Ha venido Dios al campamento

 

1 Samuel 4:7

En estos días estuve fuera del país y visité algunas iglesias de Guatemala. Cada vez que salgo Dios me desafía para ver nuevos modelos y experimentar una evaluación más honesta sobre la iglesia que pastoreo en El Salvador. En las iglesias que estuve experimente muchos sentimientos encontrados y situaciones que no puedo explicar racionalmente. A veces cuando salgo y asisto a una iglesia de corte diferente a la que ministro, me pregunto ¿cómo puedo determinar si Dios está presente en dicha reunión? Al leer 1 Samuel 4 me detuve a pensar que en un momento de la narración tanto Israel como los Filisteos asumen que la presencia de Dios ha llegado al campamento. Pero lo triste del caso es que los dos están totalmente equivocados y alejados de la verdad. ¿Por qué cometieron semejante error? ¿Será posible tener ciertas expresiones de Dios y no tener la presencia de Dios? Por lo que este pasaje determina si podemos caer en ese peligro. Quizás la mejor forma de acercarnos a la historia es precisamente analizando lo que hizo que Israel se equivocara con relación a creer que Dios estaba con ellos.

I.  Las presuposiciones de la presencia de Dios en nuestras vidas  (4:3-4)

Se dice que el presuponer es dar por sentado algo. Asumir que algo es cuando ni siquiera hemos investigado si existe. Esto altamente peligroso cuando lo aplicamos a la iglesia o al pueblo de Dios. Presuponer que Dios está con nosotros sólo porque somos el pueblo suyo  es un error muy peligroso.

¿Cuáles serían esas presuposiciones peligrosas en este pasaje?

  • A.      Que las manifestaciones visibles son más importantes que las invisibles

 

La primera cosa que veo aquí visible es que para los ancianos la repetición tradicional era superior a la relación personal.  Note que ellos asumen que tradicionalmente se ganaban las guerras. Ellos encuentran algo anormal en el hecho de que han perdido una batalla. Para muchas personas el hecho de que no seamos ya más efectivos tiene que ver con aferrarnos más a nuestras tradiciones, o implementarlas más. Por ejemplo algunos podrían decir que el hecho de que una iglesia ya no sea efectiva es por el hecho que ha perdido su identidad denominacional, pero en realidad eso está lejos de la realidad. En segundo lugar el rito es más efectivo que la realidad. Note que lo que se les ocurre es traer el símbolo de la presencia de Dios. No es el cofre ni lo bonito de la madera, ni el oro bien acabado del mueble lo que otorga autoridad sino la realidad espiritual de la vida del liderazgo y del pueblo.  “Traigamos el arca” era su consigna como si ella era un amuleto. En tercer lugar la religión es más importante que la reputación de Dios.  Hay que notar que en el vrs. 3 al final se repite cuatro veces la palabra “nosotros”. Es decir para ellos más importante lo que les pasaba, lo que sentían, lo que les faltaba, lo que carecían que simplemente la gloria de Dios. Su reputación que sería pisada por los suelos.

  • B.      Que los criterios humanos son superiores a los criterios divinos

 

Notemos varias cosas en este texto que me pone nervioso. Y es el hecho de que en ningún momento  nadie consulta a Dios. Simplemente asumen lo que deben hacer basados en varios criterios autoritativos. La frase “el pueblo” es uno de esos criterios. Es decir sólo porque todo el pueblo lo dice no necesariamente sea correcto. Así que es el  criterio popular. El segundo criterio aquí tiene que ver con que procedimientos humanos son igual a presencia divina. Así que si el primero es un criterio popular este segundo es un criterio protocolar.  Note que van al lugar correcto, traen el objeto correcto y correctamente descrito y finalmente acompañado de los detalles correctos. Un tercer criterio aquí tiene que ver con el liderazgo. Note que hace alusión a “Ofní Y Finees”.  Note lo que dice el vrs.12 del capítulo 2: “Los hijos  de Elí eran muy malos y no respetaban ni obedecían a Dios. Hacían cosas terribles con las ofrendas que la gente llevaba al santuario” (TLA). Sin embargo seguían ministrando la obra de Dios. Eran impíos pero tolerados. Así que este criterio consiste en tener indulgencia con la gente  en lugar de una exigencia con la gente. Note que no debemos pasar por alto este versículo: “¿Por qué se comportan así?, ya la gente me ha contado todo lo malo que ustedes hacen. Todos en Israel hablan de ustedes” (2:23-24) (NTV) Así que este criterio es secular.

Al pensar en esto, viene a mi mente lo peligroso de asumir que Dios está “en el campamento” por simples presuposiciones equivocadas. Ahora pasemos al peligro de esto.

  • II.                  En segundo lugar Los peligros de la presencia de Dios en nuestras vidas (4:5)

 

Notemos que cuando el arca llegó hubo varias reacciones que produjeron por lo menos impacto en los Filisteos. De tal manera que ellos concluyeron que Dios había llegado al campamento. Este es el peligro serio. Confundir algunas manifestaciones con el hecho de que la presencia de Dios esté en medio de nosotros.

  • A.      Primer peligro: Motivación por Inspiración.

 

Es importante observar que la razón por la cual Israel cambió su conducta, sus deseos y derrotas, no fue porque experimentó la presencia de Dios. Sino que al contrario dice el texto: “cuando el arca…llegó al campamento”. Ahora están motivados por que tienen un elemento visible que les da fuerza y energía para seguir adelante. Leí este día que si rompemos un huevo por afuera hay muerte, pero si lo hacemos por dentro hay vida. Esa es la diferencia entre estar motivado y estar inspirado. No hacemos que las personas sientan a Dios porque traemos pan, o hacemos comida o traemos hombres de gran pedigree espiritual. Lo hacemos porque en nosotros está el Espíritu Santo y debemos respeto y darle el honor que se merece.

  • B.      Segundo peligro: Sonido con Sentido

 

Esto es una lucha entre la fama y reputación ante Dios. El hecho que “todo Israel grite” y que se oiga no significa que toda esa bulla tenía sentido espiritual. El hecho de que seamos conocidos y seamos oídos por lo que hacemos no significa que tenemos el sentido espiritual de Dios

  • C.      Tercer peligro: Emotividad con intensidad

 

De qué sirve que gritemos, estemos contentos y que aún la misma tierra tiemble ante mis pies. Si al final todo eso lo he logrado yo. Son puras fuerzas humanas las que produjeron esto y no dios. La dedicación a Dios produce verdaderos cambios y reacciones. Son duraderas, transformadoras y eternas.

D.      Cuarto peligro: Novedad con sensibilidad

Observemos que el pasaje en el vrs. 7 los filisteos dicen algo interesante: “! Ay de nosotros pues antes  de ahora no fue así”. Es decir los Israelitas rompieron el protocolo. Y ahora  han hecho cambios, pero esos cambios no vienen de Dios sino de su propia carne. Debemos cambiar cuando Dios nos muestra ese cambio. Ese cambio sólo se logra con una sensibilidad y apertura con Dios.

 III.  En tercer lugar el precio de la presencia de Dios en nuestras vidas (6-7)

Al final hay un gran pago de menospreciar la gloria de Dios. Note que la historia termina con esta frase: “Y llamó al niño Icabod” Traspasada es la gloria de Israel”. Al final no sólo no estaba la presencia de Dios en el campamento sino que se les arrebató y se fue de ese lugar. ¿Cómo pasó esto? Bueno Dios les pasó la factura después de tanto año de manipular y ensuciar la gloria de Dios. Israel pagó tres precios

  • A.      Fortaleció al enemigo (6-7)

 

Cuando  ellos asumieron que era Dios el que estaba con ellos, entonces tuvieron miedo y dijeron: “¡Filisteos, no se desanimen! Sean valientes. Ese es el peligro de enfrentarnos al enemigo en nuestras propias carnes y esfuerzos, sin el respaldo de Dios. Tendremos contra nosotros un enemigo más poderoso, porque el doblará esfuerzo y usted no tendrá respaldo de nada.

  • B.      Fabricó una derrota total

 

El texto dice: “Los filisteos pelearon contra los israelitas y los derrotaron”. Luego añade el texto: “La matanza fue muy grande, pues mataron treinta mil soldados  israelitas y el resto del ejército huyó a sus casas” (vrs.10) Y como corolario también murieron Ofní y Finees.

