Como descubrir el rey escondido en tí

Me he dado cuenta que Dios tiene para mi vida un propósito grande. Lo tiene para todos sus hijos. Sin embargo no son mucho los que desarrollan ese destino que Dios tiene para ellos. ¿Por qué? Hay muchos factores. Estoy embarcado en escribir una serie de reflexiones sobre ese tema. Usando la vida de Saúl. De hecho Saúl fue llamado a ser rey y termino muerto y solo en una batalla. ¿Cómo perdió esa tan valiosa oportunidad? Bueno de eso se trata lo que quiero compartir. En realidad Saúl pudo haber sido mucho mejor y haber hecho mejores cosas que las que hizo. Pero no lo hizo. Creo que hubo un hilo conductor. ¡Rencor! Pasó tanto tiempo queriendo destruir a David que  se destruyó a asimismo.  ¡Qué lamentable! Sin embargo no siempre fue así. Al principio Saúl tuvo sus buenos momentos. Así que empezaré por sus buenos momentos. De la forma en que Dios hizo que Saúl descubriera el rey que llevaba dentro.

Saúl nació en una familia pequeña, de la tribu más pequeña de Israel, y nunca se imaginó que Dios lo había elegido para ser un líder que librara a su pueblo de la amenaza de sus enemigos. Así como Saúl fue llamado por Dios para librar al pueblo de Israel, todos tenemos  un llamado a reinar en un entorno específico para bendecir a mucha gente. Ese llamado puede ser en tu familia y en la función de Padre o Madre que tus hijos necesitan. Puede ser en tu trabajo en donde Dios te ha capacitado para ser bendición a otros, o quizás aún no se ha manifestado plenamente el sitio en donde Dios va a utilizarte pero debes estar seguro de que Dios no te hizo por casualidad, sino te tiene aquí para un propósito eterno. Quiero que veamos 5 verdades que nos demuestran lo que Dios quiere hacer para descubrir el rey que hay dentro de nosotros. Es decir como sacamos el potencial de nuestra vida.

 

En primer lugar debemos  CREER que Dios tiene control de cada detalle de mi vida. Esto se puede llamar la verdad  de la SOBERANIA de Dios.

Saúl salió en busca de una asna de su padre, pero Dios había preparado el escenario para llevarlo al profeta Samuel: “Mañana a esta misma hora yo enviaré a ti un varón de la tierra de Benjamín, al cual ungirás por príncipe sobre mi pueblo Israel, y salvará a mi pueblo de mano de los filisteos; porque yo he mirado a mi pueblo, por cuanto su clamor ha llegado hasta mí. 17Y luego que Samuel vio a Saúl, Jehová le dijo: He aquí éste es el varón del cual te hablé; éste gobernará a mi pueblo. 1 Samuel 9:16-17 RVR.Empezó buscando burros terminó siendo rey.

En segundo lugar  VER que soy alguien sumamente importante para Dios. Esto yo la llamo la verdad  de la SUFICIENCIA. Debo creer que soy suficiente para ser usado por Dios.

1 Samuel 9:21-24. 21Saúl respondió y dijo: ¿No soy yo hijo de Benjamín, de la más pequeña de las tribus de Israel? Y mi familia ¿no es la más pequeña de todas las familias de la tribu de Benjamín? ¿Por qué, pues, me has dicho cosa semejante? 22 Entonces Samuel tomó a Saúl y a su criado, los introdujo a la sala, y les dio lugar a la cabecera de los convidados, que eran unos treinta hombres.   Y Samuel dijo: He aquí lo que estaba reservado; ponlo delante de ti y come, porque para esta ocasión se te guardó, cuando dije: Yo he convidado al pueblo. Y Saúl comió aquel día con Samuel. RVR Nuestro enemigo se encarga de hacernos sentir insignificantes. Puede que cuando  escuchaste el título de esta reflexión  hayas pensado esto no es para mí. Pero déjame decirte que Dios tiene planes maravillosos para tu vida. Debes creer que Dios te ha creado para sus propósitos. Es posible que alguien se haya burlado de ti por tu raza, aspecto físico, estatus económico, etc. Eso no es obstáculo para Dios pues, delante de Él, tú eres su hijo amado.

En tercer lugar RELACIONARME con hombres de Dios para la restauración plena de mi corazón... “Esta verdad la llamo SATISFACCION                                                                                                                                                        1 Samuel 9:26-10:1- 2. No podrás encontrar tu rey y tu reinado sino te desarrollas en el ámbito del pueblo y del ministerio de  Dios. Nota lo que dice el pasaje: Al otro día madrugaron; y al despuntar el alba, Samuel llamó a Saúl, que estaba en el terrado, y dijo: Levántate, para que te despida. Luego se levantó Saúl, y salieron ambos, él y Samuel. 10:1 Tomando entonces Samuel una redoma de aceite, la derramó sobre su cabeza, y lo besó, y le dijo: ¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel? “RVR1 Samuel 10:5-7. “ Después de esto llegarás al collado de Dios donde está la guarnición de los filisteos; y cuando entres allá en la ciudad encontrarás una compañía de profetas que descienden del lugar alto, y delante de ellos salterio, pandero, flauta y arpa, y ellos profetizando. 6Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre. 7Y cuando te hayan sucedido estas señales, haz lo que te viniere a la mano, porque Dios está contigo.” RVR  El profeta unge a Saúl y le señala que un milagro espiritual acontecerá cuando se reúna con un grupo de profetas, y sucede exactamente así. Saúl fue mudado en otro hombre cuando entró en contacto con este grupo de hombres de Dios. Quiero invitarte a que tengas tu realización en la vida en la iglesia, donde se cultive  una buena relación con Dios. Debes aprender de otros que tienen un poco más de experiencia en los caminos del Señor, así como contagiarte del fervor y la pasión por adorar al único Dios. Cuando Saúl se unió a los profetas, fue contagiado con la atmósfera espiritual allí presente, y comenzó a profetizar. Eso mismo sucede cuando nos reunimos a alabar al Señor, te contagias de los deseos de alabarle. Te invitamos a que te comprometas a acompañar gente de Dios, pues experimentarás un notorio crecimiento espiritual. La iglesia tiene proyectos que tienen como objetivo que El Espíritu Santo nos mude, nos transforme en hombres y mujeres nuevos. Cuando Dios cambió el corazón de Saúl, cambió su manera de actuar. Quiera  Dios cambiar tu corazón, ser mudado en otro hombre.

En  cuarto lugar, VENCER el temor y recibir el llamado de Dios. Esta verdad la llamo la verdad de la SEGURIDAD 1 Samuel 10.21-24.

“E hizo llegar la tribu de Benjamín por sus familias, y fue tomada la familia de Matri; y de ella fue tomado Saúl hijo de Cis. Y le buscaron, pero no fue hallado. 22Preguntaron, pues, otra vez a Jehová si aún no había venido allí aquel varón. Y respondió Jehová: He aquí que él está escondido entre el bagaje. 23Entonces corrieron y lo trajeron de allí; y puesto en medio del pueblo, desde los hombros arriba era más alto que todo el pueblo.”

 El día de la presentación pública de Saúl, el nuevo rey, éste tenía tanto miedo que se escondió atrás de las malezas. Pero los profetas preguntaron a Dios y el mostró donde estaba. Así muchas veces nos escondemos del llamado de Dios detrás de muchas excusas tales como: “No estoy preparado”, “no sé si voy a aguantar”, etc. Pero Dios sabe dónde estamos y es necesario salir y tomar el lugar al cual Dios nos está llamando. Dios tiene un lugar, un área de influencia para que usted haga brillar Su luz en ella, pero es necesario que nos dispongamos a asumir nuestro llamado para la restauración de nuestro entorno.

En quinto, ACTUAR sabiendo que Dios me ha sanado. Esta verdad la llamo la verdad de la SANIDAD.  1 Samuel 11.5-8.

“Y he aquí Saúl que venía del campo, tras los bueyes; y dijo Saúl: ¿Qué tiene el pueblo, que llora? Y le contaron las palabras de los hombres de Jabes. 6Al oír Saúl  estas palabras, el Espíritu de  Dios vino sobre él con poder él  se encendió en ira en gran manera. 7Y tomando un par de bueyes, los cortó en trozos y los envió por todo el territorio de Israel por medio de mensajeros, diciendo: 7  Así se hará con los bueyes del que no saliere en pos de Saúl y en .pos de Samuel. Y  cayó temor de Jehová sobre el pueblo, y salieron como un solo hombre”

 Ahora sabemos por qué Dios quiso restaurar el corazón de Saúl. Venía un peligro inminente sobre Israel, y el pueblo necesitaba un líder con un corazón sano para guiarlo hacia la victoria. Una vez el corazón de Saúl fue transformado por Dios, estuvo listo para emprender un gran proyecto de liberación para Israel. Es maravilloso cómo este hombre temeroso que se escondió en el bagaje, tocado por el Espíritu de Dios tiene el valor para invitar al pueblo a ir a la guerra para defenderse. Dios lo apoyó y el pueblo pudo ser librado de sus enemigos. Así Dios quiere prepararte para ser un instrumento de bendición para las personas que están a tu alrededor. Pero primero debe restaurar tu corazón para que seas capaz de escuchar su voz y ejecutar sus planes. Por eso quiero invitarte a que te comprometas a vivir junto a Dios y emprender una travesía  para liberar tu corazón. Mi deseo  es que descubras que Dios te ha hecho con un propósito más grande del que te has imaginado. Es por eso que es importante que hagas un  viaje para restaurar completamente tu corazón.

!Señor dame paciencia… pero dámela ya! : El arte de esperar en el Señor

Señor dame paciencia…per dámela ya!

