Otro libro…de esta semana…

Este libro, no tiene una gran profundidad exegética pero puede dar buenas ideas para estudios de mujeres…

La Uncion de Ester_ Conviertase – Michelle McClain-Walters

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Encuentro de Dios para superar la desobediencia…

 

Un granjero le preguntó a su vecino si podía pedir prestada una cuerda.”Lo siento”, dijo el vecino, “estoy usando la cuerda para atar mi leche”. “¿Leche?” exclamó el primer granjero. “La cuerda no puede atar la leche”.”Lo sé”, respondió el vecino, “pero cuando un hombre no quiere hacer algo, una razón es tan buena como la otra”.

Vivimos un mundo espiritual en donde tenemos muy buenas excusas para no hacer lo que Dios quiere. Esta superficialidad se ve enfocada en una oración que encontré. Lea lo que un hombre escribió.

Me gustaría comprarle a Dios un valor de $ 3, por favor, no lo suficiente como para explotar mi alma o perturbar mi sueño, pero lo suficiente como para igualar una taza de leche caliente o una siesta al sol.   No quiero lo suficiente de él para hacerme amar a un hombre negro o para recoger naranjas con un migrante.   Quiero éxtasis, no transformación; Quiero el calor del útero, no un nuevo nacimiento.   Quiero una libra de lo Eterno en un saco de papel.   Me gustaría comprar $ 3 de Dios, por favor. 

Si hay alguien que demuestra su deseo de permanecer siempre en el útero y no nacer es el profeta Jonás. Dios tendrá que trabajar en su actitud  de desafío y rebeldía contra Dios. ¿Qué usa Dios para que Jonás se acerque? Hay seis  elementos dentro del libro que Dios utiliza.  El libro repite hasta cuatro veces la expresión “…Dios preparó…” En ese sentido Dios está detrás de los seis elementos que usa para que Jonás se acerque.

Lo primero que preparó Dios fue una tormenta. En segundo lugar preparó un pez, preparó una ciudad. En cuarto tercer preparó una calabacera y finalmente un gusano. Cada elemento derriba un prejuicio en Jonás.

 

Veamos en primer lugar que Dios levanta una tormenta en la vida de Jonás.   (1:1-16)

Es  interesante  que el vrs. 4 es la clave de este pasaje. (1:4). Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar. ¿Porqué él hizo esto? Dios había hablado con Jonás  y le había asignado una labor. Dios le dijo a Jonás ve a la ciudad malvada de Nínive y avísales que yo les hago una advertencia  y Jonás no quería ir, y efectivamente no fue. Es más se fue en una dirección diferente. Fue al puerto más cercano  y compró un boleto  en el barco para ir a Tarsis. Este nombre es una descripción antigua de la nación de España. Esta es una desobediencia muy particular. Dios bien pudo haber mandado a alguien más ante la renuencia de Jonás, pero ahora es un duelo de voluntades. Es un momento en el cuál se deberá establecer que voluntad prevalece. Dios no se rindió con Jonás y esta es una verdad importante para ti y para mí. La tormenta entonces se levanta para desafiar  la voluntad.

¿Cuáles fueron los beneficios que encontramos en medio de la tormenta en nuestras vidas?

En primer lugar es para despertarnos.Hay que notar aquí que en dos ocasiones  se lee la palabra “dormir”. El pasaje en los vrs. 5 “echado a dormir” y “que tienes dormilón”. Reflejan el hecho de la insensibilidad de Jonás ante la situación. Dormir según el diccionario de la RAE dice que es “estar en aquel reposo que consiste  en la suspensión de los sentidos y de todo movimiento voluntario”. A veces me preocupa el hecho de que tengo un sueño tranquilo sabiendo que estoy en desobediencia con Dios. No confundamos  esta tranquilidad con paz espiritual.  Más que una tranquilidad, es un escape. Dormir nuestra conciencia, decirnos a nosotros mismos que estamos bien con Dios, disfrutar de prosperidad para engañarnos que tenemos  eso porque Dios  no está en contra de nosotros después de todo. Hay que notar que Jonás  en cierto sentido pensaba  que se había salido con la suya. Dios le había dejado llegar el momento  en que probablemente pudo haber dicho “aquí no hay forma  de volver atrás…ya caminé mucho sin Dios, no hay forma de comenzar de nuevo.  Nunca menosprecie el poder de Dios. El siempre podrá hacernos regresar aún si estamos en medio de una mar y gobernados por las circunstancias  (el barco en medio de la mar) o por otros  que tienen mayor capacidad que nosotros  (los marineros).

Pero también en segundo lugar  lo hace para desafiarnos. Notamos que en este pasaje  vemos que la gente del barco concluye que Jonás tiene algo que ver con la tormenta. Ellos no tienen ninguna duda de la tormenta. Dios la había con el propósito  de que entendiera  que estaba tras él. Sin embargo su desobediencia  estaba a punto  de hacer perecer a varias personas inocentes. No creas que desobedezcas en un vacío, siempre  habrá consecuencias para personas que están a nuestro alrededor.

En tercer lugar descubrirnos. Notemos que en el clímax de la tormenta la gente le obliga a identificarse y a declarar quién es realmente Jonás. Su declaración es asombros, más que testimonios a los otros  es un auto recordatorio de Dios “Jonás”

Es para que se dé cuenta de que el lugar donde está no debería estar. Ni siquiera lo que dice ser es realmente. El se auto declara  “soy hebreo y temo a Jehová Dios de los cielos que hizo el mar y la tierra”. Al hablar así Jonás reconoce que Dios es causante de su tormenta. Además el mismo ha declarado  a sus compañeros de viaje.  El texto dice “El se los había declarado” (v.10). No es suficiente  con tener cierto reconocimiento  de nuestra desobediencia. Esta es la razón por la que Dios  quiere cambiarnos antes  de cambiar nuestras circunstancias. Pero ¿querrá Jonás regresar?. A estas alturas todavía no.

En cuarto lugar devolvernos.Es interesante que Jonás  comete suicidio mental. Su mejor opción es quitarse la vida. Es muy dramático las estupideces que se nos ocurren para solucionar nuestras crisis espirituales.  Nos hemos metido nosotros mismos en esos problemas  y por lo general ante los serios problemas  que remos soluciones simples o complicamos nuestra situación con nuestras propias soluciones. Queremos salir rápido de los problemas que nos han alejado de Dios, pero Dios no nos saca rápido  de los problemas  para que realmente estemos convencidos  de que aprendimos la lección de gobernar nuestras propias vidas.

En segundo lugar Dios levanta un pez.  (1:17-2:1)

Pero ahora Dios interviene de nuevo  en su vida y al final del capítulo 1 dice que Dios tiene “preparado un pez”. Este pez se tragó a Jonás. Dios envió este pez para que Jonás pudiera cambiar de dirección. Jonás quería ir a España, Dios quiere que vaya a Nínive. La presencia del pez no es un accidente. Dios está interviniendo  en la vida de Jonás con un propósito. Dios levanta un pez para desafiar nuestra terquedad.

Ahora les puedo decir  que Jonás no consideró el pez  como una gran bendición. El no lo tomó como una mejora de su condición actual. Recuerde que el esperaba morir  y morir ahogado. ¿Cuánto tiempo le hubiera tomado morir ahogado? ¿Diez minutos? ¿20 minutos Pero ahora el panorama cambió. Ahora se encuentra con una larga penosa y dolorosa muerte a medida que su cuerpo  está siendo digerido por los ácidos del estómago del pez. Esto no es una forma agradable de morir. Su condición es peor que nunca  y cuando tu desobedeces a Dios el puede enviar a tu vida para traerte de regreso y no es una experiencia placentera. Olía muy feo dentro del pez y estaba muy estrecho e incómodo.

Sin embargo desde la perspectiva de Dios el prepara el pez para darte oportunidad de que regreses y si lees bien la historia, te dará cuenta  de que el tiempo  en que permanece Jonás dentro del pez el está orando y ese es un muy buen plan cuando estás dentro del pez. Les sugiero enfáticamente  a ustedes que cuando Dios los ponga dentro de un pez se pongan a orar, que se arrepientan  porque por esa razón  es porque Dios  te ha puesto adentro.  Pareciera que Jonás dijera ¡Oh! Dios  está enojado conmigo, me quiere hacer sufrir. Pero eso no es cierto. El propósito de Dios es traerte de regreso. Hay dos tipos de juicio. Uno es el de retribución, es como pagar por una deuda  que has cometido y el otro es juicio de corrección que consiste en que tu hiciste mal así que Dios elaboró un plan para enderezarte y para prevenir que vuelvas a cometer ese error. Ahora aquí están las buenas noticias, Dios prefiere la corrección  más que la retribución, su propósito para hacerte sufrir  dentro del pez es para traerte de regreso.

Tres elementos usa Dios para doblegar la terquedad de Jonás.

La primera expresión que se repite varias veces es la expresión “rodear”. La expresión implica estar cercado y totalmente aislado. Así que Dios usa la inmovilidad para tocar tu terquedad.Por otro lado la narración del capítulo 2 expresa también otro elemento importante en la manera que Dios combate la terquedad. Quiero usar la expresión del vrs. 5 “el alga se enredó”. Es la expresión enredarse la que me resulta metafóricamente puntual para describir la incomodidad de Jonás. Hay expresiones como angustia, desfallecer, desechar. Jonás ha perdido la esperanza debido a que Dios usa la incomodidad. Así que en segundo lugar Dios usa la incomodidad

Pero hay un tercer elemento que Dios usa para doblegar la terquedad de Jonás y esta es la inseguridad. Jonás declara que los que se alejan de Dios siguen “vanidades ilusorias”. (vrs.8) Está consciente que no es nada seguro alejarse de Dios pues termina perdiendo todo tipo de ancla en la vida.

