de timidez, sino que nos da un espíritu de poder, de amor y una mente sensata. Alguien me pregunta: ¿qué va a pasar con nuestras vidas en El Salvador? ¿Hacia donde vamos con tanta violencia? No tengo ni idea, nadie lo sabe, pero sí sé esto, que no es Dios el que nos da un espíritu de timidez. Si nos sentimos ansiosos, preocupados, no es algo que procede de Dios. El espíritu de Dios es un espíritu de poder, de amor y una mente estable: un espíritu de poder a fin de poder hacer, un espíritu de amor a fin de reaccionar emocionalmente como debemos y una mente firme para que seamos conscientes y actuemos con inteligencia, sabiendo lo que nos disponemos a hacer. Y la manera de descubrirlo es poniendo en práctica el don espiritual que Dios le ha dado a usted. Una cosa curiosa es que la palabra “avives” es “anasupurein”, está en mandamiento, y es presente. Significa una orden continua. Esto implica que la tendencia de uno es que se le vaya apagando el fuego. ¿Y a quién no se le apagaría ministrando en contexto tan hostiles, como nos ha tocado ministrar en este tiempo? Si es usted cristiano, hay algo que usted puede hacer por Dios. Usted posee alguna habilidad que le ha sido concedida por el Espíritu Santo, que habita en su interior, y si no la está usted poniendo en práctica, está usted derrochando su vida. Poco importa lo que esté haciendo usted, lo cierto es que no está usted edificando sobre la práctica de ese don espiritual y todo cuanto haga será una pérdida de tiempo, algo sin sentido e inútil. Y ante el juicio del Espíritu Santo, el único juicio que cuenta, será considerado sencillamente como un puñado de madera, paja y rastrojo. ¿Qué es lo que Dios le ha encomendado para que la haga usted? ¿Lo sabe? ¿Lo ha averiguado ya? ¿Sabe usted qué buscar o sabe cómo buscarlo? Averígüelo porque al hacerlo descubrirá usted que Dios no da un espíritu de temor, sino de poder, de amor y una mente estable. Cuando empieza usted a poner en práctica lo que Dios le ha dado, descubre usted que Dios está con usted y que él le está apoyando. De modo que esa fue la primera palabra de consejo a Timoteo sobre cómo guardar la verdad, cómo mantener la fe. Ahora bien ¿Cómo se conserva la fe? La verdad es que se consigue poniendo en práctica el don espiritual. Comprenderá usted que nuestra fe cristiana no es una flor delicada y frágil, que necesita protegerse en un invernadero. Charles Spurgeon estaba en lo correcto al decir: “La verdad es como un león. ¿Quién ha oído nunca decir que fuese preciso defender a un león? Si lo dejamos libre, se defenderá a sí mismo. Y eso es precisamente lo que tenemos que hacer con la verdad. No necesitamos pedir perdón en nombre de la verdad mediante argumentos prolongados y exegéticos en cuando a por qué debemos de creer esto o por qué debiéramos creer lo otro. Comencemos a ponerla en práctica, esa es la advertencia.
En segundo lugar, el apóstol dice, guarda la verdad sufriendo pacientemente. Pablo le recuerda a Timoteo que todo cristiano, sin excepción, ha sido llamado a sufrir por causa del evangelio. “Oh dirá usted, “ese no soy yo. Yo no sufro. Y creo que en ocasiones tenemos tendencia a sentir que hemos sido excluidos de esto. Puede que sea debido a que siempre creemos que el sufrimiento es algo físico, como la tortura, las empulgueras y las doncellas de hierro y el ser destrozado sobre el potro de tormento, esa clase de cosa. Bueno, la verdad es que de vez en cuando los cristianos sufren de esta forma. De hecho, el siglo XX es aquel en el que se han producido más torturas en relación con los cristianos. ¿Lo sabía usted? Han sido más los cristianos que han sido asesinados en este siglo por causa de Cristo que en ningún otro desde el principio. Pero el sufrimiento del que se habla aquí no es solamente físico, sino que es también mental. Es la clase de sufrimiento que soportamos cuando alguien se sonríe como si supiese algo y guiña el ojo por causa de nuestra fe, o se burla o ríe de nosotros, o nos excluye de su lista de invitados o nos trata con un considerable y abierto desprecio o desdén sencillamente por ser cristianos; alguien que se burla de una reunión de oración o se ríe de la Biblia. Esto es algo que debemos de soportar con paciencia, dice el apóstol. Y al reaccionar, no con ira o con repugnancia o venganza, sino tranquila y calmadamente, como lo hizo nuestro Señor, estamos siendo fieles y guardando la verdad. ¿Sabe usted una cosa? Una de las razones por la que el evangelio no se acepta extensamente en muchos lugares en la actualidad es porque