Las “Nuevas Ideas” según Dios

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En este país El Salvador se está dando un nuevo fenómeno. Es el surgimiento de un tipo de líder político atípico. Desde hace unos años se ha visto como el Sr. Nayib Bukele ha destacado en los medios y en la simpatía del pueblo salvadoreño. Indistintamente que apruebe o no su movimiento, me parece un movimiento interesante. El ha llamado su nuevo partido político Nuevas  Ideas. Lo que sí hay que reconocer del Sr. Bukele es que se ha salido de la práctica política tradicional. Y esa parece ser la causa primordial de su popularidad. Recientemente declaró que detrás de su movimiento subyace el principio de que el partido no es un hombre sino un ideal y que el es solamente el punta de lanza de ese proyecto, que vendrán más después a seguir con ese proyecto de país. Muy astuto en su aproximación, y sí es verdad y no se corrompe, promete mucho para nuestro desgastado país. Y es que lo valedero de ese concepto es que un concepto que a mi criterio es bíblico. Lo vemos por toda la Biblia. Quiero que nos enfoquemos en ese concepto de se un prototipo nuevo en las manos de Dios.

¿Cómo se comienza un nuevo mover de Dios? ¿Cómo Dios hace nacer un nuevo proyecto? Simplemente se sale de lo rutinario y común. ¿Cuáles han sido las características de los precursores y abridores de brechas en cualquier rama del saber? Simplemente se salieron de la tendencia del esquema y exploraron nuevas alternativas. Dios siempre está explorando nuevas alternativas, está abriendo nuevas fronteras y está desarrollando nuevos prototipos de ministerios y planes. Eso es lo que hace con el establecer el modelo de jueces en el AT. El modelo había venido de Moisés que veía a Dios cara a cara, luego siguió Josué que veía la palabra cara a cara y ahora el modelo nuevo de liderazgo son jueces que verán cara a cara el Espíritu de Jehová. Ya no solamente serán capacitados por Dios y por su Palabra, sino que serán empoderados por la habilidad del Espíritu Santo en ellos. ¿Cómo se desarrolla este nuevo prototipo? Pero antes quizás debamos definir que es un prototipo.

Bueno, cuando aparece una nueva tecnología y se inventa, generalmente la idea precede al objeto. Alguien tiene una idea de una invención, y luego realmente la trabaja y la desarrolla. Eso significa que el prototipo es la idea puesta en la realidad. Generalmente hay un patrón uniforme desde el desarrollo de una idea hasta que el objeto se materializa. Primero la idea, los principios de cómo funciona la invención, luego se ponen en práctica y son diseñados por una máquina o por las manos de los hombres creando un objeto. En la mayoría de los casos, el patrón es el siguiente: en primer lugar, está el plan, los planes se elaboran según principios probados. En otras palabras, si desea hacer un avión, los planes de un avión se basan en el principio de la aerodinámica. Cuando obtienes ese plano, el segundo paso es que un prototipo está diseñado, es decir, un modelo de trabajo basado en esos planes y esos principios. Entonces, el tercer paso es el patrón uniforme, que por lo que entiendo, es cuando se hacen copias del prototipo. Por esta razón creo que uno de los jueces más importantes en el libro que lleva este nombre es Otoniel. (Jueces 3:7-11).

Muchas personas pierden de vista al estudiar este Juez, lo valiosa que es su aportación para el futuro de Israel en este período. Lo ven como un personaje irrelevante porque no se nos dice mucho sobre su vida, sus fortalezas y debilidades. Es uno cuya historia es escueta con respecto a sus datos biográficos. Sin embargo, tengo la plena convicción que Otoniel es uno de los muchos prototipos que Dios hace y hará en el correr de los años. Observemos como se llega a esa conclusión al estudiar el texto. En primer lugar, veamos cuál es el principio detrás del prototipo. En Jueces 2:18 dice: “…porque Jehová era movido a misericordia por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían…” Los hijos de Israel no pareciesen ser que están arrepentidos y a través de su arrepentimiento Dios actúa. La impresión que da el texto es que Dios se mueve porque le da tristeza el dolor que ellos sienten. Así que el principio que yace detrás de este texto es que Dios actúa por misericordia y no por méritos. Cada vez que Dios va a hacer algo en nuestras vidas y en la vida de su pueblo lo motiva su gran amor y corazón. El percibe el dolor y la necesidad de la gente. Es un Dios involucrado en la realidad y sufrimiento humano. Es sensible a lo que está ocurriendo en nuestro alrededor. Cada vez que nos conectamos con ese corazón paternal de Dios, estamos en el camino de iniciar u nuevo mover, una nueva forma de liberación y de solución a la problemática que nos rodea. ¿Qué carga el corazón de Dios hoy? En el vrs. 18 hay tres palabras importantes. La primera dice “gemidos”. Partiendo de la etimología en el español y aún el hebreo de este término se puede considerar como su definición el hecho de exteriorizar naturalmente una persona dolor o pena, a través del sonido y la voz. En muchas ocasiones, se usa también relacionado con el llanto y el sollozo. Así que era un estado generalizado de dolor, lamento y llanto de una nación. Era una falta de esperanza. Nuestras naciones latinoamericanas están gimiendo a causa de múltiples situaciones. Hay miles de situaciones en la que la iglesia debería estar inmersa y se una consoladora. Pero el problema es que el mismo pueblo de Dios tiene sus propios gemidos. Estamos sin esperanza por lo que vemos en nuestras iglesias y en nuestras congregaciones. Lamentablemente vivimos épocas de gemidos por todas partes. Las expresiones “oprimir y afligir” son expresiones fuertes que hablan de forzar y de cortar todo tipo de iniciativa. Así que vemos una nación llena de tristeza, sin iniciativa y reducida en cuanto a sus perspectivas de vida. Es una descripción de nuestras condiciones en América Latina hoy por hoy.

Del principio Dios parte al plan. El vrs. 16 dice “…y Jehová levantó jueces que los librasen de mano de los que despojaban…” El plan de Dios para que su prototipo se desarrolle incluye tres elementos vitales.  Primero, es divina, es humana y finalmente, es hazaña. Observe que es divina porque es Dios quién inicia el proceso de este plan. “Jehová levantó” significa que los movimientos se levantan por el poder de Dios. Nada se mueve o se realiza si no viene de la iniciativa de Dios. Segundo es humano, porque le modelo lo realizan hombres a los cuales se les da una nueva posición y una nueva función. Los jueces era una estructura que no existía en Israel, por lo menos no como en este momento. Había hombres y ancianos que juzgaban al pueblo, pero bajo la cobertura de un Moisés o de un Josué. Ahora serían autónomos y dependientes del Espíritu y llamado de Dios.    Tercero sería una hazaña porque con escasos recursos y limitaciones de ejércitos podría liberar a sus respectivos pueblos totalmente y lograr la paz mientras ellos gobernaban.

Ahora del principio pasamos al plan y de este plan pasamos al prototipo. Después de muchas descripciones resumidas de la labor de los jueces finalmente la Escritura nos demuestra cuál es el prototipo de un Juez. Y lo hace por medio de Otoniel. Sobre el modelo de este juez todos los jueces serán iguales. Por eso considero la importancia de Otoniel. El es el modelo que da las pautas para todos los jueces en Israel. Aunque habrá variaciones con respecto al género y la personalidad de los jueces, siempre tendrán básicamente cuatro características importantes.  Primero eran sensibles al Espíritu. Otoniel es uno de los primeros líderes que se observa una relación más profunda con el Espíritu Santo. Dice que recibían el Espíritu para ser sensibles a la obra que comenzarían hacer. Esta sensibilidad no se trata de una experiencia meramente cultica sino una capacitación sobrenatural de sintonía con los pensamientos y sentimientos de Dios. No se trata de un carismatismo como lo concebimos en esta generación. Eran personas a las cuales el Espíritu Santo empoderaba y actualizaba y finalmente motiva para unirse al proyecto nuevo de Dios. Su sensibilidad también partía de su experiencia doble. Una combinación de su herencia(era pariente de Caleb) y había conquistado ya un territorio de los cananeos según se registra en Jueces (1:11-15) Segundo eran accesibles en su espíritu. Si podemos observar tres elementos básicos se realizaban de personas disponibles como lo eran los jueces. Primero es una habilidad administrativa y de liderazgo. La expresión que se usa es que ellos “juzgaban”. Es decir, eran hombres con criterio y llenos del criterio de Dios. La segunda expresión es que “salían a la batalla” no eran ellos el centro de la batalla, sino que ellos estaban entre los suyos, experimentaban lo que sus gentes experimentaban. Eran líderes del camino y de la tierra. Finalmente eran líderes invencibles con el Espíritu. El texto narra que Jehová entregó en su mano…y que prevaleció …y finalmente reposó. Un líder invencible en el Espíritu es un líder que Dios lo favorece (entregó en sus manos), es un líder que con Dios prevalece (prevaleció su mano) y finalmente un líder que por Dios fortalece a su pueblo (reposó la tierra).