En tercer lugar Dios levanta una ciudad. (Capítulo 3)

Una de las cosas más curas que uno puede experimentar en la vida  es  observar lo cruel que las personas pueden ser con los cristianos que cometen errores. Pero siempre me ha impresionad Dios, porque él es el Dios de las segundas oportunidades, es más es el Dios de múltiples oportunidades. Es muy curioso que el pez vomitara a Jonás en una playa. Muchos eruditos dicen que fue la playa en las costas de Nínive. Dios avanzando en sus planes de manera misteriosa y a pesar de nosotros. Jonás podría haber pensado que todo había terminado, pudo llenarse de mucha incredulidad tanto de salvarse como de volver a Nínive. Muchas cosas que hacemos  no necesariamente nos gustan. Estar bajo autoridad implica no necesariamente  estar de acuerdo con lo que Dios nos manda hacer.  Dios levanta una ciudad para desafiar una segunda oportunidad.

Esta oportunidad implicó varias cosas. Nos lleva  a un renovado  diálogo con Dios  (Dios vuelve hablar a Jonás) Dios se había callado durante el viaje de Jonás si observamos el habla en 1:1 y no vuelve hablar hasta en 3:1. Dios es así. Cuando Dios nos dice algo para hacer, no le gusta repetir las cosas así que una vez ha ordenado y no se hace caso se queda callado hasta que se cumpla lo que ha dicho. Es un nuevo diálogo con una antigua orden.

Hay una renovada comisión con Dios(ve a Nínive). El deberá ir a la ciudad que ya se le había señalado. No debe inventar nuevas cosas, es un viejo reto que Dios estableció y que debe ser cumplido. Estamos en un tiempo en que debemos volver a las visiones esenciales de la vida cristiana y del ministerio cristiano. Dios no está inventando nuevas comisiones, de hecho no pasa a nuevas comisiones sino terminamos con las antiguas comisiones que nos ha dado.

Dios da un renovado respaldo a Jonás.   Dios da un nuevo respaldo a Jonás. Pero en Jonás hay un cambio de conducta pero no de actitud. Simplemente él hace su trabajo pero no lo hace con amor y entrega. Si leemos el texto a pesar de su mediocre predicación (recorre una ciudad de tres días en un día) hubo una conversión total de la ciudad desde los líderes hasta todo el pueblo. Sin embargo no hay satisfacción espiritual en la vida de Jonás. La ciudad no convence a Jonás de la misericordia y la obra de Dios.

En cuarto lugar Dios levanta una planta.En el capítulo 4 observamos que Dios levanta una planta. Es de difícil traducción la expresión que se usa. Aparentemente es una planta de hoja ancha, que podía proveer sombra. Podemos ver que Dios no solo se preocupa de tu comportamiento sino también de tus sentimientos. Dios levanta una planta para desafiar nuestra irritabilidad. No cabe duda que Jonás está extremadamente molesto.  Ahora observa que cuando desobedeces Dios prepara un pez, cuando obedeces Dios prepara una planta y la pone sobre tu cabeza para proporcionarte  sombra, él te bendice, te anima y esta es la recompensa por la obediencia. Dios interviene en tu vida porque él se preocupa no solamente por lo que tu haces sino por lo que tu sientes. El pez fue una necesidad sin el pez, Jonás hubiera muerto, la planta también es un lujo de necesidad, es como un regalo de amor para Jonás. Es para decirle Jonás te amo todavía, y todavía se tu dirección, se dónde vives y cómo te sientes. Dios va hacer eso en tu vida, cuando estés desilusionado y cuando has tratado de hacer lo mejor para agradarle a Dios, el lo ha hecho  por mí muchas veces. Algo que yo no merecía, algo que yo no esperaba, pero simplemente Dios me lo dio para decirme que me ama todavía. Así que Dios utiliza la planta para reafirmarlo, animarlo y valorarlo.

En quinto lugar Dios levanta un gusano. Al final del capítulo 4 después de la planta Dios preparó un gusano  y gusano que Dios preparó destruyo la planta que había preparado a Jonás. ¿Cuál fue el propósito del gusano? Enseñarle una lección a Jonás. El pez  fue para regresarlo, la planta fue para animarlo pero el gusano fue para valorar las cosas. Porque el problema es que ahora  es que Jonás está tan contento  con su planta que solamente está pensando  en ella. Pero hay algo más importante para Dios que la planta. Y es la gente de Nínive. Dios levanta un gusano para desafiar su necesidad. Cuando Jonás se distrae por los beneficios de la planta Dios envía un gusano. Dios puede quitar las bendiciones cuando ellas nos hacen perder las perspectivas de nuestro llamado y de nuestra identidad en este mundo. No nos gusta la idea pero esto fue lo que le pasó a Jonás. Dios envió un gusano que destruyó su bendición.

Sea como sea nuestra situación, Dios siempre es el Dios de las segundas oportunidades. Es posible que usted se encuentre atrapado como Jonás en el pez. Pero recuerde que ese pez lo está llevando a su destino, donde Dios le volverá hablar y le dará una nueva oportunidad para que usted reconstruya su vida. Solo le queda orar y anticipar su libertad por fe. Dios se lo ha prometido.

Un encuentro con Dios para sanidad…

Debo reconocer que cuando hablamos de sanidad en la biblia, nos paramos sobre una capa de hielo frágil y resbaladizo. En todos mis años de ministerio he estado varias veces en presencia de actos de sanidad de Dios. Estos actos han sido a favor de mi propia salud como en la salud de otros. Pero no he estado en suficientes. De hecho se podrían contar con los dedos de mis manos.

Y es que el tema de la sanidad es bastante complicado porque muchas veces podemos mal entender lo que la Biblia enseña sobre ella.

Mi propia experiencia se ve reflejado en una sola frase que El Espíritu me mostró relacionada con mi actitud a la sanidad. En palabras  del padre del niño endemoniado de Marcos 9:24. Mi fe en la sanidad divina oscila entre “creo y ayuda mi incredulidad”.

No es para muchos oculto que en la diversidad de la iglesia hay diferentes extremos con respecto a la sanidad divina. Están por un lado los que hacen de las sanidades un espectáculo lleno de exhibicionismo desmedido. Y que muchas veces encubre el fraude y el engaño y por sobre todo la manipulación de la confianza de quién necesita la sanidad. Y por otro lado está la frialdad teológica que anula todo tiempo de intervención divina y sanidad en la actualidad. Estos insisten en que una sana doctrina está exenta de estas prácticas.

Acepto que mis raíces han sido desde la óptica “conservadora” habiéndome movido a una apertura a la obra soberana de Dios, en donde él tiene la última palabra. No me considero ni con una espiritualidad conservadora o carismática. En realidad mi acercamiento tiene que ver más con lo neumático, lo bíblico que incluye los dones y carismas pero que no son el fin de mi práctica.

Sin embargo siempre cabe la pregunta sobre el hecho de ¿por qué no miro más milagros de sanidad en mi vida? ¿Creo realmente con plena fe que Dios puede hacer milagros de sanidad hoy o simplemente es un discurso teológico que me hace ver actual y no cerrado?

El padre del chico con el espíritu mudo en Marcos 9 se acerca a Jesús con una petición, pero también con una de las declaraciones más honestas y francas de todo el Evangelio: “Creo, pero ayuda a mi incredulidad”. Verdaderamente la incredulidad nos rodea por todas partes. Somos mucho más incrédulos que hombres y mujeres de fe. Cuando creemos, nos dura lo que un suspiro, porque en nuestra naturaleza está el cuestionar una y otra vez las promesas de Dios y con ello no hacemos más que alejarnos de ellas y restar bendiciones a lo que supone vivir la vida con Él, en Él y en Sus promesas.  ¿Por qué hacemos esto? Creo que se debe a nuestra manera de creer en Dios y en su poder. Y he aquí algunas razones.

Primero, creemos desde nuestras capacidades. Si no somos capaces de algo entonces no sucederá. Segundo, creemos desde lo que podemos ver. Si lo veo entonces sucede. Tercero, creemos desde lo que queremos creer. Enmarcamos a Dios desde nuestras preferencias y esquemas. Cuarto  creemos desde lo que otros creen. Creemos si ciertas cosas suceden antes de que tengamos que dar un paso de fe…y dejamos de orar pidiendo lo que no creemos que suceda. …dejamos de hacer cosas que Él nos pide porque pensamos que, en el fondo, no sirven para nada. …dejamos de hablar del Evangelio a otros porque creemos que la incredulidad de los demás es más fuerte que el mensaje de Cristo. Es difícil creer desde una mentalidad como la nuestra, desfigurada por la duda y lo material, lo físico, lo que se toca y se palpa. Pero hoy, como antaño, al que cree, todo le es posible.

La reflexión de esta porción de la Biblia está relacionada con el milagro de la mujer con la hemorragia y que al tocar el borde el manto de Jesús fue sanada.

Es un pasaje bastante expuestos por los predicadores, de tal manera que se centra en cómo ser sano. Sin embargo no quiero enfocarme la persona de la mujer, porque el texto está muy claro con respecto al que, al cómo y al porqué que ésta mujer fue sanada. Sino en la actitud de los discípulos que retrata bastante a la actitud de muchos creyentes hoy cuando se enfrenta a una sanidad divina.

¿Por qué los discípulos se pierden la sanidad de la mujer? ¿Por qué tienen una actitud de molestia ante la pregunta de Jesús sobre quién lo ha tocado? ¿Por qué después se convierten en espectadores mudos ante la explicación de la sanidad de la mujer? ¿Por qué nosotros no vemos más sanidades en nuestra vida y en la vida de otros? ¿Qué nos estamos perdiendo? ¿Qué estamos haciendo que interrumpe la manifestación de Dios en mi vida y en la tuya?

Marcos 5:30-31 dice:

“30 Al momento también Jesús se dio cuenta de que de él había salido poder, así que se volvió hacia la gente y preguntó: — ¿Quién me ha tocado la ropa?  31 —Ves que te apretuja la gente —le contestaron sus discípulos—, y aun así preguntas: “¿Quién me ha tocado?”

En este pasaje podemos ver algunas razones por la que muchas veces estamos en presencia de un milagro de sanidad y nos lo perdemos. Primero es un asunto de nuestra convicción, segundo es un asunto comprensión, tercero es un asunto de curación.