los cristianos han sido impacientes ante el sufrimiento, negándose a tomarse con paciencia la actitud del mundo en este sentido. Sino que han actuado como si se sintiesen ofendidos y heridos cuando las personas les han tratado de mala manera o se han dado por vencidos y han seguido a la multitud, negándose a aceptar el sufrimiento por causa del Señor. No se puede desafiar al mundo por lo que hace mal sin que se sienta ofendido y aunque debemos de desafiarlo de la manera menos ofensiva posible, sin embargo las Escrituras dejan claro que hay constantemente un lugar para el sufrimiento del cristiano y es una de las maneras de las que nos podemos valer para conservar la verdad. La tercera manera, que Pablo sugiere en su primer capítulo es “que presente el modelo de las sanas palabras es decir, lee y confía en las Escrituras. Me encanta la frase “el modelo de las sanas palabras. Hay muchos actualmente que se están apartando del modelo de las sanas palabras, creyendo que algún escritor seglar, dominado por la ceguera y oscuridad de su propio corazón, tiene una visión más profunda de los problemas de la vida que las Escrituras. Repiten estos argumentos o viven de acuerdo a esta filosofía y pronto se encuentran sumidos en problemas, que con frecuencia se manifiestan como neurosis, psicosis y reacciones nerviosas, diabetes y no entienden por qué. ¿A qué se debe que nuestra época padezca de tan enorme cantidad de alteraciones emocionales? Es debido a que, en nuestra ceguera, nos hemos negado a seguir el modelo de las sanas palabras. Por lo tanto, Pablo le sugiere al joven Timoteo estas tres maneras para guardar la verdad: poner en práctica su don, sufrir pacientemente, seguir el modelo de las sanas palabras y entonces Dios te ayudará siempre: “…porque yo sé a quien he creído, y estoy convencido de que él es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.” (2ª Tim. 1:12) Así es como debe de leerse este versículo. Dice “él puede guardar…lo que ha sido depositado en mi. Es decir, la verdad, la totalidad de la fe. Y al realizar fielmente lo que sugiere el apóstol, descubro que Dios protege esa verdad en mi vida y me protege a mí en ella y, de ese modo, me mantiene firme en la fe. Seguiré en la próxima disertación.

Lamentaciones: Un modelo para enfrentar el sufrimiento 4 parte

En este cuarto artículo veremos el tercer poema de Jeremías, es el más extenso pues contiene 66 versículos. El consejo tercero tiene que ver CON LA REENFOQUE EN EL SUFRIMIENTO (3:1-66) Este poema a mitad de Lamentaciones podría llamarse la cumbre del libro, ya que aquí están escritas las notas más brillantes y esperanzadoras del mismo. . El reenfoque de Jeremías es quitar los ojos de mí, de mi problema y ver que hay esperanza de solución. Incluso uno de los himnos más hermosos de la hipnología evangélica occidental, toma su nombre de esta parte del capítulo, “grande es tu fidelidad”. Es interesante notar que de la misma manera que la esperanza del hombre nace de terribles experiencias, así también la estrofa llena de esperanza está rodeada por dos estrofas de aflicción. Cuáles son las áreas de reenfoque? La primera tiene que ver DE UN REENFOQUE MATERIAL O FISICO. (3:1-22). Este principio responde a las preguntas ¿qué tengo? ¿qué no he perdido? ¿Qué me queda? Note que en el texto las cuatro primeras palabras son “Yo soy el hombre” indican al lector que lo que sigue envuelve personalmente al autor. De todas las estrofas del libro escritas con el pronombre “yo” esta es una declaración del testimonio personal del autor. Aquí Jeremías abre su corazón al lector. Su vida fue un largo martirio, en el cual sirvió a la vez de juez y de intercesor para gente que labraba su propia destrucción. Nunca ningún profeta suplicó a su gente de una manera más apasionada, llamándolos a una conversión nacional. Y nadie excepto Jesús fue tratado con mayor desprecio nacional que él. El testimonio del profeta es un endechamiento total que mira a su misión en relación a Israel como un fracaso. Así es como expresa algunas de sus experiencias. “Me guió y me llevó en tinieblas” (3:2) “cerró los oídos a mi nación” (3:8), “fui escarnio a todo mi pueblo” (3:14). “Perecieron mis fuerzas y mi esperanza” (18). Estas eran palabras desesperantes pero por lo menos fueron honestas. Pero es en este contexto en donde vienen las palabras de esperanza y que su esperanza está puesta en el Señor. El uso de “en esto recapacitaré” del verso 21 puede traducirse “en esto me reenfocaré”. Jeremías afirma que la situación está desastrosa, pero