¿Ha oído usted la oración de los tiempos modernos? “Señor, dame paciencia . , . ¡Y la quiero ahora mismo!” Es horriblemente difícil para personas que viven de cenas congeladas, puré de papas instantáneo, jugo de naranja en polvo, mezclas empacadas para pasteles, cámaras fotográficas instantáneas y rápidas autopistas, enseñar a esperar a sus hijos. En efecto, es casi imposible. Una de las cosas que me hace perder la paciencia inmediatamente, son las computadoras. Especialmente cuando tengo prisa y los programas tardan en abrir o el impresor se tarda en imprimir. Lo reconozco, he quebrado más de alguna vez algún mueble de la cólera y frustración por la lentitud de las máquinas. ¡Qué cosa! No es extraño que para mí sea difícil manejar la espera. ¿No haría usted cualquier cosa en vez de esperar? Para decir la verdad, algunos de nosotros preferiríamos hacer lo malo en vez de esperar. He descubierto, sin embargo, que en la vida, esperar es la regla,  y no la excepción. La excepción es una puerta abierta; cuando usted vea una, ¡entre! ¡Esto no sucede con mucha frecuencia! Pero el  hecho de esperar cuando la puerta está cerrada no significa que está fuera de la voluntad de Dios, pudiera estar precisamente en el centro de su voluntad. La puerta abierta es la excepción. El relampagueo de las luces verdes sólo ocurre unos pocos segundos en la vida. El resto del tiempo está lleno con unas pocas luces amarillas, y mayormente con luces rojas que dicen: “¡Espere, espere, espere!” Esperar en Dios es descansar en vez de preocuparse. Usted sabe que no puede disimular que está esperando. Todos hemos hecho esto. Podemos estar completamente trastornados por dentro, pero nos ponemos la máscara plástica que dice que estamos en paz, cuando realmente no lo estamos. Todo esto me recuerda una historia en que estuvieron envueltos algunos soldados estadounidenses durante la guerra de Corea. Ellos habían tomado una casa en alquiler y habían contratado a un muchacho para limpiar la casa y cocinar. Fue común durante esa guerra que los soldados hicieran esa clase de arreglo con personal disponible a precios bajos. El pequeño muchacho coreano que ellos contrataron tenía una actitud increíblemente positiva: siempre estaba sonriente. Así que ellos le hacían malas jugadas, una tras otra. Le clavaban los zapatos al piso. El se levantaba por la mañana, les sacaba los clavos con tenacillas, se ponía los zapatos y mantenía un excelente espíritu. Ellos ponían grasa en las llaves de la estufa, y él limpiaba cada una de ellas, mientras sonreía y cantaba a su manera todo el día. Ellos colocaban baldes de agua sobre la puerta de tal modo que cuando él la moviera saliera empapado. Pero vez tras vez, él se secaba y nunca se enojaba. Finalmente, ellos se avergonzaron tanto de sí mismos que un día lo llamaron y le dijeron: —Queremos que sepas que nunca más te volveremos a hacer malas jugadas. Tu actitud ha sido magnífica.  — ¿Quieren decir que ya no me clavarán más los zapatos al piso? —preguntó él. —No lo haremos más. — ¿No colocarán más cosas pegajosas en las llaves de la estufa? —No más. — ¿No van a poner más baldes de agua sobre la puerta? —No más. —Está bien, entonces no escupiré más en la sopa —respondió con una sonrisa mientras encogía los hombros. Es fácil hacer eso. ¿No es verdad? Con nuestras caras decimos que estamos esperando, pero estamos molestos y escondemos ese hecho. ¡“Escupimos en la sopa” más veces de las que no lo hacemos!   En el Salmo 62 hallamos un esquema muy útil, y yo pudiera agregar, muy simple, para guiar nuestros pensamientos en lo que respecta a esperar victoriosamente en el Señor. No creo que necesitemos amplia enseñanza sobre esperar. ¡Lo que necesitamos son largos períodos de práctica! La mayoría de nosotros sabemos eso; necesitamos practicarlo más. Permítame decir sólo lo suficiente sobre el tema para refrescarle la memoria y ponerlo en marcha. David escribió: “En Dios solamente está acallada mi alma” (Salmo 62:1). Esta declaración en hebreo tiene un hipérbaton completamente distinto al castellano: “Sólo por Dios en silencio mi alma espera”. La palabra que se tradujo “silencio” viene de un verbo hebreo que significa “susurrar suavemente”. La idea es la de susurrar un secreto a alguien que uno ama, en tal tono que no lo alcance a oír ninguna otra persona. En este caso, sólo es para que Dios lo escuche. El adverbio “solamente” aparece cinco veces en este salmo. Para David, no hay ningún otro, sino el Señor. Con esto en mente, vea detenidamente el pasaje, y verá lo que hemos de hacer.

Primero  Espere que Dios dirija sus pasos. “En Dios solamente está acallada mi alma”. No corra adelante. ¡Espere! La luz roja del semáforo significa: “Espere, observe con cuidado”. Usted no puede esperar y correr al mismo tiempo. El versículo 1 es la declaración de David; el versículo 5 es su mandamiento: “Alma mía, en Dios solamente reposa”. El se está hablando a sí mismo. ¿Alguna vez ha tenido que hacer eso usted? Con toda seguridad lo ha hecho, en medio de los crecientes dolores de la vida cristiana. “Alma mía, ¡escucha! ¡Haz lo que se te dice!” Eso es lo que el salmista dice: “Espera que Dios dirija tus pasos”. Segundo  Confíe en que Dios le proveerá lo necesario. Continúa: “De él viene mi salvación. El solamente es mi roca”. Está bien, entonces usted tiene que esperar en él y confiar que él le proveerá lo que necesite. Ahora bien, ¿cómo le va con esto? Comprendo que éste es un asunto muy trillado; desde que usted era niño y asistía a la escuela dominical ha oído eso: “Espere que Dios le supla todo lo que necesita”. Permítame preguntarle: ¿Ha superado eso? Yo puedo enseñarle, pero no puedo hacerlo aprender. Dios tiene que hacer eso. ¿Verdad? Y eso requiere espera.  Supongo que ésa es parte de mi humanidad caída. ¿Alguna vez ha tenido que aprender una lección dos veces? ¿Creería siete u ocho veces? Al igual que David tenemos que  cambiar nuestra  debilidad por la fortaleza de Dios. Simplemente debemos decir: “Es imposible, Señor; hazlo tú”. Y él lo hará. Cuando esperamos para que Dios dirija nuestros pasos, ¡él lo hace! Cuando confiamos que él satisface nuestras necesidades, ¡él lo hará! ¿Qué más?

Tercero,  Espere silenciosamente y con calma.“En Dios solamente está acallada mi alma” (versículo 1). “Alma mía, en Dios solamente reposa” (versículo 5). El himnólogo escribió: Habla, Señor, en la calma, mientras espero en ti; dispuesta está mi alma para tu voz oír. Algunas de mis mejores oraciones las he hecho sin palabras. Dejo de hablar, cierro los ojos, medito en lo que he estado leyendo o en lo que he estado diciendo y me oigo internamente. Oigo profundamente. Me oigo los reproches. Pienso en mí como si fuera una casa con muchas puertas. Mientras estoy meditando —y a  menudo me ayuda el cerrar los ojos para no distraerme—, corro el cerrojo de las puertas y las abro mientras espero. Es entonces cuando el Espíritu Santo entra. Entonces le presento las circunstancias y escucho con las puertas abiertas. Entienda usted, por favor, que yo nunca he oído una voz audible (Pero no pierdo la esperanza de oírla algún día). Esa no es la clase de respuesta que recibo. La oigo en lo profundo de mí ser. Siento lo que Dios está diciendo acerca de la situación. Al fin y al cabo, su promesa es que él inscribirá sus leyes, su voluntad, en nuestros corazones y en nuestras mentes (Hebreos 8:10). Esto se parece a lo que hace uno cuando se enamora de una persona. ¿No es verdad que cuanto más profundo sea el amor, tanto menos hay que decir? Los enamorados realmente se pueden sentar junto a una banca de un parque  durante una o dos horas, y decirse muy poco, pero ése puede ser el más profundo encuentro y la más profunda relación que se puede experimentar. En alguna ocasión, que sea pronto, aparte tiempo para leer Apocalipsis 2:1-7. Es una carta que Jesucristo escribió a un grupo de cristianos del primer siglo que vivían en la metrópoli de Éfeso. Era una gran ciudad; los santos eran sólidos, la iglesia era fuerte; pero algo faltaba. ¿Sabe qué era lo malo que había en Éfeso? Ellos habían abandonado su primer amor. Eran ortodoxos, se podía predecir cómo seguirían, eran sólidos hasta la médula, defendían la verdad; pero habían perdido su primer amor. Habían dejado de amar a Jesucristo. Y el Señor dijo que eso era tan significativo para él que, a menos que se  volvieran de su mal camino, él les quitaría el candelero del lugar de ellos y se llevaría la luz. No serían más que un caparazón con un aviso al frente: “Iglesia Cristiana de Éfeso”. Una armazón con vidrios de colores sin el calor de Cristo.

