“Cansados pero aún persiguiendo”: Un resumen de este año parte II

I.                    En segundo lugar me habla CUALIDAD: Más todavía

Es cierto que están cansados, es cierto que lo han criticado, y es cierto que lo han cuestionado, pero “todavía” tiene fuerza para seguir y ánimo para terminar la tarea. La pregunta que vino a mi mente fue: ¿Qué le motiva a Gedeón a seguir? ¿Por qué no mandaba al trasto a todos estos ingratos y murmuradores?

A.     Había una voz en el pasado: Jueces 6:14

La voz de Dios que le había desafiado, y por eso caminaba. Ellos sabían que era el propósito de Dios para ellos, el seguir a pesar de la fatiga y la carencia. No debemos ir  a hacer las cosas porque nosotros lo decimos, o porque mis padres lo dicen, o sus mayores lo dicen sino porque Dios se lo dijo. Esa voz tan claro lo mantenía. La voz de Dios en el pasado nos CONVENCEN.

B.      Había una victoria en el presente: 7:21

Gedeón ya había avanzado mucho, había tenido experiencias de victoria. Esto me puede dar ánimo ¿cuáles son las victorias que Dios me ha dado hasta ahora? Las victorias de Dios   nos CAPACITAN

C.      Había una visión  del futuro. Isaías 9

La sección central del capítulo (8.4 al 28) registra algunos incidentes ásperos en la recta final del triunfo. Hay una gloria peculiar en la finalización de una tarea asignada, y uno  de los méritos sobresalientes de Gedeón está en el hecho que realizó la derrota de los  madianitas de una manera tan completa que jamás se levantaron para molestar a Israel. El Espíritu de Dios confirma esto siglos después, mostrando que fue una profecía de la conquista de parte de aquel cuyo nombre es Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Y, dice el profeta: “Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega… porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro del opresor, como en el día de Madián”, Isaías 9.  La calidad de la victoria está comentada en el versículo 28 de nuestro capítulo, donde leemos: “Así fue subyugado Madián delante de los hijos de Israel, y nunca más volvió a levantar cabeza”.  El guerrero cristiano también puede conocer la victoria comprensiva sobre sus adversarios espirituales. Es posible por la diligencia de la fe y la obediencia ganar la lucha contra todo hábito, tendencia o debilidad, llegando a donde necesitará sólo una  vigilancia santa contra las tácticas de guerrilla que estos enemigos emplean. “El pecado no se enseñoreará de vosotros”, Romanos 6.14, y la afirmación puede ser aceptada bien sea como mandamiento o como promesa. A nosotros también corresponde resistir “hasta la sangre” las asechanzas del pecado, persiguiendo sin reconocer la fatiga como nuestro peor adversario hasta que él sea vencido para no levantarse más del polvo.  La visiones del futuro NOS CONTENTAN.

III.                  En tercer lugar me habla de una CAPACIDAD: “Persiguiendo”

 Noten que el texto dice que el va persiguiendo y no que el va siendo perseguido. Es importante entender que aunque estemos cansados no estamos en derrota. Tomamos la iniciativa. Los verdaderos hijos de Dios que trabajan en el reino de Dios van hacia adelante dando las pautas del mover y van haciendo retroceder al enemigo. Eso nos da entender de la capacidad extraordinaria que tenemos de hacer cosas en el Señor. El rey Joás fue reprendido severamente por Eliseo en 2 Reyes 13. El profeta le mandó a  golpear la tierra con “la saeta de salvación de Jehová”. Lo hizo, pero sólo tres veces, “y  se detuvo”. Eliseo pronunció estas palabras: “Al dar cinco o seis golpes, hubieras  derrotado a Siria hasta no quedar ninguno; pero ahora sólo tres veces derrotarás a  Siria”. La medida de nuestra salvación práctica es la de nuestra persistencia y diligencia en el  seguimiento del adversario ya vencido. Él no admite derrota fácilmente, sino que cuenta  con enorme potencial para la recuperación, de manera que tenemos que azotarle una y  otra vez.   Me gusta la oración de Francis Drake cuando entró en Cádiz en 1587 en la guerra  contra los españoles: “Oh Señor Dios, cuando concedes a tus siervos intentar alguna  gran empresa, concédenos también comprender que no  es el comienzo sino la  continuación, hasta que la empresa sea realizada del todo, que otorga la gloria  verdadera. Sea así por aquel que consumó enteramente la obra tuya al poner su vida, a  saber, nuestro Redentor, el Señor Jesucristo. Que grandes lecciones encontramos en este trozo de la Escritura.

 

 

 

“Cansados pero aún persiguiendo”: Un resumen de este año

Gedeón y los trescientos hombres que lo acompañaban llegaron al río Jordán, y lo cruzaron. Estaban muy cansados, pero seguían persiguiendo al enemigo. Jueces 8:4

 Una de las cosas más importantes en la vida, es el hecho de terminar lo que comenzamos. Muchas personas comienzan algo y nunca lo terminan. Eso da una sensación de derrota, de sentido de incompetencia y propósito. En el mundo hay muchas obras o cosas famosas que nunca se terminaron. Por ejemplo en poco antes de su muerte en 1791, un desconocido contactó con Mozart para que compusiese un réquiem para la recientemente difunta esposa del mismo. En esos momentos, el compositor, que estaba enfermo, parece ser que tomó este encargo como una señal de su propia mortalidad inminente, llegando incluso a pensar que en realidad era para su propio funeral. Mozart murió antes de que pudiese terminarlo, haciéndolo por él uno de sus alumnos, Franz Süssmayr. Otro caso famoso fue la película “El cuervo” que fue una película estadounidense de 1994. La película logró notoriedad aun antes de su estreno debido a que durante el rodaje, Brandon Lee (hijo de Bruce Lee) murió tras ser tiroteado en una escena de la película. Se pensó en abandonar el proyecto tras su muerte, pero finalmente se decidió seguir adelante, utilizando un doble, escenas oscuras y retoques por ordenador. La película se presentó como un homenaje a Lee. También en el momento de su muerte, en 1870, Dickens era posiblemente el escritor más famoso de lengua inglesa. Su último libro, “El Misterio de Edwin Drood”, estaba publicándose en formato de entregas en una popular revista, cuando su autor murió a los 58 años de edad.  El libro trataba sobre un misterioso asesinato, el cual estaba a punto de resolverse cuando el autor murió y, al no dejar ningún tipo ni de boceto ni de notas, la audiencia no pudo saber quién era el asesino.  Varios escritores han intentado terminar el libro de distintas formas, y algunas con datos muy extraños, ya que tres años después de su muerte, un hombre llamado Thomas James, afirmó que mientras estaba escribiendo la conclusión del libro, el fantasma de Dickens se le apareció para decirle de qué forma debía acabarlo. En el principio de la década de los 70, Bruce Lee ya había hecho dos películas sobre artes marciales, las cuales le habían dado una fama increíble. En 1972 comenzaría a rodar “Game of Death”, en la él iba a llevar a la máxima expresión el estilo de lucha Jeet Kune Do, después de haberlo estado perfeccionando durante años. Sin embargo, a mitad del rodaje, Lee murió en extrañas circunstancias, por lo que solo se pudieron rodar 40 minutos de película, un tercio del total previsto.  Cinco años después se intentó terminar la película con imágenes antiguas de Bruce Lee y con algún doble, quedando un resultado bastante cutre para lo que podía haber sido la película si se hubiese terminado, ya que quienes habían visto la primera parte afirmaban que era la mejor película de artes marciales de la historia.

En cada caso  sea cuál fueron las razones algo se empezó pero nunca se terminó. Y esto es como algo frustrante, el no poder terminar algo. Creo que uno de los momentos más estresantes en una carrera es el hecho de estar casi más de la mitad de ella. Es un lugar en donde ya no quieres seguir pero te duele abandonar porque ya pasaste e invertiste un buen tiempo. En la historia de Gedeón que estamos leyendo encontramos una situación similar. Gedeón ha hecho ya una gran parte de su trabajo, pero todavía le falta y necesita terminar, sin embargo tanto él como sus hombres están cansados. Así que el texto dice de Gedeón: “cansado, más todavía persiguiendo”. Varios elementos se desprenden de este texto que me gustaría enfocar.