podría haber sido peor. Por lo menos aunque cautivos, Dios los ha dejado con vida y los va a restaurar. Todavía tienen donde vivir, aunque dominados por Babilonia, Dios todavía tiene mano de obra para levantar una nueva nación y restaurarla. Aunque los primeros veinte versos son una descripción de sufrimiento personal y recuerda que a lo largo de todos estos sufrimientos la gracia de Dios ha estado siempre presente, de no haber sido así hubieran sido aniquilados por completo. Esto a su vez da pie para una esperanza futura y por eso llama al arrepentimiento. Jeremías en los vrs anteriores habló de “me llevó”, “estoy en tinieblas”, “torció sus caminos”. “Ha hecho pesadas mis cargas. “Cerró los oídos a mi oración. Todas son expresiones negativas. Pero no está acabado, no ha “sido consumido”, en hebreo “matado totalmente” . Esta forma de hablar de Jeremías va en contra del movimiento de declaración positiva de fe. Por otro lado le pide a Dios “acuérdate”, es decir busca más allá de El para su crisis material. Ya no se fija tanto en lo que pasan sino en Dios por eso usa la palabra “recapacitaré”. Es decir ya no más pensar en lo que veo sino en lo que no veo y que viene de Dios..
La segunda tiene que ver con un REENFOQUE EMOCIONAL (3:22-39) Este reenfoque responde a la pregunta ¿Cómo me siento?. Jeremías vuelve sus ojos una gran verdad, Dios es bueno y misericordioso y que si bien es cierto que aflige no lo hace para destruir y aniquilar. La renovación espiritual aquí tiene que ver con que Dios está actuando así que debo esperar. La palabra “esperar”, quietud y paz, y tranquilidad. Es una palabra que habla de no moverse. Se repite tres veces en estos versículos. (25, 26,27). Jeremías sabe que aunque doloroso, ha sido bueno y bondadoso Dios. Que mis emociones deben volver a la tranquilidad y como lo diría Pablo en el NT “ a una paz que sobrepasa todo entendimiento” (Filp3). La tercera cosa tiene que ver con un REENFOQUE ESPIRITUAL (3:40-66). Este reenfoque responde a la pregunta ¿Cómo veo a Dios en esto?. Aquí aparecen los versículos más conocidos de Lamentaciones, junto con el 22 y 23. La palabra “escudriñar” habla de una evaluación completa y exhaustiva. Al hablar de “caminos” nos dice que ha pasado del área física, emocional a la espiritual. El uso de “caminos” está relacionado como andamos en nuestro andar con El Señor. En esta área espiritual debo admitir o someter las cosas que me han hecho daño en este proceso del sufrimiento. Veamos como la hace Jeremías. 1. ¿Qué errores cometí? V. 42 “nos hemos rebelado, fuimos desleales”. 2. ¿Qué está usando Dios para corregirme? (v. 43-51) “Desplegaste tu ira, te cubriste, no volviste” 3. ¿Quiénes me han hecho daño? (52-54). “Mis enemigos “ es una frase que se refiere cuando Jeremías fue lanzado a la cisterna por sus colegas. En ella, el ve todo un maltrato humano, pero supo que Dios estaba con El. Vrs. 55-56 “oíste, te acercaste, dijiste” son tres verbos que expresan como Jeremías lidió con sus oponentes. 4. ¿Cómo me libero del que me ha hecho daño? (58-66). Esta frase es interesante. En estas estrofas hay tres verbos curiosos. El primero es “abogaste” esta palabra el hebreo la traduce como “árbitro”, juez o justicia”. Da la idea que al poner a Dios como árbitro el sabe hacer lo que es justo. La forma verbal es intensiva, implica que juzgará con vigor y de inmediato, no tardará. La otra frase es “has visto”, se repite dos veces.. Luego la frase “has oído” se repite una vez. Estos verbos van de la mano con “abogaste” porque reflejan que Dios tiene todas las evidencias en sus manos para servir de juez en la causa de Jeremías. Note la frase en el vrs. 64-66. Son tres verbos de una declaración espiritual, pidiendo justicia. Son este tipo de oraciones que no las hacemos, porque no creemos que Dios pueda hacer algo así, y que nosotros somos tan amorosos que se nos prohíbe invocar a Dios de esta forma. Pero no! En la biblia hay cantidad de oraciones como estas. Sólo debe ller los salmos imprecatorios para darse cuenta que podemos librarnos de los que nos hicieron daños pidiendo a la Dios que los juzgue. ¡Que oración! “Dale el pago, OH Jehová, según las obras de sus manos, entrégalos al endurecimiento de corazón, tu maldición caiga sobre ellos. Persíguelos en tu furor, y quebrántalos de debajo de los cielos, OH Jehová”. Por el momento, ya le puse una lista a la par de estos versículos, de gente que son candidatas a esta petición. No les diré quienes, pero estoy esperando la justicia de Dios. Nos vemos en el siguiente!