  • C.      Fomentó el juicio de Dios

 

Note el reporte que le da a Elí un mensajero: “Los filisteos nos derrotaron  y se llevaron el cofre del pacto”. Una de las más grandes tragedias es cuando un pueblo pierde la gloria de Dios en lo que hace y eso es trágico.

Anuncios

La confianza de la Espiritualidad: Salmo 4 III parte

II.                    En segundo lugar LA CONFIANZA DE LA ESPIRITUALIDAD nos capacita para LA LUCHA CON LA OPOSICIÓN. (4:2-3)

A.     Una capacidad Perceptiva (Esto tiene que ver con su actuar)

Note como comienza el verso 2Hijos de los hombres…Habiéndose dirigido a Dios (v.1), David ahora vuelve a los hombres, para hablar con ellos.   ¿Quiénes eran estos hombres?  El contexto del salmo indica que eran enemigos de David. Si estas personas llegaron a afectar a David, hay que suponer que eran personas que manejaban cierto poder e influencia en la sociedad.  Sin embargo, David los describe como “Hijos de los hombres”, para enfatizar su pequeñez, insignificancia, y debilidad, en comparación con Jehová, el Dios de Israel (v.3, 5), a quien se atrevían a oponer.

B.      Una capacidad de Perspectiva (Esto tiene que ver con su alcance)

Es importante notar que en este contexto de la perspectiva debemos tomar en cuenta esto. Cuando nosotros buscamos hacer la voluntad de Dios y buscamos su gloria, y hay gente que se opone entonces habrá que considerar tres grandes verdades.

1.      Debemos enfocar  la gloria de Dios

 … ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia…?”  La palabra, “honra”, es ‘kabod’, que significa ‘gloria’.   Aunque a veces esta palabra se usa de la ‘gloria’ de cosas terrenales (ver Génesis 31:1, donde la palabra “riqueza”, es literalmente, ‘gloria’; Génesis 45:13), por lo general se refiere a la gloria de Dios – ver Éxodo 16:7, 10; 24:16; etc.   En Sal 3:3, David afirmó que Dios era, “mi gloria” (‘kabod’).  Por ende, la implicancia es que en este momento el salmista estaba enfadado con personas que estaban deshonrando a Dios, y robándole Su gloria.  Pablo declara que esto es lo que todo pecador hace (Romanos 1:23).  En particular, a los inconversos les encanta deshonrar la persona de Cristo, quien es la ‘gloria’ de todo creyente (ver 1 Pedro  2:7).  Niegan Su divinidad; niegan Su santidad; lo difaman, y hablan toda clase de mal contra Él –  amando la “vanidad” y la “mentira” (como afirma la siguiente línea del salmo). Los enemigos de David, estaban insultando a Dios, y cambiando Su gloria en “infamia”.  El término en hebreo (‘kelima’), proviene del verbo, ‘kalam’, que significa ‘herir’ o ‘lastimar’, y por ende, ‘ofender’ o ‘insultar’ (ver Números 12:14, “avergonzaría”; Rut 2:15, “avergoncéis”).    ¿Lo hacían con su idolatría (comparar Jeremías 2:11) o con sus palabras y acciones? Por otro lado, podría ser que debemos tomar la palabra, “honra”, en relación con la dignidad de David mismo, como el rey de Israel, y el ungido de Dios (comparar Sal 2:2).  En este caso, la queja de David es que sus enemigos lo estaban deshonrando, y lo estaban difamando, como hijo y siervo de Dios.   La expresión, “¿hasta cuándo…?”, da a entender que David estaba sufriendo estos ataques por un buen tiempo.  Lo había soportado con bastante paciencia.  Ahora comienza a hablar a sus enemigos, reclamándoles, y llamándoles a un cambio de actitud, frente a él y frente a su Dios.

2. Debemos defender la verdad de Dios

Note que David acusa a los que se están oponiendo a la gloria de Dios que ellos están amando cosas que son mentira y no la verdad de Dios.  El dice:¿…Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira?Todo pecado es ‘vanidad’ y ‘mentira’.  Aun los bienes materiales, y una vida centrada en ellas, y en la búsqueda de placer, es ‘vanidad’[1] (Eclesiastés 1:12 – 2:1).   Pero en el contexto de las palabras anteriores (v.2a), y la exhortación en el v.5, probablemente debemos tomar las palabras, “vanidad” y “mentira”, como referencias a la idolatría latente en el corazón de los enemigos de David (comparar 1 Sam 12:21; Jeremías 2:5)[2].  Esta interpretación explicaría el v.3, y el énfasis sobre el nombre, “Jehová”. La palabra, “vanidad”, traduce un término en hebreo (‘riyq’) que significa ‘inútil’.  Este término se emplea en Levíticos 26:16, 20; Sal 73:13; Isaías 49:4.  Los ‘dioses’ de los incrédulos eran verdaderamente inútiles.  Sin embargo, los enemigos de David amaban a estos ‘dioses’.  ¡Qué triste que el mundo dedica tanto dinero y esfuerzo a ‘dioses’ totalmente inútiles!  No solo ‘amaban la vanidad’, sino que ‘buscaban la mentira’.  El verbo (‘baqash’) indica una búsqueda intensa.  Se usa en Génesis 37:15-16, de José buscando a sus hermanos; y en Éxodo 2:15, de Faraón buscando matar a Moisés.   Los enemigos de David, lejos de buscar a Dios intensamente, buscaban “la mentira”.  El término en hebreo es ‘kazab’, y denota ‘un engaño’.  Se usa de Sansón, engañando a Dalila acerca del secreto de su fuerza (Jueces 16:10, 13).  En Isaías 28:15, la palabra parece usarse en el contexto de la idolatría (comparar Amos 2:4). En Ezequiel 13, se usa de los falsos profetas, que profetizaban ‘mentiras’ (v.6-9). La queja de David era que sus enemigos lo estaban deshonrando a él, y a su Dios (v.2a); y estaban yendo en pos de ‘dioses’ inútiles y engañosos (v.2b).   Es un buen resumen de la actitud del mundo hacia las cosas de Dios.  Las rechazan; se burlan de ellas.  Y en vez de ir tras las cosas de Dios, ponen su deleite en las cosas vanas de este mundo.

 C.      Una capacidad persuasiva (Esto tiene que ver con su avance)

En el  verso 3 Aquí tenemos la reacción de David ante la burla y el escarnio de sus enemigos, y de los enemigos de Dios: Sabed, pues, que Jehová[3] ha escogido al piadoso para síLa palabra, “escogido”, traduce un verbo en hebreo que en realidad significa ‘separado’.  Se usa de Dios ‘apartando’ la tierra de Gosén (donde vivían los judíos), del resto de la tierra de Egipto, para que las plagas no cayeran sobre Israel (ver Éxodo 8:22, y comparar Éxodo 9:4; 11:7, “hace diferencia”).  En Éxodo 33:16, Moisés usa este término para describir al pueblo de Israel: “yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra”.  David advierte a sus enemigos del peligro que corren al atacarlo.  David era un hombre ‘apartado’ por Dios (comparar Sal 2:2).  Fue escogido, ‘desde el vientre de su madre’, y fue ‘separado’ por Dios, siendo un hombre ‘conforme al corazón de Dios’ (ver 1 Sam 15:28; 16:1-13, y Sal 78:70-71.  Dios lo guardó, y le concedió el trono de Israel.  Por ende, habiendo hecho todo esto por David, Dios sabría ahora cómo defenderlo (ver Sal 105:14-15; 2 Pedro 2:9).  David era como ‘la niña de Sus ojos’.  Es muy peligroso tocar a uno de los ‘pequeños’ de Dios (Mat 18:6, 10). Al ‘separarlo’, Dios se iba a encargar de todas las circunstancias de la vida de David, incluyendo el momento difícil que estaba pasando, al componer este salmo.  Por ende, él estaba tranquilo, y exhorta a sus enemigos a tener cuidado de lo que dicen y hacen en su contra. Lo que David dice de sí mismo, es cierto de todo creyente.  Todo verdadero hijo o hija de  Dios, ha sido ‘separado’ por Dios, desde la eternidad.   Dios también ha ‘separado’  todas las circunstancias de su vida.  Esta convicción brinda al creyente seguridad y     confianza en cuanto a todo lo que ocurre en su vida. David se describe a sí mismo como “piadoso”.  La palabra apunta a una persona que procura vivir en santidad, demostrando el temor a Dios (ver Deuteronomio 33:8).  No es tanto que Dios ‘separa’ para Sí mismo a los que ya son piadosos, sino que la persona a quien Dios escoge,  entiende la responsabilidad que tiene de vivir piadosamente (2 Tim 2:19). Jehová oirá cuando yo a él clamareSaber que Dios nos ha ‘separado’ para Sí mismo, concede al creyente una tremenda confianza cuando se encuentra frente a una situación difícil.  Podemos orar con gran confianza de ser escuchados.   Ver Sal 55:16-19; 91:14-15; Lucas 18:7.  Como dijera Spurgeon, “Cuando estamos siendo atacados por nuestros enemigos, podemos decirles en su cara que van a salir perdiendo, porque están atacando a alguien a quien Dios ha separado para Sí mismo”.  Tener el derecho de pedir ayuda a una persona en autoridad, o poseedora de grandes riquezas, sería un tremendo privilegio.  ¡Cuánto más debemos valorar el privilegio de poder acercarnos al Dios Todopoderoso con nuestras peticiones!