Cuarto,  espere con estabilidad y confianza.El solamente es mi roca [ésa es una buena palabra]… Es mi refugio, no resbalaré mucho (Salmo 62:2). Hay un sentido de estabilidad cuando se confía en el Señor. Así es como esperamos: silenciosamente y con un sentido de confianza. Puede notar que el texto dice: “no resbalaré mucho” y en el hebreo la expresión “resbalar” es mowt  que significa temblar, zarandear o resbalar. O sea que a lo menos un poquito si nos deslizamos o temblamos. ¡A la humanidad! Cuán frágiles somos! Isaías 40:31 dice:  “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas”. En este caso, el verbo “esperan” significa “torcer o extender a fin de llegar a ser fuerte”. En la forma nominal significa “una línea” o “una cuerda”. En otras palabras, la idea es la de extender o torcer hebras de cáñamo a fin de que, en el proceso, se logre mayor fuerza. Alguien ha llamado esto “el intercambio de vida”, en que cambiamos nuestra debilidad por la fortaleza de Dios. Yo tomo mi hebra (que es como la de una pequeña telaraña) y la envuelvo en torno al cable de acero del carácter del Señor (a través del proceso de la espera), y luego mi hebra llega a ser tan fuerte como su carácter. Intercambio mi debilidad por su fortaleza que es como un cable de acero. Nunca cede en medio del calor de la lucha; siempre se mantiene firme. Los que esperan (los que cambian su debilidad por la fortaleza de él) en Jehová tendrán nuevas fuerzas. Pero recuerde que la clave para obtener la fuerza del Señor es esperar. Note las tres cosas que el profeta Isaías dice que ocurrirán: . . . levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán (Isaías 40:31). El significado hebreo de la primera declaración es: “Les brotarán alas como águilas”. ¿No es eso interesante? ¿En qué piensa usted cuando se imagina a un águila que se remonta? Yo pienso en la libertad y en la fuerza. Pienso en el carácter sólido del vuelo. ¿No sería magnífico poder volar? Los que esperan en el Señor, de algún modo tienen esa opción delante de ellos. Hay libertad de las presiones de la vida para el vuelo. Y esta libertad estará acompañada por una paz interna. Luego, Isaías promete que los que esperan correrán y no se cansarán. Ya no arrastraremos un ancla. En esta carrera espiritual nos espera la levedad, la ligereza de pies. Agrega Isaías que caminaremos y no nos fatigaremos. ¿Por qué? Porque estamos esperando: no estamos marchando con nuestra propia fuerza. Marchamos con la fuerza de él, y Dios nunca se cansa. Cuando envolvemos nuestra hebra alrededor de su cable, podemos remontarnos con libertad y caminar con un corazón liviano. Ahora volviendo al Salmo 62. Dios nos dice por qué debemos esperar. La razón es simple. Porque: (a) El solamente es nuestro Libertador. De él viene nuestra salvación (versículo 1). (b) El solamente es nuestra Seguridad. El es nuestra Roca (versículo 2). (c) El solamente es nuestra Esperanza. De él es nuestra esperanza (versículo 5). ¡Qué declaración tan estimulante! (d) El solamente es nuestra Gloria. En Dios está mi salvación y mi gloria (versículo 7). Eso me encanta. Ahí hay finalidad. (e) El solamente es nuestro Refugio. En Dios está mi refugio (versículo 7). Solamente, solamente, solamente Dios. ¿Por qué esperar? Porque sin él no tengo libertad… no tengo seguridad… no tengo esperanza… no tengo ninguna gloria… no tengo ningún refugio.   ¿Sabe usted lo que aprendí al fin? (En algunas de estas cosas, yo aprendo lentamente, como me pasa con mis enfermedades.) He aprendido que esperar envuelve confiar. He aprendido que esperar incluye orar. He aprendido que esperar implica descanso. Le prometo que Dios cumplirá su Palabra, si usted está dispuesto a esperar. Permítame recordarle que la clave de la vida cristiana es  perseverancia. Nosotros crecemos y aprendemos, no cuando las cosas vienen instantáneamente por nuestro camino, sino cuando nos vemos obligados a esperar. Así es como Dios nos atempera y nos sazona; nos ablanda y nos madura.  He leído muchas cosas relacionadas con esto de esperar y desarrollar la paciencia, pero nunca he leído nada que sea mejor que la paráfrasis que hizo J. B. Phillips de Santiago 1:2-4. Lea, por favor, estas palabras finales de manera lenta y reflexiva. Después de terminar, haga una pausa y ore. Pídale al Señor que le dé fortaleza para esperar. . . para soportar la prolongada prueba de la paciencia. Cuando todas las clases de pruebas y tentaciones se apiñen en las vidas de ustedes, mis hermanos, no se resientan de ellas como si fueran intrusas; ¡sino recíbanlas como amigas! Comprendan que vienen a probar la fe de ustedes y a producirles la característica de la paciencia. Pero permitan que el proceso continúe hasta que la paciencia se haya desarrollado plenamente, y descubrirán que han llegado a ser hombres de carácter maduro que tienen la clase correcta de independencia (Santiago 1:2-4; Phillips). Cambiemos la oración común de los tiempos modernos por la oración del cristiano: “Señor, hazme maduro. . . Y estoy dispuesto a esperar en ti”.

Enfermedades del ojo espiritual: Ver sin entender VII parte

2.      A nivel de prognosis

Jesús se da cuenta que los temas de conversación siguen siendo frívolos, entonces les arroja esta afirmación: ¡ojo! “Por favor, no hagan del pan el motivo de su discurso, de su encuentro, cuando hay cosas esenciales por las cuales estar preocupado. Ya ven que he multiplicado el pan.” Note que Jesús usa tres órganos y tres acciones. Es importante encontrar la relación entre lo que les pasa y como superar la crisis de fe que tienen los discípulos.

a)      “Teniendo ojos”. El ojo sano

La visión sana no es ver físicamente, ni ver lo que yo quiero sino es ver como Dios ve. Recuerdan que establecimos que la visión sana se desconecta de la visión de Dios, entonces la propuesta de Jesús es aprendan a ver como mi corazón ve.

b)     “Teniendo oídos”: El oído sano

Cuando una persona pierde la vista puede desarrollar una capacidad de oír mejor. Cuando cerramos los ojos nos sintonizamos con la voz de Dios. Cuando oímos se nos desarrolla un sentido de intimidad, pues aprendemos a reconocer a las personas por su voz. Pero también desarrolla un sentido de imaginación. Necesitamos aprender que para incrementar nuestra visión reflexiva debemos  aprender a desarrollar una intimidad con Dios, para que podamos reconocer su voz en medio de tantas voces, pero también poder imaginar y sonar proféticamente esa voz de Dios.

c)      “No recordáis”: Un cerebro sano

Hay un dicho: “recordar es volver a vivir”. Los discípulos tenían todos los elementos importantes para no olvidarse de los hechos portentosos de Jesús. Habían perdido una mente histórica. La expresión tiene que ver con la memoria. Debían tener mecanismos que les ayudaran a recordar la revelación y todo lo que habían visto anteriormente en Jesús. Por eso Jesús les recuerda los dos milagros de los que ellos fueron testigos.

El Evangelista Lucas, al relatar la  parábola del sembrador, cita la frase de  Isaías: “Para que miren sin ver y oigan sin comprender”. Este es un verdadero peligro para nosotros  los cristianos. Porque Dios, el  sembrador, siembra en nosotros la vida, el amor, el perdón, la alegría, la paz, la  amistad, dones y carismas, bienes materiales, etc. Pero nosotros corremos el  riesgo de no ver esto, no comprender que todo proviene de Él, como nos  enseña la Palabra de Dios: “Todo lo que es bueno y perfecto es un don de lo alto  y desciende del Padre de los astros luminosos, en quien no hay cambio ni sombra  de declinación”, (Santiago 1:17). Podemos tener el corazón y la mente obnubilada, los oídos endurecidos y los  ojos cerrados para no ver ni comprender. Como dice Isaías: ‘Escuchen, sí, pero  sin entender: miren bien, pero sin comprender’.  Embota el corazón de este  pueblo, endurece sus oídos y cierra sus ojos, no sea que vea con sus ojos y oiga  con sus oídos, que su corazón comprenda y que se convierta y sane”, (Isaías 6:9-10). Las espinas ahogan lo que Dios ha sembrado en nosotros y no crece ni  produce frutos. Se frustra el plan de Dios en nuestras vidas. En la vida cotidiana los hijos no siempre ven, ni comprenden ni valoran lo que  los padres hacen por ellos y por este motivo los padres sufren. Este mismo  error podemos cometer en  la relación con Dios, no ver, no comprender ni  valorar lo que Dios siembra en nosotros, todo lo que nos dio y nos sigue dando. Dios siembra en nosotros el don del Espíritu Santo: “el amor de Dios ha sido  derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado”,  (Romanos 5:5). Sin embargo podemos vivir toda una vida sin ser conscientes de  ello y sin experimentar el bautismo del Espíritu Santo, que conduce al cristiano,  lo llena de sabiduría, alegría, gozo, ganas de vivir, entusiasmo, amor a Dios y  al prójimo. Jesús se gozaba experimentando la acción del Espíritu Santo en su  vida: “Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: “Te alabo,  Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y  a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has  querido”, (Lucas 10:21). Sin embargo muchos cristianos son  fríos y  apáticos sin  jamás estremecerse de gozo en Dios, alabándolo y adorándolo.  Podemos no ver, ni comprender, ni experimentar lo hermoso que es vivir a la  sombra de las alas del Todopoderoso, (Salmos 91:1-4). Vivimos porque el aire  todavía es gratis, pero sin disfrutar del maravilloso don de la vida. Podemos no  ver ni comprender que todo está en las manos de Dios,  que El  nos cuida,  que sólo debemos creer y confiar, porque nada sucede sin su  consentimiento: “¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin  embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo. Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces,  porque valen más que muchos pájaros”, (Mateo 10: 29-30). Podemos no ver ni comprender la intensidad con la cual Dios ama a cada uno  de nosotros. Somos preciosos y valiosos a sus ojos: “Porque tú eres de gran  precio a mis ojos, porque eres valioso, y yo te amo”, (Isaías 43:4). A veces damos   más importancia a lo que piensan de nosotros los demás, los amigos, la  novia/o, padres, jefes, la sociedad en general,   y no  lo que piensa Dios de  nosotros, que es en realidad lo único que cuenta y vale. Podemos no ver, no comprender ni experimentar lo hermoso y sanador que es  pasar cada día al menos una hora en oración a los pies del Maestro, leer su  Palabra, meditarla, aprender salmos de memoria, etc. Muchos cristianos saben   canciones paganas modernas, pero no saben ni siquiera un salmo de memoria.  Podemos no ver, no comprender ni experimentar lo grandioso que es participar  de la Divina Liturgia todos los días, especialmente a la mañana. Iniciar el día alabando y glorificando a Dios en su templo.  Muchos, llamados cristianos, corren y corren por la vida sin saber a dónde van  ni para qué, sin embargo terminarán su alocada carrera en la tumba sin haber  visto, comprendido ni experimentado la belleza de la vida, todo lo que Dios ha  sembrado en nosotros. San Ireneo de Lyón decía que «la gloria de Dios es el  hombre viviente». Se refiere a la vida en abundancia que Dios ha sembrado,  derramado en nosotros, el hombre plenamente hombre y lleno de vida. Vamos a detenernos y reflexionar,  ¿será que yo veo?, ¿Comprendo?,  ¿experimento la belleza de la vida que Dios ha sembrado en  mí? ¿O las  espinas han ahogado todo lo que Dios ha sembrado en mí?, (Lucas 8:7).