Lamentaciones: Un modelo para enfrentar el sufrimiento parte 3

Ahora vamos a detallar el segundo poema de Lamentaciones y nos acercaremos a este capítulo con la palabra LA REFLEXION EN EL PROBLEMA (2:1-22)
Este poema puede dividirse en cuatro estrofas, las divisiones se encuentran en 1, 10, 13 y 20. En tres estrofas habla Jeremías y en una habla la ciudad de Sión. ¿a dónde lleva la reflexión de Jeremías en este capítulo? En establecer que algo malo les está pasando, así que deben descubrir que y quién está originando el problema. Básicamente en todo problema hay tres fuentes importantes a reflexionar. La primera puede ser un ataque del enemigo, al estilo de Job. La segunda puede ser una prueba de parte de Dios, es decir me está pasando un examen para mi crecimiento y la tercera puede ser la disciplina de Dios, Dios me está disciplinando por algo que he hecho, en esta tercera se pueden incluir los resultados o consecuencias de mi siembra. Este es el punto de discusión en el capítulo. Es importante que todo consejero lleve a sus aconsejados o uno mismo en el caso de estar pasando una situación difícil hacerse las preguntas antes mencionadas. Al estudiar su caso Jeremías descubre que en realidad la raíz de su adversidad es una disciplina de Dios. Note la dinámica con la que Jeremías usa los verbos, destruyó 6 veces en el capítulo (2, 5, 6,9, 17). Usa verbos como humilló, cortó, etc. Así que Jeremías concluye que Dios está detrás de esto y divide su disciplina en tres elementos que hacen pensar a cualquiera que Dios está resistiéndolo.. La primera cosa es que DIOS CASTIGA CONFORME A SU PALABRA (2:1-9). La expresión clave que se repite a través de la estrofa es “el ha hecho”. El vrs. 17 es clave: “Jehová ha hecho lo que tenía determinado, ha cumplido su palabra, destruyó y no perdonó”. Ahora la ejecución de su disciplina se basa en las estipulaciones del pacto. En Deuteronomio estableció lo que le sucedería a Israel si el desafiaba a Dios. Así que Dios siendo fiel a su promesa, cumple lo que ha prometido, y a esa palabra es la que se refiere Jeremías.. Existen cerca de cuarenta descripciones del juicio de Dios que recayeron sobre cada uno de los aspectos de las vidas de los judíos: el hogar, religión, sociedad, también de una forma física, mental y espiritualmente. Algunas de las frases más aterradoras aparecen aquí tales como: derramar con fuego su enojo (2:4c). El Señor llegó a ser como enemigo (2:5) y sus profetas tampoco hallaron visión de Jehová (2:9). La segunda cosa que Jeremías dice acerca de su reflexión DIOS EXTIRPA PARA RESTAURAR. (2:10-12). Parte de su terapia curativa, implica derribar todo lo que nos está obstaculizando el crecimiento o el volvernos a El. Aquí Jeremías algunas de las escenas más patéticas. Hay ancianos enmudecidos, vírgenes avergonzadas, y niños hambrientos. Se siente deshecho por lo que ha visto: “mis ojos desfallecieron de lágrimas, y se conmovieron mis entrañas.” Mi hígado se derramó por tierra a causa del quebrantamiento de la hija de mi pueblo. En realidad la descripción es de una cirugía total. La tercera cosa que vemos con relación a la reflexión es QUE DIOS DESPRECIA A LOS QUE LE DESPRECIAN . (2:13-22). Aquí Hay una alusión a los que eran sus dirigentes religiosos. El carácter de este profetismo era vanidad y locura. ¿Qué es esto? Hablaban tonteras y no la palabra de Dios. A ellos se les asigna una gran responsabilidad por el destino que le ha acontecido a la nación. En lugar de confrontar al pueblo con las consecuencias de la relación del pacto, los profetas habían proclamado un mensaje totalmente falso y de prosperidad. En consecuencia estimulaban a los habitantes de Judá a participar en la adoración inmoral de Baal, llegando así a desconocer la santidad y los ideales éticos del pacto de Dios. Al no haber denunciado y reprendido el pecado nacional, se los hacía responsable en buena medida de la tendencia irreversible que había llevado hacia la destrucción y el exilio. Muchas veces me pregunto ¿si nuestro país El Salvador está así de violento, por causa de las estupideces que oímos en los púlpitos? Cuantos pastores, líderes de la Iglesia Evangélica en El Salvador viven tan corruptamente, y están enseñando tantas tonteras. Algunos de ellos ya vendieron su mensaje