En primer lugar observemos el tema relacionado con la convicción. Si observamos el texto los discípulos pueden platicar con Jesús pero no tienen profundidad en esa plática. O sea hay una diferencia entre platicar con Jesús y profundizar con Jesús. De hecho ellos muestran una respuesta que nace de la ansiedad y el enojo. Muchas de las veces que nos enfrentamos a una sanidad de Dios nos motivan la ansiedad y hasta el enojo contra Dios. Esos sentimientos que nacen de las expresiones ¿Por qué yo? ¿Por qué esto? La convicción es nuestra capacidad de oír a Dios y El Espíritu Santo. La ansiedad se nota en la expresión “apretar”. Es obvio que la expresión estaba relacionada con Jesús pero los discípulos también se ven envueltos en ese momento “apretado”. La segunda expresión se relaciona con el enojo. La manera en que responden a Jesús denota malestar y molestia, de hecho se perciben enojados. Una tercera cosa está relacionada es cuestionar el poder de Dios. La expresión del vrs. 31 “ves” acompañada de “dices”. Parece ser una contradicción entre lo que sucede y lo que Dios hace. El cuestionar nace de la falta de concordancia entre lo que vemos que nos pasa y lo que Dios no hace. Es como si los discípulos expresaran a Jesús, si no sabes tú quien te ha tocado mucho menos lo sabremos nosotros.

Así que hemos hablado de ciertas situaciones que están afectando mi percepción de la sanidad. Una tiene que ver con mi ansiedad. ¿Qué tipo de ansiedad tengo en el área de la sanidad que me aprieta? ¿Por qué me desestabilizo  en un mar de ansiedad? ¿Qué me está apretando? De tal manera que he perdido el control. ¿Qué me ha robado mi gozo? En el pasaje vemos eso en los discípulos pero también lo vemos en la mujer con la hemorragia. Observe que a ella le habían robado su tranquilidad por un lado una enfermedad. Segundo una enfermedad recurrente y finalmente una enfermedad que la había dejado en desesperanza tanto financiera como médica. Observe la expresión en el vrs. 26 “había sufrido mucho”. La otra tiene que ver con mi incomodidad. Que está relacionada con el enojo y la actitud de Jesús de parecer no saber que nos está pasando y de haber perdido el control sobre nuestras luchas. La expresión ¿quién ha tocado mis vestidos? Denota de parte de Jesús una gran humildad para poder dar una lección tanto a los discípulos como a la misma mujer enferma. La tercera tiene que ver con mi necesidad. Los discípulos están ministrando la multitud  pero no la necesidad de una persona. Ellos pueden estar inmersos en un mar de gente sin embargo Jesús puede estar ministrando la necesidad de una persona.

 La segunda cosa aparte de la convicción tiene que ver con la comprensión de la sanidad divina.

En el pasaje hay como tres campos de esa comprensión. El poder determinar este tipo de comprensión nos facilita la acción de Dios en nuestras vidas. La primera comprensión tiene que ver con la persona que tiene el problema. Esto significa que la enfermedad es una expresión de muchas cosas que puedan estar sucediendo en la vida de la persona enferma. Hay dos dimensiones en el problema de salud de esta mujer y que están presentes en todos los casos de enfermedad. El primero es la parte visible del problema. Tiene que ver con lo que tenemos. Esto tiene que ver con lo que se manifiesta, lo que podemos percibir naturalmente. En el caso de la mujer era una enfermedad de la sangre o por lo menos relacionada con la sangre. Este tipo de enfermedad no solamente se relacionaba con el síntoma sino que había otras dimensiones de sufrimiento alrededor del flujo de sangre. Por otro lado está la parte intangible del problema. Tiene que ver con lo que vivimos. Tiene que ver con lo que ha sido agregado a raíz de lo visible de la enfermedad. En el caso de esta mujer era que había perdido todo y su sufrimiento había sido incrementado por aquellos en los cuales ella había puesto su esperanza, es decir los médicos y sus recursos financieros. Hay elementos de sufrimiento que agravan lo visible de una enfermedad y que pueden causar muchísimo daño. Pero también está la parte invisible del problema. Tiene que con lo que sentimos.  Esto tiene que ver con nuestras luchas y diálogos internos. Con nuestros miedos y dudas con respecto a lo que tenemos, sentimos. Observe que la mujer  expresa “porque decía”. Es su diálogo interno, quiere ser sanada y se convence a sí misma de que Jesús es la mejor opción para su mal. Pero luego en el vrs. 33 se usan dos palabras para describir su sentimiento sobre la obra de sanidad en su vida. Las dos expresiones son “temiendo y temblando”. Las dos expresiones hablan de un sentimiento de terror por lo que había pasado en su vida. Ella teme que haberse arriesgado con su sanidad le ocasione muchos más problemas que el que tenía.

La segunda comprensión tiene que ver con la persona que tiene la palabra al problema. En este caso es Jesús. Esta palabra que viene de parte de Dios trae sanidad en tres dimensiones. La primera está relacionada con lo que obtienes.  Esta mujer necesitaba salvación, esto es la visión de lo eterno. Es importante entender que lo que obtenemos de Dios muchas veces nos da algo que no nos hemos dado cuenta que se obtiene por la fe. La segunda palabra está relacionada con lo que no tienes. Esta mujer no tenía paz. Así que parte del proceso sanador de Dios es otorgarle el Shalom de Dios. Es vida plena y tranquila que solo viene de la palabra de Dios. La tercera palabra está relacionada con lo que tienes. Jesús le dice “queda sana de tu azote”. Eso significa que la mujer sería librada de la enfermedad que tiene.

Cuando buscamos a Dios por sanidad debemos entender que la búsqueda de la sanidad debe ser integral. No debemos enfocarnos solamente en lo que la persona tiene como el objetivo máximo de curación, sino que todos los elementos que deben ser sanados.

Por ejemplo muchas personas se enferman porque simplemente no tenían paz y no ha logrado reconciliar toda su vida total. La mujer podía curarse de la hemorragia pero de que servía si una vez curada temía y temblaba porque creía que no era digna de merecer semejante regalo.

La tercera comprensión tiene que ver con la persona que presencia el problema. Esto está relacionado con los discípulos.  ¿Por qué ellos no pueden experimentar la situación de una manera más protagonista que espectadora? Creo que hay dos razones. Primero tiene que ver con la relación con Jesús. Los discípulos acompañan a Jesús pero no lo siguen. Están allí, caminan con Jesús, pero simplemente no están atentos a Jesús ni siquiera perciben el poder de Jesús hasta que Jesús mismo les dice que poder salió de su cuerpo. Hoy más que nunca tenemos gente que acompaña a Jesús a los lugares donde el frecuenta (¿la iglesia?) pero difícilmente están pendientes de lo que Dios hace, de lo que experimenta o desarrolla. Podemos frecuentar las cosas y las multitudes que acompañan a Jesús y sin embargo no seguirlo como él lo demanda. La segunda cosa tiene que ver con la devoción a Jesús. Los discípulos son próximos a Jesús pero no cercanos. Estar próximo puede significar estar a la par de alguien pero mantener mis fronteras y cercas. Cercano a Jesús es aquel que ha quitado todas las cercas que lo separan de Jesús y lo ha dejado “acercarse” para entregar en totalidad nuestra vida.

La tercera cosa aparte de la convicción, la comprensión sería la curación.

¿Cómo logramos la sanidad? ¿Cómo no nos la perdemos como se la perdieron los discípulos? Como comunidades bíblicas debemos poner en práctica a lo menos tres pasos para no perdernos el próximo milagro de Dios en mi vida o en la vida de otras personas.

La primera tiene que ver con atreverse. Alguien dijo, prefiero orar por 100 personas y lograr que cure una, que no orar por cien personas y no lograr ni una curación. La mujer se arriesgó por tener una enfermedad inmunda, no le importó el riesgo. La segunda tiene que ver con Someterse. La frase “se postró” indica un sometimiento al designio de Jesús en su vida. Debemos someternos a la Palabra viviente de Dios. Tercero liberarse. La verdadera liberación  y curación proviene cuando nos sometemos a la verdad. Somos transparentes con Dios y él nos oye como somos, sin mentiras ni teatralidades.

Sé que hay muchas cosas que saber sobre sanidad divina. Pero creo que este pasaje nos enseña una gran verdad. Necesitamos crecer en fe para que Dios nos ministre salud. Sigo pensando que mi estatus de fe es similar a la del hombre en Marcos 9:24: “creo, ayuda a mi incredulidad” y que bueno es saber que nuestra declaración no impide el obrar de Dios en sanidad, al contrario nos muestra su poder para salir de un estado de desastre a uno de vida abundante.

Un encuentro para superar sueños frustrados…

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Una de las  más famosas frases que han existido es la que hizo el defensor de los derecho de los afroamericanos Martin Luther King Jr.  En su discurso frente al Capitolio comenzó diciendo “Tengo un sueño”. Y procedió a su màs famoso discurso sobre los derechos civiles. Unos años después Martin Luther King Jr. murió abatido por las balas de un fanático opositor. Sin embargo la historia declara que el sueño del Dr. King no fue un sueño frustrado sino que años después logró la emancipación de la gente de color.

Es muy triste cuando se tiene un sueño y este se frustra. Muchas personas viven con sueños frustrados. ¿A dónde vamos cuando los sueños son frustrados?

Si hay un ejemplo  de sueños frustrados es precisamente el profeta Isaías . ¿Cómo salió avante Isaías con sus sueños frustrados? ¿Que utilizó Dios para animarlo? Usó un funeral, un recital, una señal y un ideal.  Veamos como se dieron estas cuatro cosas.

 

Un Funeral: La muerte de nuestros sueños. Esta muerte de nuestros sueños nos enfrenta con la autoridad de Dios. (6:1-2)

Nuestros sueños tienen sus momentos.