I.                    En primer lugar me habla de una REALIDAD: CANSADOS

La expresión es “estar exhausto” y también estar “completamente desgastado”. Esta expresión ene hebreo demuestra un estado de calamidad y si total energía. Que implica esta realidad. Primero puede implicar

A.     Vulnerabilidad

Demuestra que tanto Gedeón como sus 300 hombres eran humanos. Que llegaban al cansancio, que se desgastaban, y que era un aspecto muy humano de su condición. Muchas personas no quieren demostrar que no se cansan. Que siempre están en victoria sin ningún problema. En un buen porcentaje de es mentira. Sin embargo si hay personas que dicen que todo les va bien y que no están cansados, es probable que no estén en una lucha verdadera.

B.      Humildad

No sólo es una virtud el reconocer el problema, ya no digamos declararlo públicamente. Gedeón y sus 300 cuando les preguntaron no usaron la típicas frases, en victoria, bendecido, siempre para adelante, etc. Todas esas frasecitas muy famosas que usamos. Esas que nos enseñan a decir en público para que la gente mantenga nuestra imagen.

C.      Solidaridad

Note que la declaración es “cansados”, es decir Gedeón es lo suficientemente sensible para percibir que todos están en la misma condición. Es decir no tiene una idea que el es el único que pasa por esa experiencia. Mucha gente vive sólo para ellos, y no para los demás. No debemos hacer que las personas se traguen nuestras exigencias y experiencias sólo porque algo no está afectando. También la demás gente a nuestro alrededor se cansa, y también sufren.

D.     Debilidad

Esta declaración lo podía poner en un nivel de desventaja y debilidad. ¿Por qué se había cansado Gedeón y los 300?

1.      Primero la crítica

En 8:1  dice que los de Efraín le reconvinieron fuertemente. Esta tribu siempre fue muy auto exaltada. Siempre se creyeron una gente muy importante. El tabernáculo estuvo localizado entre ellos. Josué era de sus descendientes. Nunca perdieron la oportunidad de hacer ver lo importantes que eran. Basta ver la exigencia en Josué 17:12-18.

 

2.      Segundo  el cansancio

Es decir sus fuerzas habían llegado a su límite. Este cansancio se debió básicamente a lo grande de la tarea, la escases de recursos, y por sobre todo a lo largo de la tarea. Había recorrido más 450 kms. Y todavía no había terminado,. Según el record el ejército era  de 135000, y Gedeón ya había derrotado 120,000. El podría haber dicho es suficiente con esto. Pero la tarea no estaba acabada. Así que debía seguir.

3.      Tercero cuestionamiento

En el vrs. 5 Gedeón les pide a los de Sucot que le ayuden. Pero la gente de Sucot es indiferente y sarcástica. No solamente no recibe ayuda, sino que recibe burla, escarnio y palabras hirientes. Cuestionan su éxito y su liderazgo. A pesar de que ya ven resultados (120,000) no existen, lo cuestionan por los 2 que existen. Así es la indiferencia y el sarcasmo nunca están contentos con lo que se ha hecho, sino que critican por lo que no se ha hecho.

4.         Cuarto coba

Dice el diccionario de coba: “Embuste gracioso. Halago o adulación fingidos. Note lo que le dicen  en el vrs. 22: “Sé nuestro señor” y que responde Gedeón “No seré señor…Jehová se enseñoreará de vosotros”. Una de las cosas que puede volcar nuestra realidad es creernos que los logros son nuestros y no de Dios. Gedeón no cayó en la trampa

“Vosotros decís…y yo os digo”: La lucha entre mi discurso y el discurso de Jesús II parte

En contraste en segundo lugar vemos lo que Jesús dice. Este es el deber ser de nuestras iglesias en América Latina. Lo que Jesús dice: El discurso Divino

Ahora existe un contraste en el pasaje, podemos notar que el texto dice: “Vosotros decís”, pero Jesús añade “pero yo os digo”. Y que es este discurso de parte de Dios. El discurso de Jesús nos ofrece tres retos.

A.                 El reto de  cambio de la dicción: “He aquí os digo”. Según la RAE dicción significa: “Manera de hablar o escribir, considerada como buena o mala únicamente por el empleo acertado o desacertado de las palabras y construcciones”. Los discípulos estaban acostumbrados a un tipo de dicción, caracterizada solo por lo temporal que veían. Debía haber un cambio de cultura. El cambio de cultura sobre todo a nivel de lenguaje organizacional, tiene que ver con sustituir nuestros discursos comunes y viciados con el discurso de Dios. La expresión de Jesús en cuanto a su discurso tiene tres elementos. Es un lenguaje  de autoridad. ¿Por qué? Pues el texto dice “Yo os digo”. No podemos cambiar de cultura de lenguaje sino cambiamos la autoridad de nuestro lenguaje. Cuando soy yo mi visión es  limitada, pero cuando empleo las palabras de Jesús entonces podré tener un cambio de visión.  Segundo es un lenguaje de actualidad. La expresión “he aquí” implica que los traslada del pasado para el presente. En el pasado su discurso pudo haber sido el de los cuatro meses, pero el discurso de Dios hoy es “la siega está lista”. Es un cambio de discurso, no es un discurso del pasado sino del hoy, un discurso actualizado. Tercero es un lenguaje accesibilidad El pasaje dice a “vosotros”. Es decir el cambio y el mensaje está disponible para todos, se trata de oírlo y ser sensible y no de un discurso exclusivo. Pienso que la iglesia toda tiene la capacidad de escuchar lo que Dios está diciendo, es comunitario el mensaje. Lo que pasa es que cuando uno o dos no quieren escuchar muchos de ellos se encargan de apagar la voz del Espíritu Santo a toda la congregación. Lo que sucede no es que Dios no esté hablando a todos, simplemente algunos deciden no escuchar y permanecen en su visión de “cuatro meses”. Y finalmente es un lenguaje de aceptabilidad. Note que el texto dice “digo”. ¿Qué debemos aceptar de Jesús? Primero note que la expresión “digo” es “lego”. Esta expresión implica un discurso estructurado con lógica y bien articulado. Nuestro lenguaje no es incoherente, tiene sentido, comunica y transmite el deseo de Dios. Así que es un lenguaje aceptable porque es un lenguaje entendible. Por otro lado es un lenguaje aceptable porque es un lenguaje accesible. El modo indicativo me define una realidad, algo cierto sin ninguna sombra de duda. Según la gramática, los verbos en modo indicativo denotan seguridad; se usan para afirmar algo. (http://www.turevista.uat.edu.mx/indica.htm). Y en tercer lugar es aceptable porque es posible. El verbo está en presente lo que demuestra un estilo de vida real y posible. Creo que el reto está allí.