[1] La palabra en hebreo es ‘jebel’, que significa ‘algo hueco’.

[2] La NVI traduce, “¿Hasta cuando amarán ídolos vanos…?

[3] Notemos aquí el uso del nombre propio del Dios de Israel.

La capacidad de la Espiritualidad: Salmo 3 IV parte

III.                    En tercer lugar LA CAPACIDAD DE LA ESPIRITUALIDAD produce PAZ  en mi crisis (3: 5-8)

A.     En mi reposo

El Verso 5 establece que habiendo orado, y recibido la respuesta de Dios (en su mente y corazón), David estaba listo para dormir.  Por ende, el autor escribe: Yo me acosté y dormí…En medio de sus luchas y angustias, David pudo acostarse y dormir.  Ambas cosas son sorprendentes, dado el contexto en que David vivía en ese tiempo. Toda persona cansada desea acostarse.  Sin embargo, no es tan fácil acostarse cuando uno está rodeado de enemigos.  Lo normal es quedar de pie, ante la  eventualidad de cualquier ataque nocturno.  Sin embargo, tal fue la fe de David en este momento, que pudo acostarse y descansar. No solo se acostó, sino que logró conciliar el sueño.  Esto es también sorprendente, dado el contexto. Una cosa es acostarse; otra es poder dormir.  El hecho que David pudo dormir en esta situación indica una fe que le llevó a una tranquilidad mental, propicia para el sueño. El verbo, ‘dormir’, aquí es interesante.  Indica un sueño profundo.  Es el verbo que se usa del sueño de Adán, cuando Dios le hizo dormir profundamente, para poder tomar una de sus costillas, y formar a Eva (Génesis 2:21).  Es también el verbo que se usa de Sansón, cuando Dalila lo hizo dormir sobre su falda, y le cortó el cabello (Jueces 16:19).  Ver 1 Sam 26:12. David estaba experimentando la disciplina de Dios en su vida; sin embargo, tal era su confianza en Dios, que experimentó lo que dice el Sal 127:2 –  “a su amado dará Dios el sueño”.   “…Y desperté, porque Jehová me sustentabaEl verbo ‘despertar’ señala la protección de Dios.  Al acostarse y dormir, David gozó del cuidado de Dios durante toda la noche (ver Sal 121:4).  Fue ese cuidado que lo mantuvo vivo (frente a las amenazas de Absalón), y por ende pudo abrir sus ojos en la mañana. El secreto, afirma David, es que “Jehová me sustentaba”.  La palabra, “sustentaba”, realmente significa ‘sostenía’ (ver NVI).  La idea del término en hebreo es el sostenimiento físico de algo.  En Jueces 16:29 esta palabra se usa de las columnas sobre las cuales “descansaba la casa”.   En Sal 37:17, David afirma, “el que sostiene a los justos es Jehová” (ver v.24).  Comparar Sal 71:6; 119:116; 145:14.   En Isaías 26:3 tenemos una tremenda promesa – Dios guardará en perfecta paz “a aquel cuyo pensamiento en ti persevera” (literalmente, ‘se sostiene’).  David puso su fe en Dios, ‘sostuvo’ su mente en Él, y por ende gozo del sostenimiento de Dios, que le permitió acostarse y dormir. El que sostenía a David no era cualquier dios, sino “Jehová”, el Dios de Israel.  En Isaías  48:2, la frase, “en el Dios de Israel confían”, debiera traducirse, “en el Dios de Israel se sostienen”.  Luego el profeta añade, a manera de aclaración, “su nombre es Jehová de los ejércitos”. Con este verso, podemos comparar Sal 4:8.  Tal fue la experiencia de David en este momento angustiante de su vida.   Su fe en Dios le permitió experimentar la paz de Dios, y por ende pudo acostarse y dormir (comparar Proverbios  3:24-26, notando el contexto – v.21-23).  ¡Qué palabra para aquellos creyentes que a veces no pueden dormir en la noche, por las muchas preocupaciones! “La gran fuente de paz, tranquilidad y seguridad es confianza en Dios”.

B.      En mi  recuperación

El Verso 6 dice que habiendo descansado, David despierta refrescado, y con una mayor confianza en Dios.

1. A pesar de lo grande del problema Por ende, exclama: No temeré a diez millares[1] de gente…Aquí David parece hacer referencia al ejército de Absalón; era  tremendamente numeroso.  Sin embargo, su confianza en Dios era tan fuerte, que aun este numeroso ejército no le atemorizaba[2].   David sabía que el secreto de la victoria no estaba en números, sino en la presencia de Dios.  Para el Omnipotente, pelear contra uno o pelear contra 10,000 es igual – no hay mayor desgaste para Él.  Por eso, nunca debemos fijar nuestra mirada en las apariencias externas de las cosas, sino en la realidad eterna – que Dios está con nosotros.  Más bien, como creyentes podemos contemplar las perores circunstancias de la vida, y enfrentarlas con ecuanimidad, sabiendo que Dios es soberano sobre toda la vida, y ha prometido Su ayuda y protección.  ¿Por qué no tenía temor?   Porque sabía que Dios estaba a su favor.  Como dijera Pablo, “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31).  En estas palabras vemos al David que enfrentó a Goliat, cuando era joven (ver 1 Sam 17:45-47). No importa cuán fuertes o numerosos sean nuestros enemigos, si ponemos nuestra mirada en Dios, el temor huirá.  No solo huirá el temor, sino que tendremos la victoria (ver Sal 118:10-14).

2. A pesar de lo agudo del problema  …que pusieren sitio contra mí[3]Este tremendo ejército tenía una sola meta – atacar y destruir a David.   Sin embargo, aun así David no temía. Podemos notar la misma idea en Sal 27:3.  El secreto de esta confianza es saber que “Jehová es mi luz y mi salvación…Jehová es la fortaleza de mi vida” (Sal 27:1). Esto nos recuerda la confianza del profeta Eliseo, cuando enfrentó al ejército de los sirios (2 Rey 6:14-17).  La experiencia de la protección de Dios en el pasado (v.5), nos ayuda a confiar en Él para el presente y el futuro (v.6, “No temeré…”).

C. En mi restauración

1. En la persona de Dios

El Verso 7 dice que la confianza de David ahora se expresa en una nueva oración (comparar v.4), específicamente dirigida a la situación en la cual estaba: Levántate Jehová…La oración de David es casi atrevida.  Exclama a Dios que se levante; que se levante para actuar a su favor.  La implicancia de la oración es que hasta este momento Dios no se había  levantado; no estaba haciendo nada para salvarle.  Por eso, sabiendo que un momento decisivo había llegado, la fe de David le llevó a pedir la intervención directa y dramática de Dios (comparar Sal 7:6; 9:19; 10:12; etc.). En el v.1, David afirmó que muchos enemigos se habían levantado contra él.  Ahora pide que Dios lo haga, para defenderlo. …sálvame, Dios míoA pesar de la protección divina durante la noche (v.5), David era consciente aun de peligro.  Por ende, pide la salvación de Dios.  En este contexto, la ‘salvación’ es física. David usa el nombre, ‘Elohim’, que es la forma plural del nombre de Dios.  Este nombre apunta al poder de Dios[4].  Usa el pronombre posesivo (“mío”), porque está pidiendo una ayuda personal. Anteriormente, Dios había  establecido un pacto con David (2 Sam 7). David ahora apela a la ayuda divina (implícita en aquel pacto), indicando su compromiso personal con Dios – ver 2 Sam 7:8-12.