Enfermedades del ojos espiritual: Ver sin entender IV parte

En tercer lugar se desvincula del plan de Dios. Jesús les achaca  en los vrs. 19 y 20 a que reparen que el plan de Dios es su hijo, su obra y su actuar sobrenatural en el mundo. Es a irrupción del reino de Dios y del mesías siendo el pan espiritual, pero ellos desvincularon totalmente los hechos portentosos en el pasado con el plan de Dios en el presente de ello. Así que la sanidad de esta visión aparece con tres cosas: Un entendimiento del poder de  Dios. Mateo dice que Jesús” entendió”, supo los pensamientos de ellos antes de que hablaran. (Mateo 16:8). Esto es rescatar un Dios que sabe nuestros planes y hasta nuestros pensamientos más íntimos.  Jesús es Dios y no está desvinculado de nuestras reflexiones. Un enfrentamiento con la Palabra de Dios. El texto dice: “les dijo”. Eso significa que nuevamente debemos recuperar el mensaje de Dios y no nuestros propios mensajes. Un empoderamiento del pueblo de Dios. Me gustaría llamar la atención aquí  es el hecho de que se lo dijo a todo el grupo. Es decir el llamado de Dios es comunitario, es allí donde juntos como pueblo podemos escuchar a Dios. No es la obligación de uno solo, sino de todos nosotros escuchar a Dios. El pueblo de Dios debe ser empoderado para esa capacidad de escuchar a Dios. Uno de mis maestros hace una importante aportación acerca de la reforma que nuestras iglesias deben tener en esta generación. Vea lo que el dice:

“Los reformadores hablaron de una Iglesia Semper Reformanda, “siempre reformándose”. La vida humana está siempre transformándose. El mundo entero presenta siempre nuevos desafíos. Esto implica retos nuevos a la ética del cristiano. En términos teológicos, los elementos que orientan esa ética son el sentido de obligación moral que proviene de la distinción del bien y del mal y el sentido de responsabilidad.

Primero tenemos una obligación moral.  En cuanto a la obligación moral nace esta del carácter moral del Dios. Contrasta esto con los dioses paganos que eran caprichosos, a veces buenos, otras veces, malos, como sus adoradores. Podían engañar, mentir y esconderse de sus adoradores. Podían exigir a hombres y mujeres el servicio en templos de prostitución “sagrada”; también pedir que sus recién nacidos fuesen inmolados; de igual manera, mover al hombre a hacerse incisiones o cortes en la piel hasta sangrar profusamente. En todo esto, no había una norma propuesta por ellos para distinguir entre lo bueno y lo malo. De hecho, lo que las deidades exigían como “culto”, constituía una monstruosa destrucción del ser humano.  Ese es el aspecto revolucionario de la revelación divina. El carácter de Dios expresado en mandatos que protegen al ser humano. Esos mandatos que definen lo que es bueno y lo que es malo, constituyen en si mismos la protección de la vida, incitan a amar al prójimo, a ejercitar la compasión, a respetar el derecho ajeno, a hablar la verdad etc. Lo que suele tomarse como “criterios religiosos”, y verse sólo en función de Dios, pierde de vista algo central: que la razón por la cual Dios califica ciertas cosas como buenas es para proteger al ser humano; y que lo que es aborrecible a los ojos de Dios es lo que destruye al individuo y a la especie. Con esa instrucción convertida en conducta Dios protege al hombre y a la mujer.

En cuanto a la responsabilidad como el otro eje de la ética cristiana, en términos teológicos, se refiere a la respuesta total, de nuestra vida total, a la demanda total que Dios nos hace. Es una consecuencia de nuestra “creaturidad”. Dios nos ha hecho “personas” como él, y nos ha revestido de una dignidad infinita. El ser creaturas morales, creados a su imagen y semejanza, nos vincula a él de muchas maneras, especialmente, a buscar sus fines: derrotar en el mundo las cosas que a él le ofenden, así como avanzar aquellas que a él le agradan. Partiendo de ello, la responsabilidad es sobre todo un tema relacionado con las otras personas. Dios nos ha dado la capacidad de amar y a partir de ello nos pide proteger al débil y cuidar del prójimo. De modo que la idea del “pecado” no es sólo “teocéntrica” (centrada en Dios). Es también todo aquello que disminuye, reduce, menoscaba o destruye la vida y dignidad de otra u otras personas. Promover la justicia, la ley, el orden así como el trabajo y la paz, es un conjunto de tareas que redundan en cultivar la vida y convivencia pacífica y amorosa entre los hombres. Temas todos que facilitan buscar a Dios. Es tarea nuestra (responsabilidad), dar a conocer a Dios y predicar el mensaje de nuestra fe con su contenido ético y moral de respeto por el ser humano, a fin de transformar las actitudes e instituciones del país. Si la “buena nueva” de nuestra fe no ha tocado actitudes e instituciones es irresponsable creer que esta tierra ha sido tocada por el evangelio. La ausencia de cambios tan fundamentales en la vida y la cultura de los guatemaltecos, solo revela que Dios sigue siendo un desconocido.” (Artículo: La Biblia y la Necesidad de Reformar la Iglesia http://labibliayelmundomoderno.blogspot.com/).

Más adelante añade:

“Debemos repensar desde este fundamento tres ideas claves: Redescubrir el paradigma de Dios. Los hombres, las naciones y las instituciones sin Dios son enemigos de sus valores. Dios presenta su contracultura, su contra imaginación y su guión para normar la vida de cada ser humano. El llamado a obedecer a Dios se traduce a principios para la vida en donde el ser humano no puede desentenderse ni de Dios ni de su prójimo. La razón por la cual Dios califica muchas prácticas como buenas o santas es precisamente para proteger al ser humano; y aquellas prácticas que son aborrecibles a los ojos de Dios, lo son porque resultan en la destrucción del individuo y de la especie. Renovar la predicación. El reino de Dios, es el modelo constante para la llamada a la obediencia del pueblo de Dios, de las naciones y de los hombres y mujeres de Dios. El testimonio infalible de las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento es el marco del cual emerge nuestra predicación en torno a la transformación que Dios exige.  Replantear nuestra hermenéutica. La renovación de nuestra predicación pasa por la renovación de nuestra hermenéutica. Aceptamos como marco para estas reflexiones la iniciativa de Dios en darse a conocer al hombre; nuestro principio de Sola Scriptura es un pilar que hoy, como hace quinientos años, se propone una Iglesia Semper Reformanda. Si no renovamos nuestra hermenéutica y nuestros paradigmas en función de la revelación, seguiremos cometiendo los mismos errores de omisión y de comisión. (Ibíd.) El Señor intentó despertarles de este letargo espiritual: “¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís?”. En realidad los discípulos no eran como los fariseos, ellos sí que tenían oídos para oír  (Mr 4:24), pero no los estaban usando adecuadamente. Así que la sensación que producían es que estaban sordos y ciegos. Eran como el sordo que Jesús curó (Marcos 7:31-37), y el ciego que estaba a punto de sanar (Mr 8:22- 26). Milagros los dos que reflejaban de alguna manera el estado espiritual de los discípulos y cómo el Señor iba obrando en ellos. Marcos cap. 8: 11 al 21 los fariseos piden señales. Jesús se niega a dárselas!!! (Verse 15) “cuídense de la levadura de los fariseos y la levadura de Herodes”

a)      La palabra “no entendéis”. Una visión reflexiva

¿Qué significa entender para Jesús? El contexto empieza a insinuarnos que, entender es agarrar el significado de las palabras y de las maravillas de Jesús y descubrir la verdad que contienen, pero muchos se quedaron con el pan a expensas de la verdad, no descubrieron en el pan la verdad, fueron al Pan por razones del pan pero no por razones del mensaje. Jesús quiere que en el Pan, encuentren no sólo el pan, sino que también encuentren la Verdad.  Ahora, si sus señales y maravillas no han producido fe en nosotros, para Jesús no hemos logrado entender todavía. En otras palabras, si después de una manifestación tan gloriosa como es la multiplicación de los panes y de los peces, todavía nos preocupamos por el pan, entonces no hemos agarrado el mensaje, definitivamente no hemos captado el mensaje que quiere impartir. Si nuestras preocupaciones después de captar la maravillosa presencia de Cristo en la vida, no han sido transformadas de la frivolidad a lo que de verdad importa, entonces no hemos entendido. Si todavía estamos preocupados por lo secundario, si estamos preocupados por el pan y no por la levadura de los fariseos y de Herodes, no hemos entendido. Si estamos preocupados por nuestras mezquindades domésticas y no por la  espiritualidad y del poder reinante que apabulla a este medio, a esta ciudad, a esta nación y a la historia, todavía no hemos entendido los grandes temas de la fe. Si como discípulos todavía estamos preocupados por ‘mi pan’, por ‘mi alza’, por ‘mi promoción’, por ‘la construcción de mi templo’ y no hemos logrado captar la levadura del fariseo y la de Herodes que nos rodea (la levadura del poder político que domina esta nación), entonces no hemos entendido la fe, así de sencillo.