B.                 El reto del cambio de visión: “Alzad vuestros ojos y mirad”. Jesucristo tiene en mente hacerles ver otra visión a los discípulos. ¿Cómo cambia Jesús esa visión reduccionista a una visión globalizada? Lo hace por medio de tres  pasos importantes.  Que son como los vicios que se dan cuando no tenemos un cambio de visión. A saber, el ensimismamiento, el acomodamiento, el estancamiento.  La visión de Jesús nos saca del ensimismamiento. “Alzad”. Note que el hecho que les diga “alzad” implica que ellos veían para abajo y no tanto para lo amplio. Es decir tienen una visión muy reducida. Dios quiere una visión más amplia. La palabra “alzad” es la palabra epairo en griego. Está compuesta por el prefijo “epí” y la palabra “airo”. La expresión “epí” es enfática significa por encima o sobre. Y el verbo “airo” se traduce como elevar, levantarse. El uso de epi indica que es doblemente enfático. Es un levantarse por encima de algo. Del verbo airo procede la expresión airarse. Lo que indica que este mirar debe ser amplio, y dinámico de tal manera que esté involucrado un gran sentimiento. La visión se recupera con pasión y con energía. Es al dejar de ver en nosotros que entonces recuperamos la pasión  que necesitamos. Es viendo hacia afuera y no hacia adentro que recuperamos ese vigor y esa visión fresca y renovadora. Es una visión  que nos saca del acomodamiento. El aoristo imperativo es un mandato que requiere una acción urgente. Muchos  exégetas dicen que el aoristo imperativo enfoca el principio o comienzo de una acción. Expresa un mandato para que se dé inicio a una acción que aún no ha comenzado a realizarse. (El Griego Bíblico al Alcance de Todos, José Antonio Septién, pág. 382). En ese sentido los discípulos se habían acomodado para ver para abajo o a verse ellos, era necesario y urgente que empezaran a ver para otro lado. Es una visión que nos saca del estancamiento. Notemos que les dice en plural a todos que usen sus ojos para ver otra cosa. La expresión “mirad” es interesante. Es la expresión “theaomai”. A veces ocurre que palabras que hoy no tienen ninguna relación entre sí, etimológicamente sí la tienen. Es el caso de los términos  de theáomai, que significa “miro, contemplo” y tiene una raíz común con theöréö, “miro, contemplo, medito, examino, estudio”, de donde procede teoría. teatro, teoría y teorema, por ejemplo. La primera procede del griego théatron, derivado Por su parte, teorema proviene del griego theörëma, “meditación, investigación”. Como puede ver, son parientas muy cercanas, pues en todas está presente la idea de la contemplación y la meditación, del estudio y la reflexión.                                                                                           ( http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/espanol_cuba/2009-04.html) Por otra parte también incluye un mirar celestial, ya que en su raíz tiene la expresión de “theos”. En este sentido la expresión “mirad” con lleva contemplación, meditar, examinar y presencia un escenario.. También deben llevar una mirada en concordancia con la deidad, en este caso Jesucristo. Este mirar debe ser un mirar como mira Dios. Sólo teniendo este tipo de visión saldremos del estancamiento. En último lugar es una visión que nos saca del amoldamiento. Los discípulos habían amoldado su visión  a una simple visión del mundo, de la cosecha, de lo humano y terreno. Jesús toma ese concepto “secular” y lo transforma en un concepto espiritual. Es probable que ellos  sepan cuantos meses faltan para la cosecha visible, pero no tiene idea de que la cosecha invisible ya está presente.  Debían acomodar su visión natural a una visión sobrenatural Por otro lado Jesús hace alusión a “los campos” son varios no es uno, hay un gran trabajo ya que son muchos los lugares donde está lista la cosecha. Esto nos debería a motivar a movernos más largo y más rápido.

C. El reto del cambo de la misión: “porque ya están blancos para la siega”

Es importante señalar que Jesucristo hace una declaración sobre que ya podemos ir a los campos a cosechar lo que él tiene listo. En este contexto serían los samaritanos parte de esa cosecha disponible. La misión de nosotros en este tiempo y que nace de la urgencia del corazón de Jesús se debe replantear en términos  claros. Hay una razón para la misión. Jesús dice “porque”. Es decir lo que anteriormente nos ha dicho se basa en una razón fundamentada. Un mandamiento y el anhelo de Jesús es suficiente razón para entender porque debemos salir a cosechar. En segundo lugar hay un reto para la misión. Jesús dice “ya”. Esta expresión es un adverbio. Indica que una acción ha concluido o que la situación expresada ha cambiado del pasado al momento presente, o en el mismo momento en el que se habla (http://es.thefreedictionary.com/ya). Eso significa que no se debe estar pensando en términos de más tiempo, es ahora. Ha cambiado la urgencia. Debemos hacerlo ya. Tercero hay un reconocimiento. Jesús reconoce que los tiempos ahora son de “estar blanco” No decís vosotros: ‘aún faltan cuatro meses para que llegue la siega?’ He aquí os digo:.. Ya…” (v35). El tiempo para trabajar en la mies del Señor es ¡YA! He aquí el proyecto SICAR. En ese momento Jesucristo estaba frente a un plato de comida sin tocar, los discípulos le insistían en que comiera, pero él tenía los ojos puestos no en la comida, sino en la ciudad. La mujer samaritana había tenido su encuentro con Cristo y se dirigía a la ciudad para decirles a los hombres que ella había conocido personalmente al Mesías, quien sabía todo lo que ella había hecho, al Cristo, el Salvador del mundo. Era un tiempo único y le quedaban apenas unos minutos para capacitar a su equipo para este proyecto de cosecha. Él les dijo que ellos creían que faltaba mucho para la cosecha, pero a continuación les dijo que los campos ya estaban listos.  “Mirad los campos, porque ya están blancos para la cosecha”(v35). En ese momento, mientras Jesús les estaba dando indicaciones, la mujer samaritana les daba indicaciones a los hombres de la ciudad. El Señor miraba los corazones de ellos y sabía que ya estaban preparados para reconocerle como el Señor y Salvador. Pudo definir que el campo espiritual en Sicar “estaba blanco para la cosecha”. El reconocer cuál es el estado espiritual de una ciudad es importante. Muchos aplican mal este versículo, pues lo sacan del contexto y le hacen decir a las Escrituras otra cosa. ¿Cuál era el campo blanco para la cosecha? No se trataba de todo el mundo, sino de un lugar geográfico particular: Sicar. Sí, Sicar estaba listo para ser cosechado. Esto no ocurría en otra zona de Samaria donde los habitantes no lo recibieron (Lucas 9:52-53), ni en Gadara donde le pidieron por favor que saliera de sus contornos (Mateo 8:34) o en Jerusalén donde el Señor tuvo que llorar diciendo “Jerusalén, Jerusalén que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados”. De hecho allí crucificaron al Mesías. ¿Y Corazín? ¿Y Betsaida? ¿Eran campos blancos para la cosecha? No es lo mismo estar predicando el evangelio en Bolivia, que en países musulmanes; hay diferencia entre los resultados América Latina que en Europa. Nuestro celo por la comparación nos hace tener la visión errada y cerrada. En cuarto lugar hay una  recomendación. Están listas para la siega. Note que no se trata de sembrar, ni de arar, ni  de abonar. Se trata de saber claramente lo que debemos cosechar. Eso significa que Jesús nos recomienda bien, que es nuestra misión en este tiempo. Es indudable que muchos de nosotros estamos en iglesias donde se debió haber sembrado bien y que ya deberíamos estar cosechando y segando. Sin embargo hay muchos lugares en donde se echó a perder la semilla y no hubo fruto abundante, sino solo una llamarada de tusa.

¿Ahora bien a quien haremos caso? ¿Cuál deberá ser nuestra posición ante lo que Dios dice? Seguiremos con nuestra visión de “faltan cuatro meses” o “hoy es el tiempo ya”. A veces pienso que quizás nunca lograremos superar nuestro discurso  por el discurso de Jesús.

“Vosotros decís … y yo os digo”: La lucha entre mi discurso y el discurso de Jesús

Jesús dijo: “No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya está blancos para la siega” Juan 4:35.

¿Qué implicaciones tiene esta declaración de Jesús con respecto a mi vida y ministerio. Creo que el pasaje se puede dividir en las dos frases: “vosotros decís” y “os digo”. Que es lo que nosotros decimos y que es lo que Jesús dice.

 Primero está lo que nosotros decimos: El discurso humano. Esto sería la cultura de nuestro discurso en las iglesias hoy en América Latina. Entiendo que no todas, pero si en una gran mayoría.

A. Primero es un discurso tradicional: El discurso tradicional tiene dos componentes de peso. Primero es el peso del grupo. Dice el texto: “Vosotros”. Se pueden ustedes imaginar que no era uno solo el que estaba diciendo eran quizás todos los  discípulos. Esto podría generar fuerza en el decir, pues cuando  todos dicen algo se cree que necesariamente eso es verdad y que debe ser obedecido. Cuanta presión hacen las masas para obligar a hacer cosas. Era obvio que los discípulos tenían este dicho en su boca. Es muy  probable que era sobre un discurso  popular o dichos que se daban en este contexto del campo. El segundo elemento de peso no sólo es el grupo, sino el peso del dogma. El diccionario dice de Dogma: Proposición que se asienta por firme y cierta y como principio innegable de una ciencia. El texto dice “Decís”. El verbo lego es un discurso estructurado, su forma verbal está en un presente indicativo. Significa que ellos lo repetían y proclamaban como  una propuesta verdadera. No era oculto era audible, era conocido por todos y era muy continuo en la boca de los discípulos. Ellos tenían ese dogma ya como discurso en su boca.  Así que este discurso es tradicional porque pesa por el grupo y segundo por el peso del dogma.