2. En el poder de Dios

 Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejillaEn su momento de necesidad, David se acuerda de situaciones en que Dios le ayudó anteriormente (contra Goliat, Saúl, los filisteos, etc.).  Para colocarlo en el trono, Dios había derrotado a sus enemigos; Dios debe hacerlo otra vez ahora, para mantener a Su siervo sobre el trono de Israel. El verbo en realidad significa, ‘golpear’; a veces, con vehemencia (ver Génesis 14:5, “derrotaron”; 14:7, “devastaron”; 14:15, “los atacó”). ‘Golpear en la mejilla’ es un modismo hebreo.  Significa ‘maltratar’, pero con la connotación de un trato que es humillante y vergonzoso (ver 1 Rey 22:24; Job 16:10).  Los hombres lo hacen con malas intenciones, pero Dios lo hace como parte de Su juicio sobre la tierra. Los dientes de los perversos quebrantasteLa palabra, “quebrantaste”, es fuerte.  El término en hebreo conlleva la idea de violencia.  Se usa de los hombres de Sodoma, quienes violentamente procuraron ‘romper’ la puerta de la casa de Lot (Génesis 19:9).   También se usa en Ex 9:25, del granizo que “desgajó” los árboles de Egipto.  Por ende, podríamos traducir la palabra, aquí, ‘destrozaste’ o ‘reventaste’. No es un cuadro muy ‘bonito’ de Dios, que digamos; refleja el contexto y la cultura en la cual David fue criado – un contexto rudo y violento.  Aunque debemos notar un elemento poético también, en esta descripción[5].  Ver Sal 58:6 Los “perversos” son aquellas personas que hacen lo malo.  ‘Malévolos’ sería una mejor traducción (ver Génesis 18:23, 25 – “impío”).  Esta palabra se usa frecuentemente en Job, y señala una persona que no vive de acuerdo a la ley de Dios (Job 3:17; 8:22; 9:22; etc.). El tiempo pasado (“heriste…quebrantaste…”) apunta a experiencias vividas por David anteriormente, que en esta crisis le sirven como estímulo para su fe, que Dios haga lo mismo otra vez.

3. En el plan de Dios

 Verso 8David termina este salmo con una tremenda afirmación, y con un clamor por la bendición de Dios sobre Su pueblo Israel: La salvación es de JehováEl hombre puede amenazar, pero Dios tendrá la última palabra (ver Proverbios  21:31).  Dios es el único salvador[6] (Isaías  43:11; Oseas 13:4).  Él salvará a Su pueblo (Jeremías 3:23).  Este fue el clamor de Jonás, en el vientre del pez (Jonás 2:9); y será el clamor de los santos por toda la eternidad (Apocalipsis 7:10; 19:1). Sobre tu pueblo sea tu bendiciónComo buen rey, David termina el salmo, no con un pedido personal, sino deseando la bendición de Dios sobre todo el pueblo de Israel.  David debe ser protegido para el bien del pueblo, y no solo para su propio bien. Dios es la fuente de toda bendición – tanto espiritual (Efe 1:3), como material.  Entre las bendiciones más importantes, podríamos destacar la paz (Sal 29:11; Romanos 5:1). Dios bendice a las naciones con muchas cosas – el sol, la lluvia, etc.  Pero Su bendición particular cae sobre Su  pueblo.  ¡Qué tremendo es ser parte del pueblo de Dios!

En este salmo entonces hemos visto tres conceptos. LA CAPACIDAD DE LA ESPIRITUALIDAD  provee una PERSPECTIVA REALISTA  de mis crisis. (3:1-2). En segundo lugar LA CAPACIDAD DE LA ESPIRITUALIDAD procura una POSICIÓN SEGURA en mis crisis. (3:3-4). En tercer lugar LA CAPACIDAD DE LA ESPIRITUALIDAD produce PAZ en mis crisis. (5-8).  Ahora siguiendo con la instrucción del salmo es un buen tiempo o un nuevo tiempo de hacer una selah y pedirle a Dios que estos principios de la Palabra se traduzcan en realidades y no en solo teorías.

 


[1] La palabra en hebreo simplemente significa ‘una abundancia’ (de personas).  En Gén 24:60 y Núm 10:36, el término es traducido, “millares”; en otros lugares es traducido “diez mil” (Lev 26:8; Deut 33:2).  La NVI traduce, “No me asustan los numeroso escuadrones”.

[2] Algunos comentaristas niegan que debamos relacionar estos “diez millares de gente” con los 12,000 mencionados en 2 Sam 17:1.  Lo hacen por dos razones sencillas.  En primer lugar, no leemos que David se había enterado de esta cifra; y en segundo lugar, no leemos que estos 12,000 en realidad fueron enviados contra David.  2 Sam 17:11 indica que el plan fue juntar a todo Israel; por ende, es probable que el ejército que enviara Absalón era aun más numeroso que “diez millares”.

[3] Literalmente, ‘que se han colocado alrededor de mi’; NVI, “que me acosan por doquier”.

[4]El’ (la forma singular) significa ‘el fuerte’.

[5] Los enemigos son presentados como animales salvajes, cuyos dientes necesitan ser quebrados, para quitarles el poder de causar daño con sus mordeduras.  En realidad, los enemigos de David eran así; estaban ansiosos por derramar su sangre, y devorar su ‘presa’.

[6] Notemos el uso del nombre ‘Jehová’, en este contexto; el Dios de Israel.  No hay otro Dios; no hay salvación aparte de Él.

Buen creyente pero con prejuicios

Entre los discípulos que Jesús escogió, quienes después llegaron  a ser los doce apóstoles, había una especie de concierto de caracteres que reflejan los mismos que tenemos en nuestras iglesias en el día de hoy. Natanael, quien al parecer es el mismo Bartolomé, fue aquel a quien Felipe le dijo: “Ven y ve”. Su aparición en público sucede sólo esta vez. Llama la atención la reacción  que tuvo este israelita  cuando escuchó el humilde origen del Mesías, más que de su persona misma. Uno puede imaginarse todo el cuento que le estaba echando Felipe para convencerlo sobre la esperanza mesiánica, pero cuando le tocó el tema que despertaría su prejuicio, a lo mejor le interrumpió su conversación con ese tipo reacción que pudiera quitar los argumentos en todo evangelizador.  Es posible que este hombre haya tenido una gran expectativa para conocer al que todo mundo estaba llamando Mesías. Felipe le recordó lo que Moisés y los profetas dijeron de él, pero cuando le habló de Nazaret, levantó en él una obligada  pregunta: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”. ¡Qué osadía la de esta pregunta! Al parecer una explícita actitud de prejuicio formaba parte de la vida de este discípulo. Natanael era de Cana de Galilea. Entre esta gente y los de Nazaret había prejuicios históricos. En este texto podemos  ver la rapidez con la que se “juzga anticipadamente”, nuestra tema para hoy. Es común la expresión que dice: “Yo pensaba que esa persona era…”, pero después que la conocí es la persona más agradable que conozco. El prejuicio es un pecado y pudiera ser parte aún de aquellos en “quienes no hay engaño”, como el caso de Natanael. Este pudiera ser uno de los peores pecados de los santos. Este fue uno de los muy graves pecados del hermano mayor de la parábola del “Hijo Pródigo”, al haber deducido que su hermano menor había consumido sus bienes con rameras. ¿Quién le dijo a él eso? Su prejuicio lo había llevado a una conclusión rápida, al menosprecio y a la falta de compasión. Eso es la tendencia de este feo pecado del alma. Consideremos este tema a la luz de tres preguntas básicas.