Las religiones están en crisis, pero la espiritualidad parece gozar de buena salud, al menos de una gran vitalidad. Dios está trayendo nuevos prototipos porque los tiempos han cambiado. Dos de cada tres adultos tienen una espiritual personal, mientras que menos de uno de cada diez se preocupa de ir a la Iglesia regularmente. Lo que viene a demostrar que lo que está en crisis en la actualidad no es lo espiritual, sino, simplemente, algunas formas de lo religioso, concretamente las religiones institucionales tradicionales. Y que no son relevantes. Estoy plenamente convencido que la liberación de la espiritualidad frente a la tutela religiosa se está dando ya. De hecho, parece claro que, en Occidente, las iglesias cristianas hace tiempo que tienen vacío el armario de las propuestas espirituales. El cristianismo occidental hace mucho tiempo que dejó de ser mistagógico (iniciador al misterio, a la experiencia religiosa), y parece incapaz no sólo de avanzar hacia el futuro, sino al menos de actualizarse y de dialogar con los contemporáneos. La creatividad en la espiritualidad emigró hace tiempo de las religiones y de las iglesias, y se manifiesta en los lugares más inesperados y periféricos. Los grandes buscadores de espiritualidad andan huérfanos -aunque afortunadamente libres- buscando, sin ningún apoyo de los profesionales «oficiales» de las iglesias y de las religiones; al contrario: son incomprendidos, menospreciados y hasta condenados por la oficialidad. En este sentido el mundo religioso parece un mundo al revés: los profesionales de la religión andan anquilosados, a cuestas con una institución declarada en quiebra permanente, mientras el Espíritu tiene que soplar no donde quiere, sino donde puede. ¿Si alguien quiere hacer un estudio o una experiencia sobre las grandes líneas nuevas de espiritualidad en la humanidad actual, es obvio que no debe ir a los institutos teológicos dedicados a la espiritualidad que sólo le harán volver su mirada hacia el pasado, y le alejarán de los experimentos vivos de frontera, de la salvación, o una forma de escribir recto con líneas torcidas? ¿Será que algo tiene que morir para que realmente pueda nacer algo nuevo?

Lo que viene a demostrar es que estamos en los umbrales de nuevos prototipos de Dios que serán relevantes en una generación que “gime” por ser libre de lo que le oprime y le aflige. De hecho son estas las Nuevas Ideas de Dios y éstas a diferencia del Sr. Bukele si son garantizada y con buenas intenciones y tendrán éxito…

 

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4 Preguntas para evaluar mi crecimiento espiritual…

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Termina un año más, y es un buen momento para hacer un alto y evaluar nuestra propia vidas tanto personalmente como comunitariamente. ¿Qué tanto hemos progresado en este año 2018? Quiero dejarle cuatro preguntas importantes para hacer una evaluación de su vida.

Déjeme decirle que los logros en la vida espiritual no se logran por buenos deseos o por buenas intenciones. Los logros en mi vida espiritual se logran por buenas decisiones. Quiero que veamos de una manera muy devocional un pasaje que muchos conocemos y deseo que nos hagamos 4 preguntas para evaluar nuestra vida espiritual.  Cuatro preguntas que no orientan a un desafío de un nuevo año.

En la 2 Epístola de Pedro 1:1-11 encontramos  4 preguntas que nos desafía para hacer una evaluación de nuestra vida espiritual.

Para entender esta evaluación debemos averiguar qué es lo que Pedro ha venido pensando. Al leer los vrs. 1-4 lo que Pedro nos presenta es que tenemos todos los elementos necesarios para desarrollar una vida plena y exitosa de parte de Dios. Tenemos todo lo necesario para llevar una vida de rectitud y de piedad. Es decir Pedro les está recordando a todos los creyentes que ya tenemos todos los recursos para llevar una vida que agrada a Dios. Ahora si esto es cierto, entonces ¿qué hay que hacer? Allí es donde entra el vrs. 5: La  palabra  “poned diligencia” se puede traducir como “poner máximo empeño” y  es una palabra sumamente interesante en el texto griego. Así que la primera pregunta que Pedro nos hace es ¿cuánto me estoy esforzando? Es decir cuánto le estoy echando ganas a las cosas de Dios. Necesitamos ponerle empeño, dedicación a la vida. ¿Quién tiene su esfuerzo? ¿A qué le hecha ganas?  Ya tienen todas las promesas, ahora pónganle ganas y empeño a las cosas espirituales. Si ustedes es el que se esfuerza en crecer en la vida espiritual ¿entonces quien lo hará. Si entendemos la gracia de Dios en la vida y entendemos sus promesas y que hemos sido rescatados por él, la única respuesta es poner todo nuestro empeño en las cosas de Dios.

La segunda pregunta que Pedro nos hace es ¿Qué tanto me estoy estancando? El texto continua diciendo “añadid”. Esta expresión se puede traducir como incrementar, ganar intereses. ¿Me estoy estancando? Estoy igual en la vida espiritual que quien sabe hace cuánto tiempo? La pregunta es cómo sé que crecí? No si yo creo que así sea. Una pregunta pertinente sería ¿Cuándo fue que hice un cambio sustancial consciente? ¿Cuándo fu su último cambio consciente en su vida espiritual? Escuchar sin producir no es la vida cristiana. Si he llegado a ser hijo de Dios crezco, hacia ¿adonde? Hacia 7 indicadores.  El primer indicador es “virtud” que se define como excelencia moral. Es total, no ser bonachón o tener algunas cosas buenas. Debo preguntarme si estoy avanzando en excelencia moral. Muchos se quedan cortos, porque tienen mediocridad espiritual. El segundo indicador es “conocimiento”. A la virtud hay que añadirle conocimiento. Esto se refiere a la sabiduría bíblica. Esto es aprender a como tomar mejores decisiones. Debo aprender a avanzar de mi entendimiento de la voluntad del texto a través de la Palabra de Dios. Tengo que estar actualizado. Somos siempre muy olvidadizos. Si no viene del texto bíblico entonces ¿de dónde viene? No vamos a poder a tomar las decisiones correctas sino conocemos los textos correctos. No es lo que yo pienso, sino lo que la Palabra de Dios piensa. El tercer indicador es “dominio propio”.  Este indicador nos habla de “contener los instintos”.  No puedo hacer lo correcto sino sé lo que es lo correcto.  Dominio propio es contenerse. A muchos nos cuesta esta palabra de “contenerse” porque somos muy dados a concedernos todo lo que queremos. Lo hacemos porque “sentimos ganas de hacerlo”.  No crecemos en la vida espiritual sino no tenemos dominio propio cuando viene una tentación. Cuando no hay tentación no tenemos problemas. El problema cuando viene la tentación porque nos dan muchas ganas de desobedecer. El cuarto indicador es paciencia. Este tipo de palabra no es la que se refiere a lo que uno tiene cuando está metido en un tráfico muy intenso. La palabra paciencia en este caso no es estar esperando en la clínica a que lo pase el médico para atenderlo. Aquí la palabra paciencia  determina el concepto de constancia, perseverancia, etc. Tiene que ver con resistencia, mantenerse firme sin dar el brazo a torcer. Tiene que ver con el deseo de soportar las tentaciones. El quinto indicador es piedad. Esto es poder vivir con una reverencia a Dios. Esto es lo que se llama lealtad a Dios. Las personas no pueden vivir lealmente a Dios si no tiene los elementos anteriores. Piedad es lealtad a Dios cueste lo que cueste. Sexto indicador dice que es el afecto fraternal. La vida espiritual no es algo que se vive solo. Dios ha dejado el cuerpo de Cristo para salir adelante. No llegaré a ser la persona que Dios desea sino vivo en comunidad. Ese cariño tierno con el cual nos cuidamos unos a los otros en el Cuerpo de Cristo.

La tercera pregunta es muy interesante, observe ¿Qué tanto estoy abundando? El vrs. 8 dicen: “si abundan”. Otra versión lo traduce como “en forma eminente”. Si lo que doy en mi vida hay que buscarlo con lupa entonces no estoy abundando. Sí solo de vez en cuando hay destellos de fruto simplemente no estoy abundando, estoy estancando y no me estoy esforzando. ¿Qué produce mi vida espiritual? La vida espiritual no se trata de información sino de aplicación. Son gente que están trastornando las comunidades y no son iguales cuando me ven. Eso implica  que debemos reflejar el carácter de Jesucristo. Pedro dice que no seremos “inútiles” o improductivos. Somos estériles no le damos vida a nada. ¿Mi vida es útil para el Reino de Dios? ¿Lo está usando para dejar una huella en otra gente? ¿Qué está produciendo su vida para el honor y la gloria de Dios?