Dice en “el año”. El capítulo 6 del libro de Isaías narra una experiencia notable que cambió la vida del profeta. El encuentro con Dios que transformó su vida ocurrió en el año en que murió el rey Uzías (6:1) Este detalle nos ayuda a ubicar la experiencia de Isaías en el año 740 A.C., pero más que eso, la muerte del rey nos proporciona el contexto de la extraordinaria  Experiencia de Isaías. ¿Cuál es el significado de la muerte del rey Uzías? La vida del rey Uzías está relatada en 2 Crónicas 26. “De dieciséis años era Uzías cuando comenzó a reinar, y cincuenta y dos años reinó en Jerusalén… E hizo lo recto ante los ojos de Jehová… Y persistió en buscar a Dios en los días de Zacarías,entendiendo en visiones de Dios; y en estos días en que buscó a Jehová, él le prosperó” (26:4,5). La nación entera gozó de los beneficios del éxito de este rey,viviendo años de paz, estabilidad y prosperidad material. El poderío militar de este rey también era de admirar. “Tuvo también Uzías un ejército de guerreros… E hizo en Jerusalén máquinas inventadas por ingenieros para que estuviesen en las torres y en los baluartes para arrojar saetas y grandes piedras. Y su fama se extendió lejos, porque fue ayudado maravillosamente…” (26:11-15). Trate de imaginar el efecto social de 52 años de paz,  estabilidad y prosperidad.  Ninguno de los moradores de Judá con una edad menor de los 55 años conocía una vida sin el rey Uzías. Pero estos felices años de normalidad terminaron. El rey Uzías pecó, fue castigado con lepra y luego murió. La muerte del rey Uzías inicia un momento muy difícil para la vida del propio Isaías. Es un año de malas noticias.

Nuestros sueños tienen sus eventos.

La muerte del rey Uzías inicia un período  de  incertidumbre y temor. ¿Qué sucederá ahora? ¿Quién dirigirá la nación? ¿Nos invadirán los enemigos? Este fue un año nacional de crisis. Y en este año de crisis, en “el año que murió el rey Uzías”, el Señor Dios decidió llamar, limpiar y enviar al profeta Isaías. Nosotros también enfrentamos temporadas de crisis. Puede ser una crisis familiar, donde nos  corresponde hacerle frente a las consecuencias de una enfermedad, de un divorcio o la muerte de un ser querido. Puede ser una crisis nacional o global que nos afecta personalmente, donde nos corresponde vivir las tristes consecuencias del terrorismo, del desempleo o de la inestabilidad de los mercados financieros.  Podemos experimentar crisis de fe al luchar con nuestras dudas, al considerar algunas oraciones que Dios no ha contestado o al tener la desdicha de vivir algún serio conflicto en la iglesia local. Un tiempo de relativa calma llegó a su fin y ahora el futuro lucía muy incierto. La relación de Dios con Isaías nos enseña que Él puede usar esas temporadas de dificultad y dolor. En las manos de Dios los tiempos de crisis proporcionan una oportunidad para el crecimiento personal.

Nuestros sueños tienen sus descubrimientos.

El texto dice “ví yo”. Esta expresión es importante en el contexto de la visión de Isaías. La expresión hebrea raäh tiene la connotación de distinguir y por sobre todo descubrir. Era como una serie de introspectivas sobre lo que él esperaba en su idealización de Uzías y lo que Dios era realmente. ¿Qué fue lo que Isaías aprendió de los sueños en Dios y los sueños en su propia visión. Primero descubrió que los sueños de Dios son superiores. La expresión “sentado en un trono” da la connotación de que Uzías podía estar muerto pero Dios seguía vivo y reinando. La expresión da la idea de estar ajustado. Dios tiene ajustado sus sueños a pesar de nuestras carencias. Segundo, los sueños de Dios son altos. La expresión da la idea de exaltar, elevado. ¿En qué sentido los sueños de Dios son elevados? En el sentido de que su dirección es hacia arriba, hacia lo que Dios gobierna. Note que no hay evidencia que los sueños de Dios sean grandes y que somos llamados a una grandeza. Los sueños de Dios son sublimes. La expresión sublime tiene dos connotaciones. Por un lado se define sublime como algo que es extraordinariamente bello y que produce gran emoción, pero por otro lado también se define como algo que es excepcional por su altura moral o estética. Los sueños de Dios tienen ese nivel de calificación.

En cuarto lugar los sueños de Dios llenan. Isaías continúa diciendo “y sus faldas llenaban el templo”.La expresión denota plenitud, que no hay ningún espacio si la presencia de Dios. En quinto lugar Isaías descubrió en ese funeral que los sueños y actos de Dios están por encima de todo.La expresión se refiere a los seres angelicales que estaban alrededor del trono. Ellos sirven a Dios, y complementan con detalles lo que es Dios y lo que hace. Cuando la crisis llega algunas personas se paralizan, ya sea por miedo o porque entran en shock. Otros, sin embargo, se vuelven hiperactivos buscando una solución rápida, corriendo de un lado al otro. ¿Qué hace Isaías? Él podría haber organizado una delegación para visitar los países vecinos para firmar acuerdos de paz. Podría haber entrado en diálogos con los hombres del poder militar. Pudo haber tratado de crear su propio partido político “religioso”. En este primer versículo no encontramos a Isaías en el palacio, ni en la Cámara de Comercio. Encontramos a Isaías en el templo. En tiempos de crisis busque al Señor.

En segundo lugar Dios uso un recital Este recital habla de la motivación de nuestros sueños que nos enfrenta con las santidad de Dios. (6:3-4)

Todo mundo reconoce el impacto de la música en la motivación del alma. ¿Qué debían motivar los sueños de Isaías?

Primero tenía que entender la intensidad de Dios. Observemos que Isaías dice que “daba a voces”. Esto implica fuerza y sonido coordinado. Los sueños de Dios son intensos, llenos de vigor y de “grandes voces”. No se ocultan se declaran, se dicen, se les hace propaganda sin reservas ni limitaciones.

Segundo tiene que ver con la santidad de Dios. Observe la figura superlativa que los hebreos utilizaban para enfatizar algo. Tres veces aparece la expresión “santo, santo, santo”. Dios es tres veces santo, lo que habla de su gran separación del hombre.

Cuando Isaías se fijó en el Señor, observó 2 serafines volando sobre Su trono. Escuchó que le uno le decía al otro: “Santo, Santo, Santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria” (6:3). Para complementar esta experiencia conmovedora “los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo” (6:4). Dios tiene muchos atributos maravillosos. Dios es amor. Dios es fiel. Dios es todopoderoso. Pero el único atributo que se repite 3 veces es este: Dios es Santo. La repetición es una manera de hacer énfasis. Isaías entendió el mensaje. Dejó de mirar al Señor y se miró a sí mismo.

En tercer lugar tenía que ver con la majestad de Dios. La realeza y la belleza de Dios está relacionada con su gloria. Y el texto establece que la tierra está llena de su gloria. Pero también esa gloria no sólo es bella sino que estremece todo lo que se le permite llenar.

En tercer lugar Dios usó una señal. Esto nos habla del manejo de nuestros sueños lo que nos enfrenta con la intimidad. (6:5-7)

La señal tiene tres elementos importantes entonces. A. El primer elemento tiene que ver La señal tiene que ver con evaluación.

El contraste era obvio y doloroso. “Ay de mí” dijo Isaías, “que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios…” (6:5). La crisis nos presenta la oportunidad de buscar con pasión la presencia del Señor. Y cuando la entramos, la presencia del Señor nos hace dolorosamente conscientes de nuestra propia imperfección. Antes de la crisis, decimos con alegría que nuestro futuro está en las manos de Dios. Pero cuando la crisis nos golpea, cuando se nos roban los ahorros, cuando perdemos nuestro trabajo, cuando nuestra salud falla… nuestro futuro no luce tan seguro. Tal vez es más fácil confiar en el Señor cuando nos sentimos fuertes, seguros y en control de las cosas. La crisis rompe esta apariencia de seguridad. Para el Señor era importante que Isaías sintiera su propia pequeñez, para ello le mostró Su grandeza. Para el Señor era importante que Isaías sintiera su pecado, para ello le mostró Su santidad. La crisis que usted vive también es una invitación a acercase al Señor, para mirar al Señor y luego para mirarse a sí mismo. Es una invitación a examinarse de manera sincera. En las manos del Señor, la crisis es una herramienta para despertarnos del activismo y la rutina religiosa, para mostrarnos errores y mentiras en nuestra manera de pensar, para ayudarnos a ver y corregir prioridades que no honran a Dios. En vez de buscar los culpables de su crisis, examínese en la presencia de Dios. Tal vez haya algo que usted necesita corregir. Tal vez sus labios también son “inmundos”

La señal también tiene que ver con renovación.

“Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa y limpio tu pecado” (6:6,7). Esta fue una acción simbólica. Imagínese por un momento el efecto de un carbón encendido tocando sus labios. Estoy seguro que Isaías nunca olvidó ese doloroso momento. Las cicatrices y el recuerdo del dolor asegurarían que Isaías nunca olvidaría su realidad pasada: sus labios inmundos. Nosotros también necesitamos recordar de donde nos sacó el Señor. Si se nos olvida que Dios ha tenido que tratarnos con mucha gracia, nos será difícil usar de esa gracia en nuestras relaciones con otros. Dios tenía planes para usar los labios de Isaías, pero primero los quemó. Isaías está ahora limpio y atento en la presencia del Señor. Esta listo para escucharlo.

Un ideal: Esto nos habla del mensaje de nuestros sueños que nos enfrenta con la Voluntad de Dios. (6:8-10)

Los ideales de Dios trabajan con nuestras tendencias.

“Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?” (6:8). Es muy fácil tener nuestras propias ideas, nuestros propios planes, nuestras propias opiniones, nuestras propias soluciones. Cuando nuestra mente está ocupada con nuestras propias ideas, planes, opiniones y soluciones es muy difícil escuchar la voz del Señor. Su suave voz se pierde en nuestro afán y caos interior. Pero si queremos beneficiarnos de la crisis, si queremos crecer a través de ella, debemos poner nuestras iniciativas en las manos del Señor y disponernos a escuchar su voz. Isaías luego aplica este principio a toda la nación: “¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado!… Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él… Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él” (Isaías 30:1,18-21). El Señor a veces escoge hablar a través del consejo de otros, a veces a través de Su Palabra, a veces a través de las circunstancias o a través de un sueño… Es Dios el que escoge como desea comunicarse con nosotros. Nuestra responsabilidad, como la de Isaías y Samuel, es el de estar atento a Su voz: “Habla, Jehová, porque tu siervo oye” (1 Samuel 3:9).