a la institución. Son portavoces de lo que la gente quiere y le gusta oír. En uno de los devocionales que solía asistir en una organización cristiana, se estaba usando un pasaje en Isaías 65. El pastor oficial de la organización, lo estaba metiendo a la fuerza en una teoría de desarrollo y de la promoción de la justicia. El pasaje habla de que habrá justicia, que las cosechas serán para todos, etc. Ustedes saben, no? Ese tipo de ideas humanistas metidas a la fuerza en el pasaje para hacerlo decir lo que queremos y para agradar a los altos jefes que estaban sentados en la asamblea. Es decir todo un devocional al servicio y gusto de los poderosos. En una parte del pasaje hay una alusión que todo mundo pasó por alto “el pecador de cien años será maldito”. Nadie habló de esto, todo fue color rosa, todo muy adecuado, pero todo mundo pasó el simple detalle del pecado. Cuando le pregunté al pastor, porque se había pasado por alto, se diluyó en una serie de malabarismo teológicos, que más que una explicación era una cortina de humo de su pobre interpretación del texto. Como evangélicos hemos despreciado el Libro de Dios y por eso estamos como estamos.
He aquí el segundo poema, habla de las causas de su crisis. Al inicio le hablé de las causas de una crisis, y como debemos reflexionar en ellas. Si usted establece que es una prueba de Dios, entonces dígale a Dios que le muestre que contestar para que el examen pase rápido. Si usted cree que proviene de un ataque del enemigo, luche contra ello usando las armas espirituales que Dios le ha dado. Si usted descubre que por causa de la disciplina de Dios pídale que le muestre que es lo que está malo, para que lo deje de hacer y así la disciplina cese. Recuerde que muchas veces la disciplina traerá consecuencias que tardarán en irse. Se irán por un proceso a veces lento y doloroso. Pero recuerde debe para reflexionar cuál es la causa de su inestabilidad. Seguiré en el próximo artículo con la tercera poesía.

Lamentaciones: Un modelo para enfrentar el sufrimiento parte 2

Para iniciar esta parte de la reflexión quiero mostrarles el proceso que Jeremías usa al escribir su libro. Este es un proceso que lleva a la persona en crisis a una ruptura y una nueva perspectiva de su sufrimiento. Para esto he resumido los cinco capítulos con 4 diferentes etapas en que el cliente o aconsejado deberá pasar para poder salir de la crisis. Ya que el libro de Lamentaciones también se puede ver como un libro de consejería bíblico lo veremos a manera de cuatro consejos. El primer consejo tiene que ver con LA REALIDAD del PROBLEMA (capítulo 1); el segundo consejo es REFLEXIÓN sobre EL PROBLEMA (capítulo 2), el tercer consejo es REENFOQUE del PROBLEMA (capítulo 3) y el cuarto consejo es LA RECUPERACIÓN del PROBLEMA (capítulos 4 y 5). He aquí todo proceso que un consejero deberá llevar para ayudar a una persona que sufre o que tiene una crisis. Empecemos por el primer consejo. LA REALIDAD DEL PROBLEMA. (1:1-22). El primer poema trata acerca de la desolación y desgracia de Jerusalén. Este es el pueblo de Dios, un pueblo llamado a ser una nación de sacerdotes que darían testimonio de Yahweh. Una nación elegida, amada por Dios y bajo pacto. Su destino ser cabeza y no cola. Ahora bien si esto es cierto ¿Por qué está pasando lo que está pasando? Porque está destruida y con serios problemas de quebrantamiento. Es aquí donde entra el saber enfrentarse a la realidad acerca de ser un hijo de Dios. Para muchos cristianos hoy día, se extrañan cuando hay problemas, crisis y carestía. Les parece asombroso que un hijo de Dios sufra. En nuestro contexto latinoamericano, el mensaje en el mercado evangélico es de victoria, de vencer, de declarar y confesar por fe. (Si no ha leído mi artículo en este blog “La religión es la cocaína de los pueblos, le invito a leerlo). Muchas personas están sufriendo, hijos de Dios que niegan esa realidad como el avestruz enterrando su cabeza y dejando de fuera el cuerpo. ¿Por qué? Porque se les ha condicionado para no decir lo mal que la están pasando. Pero Jeremías no tiene temor de declarar la realidad por la que están pasando. Veamos las realidades de las que habla. Hay una realidad SOCIAL (la llamaré sociológica) (vrs. 1-7) La historia tiene que ver con la realidad