La cuarta pregunta de evaluación es ¿Qué estoy procurando? Al ver esta pregunta nos lleva a la idea de la motivación. ¿Qué me está motivando para querer este tipo de vida? Es muy triste pensar que la única motivación sea sentirme bien y para mi propia satisfacción. No quiero mejorar mi vida porque ya me hastié del pecado. El pecado me dejó pobre, me dejó heridas. ¿Es correcto esto? Y que si el pecado le hubiera dejado satisfacción hubiera buscado el mismo cambio? ¿Y que si el pecado lo hizo sentir bien? ¿Lo dejaría también? Desgraciadamente algunos quieren crecer en la vida espiritual por arrogancia, para que pueda lucir sus logros espirituales. Nuestra motivación no puede estar centrada en nosotros mismos. Nuestra única motivación (vrs. 9) es que alguien hizo algo por nosotros. Nuestra única motivación es Cristo. Cuando dejamos de crecer espiritualmente es porque hemos olvidado quién es Cristo y que ha hecho por nosotros. Cuando olvidamos esto, perdemos el sentido de seguridad porque pensamos que una vida que agrada a Dios depende de nosotros.

Déjeme recordarle algunas cosas importantes con respecto a la vida espiritual según 2 Pedro 1.

Quiero recordarle cuatro palabras claves que se asocian con las cuatro preguntas de evaluación.

Número 1,  ¿Estoy poniendo mi máximo esfuerzo?  La palabra es esfuerzo. Esta palabra clave

Número 2: ¿Me he estancado o paralizado? La palabra clave es crecimiento.

Número 3 ¿Qué fruto está produciendo mi vida? La palabra clave es fruto

Número 4 ¿Qué estoy procurando? La palabra clave es motivación

Dios nos ha llamado a crecer y dar frutos, es bueno que de vez en cuando nos hagamos las mismas preguntas para saber cómo ha evolucionado mi vida espiritual

Recuperando el vigor…

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La falta de energía puede deberse a muchos factores. Algunos pueden ser físicos o químicos o anímicos. Cada vez más mucha gente se siente como sí la vida les hiciera arrastrar los pies. Se levantan y caminan sólo por un sentido de deber pero en su ser interno desearían renunciar y no levantarse de la cama.  ¿Por qué perdemos el vigor? ¿Por qué llegamos a momentos en la vida dónde simplemente seguir es cuesta arriba y con el viento contrario?

Parecía que Ezequiel en el capítulo 2 había perdido su vigor espiritual hacía mucho tiempo.  Así que Dios tiene que trabajar en la motivación interna de Ezequiel antes de mandarlo de nuevo al campo de batalla. Dios lo necesitaba para algo pero antes de enviarlo a hacer ese algo necesitaba fortalecerlo espiritualmente de tal manera que pudiera asumir el reto. ¿Qué cosas hicieron que el vigor de Ezequiel decayera?

Veamos entonces las cosas que hicieron perder el vigor espiritual a Ezequiel.

Pienso que una de las cosas que el libro refleja con respecto a su falta de vigor era  su situación.

Había una serie de contradicciones con respecto a su situación. Había habido una lucha entre tres tendencias o situaciones personales que lo habían complicado.  Era una contradicción entre Pastor, Prisionero, Profeta.  Se había preparado para ser Pastor (Sacerdote)  de Israel, pero Dios la había  cambiado a  Prisionero, que le imposibilitó para ser Pastor.  Pero luego Dios lo pasó de Pastor a Prisionero y lo llevó a Profeta. Es decir una etapa de lo que quiero (Pastor) a una etapa que no sé que quiero para entrar a una etapa a lo que Dios quiere. Muchas veces nos quita lo que queremos y nos pasa por lo que no queremos para terminar haciendo lo que el quiere.  La etapa de lo que queremos está asociada con la ilusión, la etapa que no quiero está asociada con la desilusión para finalmente entrar en la etapa de la iluminación.

Por otro lado la ilusión lidia con mi situación personal. La desilusión lidia con la situación circunstancial y la iluminación lidia con la situación espiritual.

Otra de las cosas que el libro refleja  con respecto a su falta de vigor es su condición. Observe que el vrs. 1 del capítulo 2 muestra cuál es la condición de Ezequiel.  También hay un estira y encoge con cuatro condiciones. Primero, está la condición ideal.Dios lo llama por su nombre. Es importante entender que su nombre significa: “Dios fortalece”. ¿Pero que tipo de fortaleza tenía Ezequiel a estas alturas? ¡Cero! Lo que menos tiene este hombre es fortaleza. Debido a su cautiverio y al estar asentado en una comunidad de refugiados, Ezequiel ni siquiera tiene un templo donde adorar. El hecho de que hayan cosas que Dios nos dice que somos, muchas veces es una idealidad que no ayuda en contraste con la realidad.  Segundo,está la condición real.Dios usa la expresión “Hijo de Hombre”. La TLA lo traduce así “hombre mortal”. Eso es lo que somos. Somos solamente gente mortal. Y usamos esta expresión desde dos perspectivas una mortal que viene de la muerte, es decir somos comida de gusanos todos y mortal de dañinno. Somos uan raza que estamos inclinados a hacer lo malo y dañar. Tercero, está la condición motivacional. Si uno observa parece ser que de alguna manera Ezequiel o estaba postrado o sentado. Por la frase que Dios le dice: “levántate”. Creo que la motivación de Ezequiel estaba en pausa y en un sentido relajado. Me imagino que lo que el Salmo 137:1-4 describe sería el ambiente que rodeaba la motivación de Ezequiel.  Cuarto, esta la condición ministerial.  ¿Cuál sería la motivación de alguien que se le dice que lo que haga no le van hacer caso? ¿Qué la gente que ministraría simplemente era gente reblede, dura y agresiva? A nadie le gusta que le prometan un ministerios sin resultados. Eso es porque el concepto que nosotros tenemos de resultado no es igual al concepto que Dios tiene de resultados.  O para mejor decirlo el concepto de éxito que tiene Dios difiere grandemente del concpeto de éxito que tiene el mundo. Así que se plantea esta pregunta ¿Cuál es el chiste de tener un ministerio con ese tipo de resultados? ¿En dónde estriba el éxito o la relaización de lo que hacemos como obreros de Dios?

En segundo lugar las cosas que hicieron recuperar el vigor espiritual a Ezequiel.

Ezequiel  ahora recibe su  comisión oficial  como profeta del Señor y Dios le dice que va a enfrentar una comisión muy difícil. En cualquier lugar donde se esté levantando una familia misionera, enseñando una Escuela Dominical, pastoreando una iglesia  o evangelizando en una nación distante, debemos aceptar  a la gente como es ella, antes de liderarlas hacia lo que Dios desea que sean.  Dios tenía  importantes órdenes que Ezequiel debía obedecer.

El primer mandamiento es párate y escucha. Es un mandamiento a  la reacción. Lo que podemos observar es que Dios, simplemente lo había dejado agotado por la visión de su gloria. ¿Qué le hace pararse? ¿Qué lo pone de pie?. El vrs. 2 dice que fue la acción del Espíritu dentro del que lo hizo reaccionar. Si observamos que ese Espíritu es el que se manifestó en la visión de la gloria de Dios. Observe que una vez se levanta y está de pie dice que “pudo ir” la voz de Dios. O sea que postrado y sentado es difícil escuchar mejor la voz de Dios. El tiempo de adorar es bueno, nos alimenta nuestras emociones, pero el punto es que quizás mucha adoración en postración nos hace perder escuchar mejor la voz de Dios para estar alertas y ponernos de pie.

El segundo mandamiento es ve y habla. Es un mandamiento a la acción. ¿Cómo llevamos la acción de Dios sin que nos desanimemos y estemos completamente convencidos de que agradamos a Dios? Es un accionar valiente. (2:3-4)  Observe que Dios le dice, tu tarea no es fácil vas contra toda un nación rebelde, apática y agresiva que no te harán caso. Debes hablar valientemente y no te preocupes por los resultados. La valentía en el ministerio no se basa en mi carácter y mi habilidad sino en el carácter y la habilidad del que me envía

Es un accionar consciente. (2:5-8) La expresión que usa Dios es “no tengas miedo” o “no te abatas” o “no te preocupes”. Debe entender su función. Su función no es producir resultados sino acumular evidencias en contra de la desobediencia de las personas. Es decir Dios le dice, te pongo en medio te hagan caso o no para que el día que les juzgue tu surjas como evidencia de que sí se los dije y no tengan excusa.

El tercer mandamiento es abre y come. Es un mandamiento a la asimilación.

Según Jean Piaget la asimilación, es un concepto psicológico que  explica el modo por el cual las personas ingresan nuevos elementos a sus esquemas mentales preexistentes[1]. Desde esta perspectiva la asimilación en Ezequiel se demuestra con el acto de abrir y comerse un librito dado por Dios.  Este proceso de asimilación tiene que ver con su llamamiento al mensaje que Dios le da a Ezequiel. Su mensaje es distintivo, tiene una particularidad asociada con la personalidad del profeta. En ese sentido la asimilación tiene que ver con la voz y la función profética. ¿Qué es la voz y la función profética? Es la denuncia del mal del pueblo de Dios y de las naciones , es el llamado al arrepentimiento, el anuncio del juicio para el pueblo de Dios y para los enemigos del pueblo de Dios,  el anuncio  de la restauración y el anuncio de una nueva realidad, identificada como Reino de Dios.[2] Ahora bien esta función profética o anuncio profético incluía tres elementos muy importantes. Primero estaba lo que se llamaba denuncia profética que era una crítica a los males del pueblo de Dios. Pero también había un anuncio profético que partía del señalamiento del mal  a un mensaje de buenas nuevas y restauración. Pero finalmente estaba la imaginación profética  que era la clara visión de lo malo en los contextos de negación y ceguera de un pueblo, pero que incluía la construcción utópica de los profetas basados en las interiorizaciones de la Palabra de Dios.[3]

Ezequiel al comerse el librito está siendo llamado a la función  profética, con su propia denuncia profética, su propio anuncio profético y con su propia imaginación profética.