¿Es posible que no hayamos entendido las dimensiones históricas y espirituales que vivimos en esta época? Pero nos desgastamos en aspectos superficiales y no profundos Por ejemplo Las guerras litúrgicas son algo común en la Iglesia evangélica.  Las controversias son variadas. ¿Cantamos sólo himnos o cantos contemporáneos? ¿Expresamos corporalmente nuestra alabanza o nos quedamos inexpresivos? ¿Cantamos con órgano o con instrumentos contemporáneos? ¿Usamos el himnario o proyectamos la letra en la pantalla?  La lista sigue y sigue.  Sin duda, la liturgia y la adoración están ligadas.  La liturgia expresa al detalle nuestras convicciones en el área de la adoración pública a Dios.  La liturgia nos ayuda a crear una identidad como comunidad y provee un camino conocido para dirigir la adoración comunitaria a nuestro Dios.  Pero en muchas iglesias, la liturgia ha llegado a ser el objeto de culto, desplazando al único que debe ser adorado.    Se nos olvida que adorar es dejar de darnos la gloria y dársela a Dios.  Es exaltar a Dios por su carácter y sus obras. Es abandonar nuestros ídolos y confiar en el Dios vivo y verdadero (ver Salmo 115).  Se nos olvida todo esto porque estamos concentrados en los detalles litúrgicos que muchas veces obedecen a mandamientos de hombres.  Las formas y los modos vienen a sustituir la esencia y el fondo.  Las preferencias personales se anteponen a lo establecido en la Escritura. La tradición humana se prefiere a la libertad que otorga la Palabra de Dios. Debemos ser cuidadosos con la liturgia, pero nunca anteponerla a la adoración.  Dentro del marco establecido por la Biblia, los detalles litúrgicos pueden variar de acuerdo al contexto, la cultura, las generaciones, pero la adoración al Dios vivo y verdadero siempre debe ser la misma y nuestra prioridad. Muchas de las guerras litúrgicas se acabarían si tuviéramos un claro entendimiento de la adoración bíblica y el lugar de la tradición litúrgica de nuestra iglesia.

¿El poder o la presencia de Dios? II parte

El hecho de que aparezca ese segundo episodio más adelante -cuando se supone que los discípulos ya han aprendido algo, tienen más tiempo de andar con él-, nos sugiere que a medida que avanzamos en nuestro caminar con el Señor, suelen venir situaciones más difíciles. Entonces pareciera ser que el Señor nos deja solos por momentos, para que suframos lo que significa estar expuestos al azote de las circunstancias, del mundo que nos agobia, y parece que ya nos va a inundar, que nuestra vida va a zozobrar o que la barca -la iglesia- se va a hundir. A medida que vamos avanzando con el Señor en esta travesía por el mar, nos obliga a pensar en nuestro propio desempeño en la vida, vamos pasando experiencias cada vez un poco más difíciles, en las cuales aun parece que perdemos de vista al Señor. Antes le podíamos ver dormido en nuestra casa; ahora parece que no está. Es una larga noche expuesto a los vientos y al mar huracanado. Hay otra cosa que llama la atención también en estos pasajes. Si bien es cierto que algunas dificultades que viven los hijos de Dios se deben a ellos se apartan del Señor, noten ustedes que en estos dos episodios los discípulos van en el camino correcto. En el primero, el Señor va con ellos. En el segundo caso, él les señala la dirección y les envía adelante. Ellos no se han extraviado. Esto nos sugiere que algunas experiencias dolorosas no las vivimos porque nos hayamos apartado del Señor, o porque estemos en rebelión contra Dios, sino porque él, en su perfecta voluntad, las permite. Así pues, la tempestad se desató cuando iban en el camino correcto. En el momento que lo estamos viviendo parece difícil de aceptar y de entender. Entonces surgen dudas: “¿Estaré haciendo bien? ¿No me habré apartado? ¿No será que mi corazón engañoso me está jugando una mala pasada sin que yo me dé cuenta?”. O, lo que es peor, a veces surgen pensamientos como éstos: “¿Habrá dejado de cuidarme? ¿Se habrá cansado de mí, dejándome solo, expuesto a todas las inclemencias?”. Es posible que hayan subido pensamientos como estos a tu corazón en ocasiones difíciles. Creo que lo peor que nos podría pasar sería dudar de la bondad y del amor de Dios. Eso equivaldría a aceptar la sugerencia del enemigo, que nos dice: “Él ya no te ama, se olvidó de ti; ya no está contigo, se apartó hace mucho rato de tu vida. Por eso no lo sientes, por eso no lo ves. No está ni siquiera durmiendo ahí, apoyado sobre el cabezal”. Entonces nos hace bien pensar que estamos en el camino que el Señor nos trazó. Él no podría engañarnos, no podría desear nuestro mal. Si algún azote o alguna tempestad vienen, es por alguna razón. En la primera travesía, el Señor habla con voz autoritaria, reprende a los vientos y al mar y se hace grande bonanza. ¡Qué impresionados estaban los discípulos! Ellos estaban aprendiendo a andar con el Señor. ¡Qué hombre más poderoso! Incluso el comentario que hacen al final es: “¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?”. Están impresionados por su poder. El poder es algo que impresiona mucho al hombre. Sin embargo, en el segundo episodio, el Señor tan sólo entra en la barca, y se calma el viento. No hay palabras de poder, no hay ningún uso de autoridad. Simplemente la presencia del Señor en la barca detiene el oleaje, y produce la paz.

Creo que nosotros debiéramos valorar mucho más lo que significa que el Señor esté en nuestra barca. Esto hoy día no es suficientemente valorado en la cristiandad. Cristo en nuestra barca, en nuestro hogar, en la iglesia, él es todo suficiente. Toda necesidad se suple cuando él está. El cielo es cielo porque el Señor está allí. El infierno es infierno porque el Señor no está allí. El incrédulo debería decir: “Mi casa es un infierno porque el Señor no está aquí”. Y el religioso debería decir: “Mi iglesia es un caos porque el Señor no está aquí”. Es el Señor quien hace la diferencia. Los discípulos han avanzado, han crecido un poco, han madurado. Ya no necesitan ver que el Señor se levanta para hacer callar el mar. Basta que el Señor entre en la barca, y es suficiente. Es bien interesante la figura de Pedro en este segundo episodio. Leí un comentario bíblico cuyo autor elogiaba a Pedro por su osadía, diciendo: “He ahí por qué Pedro era tan amado por el Señor y era el principal de los apóstoles”. Yo no sé si elogiarlo por su valor cuando le dice al Señor: “Si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas”. Este es un Pedro que quiere vivir el milagro de andar sobre las aguas. Él no sólo se conforma con ver el milagro, sino que quiere ser protagonista del mismo. ¿Es un Pedro osado solamente, o también vanidoso?

La osadía de Pedro no sirvió de mucho. Noten ustedes que cuando Pedro va caminando y se comienza a hundir, el Señor le extiende la mano. En todo ese largo momento en que Pedro seguramente sintió que las aguas se abrían y lo tragaban, el viento no se detuvo. El viento se calmó sólo cuando el Señor entró en la barca. La osadía de Pedro es una virtud harto discutible aquí, porque ella no le sirvió para caminar sobre las aguas: sólo le sirvió para hundirse. El Señor lo sacó a flote, no su osadía. Y hay otra cosa interesante al final de este segundo pasaje. Cuando él sube a la barca se calma el viento. “Y entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios”. Noten lo diferente de esta reacción, a la que tuvieron la vez primera (“¿Qué hombre es éste…?”). Amados hermanos, antes de creer, nosotros éramos muy susceptibles a las señales visibles, a los hechos portentosos. Éramos una réplica de Tomás. “Si tú me muestras, entonces creeré”. Muchos discípulos seguían al Señor Jesús por las señales que hacía. También nosotros, cuando recién comenzamos a caminar, éramos muy susceptibles a ver grandes maravillas y cosas portentosas.

¿El poder o la presencia de Dios?

Me ha llamado la atención que en un mismo libro de la Biblia -en este caso, Mateo- se narren dos episodios tan parecidos en el ministerio del Señor Jesús sobre la tierra. Juan nos dice que el Señor hizo muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales -si se escribieran una por una- ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Habiendo tantas cosas que el Señor realizó y que se podían haber escrito, ¿por qué hay dos episodios tan parecidos, que casi son una repetición el uno del otro? Quisiera que tuviéramos en mente ambos episodios, que pudiéramos compararlos y extraer de ellos algunas enseñanzas. En realidad son dos episodios parecidos pero diferentes. En el episodio del capítulo 8, vemos que el Señor iba en la barca con sus discípulos cuando se desata la tempestad. El Señor duerme, ellos se asustan, lo despiertan y piden ayuda. El Señor se levanta, reprende a los vientos y al mar, se hace una gran bonanza y los discípulos quedan maravillados, preguntándose: “¿Qué hombre es éste, que aún los vientos y el mar le obedecen?”. En el segundo episodio, en cambio, el Señor no está con ellos cuando se desata la tempestad. Están solos. Y hay otra diferencia notable: cuando el Señor se acerca caminando sobre las aguas, era la cuarta vigilia de la noche. Esto indica que el tiempo que ellos estuvieron en la barca azotados por la tempestad fue bastante prolongado. Ese día el Señor había multiplicado los panes y los peces, la gente había comido, se había saciado, y estaba tan maravillados por el milagro que habían querido hacerle rey (Juan 6:14-15). Entonces, él apresuradamente les dice a los discípulos que suban a la barca y vayan a la otra ribera, mientras él va al monte. La cuarta vigilia de la noche era la última, entre las tres y las seis de la mañana. De manera que la travesía, desde el anochecer hasta casi el amanecer, con esa tempestad terrible, fue aún más traumática que la primera. En la primera, el Señor iba con ellos, en cambio ahora no estaba con ellos. En la primera, una vez que se desató la tempestad, los discípulos despertaron al Señor, él acalló el viento, y se produjo la paz. Aquí, en cambio, pasan horas y horas en verdadera agonía. El Señor no estaba con ellos.  Muchas veces el creyente se ve como esa barca siendo azotada por las olas en el mar tempestuoso.  ¿Qué nos sugieren entonces estas dos travesías? Cuando nosotros comenzamos a caminar con el Señor, las tempestades que vienen todavía son pequeñas, y él, sabiendo nuestra debilidad, conociendo nuestra flaqueza, se asegura de estar allí a mano, de tal manera que apenas nosotros lo despertamos para que nos socorra, él se levanta y con su voz imperativa acalla la tempestad y se produce la bonanza. ¡Cuántas veces lo hemos vivido así!

