guerra espiritual

Las nubes grises también forman parte del paisaje… II parte

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II.                    La segunda lucha es:  es confundir  existencia con influencia

 Debemos entender que Dios mide nuestro tiempo de una manera totalmente diferente a la que nosotros lo medimos. Moisés fue criado en Egipto, en toda la grandeza de la cultura egipcia. Sin duda que allí había formas de medir el tiempo: relojes, calendario. Pero una de las cosas principales que nosotros tenemos que entender cuando se trata de medir y contar nuestros días es que la forma como los hombres cuentan los días es muy distinta a la forma como Dios lo hace. Veamos dos ejemplos, muy reales.  Consejo para esta lucha: Mi vida solo tiene impacto si soy hijo de Dios.

A.     Los días según la generación de Caín

Les invito a que miremos en Génesis capítulos 4 y 5. Génesis 4:17 nos habla acerca de Caín. Caín fue el primer hijo de Adán y Eva, que mató a su hermano Abel. Y en este capítulo se nos da la descendencia de Caín. En los versículos 17 y 18 dice: “Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc. Y a Enoc le nació Irad, e Irad engendró a Mehujael, y Mehujael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lamec”. Es interesante observar que cuando se habla acerca de los descendientes de Caín no se dice la edad de ellos, ni la edad en que engendraron a sus hijos, ni la edad en que murieron. ¿Por qué? Los descendientes de Caín no tienen años como para ser considerados delante de Dios. Su historia no cuenta delante de Dios. Los hijos de Caín representan a los hombres que nunca han nacido de nuevo, a los hombres que no tienen a Dios. Ellos no tienen una historia delante de Dios; están muertos. Dice la Escritura que por causa del pecado entró la muerte, y la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Por lo tanto, la condición de un hombre sin Cristo es la condición de Caín y sus herederos. Ellos no tienen una historia espiritual. No se sabe a qué edad nacieron de nuevo, porque nunca han nacido de nuevo; nunca se dice cuándo han engendrado un hijo espiritual, porque nunca lo han engendrado. Ellos no tienen una historia. Para Dios, no existe una historia en los descendientes de Caín.

B.      Los días según la generación de Set

En cambio, cuando leemos el capítulo 5, encontramos un panorama distinto. Aquí se nos muestra la descendencia de Set, el tercer hijo de Adán y Eva, que vino a reemplazar a Abel, que había sido muerto. Desde el versículo 3 encontramos la descendencia de Adán por la línea de Set: “Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set. Y fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta años; y murió. Y vivió Set ciento cinco años, y engendró a Enós. Y vivió Set, después que engendró a Henos, ochocientos siete años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Set novecientos doce años; y murió”. Si seguimos leyendo, vamos a encontrar el mismo orden respecto a cada uno de estos patriarcas: se da primero su edad hasta cuando tienen el primer hijo; luego del primer hijo, cuántos años vivieron, y después, a los cuántos años murieron. La forma de relatar la descendencia de Caín es distinta a la forma de relatar la descendencia de Set. Distinto es con los hijos de Set. Desde Adán en adelante, hasta el último de estos grandes patriarcas, se nos muestra rigurosamente a qué edad engendraron un hijo, y cuántos años vivieron. La historia de ellos cuenta, está escrita en los libros de los cielos, en los registros celestiales. Set fue el sustituto de Abel. Y esto nos habla de este nuevo hombre que viene a nacer en Cristo Jesús. Nosotros, los que creemos en Cristo, hemos nacido de nuevo. Aunque Abel -el antiguo hombre- murió, hay un Set, hay un nuevo hombre, dentro de nosotros. Y este nuevo hombre espiritual puede engendrar hijos espirituales, y también -al igual que Enoc- va a ser trasladado un día para estar para siempre con el Señor. Dos genealogías diferentes, que nos muestran esta terrible realidad. Los descendientes de Caín, es decir, los hombres sin Cristo, no tienen una historia delante de Dios. Ellos pueden trabajar, pueden hacer planes, pueden acumular riquezas. Ellos pueden emprender grandes negocios, pueden amasar una fortuna en la tierra. Sin embargo, no tienen historia para Dios. El día que ellos vuelvan al polvo -porque de allí fueron tomados- nunca van a tener más opción de que sus nombres estén escritos en el libro de los cielos.

III.                  Tercera lucha: Creer que la existencia terrenal con existencia espiritual

Si vamos a Éxodo 12:2, encontramos un interesante principio espiritual. Dice: “Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año”. Aquí se está hablando del pueblo de Israel. Israel ha estado en Egipto por muchos años, esclavizado bajo el poder de Faraón. Y nosotros sabemos que Israel en Egipto es el hombre subyugado por el poder del diablo; es el hombre en el mundo, el hombre esclavizado. Pero he aquí la realidad gloriosa de los hijos de Dios. Llega un día en que Dios saca a los suyos de Egipto, en que Dios nos liberta del mundo. Y, ¿cuándo comienza, entonces, la historia de un hijo de Dios? Comienza el día en que nos apropiamos de la preciosa sangre de Jesús, el Cordero pascual. Ese día, nosotros nacemos de nuevo, y ese día, para nosotros, comienza nuestra vida. Por eso dice: “este mes”. “El mes de vuestra liberación, el mes en que yo los saco a ustedes de Egipto, el mes en que ustedes comerán la pascua, el mes y el día en que ustedes tomarán la sangre y la van a poner sobre la puerta de su casa; ese día será el comienzo de su vida. Desde ese día, ustedes van a comenzar a contar el año”. No importa que en ese momento hubiese sido septiembre. “No, a partir de ahora, va a ser enero para ustedes. Todo lo que quedó atrás, no importa. Eso no está registrado, eso está ignorado en los registros celestiales. Vuestra historia comienza aquí”. Amados hermanos, nuestra historia para Dios, esa que cuenta en los libros celestiales, comenzó el día cuando fuimos recibidos por Cristo. ¡Precioso día aquél! ¡Preciosa sangre la del Cordero pascual, con la cual nosotros hemos sido limpiados de nuestros pecados para siempre! ¿Por qué podemos alabarle así? ¿Por qué podemos adorarle así? ¿Por qué podemos proyectarnos en el espíritu para tocar a Aquel que está sentado en el trono? Porque hubo un día en que nosotros nacimos de nuevo. Ahí comenzó nuestra historia. ¡Bendita historia! ¿Tiene usted una historia espiritual? ¿Ha nacido de nuevo? ¿Ha vivido usted su éxodo, su salida de Egipto? ¿Ha sido rociado por la preciosa sangre de Jesús? ¿Ha comenzado este nuevo año, este año agradable de la buena voluntad de Dios? Una pregunta más específica: ¿Cuántos nacimientos tiene usted? Si usted tiene un solo nacimiento, si usted nació sólo de carne y sangre, si nació sólo de su padre y de su madre, entonces usted no tiene historia delante de Dios. ¡Es necesario nacer dos veces! ¡Es necesario nacer de lo alto! El Señor le dijo a Nicodemo: “Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7). Porque lo que es nacido de la carne, carne es, y eso va al polvo, y eso desaparece, y no tiene trascendencia eterna. Pero bendita es la vida de Dios, que se nos ha metido en nuestros huesos. Nosotros hemos nacido dos veces; por tanto, moriremos una sola vez. Morirá nuestra carne, pero nuestro espíritu vivirá para siempre. En cambio, los que han nacido sólo una vez, ¡morirán dos veces! Morirán en este cuerpo, y morirán también en la condenación eterna. ¿Cuántos nacimientos tenemos? Son necesarios dos. Bendito sea el Señor, que nos ha agraciado. Sin embargo, no es porque seamos mejores que otros. No es porque hayamos cumplido una lista de méritos. Es porque la gracia de Dios nos ha alcanzado. Es porque un día nosotros estábamos sumidos, es porque un día nosotros estábamos oprimidos, y clamamos al Dios de los cielos, y él se nos manifestó, y él se nos reveló en la persona de Jesucristo. Oh, no es de los sabios, no es de los poderosos. Es de los que claman, es de los que gimen, ¡es de los que piden misericordia! ¿Ha venido usted hoy necesitado? ¿Ve usted en la condición en que se encuentra? ¿Está engrosando usted la descendencia de Caín, éstos cuya historia no cuenta, éstos cuyos años están ignorados para Dios, estos cuyas acciones por muy grandes que sean no les servirán de nada a la hora de ver los registros en los cielos o de dar cuenta a Dios? ¿Cómo cuenta el Señor los días del hombre? Los días del hombre cuentan para Dios desde el día en que ellos nacen de nuevo, en que ellos experimentan su pascua, la cual es Cristo y su sangre derramada en la cruz del Calvario. Los demás no tienen historia.