Los ideales de Dios trabajan con  nuestras preferencias

Cuando Isaías le contesta al Señor: “Heme aquí, envíame a mi” (6:8) me pregunto que imaginaba Isaías. Será que pensaba que el Señor lo enviaría a ungir a un nuevo rey, como lo hizo Samuel con David unos 300 años atrás? ¿Será que Isaías pensó que posiblemente el Señor lo iba a ungir al él como el nuevo rey? Es posible que Isaías imaginara que el Señor lo usaría, como usó a Moisés para conducir al pueblo de Dios fuera de la crisis a una tierra nueva. Tome nota que el Señor no le pregunta a Isaías“¿Qué desea hacer?” El Señor le da instrucciones concretas: “Anda, y di a este pueblo: oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis” (6:9). El Señor sabía muy bien cuál era la tarea requerida. Podemos tener nuestras opciones, gustos y preferencias, pero cuando decimos al Señor “soy tuyo, heme aquí, úsame” debemos estar abiertos a Su respuesta.

Los ideales de Dios trabajan con nuestras dependencias

Antes de la crisis, usted se sentía más o menos satisfecho con sus amistades, familia, iglesia, estudios, trabajo, salud y finanzas. Posiblemente creía que sólo unos pequeños cambios y ajustes eran  necesarios, pero nada muy serio o radical. Tome nota que una crisis puede ser lo que Dios va a usar

para motivar un cambio serio en su vida. La vida de Isaías cambió. Nunca más fue la misma.

Es importante notar que no fue la crisis en si lo que cambió a Isaías. La crisis nos presenta la oportunidad de hacer un “pare” en el camino, para acercarnos más al Señor, para escuchar Su voz, para identificar y eliminar aquellas cosas que impiden nuestro crecimiento. En la crisis, el Señor puede motivarnos a continuar fielmente con nuestras labores. Si como Arquipo, hemos confundido prioridades, en la crisis el Señor puede llamados a cumplir el ministerio que Él nos ha encomendado (Colosenses 4:17). Pero, con la crisis, el Señor también puede estar abriendo una ventana para mostrarnos una nueva dirección, un nuevo ministerio, un nuevo llamado. El Señor le encomendó a Isaías un ministerio profético bien difícil. Debía hablarle a una nación de gente terca. Si

Isaías hubiera tenido su mirada puesta en el “éxito” y en resultados visibles, no hubiera durado mucho como profeta. La crisis y las dificultades en sí mismas no deben determinar cuándo paramos. Cuando fue comisionado, Isaías preguntó: “¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador… hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres y multiplicado los lugares abandonados en medio de la tierra” (6:11,12). Todas nuestras labores son temporales. Esto incluye actividades cristianas tales como: colegios cristianos, hospitales, orfanatos, organizaciones misioneras, bandas musicales, revistas, inclusive iglesias locales. Al igual que Isaías deberíamos también preguntar “¿Hasta cuándo, Señor?” Le corresponde al Señor determinar cuándo algo debe comenzar y cuándo debe terminar. Continuar laborando cuando el Señor dice que es el momento de parar – no es fidelidad.Es desobediencia. Parar cuando el Señor desea que continuemos, también es desobediencia. Una crisis puede sugerir que es tiempo de cambiar algo, pero no embarque en el cambio hasta que sientas que el Señor lo está guiando.

Probablemente, tal vez su vida ha dado un giro inesperado y difícil. Posiblemente se pregunta por qué el Señor utiliza una herramienta tan tosca y dolorosa. El Señor usa esos momentos de dolor interno para animarnos a estar más cerca de Él, para limpiarnos, para hablar a nuestro corazón. Interprete su crisis como una oportunidad para crecer. Nuestro Dios aún está sentado en su trono, alto y sublime. Él permanece en control de todo. Escoja acercarse más al Señor, tome la decisión de apartarse actividades o personas que interfieren con su crecimiento espiritual, conscientemente busque escuchar Su voz – decida crecer en esta temporada de crisis. En un futuro no muy lejano, usted también, junto con muchos otros, cantará de la fidelidad del Señor: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el señor está la fortaleza de los siglos” (Isaías 26:3,4)

Un encuentro con Dios para vencer el Desánimo…

 

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Le puedo hacer una pregunta. ¿Está encantado con su trabajo o está deprimido por él? ¿Te gusta o detestas tu trabajo?

Associated Press, con datos del gobierno desde 2004 hasta 2006, informó que el 7 por ciento de los trabajadores de tiempo completo de los Estados Unidos lucharon contra la depresión en 2006. Las mujeres eran más propensas que los hombres a tener un ataque mayor de depresión, y los trabajadores más jóvenes tenían tasas más altas de depresión que sus colegas mayores.

Casi el 11 por ciento (el grupo más alto) de trabajadores de cuidado personal, lo que incluye el cuidado de niños y ayudar a las personas mayores y con discapacidades graves en sus necesidades diarias, reportó una depresión que duró dos semanas o más. Durante tales episodios, hay pérdida de interés y placer, y al menos otros cuatro síntomas afloran, incluyendo problemas con el sueño, la alimentación, la energía, la concentración y la auto-imagen. Los trabajadores que preparan y sirven alimentos (cocineros, camareros y camareras) tuvieron la segunda tasa más alta de depresión entre los empleados de tiempo completo, con un 10.3 por ciento. En un empate por el tercer puesto fueron los trabajadores de la salud y los trabajadores sociales con un 9.6 por ciento.

La tasa más baja de depresión, 4.3 por ciento, ocurrió en la categoría de trabajo que cubre a ingenieros, arquitectos y topógrafos.

La depresión lleva a una pérdida de productividad de $ 30 mil millones a $ 44 mil millones al año, según el informe de la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias. Trabajar a tiempo completo parece ser beneficioso para prevenir la depresión. La tasa general de depresión para los trabajadores a tiempo completo, el 7 por ciento, se compara con la tasa del 12.7 por ciento registrada por quienes están desempleados. El informe clasifica puestos de trabajo por tasas de depresión”(http://news.yahoo.com/s/ap/20071014/ap_on_go_ot/depressing_jobs)

Ningún trabajo es tan estresante como el de un profeta. Antes de su martirio, Esteban dijo: “¿Hubo algún profeta al que sus padres no persiguieron?” (Hechos 7:52) No es de extrañar que Elías corriera por su vida, huyera por el desierto y se alojara en una cueva. ¿Por qué las personas piadosas a veces renuncian a su puesto, se lamentan de su deber y se retiran al olvido? ¿Qué puedes hacer cuando te sientes abandonado, desanimado y deprimido?

Elías tuvo un encuentro con Dios para superar su desánimo, en 1 Reyes 19 podemos observar todo el proceso por el cuál este profeta de Dios pasó, como lo pasó y al final como lo resolvió. En esta oportunidad me gustaría utilizar cinco símbolos que están en la narración y que se pueden ver como todo un proceso completo desde su desesperación hasta la renovación de su nueva visión como profeta. El primer símbolo es una mujer. Esta mujer es Jezabel cuyo papel en la vida del profeta desencadena intimidación. El segundo símbolo es un árbol. Un pequeño arbusto cuyo papel en el profeta refleja su desesperación. Tercero,  una cueva que nos determina en el profeta una ubicación lejos de la voz de Dios. Y finalmente una brisa cuyo papel dentro de la vida del profeta representa la voz de la restauración o renovación del profeta.

 En primer lugar veamos una mujer: la fuente de la intimidación (19:1-3)

Mucho se ha dicho de la manera en que Elías manejó esta situación. ¿Por qué un hombre que acaba de tener una gran victoria espiritual, se derrumba ante una mujer? ¿Qué le hizo perder la perspectiva de su vida? Es obvio que podemos ver este acto como un simple acto de cobardía, pero para ser honestos, Jezabel era una mujer sumamente poderosa espiritualmente hablando. Muchos la ven dentro de la Escritura como una bruja. Más adelante la revelación de Dios demuestra que es un espíritu demoníaco. Jezabel su consigna mayor es estar en pugna con la voz profética o contra los profetas. Tiene tres dimensiones importantes su influencia dentro de los hombres de Dios. Primero es controladora. Su especialidad es controlar al hombre de tal manera que él se someta a sus deseos. La vemos dominando a Acab, al mensajero y luego tratando de dominar a Elías. Segundo es conspiradora. El énfasis está en sembrar terror por medio de lo que dice, de tal manera que pueda hacer notar que ella es la que va a destruir en cualquier momento al profeta Elías. Y finalmente es cegadora. Si uno se da cuenta la intención final de Jezabel fue hacer perder de vista a Dios y hacer que Elías se fijara en ella. Cuando Elías se fijó en Jezabel en lugar de Dios entonces se cegó ante la presencia de Dios y claudicó ante la presencia de Jezabel.

Uno se pregunta la razón por la que Jezabel envía un mensajero y no un asesino a Elías. Porque le amenaza en lugar de ejecutarlo. Parece obvio que es una mujer que le encantaba someter y acabar con el alma del varón. Pero Elías no razona eso. Está tan ciego por el temor a la mujer que pierde de vista relación con Dios.

Los momentos en los cuales pasamos por situaciones de desánimo tienen que ver muchas veces con la acción del enemigo para controlarnos, conspirarnos y cegarnos. Es decir esto hace efecto en nosotros cuando quitamos de nuestra visión a Dios y la ponemos en Jezabel.

 En segundo lugar veamos un árbol: la forma de nuestra desesperación. (19:4-7)

Tres acciones podemos ver que giran alrededor del árbol. Primero tiene que ver con la soledad.