Necesitamos mas de Tecoa y menos Tecolotes

Les parecerá un poco raro este título, pero he aquí la razón. Empezaré por explicar la razón por la que uso al tecolote. Leyendo por allí encontré que el tecolote tiene un significado especial entre las culturas mesoamericanas, ya que al ser un ave nocturna se le relacionaba con el inframundo. Se creía además que era un ave de mal agüero. En México existe un popular refrán que dice: “Cuando el tecolote canta, el indio muere”.  Entre los indígenas aguacatecos existe la creencia popular que cuando un tecolote canta cerca de una casa, un integrante de la familia tiene que regañarlo y pedirle que se aleje con un rezo para evitar la muerte de alguien. Otra característica del tecolote es su mirada fija y penetrante. Pareciera que sólo se la pasa observando y viendo sin hacer nada. Otros dicen que su visión es mejor en la noche, y que a pesar que tiene los ojos bien abiertos mientras más luz hay menos ve. Al pensar en esto lo asocie con el pasaje que en Nehemías 3:5 aparece: “Inmediato a ellos restauraron los Tecoítas; pero sus grandes  no se prestaron para ayudar a la obra de su Señor”. Aquí aparecen los tecoítas. Una cosa curiosa es que el profeta  Amós era  tecoita que  había profetizado muchos  años  antes, el era  un  simple pastor  y   recolector de  higos de  sicomoro. Él fue escogido por Dios,  y  aquí otros   humildes  instrumentos de Tecoa,  eran usados para  hacer  la   obra,  y  son  inmortalizados en este  registro.  Sus  nobles (Tecolotes)  fueron perezosos. Ellos no  tenían   interés  en la obra de su  Señor.  Del mismo  modo  hay muchos  hoy que  no  trabajan  para el Señor, y en ese día  futuro sufrirán pérdida, aunque  ellos mismos  serán salvos. E inmediato a ellos restauraron los tecoítas; pero sus grandes no se prestaron para ayudar a la obra de su Señor” (3:5). Aquí vemos que los tecoítas hicieron su parte y, por el versículo 27, sabemos que, además, hicieron otro tramo: “Después de ellos restauraron los tecoítas otro tramo, enfrente de la gran torre que sobresale, hasta el muro de Ofel.” Los tecoítas son los únicos que aparecen haciendo voluntariamente un doble trabajo. ¡Qué gloria la de los tecoítas! De ningún otro grupo se dice eso.  Noten también que los tecoítas trabajaron sin sus líderes pues ellos sólo era gente que observaba y mandaba pero sin involucrarse ni ensuciarse las manos: éstos no se prestaron para la obra del Señor. ¿Por qué el Espíritu Santo dice eso? ¿Por qué no dice simplemente “los tecoítas reedificaron esto y después reedificaron más allá otro tramo”? Dice: “Pero sus grandes no se prestaron para ayudar”. Menciona a los que trabajaron y a los que se negaron a trabajar. El Señor también toma nota de los remisos. Así que  el capítulo tres en el comienzo del trabajo de la reconstrucción de la ciudad de Jerusalén. El pueblo es el que hace el trabajo.  Este  es un  capítulo  extraordinario. Nehemías es el  supervisor  de la obra,  pero  tiene  la ayuda de  todo  el pueblo. Hay solo  unas  cuantas  cosas  que  un  hombre  puede  hacer  solo.  Puede  llegar  a  Jerusalén  solo.  Puede  examinar  la condición de la ciudad  solo.  Puede  ver para  sí mismo la condición  de  la  ciudad solo. Pero no puede reconstruir una ciudad entera solo. Entonces, hay tiempo para la soledad, y hay tiempo para animar a las tropas. La “obra del ministerio” es más que nada desarrollar y entrenar a la gente para que haga la obra. Esa obra nunca se detiene. Nehemías no solo estaba reedificando una ciudad y un muro. El estaba reedificando vidas y familias. Esa es la obra de la iglesia. No es nada más construir un edificio. Es edificar vidas sobre Cristo.  Año tras año, a través del ministerio de la iglesia, esta obra tiene que  continuar. Entre  más  crece  la  iglesia, más gente  necesita ser  cuidada,  y  más obreros se necesitan para cuidar a esa gente. Este capítulo contiene la lista de la gente y la parte de la obra en  que  cada uno participó. Veremos en este capítulo quienes fueron los que ayudaron. Los sacerdotes trabajaron. ¡Un sacerdote nunca había trabajado un solo día en toda su vida! Pero, ahora trabaja. Hizo  trabajo Físico. El maestro es Nehemías. El sacerdote es líder. Entonces el  maestro  y los  líderes están poniendo el ejemplo. Si el líder pide que la gente dé, más vale que el líder ponga el ejemplo. Los sacerdotes estaban afuera de sus casas, sin sus comodidades, haciendo el trabajo. Un buen líder dirige por su ejemplo. El sacerdote no podía excusarse del trabajo. Tenía que trabajar lado a lado con la demás gente. Al  estudiar  este  capítulo,  veremos que  TODOS  trabajaron,  con la excepción  de los “GRANDES”.  Ellos  son  demasiado “buenos” para trabajar. No querían ensuciarse las manos. Rehusaron trabajar. Siempre habrá unos “grandes” en la iglesia que  no quieren trabajar. Pero estos “grandes” no solo rehusaron trabajar. Criticaron el trabajo de los que SÍ estaban trabajando. Es lo que sucede  en muchas iglesias hoy en día. Un día se expondrá la lista de la gente que trabajó en la iglesia. ¡Qué triste sería un  día que vieras  esa lista y no encontraras tu nombre! ¿Cómo será el tribunal de Cristo para los que no hicieron su parte? Los  “grandes” no trabajan, pero disfrutan el trabajo de los que los  demás trabajen, pero les gusta estar  a la vista pública, y la única forma de hacerlo sin trabajar es criticar la obra de los que sí trabajan. Es interesante que las mujeres también trabajaran en el muro. Muchas iglesias no existirían si no  fuera por las mujeres piadosas.  Eso es una vergüenza para los hombres. El trabajo de las mujeres es importantísimo, pero los hombres SIEMPRE  deben  poner  el  ejemplo.  La mayoría de los  hombres  seríamos unos miserables fracasados si no fuera por nuestras esposas. Debemos agradecer la obra que hacen las mujeres. Hay  cinco  cosas  en  este  pasaje  que  podemos aprender: 1.  El cristiano será recompensado según su obra. Pero no debemos buscar recompensas. Es tiempo  para trabajar. Habrá un tiempo  después para las recompensas. 2. Algunos no tendrán recompensa. O no sirven, o no sirven por el motivo debido. Jesús les dijo a los fariseos que estaban sirviendo para ser vistos por los hombres. 3. Debemos trabajar  mientras es tiempo  para  trabajar. En la mayoría de las iglesias, alrededor del 10% de la gente hace el 90% del trabajo. 4. Dios conoce tu obra. No te desanimes. El sabe lo que haces. 5.  Debemos trabajar para no avergonzarnos cuando estemos delante de Él. Como abundan gente que sólo imitan a los tecolotes y no a los tecoítas. Sólo son grandes para el puesto, para mandar, pero nunca para rifarse la vida espalda con espalda del pueblo, que solo dicen lo malo que fue, lo que faltó, lo que debió haber sido pero nada de sudar la camisola. Pero qué bueno que todavía podemos hallar “tecoítas” en nuestras iglesias.

El mas grande recurso para la victoria

2 Samuel 10:9-14 9Viendo, pues, Joab que se le presentaba la batalla de frente y a la retaguardia, entresacó de todos los escogidos de Israel, y se puso en orden de batalla contra los sirios. 10Entregó luego el resto del ejército en mano de Abisaí su hermano, y lo alineó para encontrar a los amonitas. 11Y dijo: Si los sirios pudieren más que yo, tú me ayudarás; y si los hijos de Amón pudieren más que tú, yo te daré ayuda. 12Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le pareciere. 13Y se acercó Joab, y el pueblo que con él estaba, para pelear contra los sirios; mas ellos huyeron delante de él. 14Entonces los hijos de Amón, viendo que los sirios habían huido, huyeron también ellos delante de Abisaí, y se refugiaron en la ciudad. Se volvió, pues, Joab de luchar contra los hijos de Amón, y vino a Jerusalén.

Los libros del AT incluyen muchas historias donde se relata las dificultades a las que se vio expuesta la nación israelita. Para sobrevivir, en incontables ocasiones la nación estuvo en peligro, a causa de la envidia y odiosidad de las naciones extranjeras. Pero en medio de circunstancias apremiantes surgen ejemplos de valor y unidad que nos enseñan cómo se deben enfrentar los desafíos cuando estos afectan a todo un pueblo. Israel fue el pueblo que Dios quiso escoger para glorificarse y manifestar cuán grande es su justicia y cuán grande es su amor, no porque fueran grandes por sí mismo o mejores que otros, sino porque Dios quiso manifestar su fidelidad. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos Deuteronomio 7:7 La iglesia es un cuerpo, un grupo de personas convocadas por Dios a salir del mundo, a hacer morir la carne y a resistir al diablo con el fin de vivir para su gloria y para ser el medio de Dios para dar a conocer su gloria. La iglesia es la nación que Dios ha escogido para glorificarse a través de ella.  En medio de las guerras en medio de las condiciones adversas Dios quiere que aprendamos algo. La Guerra contra Amón, se origino en las falsas sospechas del nuevo rey ante la delegación que David envió para acompañarle después de la muerte de su padre. El rey Hanún, fue mal aconsejado y fue influenciado a creer que los embajadores de David  eran espías, y ante lo cual reaccionó neciamente, ofendiendo de una manera terrible a los nobles de David. Rapándoles la mitad de la barba y cortando sus vestidos hasta las nalgas avergonzándolos y exponiéndolos vilmente. Al saber que con esto se habían hecho odiosos a David, decidieron contratar a los sirios (33000 hombres) para organizar una guerra contra Israel. La reacción del rey de Israel, no se hizo esperar, por lo que envió a sus generales Joab y Abisaí, con todo su ejército de valientes contra los amonitas y fueron a Amón y se pusieron frente a las puertas de la ciudad. Creo que muchas veces los hijos de Dios y el mismo pueblo de Dios se ven expuestos a duros desafíos, a veces agravados por circunstancias que en medio de la opresión  se manifiestan. Generalmente decimos que los problemas nunca llegan solos.  Y es cierto. Pero la acción de los hijos de Dios debe ser la misma de los israelitas, no esperar amedrentados el ataque sino salir al campo a buscar la pelea, ir a las puertas del enemigo. Pues Cristo es la roca que sostiene a la iglesia. Ahora la escena de este pasaje se manifiesta así: Por el frente los amonitas por atrás los Sirios, al medio Joab, Abisaí y su ejército de valiente, una batalla desigual pero una estrategia sencilla y osada, que nos invita como iglesia a considerar como enfrentar juntos los desafíos. Pues la victoria del pueblo de Dios se basó en principios que nosotros debemos aplicar para también alcanzar la victoria que necesitamos.