B. Segundo  es un discurso terrenal: “Aún faltan” .Esta expresión muestra que había un sentido de todavía no. Es decir no es el momento, no hay que apurarse, no es el tiempo. Era un discurso muy pobre y limitado. No había agresividad, no había proyección, es un discurso de sigamos como estamos porque falta bastante para hacer un cambio en mi vida. En Hageo 2:15-16, el pueblo de Israel estaba teniendo dificultad para construir su edificio. Su clamor era, “venían al montón de veinte efas, y sólo había diez; venían al lagar para sacar cincuenta cántaros, y sólo había veinte.”¿Acaso esto describe su propia vida o su llamado? Usted necesita ciertas “porciones” para lograr lo que Dios le ha puesto frente a usted pero solamente puede lograr parte de esto. Usted tiene la esperanza de recibir cierta porción pero usted solamente puede recibir una pequeña. Dios tiene un mensaje para usted: Él quiere suplir todo lo que no podemos alcanzar nosotros mismos. Inclusive Jesús nos dice que el Padre anhela duplicar nuestra cosecha. Así que  vemos a Jesús y a sus discípulos caminando cerca de la cosecha. Él señala los campos y les dice a Sus seguidores, “¿No decís vosotros: “Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega”? Yo os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.” Los discípulos se quedaron perplejos. Ellos vieron que las plantas estaban solamente a la mitad de su crecimiento y pensaron, “cualquiera con sentido común puede observar que estos campos están casi listos para la cosecha.” Pero Jesús estaba hablando acerca de la cosecha de almas para el reino de Dios. La lección de la cosecha tiene un significado aún más amplio en nuestras vidas. Para nosotros, todo tiene que ver con los propósitos del reino de Dios. Jesús nos está diciendo, “Tú no tienes que esperar cuatro meses para vencer tu pecado o para tener una pasión ardiente hacia mí. Ahora mismo, yo te he puesto todas esas cosas a tu disposición. Para ti es imposible hacerlo en tus propias fuerzas y habilidad, pero yo estoy produciendo todas estas cosas y no pueden haber excusas entre aquellos que me siguen.” Yo tengo una pregunta para cada estudiante o profesionista que está leyendo esto. ¿Usted se pregunta a sí mismo, “me esperaré hasta graduarme para dejar de tomar alcohol”? Tal vez usted dice, “me esperaré hasta que sea más viejo para comprometerme con alguien y casarme” o “yo solamente quiero probar un poquito más del mundo antes de darle todo a Jesús.” La lección de Jesús acerca de la cosecha nos habla a todos quienes le seguimos: “Hoy es el tiempo.” Esta lección menciona toda excusa humana: “No hay ninguna espera en Mi reino. Si tú esperas cuatro meses, la cosecha se pasará de largo. No permitas que ninguna excusa te desvíe. En mi reino, hoy es el día. Hoy es Mi tiempo para que Mi llamado sea cumplido en ti.” Si esto es verdadero le ofrezco un reto. Escriba su excusa en una hoja de papel y léala por última vez. Posteriormente tire la hoja a la basura y diga, “Dejo esta excusa. No tendré más excusas. Jesús dice que Su cosecha en mi vida es madura ahora mismo.

C. Tercero es un discurso temporal: “Cuatro meses” Pueden notar que su visión es tan corta que sólo abarca cuatro meses. Es obvio que esta conclusión  de los cuatro meses estaba basada en la observación de los sembrados que había en ese momento en Samaria. Note como la sabiduría humana puede sacar conclusiones correctas, y pertinentes pero no espirituales. Tanto Jesús como los discípulos tienen enfrente dos eventos. Uno es el natural y dos el espiritual. Es decir dentro del contexto la visión de los discípulos es terrenal (están obligando a comer a Jesús) mientras que la visión de Jesús es espiritual. Ellos no se han dado cuenta que en el reino espiritual ya no falta tiempo para esperar sino que la cosecha ya está lista. Mientras discusiones, pláticas, observaciones y conclusiones sean simplemente humanas no veremos la urgencia de la tarea que tenemos por delante. Así que tú discurso será tan temporal como la visión que tú tienes.

D. Cuarto es un discurso territorial: “para que llegue la siega”.  El término implica que ellos sólo ven el territorio de las cosechas y las plantaciones que están a su vista. Ese territorio implicaba que ellos podían diagnosticar lo que faltaba para la cosecha. Ellos no dudan que ese territorio tendrá cosecha. No cuestionan la necesidad de recoger la cosecha. Mucho de nuestro problema es que tenemos una visión demasiada localista y no globalizada. Pero Dios tiene una perspectiva más amplia que nuestros pobres territorios. Una visión demasiada localista nos lleva a un discurso territorialista. 

Recuperándose de tiempos angustiosos VI parte

IV.                    En cuarto lugar EL APRENDIZAJE DE DAVID

 

A.     Lo que logramos es por la fuerza de Dios

 El Señor escuchó su súplica. Dice: “A Jehová clamé  estando en angustia, y él me respondió.” Pero fíjense en esto: no fue liberado sin tribulación adicional. David marchó con sus seiscientos hombres de a pie siguiendo al enemigo, con toda rapidez, y el grupo se cansó  tanto y se debilitó, que un tercio de ellos no pudo pasar el torrente de  Besor, que, aunque estaba seco usualmente, probablemente en esa época fluía con una fuerte corriente. Muchos líderes habrían abandonado la  persecución teniendo a uno de cada tres de sus soldados en el hospital,  pero David continuó la persecución con su reducida fuerza.   Cuando Dios tiene el propósito de bendecirnos, a menudo quita una  parte de la poca fuerza que pensábamos que teníamos. No considerábamos que nuestra fuerza era la adecuada para la tarea, y el Señor quita  incluso una porción del poco poder que teníamos. Nuestro Dios no llena  hasta no haber vaciado. Doscientos hombres tuvieron que ser separados  del lado de David antes de que Dios le diera la victoria, pues Él tenía la  intención que las fuerzas totales de David fueran exactamente iguales a  los cuatrocientos amalecitas que huyeron, para hacer que la victoria fuera más memorable y renombrada. Esperen entonces, oh atribulados, que  serán liberados, pero sepan que su aflicción todavía puede agravarse, para que así puedan tener un mayor gozo muy pronto.  Dejando atrás a los doscientos hombres, David se lanza al frente, y  mediante marchas forzadas, alcanza al enemigo; lo encuentra haciendo  fiesta; lo ataca sin piedad, y lo destruye, y toma el botín, pero, de tal manera, que fue manifiestamente el don de Dios. Él habla del botín como: “De lo que nos ha dado Jehová, quien nos ha guardado, y ha entregado  en nuestra mano a los merodeadores que vinieron contra nosotros.” Dios  ayudará a Sus siervos que confían en Él, pero Él se lleva todo el honor de  la victoria. Los librará de tal manera que alcen únicamente a Dios sus  salmos e himnos, y esta será la melodía: “Cantad a Jehová, porque en  extremo se ha engrandecido. Éramos indignos, éramos débiles, estábamos angustiados, pero Dios nos ha hecho más que vencedores por medio de Su gran amor.”  La victoria de David fue perfecta. Se nos dice una y otra vez que “todo  lo recuperó David.” No se perdió nada: ni una pieza de dinero, ni un vestido, ni un buey ni una oveja, ni mucho menos un hijo, o alguna de las  mujeres: “todo lo recuperó David.” La batalla es del Señor, y Sus santos serán más que vencedores.