 I. ¿EN QUÉ CONSISTE  EL JUICIO ANTICIPADO?1. El juicio anticipado es un prejuicio declarado. ¿Qué se entiende por el prejuicio? En general implica llegar a un juicio sobre el objeto antes de determinar dónde está realmente la primacía de la evidencia, o la formación de un juicio sin experiencia directa o real. Es un juicio prematuro sin haber confirmado la verdad de los hechos. El juicio anticipado presupone algo negativo. Note que cuando  Natanael hace la pregunta tiene en su mente una calificación negativa. La pregunta que formuló a Felipe solo tenía una respuesta: ¡No! El prejuicio  por la ciudad le había hecho un hombre de mente cerrada. Por lo tanto nada bueno podía salir de allí. ¿Nos suena esto familiar? La pregunta prejuiciada de Felipe es la misma que se  hace hoy entre las clases sociales, entre las distintas tendencias religiosas, entre las mimas iglesias, e incluso en el ámbito de una familia. El prejuicio declarado no le da posibilidad a alguien para que sea distinto. ¿Puede salir algo bueno de esa persona que no da señales de cambios? ¿Puede salir algo bueno de ese hijo por la forma como piense, se viste,  las amistades que tiene, la música que oye? ¿Puede salir algo bueno de una persona cuya reputación ha sido tan dudosa? Para el prejuiciado,  de  lo único que pareciera salir algo “bueno” es de alguien bueno. 

 2. El juicio anticipado es una clara evidencia de superioridad. Cuando Natanael habló de Nazaret lo hizo en forma despectiva. Lo hizo pensando en que su abolengo era superior al de los otros. El prejuicio da por un hecho una distinción social. Para Natanael, Cana de Galilea, era superior aquella otra ciudad. A lo mejor lo  era en belleza física, en cultura o en lo intelectual. La comparación inmediata dada como resultado una calificación desproporcionada. Presupone el prejuicio que los demás son inferiores a mí mismo. ¿Cuál es mi reacción cuando escucho hablar a alguien, cuando se del país donde procede o la clase social a la que pertenece? Una de las cosas que comenzó a enfrentar el cristianismo fue precisamente el prejuicio. Pedro era un hombre muy lleno de prejuicios, aún teniendo el ejemplo de su Maestro y sabiendo lo que ya estaba haciendo la resurrección de Cristo. Para él era inconcebible que un gentil como Cornelio, quien además era un militar romano,  pudiera Dios llamarlo para que fuera un hermano en la común fe. Al principio del llamado para ir a evangelizar lo que a él no le parecía, mostró una fuerte resistencia, pero al final fue, y la lección que Dios le mostró no pudo ser más contundente, diciéndole: “Lo que Dios creó no lo llames tu común”. Allí mismo entendió que el amor no hace acepción de personas. Pablo decía que en cuanto a honra, debemos preferirnos los unos a los otros;  y que debemos mirar a los demás como superiores a nosotros  mismos. En un  cristianismo genuino no hay cabida para el prejuicio.

 II. ¿POR QUÉ NO DEBEMOS HACER  JUICIO ANTICIPADO?

1. Porque podemos tener sorpresas en el prejuicio. Era cierto que Jesús era Nazaret, pero aquel fue el lugar donde el creció. Cuando analizamos todo esto nos damos cuenta que este discípulo conocía solo una parte de la historia. El lugar de nacimiento de Jesús fue Belén. La profecía de Miqueas era precisa: “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será el Señor de Israel…” (Mq. 5:2). Belén era para un judío, algo así, como la capital del mundo. Era la ciudad del gran rey, como la calificó el salmista. Cuando Natanael supo de la procedencia exacta de Jesús tuvo que cambiar de opinión, pues para toda la gente que espera el Mesías prometido, Belén era la cuna de su nacimiento. Y en esto podemos ver lo que he llamado las sorpresas con las que se enfrenta el prejuicio. Quien esto escribe, vive en El Salvador. Cuando estudiaba una maestría en los USA, mi s compañeros de todo el mundo me hacían muchas burlas, pues según ellos ese pueblo ni siquiera aparecía en el mapa. Como quiera que haya sido yo tenía que defenderme de las chanzas de mis compañeros, así que tenía que decirles que de ese pueblo llevaba el nombre de El Salvador y que todos en el cielo seríamos  salvadoreños. Debido a que nadie en el cielo podría estar allí sino era de El Salvador. De modo, pues, que nos llevamos sorpresas cuando por el prejuicio descalificamos la procedencia de alguien. 

 2. Porque podemos ignorar lo que hay detrás de cada persona. Obviamente Natanael no sabía quién era Jesús. Lo que el oyó de Felipe fue que era un hombre de Nazaret, cuyo padre era José. Es posible que toda esa información no despertara mucho interés en el discípulo prejuiciado. Una cosa es tener una impresión de una persona a primera vista, pero otra es cuando le conocemos en su interior y en su carácter. Bien podemos imaginarnos el resto de la vida de Natanael, quien una vez que conoció a Jesús lo llamó Rabí (Maestro), Hijo de Dios y Rey. El prejuicio inicial fue transformado en dedicación y absoluta obediencia. Cuando fue transformado por Jesús tuvo que desaparecer de su vida ese feo pecado. Creo pensar que desde entonces Natanael vivió para ser un misionero a todas las naciones. ¿Cuántos discípulos harían en Nazaret después de esto? Nunca sabremos lo que Dios puede hacer con alguien por quien podamos sentir al momento algún prejuicio. Los hermanos de José tenían prejuicios contra él y por eso le menospreciaron vendiéndole a los amalecitas y después llevado a Egipto. Pero, ¿qué pasó con él después? A quien ellos menospreciaron llegó a ser su salvador. Los hermanos del David le menospreciaron porque era joven e inexperto. Lo último que ellos podían pensar era que este llegara a ser rey.  Pero, ¿qué pasó con David después? Lo primero que hizo fue derrotar al gran Goliat, el terror de Israel. Después se convirtió en el rey conforme al corazón de Dios, y de cuyo linaje vendría el Salvador prometido. Hermanos, no nos prejuiciemos con nadie; el Señor pudiera tener un gran plan para esa vida. Adultos, no nos prejuiciemos con los jóvenes, en ellos yace un tesoro todavía no descubierto.

III. ¿CÓMO VENCER EL PECADO DEL PREJUICIO?

1. Hay que dar un paso de fe. Felipe nos enseña lo que debe ser la labor de un evangelista. Nosotros siempre debemos estar preparados no para ganar un argumento si no ganar a las personas. Imagínese si Felipe hubiese entrado en una discusión con Natanael respecto al prejuicio sobre la procedencia del Mesías. A lo mejor habrían tenido una larguísima discusión teológica, y por la forma de ser Felipe, hasta hubiese ganado los argumentos. Pero Felipe no hizo nada de eso. No se puso bravo ni se incomodó por lo que oyó. Le dijo más bien: “Ven y ve”. Fue como decirle: “Ven y convéncete por ti mismo”. Su desafío fue para  que diera un paso de fe. Que en lugar de lanzar un juicio a priori contra Cristo viniera para conocerle en persona. Cuando hablamos de frente y no por detrás de las personas, nos libramos del pecado del prejuicio. “Ven y ve” nos libra de hacer juicios anticipados. Nos ayuda a evitar la tentación de ver primero antes de actuar.

2. Hay que hablar bien de las personas. En esta escena hay dos actitudes bien contrastadas. La opinión que Natanael  tuvo de Jesús y la opinión Jesús tuvo de Natanael. Mientras que el uno pensaba que  de Nazaret no podía salir nada bueno, Jesús saluda a este hombre diciéndole: “He aquí un verdadero israelita en el cual no hay engaño”. Aquellas palabras tuvieron que desarmar a Natanael. Jesús  supo lo que  Natanael dijo de él, pero en lugar de echarle en cara el menosprecio, resaltó en él sus más altas cualidades. Por cuanto Jesús conoce muy bien los corazones, a lo mejor percibió que en efecto este hombre tenía un buen corazón y que lo que estaba diciendo lo hacía por un marcado nacionalismo v. 48.  Jesús nos da la gran lección sobre cómo lidiar con el problema del prejuicio. Cuando en lugar de criticar a una persona por la forma cómo se viste, habla, piensa o actúa, debemos acercarnos para destacar sus virtudes. Esta manera de proceder funciona. Nos hemos acostumbrado a un lenguaje tan negativo que suena dulce a nuestros oídos cuando alguien puede darnos una palmada para reconocer lo bien que podemos hacerlo algo, en lugar de criticarlo por lo malo que lo hizo. En la medida que reconocemos más las virtudes de las personas, tendremos menos razones para criticarlos y llegar al feo pecado del prejuicio. 