 

Primero el recurso más útil es el que tienes a la par. Es decir debes confiar en tu hermano porque él es de los escogidos.  Joab entresaco lo mejor de los valientes del ejército y los alineo frente a los sirios en el campo abierto y el otro grupo bajo el mando de Abisaí frente a los ejércitos amonitas que estaban delante de la ciudad, La estrategia de Joab era simple confiar en su hermano, creer que su hermano era capaz. Esto es un ejemplo de unidad y confianza, que demuestra que ambos eran de los escogidos de Israel.
Cuando a veces miramos a nuestro hermanos, ¿que vemos en él?, ¿vemos aun escogido? La iglesia es un pueblo de escogidos, de hombres y mujeres que Dios entresaco del mundo, que llamo, comisionó, y santificó para su gloria. El entender esto es necesario para vencer ante los desafíos del enemigo. Nuestro Señor, el dueño de la iglesia lo sabe por eso declaro que toda victoria en la oración es que otro ore por mi y que yo ore por otro, ¿Por qué? Porque en la manifestación de amor y de la unidad Él se manifiesta.

 

Segundo el recurso más útil que tiene tu hermano eres tú. Es decir tú eres el socorro de tu hermano. No había estrategia a la cual recurrir en la batalla que se avecinaba, el enemigo era numéricamente superior y la probabilidad de verse sobrepasado en la batalla era cierta, ante lo cual hubo un pacto entre los dos hermanos. Si los sirios pudieren más que yo, tú me ayudarás; y si los hijos de Amón pudieren más que tú, yo te daré ayuda. Que admirable actitud de este guerrero. En primer lugar sus palabras reflejaban humildad, sabía que era vulnerable, reflejaba que sin unidad y sin la compañía de su hermano no podría resistir el embate enemigo. El tu me ayudas yo te ayudo es una actitud propia del hombre de Dios. Es la reacción que Dios espera ver en su iglesia. En el ejército de Cristo debe existir esa disposición, de fortalecer las manos de su hermano en medio de la lucha.
Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos Lucas 22:32 Fue el consejo del Señor a Pedro justamente en medio de un contexto de lucha espiritual, una vez que vuelto, quiere decir que obtendría victoria pero que esa victoria le otorgaba también un deber “ confirma a tus hermanos” fue el mandato de Jesús, literalmente fijar firmemente, sostener a alguien sujetándolo para que no caiga, Si has vencido en algo, si ha conseguido algo gloria a Dios por ello, pero ten en cuenta que cada victoria alcanzada en tu vida, te llena de obligaciones para con tus hermanos que todavía están peleando.

Tercero el recurso superior que tienen los dos es la Gloria de Dios. Es decir haz lo que un hombre de Dios hace en una batalla. La batalla no era por la paga que se recibiría por la victoria, la vida no era arriesgada por un celo por el honor, Joab cree que es algo más sublime. Es porque él es un hombre de Dios y un hombre de Dios es un hombre esforzado, valiente, “ y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios”. Esta actitud, debes ser la actitud de la iglesia de hoy. El mundo no va a ser impresionado por una iglesia cómoda, autocomplaciente egoísta que vive tranquilamente, el mundo busca algo que sea diferente a ellos, El mundo está cómodo, el mundo está prospero, el mundo está tranquilo. Pero la iglesia debe estar en acción, esforzándose continuamente.  El esfuerzo habla necesariamente de riesgo, de sacrificio, de entrega más allá de lo que tus fuerzas entregan, ¿Por qué? Simple porque ese es el sello de los hombres de Dios.  La iglesia debe saber que todos sus esfuerzos tiene un objetivo, mayor que el propio renombre, pelea por un pueblo, o sea por otro, este cuerpo se mueve obligado por el fin supremo de la unidad que costó la sangre de Cristo. La batalla es por el pueblo que es nuestro, y por las ciudades de nuestro Dios. ¿Por qué debo exponer mi vida por otros?, ¿por qué?, porque soy un hombre de Dios  La consumación de todo es a causa de la soberanía de Dios, “haga Dios lo que bien le parezca” es decir si vivo bien, si muero bien, es Dios y su soberanía lo que decidirá el final de este día, pero yo estaré donde el deber me manda a estar, ¿por qué? Porque soy un hombre de Dios, acepto la voluntad de Dios. Donde están los Joab hoy, donde están esos valientes que están dispuestos a pelear. La iglesia necesita vivir en esta actitud, ante los desafíos que vienen, debemos enfrentarlos juntos como un cuerpo. Hermano, peleemos, luchemos por la honra de Dios, vamos al campo de batalla, yo  te admiro pues eres de los escogidos de Dios de aquello entresacado de entre los valientes, valiente de valientes. Los desafíos son grandes pero donde Dios demanda a estar estaremos y al final de la batalla “haga Dios lo que bien le parezca”. Dios dará victoria y pondrá en huida a los enemigos.

Lo grato de lo ingrato II parte

II.                    Dios nos empuja a los lugares altos por medio de LA DECEPCIÓN

David y sus hombres fueron entregados por los habitantes de Keila, note lo que dice el texto: Y los hombres de Keila no protegieron a su libertador, ¡sino que trataron de entregarlo a Saúl! ¡Cuán perverso es el corazón humano que la gracia de Dios no ha tocado!
No hay experiencia más dolorosa que ser decepcionado, que nuestros seres queridos están siendo limitante en nuestro crecimiento. ¿Qué de bueno se puede sacar de la decepción? Que no debemos confiar en los hombres, que no debemos entregar nuestro corazón ni fundar nuestra vida en una relación con los hombres.  Es Dios quien escoge y con quien debiéramos tener nuestra más importante relación.  Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová Jeremías 17:7 El hombre siempre estará en riesgo si confía en los hombres, nuestra confianza es Dios el único fiel e inmutable.

· Habitando en lugares altos. Dios le dijo vienen tus enemigos, serás entregado por tus amigos, pero hubo algo que se guardo, para manifestarlo en el momento oportuno. David recorrió errante el desierto hasta que Dios le indico donde debían ir, fue empujado por difíciles situaciones, pero aun allí Dios mostro cual era su perfecta voluntad, no era voluntad de Dios evitar que Saúl le persiguiera, de hecho Dios puso a David en medio de este conflicto. Dios permitió que David fuera traicionado, porque quería manifestarse a El. Hermano te has propuesto servir a Dios con todo tu corazón, si es así serás perseguido, si es asís serás decepcionado, si es así, veras también la mano de Dios, por medio de una palabra de Dios. El enjugara toda lagrima el dará provisión para el día de angustia Dios es fuerte y poderoso. Jehová en las alturas es más poderoso, Que el estruendo de las muchas aguas, Más que las recias ondas del mar. Salmo 93:4

Que glorioso es esto, Dios no impidió la persecución ni las obras de enemigo pero si guardo a David todo el tiempo. El estuvo en lugares desérticos en altas laderas, y habito en un monte, o sea siempre fue llevado a lugares altos. Cuando somos perseguidos lo normal es que el miedo y el dolor nos deje sordos alejados de Dios y de su servicio pero un hombre de Dios se mantiene firme en el monte de Dios, en el lugar de su presencia inquiriendo mas de El, el hombre experimenta una nueva relación con Dios, le ha conocido mas, Cuantos hoy están luchando contra circunstancias apremiantes, si eres fiel y vives así, gózate, Dios te está empujando a los lugares altos, te está forzando a fortalecer tu vida.

 

III. Dios nos empuja a los lugares altos por medio de LA TRAICIÓN

Confiar en la naturaleza humana nos puede deparar sorpresas, y algunas de ellas lamentables. Tenga cuidado con lo que espera de los demás, podría llevar alguna que otra sorpresa. La ciudad estaba siendo atacada, y en ese ataque estaba perdiendo. Hasta que David con sus hombres la defienden y la libran de aquél ejército invasor. Cualquiera diría que la gratitud sería la respuesta lógica pero no, aquellos le iban a pagar con la traición.  Aun estando en la voluntad de Dios uno  no encuentra siempre la gratitud.  David estaba haciendo algo muy bueno por aquella ciudad, además David estaba haciendo lo que Dios le había revelado, pero aún así la ingratitud fue la respuesta. No se sorprenda por esto, tampoco deje de hacer, simplemente ponga su expectativa en Dios.