B.      Lo que recibimos es por Gracia del Señor

 No solamente Dios le brindó a David un rescate completo, sino que le  concedió gran botín. “Decían: Este es el botín de David.” David se volvió  rico y capaz de enviar regalos a sus amigos; pero también se volvió un  hombre mejor, más santo, más fuerte, más idóneo para llevar esa corona  que pronto adornaría sus sienes. Entre más grave sea su problema, más entusiasta será su canción, si simplemente confían en Dios y caminan en  comunión con Jesús. Las barquitas que se mantienen cerca de la costa  sólo pueden llevar pequeños cargamentos, y sus capitanes ven muy poco, excepto la costa; pero los que se adentran en el mar en grandes barcos, que hacen transacciones comerciales en aguas profundas, ellos ven  las obras de Jehová, y Sus maravillas en las profundidades. Es algo tremendo estar en alta mar en una terrible tormenta, cuando el barco es  sacudido de un lado al otro como una pelota, cuando los cielos se mezclan con el océano, y todo es tumulto. Entonces el gran trueno contiende  con el rugir de los mares, y las llamas del relámpago son apagadas por el  hervor de las poderosas olas. Cuando alcanzas otra vez la costa, conoces  una alegría que los hombres en tierra no pueden sentir, y tienes una historia que contar a tus hijos, y a los hijos de tus hijos, de lo que has visto  en las profundidades, cosas que los ignorantes habitantes de la tierra difícilmente pueden entender. En cuanto a los que viven descansadamente,  ¿qué pueden ver? Ustedes que han estado en la batalla pueden cantar  sobre la victoria, y, señalando a su experiencia, pueden exclamar: “Este  es el botín de David.”  Confíen en el Señor su Dios. Crean también en Su Hijo Jesús. Desháganse de la fe fingida, y crean realmente. Libérense de la fe profesional, y confíen en el Señor en todo momento, acerca de todo. “¿Cómo,  confiar en Él en lo relativo a libras esterlinas, peniques y chelines?” Ciertamente. La fe que no puede confiar en Dios acerca del pan y del vestido,  me produce espanto, pues es una fe mentirosa. Pueden estar convencidos de que esa no es la fe práctica y sólida de Abraham, que confió en Dios en cuanto a su tienda y su ganado, y en cuanto a su esposa y su  hijo. Esa fe que condujo a David a confiar en Dios acerca de los hijos y  las hijas y el botín, ese es el tipo de fe para ustedes y para mí. Si no se  puede confiar en Dios acerca de los panes y los peces, ¿cómo podremos  confiar en Él acerca de las cosas de la eternidad y las glorias que todavía  habrán de ser reveladas? Apóyense en Dios con una fe diaria. La fe en  Dios es el ejercicio del sentido común santificado.

C.      Lo que repartimos es por gratitud a Dios

 David regresa del campamento de los filisteos y encuentra que los amalecitas han quemado la villa donde vivía con sus soldados y se han llevado cautivos a sus mujeres e hijos. Todos tristemente lloran hasta quedar sin fuerzas pero David consulta con Dios y decide atacar a los amalecitas junto con 600 de sus hombres. En su camino pasan por el arroyo de Besor, pero no todos pueden seguir hacia la batalla, doscientos eligen quedarse descansando en este arroyo, pues están agotados, cansados y seguramente heridos o emocionalmente destruidos y no pueden ni siquiera cruzar el torrente. David entonces en vez de acusarlos, juzgarlos y reprocharlos decide dejarlos descansando e irse con el resto de sus hombres a luchar y recuperar lo que les han robado. ¿Cuántos pastores  hemos estado como esos hombres y no podemos seguir adelante? ¿Cuántos están en el arroyo de Besor? y ¿cuántos pastores hay en este momento entre nosotros que están muy cansados para pelear por sus matrimonios, por sus hijos, por su trabajo, por su estabilidad? El mundo y las iglesias están llenos de este tipo de hombres de Dios, a veces luchando solos, en silencio… Ahora bien, una vez hemos identificado a esos pastores  que están en el arroyo de Besor ¿Qué haremos? ¿Le reprocharemos y humillaremos porque no son buenos hombres de Dios, porque no predican como les gusta, porque no son los supermanes que están en todas partes, llenando todas las alocadas presuposiciones de los miembros de su iglesia? ¿Los olvidaremos? ¿Las juzgaremos? ¿Solo estaremos allí para señalarles lo que no les gusta y nunca dar una palabra de estímulo? O por el contrario, ¿haremos como Jesús con sus discípulos que les dijo: “Venid a Mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os hare descansar.” Mateo 11:28? Prefiero imitar a Cristo.  Amigos consiervos que bueno es saber que nuestro David es Jesús, tenemos a uno poderoso que peleará la batalla por nosotros mientras nos recuperamos y nos traerá de vuelta todo lo que esa circunstancia nos robó y luego que nos recuperemos nos unimos a su ejército para luchar por otros. David es un ejemplo real de lo que es imitar a Dios en cuanto a la justicia y gratitud.