[1]http://asimilacionyacomodacion.blogspot.com/2013/02/la-asimilacion-y-acomodacion-de-piaget.html

[2] Suazo, David.  La función Profética de la Educación Teológica en América Latina. Ed. CLIE, 2012 Pág. 13

[3] Ibíd.

¿Y si Jesús era feo?

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Vivimos en la era del culto al ego y a la propia imagen. El hechizo de narciso siempre flota en los espejos, mostrando insobornablemente la belleza y la fealdad. Hay muchas personas que padecen una obsesión por encontrarse defectos cuando se contemplan en ellos. La cultura de la apariencia crea la necesidad excesiva y compulsiva de estar, sentirse y parecer bello. Muchos trastornos como la anorexia, la bulimia, la vigorexia -la obsesión por el aspecto físico- o la tanorexia, la afición compulsiva a las operaciones estéticas, nacen porque queremos adecuarnos al imperativo estético y social, deteniendo el ritmo biológico y natural del tiempo y del envejecimiento. Algunos se preocupan obsesiva y excesivamente, por algún defecto real o imaginado del aspecto físico que les genera un intenso malestar emocional. Hay personas que mantienen un conflicto con el espejo. No quieren verse. El descontento con la propia imagen física genera disminución de la autoestima, ansiedad, depresión y trastornos alimenticios. Nuestra sociedad de los espejos, ser -o simplemente verse- feo, gordo, bajo o viejo, puede resultar fatal. Hay personas que no son feas pero se sienten feas. Pareciera que en nuestra sociedad la fealdad “es una enfermedad”, una “exclusión”.

La estética y el gusto no se mantienen inmutables y estáticos a través de los tiempos y las culturas. Varían, son polivalentes, mutan de significado y apreciación. En general, consideramos la fealdad como un contravalor de la belleza, como su natural manifestación opuesta. Se considera que la fealdad es la antítesis de la belleza.

En nuestra cultura también hay un culto por lo que se llama “fealdad estética”. Existe una reivindicación social por lo feo, lo patético, lo denigrante, lo macabro y lo morboso. Las distintas manifestaciones de la fealdad -a través de los siglos- se han manifestado en pesadillas y terrores, donde los sentimientos de repulsión aparecen en primer plano estimulados por demonios, locos, enemigos terribles, presencias perturbadoras, seres repulsivos, deformidades, fantasmas y monstruos legendarios.

En la literatura, como en el arte en general -especialmente en la cinematografía y en la plástica- abundan los personajes célebres feos. Uno de los ejemplos más conocidos de fealdad se encuentra en la historia “El patito feo” de Hans Christian Andersen (1805- 1875). Un patito particularmente grande, torpe y feo que lleva una vida de burlas y penurias hasta que huye a un pantano con patos salvajes. En la primavera, el patito descubre, al ver su reflejo, que se ha convertido en un hermoso cisne. El cuento es metáfora de la autoestima humana y de los progresos que cada uno puede hacer en su propio crecimiento y transformación a través del sufrimiento y la superación.

“Nuestra Señora de París” es una novela del escritor francés Víctor Hugo (1802- 1885) donde se narra la historia de Esmeralda, la bailarina gitana y Quasimodo, un jorobado deforme, sordo y feo que se encarga de las campanas de la Catedral de Notre Dame en el París del siglo XV. Esmeralda simboliza la belleza y la gracia. Quasimodo, la monstruosidad física, aunque su corazón es bondadoso. Su protector despiadado –Frollo- igualmente atraído por la gitana Esmeralda, simboliza la perversidad moral. El caballero de esta historia, el capitán Febo, representa la dignidad y la nobleza. También está enamorado de Esmeralda. Todos los personajes masculinos sucumben ante el hechizo de la belleza de la gitana: Quasimodo, el feo; Frollo, el malo y Febo, el hermoso.

“La bella y la bestia” es un cuento tradicional que -en Europa a lo largo de lo tiempos- ha tenido diferentes versiones y autores. Todas coinciden, de alguna manera, en la metáfora de la animalidad integrada a la condición humana. Se cuenta la historia de un príncipe convertido, por arte de hechicería, en un animal salvaje y monstruoso que es redimido por el beso y el amor de una doncella. Es una metáfora del amor más allá de cualquier convención.

“El fantasma de la ópera” es una novela de Gastón Leroux (1868- 1927) en donde un fantasma enmascarado se descuelga desde las bóvedas del teatro de la Ópera de Paris y construye su propia morada en el subsuelo. Está profundamente enamorado de Cristine, la soprano del Teatro, prometida de el Vizconde de Chagny. El fantasma se siente celoso de la relación de Christine con su prometido y la invita a visitar su mundo debajo del edificio. Cuando ella baja, descubre que el fantasma es un genio musical que lleva una máscara para ocultar su cara aberrante. Chistine está dividida entre el amor del joven vizconde y su fascinación con la misteriosamente hermosa música del fantasma.

Mientras que el jorobado Quasimodo y el príncipe convertido en Bestia son feos por fuera -sin embargo- nobles y bellos por dentro; en cambio “el Fantasma de la Ópera” es un ser apasionado y ambiguo, capaz de amor, odio y venganza. Todos estos personajes feos son capaces de amor y de ser amados y que cada uno luchará por su amor, más allá de su aspecto, intentando doblegar el destino de cada uno.

Igual sucede en el cuento clásico “La princesa y el sapo” donde un príncipe apuesto es convertido por un médico brujo en sapo y sólo se romperá el hechizo para volver a ser un príncipe humano, si la princesa lo besa. El aspecto repugnante del sapo esconde una belleza que no se advierte a los ojos.

Hay otra fealdad –también testimoniada en la literatura y en el cine- que no tiene nada de bondad y constituye la monstruosidad en sí misma. Basta pensar en Frankenstein, obra de la escritora inglesa Mary Shelley (1797- 1851) que explora temas tales como el límite ético de las ciencias, el audaz y ambicioso conocimiento humano que intenta competir con el poder con Dios e imitar la creación a través de la vida artificial; además aparece también la destrucción de la vida por la insubordinación de la obra creada artificialmente como respuesta al abandono y al desprecio.

Otro texto inquietante de la literatura que nos trae la cara de lo monstruoso es el relato de Franz Kafka (1883- 1924) llamado “La metamorfosis” que narra la historia de Gregorio Samsa, un comerciante que vive con su familia quien un día amanece convertido en una creatura algo así como un insecto gigante. Esto le impide trabajar provocando la ruina de su familia. Él decide ocultarse en su propio cuarto para no asustar. Vive solitario y recluido comiendo desperdicios y ante el desprecio y el cansancio de su familia, se deja morir. Tras su muerte la familia, indiferente, sale alegremente a la calle con nuevas esperanzas de un futuro mejor, liberada del gran peso que les atormentaba.

“La metamorfosis”, nos muestra la cara más deshumanizada del entorno familiar y el drama de la incomunicación. La desaprobación familiar de ese integrante por el cual se sienten avergonzados. La sociedad despersonaliza a los sujetos, asilándonos y sometiéndolos a identidades desdobladas, víctimas de la incomprensión y la exclusión, condenados a una vida que se deshumaniza.

Otra obra literaria que aborda el tema de la monstruosidad del alma humana -en su bipolaridad de bien y de mal- es “El extraño caso del Doctor Jekill y Mister Hayde” escrita por Robert Louis Stevenson (1850- 1894). El personaje de su novela es Jekyll, un científico que crea una poción química con el objetivo de separar el bien y el mal de su persona. Este brebaje es capaz de transformarlo en un monstruo temible. Al comienzo, por su propia decisión y después incontroladamente donde su parte maléfica -personificada en Hyde atesorará cada vez más poder y Jekyll perderá el control de sus actos y de su vida. La obra habla de un misterio de bipolaridad y dualidad que es intrínseco al espíritu humano.

En cualquiera de estas obras literarias hay una profunda indagación sobre el misterio de la condición humana donde lo feo y lo terrible resulta inquietante. En todos estos relatos lo monstruoso es metáfora de la frialdad e indiferencia de una sociedad carente de inclusión, tolerancia, aceptación y comprensión.