de Jerusalén. ¿Qué le ha pasado a esta sociedad? La ciudad era grande y majestuosa y estaba destinada a ser gloriosa. ¿Pero que cambió en su realidad? ¿Por qué ahora esa ciudad grande es una nación destruida y reducida al polvo? Porque le pasó lo que le pasa a todas las ciudades que se corrompen. Se olvidaron de Dios y de sus principios y entonces la sociedad se degeneró de tal manera que Dios tuvo que intervenir para juzgarla. El profeta se refiere a Jerusalén como una viuda (1:1) a lo largo de la estrofa se le menciona como “ella”. Se le describe como solitaria, tributaria, desconsolada, cautiva, afligida, desolada y menospreciada. La frase clave aparece en el vrs 1:9 “ella ha descendido sorprendentemente” Jerusalén está en bancarrota. Jeremías quiere demostrar una realidad de su sociedad, no la oculta sino que por el contrario la hace patente. Toda la descripción que Jeremías hace de su realidad social, nos lleva a pensar que todas las sociedades tienen un problema principal, y esto es la maldad. Una sociedad no es mala porque hace lo malo, sino porque su naturaleza es mala. Es decir las ciudades son corruptas porque es la suma de un grupo de hombres y mujeres que nacieron corruptos. Esto es lo que las corrientes de la sociología moderna pasan por alto. Siempre tratan de explicar la corrupción social desde la´plataforma de que el hombre en lo profundo del ser es bueno, por lo tanto solo debemos buscar lo bueno que hay dentro. Si tan solo lo educamos, le damos los recursos y su tierra, tendremos sociedades más justas.. ¿Pero es esto real? Bueno llevamos más de 10 años tratando de hacerlo y concluyan ustedes si lo hemos logrado? Otra cosa importante esa que Dios ve y juzga a las naciones colectivamente. Dios derribará las naciones corruptas que se apartan de sus principios. Al pensar en esto me pregunto si lo que sucede en nuestro país, en relación con la violencia será un juicio de Dios? No faltarán algunos que salte diciendo que no! Sin embargo no cabe duda que Dios no puede quedarse callado ante un país que lleva su nombre: El Salvador. ¿Cuál es nuestra realidad salvadoreña? Hace mucho tiempo se decía que El Salvador era el “Japón de Centroamérica”, que el salvadoreño es trabajador y laborioso, etc. Sin embargo mi experiencia hoy que estuve fuera de la zona urbana, es que esto cada vez más no es cierto. Por ejemplo, en la agricultura, hoy no hay más jóvenes trabajando, porque viven de las remesas. La queja de la gente mayor campesina era que sus hijos ya no les interesaban ir a sembrar debido a que viven la vida americana. La mayor aspiración de los jóvenes en El Salvador es irse para Estados Unidos. Ya que “mamá grande” paga bien”, aspiran a ser uno de los que maman de la teta del Tío Sam. Israel también confiaba en Egipto, que por ser la potencia de turno podía ayudar a Israel, pero note lo que dice Jeremías: “en nuestra esperanza aguardamos a una nación que no puede salvar” Lamentaciones 4:17 Dios no les permitiría confiar en una nación, por muy prospera que fuera. A propósito Egipto fue llevado a la destrucción. Todo imperio que reina el mundo le llega su turno y su momento, no hay ninguno que se haya salvado.
La segunda realidad es REALIDAD HUMANA (la llamaré antropológica) (1:8-11)
El pecado de los israelitas es reconocido por lo menos tres veces: “Jehová afligió por la multitud de sus rebeliones” (1:5) “Pecado cometió Jerusalén” (1:8) “su inmundicia está en sus faldas” (1:9). En los vrs.12-19 se cambia de tercera persona a la persona “yo”, que incluye a Jeremías como un hombre también frágil y sujeto a pecados. Como ya lo mencioné anteriormente, si quitamos la realidad del pecado del hombre de nuestras concepciones teológicas o sociológicas, estaremos diagnosticando mal y por lo tanto la medicina no podrá aplicarse como debe ser. Por ejemplo me he dado cuenta que todas las teoría acerca del Desarrollo Transformador que se aplican en las ONG de este país pasa por alto este concepto, aún las ONG cristianas. Por ejemplo cuando se habla de los pobres, a veces da la impresión de que los pobres no pecan, y que no son malos, sino que su categoría los hace aceptos a Dios. No se puede transformar una comunidad sino hay una transformación de sus pecados. Debido a esto es que hay pocos resultados.