Recuperándose de tiempos angustiosos IV parte

C.     Fortaleció su fe  en Dios

  ¿No sienten un viento procedente de las montañas? El aire sopla vigoroso y fresco desde las montañas eternas, ahora que el hombre de Dios  está mirando únicamente a Dios. Antes, David estaba allá abajo en los  valles, con su estratagema y su astucia, en la atmósfera estancada de la  confianza en sí mismo y la mundanalidad; pero ahora está en Siclag, un  hombre sin amigos, pero libre y verdadero. ¡Cuán grande es en medio de  las ruinas! ¡Se levanta a su estatura completa, cuando sus circunstancias decaen! Nos recuerda de sus días de juventud cuando dijo: “Jehová,  que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo.” Ya no es más un siervo de la  astucia, sino que es, de nuevo, un hombre fuerte en la fortaleza de Dios;  pues abandona todas las confianzas terrenales, y se fortalece en Dios.  No se sumió en una tétrica desesperación, ni pensó, como lo hizo Saúl, en recurrir a medios equivocados para recibir ayuda; sino que, pecador como era, fue directo a Dios, confesando todas sus fechorías, y pidió  que viniera el sacerdote para que pudiera hablar con él en el nombre del  Altísimo.  Hermanos y hermanas, si tienen problemas, y su problema está mezclado con el pecado, si ustedes mismos se han afligido por sus rebeldías  y perversidades, a pesar de ello, les ruego que no miren a ninguna otra parte en busca de ayuda, sino miren al Dios que han ofendido. Cuando  levanta Su brazo, por decirlo así, para ejecutar venganza, aférrense a ese  brazo y les perdonará. ¿Acaso no ha dicho Él mismo: “¿O forzará alguien  mi fortaleza? Eso es exactamente  lo que hay que hacer. Acercarse a Dios. Aferrarse a Él por fe; asirlo en  esperanza. Digan: “He aquí, aunque él me matare, en él esperaré.” Resuelvan: “No te dejaré, si no me bendices.” Culpables como son, es muy  bueno que se acerquen a Dios.  Procuremos entender la forma en que David se fortaleció en Jehová su  Dios. Estando en medio de esas ruinas, diría: “sin embargo, el Señor en  verdad me ama, y yo le amo. Aunque me he descarriado, mi corazón no  puede descansar sin Él. Aunque he tenido muy poca comunión con Él  últimamente, Él no se ha olvidado de Su gracia, ni cierra contra mí Su  corazón.” Recordaría aquellos días felices cuando cuidaba ovejas, y cantaba salmos a Jehová su Dios entre los pastos del desierto. Recordaría aquellas horas llenas de paz y de la comunión más feliz, y anhelaría que regresaran. Sus propios salmos tenderían a consolarlo, al ver cómo su  corazón había sido feliz un día. Se diría: “mi experiencia del amor divino  no es un sueño. Yo sé que no es un mito ni un engaño. He conocido al  Señor, y he tenido una relación tierna y cercana con Él, y yo sé que Él no  cambia, y por eso, Él me ayudará. Su misericordia permanece para  siempre. Él quitará mi transgresión.” Así se fortaleció en Jehová su Dios.  Luego fue más allá, y argumentó: “¿No me ha elegido el Señor? ¿No ha  ordenado que yo reine en Israel? ¿No envió a su profeta Samuel, que derramó aceite sobre mi cabeza, diciendo: ‘Él es’? Ciertamente el Señor no  cambiará Su designación, ni permitirá que Su palabra  falle. He estado  separado de mis paisanos, y he sido perseguido por Saúl, y he huido de  la roca a la cueva y de la cueva al desierto, y no he conocido el descanso,  y todo porque fui elegido como rey en lugar de Saúl; de cierto, el Señor  cumplirá Su propósito, y me pondrá en el trono. Él no me ha elegido, ni  me ha constituido, ni me ha ungido en son de burla.”   Así te  puedes fortalecer en Dios.  Luego, David repasaría todas las pasadas liberaciones que había experimentado. Veo el cuadro que pasó  como un panorama delante de los  ojos de David. Se vio a sí mismo cuando mató al león y al oso. ¿Lo libró  Dios entonces, y no lo librará ahora? Se vio a sí mismo cuando salía a  enfrentar al gigante Goliat, sin nada excepto con una honda y con una  piedra, y cuando regresaba con la  cabeza del monstruo en su mano; y  argumentó: “¿no habría de rescatarme ahora?” Se vio en la corte de Saúl,  cuando el rey loco procuró enclavarlo con la lanza a la pared, y a duras  penas pudo escapar. Se vio siendo descolgado por una ventana por la  gentileza de Mical, cuando su padre procuraba matarlo en su cama. Se  vio en la cueva de En-gadi, y en los pasos de las cabras salvajes, perseguido por su adversario inescrupuloso, pero siempre extrañamente protegido de su cruel mano. Se da ánimos, como alguien lo había hecho antes de él, con la inferencia, “si el Señor me quisiera destruir, no me  hubiera mostrado todas estas cosas.” Vamos, es tiempo de contar las obras de Dios en tu vida, tomen sus diarios y busquen en ellos todos los días en los que el Señor les ha ayudado una y otra vez.  ¿Cuántas veces los ha bendecido? No podrían contarlas, pues Dios ha  sido tan lleno de gracia y tierno que ya les ha ayudado diez mil veces.  ¿Acaso ha cambiado en amor, en fidelidad, en poder? Dios no quiera que  nos entreguemos a esos pensamientos perversos. Él es siempre el mismo,  y por eso debemos fortalecernos en Él.  “Ay,” dirá alguien, “he hecho lo malo.” Sé que es así; pero ÉL no. Si tu  confianza fuera en ti mismo, ese mal que has hecho podría aplastar tu  esperanza; pero puesto que tu confianza es en Dios, y Él no ha cambiado, ¿por qué habrías de temer? “Oh, pero yo estoy tan lleno de pecado.”  Sí; sé que lo estás, y así estabas cuando Él te vio por primera vez con  amor. Si Su amor hubiera buscado venir a ti por la vía del mérito, nunca  te habría alcanzado; pero llega a ti por la vía de la gracia soberana, inmerecida, rica, y por tanto, vendrá a ti siempre. ¿Acaso no te sientes reanimado este día  cuando piensas en lo que el Señor ha hecho? Y,  ¿después de haberlo hecho, no sientes que sería muy malo que desconfiaras de Él? ¿No te fortalecerás en tu Dios ni siquiera ahora?  Tal vez David percibió en ese momento que este golpe aplastante fue  enviado con infinita ternura para sacarlo por completo de la condición en la que estaba sumido. El Señor parece decir a David, “todo lo que has recibido de Aquis es esta aldea de Siclag, y Yo he hecho que se queme, así  que no te queda nada que sea una atadura entre tú y los filisteos. Los  príncipes dijeron: ‘Despide a este hombre’, y te despidieron; y ahora, el  pueblo que Aquis te dio, está completamente destruido; ya no queda ningún vínculo entre tú y los filisteos, y has regresado a tu lugar natural.”  El golpe más duro que nuestro Dios asesta jamás, si nos endereza y nos  separa del yo y del pecado y de la estratagema carnal, es un  golpe de gracia, un golpe de amor. Si pone fin a nuestra vida de egoísmo, y nos lleva otra vez a la vida de confianza, es un golpe bendito.  Cuando Dios bendice mayormente a Su pueblo, es a través de cosas terribles en justicia. Él golpeó a David para sanarle. Lo arrebató de la  trampa del cazador filisteo, y lo libró de la fétida pestilencia de la asociación con los paganos, por un medio  que provocó lágrimas en sus ojos  hasta que le faltaron las fuerzas para llorar. Ahora el siervo de Dios comienza a ver la mano maravillosa de Dios, y dirá: “Antes de que fuera yo  humillado, descarriado andaba; mas ahora guardo tu palabra.”  En cuanto a mi ministerio de predicación, doy  testimonio que los peores días que he tenido jamás, han  resultado ser mis mejores días, y  cuando Dios me ha parecido más cruel, es cuando ha sido más amable.  Si hay algo en este mundo por lo cual intento bendecir  más que por cualquier otra cosa, es por el dolor y la aflicción. Yo estoy seguro que en estas cosas se ha manifestado Su amor más rico y más tierno hacia mí. Si en  este momento están muy abatidos y  grandemente angustiados, fortalézcanse en la abundante fidelidad del  Dios que se oculta. Las carretas de nuestro Padre avanzan con mayor estruendo, cuando nos están trayendo la carga más pesada de las barras  de oro de Su gracia. Las cartas de amor del cielo son enviadas con frecuencia en sobres de bordes negros. La nube negra de horror está llena de misericordia. No debemos buscar los problemas, pero si fuésemos sabios, los miraríamos como la sombra de una bendición inusualmente  grande. Teman la calma, pues con frecuencia es traicionera, y bajo su ala  acecha la pestilencia. No tengan miedo de la tormenta, pues trae salud  en sus alas, y cuando Jesús está en el barco con ustedes, la tempestad  sólo apresura al barco a su deseado abrigo. Bendito sea el Señor, que  marcha en la tempestad  y en el torbellino, y las nubes son el polvo de  Sus pies.

 

Recuperándose de tiempos angustiosos III parte

II.                    En segundo lugar  LAS ACTITUDES  DE DAVID: “Mas David se fortaleció.”

 

A.     Fortaleció su intimidad con Dios

¡Eso está muy bien, David! Al principio no intentó fortalecer a nadie más; sino que se fortaleció. Algunas de las mejores conversaciones del mundo son aquellas que un hombre tiene consigo mismo. El que le habla a todos los demás excepto a sí mismo, es un  gran necio. Pero parece que oigo a David que dice: “¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle.” David se fortaleció. Pero se fortaleció “en Jehová su Dios.” Esa es la forma más segura para que uno se fortalezca.

B.      Fortaleció su seguridad en Dios

David habría podido obtener, si así lo hubiera querido, un medida de fortalecimiento de  parte de esos valientes hombres que se le habían unido por esas fechas; pues ocurrió, de acuerdo a 1 Crónicas 12: 19-20, que muchos se pasaron a él a esa hora.  “También se pasaron a David algunos de Manasés, cuando vino con los filisteos a la batalla contra Saúl (pero David no les ayudó, porque los jefes  de los filisteos, habido consejo, lo  despidieron, diciendo: Con peligro  de nuestras cabezas se pasará a su señor Saúl). Así que viniendo él a Siclag, se pasaron a él de los de Manasés, Adnas, Jozabad, Jediaiel, Micael, Jozabad, Eliú y Ziletai, príncipes de millares de los de Manasés. Estos ayudaron a David contra la banda de merodeadores, pues todos ellos eran hombres valientes, y fueron capitanes en el ejército. Porque entonces todos los días venía ayuda a David, hasta hacerse un gran ejército, como ejército de Dios.” Estos recién llegados no habían perdido a sus mujeres ni a sus hijos, pues no habían estado en Siclag; pero David no los miró a esos pidiéndoles que le auxiliaran, y sofocaran el motín. No, por aquel entonces, David se había hartado de los hombres, y se había cansado de confiar en sí mismo. Dios estaba comenzando a curar a Su siervo con una amarga dosis de zozobra, y  la evidencia de la curación fue que no se fortaleció por medio de sus  nuevos amigos, o por la esperanza que vinieran más; sino que se fortaleció en Jehová su Dios.

Recuperándose de tiempos angustiosos II parte

A.     Comenzó a vivir por astucia que por la verdad

El 27:2 dice: “me será mejor…fugarme a la tierra de los filisteos…para que Saúl no me ande buscando”.

Dios le había dicho que sería rey a David, así perdió de vista esa verdad y el cansancio, el miedo, el stress ya no quiso escuchar a Dios. Lo peligroso de las astucias humanas es que dan resultado a corto plazo. Note que dice el vrs. 4 al final: “Y no lo buscó más”. Así que le dio resultado, llegó a tener una tranquilidad aparente, pero no se ha percatado que ahora vive en tierra de los enemigos de Dios.