Las nubes grises también forman parte del paisaje…

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El  canta autor Ricardo Arjona dice: “o aprendes a querer la espina o no aceptes rosas…las nubes grises también forman parte del paisaje…” Su metáfora nos dice que tanto en la vida como en las relaciones siempre hay cosas que no nos gustan pero que es imposible deshacerse de ellas… sabia reflexión. Parece ser que la Biblia contempla lo mismo, sólo que las nubes grises de la vida, para Dios no cuentan. Es muy hermoso pensar que Dios evalúa nuestros días y aciertos de una manera totalmente diferente.  He estado pensando en la vida, y lo rápido que pasa el tiempo. A veces uno puede tener la sensación de haber perdido el tiempo, de haber existido sin sentido y que ha habido días tan desatinados, ya sea por los errores que uno ha cometido, porque nos hemos alejado de Dios, o simplemente porque nos hemos enfriado. Parece que hubo personajes que lucharon con esa sensación de inutilidad, esterilidad y decepción en la vida. Quisiera hacer un intento para entender como Dios mira nuestra existencia. Vos a usar algunos personajes bíblicos y algunos conceptos que están en el texto para observar como Dios interpreta nuestra existencia. Empecemos por las luchas con la esterilidad de la vida.

 

  1. I.                    La primera lucha es: Confundir  existencia cronológica con existencia kairológica.

El cronos es el tiempo lineal de la existencia, el kairós es el tiempo puntual de Dios. Es el momento de Dios para lograr sus planes en nuestra vida. La Palabra dice: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (Salmo 90:12)… “Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuán frágil soy” (Salmo 39:4). El salmo 90 es una oración, y es la oración de Moisés, varón de Dios. Este es uno de los salmos más profundos de todo el salterio. El tema es la eternidad de Dios y la transitoriedad del hombre. Moisés, probablemente a los ochenta años de su vida, sentía que estaba llegando al final de sus días, porque en el versículo 10 nos dice que “los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos”. Probablemente a esa edad, a los ochenta, Moisés todavía en el desierto sentía que su vida se le escurría, y se daba cuenta que no había hecho nada de lo que alguna vez soñó. Todos sus ideales, sus proyectos de juventud, sus planes, cómo él quería servir a Dios, todo eso se había frustrado. Se siente como abatido, se siente como bajo la mano de la ira de Dios. Siente que la vida es como un sueño, como la hierba que crece en la mañana y luego en la tarde es cortada y se seca. A esa edad, Moisés probablemente estaba confundido. Lo curioso es que Moisés cree que está al pun de su final, y no sabe que lo mejor está por venir en él. De hecho le faltaban 40 años del mejor ministerio existente en la historia de Israel. Consejo para esta lucha: Cuando  piense que está al final de la vida, es probable que Dios tenga en mente unos años grandiosos por venir. ¿Cómo hace Moisés para poder animarse en medio de ese pensamiento?

Primero, Por medio de la oración evaluativa. Esto es orar para evaluar. Evaluar es darle sentido a la vida. Es darle sentido al presente. Dice Moisés: “Enséñanos a contar nuestros días”. Contar aquí es, aprender, a tener un conocimiento íntimo de lo que nos pasa en cada día. No sabemos vivir, no sabemos cómo conducirnos, para que vivamos sabiamente. Si la vida es corta y la vivimos mal, habremos perdido nuestra única oportunidad. Porque nos es dada una porción de tiempo breve. Es necesaria la sabiduría para vivirla adecuadamente.  Así que una buena herramienta es la reflexión la oración diría sobre la vida.

Segundo, una oración declarativa. Declarar es esperar y esperar es darle sentido al mañana. En el salmo 39, es David el que habla. También está acongojado, hay dolor en su alma, hay abatimiento. Entonces, también ora a Dios. “Hazme saber mi fin, y cuánta sea la medida de mis días”. ¿Cuánto viviré? ¿Qué lograré hacer? ¿Qué planes lograré desarrollar y cuáles no? ¿Cuántas cosas se frustrarán en mi vida? “Sepa yo cuán frágil soy”. De verdad, basta con ir a un cementerio y observar las lápidas. Y podemos allí casi sentir el palpitar de esa gente que algún día vivió, que tuvo sueños igual que nosotros, que tuvo ideales igual que nosotros, que alcanzaron grandezas igual que las que los hombres de hoy suelen alcanzar; pero que un día, inevitablemente, les llegó la muerte. Y ahora hay allí sólo una lápida que dice que alguien vivió, alguien soñó, alguien respiró, alguien tuvo alguna aspiración; pero que todo eso terminó. En verdad, es necesaria la sabiduría de Dios para poder conocer cuál es nuestro camino, cuántos son nuestros días, y cómo invertirlos sabiamente.

Creyentes cautivos: Las muletas de nuestra cautividad

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Dice Jueces 6:2: “Y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos de Israel, por causa  de los madianitas, se hicieron cuevas  en los montes, y cavernas y lugares fortificados”

Segundo principio: Las muletas en la adicción

En este texto se nota que cuando están oprimidos, los hijos de Dos tienden a preparar refugios donde esconderse en vez de hacer lo que demanda la libertad. Los refugios fácilmente  se pueden convertir en fortalezas. A menudo, si nos están oprimiendo, en vez de cooperar con Dios y dirigirnos a un lugar de libertad, nos escondemos en refugios. A veces simplemente nos aislamos. Nos escondemos detrás de nuestros empleos. Nos escondemos  detrás de las  muchas ocupaciones en la iglesia; nos escondemos  detrás de las actividades, la cautividad de la actividad. Un refugio es cualquier cosa que trate con los síntomas en lugar de ir directamente  a la causa del problema. ¿Que muestra este pasaje con referencia a las muletas que tenemos cuando estamos atados?