Para descubrir la belleza y la fealdad no bastan los ojos. Hay que tener “alma”, capacidad espiritual para contemplar. Quizás lo feo sea aquello que no nos satisface, ni nos llena, lo que cada uno considera contrario a lo armónico. Tanto la belleza como la fealdad se miden subjetivamente. Belleza o fealdad interior y exterior, no necesariamente se corresponden. La belleza interior se cultiva con el tiempo, la exterior se destruye con los años. La interior refleja los sentimientos y hace que cada persona irradie una energía espiritual especial. La exterior es algo cultural. La belleza interior siempre será universal. Esa que nos hace definitivamente singulares. Una cosa es la belleza y otra la hermosura. Se puede ser bello sin ser necesariamente hermoso y viceversa. La belleza es siempre interior y esencial. La hermosura es exterior y apariencial.

Cada época tiene su propia fealdad y monstruos. Muchas veces lo feo y lo monstruoso aparece en nuestras pesadillas. Lo horrible de una pesadilla no consiste en las imágenes sino a ese sentir especialmente asfixiante y angustioso. La monstruosidad habita los sueños, los dramas y los cuentos. Incluso a veces se experimenta en cosas muy triviales una extraña sensación que nos invade, por ejemplo, cuando nos miramos al espejo. Lo monstruoso y la fealdad a menudo nos invaden en esas extrañas sensaciones internas pero para quienes tenemos fe, en última instancia, la verdadera fealdad es la que se causa o resulta consecuencia del pecado.

No hay mayor fealdad que la espiritual, la que está asociada a la oscuridad, al pecado, a los malos sentimientos y a la muerte. La vida espiritual y la actitud estética ayudan con su capacidad transfiguradora y transformadora a sublimar todo. Hoy hay una “estética de lo feo” en los medios: imágenes fuertes, avasalladoras, chocantes, repugnantes, agresivas, caóticas, desagradables. La morbosidad es una exageración social enfermiza y adictiva.

La belleza puede devolvernos la paz del corazón y de la mirada. Ayuda para calmar las laceraciones de tanto dolor, pobreza e injusticia. Redime y abre los caminos del alma. Sin embargo, la sola estética no alcanza para que el mundo sea mejor. Para que la estética sea realmente transformadora, transfiguradora y redentora, hace falta la gracia. La vida espiritual, en última instancia, es esa misteriosa alquimia de la gracia de Dios que transforma todo lo feo en hermoso para que la oscuridad se vuelva definitivamente esplendente luz.

El libro del profeta Isaías,  dice: “como una raíz que brota de una tierra árida, sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas, sin un aspecto que pudiera agradarnos. Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada. Él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias. Nosotros lo considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado. Él fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades” (53: 2-5).

Este texto de Isaías adjudicado a Jesús como Siervo Sufriente de Dios, lo muestra sin hermosura, ni presencia, casi sin apariencia, de tan desfigurado que estaba por sus sufrimientos. Entre la hermosura y la desfiguración, entre la forma armoniosa y la deformación, en este caso hecho por la violencia y el maltrato, se encuentra, a medio camino, la fealdad.

Ciertamente la tradición espiritual y artística nunca ha querido considerar a Jesús como un hombre feo; al contrario, aún agonizante, flagelado y martirizado en la Cruz tiene cierta belleza y armonía. A menudo tenemos ideas preconcebidas que se nos ha transmitido tradicionalmente para con la imagen de Jesús: el semblante claro y sereno, rasgos firmes y belleza varonil, casi perfecta. ¿De dónde vienen esas imágenes que lo ensalzan como un hombre de gran belleza?, ¿acaso alguien retrató su verdadera imagen alguna vez?

Tal vez Jesús tenía el aspecto de un hombre típico judío, de aspecto común y normal, un varón de trabajo, rudo, pobre y sufrido, para quien la vida no le fue para nada fácil, un trabajador forzado con el duro oficio de su padre adoptivo. Hay una pregunta que podemos hacerla y puede que nos movilice: ¿y si Jesús era feo?

Seguramente se vestía y se peinaba como un judío de su época. Tal vez, con la apariencia de todos los de su tiempo. De hecho, los soldados romanos cuando fueron a capturarlo en el huerto de los olivos no sabían cómo distinguirlo en medio de todos. Judas lo identifica con un beso.

El Nuevo Testamento nos dice que “fue uno de tantos, como un hombre cualquiera” (Filipenses 2:7). Hasta es posible que haya querido, siguiendo una secreta ley de solidaridad, ser feo ya que la pobreza, la indigencia, la precariedad y la vulnerabilidad –muchas veces- se hermanan con la fealdad.

El Señor sufrió el desprecio y la humillación. Fue marginado y excluido. Tal vez Jesús fue feo y pobre para solidarizarse con el que sufre y para enseñarnos el valor y la grandeza que puede esconderse en lo que despreciamos. Tal vez fue bello sin ser hermoso para revelarnos así otra mirada de la realidad y de las personas, traspasando la máscara y la cáscara superficial con la que todos nos revestimos y nos cubrimos, ocultando nuestras fragilidades e indefensiones porque tenemos miedo que los demás nos vean tal cual somos y se asusten o nos dejen de querer o nos tengan lástima y compasión.

Ser feo es estar a la intemperie y conocer una desnudez y una exposición que todos queremos ocultar. Nos asusta la mirada y la reprobación de los otros. Nos da miedo la discriminación. Nos defendemos del otro y de su posible ataque. Queremos la belleza como protección y como aprobación social. No importa lo que llevemos dentro. Los seres humanos somos fácilmente engañables. Basta una apariencia hermosa para que creamos que adentro también es así. No siempre sospechamos que hay bellezas que no se ven y hay fealdades ocultas en disfraces hermosos. Hay personas desafortunadas en su aspecto físico y de una personalidad incomparable, verdaderamente talentosas e inteligentes.

Tenemos que aprender la sabiduría de la aceptación. Los jóvenes de la belleza que tienen. Los mayores del paso de los años con dignidad. Hay belleza en las arrugas si son los surcos de la vida vivida y atesorada. La piel tiene memoria de vida en sus arrugas. En realidad, la fealdad existe pero no existen los feos. Todo es una invención humana, un producto de nuestros prejuicios. Nos empeñamos absurdamente en clasificarlo todo y de comparar. Con falsas apreciaciones juzgamos a las personas, incluso por lo que de ella aparece a nuestros ojos. Cada uno tiene sus características particulares, cada uno es absolutamente singular y único, incluso desde el punto de vista físico, con sus particularidades y sus diferencias. Cada uno es exclusivo para Dios y para los que nos aman. Mirado cada uno en sí mismo y en su dignidad de persona, nadie es feo. Nunca nadie es feo a los ojos de la hermosura de Dios. Nadie es feo para el amor verdadero. Nadie es feo para aquél que lo ama. Nadie es feo si es amado.

En la película amor ciego Hal Larson (Jack Black) es un hombre superficial, cuya obsesión por la belleza física se interpone frente a la belleza interior de la mujer. Hal y su amigo igualmente superficial, Mauricio Wilson (Jason Alexander), pasan sus noches siendo rechazados por mujeres atractivas y fuera de su alcance en las discotecas. Por un giro del destino, Hal queda atrapado en un ascensor con el famoso orador motivacional, Tony Robbins, quien después de hablar con Hal lo hipnotiza con el fin de que éste pueda ver la belleza interior manifestada físicamente en una persona. Hal, más tarde conoce y se enamora de Rosemary Shanahan (Gwyneth Paltrow), hija de Steve Shanahan (Joe Viterelli), el presidente de la compañía en la cual Hal trabaja. Rosemary es obesa, pero su amable y generosa personalidad hace que Hal la vea esbelta y hermosa. Rosemary es acostumbrada a ser ignorada por los hombres debido a su apariencia, inicialmente interpreta el interés de Hal en ella como una burla, pero comienza a salir con Hal, y se da cuenta de que sus sentimientos hacia ella son auténticos. La película gira alrededor de la belleza superficial y la belleza interna. De tal manera que las mujeres bellas por fuera Hal las ve fea debido a su interior y viceversa. Al final y una vez pasado el hechizo Hal se enamora de la belleza interna y externa de Rosemary, ganando así el amor en un contexto de fealdad.

¿Y si Jesús fue feo? Lo hizo por amor y por todos los feos de este mundo que somos muchos.

 

“…Huyó desnudo…” III parte

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En tercer lugar vemos aparecen las  consecuencias.  Al seguirle la pista a este joven lo podemos encontrar ya  varios años después de este fracaso y un segundo fracaso registrado en el libro de los Hechos, ya desarrollado y formado como un verdadero seguidor de Jesucristo. Tres adjetivos encontrados en tres textos en las epístolas. Dos de Pablo y una de Pedro. Es el mismo Pablo quién se retracta de su condena de Juan Marcos como alguien fracasado. (Hechos 15:36). De hecho esta narración en el libro de los Hechos declara que Pablo y Bernabé se pelearon fuertemente por Juan Marcos. Sin embargo Pablo más adelante reconoce haberse equivocado con Juan Marcos.  Observe las tres consecuencias que produjo la vida de Juan Marcos, el joven que huyó desnudo.