Una tercera realidad es la REALIDAD DE DIOS (llamaré a esta teológica) (1:12-22)
¿Cómo es Dios? ¿Qué hace Dios? ¿Por qué lo hace? Parece ser algunas de las presuposiciones en estos últimos versículos. La gente tiene extrañas concepciones de Dios. Por un lado solo se le ve como el Padre bonachón que le dará la salvación al final a todos, un Dios que no puede enviar a la gente al infierno, un Dios que está al servicio de uno, etc. En el texto Jeremías menciona 10 veces el nombre de Dios. Lo ve como alguien que ha enviado juicio, como alguien que no ve, que está callado, pero que también es justo. Dios puede ser tan impredecible como justo. La gente por siglos ha tratado de matar a Dios o enmarcarlo dentro de sus esquemas. Pero Dios es incomprensible, es el Soberano y tiene respuesta para todo, pero no siempre las da. Puede ser grande en misericordia pero también fuego consumidor. Nadie sabe como actúa y actuará Dios. En mi años de estudiar teología he aprendido dos principios fundamentales que me sostienen: número 1 Dios existe y número 2 : Yo no soy El. Sería bueno que usted que me lee hoy aprendiera esas lecciones también. Una cosa importante es que al cambiar de “ella “a “yo” en estos versos Jeremías quieren que expresen sus sentimientos íntimos en forma de testimonio. El uso del singular “yo” en lugar del plural “nosotros” funciona como una apropiación personal del testimonio. Lo cuál es correcto, ya que el pueblo sufrió como grupo pero su profundo dolor era personal e individual. Este testimonio e identificación de Jeremías implica decir como nos sentimos, demostrar nuestras emociones, llorar si necesitamos llorar (vrs. 16). Expresar nuestros temores. Y ver una declaración realista del vrs. 22: “porque muchos son mis suspiros y mi corazón está adolorido”. Cuanto necesitamos en el pueblo evangélico esta teología de la realidad. En este mundo hoy nos enseñan a ser conquistadores, a tener siempre una sonrisa, a declararnos bendecidos con toda bendición, a rechazar todo lo que sea negativo. Otra cosa que nos han enseñado es a no mostrar como nos sentimos, y en medio de una mascarada como la de nuestros días Lamentaciones nos da un toque de realidad. Jeremías no puede negar que están fracasado y que están bajo juicio. En nuestras iglesias evangélicas tenemos la costumbre de poner testimonios de victoria, de cómo se solucionan nuestros problemas, y eso creo que está bien. El hábito eclesial es darle ánimo a la gente. A veces son tan banales estos testimonios que en realidad son “tristemonios”. Debemos ser honestos, con que no siempre tenemos las respuestas, que muchas veces fracasamos, que lo único que nos queda por decir es que estamos mal y hemos descendido a niveles de fracaso, que si lo anunciáramos desde nuestros púlpitos nos sacarían de la iglesia por aves de mala suerte. He aquí un hombre de Dios que se atreve a hablar con realidad y sin ningún tipo de religiosidad. A veces solo podremos decir “se alejó de mi El Consolador que da reposo a mi alma”. Toda organización , persona o iglesia para salir de la crisis debe partir de su realidad, no la debe ignorar, debe llamar por su nombre lo que está pasando y no cegarse. Sólo así podrá superar la crisis, sólo así podrá pasar a la segunda etapa de su recuperación. Pero esto lo veremos en el próximo artículo. Bendiciones!

Lamentaciones: Un modelo para enfrentar el sufrimiento

Hola queridos lectores, gracias por sus comentarios y aportaciones a este blog. He estado recibiendo bastantes comentarios a las últimas entradas, gracias por tomarse el tiempo de leer. Este día estaré enseñando por la noche en la iglesia de un buen amigo mío, que por cierto es odontólogo y pastor (creo que el orden sería al revés, es pastor y odontólogo). Los jueves están estudiando toda la Biblia y lo van haciendo libro por libro. Me pidió que enseñara sobre Lamentaciones. Así que lo que les voy a comentar en esta serie de exposiciones, es lo más reciente salido de mi corazón. Me ayudó mucho el estudiar nuevamente este libro, pero sobre todo tratar de exponerlos contextualmente y por sobre todo homiléticamente. Dios me ha estado llevando constantemente al modelo de Jeremías. En esta ocasión quiero presentarles algunas ideas de cómo lidiar con el sufrimiento y como el libro de Lamentaciones es un modelo de terapia, con principios especiales para sobrellevar ese sufrimiento. Espero que les ayude como me ayudo a mí.