El pasaje usa dos cosas importantes asociadas. La primera es que estaba en el desierto y segundo que Elías se fue solo a ese lugar porque dejó a su siervo en Beersheva. Cuando estamos desesperados nuestra tendencia es a aislarnos y no querer compañía de nadie. Como que no encontramos ninguna satisfacción en las personas ni en el bullicio de las multitudes.

La segunda acción tiene que ver con la resequedad. Esa resequedad se demuestra través de la sequía existencial. Elías se refiere en dos ocasiones diferentes a lo que su vida es en este momento. Está tan seca que simplemente desea ya no existir más. Cuando perdemos ya nuestro deseo más básico de sobrevivencia es porque hemos descendido una sequía espiritual que ya nada nos importa. Segundo se demuestra través de la apatía emocional. En algún momento Elías se había comparado con sus ancestros y resultó que él no había sido mejor que ellos. No encontramos ninguna satisfacción en lo que heredamos, ni de dónde venimos. Nos sentimos desprotegidos emocionalmente y solos en este mundo. Tercero una carestía espiritual. En dos ocasiones dice que se quedó dormido bajo el árbol. Es obvio que el árbol de alguna manera le daba consuelo y alivio sobre su situación. Es cierto que nos conformamos con “enebros espirituales” que dan alivio pero no van a la raíz de nuestra situación. No está teniendo una solución definitiva. Lo bueno es que Dios te provee en medio de esas soluciones temporales que nos dan alivios temporales, pero de alguna manera Dios no quiere que te acostumbres a esos “arbustos agradables” sino que quieres que vuelvas al Dios de toda consolación.

La tercera acción tiene que ver con la realidad. Dios tiene formas para hacernos salir de esos lugares donde nos hemos refugiado y nos sentimos cómodos. Si uno observa el proceso de Dios para que Elías salga de ese lugar tiene que ver con que está bien dormir para recuperar pero no dormir para invernar. Uno no puede dejar de dormir sino lo toca Dios. Tres expresiones uno puede ver en el texto.

La primera es la expresión tocó. Esta es la realidad pastoral de Dios. Dios quiere que camines con su toque. Dios es especialista en tocarnos de tal manera que nos hace reaccionar de nuestro sueño.

La segunda expresión es levántate. Esto implica que Dios no nos quiere postrados sino activos en las indicaciones que nos va a dar. Una cosa curiosa es que la primera vez Dios es respetuoso de la decisión de Elías de volverse a dormir. No hay ninguna indicaciones de que Dios le dijera no te duermas. Ni tampoco hay una alusión de cuánto tiempo durmió. Esto tiene que ver con la realidad motivacional de Dios.

La tercera expresión es “come”. Me parece curioso que Dios utilizó dos cosas que para Elías habían sido ya fuente de manifestación de Dios. Primero la “torta cocida” y luego “la vasija” de agua. Las tortas y las vasijas habían sido ya parte del desarrollo espiritual de Elías. Lo asocian con la viuda y con la mujer de las vasijas de aceite. Es como si Dios le recordará su currículo espiritual pasado. Esta es la realidad sobrenatural de Dios. Observe que la primera comida si nos describe el menú, pero en la segunda comida no nos describe el menú, pero esa comida fue lo suficiente para que Elías pudiera caminar 40 días  y cuarenta noches hasta el monte de Horeb.

Lo que nos viene a demostrar esta realidad es que Dios siempre actúa con nosotros como pastor, su labor es sumamente pastoral. A Elías no le recriminó como estaba, ni porque estaba dormido. Nunca lo vemos regañarlo por eso. Es muy curioso que Dios le dice “largo camino te resta”, pero no le dice que sabe que él se está dirigiendo a Horeb. Es obvio conocía las intenciones y el corazón de Elías. Sabía que por medio de un proceso lo haría recapacitar. Pero por el momento está respetando sus decisiones.

Por otro lado Dios es muy noble en la manera que nos motiva. Nos deja pasar ratos dormidos y postrados pero nos da tiempo para levantarnos y tomar los pasos necesarios para salir de nuestra postración. Finalmente Dios es sobrenatural, pues nos da los recursos necesarios para seguir el viaje. Dios es sumamente generoso.

En tercer lugar veamos una cueva: la fuerza  de nuestra ubicación. (19:8-14)

Uno se pregunta ¿cuál es la razón por la que Elías se dirige al monte Horeb? ¿Qué poderosa fuerza lo llevaba a ese lugar? Creo que en medio de su crisis, está buscando un lugar donde mejor se pueda conectar con Dios. Sin embargo una cosa curiosa es que por lo que puedo percibir en el texto Elías quiere buscar a Dios al estilo de la experiencia de Moisés. Hay suficientes evidencias en el texto como para la repetición de la experiencia de Moisés. El monte, cuarenta días y noches de ayuno, referencia al pacto y finalmente la alusión al terremoto, viento y fuego. Elementos que están presentes en la manifestación de Dios a Moisés. Me da la impresión que Elías creía que Dios podía hacer lo mismo con él, como había hecho con Moisés. En ese sentido Elías no estaba en una cueva porque estaba escondido sino porque estaba a la espera de la repetición de un suceso de fuerza espiritual antiguo como fue el de Moisés en ese mismo monte. Por eso las preguntas de Dios con respecto  a su ubicación en ese monte. En otras palabras las preguntas de Dios se podrían parafrasear “Elías qué esperas de este lugar al que has venido”. Tres cosas le demostrarían a Elías su ubicación. La primera ubicación es el Dios que oyes en tu cueva. Ese Dios te reta para evaluar tu cueva. Por eso es que uno mira que Dios dice: “qué haces aquí”, no dice que “haces allí”. Lo que implica que Dios está dentro de la cueva. El problema es que nuestra cueva es tan oscura y tan grande que la voz de Dios no hace ninguna mella en nuestra actitud. La segunda ubicación es el Dios que oyes afuera de tu cueva. Es un Dios que pasa por donde estás, pero que no puedes entender porque no lo ves cara a cara y te confundes con su poder y no con su presencia. Estás embelesado con sus manifestaciones pero no con la madurez de tu relación con Dios. La tercera ubicación es el Dios que oyes delante de tu cueva. Nos cuesta salir de la cueva. Es mejor que Dios entre a nuestra cueva, o es más cómodo escuchar a Dios fuera de nuestra cueva. Una observación detallada del texto nos demuestra que en el vrs. 11 Dios le dice a Elías “sal fuera de la cueva y ponte en el monte delante de Jehová”. Pero si uno observa es hasta el vrs. 13 después de los eventos del terremoto, viento y fuego que Elías sale de la cueva. Es cuando Dios se queda callado, cuando en lo dulce y silencioso que hace que Elías salga. Y una vez más Jehová le dice “que haces aquí”. Ahora note que ya no está en la cueva, sin embargo Dios le sigue preguntando porque ha salido de la cueva. La respuesta de Elías en la misma que le da dentro de la cueva. Pero Dios no le va aceptar nuevamente esa respuesta.

Finalmente en cuarto lugar vemos la fórmula de la renovación. (19: 15-18)

Una vez que Dios ha cuestionado al profeta la segunda vez, ahora Dios ha pasado de ser compasivo, a permisivo  a directivo. Ya debe seguir instrucciones. Mucha gente establece que la renovación de Elías tiene que ver con haber escuchado el silbo apacible. Pero en realidad su restauración viene de que una vez que Dios le dice que su experiencia espiritual y búsqueda de Dios debe ser única porque su contexto es diferente al de Moisés. En realidad la renovación de Elías viene de la comisión de Dios por medio de cuatro actos que Dios hará por medio de él. Dios es el que controla. Por eso le pone nombres específicos que Elías no conocía. No soy yo el que controla los destinos de la historia. Segundo Dios es el que comisiona. Observe que Elías tendrá que “ungir” a los tres. Son tres niveles de comisión. Sin embargo según el relato bíblico Elías sólo ungió a Eliseo. Sería Eliseo quien ungiría a Jehú y a Hazael. Tercero Dios soluciona. Su problema de soledad y de tristeza es combatido con 7000 hombres de Dios que lo acompañarán en esta lucha.

Muchas veces tenemos graves problemas y nos postran de tal manera que perdemos la perspectiva de Dios en nuestras vidas. Mucho de lo que nos pasa lo hemos originado nosotros. Para poder salir de nuestras cuevas debemos evaluar porque estamos en esa cueva y como habremos de salir.

Una famosa historia china dice que un monje anduvo por el mundo haciendo una pregunta, la cual era: “¿Quién puede quitarle una campana atada al cuello de un tigre hambriento?” Durante mucho tiempo no encontró respuesta. Al final un joven monje dijo la respuesta. El hombre que puede quitarle una campana atada al cuello de un tigre hambriento es el hombre que la ató.” Lo que viene a mostrar que la mayoría de las cosas que nos atan somos nosotros los causantes de ellas.

Elías era un hombre sujeto a nuestras pasiones, dice Santiago. Gracias a Dios por eso. El hombre sólo pudo salir de esa cueva cuando se Dios cuenta de que Dios seguía de pie controlando el universo que lo rodeaba.

Encuentro con Dios…para superar la autoestima….

 

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No sé si estás familiarizado con la escultura de David de Miguel Ángel. Muchos de nosotros incluso la hemos  visto, o algunas réplicas de ella. Literalmente esta creación se entiende como una de las mejores obras de arte que existe. La estatua se encargó por primera vez en 1466, y muchas personas no se dan cuenta de que Miguel Ángel no fue el primer artista en trabajar en esta estatua. Había un bloque de mármol que era muy apreciado, y se había avanzado poco en él incluso después de que la estatua hubiera sido encargada.

Todo lo que se había hecho eran unas pocas marcas de piernas y pies, pero nunca lo habían cincelado. El proyecto, después de 10 años de haber sido comisionado, fue resucitado por otro artista, y tampoco logró ningún progreso real. Así se terminó el contrato de esta estatua de David de la Biblia. El bloque de mármol quedó descuidado durante 25 años en el patio de la catedral de Florencia. Fue alrededor del año 1500, Miguel  Ángel tenía ahora 26 años de edad, y estaba ganando una reputación como maestro de su oficio. Luego fue contratado para esculpir a David de esta pieza de mármol que ahora, a lo largo de los años, se había vuelto muy erosionada por la exposición a los elementos. De hecho, se dice que no le impresionó el material que le dieron, que no le gustó nada, pero que era demasiado caro, este gran pedazo de mármol, para desecharlo, así que asumió el trabajo.