 

El encuentro entre Natanael y Jesús, como todos los encuentros con él, terminan en victoria. Cuando se conoce de verdad a Jesús se disipan los prejuicios. Jesús vino para darle sentido a cada vida. Vea la diferencia entre la pregunta que Natanael hizo al principio, llena de un prejuicio injusto, y la opinión que ahora tiene de Jesús: “Respondió Natanael y le dijo: “Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel” v. 49. Pero aún más, cuando quedamos libre del prejuicio, el Señor nos convoca para ver cosas mayores v. 50, 51. Juan dice que tres días después de esto Jesús fue invitado con sus discípulos (entre ellos seguramente  estaba Natanael) a una boda. Allí él vio cómo Jesús transformó el agua en vino. Desde entonces comprobó cosas mayores que la de su absurda posición del prejuicio. En la medida que descubrimos a Cristo, descubrimos cosas mayores que las que nos afectan y nos impiden crecer espiritualmente.

Como seleccionar un campo misionero: El modelo de Jesús en Nazaret III parte

  1. IV.                    En términos de logros Nazaret rompía los mitos de la conversión

 El hacer es un aspecto fundamental de la misión. Pero el hacer no es todo ni es solo lo importante en la vida del misionero. El hacer no agota el valor evangélico. La presencia es un valor misionero y evangélico cuyo sentido fundamental nos viene de Nazaret. Nazaret es el taller donde se fragua el sentido evangelizador de la presencia. La misión no se agota en el hacer. Más aún, no podemos evangelizar sin una presencia evangélica, al estilo del Verbo de Dios en Nazaret y en la cueva. “Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a mi salvador… “(Lc 2, 25-35). Vivir con, estar con, ser con… por amor, es ya una manifestación del engarce con el amor del Padre, que, de tal manera ha hecho la apuesta por un pueblo pobre, sencillo, insignificante y pequeño que “nos ha entregado a su propio hijo”, constituyéndonos en corporeidad, personificación y rostro de su rostro.  Los exégetas nos dicen que Jesús tenía unos treinta años cuando empieza a andar los caminos de Galilea anunciando la Buena Noticia, curando y liberando a los oprimidos, ofreciendo la misericordia del Padre a los pecadores. Hasta ese momento, salvo unas cuantas pinceladas -en Lucas- sobre la infancia, SILENCIO. Esto parece una paradoja y un contrasentido. Jesús es LA PALABRA desde el principio. “En el principio existía la Palabra y la Palabra era Dios…” (Juan. 1,1). La PALABRA es para ser dicha, para ser gritada. Jesús, la Palabra, es la Palabra que nos trae la salvación hasta los confines de la tierra… ¿Por qué, pues, tanto silencio? ¿Por qué se redujo tanto tiempo a un rincón irrelevante como era Nazaret? ¿Qué nos desvela tanto SILENCIO? La palabra para hacerse verdad, ha de gestarse. Y toda gestación acontece en el silencio…. El silencio es el taller donde se gesta la auténtica palabra. Una palabra sin silencio se convierte en palabrería. Es muy fácil decir, pero es difícil decir una palabra que sepa a verdad, una palabra de sentido. Es fácil decir palabras, es más difícil decirse a uno mismo. Es fácil hablar, es difícil encontrar la coherencia de lo dicho. La palabra necesita del taller del silencio para que se haga criatura viva en uno mismo. Solamente las palabras que pasan por el corazón y toman carne en el propio ser de uno, al pronunciarlas, suenan a palabras propias. Jesús es la Palabra de Dios y por eso se gesta “desde el principio. Jesús es la Palabra de Hombre, y por eso se gesta en el aprendizaje humano. De ahí que Nazaret sea el misterio de la maduración de la Palabra. Por eso Nazaret es misterio del SILENCIO. Tenemos una vocación misionera: “Creí, por eso hablé”. “¡Ay de mí si no evangelizare!”…. Por eso mismo hay que gestar la palabra.  Jesús, en el silencio de Nazaret, ha hecho en su propio corazón de la Palabra divina que es, PALABRA de hombre. Nosotros estamos llamados a amasar en nuestro corazón la Palabra de Dios y saberla traducir en palabra de hombre para que suene y sepa a PALABRA DE DIOS. Contemplar constantemente la Palabra de Dios. Formarnos apasionadamente en la Palabra de Dios.  Ayudarnos a traducir en palabra humana la palabra de Dios para que sepa a lo que es. Y esto supone mucho silencio. Esto supone mucho interés por la palabra de Dios. Esto supone mucho tiempo para amasar en nuestro corazón la palabra del Padre, que es Jesús de Nazaret.  Así que el cuarto criterio de Jesús para ministrar en el campo misionero de Nazaret es FRUTO del silencio y no de la estadística. No sé pero sospecho que muchos misioneros pueden enviar reportes de convertidos con el propósito de ver lo exitosos que han sido y quizás para perpetuar su sostenimiento al ver que si están dando resultado. En el caso de Jesús durante 30 años no hay un registro de convertidos o de gente que entendiera que él era el Mesías. Ya me puedo imaginar a Dios quitándole el sostén misionero por su poco resultado. Hace mucho tiempo vengo escuchando en testimonios y charlas motivacionales misioneras, sobre todo aquellos que están en países lejanos la famosa frase: “Que bendición en nuestros países, porque aquí se convierten por montones, pero a nosotros nos cuesta muchos años que uno o dos se conviertan. Lo que estos hermanos no entienden que lo que ellos experimentan es lo normal y valioso, lo que nosotros experimentamos aquí es lo anormal y no tiene mayor resultado. Porque uno o dos convertidos en su contexto son verdaderos creyentes  a un mar de creyentes superficiales que ni siquiera han podido transformar sus países violentos.

V.                  En ´términos de  llamado Nazaret representaba una renuncia misionera

En  Jn 1, 1-18. El Verbo de Dios, antes de entrar en Nazaret, tuvo que salir del seno del Padre. Siendo de condición divina, no retuvo para sí el ser igual a Dios, antes al contrario, se abajó y se humilló. (Fl 2, 5-11). Nazaret no es replegarse sobre sí mismo. Todo lo contrario. Nazaret es salir. Salir de uno mismo, poner la tienda en el espacio sagrado de los pobres. Nazaret es escuchar, aprender, dejar que los gritos de los hermanos lleguen a nuestro corazón y amasarlos en nuestro interior con la Palabra de Dios. Por eso, Nazaret no es centrarse sobre uno mismo, sobre nuestro grupo, sino que Nazaret es descentramiento. Es tomar la carne del hermano, es despojarse de sí mismos para dejar que el hermano, el pobre, los pobres…. nos enriquezcan. “Siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza”. Nazaret es aprendizaje, es acogida de la vida del pobre, de la vida y realidad de los otros. Es atención, acogida y asimilación de los diferentes, del que está fuera..  Así que el último criterio de Jesús para entrar el campo misionero de Nazaret fue Despojo. Por eso, Nazaret es SALIR. Salir, ponerse en camino con la confianza de que Dios, en esa andadura, se nos va a revelar, se nos va manifestar…. hasta llegar a hacer experiencia espiritual, encuentro con el Señor en el pesebre de los hermanos. Nazaret es salir. Pero salir para entrar. Salir de sí mismo, para entrar en el otro, salir de nuestras compresiones  ideológicas y culturales, de nuestros intereses, para entrar en la realidad y la vida del hermano, en la realidad de los colectivos, del pueblo, de los pobres y sencillos. Por eso Nazaret es abandono, es riesgo, es apuesta, es dinamismo, es confianza en el otro y en lo otro.

Creyentes de la puerta: Hechos 3 IV parte

III.                    En tercer lugar veamos las OPCIONES DEL CONFORMISMO (3: 7-10)

Debemos ver cuál es el procedimiento y las opciones que aparecen ante el cojo para que salga de su estado de tullido.

A.     “Pedro con Juan”:  El método de Dios

Debemos entender que esta vez, llegaron dos personas diferentes a este templo. Habría toda cantidad de personas entrando y saliendo de ese templo a cada rato. Y el era un hombre que era parte del decorado de ese templo todos los días. Para poder salir del conformismo no puedes salir de él sino es por medio de los mecanismos y métodos de Dios. Muchas personas creen que pueden salir con mejores oportunidades de trabajo, de amigos, de influencias. Pero sólo por medio de los métodos divinos podemos empezar a sanar nuestras áreas tullidas. Qué bueno que pasaron aquella vez estos hombres. El que llegara Pedro y Juan a este lugar nos ubica en las oportunidades de Dios.