Primero hay una presencia de derrota. “Madián…prevaleció…contra…”. Esta expresión nos demuestra de una vida sometida a la voluntad de otros. Esto es un sentido de derrotismo. No hay prosperidad, no hay voluntad propia, siempre estamos sometidos a otros y a su voluntad. Hay cosas que son más fuertes que nosotros. Así que nos acostumbramos a que otros tomen decisiones por nosotros. Recuerde que es una lucha, ya que el término es “prevaleció”. Este término en castellano significa: Sobresalir, tener alguna superioridad o ventaja entre otras. El pasaje demuestra que aunque Israel podría tener un deseo de oponerse y luchar, su fuerza era inferior para derrotar sus opresores. ¿Por qué un hijo de Dios no puede superar su adversario? A pesar de que se nos ha dicho que somos más poderosos que el enemigo. Esa sensación de derrotismo nos lleva  otra cosa.  En segundo lugar se nos da un sentido de escapismo.  Hay que observar que el texto dice: “Los hijos de Israel…se hicieron”. Ellos mismos construyeron situaciones, zonas en las que podrían escapar de su derrotismo. ¿Por qué la gente cuando no puede enfrentar un problema o es superior a sus fuerzas, trata de escaparse en un mundo de irrealidad? ¿Qué hicieron ellos para escapar? El texto dice que hicieron tres cosas: cuevas en los montes, cavernas y lugares fortificados. ¿Qué implicaciones tiene estas tres descripciones? El escapismo es variado, es decir es versátil y puede ser en diferentes lugares al mismo tiempo. La primera expresión en hebreo  es “minharah” y se traduce “cuevas en los montes”, esta expresión se refiere a  barrancos, hendiduras de montaña, y quebradas. Se puede decir que habla de un valle profundo en un acantilado. Es una situación en donde estamos rodeados por muros naturales pero que estamos bien escondidos. Así que la primera cosa que usa el escapismo es esconderse profundamente de tal manera que no podamos ser hallados. Estos acantilados son naturales, no han sido hechos por manos humanas. La segunda expresión es “cavernas” en hebreo es la palabra mechará’. Esta expresión se refiere a una cueva, guarida o agujero. Generalmente es hecha por manos humanas. Esta sería algo que nosotros mismos construimos para hundirnos y no permitir que se nos vea a la luz. La tercera expresión es mĕtsad que significa fortaleza, montaña usada como fuerte. Así que las tres expresiones tienen diferencias. La primera nos muestra que alguien descubre un lugar o situación que lo hace sentir seguro, y se refugia en un “acantilado emocional”. La segunda nos habla de alguien que perfora una cueva que lo hace desaparecer y sentirse seguro en lo oscuro, lo solo y lo anónimo, por eso construye una guarida. Finalmente están los que se juntan con varios y ambos levantan paredes y fuertes alrededor de ellos para poder permanecer seguros y que nadie se introduzca en su fortaleza.  Ya sea que los lugares donde nos refugiamos sean circunstanciales o causales, lo que hace es simplemente evadir una realidad. Pues una vez salimos de ellos “Madián” estará afuera tan vivo como antes. ¿Cuáles son los escapes de algunas personas en el siglo XXI que los hace evadir la realidad?

Harry Houdini fue, quizás, el artista más grande que este mundo ha conocido en el desarrollo del arte del escapismo. Su nombre todavía vive entre los escapistas renombrados, y su enigmática personalidad todavía influye a los ilusionistas profesionales de todas partes. Houdini perfeccionó la destreza del escape físico desde realizaciones y situaciones aparentemente imposibles; todo ello, mientras el público lo miraba con muda anticipación. Deslumbró a las masas con escapes diseñados que sobrepasaban las fronteras de la habilidad física humana. Ya sea que fuera colocado al revés sobre una cuba de agua, o levantado por los pies con una grúa mientras colgaba directamente de una chaqueta, Houdini nunca dejó de satisfacer al espectador. Uno de sus escapes implicó meterse dentro de una gigantesca bolsa de papel de la cual salió sin siquiera rasgarla. El escapismo, dentro del terreno de lo físico, puede ser logrado a menudo a través de la práctica, del conocimiento y de la flexibilidad; pero en el terreno espiritual, no es tan sencillo. Hay personas que desean seguir a Dios sinceramente, pero se han desilusionado al creer que, como Houdini, quien escapaba de cadenas físicas, ellos también pueden escapar de las cadenas del pecado por su propio esfuerzo.  Estas personas dicen cosas como, “tengo que hacerlo mejor,” o “tengo que esforzarme más,” o “desde ahora en adelante prometo que…” La creencia es que si se esfuerzan lo suficiente, de algún modo, escaparán de las garras del pecado que los ha atado por tanto tiempo. Estos ejercicios de “escapismo” espiritual son emocionales, espirituales y, a menudo, físicamente extenuantes debido a las posibles situaciones que pueden ocurrir: Fallan miserablemente en realizar los cambios necesarios y se desaniman a causa de su debilidad.
Consiguen un cambio conductista y comienzan a creer que sus promesas son válidas, aunque no hayan cambiado interiormente. Las Escrituras nos dicen que escapar de nuestro ser pecaminoso es virtualmente imposible, si es que pensamos hacerlo solos. En Jeremías se nos dice que es tan difícil que nosotros escapemos a esta condición, como que un leopardo se quite las manchas de su piel. Nuestra condición pecadora no es algo que hacemos; sino lo que somos. Tiene que haber una mejor forma. ¡Y la hay! “Pónganse tristes y lloren de dolor. Dejen de reír y pónganse a llorar, para que Dios vea su arrepentimiento. Sean humildes delante del Señor y él los premiará” (Santiago 4:9,10). El único escape de nuestra espantosa situación es la sumisión de nuestras vidas al Creador Divino, e implica más que la manipulación de la conducta. Sólo Dios puede volver a crearnos, y cuando hayamos permitido que esto suceda, el escape vendrá desde nuestro interior. El escapista busca vías de escape frente a los problemas, pero no los resuelve. Se evade. Esquiva la incomodidad a toda costa. Teme a la realidad. Ignora sus consecuencias futuras. Si el problema no desaparece, será él quien desaparezca. Cuando una persona actúa diciendo cosas como «no sé si está bien o mal, pero me gusta y lo hago», está maniobrando torpemente para rehuir un compromiso que le resulta difícil de aceptar, pero al final acabará ligada a un compromiso mucho más lacerante y doloroso: su propia flojedad.  Por cerrar los ojos a la realidad, ésta no va a desaparecer. Cuando una persona comienza a internarse en el tenebroso mundo de la droga, cierra de alguna manera sus ojos a la realidad. Lo mismo sucede cuando un adolescente adquiere una dependencia más o menos seria del alcohol. O, en otro orden de cosas, al estudiante que es víctima de su frivolidad o su pereza, o al enamorado que no lo es tanto y está dominado por la lujuria, o al egoísta que ya no sabe dejar de pensar obsesivamente en sí mismo. Otros están cogidos por el juego, otros por el ansia de trabajo o de dinero, y otros incluso —hay de todo— por la compra compulsiva, los tranquilizantes o los juegos. Cualquiera que sea, cuando estamos con una adicción y queremos escapar de la realidad,  haremos cualquier cosa para evadirla. La tercera cosa que veo en esta parte del pasaje es un proceso que empieza con el derrotismo, luego el escapismo y finalmente conformismo. Los vrs. 3-6 se nos habla por medio de una palabra que se repite. La palabra es “subían y venían”. Cada intento de salir adelante ya sea económico, social los Madianitas aparecían y actuaba de tal manera que el texto dice que “Israel empobrecía en gran manera”. Israel al fin ya se había acostumbrado a este ciclo de opresión y derrota. De hecho cuando veamos más adelante cuando Gedeón es llamado, el texto narra que Gedeón estaba “sacudiendo  e trigo…para esconderlo de los madianitas” (vrs.11) Una de las grandes etapas de la adicción y de las ataduras en nuestras vidas, es cuando llegamos a la conclusión que es imposible vivir sin ellas, así es que aprendemos a vivir conformes en los momentos de alivio, pero a resignarnos en los momentos de “opresión”.

Como reclutar gente comprometida V parte

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C. El tercer procedimiento es  DEPENDER

Note que el texto dice: “Jehová dijo a Gedeón…aún es mucho el pueblo…” (vrs. 4). La evaluación de Dios es igual a la primera selección. Sin embargo noten que 9700 si creían que estaban totalmente comprometidos, y avanzaron hacia la batalla. Pero Dios sabe que no lo están. El peligro de esto es que Gedeón no lo sabe ni los mismos 10000 no lo saben. ¿Cómo debería depender Gedeón en este proceso más complejo?