He escuchado a menudo, y tal vez también lo hayas hecho, que cuando Miguel Ángel miró ese trozo de mármol, ese bloque, no vio meras piedras deformes o mármol deformado, sino que en realidad tuvo una visión y vio la estatua terminada del David que tus ojos miran en las fotos. Dos años después, lo que vio en su corazón, y nadie más lo vio, en realidad fue creado: 17 pies de una estatua de mármol David, que aún hoy es la maravilla del mundo

Esta creación trae a mi mente una enseñanza sólida de vida. Aquí está la verdad de lo que dice la revelación de Dios en la Biblia: usted es demasiado caro para deshacerse de usted. ¡Dios te valora!

Ahora, mientras estaba investigando la historia, descubrí que alrededor de 1967 un hombre llamado Charles Seymour en realidad escribió un libro (se dice que es un libro innovador) sobre la obra de David de Miguel Ángel. ¿Sabes cuál es el título del libro? ‘David de Miguel Ángel: La búsqueda de identidad’ – ¿no es eso interesante?

Tal vez esté aquí este día y piense que Dios no debe estar feliz con el material que está delante de él. Tal vez te sientas deforme, golpeado por los elementos de la vida, pero aquí está la verdad de lo que dice la revelación de Dios en la Biblia: eres demasiado caro para deshacerte de ti. ¡Dios te valora! No estamos ignorando tu pecado, no estamos ignorando nuestra propia caída en los ojos sagrados del Dios del cielo, pero el hecho es que Dios te valora, ¡incluso si no te valoras a ti mismo!

Sé que todos ustedes, si son honestos, han estado buscando la identidad. Si pudieras imaginar tu vida como un bloque de mármol, ¿qué ves? ¿Qué ves cuando te miras a ti mismo o consideras tu propia vida? ¿Ves potencial o ves un proyecto sin esperanza? Creo que tengo razón al decir que siempre ha sido así, pero particularmente en nuestra era moderna, hay una crisis de identidad. La gente pregunta: ‘¿Quién soy yo? ¿Por qué estoy aquí? ¿Cuál es el propósito de mi existencia? ‘. Muchos jóvenes en particular están creciendo sin saber quiénes son, o quiénes deben ser. Puede buscarlo en Google si lo desea y quedará aún más confundido al final: todas las respuestas que ilustran la confusión. Esta generación moderna no entiende quiénes son o quiénes deben ser. Hay tantas voces en conflicto que nos dicen quienes debemos ser y cómo debemos ser. Tomemos, por ejemplo, los medios de comunicación, ya sean los anuncios publicitarios o la cultura pop, o incluso la religión: nos dicen cómo debemos conformarnos, cómo debemos medirnos. Esa es la razón por la cual hay una gran confusión de identidad.

¿Cómo te ves a ti mismo? Creo que es cierto que la mayoría de nosotros, si no todos, tenemos una imagen interna de nosotros mismos que domina cada aspecto de nuestras vidas. Ya sean nuestras personalidades, nuestras capacidades, nuestras aspiraciones y sueños: nuestra autoimagen, si lo desea, afecta la forma en que nos percibimos a nosotros mismos y, por lo tanto, cómo percibimos que los demás nos ven, y cómo empezamos a relacionarnos con los demás y, efectivamente, cómo se relacionarán con nosotros. Más que eso, no solo nuestra autoimagen afecta nuestro propio bienestar y cómo otras personas se relacionan con nosotros, sino que también afecta la manera en que vemos a Dios, y también la forma de nuestra comprensión del Todopoderoso y, de hecho, cómo Él nos ve y qué Creemos que Él siente por nosotros.

Tu autoimagen puede convertirse en una fortaleza en tu mente, en una fortaleza espiritual que encierra tu mente…

Así que este es un tema enorme, muy significativo, ya sea que seas cristiano o no. Verás, tu autoimagen puede convertirse en una fortaleza en tu mente, una fortaleza espiritual que encarcela tu mente y te ciega de la verdad y te roba todo lo que Dios pretende para tu vida. Déjame hacerte esta pregunta: no solo cómo te ves, sino ¿dónde crees que se encuentra tu verdadera identidad? ¿Dónde? ¿Se acuesta contigo mismo? ¿Se encuentra con tu propia imagen de ti mismo, tu percepción de quién eres? ¿Se encuentra con tu familia, o tus amigos, tus compañeros? ¿Su verdadera identidad está en la opinión pública, qué dice o piensa la sociedad? ¿Se encuentra con la cultura popular, lo que está de moda en nuestros días?

Si hay alguien que estaba lidiando con su autoimagen y por tanto su propia autoestima era Gedeón. En el libro de los jueces encontramos una lucha por recuperar su identidad y hacer que autoestima se enriquezca en El Señor. Veamos como hace Dios con Gedeón y su problema de autoestima.

Hay tres elementos que reconstruyeron la estima de Gedeón y lo motivaron a involucrarse en plan de Dios.

Primero, identificó su mentalidad racional, (6:12-13) segundo, Confrontó su flexibilidad ministerial (6:14-21), tercero Reemplazó su fidelidad espiritual. (6:22-26).

El primer elemento tiene que ver identificar su mentalidad. (6:12-13)

Esta mentalidad se construye sobre la mentira. En el pasaje hay dos perspectivas interesantes. Por una lado está la perspectiva de Dios y segundo está la perspectiva de Gedeón. Gedeón parece que ha creído varias cosas que no concuerdan con lo que Dios cree de él.  El vrs. 12 dice: “… ¡qué fuerte y valiente eres! Por eso Dios está contigo…” (TLA) Según Dios Gedeón tiene grandes capacidades y extraordinario apoyo. Uno esperaría que Gedeón se alegre con eso, y se sienta muy motivado a seguir adelante en medio del sufrimiento que lo acosa. ¡Pero parce que no hace ningún efecto en lo que Dios le dice! Eso se llama tener una mentalidad basada en la mentira y no en la verdad. Observe a través de qué cosas Gedeón había construido la mentira en su mentalidad. Primero estaban sus luchas. “…Perdón, señor, pero si Dios está con nosotros, ¿por qué nos pasa todo esto?..” Muchos nosotros pasamos por diferentes luchas. Pero, ¿qué es una lucha? Según un pasaje lucha es tensión entre dos elementos. Para Gedeón la lucha era entre lo que entendemos  y lo que vemos. Primero, está la parte de “si Dios con nosotros”. En su mente Gedeón entendía que la declaración que el Ángel de Jehová le da es real y verdadera. El no discute eso. Sin embargo esa realidad que el entendía no era la que estaba viendo en la realidad. “…porque nos pasa esto…” En otras palabras cuando Dios está con uno no le pasan las cosas que están viviendo en este momento.  Cuando esas dos tensiones son irreconciliables, entonces nos enfrascamos en una lucha desgastante. Sobre todo si esa lucha es existencial y de sobrevivencia. Las luchas se originan cuando no podemos encajar la idealidad con la realidad. Es una lucha entre lo que somos vrs lo que debemos ser.  Segundo, estaban sus dudas. “…y ¿Por qué no hace milagros como cuando nos libró de Egipto? Alguien ha definido duda como vacilación o falta de determinación ante varias posibilidades de elección sobre creencias, noticias o hechos. En ese sentido una duda se puede resumir como vacilar entre posibilidades. La duda de Gedeón era una vacilación entre posibilidad y probabilidad. Veamos esto desde dos ángulos. Primero está la posibilidad “¿Por qué no hace milagros?” La palabra posibilidad tiene su origen etimológico en el latín –posibilitas-, que hace referencia a la facultad de algo para existir o no. En este sentido, se puede decir que, posibilidad es una situación que puede o no suceder o ejecutarse y no se sabe si se hará o no. Igualmente, de acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), posibilidad es la aptitud, potencia u ocasión para ser o existir algo. Posibilidad es entonces una circunstancia u ocasión de que una cosa exista, ocurra o pueda realizarse y por tanto, lo posible es aquello que puede ser o existir. Usemos esta lógica con un ejemplo. En un juego de futbol existen tres posibilidades: que gane el equipo local, que haya un empate o que gane el equipo visitante. Por ende, no existe otra posibilidad, es decir, no es posible que el partido finalice con otro resultado que no sean las tres posibilidades mencionadas. Por otro lado está la probabilidad. “…como cuando nos libró de Egipto…” Por otro lado la palabra probabilidad tiene su origen etimológico en el latín –probabilĭtas-, que hace referencia a que -puede suceder-De esta manera, probabilidad es una situación que puede suceder o que hay mayor factibilidad de que suceda, basado en pruebas o razones que la sustenten. En ese sentido para Gedeón las posibilidades de que Dios obrará en su presente eran muy remotas en comparación a las probabilidades del obrar de Dios en el pasado. Su duda tiene que ver con un Dios activo en el pasado pero pasivo en el presente. Las dudas son una disyuntiva  entre la posibilidad y la probabilidad de Dios en nuestras vidas.

Tercero, estaban sus quejas.  “… y dónde están las maravillas, que nuestros padres nos han contado…” Según la RAE queja se define como resentimiento o disgusto que se tiene por la actuación o el comportamiento de alguien. Nuestras quejas son precisamente disgustos contra la actuación o comportamiento de Dios. Una queja es una lucha entre relevancia   “dónde están las maravillas” y referencia “que nuestros padres nos han contado…”. Para Gedeón su disgusto era que tenía un Dios de referencia por medio de sus padres, y esa referencia le decía que Dios había actuado con grandes señales, sin embargo él no quería vivir una fe de referencia, sino que quería vivir una fe relevancia. Para Gedeón Dios debería ser tan real y actual en su tiempo como el tiempo de sus padres.