La primera aparece en 1 Pedro 5:13. Es una consecuencia relacional. Allí Pedro se refiere a Marcos como: “mi hijo”.  La expresión que Pedro utiliza es “Huios”.  En griego,  hay tres palabras para hijo. La primera es “teknion” se refiere a un hijo bebé. La segunda es “teknon” se refiere a un hijo que está madurando pero no está listo para asumir responsabilidades y la tercera es “huios” se refiere a uno que está listo para asumir responsabilidades, quien ha pasado por la ceremonia de “adopción”. Por lo tanto, podemos resumir el concepto de la siguiente forma: El primero, teknion, significa un infante o un bebé. El segundo, teknon, significa un adolescente. El tercero, huios, significa un hijo (colocado como hijo por adopción).[1] Lo que demuestra es que Pedro lo había adoptado como un hijo. Esto implica que tanto Pedro como Marcos podían mantener un vínculo generacional al servicio del reino de Dios. Juan Marcos pudo llevarse bien con las generaciones mayores y Pedro le otorgó el privilegio de contar la historia de Jesús a Marcos renunciando así a tener una narración del evangelio de primera persona en Pedro. Esto rompe el mito de que adultos y jóvenes no se pueden integrar unidos en la narración del evangelio de Jesucristo.

El segundo pasaje aparece en Filemón 1:24. Esta es una consecuencia ministerial. Allí Pablo dice que Marcos es su “colaborador”. La expresión se debe traducir alguien que da energía a alguien estando lado a lado y de tú a tú.  Marcos había llegado al nivel de Pablo. Era el que energizaba la labor de este hombre. Un ministerio extraordinario en las manos de Juan Marcos. Así que Marcos aprendió a ser un hombre apasionado por la obra de Dios al mismo nivel que el apóstol.

El tercer pasaje aparece en 2 Timoteo 4:11. Esta es una consecuencia espiritual. Pablo utiliza una palabra que la RVA2015 la traduce: “me es útil”. Es impresionante la palabra que Pablo usa. La palabra para útil es “euchrestos”. La expresión tiene el prefijo “eu” que se puede traducir como bueno, excelente y el sustantivo chrestos de donde viene el término Cristo y cristiano. Lo que Pablo está diciendo es que este joven refleja a Cristo de una manera genuina y excelente. Juan Marcos no sólo superó sus fracasos sino que llego a mostrar el carácter de Cristo.

Así que la consecuencia relacional de este joven muestra calor por las personas, su consecuencia ministerial muestra su labor por el reino de Dios y finalmente la consecuencia espiritual muestra su amor por Dios.

Estamos en el umbral de una nueva generación y de un nuevo relevo generacional. A veces me pregunto si Jesús se vestiría como cristiano. Pobre, creo que ni el podría contestar a lo absurdo de esa pregunta. ¿Cómo se viste un cristiano? No queremos que los jóvenes  se vistan de cierta manera porque “parecen del mundo”, como si los cristianos “formales” no se parecieran a los mafiosos o narcotraficantes que usan traje “formal”. La cultura contemporánea demanda cristianos contemporáneos. El evangelio va más allá de la apariencia, de lo que nos incomoda a los cristianos que crecimos  en otro tiempo. Los jóvenes  quieren y tienen derecho a ser contemporáneos. Necesitamos que no sean como nosotros, que no sean de nuestra época. Que no se acomoden a nuestra cultura y a nuestros tiempos.  Necesitamos que nos saquen del letargo cultural en el que estamos  y para ello tienen que ser diferentes, tienen que ir muy adelante. No podemos pretender  que esta generación  de jóvenes cristianos  predique la palabra fresca  del evangelio aparentando ser del siglo pasado[2]. Si nosotros como iglesia  queremos tener un impacto  en la cultura  debemos darle libertad a los jóvenes la libertad debidamente encausada de no conformarse, sino de ejercer una diferencia  individual. De no solo salirse de lo tradicional que hay en la iglesia (sin abandonar los principios establecidos por Dios) sino de lo tradicional que hay en la sociedad y entrar  a la corriente de aquellos que establecen tendencias en la cultura contemporánea para que llenen ese río  cultural con el poder transformador  y perseverante del evangelio[3]. En fin debemos darles libertad a nuestros jóvenes de diseñar estructuras y programas  en nuestras iglesias  que sean efectivos a sus contemporáneos, estos probablemente nos pondrán los pelos de punta, pero no a Dios. Estos programas  y estructuras serán tan efectivos  como la fe que les haya enseñado y tan sólidos  como lo haya sido  nuestra enseñanza de la Palabra de Dios. El cristianismo que muchas veces hemos enseñado no ha sido un estilo de vida, ha sido únicamente un comportamiento. Un “ajustarse” a las costumbres de nuestra iglesia.

En estos nuevos tiempos soplan nuevos aires. Los jóvenes a diario luchan para ser cristianos  genuinos delante  de una cultura que los quiere devorar. Están como Juan Marcos desnudos. Pero al mismo tiempo, luchan con los códigos sociales (no siempre bíblicos) que les imponemos en la iglesia.

Esta generación de jóvenes cristianos no quiere libertad para pecar, esa la tenemos todos, tú y yo, ellos quieren la libertad para expresarse. Quieren la libertad de ser lo que son. ¿Estamos diciendo  que la iglesia debe permitir el comportamiento pecaminoso de los jóvenes. ¡Sí! No podremos evitar que  huyan desnudos y que luego fracasen como Juan Marcos. Pero no debemos  contribuir a que ellos pequen. Nosotros  no hemos aprendido  a respetar aquello que Dios respeta: El libre albedrío. Queremos dominarlo todo. Nosotros  forzamos comportamientos que ni Dios mismo hace. A una generación no se le puede enseñar  a honrar a Dios a través de las reglas, las costumbres y las preferencias culturales  de las iglesias. La enseñanza de honrar a Dios  se basa en la libertad que el individuo tiene de escoger de honrarle.  La libertad es eso, libertad. Y tenemos que aceptar que si predicamos  libertad y se las damos a los jóvenes, tenemos que afrontar las consecuencias  de dar esa libertad. No importa que huyan desnudos o que lleguen con una vestimenta no adecuada a Getsemaní. ¡Bendito sea Dios! Que en el camino encontrarán hombres de Dios como Pablo y Pedro y los llevarán de victoria en victoria y los prepararan para impactar la sociedad en el momento de Dios. ¡Veremos jóvenes amorosos, laboriosos y poderosos!

[1] http://cayadopastoral.com/g/g2-1.html

[2] Zapata, Generación Emergente. Pág. 71

[3] Ibíd.

“Las buenas ideas malas…”

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Leyendo Génesis 37 me detuve en una frase en el vrs. 27. Está hablando de cuando los hermanos de José se ponen de acuerdo para vender a José a los Ismaelitas. La frase en cuestión es: “…esta idea les pareció bien…” En otras palabras era una buena idea mala. Y luego vino a mi mente ¿cuántos de nosotros tenemos buenas ideas malas? Se puede observar que esta buena idea mala incluía primero matar, luego mentir y tercero vender. Es decir hay ciertas contradicciones en lo que los hermanos de José dicen.Esta buena idea mala se basa en una confusión: un mal menor es mejor que un mal mayor. Ellos dicen: “esclavizar es menos malo que matar”. Ellos dicen: “…no ganamos nada con matar a nuestro hermano…” Así que aceptando un mal menor creen que están justificados  con su accionar y que ese mal menor en contraste de un mal mayor es mejor y por lo tanto son buenos y considerados. Pero mal es mal, sea pequeño o sea grande. Un acto no se hace malo por la cantidad o nivel de condena, sino porque todo acto desafía el carácter de Dios.

Esta buena idea mala se basa en una consideración: una acción menos grave es mejor que una acción grave. Judá dice que es mejor dejar con vida a su hermano que muerto. Y la justificación es “es menos complicado mentir que matar”. En ese sentido la mentira sobre la muerte de José siempre se iba a dar, pero ellos sabían que no lo había matado. Así que era para ellos menos lleno de culpabilidad mentir estando vivo José que mentir estando muerto. Así que para ellos una acción menos grave (mentir con José vivo) era mucho que una acción grave (mentir con José muerto) sería mejor a la hora de comunicarle a su padre.

Esta buena idea mala se basa en una convicción: una consecuencia benéfica anula una actuación maléfica. Los hermanos de José reflexionan y razonan de una manera práctica. Para ellos el vender a José es un acto maléfico, sin embargo van a recibir beneficio económico. El texto dice en el vrs. 26 “nos conviene más vendérselo”. El vender a su hermano se convertía en algo beneficioso para ellos por dos razones simples, obtenían dinero de la venta y se deshacían de la amenaza. Y ellos disimulan su actuación maléfica declarando que lo hacían porque era “de su familia”. Es decir si para ellos era tan importante la familia y el honor hacia ella, ¿porque lo están vendiendo, odiando y deshaciéndose de José? Pareciera ser que ellos piensan que al ser considerados con su sangre, anularían el acto maléfico de la traición.