Debería depender en el criterio de Dios. Es obvio que el impacto de una reducción de 22000 personas en una sola noche, a cualquiera lo hubiera puesto nervioso. Sin embargo por lo menos le quedaban 10,000. Pero Dios le dice que su  criterio es que esa gente todavía es mucha y aún más peligrosa. Así que deberá creerle a Dios.  También Gedeón debería depender de la competencia de Dios. ¿Qué hará?  Dios será muy competente en la forma que va descalificar. Note lo que el texto dice: “Llévalos a las aguas y allí te los probaré”.  Dos cosas sobresalen en cuanto la competencia de Dios cuando quiere ver el compromiso de alguien. La primera tiene que ver con la frase “llévalos a las aguas”. ¿Por qué a ese lugar? ¿Qué implica la prueba con el agua? Implica que la prueba de una persona comprometida no  es a nivel “eclesial” sino a nivel “secular” (Aunque no estoy muy de acuerdo con la división de eclesial con secular, ya que no existe, pero la uso con fines didácticos). Es cuando estás en el mundo de lo secular, de tus carencias y de suplir tus necesidades básicas frente a las necesidades de Dios, que se demuestra que es más prioritario en una persona que dice servir a Dios. La segunda frase es “allí te los probaré”. Esta expresión en hebreo significa ser refinado, ser olido, ser purificado, ser fundido. El verbo es imperfecto lo que significa que fue constante la evaluación de Dios. También Gedeón debería depender de la capacidad de Dios. Note que Dios le dice: “del que yo te diga: Vaya este contigo, irá contigo, más cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, no irá”. Hay mucho peligro de apoyarse en gente que Dios ha dicho que no te apoyes y que deseches gente a la que Dios le ha dicho que te apoye. Dios es más capaz en decir quién es quién y a quien usará. Si tan sólo preguntáramos a Dios, el en su capacidad nos pondría sobre aviso. Y ¡Cuántos problemas nos ahorraríamos! Dios por lo menos le ahorró 9700 problemas más a Gedeón.

Por otra parte Gedeón debía depender de la creatividad de Dios. La narración sigue diciendo “cualquiera que lamiere  las aguas con su lengua como lame el perro, aquel pondrás aparte”. Que tremenda creatividad la de Dios. Quién se podría imaginar que la observancia de Dios estaría en la forma de imitar un perro.  Y que la cualidad que buscaba en estos hombres era que se asemejaran a un perro. Esto sería un poco despectivo para el criterio de selección de nuestros liderazgos hoy. ¿En que nos fijamos hoy para poner a una mujer o a un hombre en el liderazgo? ¿Cuáles son las cualidades que buscamos? No la de un perro, perdónenme. Lo que Dios temía, aquí, era a la vanidad guerrera de Israel, basada en el poderío de un gran ejército. Él quería darles victoria pero que ellos no pudieron siquiera pensar que el mérito les correspondía. En la prueba de las aguas, la figura clave es el perro. En casi toda la Escritura, este animal es símbolo de pequeñez, mansedumbre y humillación. Gente que bebiera como perros sin pensar en el qué dirán, era lo que necesitaba Dios. Hace algunos días leí un pequeño libro que se llama “Teología de Perros y Gatos (Escrito por Bob Sjogren y Gerald Robinson). En este libro hace una comparación my peculiar entre los perros y los gatos. Escuche lo que dice: “”El perro dice: ‘Me consientes, me alimentas, me proteges, me amas, debes ser Dios’. El gato dice: ‘Me  consientes, me alimentas, me proteges, me amas, debo ser Dios’. El observar y analizar estas diferencias entre gatos y perros, me hizo reflexionar y reconocer que este comportamiento de unos y otros es muy similar a como se vive hoy la vida y la teología cristiana”   Hoy estamos segando una cosecha de conversiones centradas en los hombres porque estamos más preocupados por el hombre que por Dios…. Estamos más interesados en Dios sirviendo al hombre que en el hombre sirviendo a Dios” “Martin Lutero dijo: ‘La esencia del pecado es que el hombre se busca a sí mismo en todo, aún se busca en Dios’.”  “¡Todo en la vida (no solo en el Cristianismo) finalmente resultará en la gloria del Padre!. La gloria es la meta final; todo lo demás simplemente es un medio hacia esta meta consumada” “Los ‘gatos’  están buscando al hombre en cada escena importante de la Biblia, están buscando esa parte de la historia que se aplica a ellos. No han sido entrenados para ver a Dios. Están entrenados para ver las preguntas bíblicas: ‘¿Qué se supone que saque de esto? ¿Cómo se aplica esto a mi vida? ¿Cómo me afecta esto?’. Como resultado de este pensamiento, ellos son el personaje principal. Los ‘gatos’ creen que Dios existe para servir a la gente. Y porque creen también que todo es sobre ellos, están más hambrientos por lo que puedan obtener del Cristianismo que de cualquier otra cosa” (Teología de Perros y Gatos, pág. 37)

Quizás es muy pertinente entonces esta reflexión para entender porque Dios usa un perfil de perro lamiendo para escoger a los que servirán junto con Gedeón. Note que Gedeón no debe decir nada, debe callar de la prueba de Dios. Es Dios quien le muestra quienes serán los fieles que usará para salvar a Israel. Recuerde esto,  que a la verdad Dios no tenía ninguna intención de hacerlos pelear. Ellos simplemente iban a ser testigos de cómo Dios peleaba por ellos. De todas maneras, en el campo de batalla, estos trescientos deberían enfrentar a ciento treinta y cinco mil (8:10). La proporción es, exactamente, de uno a cuatrocientos cincuenta. Por cada israelita había cuatrocientos cincuenta madianitas. Y es la misma proporción de Elías con respecto a los profetas de Baal, en el monte Carmelo (1 Re.18:22). Dios es plenamente glorificado cuando un creyente confía solamente en Dios al enfrentar a cuatrocientos cincuenta enemigos. Así, no hay ninguna posibilidad de vanagloria, como no la hubo para Israel ante los madianitas. Es así también con nosotros, pues, por muchos que seamos, siempre vamos a ser pocos si consideramos la cantidad de los enemigos que nos rodean. Así y todo, el Señor nos lleva de triunfo en triunfo, y de victoria en victoria. Así que los que Dios escoge son hombres que no pierden la visión Dios. El tenía una  prueba para distinguir a los hombres que irían a enfrentar al enemigo y esa fue la prueba del agua. Como reaccionaria esos hombres ante la instancia de ponerse entre sus necesidades y las necesidades de la nación, todos tenían sed. Pero Dios de entre todos los sedientos clasificó a 300 como los hombre de la victoria y ellos eran los que no se entregaban a satisfacerse sino que aun con toda la sed lamian el agua como perros ¿De qué manera pudo la gente lamer el agua como hacen los perros sin doblar las rodillas e inclinar la cabeza? El v. 6 sugiere que se mantuvieron en pie y se llevaron el agua a la boca con sus manos, lamiéndola entonces con sus lenguas. Cualquiera que sea la explicación exacta, la prueba estaba preparada para conocer quiénes se mantenían más alerta, aquellos que no perdían su horizonte. 8¡Voz de tus atalayas! Alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque ojo a ojo verán que Jehová vuelve a traer a Sion. Isaías 52:8.  Del ejército 9700 hombres no habían tenido claro cuál era la gran necesidad del día, solo 300 no desenfocaron su visión, aun en medio de la prueba de la batalla y del enemigo ellos mantuvieron unas posición de mirar hacia delante de mantenerse como soldados listos para entrar en combate. Dios busca a hombres que no hayan perdido la visión. Aquellos que miran mas allá de la necesidad inmediata son los hombres extraordinarios porque en ese gesto manifiestan su fe y su convicción de que si Dios los llama estarán dispuestos a obedecer. Gedeón fue probado al ver disminuir su ejército, pero su corazón sabia que aun con tan pocos hombres Dios puede dar victoria, pues él un insignificante campesino temeroso fue llamado desde los escondites para ser puesto en el frente de batalla. Cuando hay hombres comunes listos para hacer obras extraordinarias Dios también está listo para entrar en acción  La Biblia dice: “6Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos. Zacarías 4:6 Y esto no es otra cosa que victoria.  Que Dios nos permita aprender estas lecciones a la hora de seleccionar gente comprometida para la hora de la batalla.

Como reclutar gente comprometida IV parte

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II.                    En segundo lugar veamos los procedimientos para reclutar gente comprometida (Jueces 7:3-4)

 

La vida de Gedeón sus pruebas fracasos y triunfos son una gran prueba acerca de los hombres y mujeres que Dios usa para grandes obras. Las grandes crisis necesitan de grandes milagros,  y son oportunidades para ver la gloria de Dios. Pues en todo lo que hacemos nunca debemos dejar de ver  la mano de Dios y que está obrando a través de hombres comunes. Dios obra a través de gente común obras extraordinarias, gente común pero con rasgos que son el principio de la grandeza a la que Dios les llevara.