 

B.      “fijando en él los ojos”: La mirada de Dios

Piensen por un momento en Pedro y Juan. Sería absurdo pensar que era la primera vez que pasaban por ese templo. Como buenos judíos habrían entrado miles de veces en ese lugar y habrían visto a este hombre estar en la puerta. La pregunta que viene a mi mente es ¿Qué cambió? ¿Porque ahora no solo se percatan de él sino que fijan su mirada en él? Porque ahora ellos miran como Dios mira, y porque ahora son hombres guiados por el Espíritu Santo y equipados para ser respuesta y no espectadores de las necesidades. Tanto Pedro como Juan son hombres transformados y capacitados para ejercer autoridad y sanidad. Ahora debemos recordar, que este es el primer milagro ejecutado por Pedro sin la presencia de Jesús o la dirección de Jesús. Pedro hace su primer milagro. Esto va asentar un precedente de las señales en la iglesia emergente. Cuando la mirada de Dios está presente en la vida de un pueblo, ocurre exactamente eso milagros y señales. Hay muchas iglesias que nunca han hecho esto, simplemente porque miran como Pedro y Juan antes de pentecostés. Que tremenda mirada la Dios a través de estos siervos. La mirada de Dios entonces lo primero que hace es hacernos sensibles. Es decir ahora Pedo y Juan son conscientes de la necesidad del cojo. En segundo lugar la mirada de Dios nos hace serviciales.   Pedro y Juan no llegaron tan apurados a la reunión de oración como para pasar por alto al mendigo que estaba en la puerta. No estaban tan ensimismados en entrar al templo a adorar y a cumplir con los ritos judíos para ignorar al cojo. Los programas y los cultos eran de importancia secundaria ante la necesidad de las personas. Toma en cuenta la significación  del lugar, la puerta llamada la hermosa. Permite que Dios introduzca una realidad amarga en nuestro escenario hermoso. Por mucho que nos esforcemos por evitar la miseria, la desgracia y la injusticia que nos rodean, ellas nos encontrarán.  Nuestra ciudad tiene muchas urbanizaciones planificadas, amuralladas y extravagantes con el propósito de mantener adentro lo placentero y dejar afuera lo desagradable. No tengo problema con las grandes riquezas, siempre y cuando la gente sepa lo que pasa en el resto del mundo. Dios es demasiado fiel como para permitir que sigamos escondidos. Tarde o temprano tendremos que salir de las paredes de cristal, y cuando lo hagamos, chocaremos de lleno con la realidad, esa clase de realidad que suplica: “¿Qué vas hacer al respecto?” Pedro y Juan podían haber echado una mirada al reloj de sol más cercano y decir: “¡Epa, estamos llegando tarde a la reunión  de oración! ¡Por Dios hermano, permiso! Sin embargo, Pedro y Juan fijaron sus ojos en el hombre. Es refrescante ¿verdad? No me atrae mirar de frente en sufrimiento y la pobreza. Si tengo que hacerlo, lo hago; pero prefiero mirar levemente a los costados. No fue eso lo que hicieron Juan y Pedro. Miraron al mendigo a los ojos y pidieron que los mirara. La mirada de Dios nos hace seguros. Notemos que hay dos cosas específicas en la seguridad de Pedro y Juan. Primero está la seguridad verbal. Dice: “le dijo”. La expresión implica por el verbo aoristo no un discurso preparado sino más bien espontáneo y autoritativo (por el verbo aoristo). Es el Espíritu Santo que ole había dado una palabra autoritativa. Pero por otro lado aparte de la palabra, hay una unidad autoritativa. Note que Pedro dice: “Míranos”. Eso incluye a Juan. Esto implica que tanto como Juan y Pedro tenían la misma convicción.

C.      “Míranos”: La motivación de Dios

Pedro y Juan pudieron haber tenido muchas razones para decirle al mendigo que los mirara; se me ocurren algunas. El relato dice que el hombre era inválido de nacimiento. Una traducción más literal  del griego como lo dije antes es “desde el vientre”. También dice que todos los días  era llevado al templo. El vrs. 3 afirma que el mendigo vio a Pedro y a Juan, pero podemos concluir que en realidad no los vio. Creo que el hombre había mendigado por tanto tiempo que sólo se veía a sí mismo como un mendigo. Había dejado de mirar a los ojos de la gente “normal”. No quería mirar de frente nada que lo hiciera sentirse más miserable de lo que ya se sentía. Creo que también que la manera de mendigar de este hombre  había llegado a ser una rutina trágica, un acto completamente mecánico. A veces creemos que Dios es malo porque no nos da por lo que estamos suplicando; en realidad no nos damos cuenta  de que El quiere obrar una misericordia  mayor hacia nuestra condición de inválidos.  Nosotros queremos un Ayudador divino y Dios quiere ser nuestro Sanador. ¿Has mendigado algo alguna vez y ahora en retrospectiva, te das cuenta que te hubiera mantenido en tu condición  de inválido? ¡Yo lo he hecho muchas veces!

D.     No tengo plata ni oro pero lo que tengo te doy…: El mensaje de Dios

Me gustan las palabras del apóstol. El establece que su mensaje, nuestro mensaje no se basa en la pretensión. Es decir Pedro se basa en lo que no tiene. El aspecto monetario y la riqueza. No es lo material o lo físico lo que nos hace tener un mensaje de impacto. No es nuestra estructura o nuestra alcurnia denominacional o doctrinal lo que nos hace relevantes. Esas solo son pretensiones humanas, que no nos dan la capacidad de ser relevantes. Santo Tomás de Aquino  era muy estimado por el Papa Inocente IV. Un día fue llevado a las recámaras  del papado, donde pudo ver grandes cantidades de de oro, plata y dinero y muchas joyas. El Papa dirigiéndose a Aquino le dijo. “Como puedes ver la Iglesia ha llegado a una época en la cual  ya no puede decir: “No tengo oro ni plata” ” Y Aquino dijo: “Es verdad santo padre, pero también es una época en que la iglesia tampoco puede decir al cojo levántate y andad”!”  Así que nuestro mensaje es un mensaje de pertinencia. Puede observar lo que Pedro si tiene. Dios nunca nos pide que demos  lo que no tenemos. De alguna manera, esa seguridad me produce alivio.  Que tiene la iglesia que la hace diferente de un club social o una ONG de integración social. Tiene un nombre que es sobre todo nombre y tiene la capacidad de sanar. Sólo esto lo hace la iglesia. Su capacidad poderosa y su capacidad sanadora. Pero la mayoría de veces nos complicamos creyendo que es el recurso el que nos hace eficaces. Pero en tercer lugar nuestro mensaje presencia.  La gente, dice el texto todos lo vieron y todos concurrieron al templo. Increíble ahora Dios estaba presente en este templo demostrando su pertinencia.. Que contrastante con la religiosidad caduca del judaísmo. Esto hizo que perdieran auditorio los fariseos ese día. ¿Cómo notamos la presencia de Dios en medio de nosotros? Lo notamos por  la transformación. Note de pies quebrados a pies fuertes. De estar tirado a estar de pie. De depender de otros a  depender de Dios. De estar en la puerta a estar adentro. De ser espectador a ser participante. (vrs. 8)¡Qué increíble transformación.  Lo notamos por medio del testimonio.  Es un testimonio de gozo saltando y alabando. Sólo el que ha recibido una gran bendición de parte de Dios puede ser excéntrico en la adoración. Un testimonio de impacto. Dice que ellos se llenaron de espanto y asombro. Esa capacidad de asombrar al mundo por lo que hace la presencia de Dios entre nosotros. El mundo debe ser asombrado por lo que ocurre entre nosotros. Pero hoy el mundo se asombra no por lo que Dios haces sino por las tremendas contradicciones que hay en su pueblo. Lo notamos por medio un testimonio de humilde. Lo que somos  y hacemos no es por nosotros dice Pedro. (vrs.12). Me encanta que Pedro dice que ellos solo fueron instrumentos y el que debe recibir la gloria es Jesucristo. Mientras le demos al Señor el lugar que se merece tendremos un mensaje de presencia.