B.      Comenzó a actuar por medio de la conveniencia  que por  convicción.

Si uno lee todo el pasaje David vive 16 meses (vrs. 7) comportándose de acuerdo al contexto donde estaba. Cuando estaba (5-6) presente ante los filisteos actuaba como le gustaba a los filisteos. Cuando estaba detrás de ellos se comportaba como Israelita y dañaba a los enemigos de Dios. (10-12). Cuando había guerra, aseguraba que era fiel a los filisteos y se presentaba a pelear, etc. Así que  su vida era como la de muchos cristianos hoy que viven de acuerdo a como el contexto les demanda. Son fáciles presas del mundo y venden muy rápido sus convicciones. Por tanto  estas cosas lo llevaron a una situación angustiosa. Noten principalmente esto, que  aun cuando su problema haya sido  suscitado por su propia culpa, la fe sigue estando disponible. A pesar de  que su aflicción sea evidentemente un azote por una grave transgresión,  confíen en el Señor. El Señor Jesús rogó por el descarriado Pedro, para  que su fe no faltara: su esperanza de recuperación radicaba allí. La fe,  bajo un sentido de culpa, es uno de esos nobles tipos de fe ante la cual algunos se sorprenden. Para mí, la fe de un santo es comparativamente  fácil; la fe de un pecador es sumamente difícil. Cuando sabes que has  caminado rectamente delante de Dios, y nos has manchado tus vestidos,  entonces puedes confiar en Él sin dificultad: pero, oh, cuando te has  desviado, y cuando el Padre celestial te conduce por fin a dolerte bajo Su  vara, entonces, si te arrojas sobre Él, eso es verdadera fe. No dejes de  ejercitarla, pues esta es la fe salvadora. ¿Cuál es la fe que, primero que  nada, conduce a los hombres a la posesión de una buena esperanza, sino la fe de un pecador? Con frecuencia en la vida, cuando nuestra condición pecadora se nos torna más manifiesta que lo usual, seremos guiados a ese primer tipo de fe, en la que, siendo indignos, confiamos enteramente en la gracia perdonadora.  Sería sabio vivir siempre por esta  misma fe. Si alguno de ustedes se encuentra en este momento en medio  de una gran zozobra, y está consciente que merece con creces todos sus  problemas por causa de su insensatez,  debe confiar en la misericordia  del Señor. No tengan dudas del Señor su Salvador, pues Él invita a Sus  hijos rebeldes a que regresen a Él. Aunque hayan caído por su iniquidad,  tomen palabras con ustedes y regresen al Señor. Que el Espíritu Santo  les dé una confianza renovada en el Señor, que perdona la iniquidad, la  transgresión, y el pecado, y no retiene para siempre Su enojo, porque se  deleita en misericordia.

Así que su ciudad fue incendiada, sus mujeres habían desaparecido, los hijos y las hijas de sus camaradas fueron llevados cautivos, y la  pequeña Siclag, donde habían construido su hogar, humeaba delante de  ellos desde ruinas ennegrecidas. Los  hombres de guerra, heridos en el  corazón, se amotinaron en contra de su líder y hablaban de apedrearlo.  Las circunstancias de la vida de David habían alcanzado su punto más  bajo. Aunque a corto plazo su conveniencia le llevó a un poco de tranquilidad a la larga la factura de Dios se le paso completa.  ¡Vean  cuál fue el resultado! Cuando estuvo en medio de las cenizas de Siclag,  comenzó a entender cuán malo y amargo es apoyarse en nuestro entendimiento. Olvidamos que Dios nos guía, y nos convertimos en ley para nosotros mismos. Tal vez, algunos de ustedes estén  angustiados de la misma manera: han elegido su propia senda, y ahora están atrapados en las zarzas entrelazadas que rasgan sus carnes. Han tallado solos pero se han cortado  sus propios dedos; han obtenido el  deseo de su corazón, y cuando la  carne todavía está en su boca, les ha venido con ella una maldición. Ustedes afirman que “lo hicieron con la mejor intención”; ay, pero resultó  ser para lo peor. David jamás se fabricó una vara más pesada para sí  mismo que cuando quiso evitar toda molestia adicional, abandonando su  lugar verdadero.   Peor todavía, si es que pudiera haber algo peor, David también había  seguido una estratagema en vez de seguir a la verdad. La mente oriental  era, y probablemente lo sea todavía, propensa a la mentira. Los orientales no consideran malo decir una falsedad. Muchos lo hacen habitualmente. Así  como un comerciante honesto en este país, no sería sospechoso de una falsedad, no habrías sospechado, en los tiempos antiguos,  que el oriental promedio dijera la verdad jamás si hubiera podido evitarla, pues estaba convencido que todos los demás le engañarían, y por tanto, debía ejercitar gran astucia. La regla de oro en el día de David era, “engaña a los otros, pues los otros de cierto te engañarán.” David, en sus  tempranos días, no estuvo exento de la mácula de su época. Se convirtió  en el comandante de la guardia personal de Aquis, rey de Gat, y vivía en  la ciudad real. Como se encontró más bien desubicado en esa ciudad  idólatra, le dijo al rey: “Si he hallado gracia ante tus ojos, séame dado lugar en alguna de las aldeas para que habite allí; pues ¿por qué ha de morar tu siervo contigo en la ciudad real? Da la impresión que Aquis era casi un convertido a la adoración de Jehová, y de cierto resplandece brillantemente en la narración que tenemos ante nosotros. A solicitud de  David, le dio la ciudad de Siclag. David y sus hombres combatieron contra las varias tribus de los cananeos que habitaban en el sur de Palestina, y tomó de ellas gran botín; pero se equivocó grandemente cuando  hizo creer a Aquis que él estaba luchando contra Judá. Leemos: “Y Aquis  creía a David, y decía: Él se ha hecho abominable a su pueblo de Israel, y  será siempre mi siervo.” Este fue el resultado de la mentira de David, actuada y hablada, y para que la falsedad no fuese descubierta, no dejaba  con vida a nadie de los que había conquistado, diciendo: “No sea que den  aviso de nosotros y digan: Esto hizo David.” Así que, comenzando con  una estratagema, siguió adelante con otra falsedad y de una falsedad fue  impelido a otra, y su curso se volvió muy diferente al que debió haber seguido un hombre de Dios. Cuán opuesta fue esa falsa conducta al carácter usual del hombre que dijo: “No habitará dentro de mi casa el que  hace fraude; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.”   ¡Vean el fruto de su falsedad! Siclag fue quemada por el fuego: sus  mujeres están cautivas; y sus hombres hablan de apedrearlo. Si ustedes  y yo nos apartamos alguna vez de vivir de acuerdo a la única verdad, nos  perderemos en un laberinto del cual será muy difícil que logremos escapar. Cada uno de nosotros debería sentir que es preferible morir que  mentir, que preferimos hambrear que engañar, que podemos ser reducidos a polvo pero que no podemos hacer una cosa incorrecta. Si lo hacemos así, podemos contar con la ayuda de Dios, y podemos seguir adelante valerosamente bajo cualquier dificultad. David había abandonado la  calzada de la justicia, y tropezaba sobre las negras montañas del ardid y  del engaño. Estaba tramando y urdiendo actividades como el peor de los  mundanos, y tenía que ser conducido a ver su error, y debía ser enseñado a aborrecer el camino de la mentira; de aquí que, en un instante, el  Señor arroja contra él, duelo, despojo, motín y peligro de su vida, para  que sea conducido a su Dios, y llevado a odiar el camino del disimulo.  ¿Acaso nos sorprende que David se angustie mucho?  Sin embargo, su angustia fue mucho más severa por otra causa, pues  David se había puesto del lado de los enemigos del pueblo de Dios.  Él  había ido a los filisteos, y su príncipe le había dicho: “Yo te constituiré  guarda de mi persona durante toda mi vida.” ¡Piensen en David protegiendo la cabeza de un filisteo! Cuando Aquis reunió al ejército filisteo  para combatir contra Israel, leemos avergonzados, “Y cuando los príncipes de los filisteos pasaban revista a sus compañías de a ciento y de a  mil hombres, David y sus hombres iban en la retaguardia con Aquis.”  Cuán terriblemente turbado se habrá  sentido David en esta falsa posición. ¡Piensen en David, que fue elegido para ser el rey de Israel, haciendo marchar a su grupo armado para combatir contra sus propios paisanos! Con cuánta gracia el Señor le libró de esa peligrosa posición. Los  príncipes de los filisteos sospechaban de él, como bien podían hacerlo, y  dijeron a Aquis: “Qué hacen aquí estos hebreos? Ellos estaban celosos de  la alta posición a la que había sido promovido David, y estaban temerosos de que se volviera su enemigo durante la batalla. “Entonces los príncipes de los filisteos se  enojaron contra él, y le dijeron: Despide a este  hombre, para que se vuelva al lugar que le señalaste, y no venga con nosotros a la batalla, no sea que en la batalla se nos vuelva enemigo; porque ¿con qué cosa volvería de mejor manera a la gracia de su señor que  con las cabezas de estos hombres? ¿No es éste David, de quien cantaban  en las danzas, diciendo: Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles?  Aunque el rey filisteo, como verdadero hombre que era, quiso suavizarlo,  fue obligado a pedirle a David que regresara. ¡Qué descanso habrá sentido David! Muy bien podría escribir las palabras del Salmo ciento veinticuatro, “Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores; se rompió el lazo, y escapamos nosotros.” ¡Qué horror habría recaído en él si  hubiera ido efectivamente con los filisteos a la batalla en la que Saúl y  Jonatán murieron! Habría sido un estigma para David durante el resto  de su vida. El Señor le libró, pero al mismo tiempo le hizo sentir Su vara,  pues tan pronto llegó a Siclag, vio que la mano del Señor había salido en  su contra, la desolación humeaba a su alrededor, y no nos maravillamos  que David se haya angustiado mucho.  Visualicen la posición de David, en el centro del grupo. Él fue despedido por los príncipes de los filisteos con palabras de desprecio; sus hombres habían sido escarnecidos: “¿Qué hacen aquí estos hebreos? ¿No es  éste David?” Cuando caminaba con Dios, era semejante a un príncipe, y  nadie se atrevía a escarnecerlo, pero ahora se habían mofado de él los filisteos incircuncisos, y se alegraron de poder irse a hurtadillas a su pequeña ciudad, avergonzados. Es terrible cuando un hombre cae en una posición tal, que da la oportunidad al enemigo para que blasfeme a Dios,  y para que desprecie a Su siervo. Es terrible cuando aun los mundanos  reconocen la inconsistencia del profesante seguidor de Jesús. “¿Qué  hacen aquí estos hebreos?”, es la pregunta sarcástica del mundo. “¿Cómo llega un cristiano profesante a  actuar como lo hacemos nosotros?  ¡Miren, él está tratando de cultivar una relación con nosotros, y pasar  por uno de nosotros, pero se llama a  sí mismo un siervo de Dios!” Comienzan a señalar, como lo hicieron con Pedro, “Tú también estabas con  Jesús el nazareno, pues tu manera de hablar es semejante a la de ellos.”  “¿Qué haces aquí, Elías?”, es la voz que sale de la boca de Dios, y los labios de Sus adversarios la repiten. Cuando el hijo de Dios siente que está  en esa condición, y en graves problemas también, no es extraño que se  angustie mucho.  Luego vino la desgracia. Sus mujeres habían desaparecido. Él era un  hombre de un corazón muy grande, afectuoso y tierno, y ¡qué dolor  habrá sido para él! Además, no era un doliente solitario; sino que todos  sus valerosos compañeros que se habían unido a él, también sufrían la  separación. ¡Escuchen el coro unido  en lamentación! Lloran hasta que les faltan las fuerzas para llorar. Debe haber sido un terrible día para su  líder, sentir su propio dolor personal fusionado y ahogado en el diluvio  del dolor que barrió sobre sus compañeros. En cuanto a sus posesiones  mundanas, ahora era tan pobre como podría serlo; pues todo lo que poseía se lo habían llevado, y su habitación fue quemada con fuego, y los  merodeadores se habían marchado no se sabía adónde. Lo peor de todo  fue que ahora estaba siendo abandonado por sus seguidores. Esos que  habían estado con él en sus peores momentos, ahora le echaban en cara su calamidad. ¿Por qué dejó la ciudad para ir lejos a ayudar a estos  enemigos del Señor, los filisteos incircuncisos? Debería de haberlo sabido; y se indignaron, y uno de ellos dijo: “deberíamos apedrearlo”; a lo  cual otros respondieron, “hagámoslo de inmediato.” Evidentemente estaban enfurecidos. David estaba allí debilitado por el llanto, un hombre sin  amigos y desamparado, con su propia vida en peligro por causa de los enfurecidos amotinados. ¿Se sorprenden que esté escrito, “Y David se angustió mucho”? Está rodeado de aflicción, pero no tiene necesidad de recoger cenizas como emblemas de su dolor; pues las cenizas están en todas partes a su alrededor, y el lugar entero está humeante. Él se lamenta grandemente por sus mujeres, y sus soldados se lamentan por sus hijos,  pues era igual que si hubiesen sido muertos a espada.  Es un caso de una angustia profunda, con este aguijón adicional: él mismo se lo había buscado. Este cuadro está delante de ustedes: ahora veamos una escena más agradable, cuando observemos lo que hizo David bajo las circunstancias. Cuando se le veía en su peor condición, lo mejor de él se hizo visible.