Claro que es gratificante el ser reconocido, pero a la luz del mundo en el que vivimos le aconsejo no estar atado en dependencia a ese tipo de gratificación ¿Por qué? Porque aunque la merezca, habrá oportunidades en que no se la den. ¿Y qué va a hacer usted frente a ello? ¿Dejar de hacer? No! Ese es el camino que muchos han transitado y ahí están, apagados, masticando el remordimiento por el reconocimiento que no se les dio. La gente va a pagarle su bien, a veces, con mal. Lo que usted debería hacer es seguir respondiendo a ese “mal” con el hacer el bien. Romanos 12:17-21 TLA Si alguien los trata mal, no le paguen con la misma moneda. Al contrario, busquen siempre hacer el bien a todos…. (21) No se dejen vencer por el mal. Al contrario, triunfen sobre el mal haciendo el bien. Sin embargo a pesar de esas tres cosas que vivió David, vemos más adelante dos grandes bendiciones que recibió. Primero llegó  a un lugar fuerte o alto donde dice que “Dios no lo entregó en sus manos”. O sea que Dios siempre lo protegió. Pero luego en los versículos 16-18, encontramos que Dios envió un ministro que lo alentara y además usó a Jonatán  para volver a confirmar el llamado de David. El pueblo que David había intentado ayudar lo había traicionado. Cuando nos ha traicionado  varias veces, corremos el riesgo  de volvernos paranoicos y cínicos; podemos llegar a convencernos  de que no se puede confiar en nadie. Dios estaba recordando a David que no debía volver  su espalda a la confianza. En efecto, Dios le estaba diciendo: “Puedes confiar en que yo cumpliré lo que te he prometido y en que Jonatán no te volverá la espalda. Así que en este lugar alto David encuentra tres cosas. Primero la protección de Dios fue garantizada. Segundo  la presencia de gente de que todavía le amaba es reafirmada, es decir, Jonatán y Abiatar  estaban apoyando a David. Y tercero y la promesa de que siempre sería el rey era confirmada. Dios había dicho que David  sería Rey y se le recuerda nuevamente. Con esas tres cosas podía mantenerse firme y seguro ante la persecución, decepción y la traición. Es más estas cosas lo llevaron al lugar alto donde la protección de Dios era real, la presencia de los que le amaban era leal, y la promesa de su reinado sería su final.

Lo grato de lo ingrato

Mas entendiendo David que Saúl ideaba el mal contra él, dijo a Abiatar sacerdote: Trae el efod. 10Y dijo David: Jehová Dios de Israel, tu siervo tiene entendido que Saúl trata de venir contra Keila, a destruir la ciudad por causa mía. 11¿Me entregarán los vecinos de Keila en sus manos? ¿Descenderá Saúl, como ha oído tu siervo? Jehová Dios de Israel, te ruego que lo declares a tu siervo. Y Jehová dijo: Sí, descenderá.12Dijo luego David: ¿Me entregarán los vecinos de Keila a mí y a mis hombres en manos de Saúl? Y Jehová respondió: Os entregarán. 13David entonces se levantó con sus hombres, que eran como seiscientos, y salieron de Keila, y anduvieron de un lugar a otro. Y vino a Saúl la nueva de que David se había escapado de Keila, y desistió de salir. 14Y David se quedó en el desierto en lugares fuertes, y habitaba en un monte en el desierto de Zif; y lo buscaba Saúl todos los días, pero Dios no lo entregó en sus manos1 Samuel 23: 9-14

 

Parece un juego de palabras solamente. Pero es una realidad, cuando el hombre es ingrato con uno aparece lo grato que es Dios con uno. Siempre he pensado que misteriosos caminos nos toca enfrentar en el servicio al Señor, a veces estamos en medio de una batalla entre el poder de los hombres y la voluntad de Dios. ¿Cómo debemos enfrentar la voluntad de Dios? ¿Cuál debe ser nuestra conducta y como Dios actúa en medio de las adversidades?, ¿Que medios Dios usa para llevarnos a lugares de bendición?, ¿Cuánto tendremos que esperar para ver cumplirse las promesas de Dios? Llego a la conclusión que todo lo apremiante de nuestras vidas es usado por Dios para llevarnos a su presencia, a los lugares altos y seguros donde conoceremos su poder.

Al leer este pasaje no deja de sorprenderme lo injusto que puede ser el hombre pero lo justo que puede ser Dios. En esta narración hallamos a un David, al que se le puede llamar  el rey ungido pero sin trono de Israel. David  se encontraba en una difícil situación, después de, haber liberado la ciudad de Keila de la mano de los filisteos. Esta misma ciudad a la que había servido, se había convertido en una trampa para El y sus hombres. Y eso se debía a que  Saúl, al enterarse que David estaba encerrado dentro de los muros de keila, organizó sus ejércitos y marchó rumbo a la ciudad para sitiarla y destruirla y así  poder exterminar a David.

David al enterarse de tan complicada situación acudió al sacerdote Abiatar quien contaba con el efod: Un efod era un chaleco sin mangas, hecho de lino, que usaban los sacerdotes. El efod del sumo sacerdote era de colores brillantes y llevaba un pectoral con doce piedras preciosas que representaban cada una de las tribus. El Urim y el Tumim se guardaban en un saquito dentro del efod del sumo sacerdote. Era un implemento sagrado que servía para comunicarse con Dios de una forma misteriosa David fue advertido que Saúl le perseguía, que los habitantes de Keila, le entregarían…o sea David estaba en peligro, pero sin saberlo estaba siendo empujado para forjarse y alcanzar una nueva experiencia con Dios. La escala militar de Saúl provoco que los habitantes de la ciudad que antes habían sido salvados por David, estuvieran dispuestos a traicionarlo y entregarlo, pues Saúl, era el poderoso y temido rey al cual nadie quería tener de enemigo. Dios está tratando con David, después de la victoria.  David tuvo que retroceder, y fue empujado por Saúl al desierto. Donde iba a descubrir la difícil lección de soportar las aflicciones y ver aun así la mano de Dios a su favor. Pero todo lo que David estaba viviendo era para ser llevado a lugares altos. Dios a veces permite que nos empujen, que nos fuercen a crecer y alcanzar el nivel de madurez que el exige de sus hijos, somos empujados a los lugares altos a través de persecución y decepción.  ¿Cuál es el proceso que Dios usa para empujarnos a niveles más altos en nuestra vida?

  1. I.                    Dios nos empuja a lugares altos por medio de la PERSECUCION

Esta persecución puede tener dos niveles, los cuales se manifiestan en el texto.

  1. A.     La persecución invisible

Durante este relato, podemos ver el funcionamiento de un poder muy importante, un poder que utilizan los políticos, los guerreros así como todo los que ejercen un cierto poder. Del primer verso hasta el fin del relato, podemos observar que varios personajes se controlan uno al otro. La institución del espionaje funciona manifiestamente.  Es el método del rumor, del que muchos usan, es el poder que está detrás de la expresión: “es que la gente dice” o “la gente necesita” o “la gente no está conforme”, etc.

”Y DIERON aviso á David…” (23:1)
”Y  FUE DICHO  á Saúl que David había venido á Keila…” (23:7)
”Mas ENTENDIENDO David que Saúl ideaba el mal contra él…” (23:9)
”Y VINO LA NUEVA  á Saúl de como David se había escapado de Keila…” (23:13) 


Esta técnica es de uso muy preferido por parte de enemigo de nuestras almas. El presionar en  la vida de un hombre de Dios con la fuerza del rumor, del descontentamiento  interno  de una comunidad o de un pueblo. Es obvio que la primera cosa que un hombre de Dios debe saber es que su vida y llamamiento, su ministerio y su funcionamiento constantemente es observado por enemigos o por amigos insatisfechos (que al final son enemigos asolapados). La presión pudo haber venido desde dos fuentes. Por un lado estaban los hombres de David que en un principio no estaban muy seguros que ir a Keila era una buena idea. Note lo que sucedió en el capítulo 23:1-4.  Allí David sabe del problema y le pregunta a Dios si debe ayudar a los de Keila. Dios le contesta que sí. Y cuando se lo hace ver  a sus hombres, no hay, digamos un gran entusiasmo por embarcarse en tal aventura. Una vez más David le pregunta a Dios, y Dios le reafirma que sí tiene que ir. Así que va y vence. Sin embargo ahora la gente de Keila tiene intenciones de traicionarlo. ¿Cómo creen que se sentirían los hombres de David? ¿Qué clase de presión estarían ejerciendo contra su líder?

  1. B.      La persecución imprevisible

Para mí una cosa curiosa del texto es que los hombres de David le tenían temor a los filisteos, pero no veían a los de Keila como potenciales enemigos, ni aún al mismo Saúl. Y es que una cosa que tus enemigos sean los enemigos de Dios y otra que los amigos de Dios tus sean  propios enemigos.  En realidad el mayor potencial de peligro para la seguridad de David era los de Keila y Saúl.

  1. C.      La persecución visible

Los Saúles actuales pretendiéndose ser hombres de Dios pueden fácilmente rogar contra nosotros, oponiendo así el alma al espíritu.  Las noticias decían que el rey había movilizado todo su poder para atrapar a David. El poder real era invencible esto hizo que David fuera  forzado a huir hacia el sur, a los desiertos. La vida cristiana está rodeada de victorias, pero también inevitablemente por la presencia permanente de nuestro adversario. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo 1 Pedro 5:8-9 La advertencia sobre la realidad de que tenemos un enemigo que nos acecha y del cual no debemos confiarnos, y su manifestación siempre será en oposición a que nos afiancemos en la voluntad de Dios. Esta persecución del diablo es terrible, en el mundo cuántos hijos de Dios han visto los dientes rabiosos del diablo que quiere detenerlos, cuánta sangre de santos mártires ha sido derramada, pero ¿que ha provocado eso?, que cuando muere un cristiano miles se levantan a tomar su lugar. De una u otra forma los cristianos fieles serán perseguidos por el diablo, los mediocres no, ellos no son peligro para el infierno, pero cuando un hombre o una mujer, se decide a hacer la voluntad de Dios a pesar de todo, la ira del enemigo se enciende y con muchas artimañas, busca destruirlo. ¿Qué haremos ante una persecución?…la respuesta está en 2 Pedro 5:9 resistir, permanecer, firme en la fe…o sea mantenerse en la palabra de Dios, obedeciéndola aunque nuestra provisión no esté asegurada, de hecho David tuvo que resistirle a Saúl. Resistir es un esfuerzo agotador, es estar firme a uno y otro ataque, a las amenazas, a las tentaciones, a los tropezaderos que a veces aparecen en nuestro camino.