El mundo en que vivimos pareciera estar plagado de buenas ideas malas. Desde los inventos como la energía nuclear, los anticonceptivos, el homosexualismo, el ateísmo, etc. Cada vez que hay ideas buenas que  nos alejan de Dios entonces es una buena idea mala. En un mundo donde la gente le huye a los absolutos, el relativismo ético ha encontrado su caldo de cultivo en esta generación y en parte de la anterior.

Cada vez más nos vemos invadidos por esas buenas ideas malas.

Y qué decir de la vida comunitaria y eclesial. La iglesia de finales del siglo XX y a principio del siglo XXI está rodeada de buenas ideas malas. La mayoría de todos los sistemas operativos eclesiales han sucumbido a una serie de ideas buenas pero que en esencia son malas porque dañan la identidad de la iglesia de Cristo.

Al igual que los hermanos de José, la iglesia  está confundida experimentando que un mal menor es mejor que una mal mayor. Por ejemplo los credos doctrinales, los títulos pastorales, clasificación de nuestras actividades en la iglesia y sus estructuras que fueron buenas ideas de los misioneros o de alguien de en medio de nosotros, pero que simplemente fueron hechas no sólo por la necesidad del momento sino por el trasfondo de quién levantó esas prácticas. Y seguimos haciéndolo a pesar de que ya no son relevantes y no solamente irrelevantes sino que al final dañinas ya que afectan la esencia de la iglesia.

Por otro lado estamos haciendo muchos actos maléficos (malos) y creyendo  que porque hay resultados así será siempre. Estamos en un tiempo muy extraño y difícil, es importante que no tengamos buenas ideas malas, sino que tengamos ideas que nacen desde el corazón de Dios para esta generación.

¿Y qué de decir a nivel personal? ¿Cuántos cristianos  creen que casarse con un no creyente es una buena idea? ¿Cuántos creen que tener un trabajo de mayor horario e ingresos es una buena idea, a costa de enfriarse y alejarse de las cosas de Dios.

¿Cuántos pastores están creyendo que es una buena idea construir un mega templo y luego se convertirá en una buena idea mala?

Es importante entender que solamente Dios puede darnos las mejores ideas mientras caminamos por este mundo.

“…Jesús y el Gordo Max…”

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En estos días hemos visto nuevamente la historia y los sucesos alrededor del personaje de la televisión el “Gordo Max”. Voy usar la expresión “Gordo Max” para que se pueda identificar bien de quién estoy hablando y no de forma despectiva como muchos lo usan.

Para aquellos que no son de El Salvador, es un presentador de televisión y radio muy conocido y ahora ha sido acusado de pegar favores sexuales con menores. Hay todo un circo mediático alrededor de esto. Hoy al escribir esta reflexión, me he puesto a pensar que a pesar de los errores que este hombre haya cometido, de que si es verdad que ha cometido esos delitos, la gente (todos incluyéndome) muchas veces condenamos con una celeridad increíble. Pero esta noche me pregunté ¿cómo verá Dios al “gordo Max”? ¿Sabía Dios de lo que él había hecho aun cuando no había salido al público? Y la verdad es que Dios lo sabe, e incluso sabe todo y más de lo que los hombres podamos encontrar. ¿Cómo trataría Jesús al Gordo Max si lo llevaran ante su presencia? ¿Con quién nos identificaríamos nosotros? Con el acusado con los que levantan el dedo acusador? De hecho en las últimas declaraciones el Gordo Max dijo: “Mi imagen está hecha pedazos”. Y tiene razón. Pero el Gordo Max tiene dos problemas mayores con su imagen. La primera es enfrentarse a los que lo odian y la segunda es enfrentarse a los que lo aman. Ahora ¿Cuál de las dos cosas es más complicado cuando uno está envuelto en un escándalo sexual? ¿Cómo hace para enfrentarse a estas dos áreas?

El relato de la mujer sorprendida en adulterio en Juan 8:11 es todo un clásico de narración y es tan relevante como el escándalo del Gordo Max. Miles de reflexiones se han escrito sobre él. Y en casi todos los acercamientos nuestro enfoque está en la manera en que Jesús trata el tema del apedreamiento de ella. Es todo un duelo de titanes este relato. Y creo que es importante no pasar por alto todos esos detalles tan llenos de riqueza espiritual en la cual la mayoría de expositores se han enfocado. Sin embargo hay un detalle que me ha estado inquietando últimamente. Y es un detalle que se enfoca en dos perspectivas. La primera tiene que ver que cuando la mujer se debe enfrentar con los que la odian, la presencia de Dios es vital y es crucial para su defensa. Y que precioso que Jesús está presente, defendiéndola. Esta mujer sintió esa presencia de Jesús. Así que no hay nada más excelente que ante los que nos odian, Jesús mismo nos defienda. La segunda parte del detalle ya no tiene que ver con los que la odian, sino que tiene que ver con los que la aman. Y es aquí dónde me ha entrado la comezón. Una cosa es que Jesús te acompañe con su presencia ante los que te odian, pero otra cosa es que te deje solo cuando tienes que enfrentarte con los que te aman. ¿Porque hace eso Jesús? Observe, que una vez que ha pasado todo la efervescencia del incidente, Jesús la despide después preguntarle dónde estaban sus acusadores. Jesús le dice: “Ni yo te condeno, ahora vete y no vuelvas a pecar.” Y el relato parece terminar allí. ¿Qué pasaría por la mente de esa mujer? ¿A dónde debe regresar? Debe regresar a su casa, pues si era adúltera debe haber un esposo. ¿Y será posible que el esposo haya sido informado de todo el incidente? ¿Cómo explicará a sus seres queridos su falta? ¿Tendría hijos? Ahora recuerde que ahora va sola, Jesús no está y ni siquiera sabemos si lo hizo o no, pero la pregunta que me he hecho es ¿cómo enfrento a los que me aman cuando he cometido pecados sexual? ¿Qué sostendría a esta mujer para enfrentar a los que la amaban?

Creo que la mujer contaba con la presencia de Jesús ante los que la odiaban, pero ahora va a contar con la Palabra de Dios ante los que la aman. ¿Qué hizo esa palabra de Jesús que le daría el valor a la mujer para hablar con los que había traicionado? Así que la Presencia de Jesús va ayudar con la restauración y la Palabra de Jesús va ayudar con la recuperación.

Quisiera tomar la Palabra de recuperación que Jesús le da a la mujer y extraer allí por lo menos tres principios que debo tomar en cuenta cuando me enfrento a los que he herido y me aman.  Repitamos una vez más esa palabra: “Ni yo te condeno, ahora vete y no vuelvas a pecar” Tres dimensiones obtendría de esta palabra la mujer. Primero tendría una condición, tendría una  convicción y finalmente una conversión.

Observemos detenidamente como ella va con una Palabra de condición. Después de haber resuelto magistralmente el dilema que le plantearon, Jesús pasó a demostrar cómo se trata a una persona. Después de que los hombres hubieron salido, Jesús se enderezó y miró a su alrededor. Luego le preguntó a la acusada: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?” (8.10). A estas alturas del relato, nos damos cuenta de cuán poco es lo que sabemos acerca de esta mujer. Aunque a menudo se le ha idealizado como una persona de buen corazón, que fue víctima de una terrible injusticia, no se nos dice nada acerca de ella, ¡excepto de su pecado! ¿Era ella dulce y agradable o, por el contrario, ruda y detestable? Cuando se encontraba “en medio” de sus acusadores (8.3, 9), ¿estaba ella sollozando con las lágrimas propias de la persona

que busca que le tengan lástima porque se siente oprimida bajo el peso de su vergüenza o, estaba ella mirando desafiantemente a los que se atrevieron a traerla de rastras al templo? Todo lo que sabemos es que ella fue sorprendida en el acto de adulterio, y que el pecado de ella era exhibido públicamente por todos los atrios del templo. No es la mujer la que vuelve maravilloso este relato, sino la forma como Jesús le respondió a ella. Ahora cambiará su condición.

Tres elementos vitales hace Jesús para que su condición cambie ante Dios.

Se restauró su identidad.   Su primera acción  fue ponerse a escribir en tierra. ¿Suena extraño esto? Imagínese la escena nuevamente. Esta mujer fue llevada de rastras hasta los atrios del templo, donde Jesús estaba enseñando. Los escribas y los fariseos le anunciaron en voz alta a Jesús y a todos los presentes, que ella había sido sorprendida en el acto de adulterio. Todos los ojos debieron haberse fijado en esta desgraciada mujer. ¿Qué trato más humillante que éste podía haber? Cuando a Jesús le preguntaron qué hacer con ella, él se inclinó hacia el suelo y comenzó a escribir en tierra. A partir de este momento todo mundo comenzó a observar el extraño comportamiento de Jesús. ¿Qué estaba escribiendo? ¿Tendría algún sentido? ¿En qué momento comenzaría a hablar? ¿Habrían logrado, los líderes judíos, poner de manifiesto alguna contradicción en las enseñanzas de Jesús? De repente, todo mundo había dejado de mirar a la mujer. El haber logrado que las miradas de la multitud dejaran de posarse en la mujer y se fijaran en él, fue la primera y preciosa muestra de recuperación de su identidad. La recuperación de la identidad se basa en que Dios quita la mirada de ella para ser posada en Él.  No se trata de decir lo que hemos hecho sino lo que Dios ha hecho con lo que yo he hecho.