Predicando en AM

En estos últimos domingos he estado, por diferentes circunstancias, predicando en un estado de ánimo algo apagado, como sin gusto. Me levanto la mañana del domingo con dificultad, transporto mi cuerpo hacia la iglesia, me paro allí, abro las Escrituras y predico el evangelio del mismo modo que se lo predicó Jonás a Nínive: con mucha claridad, aunque sin mucha emoción. (La gente piensa que los ministros cristianos somos la alegría envasada, pero este oficio es un valle de convicción con pequeños montes de alegría. Lo más permanente es el gozo, fruto de las convicciones, no de los sentidos; y muchas veces hasta por eso tenemos que orar, pues también lo perdemos. David lo dijo: “Salmos 51:12 RVR: «Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente. ¡Qué significa espíritu noble?  La palabra hebrea es nadiyb que se puede traducir, voluntarioso, inclinado, accesible. David quiere volver a experimentar el gozo y la sumisión a Dios.  En fin hay domingos que siento que parezco una emisora de AM, en las que ni el rock, ni el merengue ni ninguna música muy elaborada se oyen bien, pero sí las noticias de un locutor ronco, mucho más, si son noticias buenas. Estoy convencido que Cristo, en un sermón a baja resolución, es mejor que el sermón en HD sin Cristo.  Siempre deseo Intencionalmente seleccionar porciones de las Escrituras que anuncien a Cristo a toda luz, para hacer que mi trabajo como predicador sea más sencillo y seguro. Siempre  escribo el sermón completo y a veces leo algunas partes en una letanía, para que mi estado de ánimo no me traicione. En ocasiones tengo la sensación  que el asunto leído termina siendo tan aburrido que no sé cómo la gente lo soporta. Lo que pienso es que si alguien viene a escuchar el sermón y encuentra pocos chistes, pocas metáforas y ninguna presentación de PowerPoint, pero encuentra a Cristo, le fue mejor, pues Cristo, en un sermón a baja resolución, es mejor que el sermón en HD sin Cristo. Si en el pequeño televisor a blanco y negro, luego de esperar dos minutos a que desaparezca el puntito aquel, aparece Cristo, es mejor que un plasma de 60 pulgadas a todo color. Cristo, en una sola dimensión, es más relevante que (ponga aquí su nombre) en 3D. Cristo en una isla, como Tom Hanks en Cast Away, dice mucho más que cualquier predicador rodeado por efectos especiales. He estado pensando últimamente en Jonás y de hecho estoy predicando de su historia en la Iglesia. Y dice esto la Biblia: Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová. Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino. Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: de aquí a cuarenta días Nínive será destruida. Jonás 3:3-4. Ese pasaje me llevó a pensar que  el poder del evangelio no depende de la emisora. Predico así (En AM, en blanco y negro, a baja resolución, en una sola dimensión), y cuando lo hago, me gozo al ser testigo del milagro que presenció Jonás: el Señor de toda clemencia, piedad y misericordia abriendo los ojos del pueblo por medio de un instrumento precario que contenía un mensaje potente. He podido constatar lo que ya sabía: que el poder del evangelio no depende de la emisora, que el evangelio es una noticia tan buena y poderosa que puede ser transmita por AM y produce en el oyente el mismo efecto que en Frecuencia Modulada (FM). Tan poderoso es el mensaje del evangelio que puede funcionar hasta «a pesar» de nosotros, y «habiendo sido heraldo para otros», nosotros podemos ser eliminados. Leí (no recuerdo dónde) que Juan Luis Guerra acostumbra a escuchar sus canciones en AM antes de lanzarlas al público, para ver si tienen la calidad suficiente para llegar a ser un hit. Pienso que la misma prueba aplica a los ministros cristianos: si realmente estamos predicando el evangelio, podemos hacerlo con el mismo efecto en cualquier estado de ánimo: en AM o FM. Podemos también quitarle al sermón cualquier adorno y seguirá siendo un sermón poderoso, que necesita urgentemente ser predicado.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