 

Conclusión

Muchas personas viven en la puerta como este cojo. Y que necesitamos para salir a Pedro y Juan. Pedro el hombre de fe y Juan el hombre de la adoración. Necesitamos la fe  de Dios y adorarlo como él se lo merece. Hay 3 tipos de personas: Los que no saben que algo ocurre. Los que preguntan que ocurrió. Los que hacen que las cosas ocurren. El cojo no sabía que algo iba a ocurrir cuando Pedro lo miró. Los que lo llevaban y vieron que se levanto, preguntaron qué paso. Pero Pedro hizo que las cosas sucedieran, porque confió en el Señor. Que este nuevo año podamos ser hombres transformados de algo a todo, por medio de la fe y la adoración a Dios. Fe para recibir el empuje que nos falta uy podernos de pie y adoración para no perder la perspectiva de que Dios nos ha bendecido.

Creyentes de la puerta: Hechos 3 III parte

D.     “Cada día a la puerta”: INVOLUCRADO

Notemos cuál era su costumbre. Dice que cada día. Esto significa que ya se había formado en él un hábito. Ya era una rutina, ya se había  acostumbrado día a día a solo llegar a  la puerta y no pasar de allí. ¿Qué es un creyente de puerta?. Es sorprendente que este hombre vivía en la puerta. Nadie le gusta vivir en la puerta. La puerta es un sitio de transición. La puerta es un sitio de observación, es un sitio de decisión. Alguna vez te han dicho: “O entras o te sales”. La puerta no es un sitio para vivir. El que está en la puerta es alguien que está muy quebrado. No lo suficiente para irse lejos, pero está allí en la puerta. Es un sitio de observación. Una puerta no es un lugar para instalarse. Primero porque molesta a los que quieren entrar o salir y por otro lado el que está en la puerta, sabe mucho de lo que pasa adentro pero también sabe mucho de lo que pasa afuera. Y en nuestras iglesias tenemos cristianos de puerta. Saben lo suficiente para no considerarlos inconversos, pero viven tan poco como para considerarlos comprometidos y santos para Dios. Están en la puerta. Parecen pero no son. Pecan un poquito de lunes a viernes, adoran a Dios un poquito los domingos. Tienen pensamientos impuros el día miércoles, santifican sus pensamientos el día domingo. Viven en la puerta, en la mitad. Con una mano hacen algo que no deberían hacer, y con la otra hacen algo para Dios, porque están en la puerta. Quienes permiten que sus áreas cojas lo pongan en la puerta son aquellos que dicen: “Yo voy a la iglesia, sí yo no falto nunca, ahora oración me faltas bastante tengo que reconocerlo” . Está en la puerta no está lo suficientemente adentro para ser ungido, pero no está los suficientemente lejos para ser un perdido. Saben todo lo que pasa adentro, los sermones del pastor, cuales es la alabanza, los himnos. Todo lo que pasa adentro, pero también sabe todo lo que pasa afuera. En nuestras iglesias siempre se ve el fenómeno de que la gente se sienta atrás y no adelante. Es como si dijeran, estamos adentro pero estamos mirando para ver si nos gusta. No nos comprometemos demasiado, pero tampoco nos vamos de aquí solo estamos mirando. El cristiano de puerta solo observa. Y muchos de nosotros diremos: “Bueno por lo menos están en la puerta” He aprendido en el reino de Dios que los “por lo menos” no sirven no suman. Los “aunque sea” son los peores indicadores del conformismo.  Y los peores enemigos de lo mejor. Hay personas que dicen: “Bueno no es cristiano, pero aunque se  viene los domingos”. Los “aunque sea” no nos salvan. Los “aunque sea” no nos comprometen. Yo no quiero una mujer que diga, no me ama pero aunque sea me cocina”. Bueno mi hijo no me soporta, pero aunque sea me dio un regalo el día del padre.  Los aunque sea son los peores enemigos de lo mejor. El cojo sabe lo que pasa en la iglesia y lo que pasa en el mundo. Pregúntele como van los partidos de la liga BBVA y sus estadísticas y las sabe. Pregúntele que predicó el pastor el domingo y también lo sabe. Porque está en la puerta. Oye todo lo que pasa adentro: “Oh me enteré que algo está pasando en la Iglesia Bautista Nazaret! Y le preguntamos: “quieres entrar? Y el dice no muchas gracias, estoy viene en la puerta. Me enteré lo que está pasando afuera, la gente está divirtiéndose, está tomando muchos alcohol. ¿Vas a ir? No, no puedo soy cojo.

 

II.                   En segundo lugar LA OPERACIÓN DEL CONFORMISMO (3:3 Y 5)

“Limosna…recibir algo”: INDIFERENCIA. Note que el texto nos dice que tenía varias cosas que demostraban su indiferencia. Primero está la expresión “pedir y rogar”. La indiferencia te convierte en alguien que pedigüeño. No es alguien que da. Sino que toda la vida anda rogando que alguien le dé. Son personas pasivas, que solo levantan la mano para recibir siempre. Son aquellos que vienen y se sientan y dicen a ver que me da Dios hoy. A ver cómo me ministran, a ver cómo me gusta el canto. A ver si no me piden mucho dinero. A ver si no me piden que me bautice. Por otro lado la indiferencia te convierte en alguien poquitero note que dos veces en el texto dice que el cojo estaba allí para recibir “limosna”. La palabra limosna ” viene del  griego “eleemosyne” (‘piedad’, ‘compasión’) derivado del verbo “eleéin” (‘compadecerse’). En nuestro contexto la connotación tiene que ver con el pequeño donativo que dan las personas en el ámbito religioso. Ya el concepto “limosna” implica una pequeña cantidad, y que es sacada a la fuerza debido a la incomodidad del ruego de alguien que tiene una necesidad. Las personas que dan limosnas escogen según su criterio lo que desean dar, y muchas veces no es una gran cantidad. Por otro lado la indiferencia te convierte en alguien perdedor.  Ahora no bastaba con ser una persona que viviera de limosnas, sino que ahora llega a otra categoría. El cojo dice que ya ni siquiera esperaba una limosna sino que “algo”. Ya llegó a otro nivel de su indiferencia. A veces pasa esto en los solteros. Dicen Señor yo quisiera a un hombre o mujer como artista de cine. Pero luego pasa el tiempo y dice: Señor me conformo con algo. Es como aquel predicador que estableció las etapas y niveles por los que pasa una persona soltera que quiere casarse a medida que pasa el tiempo. Cuando son muy jovencitos dice: “Muchos son los llamados pero pocos los escogidos”. Avanzan un poco más en la edad y cambian su filosofía teológica dicen: “Examinadlos todos retened los buenos”. Pasan unos años más y hay un nuevo ajuste en su teología: “El que a mi viene no le echo fuera”. Cuando ya va llegando a los enta dice: “Venid a mí todos los trabajados y cargados que yo os haré descansar” y si paso más allá de esa edad dice: “Juntamente con el estoy crucificado”. Son los versículos que le van marcando la vida. El ciego había llegado a un momento en el cual se conformaba con algo. Si somos gente de que nos conformamos con “algo” entonces hemos llegado a un estado de muchas bifurcaciones espirituales. La bifurcación negativa sería, que decir “algo” implica que no sabemos qué queremos. Decir algo implica que tampoco sabemos la cantidad que queremos. Simplemente es algo. Y tercer cuando decimos algo implica que es otro el que pone lo que quiero y la cantidad que quiero, así que debo subordinarme a la voluntad de otro y depender de su buena o mala voluntad. También el decir algo refleja desesperación.  Por otro lado está la bifurcación positiva. Primero decir algo implica que tenemos un deseo insatisfecho. Segundo implica que queremos un cambio y tercero implica que estaremos expectante. Lo curioso es que Dios no es Dios de algo es Dios de todo. Eso es un diagnóstico para muchas personas, uno les pregunta que quieres que Dios te de este años y ellos dicen: “No lo sé, algo”.  La gente no es bendecida porque no sabe en qué quiere ser bendecida. La gente no tiene éxito porque no sabe en qué quiere tener éxito. Mentalmente estamos pidiendo las sobras. Pero a veces tenemos un área tan tullida en nuestras vidas, tan crónica que solamente queremos algo. Pero podemos cambiar de esa mentalidad de “algo” a “todo” en El Señor.