Quiero que veamos a lo menos cuatro procedimientos para seleccionar los hombres que Dios realmente usará.

A. El primer procedimiento es DISCERNIR

Note la expresión  del vrs. 1 del capítulo 7: “…El cuál es Gedeón y todo el pueblo que estaba con él”. Note que Gedeón debe discernir la diferencia entre la presencia del pueblo y la permanencia del pueblo.  Sí, absolutamente el pueblo estaba con él, pero ¿será que estaría por él? Note que los hombres  están en el lugar de la prueba. Los extraordinarios hombres comunes que Dios usa son aquellos que van al lugar de la prueba y no corren a esconderse del peligro. 32 mil hombres siguieron a Gedeón a la batalla contra Madián el usurpador de la tierra. Todos fueron convocados a una tierra peligrosa a la tierra de la fuente de Harod (Hebreo. Temblor) y al monte de More (hebreo: maestro) un lugar donde los valientes son puestos a prueba, muchos acuden a los llamados pero existe una gran diferencia entre los que acuden y los que permanecen. Allí Dios hizo la primera selección.

En segundo lugar Gedeón discierne la diferencia entre protagonismo y privilegio. Es decir, Dios dice en el vrs. 2 que el pueblo tendría la tendencia a decir que ellos eran los protagonistas de la victoria en lugar de ser privilegiados en  participar en una victoria del Señor. Ellos no eran los salvadores, ni tampoco sus habilidades, sino la mano de Dios. Así que  Gedeón debe entender que Dios no está dispuesto a usar a alguien que él se crea el héroe de las batallas de Dios.

B. El segundo  procedimiento  DESCUBRIR

Gedeón por sí mismo deberá descubrir la debilidad de la gente que “está con él”. Dios se lo mostrará. ¿Cómo descubre Gedeón la falta de compromiso en su gente? Primero debe ser sensible al consejo de Dios. Dios en persona le está advirtiendo del peligro de confiar en tanta gente. ¡Qué bueno que Gedeón está sintonizado con la voz de Dios! Cuando somos sensibles al consejo de Dios nos volvemos más realistas que idealistas. Dios le dice, tienes problemas en la muchedumbre. Descubre el problema. Así que Gedeón descubre el problema por medio de ejercitar sensibilidad espiritual.  Pero en segundo lugar Gedeón debe ser sencillo al aplicar  el consejo de Dios. Note que Dios le dice que hacer: “Pregunta a la gente quien no tiene el corazón en esta empresa”. (Vrs 3) No hay complicación, una encuesta o instrumentos de investigación. Sólo búsqueda de la sinceridad de la gente. Note que la sencillez del método genera una tremenda efectividad. Gedeón solamente les pregunta a la muchedumbre que quiénes tengan  miedo y no están con el corazón en esto, se pueden ir. No hay espacio para los de doble ánimo. Para los que viven en su mundo y quieren de alguna manera servir a Dios con corazones divididos.  Este descubrimiento  no sólo es  sensible, sencillo,  sino que también sincero. Es decir  Gedeón les dice que pueden volverse a su lugar y nadie les condenará. Es una decisión personal comprometerse con El Señor, pero hay libertad para el que no quiera. Simplemente el dará cuentas a Dios.  Dios comienza a entresacar lo que no sirve pues él no quería un ejército autosuficiente él quería glorificarse. Así la primera prueba de selección es simple: preguntar quién tenía miedo y quería devolverse a su casa. Dios descarta a los temerosos, un hombre temeroso es un hombre desconfiado un hombre desconfiado es un hombre que no le conoce y un hombre que no le conoce es dañino para los demás.  8Y volverán los oficiales a hablar al pueblo, y dirán: ¿Quién es hombre medroso y pusilánime? Vaya, y vuélvase a su casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como el corazón suyo Deuteronomio 20:8.  Dios quiere hombres que se alienten mutuamente, y no que apaguen la pasión de otros, si esos 20 mil hombres seguían en medio del ejercito serian un verdadero enemigo infiltrado, al poco andar habrían traspasado el temor a los otros. Dios anhela hombres de corazón firme y convencidos de la gloria que el va a desatar. Ahora esta primera etapa es la más fácil en los procedimientos de reclutar gente comprometida. Es decir, es fácil descubrir los que saben que no están comprometidos. Pero ahora viene una segunda etapa más peligrosa y es lo que no saben que no tienen compromiso.

Como reclutar gente comprometida III parte

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Hablemos de ministerios mediáticos. Es decir que se sostienen en la imagen y no en el carácter. Así que  la tercera presuposición errada es confundir lo que está delante del hombre con lo que está delante de Dios. Note lo que Dios dice: “El pueblo que está contigo es mucho” ¿Cómo así? ¿No eso es lo que queremos? ¿Que muchos estén involucrados? Es interesante la expresión  hebrea “rab” que la versión en castellano traduce “muchos” se pueda usar tanto como adjetivo y como adverbio en la gramática hebrea. Por ejemplo si se usa adjetivalmente la traducción podría ser: abundante, grande, exitoso. Así que el término puede causar una evaluación de Dios, acerca de lo agrandado que se podían creer todos los que estaban juntos. Es decir el “mucho” se refiere a la jactancia de los que están con Gedeón. Si lo usamos adverbialmente se debería traducir como excedente, abundantemente, y curioso es que se puede traducir como “capitán”. Es decir una forma adverbial hebrea que en castellano no tiene traducción sería “capitaneando”. Quizás una expresión a fin sería “liderando”. En ese sentido el adverbio es diferente al adjetivo ya que  modifica el verbo, y sería que la acción de ellos es más de ser líderes, de mandar que obedecer y ser siervos. Así que Dios evalúa que ellos quieren más protagonismo y deseo de ser victoriosos en lugar de ser siervos. ¡Qué interesante evaluación de Dios! Las personas quieren un puesto para sobresalir, para  ser importantes y ser notados en la congregación. Pocos quieren servir en lugar de mandar.  Les encanta el ministerio mediático que el de servicio. Por eso Dios los debe reducir para que a la hora de la victoria sólo el Dios Todopoderoso se lleve la gloria.

Hablemos de ministerios limitados. Esta es la cuarta presuposición que la falta de apoyo de la gente es falta de apoyo de Dios. Cuando todos se alejan y nadie nos apoya, esto también proviene de Dios y tiene que ver con el plan de Dios. Debemos actuar como Dios nos manda. Muchas veces los cristianos enfrentarán oposición y soledad en sus misiones y visiones. Eso no es motivo para desalientos ni auto-compasión… es motivo para depositar toda confianza únicamente en Dios y fortalecerse en el poder de su fuerza!!!  Note que esa noche el ministerio de Gedeón se vio diezmado en un 70%. Perdió un 70%  de su fuerza para enfrentar la batalla. Eso pudo haber desanimado a cualquiera y podría haber enviado una señal que Dios no estaba con ellos. Pero Gedeón sabía que esta reducción venía de Dios. Por eso estaba tranquilo. En realidad Dios le había reducido  el 70% de problemas con esa gente. Pero Dios sabe lo que hay dentro de esos supuestos seguidores de nuestros ministerios. MATEO 10:32-33 dice: A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 10:33 Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos. Cuando hacemos lo que Dios dice, aún pareciendo locura o algo peligroso, Dios nos respalda. Cuando hablamos la verdad en el nombre de Jesús, duela a quien duela y ofenda a quien ofenda, Dios nos respalda. Jesús enseña esta dura verdad a los que querían seguirle: “El que se avergüence de mí y de mis palabras, yo me avergonzaré de él…” (San Lucas 9:26) De la misma manera que Gedeón tuvo que enfrentarse a su familia y a su pueblo, hoy día una persona que se vea obligada por el Espíritu Santo a enfrentarse a la oposición de los demás, deberá hacerlo bajo cualquier riesgo y prejuicios de los demás, sabiendo que quien salva y tiene todo bajo control es Dios. Ya basta mis queridos  pastores a depender de la gente “que están con ustedes y que los apoyan”. Nunca pierda la perspectiva que nuestro único interés es que Dios sea nuestro apoyo.