Empecemos pues, como alguno de ustedes sabrán en el mundo existen miles de formas de ayudar a las personas a salir de las crisis, o a enfrentar el sufrimiento, o para ponerlo más evangélico, las pruebas. Hay diferentes formas de terapias desde el paradigma sicológico de Freud, pasando por la terapia de la confrontación de Gestalt, o la terapia familiar de Virginia Satir y terminando con la famosa Programación Neurolingüística. Cada una de ellas tiene sus bases y sus objetivos. Freud trató de explicar las luchas entre el ego, y el superego dándole una connotación siempre sexual. La terapia de Gestalt establece que al paciente hay que llevarlo un momento ñeque se le debe confrontar con la realidad de su problema para poder solucionarlo. El modelo de Virginia Satir es las familias, su presuposición básica es que no hay individuos enfermos sino familias enfermas, así que se deben tratar a las familias y no sólo al individuo. Finalmente la programación Neurolingüística, es algo así como la confesión positiva del cerebro, si usted piensa mal reacciona mal y viceversa. Creo que estas técnicas tienen sus ventajas, pero están limitadas. No ven al hombre integralmente ni tratan los problemas de la raíz. Es allí precisamente que la Terapia de Lamentaciones es superior a cualquier terapia antes mencionada. Veamos porque.
Lo primero que debemos hacer es establecer el contexto del libro de Lamentaciones. Las biblias hebreas usan dos títulos para Lamentaciones, el primero es “Ekhah” (¡Ay! ¡Cómo”), y se debe a que esta es la palabra hebrea que abre los capítulos 1, 2 y 4. El segundo título es “Quinoth” (Lamentaciones), es decir el escritor lamenta la destrucción de Jerusalén. En la Biblia hebrea tripartita (La ley, Los profetas, Escritos), Lamentaciones aparece en su última parte, en una sección llamada “Megillot”. Este es un grupo de cinco libros del AT que los judíos leían públicamente en fiestas nacionales. Lamentaciones se lee, en el noveno día de Ab ( a mediados de julio), en el aniversario de las destrucciones de Jerusalén en los años 586 a. de C. y 70 d. de C. Este libro fue escrito probablemente poco después del 586 a. de C. cuando las memorias del desastroso sitio de Jerusalén estaban aún vivas en sus mentes. La evidencia puede señalar con certeza que fue Jeremías el autor, aunque no de una forma concluyente. Lamentaciones es un conjunto de alegorías (poemas melancólicos), escritos en estilo lastimero. El ritmo de las líneas del original hebreo se han descrito como metrónomo descompasada en que la segunda de sus partes paralelas tiene un latido más corto que el primero. Cuando las palabras hebreas de 1:1 son exactamente traspuestas en castellano uno puede notar esta entonación (aquí se ve tres sonidos seguidos por dos en hebreo)

1 2 3 1 2

Cómo ha quedado sola la ciudad populosa?
Se ha quedado viuda la grande entre las naciones
La señora de provincias ha sido tributaria
Cuando era leída públicamente, el cantar del texto hebreo estimulaba el sentir de las palabras. Uno del los rasgos distintivos del libro es su configuración acróstica de los capítulos 1-4. En los capítulos 1, 2,4 cada versículo empieza con una palabra cuya primera letra sigue sucesivamente a cada una de las 22 letras del alfabeto hebreo. El capítulo 3 al tener 66 versículos, se reparte tres versículos por cada letra sucesiva en lugar de una. Son varios los puntos de vista existentes en cuanto del porqué el autor decidió usar esta configuración acróstica. Entre ellos hay, primero, como ayuda para su memorización; segundo como símbolo de la intensidad o plenitud del dolor del pueblo ( es decir, de la A hasta la Z); tercero, el confinar la expresión ilimitada de dolor, limitándose al uso de la forma acróstica. Bueno he allí, todo un panorama del contexto del libro, espero que no los haya perdido con esta introducción un poco técnica pero nos servirá de base para los conceptos que voy a presentar en los siguientes artículos. Por el momento, los dejo, nos vemos en la próxima entrega. Bendiciones.