Luego, oímos las palabras que Jesús le dijo a la mujer después que sus acusadores se hubieron marchado: “Ni yo te condeno;…” (8.11b). Estas palabras constituían una expresión legal, la cual significaba: “Ni yo te condeno a muerte”. Aunque Jesús pudo haber sacrificado la vida de esta mujer, con el fin de preservar su popularidad entre las multitudes, él se rehusó a hacer tal. La única persona presente ese día, que tenía todo el derecho de arrojar la primera piedra, fue la que dijo: “Ni yo te condeno”. La anterior fue la muestra más grande de compasión que se pudo haber dado para que una mujer recuperara su identidad.

Se recuperó su dignidad. ¿Ha estado usted presente cuando otras personas hablaban de usted? Tal vez siendo niño, o paciente de hospital, tuvo la terrible experiencia de oír a otros hablar de usted, como si usted ni siquiera estuviera allí. Es una experiencia deshumanizante. A eso fue a lo que la mujer fue sometida cuando cayó en manos de los escribas y los fariseos. Fue tratada como un objeto, como un problema, no más que eso. Después que Jesús hizo que los acusadores de ella tuvieran que bajar su rostro, él se volvió a ella y le habló. Su dignidad se restableció con el hecho de que Jesús le  hablara a ella, y no sobre ella, fue tal vez el regalo más precioso que esta mujer alguna vez recibió. Jesús no la vio como un humillante fracaso ni como una irritante dificultad; la vio como una persona, como una creación de Dios, a la cual él concedía enorme valor. El hablarle a la gente es algo habitual de Jesús en los evangelios. También es habitual del modo como Jesús nos mira hoy día. Él nos tiene en alta estima a cada de uno de nosotros, y nos ama profundamente. En un mundo en el que a menudo nos sentimos desvalorizados, Jesús nos trata con dignidad. Su encuentro con la mujer sorprendida en el acto de adulterio, es un eficaz recordatorio de esa verdad.

Se recordó su responsabilidad. Los que se sienten inclinados a hacer de este relato una narrativa sentimental, indiferente al pecado, pasan por alto esta importante parte de él: Cuando Jesús despedía la mujer, él le dijo: “… no peques más” (8.11c). Fue amable, pero a la vez franco, cuando tocó el tema del pecado de ella. El pecado de ella debía ser confrontado. La identidad, la dignidad y la responsabilidad serían tres herramientas que sostendrían a la mujer cuando se enfrentara a los que había herido.

Pero en segundo lugar no sólo lleva una palabra de condición  sino que llevó una palabra de convicción.  La palabra que Jesús usa para “vete” es interesante en el texto griego. La palabra griega es poreuo. Esta expresión es un imperativo presente con sentido de urgencia. La expresión poreuo procede a la vez de la palabra peira que se traduce como estrecho, prueba, aprender a conocer por medio de una experiencia[1]. También en una modalidad de la palabra se puede usar poros que significa estrecho, camino senda, valle, puente[2] En ese sentido el regreso a casa debía llevar la connotación de aprender, de aceptar la situación por la que se está pasando y de alguna manera en sentido metafórico como un puente estrecho de aprendizaje. Eso implicaría que la mujer debería enfrentar a los que la amaban con la convicción de que su experiencia era dura, era dolorosa pero que al final sería algo que beneficiaría su propia vida y la de los demás. Observe que esa convicción tiene tres dimensiones. Primero es indispensable.  Es decir por la forma imperativa no es una sugerencia, sino un mandamiento a hacer las cosas que ayudaran a la recuperación. Segundo, es impostergable. Observe que la acción es presente. Es decir debe ser hoy. Hoy mismo tienes que enfrentar el problema en tu casa, no hay que huir, hay que ir y esperar que la palabra prometida por Dios te sostenga. Sin embargo aquí hay algo que quiero mencionar. Debemos recordar que nada de esto se podía atrasar porque ya había sido descubierto el pecado. Es decir el escándalo ya había explotado en la plaza. Así que ya había un nivel de afectación más amplio y al que se debía mostrar el arrepentimiento. Queda aquí en el aire la pregunta si una persona que ha cometido un adulterio y no ha habido escándalo debe ir y confesarlo. Pienso que sí y no. Pienso que sí, siempre y cuando Dios le de la pauta para hacerlo y deberá hacerlo en dependencia con él. Y digo no si cuando lo va hacer no es ni el momento y ni la forma en que Dios quiere que lo haga y lo haga simplemente para expiar el remordimiento. De todas manera cada quién que se ha embarcado en un problema como este deberá buscar el consejo de Dios para hacer su confesión. Y tercero es imparable. La orden de Jesús, lleva la connotación de no te pares aquí, ni con los que te odian ni conmigo. Salte de esto. Camina hacia la restauración. Es imparable la obra de Dios y la sanidad de la persona que entiende con convicción que debe restaurar lo que ha dañado. No se puede restaurar a los que hemos dañado a lo lejos.

Así que  no sólo lleva una palabra de condición  sino que llevó una palabra de convicción pero en  tercer lugar lleva una palabra de conversión. Son muchas las maneras como hoy día tratamos de eludir la confrontación con nuestro pecado. Tratamos de pasarlo por alto (“no pensaré en ello”), de negarlo (“negaré ello”), e incluso, de justificarlo (“me obligaron ellos). Jesús, en cambio, insistió  en que la mujer reconociera su pecado. Le llamó al pecado “pecado”. Hoy día estamos teniendo necesidad constante de que se nos trate igual. Jesús no responde a nuestro pecado diciéndonos: “¡No te preocupes, no es tan grave!”. Más bien, nos dice que el pecado es su más seria preocupación, ¡tan seria como para tener que ir a la cruz por él! Para que la redención se pueda llevar a cabo, debemos primero reconocer que nuestros pecados son reales y que somos culpables de ellos. Aunque jamás podremos saldar la deuda que nuestros pecados nos acarrean, debemos ser sinceros acerca de nuestra pecaminosidad. De otro modo, el arrepentimiento jamás tendría lugar. ¡No es sino hasta que apreciemos cuán malas son las nuevas de nuestro pecado, que podremos apreciar las buenas nuevas del evangelio!

Jesús todavía insiste en que su pueblo sea sincero en el reconocimiento de sus propios pecados y acepte la responsabilidad que le cabe por sus propios actos.  No hay nada en este pasaje que indique que Jesús le perdonara a la mujer su pecado, sin embargo, se rehusó a condenarla a muerte. Sus palabras de despedida nos recuerdan de lo que le dijo al cojo que había sido sanado junto al estanque de Betesda: “Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor” (5.14).

En este relato no se nos cuenta de qué modo pudo haber sido influenciada la mujer por lo que Jesús le hizo. ¿Llegó a creer? ¿Fue ella movida al arrepentimiento de su pecado? No podemos tener certeza de las respuestas a estas preguntas. De los que sí podemos tener certeza, es que Jesús le ofreció esperanza para el futuro. La frase “vete, y no peques más”, encierra la idea de futuro. Cuando alguien a quien conocemos, ha sido asociado con un pecado en particular (¿No estamos todavía refiriéndonos a ella, dos mil años después, como “la mujer adúltera”?), la tendencia nuestra es siempre a volver nuestra mirada hacia el pasado en lugar de mirar hacia el futuro. Demasiado fácilmente, el pecado forma parte de la personalidad del que lo comete. Las palabras que Jesús le dijo a la mujer proclaman este mensaje: “¡Tu vida está hecha de algo más que tu pecado. Puedes apartarte de tu pecado!”. Este fue el mensaje que la mujer adúltera más necesitaba oír; es el mensaje que más necesitan oír todos los seres humanos de todos los tiempos. ¡Jesús, el que está “lleno de gracia y de verdad”, nos ofrece a cada uno la oportunidad de comenzar de nuevo!

Y para serle honestos, este es el mensaje que necesita hoy el Gordo Max…y es que en realidad el mensaje de Jesús es tan pertinente para él como lo fue para la mujer adúltera. Su vida está hecha más allá de su pecado, el puede apartarse del pecado ya que Jesús está lleno de gracia y verdad y siempre nos ofrece la oportunidad de comenzar de nuevo. Ojalá que Dios nos permitiera decirle esto a Max, ojalá que Dios llevará a un ángel e cuerpo de un cristiano para que Max recupere su identidad, su dignidad y asuma su responsabilidad ante el Dios que lo ama… Mis oraciones van para contigo Max…espero que la presencia de Dios te defienda ante los que te odian y espero que la Palabra de Dios te sostenga ante los que te aman…max-gonxalez-pnc-gordo-max-1-770x438No sé porque escucho a muchos diciendo que estoy loco, que se merece eso por cochino…ok. El que esté libre de pecado que arroje la primera piedra…entonce

[1] https://www.blueletterbible.org/lang/lexicon/lexicon.cfm?strongs=G3984&t=KJV

[2] http://etimologias.dechile.net/?poro