Hasta aquí He hablado de cuatro presuposiciones erradas al tratar de encontrar gente comprometida con el ministerio.  La primera es un diálogo con la tendencia a los ministerios familiares. El hecho de pensar que automáticamente mi familia está comprometida con mi compromiso con Dios. La segunda presuposición  tiene que ver con un diálogo con los ministerios de éxito. Aquí cometemos el error de pensar que cantidad igual fuerza y aprobación de Dios. Que mientras más estén involucrados más impacto será del ministerio, pero es totalmente errado, porque nunca podremos medir el compromiso de la muchedumbre. La tercera presuposición es un diálogo con los ministerios mediáticos. Es decir creer que lo que ve el hombre de Dios es lo mismo que Dios ve. Dios ve a los seguidores con serias deficiencias, Dios no está por los voluntarios que se suman a la masa y que hacen lo que les da la gana. Dios quiere gente comprometida con su obra y con él. Que se parezcan a Él en su carácter. La cuarta presuposición es que la falta de apoyo de los hombres  implica falta de apoyo de Dios. Este es un diálogo con los ministerios limitados. El hecho que deserten 22 mil en una sola noche no es de abatirse, en realidad Dios lo que está haciendo es  disminuyendo 22000 problemas en el ministerio de Gedeón. Ahora pasemos a los procedimientos para reclutar gente comprometida en la obra de Dios.

Como reclutar gente comprometida II parte

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I.      Las presuposiciones erradas al reclutar gente comprometida. (Jueces 6:33; 7:1-2)

Hablemos de los ministerios familiares. Comencemos por el vrs. 33 del capítulo 6 de Jueces. Allí dice: “Entonces el Espíritu de Jehová vino sobre Gedeón, y cuando este tocó  el cuerno, los abiezeritas se reunieron con él”. En primer lugar  asumir que la familia automáticamente está comprometida con el ministerio. Se debe notar que los abiezeritas eran de la familia de Gedeón. Es obvio que los que acudieron al llamado fueron inmediatamente sus parientes. Me imagino que había un compromiso familiar, que era más fuerte que el compromiso con la causa de Dios.  He visto que este error es muy común en el ministerio. Hay fundadores que tuvieron un llamado especial en una determinada iglesia y luego sus hijos son puestos (impuestos) sólo porque se asume que el compromiso del padre es el de la familia. Y muchos de estos familiares están allí perseverando e incluso sirviendo a la sombra de un familiar, pero no tienen un carácter personal ni entrega a Dios, y mucho menos están comprometidos con la misión de la iglesia. Lo he visto con pastores a los cuales se les presiona a que sus esposas de facto sean pastoras. Y asumen porque el esposo es pastor ella es pastora. Sin embargo muchas de ellas no sólo no quieren ese título sino que aborrecen ese tipo de trabajo. Una cosa típica en este país en el Salvador (sospecho que no sólo aquí) es la famosa tendencia de los gurús del evangelio (y sus mega iglesias) a dejar de herencia sus imperios a sus siguientes generaciones familiares no porque Dios los ha llamado sino porque su imperio, que tanto les ha costado es un imperio familiar que debe quedar en manos de sus herederos. Usted verá en esas iglesias como los juniors ahora son portavoces del eterno no porque tengan un llamamiento (pienso que más de alguno quizás Dios si lo ha llamado) sino porque como sus padres son los dueños, la gente asume que se le debe reconocimiento de ministro.

Hablemos de los ministerios  de éxito. La segunda presuposición errada es   pensar gran cantidad  involucrada en el ministerio es señal de mover de Dios.

El pasaje dice en el vrs. 3 del capítulo 7 que la gente que Gedeón logró reunir fueron 32 mil hombres. Pero nunca dice que Dios le diera una orden de que juntara al pueblo. Pero ¿Quién no estaría alegre de tener una congregación de 35000 apuntados para echarle ganas en la iglesia? Muchos asumiríamos que Dios está de tras de eso. No se supone que mientras más estén involucrados, más es el mover y avivamiento de una iglesia? Hay una tendencia entre los siervos de Dios,  que cuando Dios los  llama ” para un propósito definido, muchos salen a “buscar” quien los “apoye”. Este es un común y grave error en los hijos del pueblo de Dios. Esto ocurre nada más que por la falta de conocimiento de Dios y falta de comunión con Dios. Cuando alguien recibe una misión, Dios dirá exactamente qué hacer, cómo hacer, dónde hacer y con quién hacer…. si Dios no habla, entonces hay que esperar, orar más y buscar la guía del Espíritu Santo. El que se impaciente, se equivocará, no estará actuando espiritualmente sino carnalmente (por sus instintos humanos) o emocionalmente (por el deseo de su alma).  En todas las cosas buenas y malas, pequeñas y grandes Dios prueba nuestra fidelidad y nos hace ver lo que hay en nuestros propios corazones.  El hombre necesita entender que para que Dios lo use, él debe dejarse usar. Dios dispone las personas que van a estar juntos en la tarea, lo que hay que hacer es orar que Dios nos muestre quienes son, y cuando recibimos nombres y caras, pedimos confirmación, como hizo Gedeón en cada situación. No debemos “confiar” en la primera oportunidad ni en los candidatos que aparecen, porque también será un gran error. Satanás coloca sus “ayudantes” en nuestro camino disfrazados de “luz” y se comportan como los mejores, pero Dios tampoco los mandó. Nadie que sale a buscar “seguidores” le irá bien, si Dios no lo mandó. Nadie que se apresure a elegir sus “ayudantes” le irá bien si Dios no lo confirma. Seguramente se meterá con personas que después le causen problemas. Dios mismo siempre nos coloca en gracia delante de los hombres, y donde estemos habrá personas con corazón dispuesto a apoyarnos y respaldarnos con sus acciones, sus recursos y su oración. El problema que muchas veces enfrentamos los pastores cuando llegamos a una iglesia es que de por sí ya nos imponen las personas que deberán estar con nosotros en el ministerio. Y muchas veces no han sido las mejores o las de mejor carácter. Aunque siempre encontramos buenas personas también.

¿Qué ve un hombre santo? III parte

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¿Así que ve un hombre santo?: Ve la gloria de Dios.

  Imaginemos lo contradictorio de esta situación, las piedras caían y Esteban veía la gloria de Dios, un encuentro con la gloria de Dios provoca la muerte del hombre. Es indefectible, cualquiera que se encuentra con su gloria cae a tierra, la gloria de Dios es el peor punto opuesto de la naturaleza humana, pues la gloria de Dios es el conjunto de sus atributos perfectos de santidad, justicia, verdad, etc.. Isaías tuvo una experiencia con la gloria de Dios. La visión de la gloria de Dios hace al hombre tener conciencia de su mal, de su precariedad, de su incapacidad,  cuando un ser humano ve esa gloria, clama, Ay de mi…que soy muerto…ay de mi no soy nada comparado con Dios. No tengo esperanza a menos que él sea movido a misericordia por mí. La gloria de Dios ante los ojos de Esteban era un consuelo, pues si bien la muerte ya le había alcanzado el tenia presente que esa gloria divina le seria compartida. Él tenía los ojos puestos en el cielo con fe; de allí viene su socorro y allí tiene la puerta abierta. No pueden ellos interrumpir la comunión que tiene con Dios y el ofrecimiento que de sí hace a Dios. Los que están llenos del Espíritu Santo miran al cielo porque allí está su corazón. Dios le comparte su gloria le deja ver aquello que Moisés rogo por contemplar pero le fue negado en parte, pero para Esteban le fue concedido completamente Somos capaces de ver lo glorioso de Dios en medio de las dificultades, cuando un hombre puede comprender lo glorioso de su Señor, nada le puede sacar de esa comunión con él, nada interrumpirá esa visión maravillosa, podremos mantener nuestra mirada y nuestra capacidad de maravillarnos fija en Dios, su gloria se deja ver a los hombres fieles. Que ve un santo, un santo ve que su Dios es grande, bueno, perfecto, poderoso, en toda circunstancia aun cuando está muriendo. Un testigo verdadero testifica en todo tiempo lo grande que es su Dios.

¿Así qué ve un hombre  santo?:   Ve a Jesús a la Diestra de Dios.

Ahora en el punto culmine de esta experiencia Esteban tiene una visión producto de que los cielos se abrieron para él, para permitirle observar una imagen maravillosa, el vio a Jesús, vio al maestro a la diestra de Dios, le vio exaltado, glorificado, le vio reinando, con un nombre sobre todo nombre, lo vio como el juez del mundo y el intercesor de los santos, le vio como rey, ya no como carpintero, aunque sus enemigos pensaban que se habían desecho de Él, no era así, el estaba de pie al lado del Padre viendo a su siervo ser martirizado. Consideremos algo glorioso como un dato literario pero trascendente en este minuto crucial de la vida de Esteban, Lucas el escritor de este libro uso un método de recopilación de información científico, unió los relatos con las evidencias y los testimonios de muchos testigos, sus informes eran documentos serios, prácticos y literales, el no se abstraía a lo onírico sino que el registro hechos reales, por lo tanto la afirmación de que Esteban vio a Jesús, era una afirmación literal…Gloria a Dios!! Si Esteban veía con los ojos de la carne a su Señor, el maestro del cual había oído, y que amaba estaba presente frente a sus ojos, que privilegio para un santo testigo como él. Le vio vivo, le vio presente, los judíos pensaban que nadie más volvería ver al hijo del carpintero, pero con ira y frustración constataban, que no pudieron deshacerse de Jesús, pues ese Esteban literalmente le veía y se encargaba de gritarles a todos que así era, cuanta, rabia provoco en ellos pero cuanta gloria y paz broto en el corazón de Esteban. Esa es la gloria de cada hombre y mujer que está muriendo por la causa de Cristo, que los cielos se abren para ellos y ven que aunque el mundo entero le odie, su Señor, su Jesús, su maestro está vivo y reinando y le ama, y esta a su favor,  que le recibe que le dice ven buen siervo, entra a la gloria de tu Señor, ¡qué fuego, que balas, que hacha, podrá empañar esa gloria!!   Qué razón tenía Pablo al escribir luego: “ La cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. Efesios 1:20-23. Y recuerde que este Pablo fue el primer convertido de ese testimonio de Esteban.  Un testigo verdadero ve a Cristo exaltado y a su lado en los momentos más apremiantes de su existencia, cuando el horno está más caliente, uno semejante al hijo de los dioses se pasea entre las llamas al lado de sus hijos, y sabe que no está solo, por eso cuando te sientas oprimido y triste por causa de tu fidelidad a Dios gózate, Cristo el hijo del hombre está presente ante tu sufrimiento. Pero si hasta aquí no hemos sido un buen testigo, si solo hemos sido tibios nominales, sin poder, secos de la presencia de Dios, no podremos avanzar por el supremo galardón. Pero si quieres convertirte en un testigo fiel de Cristo…nada podrá detenernos las puertas del hades no prevalecerán, el mundo será trastornado por el amor de Dios y el poder del Espíritu Santo en su iglesia…

¿Qué ve un hombre santo?

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En este tiempo de búsqueda me he preguntado  cómo puedo recuperar una visión más celestial, más de lo otro, de lo eterno que de lo material y mundano. A veces mi visión está tan llena de carnalidad, de humanidad. Entiendan que no estoy pensando en un aislacionismo y abstraerme de la realidad. Pero es que en los últimos años he estado rodeado de  personas que ven las cosas tan humanas, tan de aquí, tan racionales, tan normales. Su compromiso es tan mediocre, estoy rodeado de actividades religiosas tan de nosotros, para nosotros y por nosotros que nos olvidamos del Otro, del que realmente vale la pena servir.  Por ejemplo no sé ustedes pero en la iglesia que ministro, tenemos dos cultos entre semana y son tan  escasos en cuanto a asistencia. Aunque hace mucho he entendido que no puedo medir el éxito de la reunión por la cantidad de gente que llega,  sin embargo no cabe duda que la poca asistencia sea indicador del estado espiritual de una congregación. Cuando observo la vida de Esteban, puedo ver la vida de un hombre santo. ¿Pero que ve un hombre santo? ¿Cuál es su visión? Lea lo que dice la Escritura: Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, 56y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.  ¡Wow! ¡Qué visión! Es obvio que el precio de la fidelidad a Dios, es grande, no es algo que un pusilánime hombre carnal pueda pagar, porque no tendrá ni las agallas ni el valor en sus bolsillos para cancelar del precio exigido. Esteban el joven diácono, el sirviente de las mesas de la primera iglesia, era un hombre peligroso, peligroso para un mundo perdido, pues tenía las características propias de un mártir. Tenía la visión de un testigo. Su perfil criminal era terrible: era un varón de buen testimonio, lleno del Espíritu santo, y de sabiduría. Un peligro, una afrenta a la cultura y la inmoralidad. Un insulto al infierno.  Cristo antes de ascender a los cielos, dijo que debían esperar en Jerusalén hasta que se cumpliera la promesa del Espíritu Santo, para dar a los discípulos el poder de ser testigos, el poder de ser mártires. Por eso nadie sin el Poder del Espíritu Santo puede ser un testigo eficaz, y no habrá testigo inútil cuando ha sido investido de ese poder Glorioso, cuando ha aceptado la compañía del glorioso paracletos, el consolador prometido.

Sin embargo el texto que leemos es un cuadro doloroso, triste, y desafiante en extremo, un joven muriendo, un joven terminando sus días, mucho antes que cualquiera lo quisiera, quizás con proyectos inconclusos, pero con una visión que lo llevo más arriba del dolor, más allá de la muerte una visión propia de un hombre santo. ¿Que ven los hombres santos?, ¿que ven los verdaderos mártires, cuáles son sus metas? Analizaremos estas preguntas y espero que al terminar nosotros también estemos dispuestos a tener la visión de un santo. Y a considerar el fin de nuestra vida.

Creyentes cautivos: Libertad de la opresión

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En el libro de Jueces he encontrado varias raíces de una adicción o repetición de una conducta. El libro de los jueces establece ese patrón de un ciclo de ataduras que no se rompía totalmente. El pasaje de Jueces 6 nos habla de una forma particular en que nuevamente el pueblo de Israel volvía y caía en la misma cosa. ¿Qué son los principios de una adicción o atadura? Muéstrame Señor libertad en este estudio por favor. ¿Cómo rompemos esa adicción?

1.      Primer principio: la realidad de la adicción

Dice Jueces 6:1: “Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años”. ¿Qué revela este pasaje con relación a la opresión? Dice “Los hijos de Israel”. “Ben Yishrael”. Esto revela la condición o materia prima donde se puede desarrollar una opresión que me someta. Primero implica que la realidad es colectiva. Es decir no es algún hijo de Israel sino que la implicación es “todos” los hijos de Israel. El que sea colectivo nos muestra que hay situaciones colectivas que son más propensas a una manifestación de la opresión y de las ataduras. ¿Cómo se desarrolla en toda una nación una actitud tan mala que los lleva a la destrucción?  Por otro lado son hijos de Israel. En segundo lugar es contradictoria.  Esto habla de una contradicción en términos de identidad. El término Israel es “el que pelea con Dios  o el príncipe de Dios”. ¿Cómo se puede ser príncipe y ser esclavo a la vez? ¿Cómo hace el enemigo para someter mi autoridad de príncipe y convertirme en un simple esclavo sin poder?

Luego el texto dice “hicieron lo malo” “asah rah”. Este verbo imperfecto implica un estilo de vida y por otro lado la palabra “rah” implica lo maligno, lo no placentero y se puede usar como “lo peor”. ¿Cuál será la implicación de esta frase? Así que esta frase en tercer lugar  nos habla de la carnalidad del pueblo. La implicación es que toda atadura proviene de nuestro pecado y carnalidad.  Hoy hay proponentes cuya  tesis es que los cristianos y los no cristianos a menudo requieren un “encuentro de liberación” para echar fuera demonios residentes que nos esclavizan al deseo sexual, la ira, la bajo autoestima, el abuso de substancias, la fascinación con lo oculto, la incredulidad, y otras formas de impiedad. El modo de este ministerio, sugiere una forma particular de actividad pastoral: echar fuera demonios. Es parte de una teología práctica de la gente (una manera de enfrentar los problemas de la vida) que ha encontrado una expresión variada tanto en el ministerio pastoral como en los métodos de crecimiento personal. El evangelismo de liberación , por ejemplo, busca el echar fuera demonios de la gente y de los lugares para que los individuos y los grupos puedan venir a Cristo quienes de otra manera no podrían venir. La forma de lograr una vida santa por medio de la liberación es  buscar romper las fortalezas demoníacas edificadas dentro del cristiano; “cuando el demonio se va, el cristiano crece.” La santificación en el ministerio de liberación  puede ser hecha a otros como parte del discipulado – consejería. Y los cristianos pueden aplicar esto a sí mismos después de habérseles enseñado los métodos de auto liberación continua. En resumen, la guerra espiritual de liberación mira la lucha de los cristianos como una batalla en contra de demonios invasores, ya sea para repelerlos a la entrada o echarlos fuera después de que han establecido su residencia. Esto obviamente está basado en la presuposición principal de que dentro del corazón humano residen demonios de pecado. De acuerdo con los defensores del ministerio de liberación, la gente padece una demonización moral. Por ejemplo, los demonios residentes de la ira, lujuria, terror, orgullo, rebelión y acusación, refuerzan (y en cierta manera, controlan) la ira, la inmoralidad, el temor, el egoísmo, la obstinación, y la auto recriminación de la persona. Los demonios establecen su residencia y, en un grado mayor o menor, toman el control de las funciones del corazón. Como invasores del alma, ejercen el poder de un gobierno tras bambalinas. En el pensamiento de la teología de “liberación espiritual” sugerir  que alguien tiene un problema “espiritual” es sugerir que puede tener un problema con un “espíritu”: espíritus inmundos que ciegan el entendimiento, esclavizan la voluntad, y explican porque un cristiano bien intencionado parece ser incapaz de cambiar. Tal “demonización” o “influencia” no es vista como un control global (como la “posesión”) sino como un puñado de habitantes extraños dentro de la personalidad humana. Podríamos usar la metáfora de la personalidad humana como el disco duro de una computadora con demonios que actúan como los virus de computadoras. Estos virus pueden escribir encima y corromper sectores del disco duro, ejecutando sus propias ordenes dentro de esos sectores. Tales demonios deben ser removidos; el ministerio de liberación  es el programa de protección viral. Los proponentes dicen que los demonios obtienen su acceso (un lugar) de maneras diversas. Una es a través de nuestros propios pecados. Tales pecados habituales como la inmoralidad, la ira y falta de perdón, la adicción a las drogas, alcohol, o comida puede dar a los demonios un lugar donde pararse, el cual pueden ellos solidificar para formar una fortaleza. O las prácticas ocultistas y los objetos de culto pueden atraer demonios. Las emociones fuertes en la niñez, tales como los temores y la ira, pueden llegar a ocasionar la demonización. También los pecados de los antepasados (por ejemplo, el ocultismo o la inmoralidad) pueden atacar a la generación presente con demonios heredados. O el pecado directo de otros en nuestra contra, tal como el abuso físico, sexual, ritual satánico o emocional puede proveer una puerta de entrada para los espíritus inmundos. Tales espíritus pueden causar que nosotros repitamos los mismos pecados, que estemos humillados en culpa y baja autoestima, que vivamos esclavizados a la amargura, temor, escapismo, o causar varias aflicciones físicas. El drama de la vida humana es vista como un drama espiritual”: Infiltradores e invasores circundan a nuestro alrededor, buscando lugares para penetrar las defensas de la personalidad humana. Este es el diagnóstico para el cual, el  ministerio de liberación  es el tratamiento. Sin embargo en nuestro texto vemos que la consecuencia de su esclavitud estriba en que los israelitas ellos decidieron hacer lo malo. Eso significa que las conductas recurrentes están en la decisión personal y en el pecado personal.  Es obvio que el enemigo toma ventaja y actúa con más libertad, pero nosotros no somos víctimas inocentes que se nos transfiere un espíritu maligno que nos hace pecar involuntariamente. Es posible que en este contexto de Jueces 6 “lo malo” se refiera a una condición de idolatría y pérdida de la identidad de Israel como un pueblo monoteísta. La cuarta cualidad de la realidad es cínica. La frase dice: “ante los ojos de Jehová”. La expresión para “ojos” es “ayin” esa expresión denota la misma cara o rostro de Dios. Esta expresión es metafórica para enfatizar el descaro de una acción. En nuestro caminar se oyen las expresiones “lo hizo en su propia cara”, como diciendo que no se ocultó sino que fue descarado al hacerle algo a esa persona. Lo mismo tiene que ver esta expresión. Es decir el pecado de Israel era descarado y público, no les importaba hacerlo en la misma “cara de Dios”. Habían perdido todo tipo de temor y respeto por la persona del único existente (eso significa Yahweh). Son un pueblo cara dura. Una quinta cualidad de esa realidad es el curso de la realidad. Note que dice “y Jehová los entregó”, podemos ver el curso o proceso que tomo esta realidad en Israel. La expresión “entregó” es muy interesante. Es la palabra  hebrea “Nathan”. Esta expresión habla de intercambio, de devoción, de entregar completamente, y por estar en tiempo imperfecto es contínuo. Ahora hay que notar bien que la causa o curso de la esclavitud es Dios. ¿Cómo uno hace una liberación de algo que viene de Dios? La mayoría de personas no se percatan que hay cosas que suceden en nuestras vidas porque la mano de Dios está inmiscuía y que tienen que ver con nuestros pecados y decisiones carnales. Una sexta cualidad de esta realidad está en la expresión “en mano de Madián”. Esto habla de las circunstancias de la realidad. Madián no es el centro de la esclavitud es el instrumento, el centro es la disciplina de Dios. Muchas personas pensarían en liberar a Israel de Madián, pero Madián no es el problema ese es el instrumento para hacernos conciencia de cuál es la realidad del problema que tenemos. El problema de  la atadura de Israel no era Madián que podía ser la manifestación visible de un problema, sino la desobediencia y alejamiento interno de Israel.  Finalmente la frase “por siete años”, nos habla en séptimo lugar de las condiciones  de la realidad. ¿Por qué escoge 7 años Dios? Lo desconozco, lo que si se es que Dios tiene tiempos para ajustar cuentas y solo él sabe cuánto será. Esto nos habla de la soberanía de Dios  en un problema recurrente.

Así que una primera descripción de este problema es su realidad. Esa realidad tiene a lo menos  7 pilares fundamentales. Si no somos conscientes de ellos difícilmente podremos ser libres de mi opresión. Esa realidad de la atadura nos enseña colectividad, es decir hay ambientes que promueven un caldo de desobediencia, en segundo lugar esa realidad es contradictoria, lo que implica una lucha espiritual entre los que somos y lo que el enemigo quiere hacer con nosotros. En tercer lugar esa realidad nos motiva a pensar en la carnalidad que poseemos y como esta nos lleva a estado de esclavitud espiritual. En cuarto lugar esa realidad refleja nuestro cinismo, pues pecamos abiertamente ante los ojos de Dios. En quinto lugar esa realidad sigue su curso pues Dios actúa juzgando y permitiendo esa esclavitud. En sexto lugar nos habla de las circunstancias que Dios usa, en este caso el pueblo de Madián. Finalmente nos lleva a las condiciones de esa realidad, fueron siete años hasta que Dios decidió traer libertad.