Finalmente estaban sus conjeturas. Una conjetura es juicio u opinión formado a partir de indicios o datos incompletos o supuestos. Para Gedeón la el juicio u opinión que se había formado de Dios y su actuar oscilaba entre dos palabras desamparado y entregado. Si bien es cierto que la narración en el vrs. 1 del capítulo 6 dice que los “entregó” no significaba que Dios los había desamparado. Ser desamparado significa quedar desprotegido en la totalidad. Dios podía haber permitido una entrega al enemigo pero jamás quitaría su ayuda del todo a sus hijos ni mucho menos a su pueblo.

Hasta aquí hemos vistos que Gedeón debía identificar y analizar la forma en que estaba pesando. Su pensamiento lo estaba alejando de Dios. Su pensamiento estaba basado en sus luchas, sus dudas, sus quejas y finalmente sus conjeturas.

Dios debía tratar cada uno de estos puntos que estaban dañando la estima de Gedeón. Una vez ubicados los problemas, sería más fácil para Dios darle instrucciones para que fortaleciera su estima.

El segundo elemento tiene que ver con confrontar su Habilidad. (6:14-21).

La TLA dice lo siguiente: “Pues eres tú quien va a salvar a Israel del poder de los madianitas. Además de tus propias fuerzas, cuentas con mi apoyo. “…tus propias fuerzas…”. Dios le aclara a Gedeón que el usará la fuerza que ya tiene y que no quiere reconocer que ya tiene. Tres cosas deben confrontar con respecto a su habilidad. Primero él debe ser accesible. “no te envío yo…” Ser accesible tiene que ver con una respuesta a un llamado de Dios. Dios busca y trabaja mejor con aquellos que pueden ser moldeados por un llamado de Dios. Segundo, debe ser disponible.  “…y yo el menor…”Dios conocía su condición. Sin embargo la evidencia del texto nos indica que no eran tan pobres como el argumentaba ser. Tercero debe ser sensible. Gedeón fue sensible en tres grandes áreas. Primero fue sensible a la capacitación de Dios. Es capacitación vendría sólo por la “gracia de Dios”. Segundo debía ser sensible a la manifestación de Dios. Gedeón pide una señal y Dios está dispuesto a dársela. Finalmente debía ser sensible a la devoción de Dios.  Dos palabras son importantes en cuanto a su interacción con Dios. Son la expresión “te ruego” (vrs.17 y vrs.18). Es una devoción que ruega a Dios su intervención, que le pide paciencia y que toma tiempo en ofrecer lo mejor para Dios.

Nuestra habilidad no proviene de nuestra propia fuerza, sino de la fuerza de Dios. Esa fuerza es real cuando somos accesibles a su llamado, cuando somos disponibles a su lado y finalmente cuando somos sensibles a su cuidado.

 El tercer elemento tiene que ver con reemplazar su fidelidad. (6:22-26)

Mi fidelidad tiene que ver con el altar que he levantado en mi vida. En el contexto hay cuatro altares. Dos deben ser edificados y dos deben ser destruidos. Para poder ser fiel a Dios y recuperar tu estima tienes que luchar entre derribar y levantar. Primero debemos derribar los falsos altares en nuestra vida. Según el vrs. 25 habían dos altares que competían con la gloria de Dios. El primero era el altar para Baal y el segundo el altar de la imagen de Asera. Estos altares generaron el castigo de Dios. Dios no podía construir algo nuevo en la vida de Israel sino derribaban dichos altares. Estos altares para que dejen de existir y sean competencia contra Dios deben por un lado ser “derribados”, es decir quitados del primer lugar de nuestras vidas, pero por otro lado deben ser “cortados” hasta la mínima expresión. Uno habla de prioridad. Derribar algo es que ya no tiene el predominio en nuestra vida. Y el segundo nos habla potencialidad. Cortar implica acabar de raíz el potencial de lo malo que todavía existe en nuestras vidas y puede renacer.

Segundo debemos edificar los verdaderos altares en nuestra vida. Dos altares estarían siendo construidos por Gedeón. El primero aparece en el vrs. 24. Es un altar de paz con Dios. Y el segundo altar es un altar del perdón.

Gedeón debía volver a una relación con Dios que traería como resultado la paz con Dios.

Muchas veces Dios nos verá como el mármol de donde salió la imagen del rey David. Dios quiere que recobremos nuestra identidad, pero para hacerlo debemos identificar su mentalidad, confrontar su habilidad y finalmente reemplazar su fidelidad a Dios.

Sólo de esa forma Gedeón pudo salir a pelear. Y es que Gedeón identificó las fortalezas carnales  que se construyen sobre la mentira, las confrontó en el poder del Espíritu con la verdad y finalmente reemplazó el mensaje del mal con la Palabra de Dios.

Encuentro con Dios para superar el fracaso…

 

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Estaba leyendo que el famoso cuentista y caricaturista Teodoro Seuss, conocido como Dr. Seuss, escribió el cuento del Grinch en sus primeros años de carrera. Su historia cuenta que este libro fue rechazado por 27 editoriales. La idea de un sujeto repulsivo que se robaba la navidad no encajaba con un verdadero espíritu navideño. Walt Disney fue despedido en su juventud de un periódico local porque dijeron que “no tenía ni talento ni imaginación para el dibujo”. Otro caso interesante de  fracaso fue Thomas Alva Edison. A él  le dijeron en el colegio que era muy estúpido para aprender algo, por lo que su madre lo retiró de la escuela y le enseñó por su cuenta, también fue despedido de sus dos trabajos por no ser lo suficientemente productivo. No obstante, estos obstáculos no lo detuvieron a patentar 1093 inventos en Estados Unidos, entre los que se encuentran el fonógrafo y la lámpara eléctrica,  este último es su más famoso invento y le tomó más de 10.000 intentos fallidos para dar con la bombilla ideal.Cuando le preguntaron a Édison, en un diario local, si pensó en rendirse cuando llevaba más  9.000 intentos fallidos, él respondió “¿Por qué habría de rendirme si en ese momento ya conocía 9.000 formas en las que la bombilla no servía? “

Un famoso refrán del siglo XIX rezaba: “Pájaro con alas rotas  jamás podrá volar alto”. En otras palabras, una vez que usted ha fracasado, jamás alcanzará las alturas que logró antes. El autor de este dicho es Hezekiah Butterworth. El único problema con el dicho es que no es verdad. Jamás ha sido verdad. Este viejo proverbio puede ser bueno para los pájaros del cielo, pero no es bueno para hombres y mujeres de Dios, porque Dios no trata sus siervos  de esa manera. De hecho, aunque pueda sonar como una idea rara, Dios prefiere utilizar a la gente que tiene alas rotas.

Continuamos con nuestra serie de encuentros con Dios. Hemos visto el modelo de Jesús en Getsemaní, luego vimos el encuentro de Abraham para ser amigo de Dios y la ocasión pasada vimos el encuentro de Jacob para superar el miedo. En esta oportunidad veremos el encuentro de Moisés en Éxodo 3. Allí encontraremos a Moisés teniendo un encuentro con Dios para superar su fracaso.

Dice la Palabra: “3 Cierto día Moisés se encontraba apacentando el rebaño de su suegro, Jetro, [a] quien era sacerdote de Madián. Llevó el rebaño al corazón del desierto y llegó al Sinaí, [b] el monte de Dios. 2 Allí el ángel del Señor se le apareció en un fuego ardiente, enmedio de una zarza. Moisés se quedó mirando lleno de asombro porque aunque la zarza estaba envuelta en llamas, no se consumía. 3 «Esto es increíble —se dijo a sí mismo—. ¿Por qué esa zarza no se consume? Tengo que ir a verla de cerca». 4 Cuando el Señor vio que Moisés se acercaba para observar mejor, Dios lo llamó desde el medio de la zarza: —¡Moisés! ¡Moisés!—Aquí estoy —respondió él. 5 —No te acerques más —le advirtió el Señor—. Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa. 6 Yo soy el Dios de tu padre,[c] el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.

Observemos que la aparición de Dios es inesperada y por medio inesperados.  Hay varios elementos importantes en relación a una visión de zarza ardiente. ¿Qué es adoración? ¿Qué factores implican tener un encuentro con  Dios para superar el fracaso?

Hay tres cosas que Dios utiliza para ayudarnos a superar el fracaso. Impulsarnos, Impactarnos e Instruirnos.

Veamos entonces el primer factor, el

¿Qué nos impulsa seguir a Dios? ¿Qué me impulsa a buscarlo? O para verlo de otra forma que me detiene para encontrarlo  como el desea que lo encuentre. Este factor del impulso quiero que lo enfoquemos en lo que entorpece como lo que fortalece.

Veamos primero lo que entorpece el impulso de encontrarnos con Dios. En el pasaje hay varias evidencias.

La normalidad de la vida entorpece el encuentro con Dios.

“Apacentando” en la RV60 es la frase con la que inicia la narración. La NTV comienza el texto con “cierto día”.  Durante décadas en Madián, no tenemos ningún registro  de que Dios le hubiera hablado a Moisés, ni siquiera una vez. Sin embargo, el  día que iba a romper el silencio amaneció como cualquier otro día el desierto. Nadie le advirtió  a Moisés de que iba a haber un cambio dramático en la vida rutinaria y monótona de pastor. No hubo insinuaciones, ni premoniciones, ni señales especiales que lo alertaran  del hecho que el propio Dios rompería el silencio aquel día  y de que esa vida cambiaría para siempre. Fue simplemente un día común  y ordinario con las ovejas, y el cambio diario de pastizal. Nada más ni nada menos, ninguna otra cosa. Sólo un día más en la oficina del desierto, bajo la sombra del monte Horeb. El sol salió, las ovejas pastaron  y Moisés marcó su día 14,600 como pastor asistente de Jetro. Esa es la forma en que Dios trabaja. Sin siquiera una insinuación, una advertencia, él le habla a personas comunes y corrientes en días comunes y corrientes. Ahora bien debe entender esto: “La normalidad de la vida me quita la capacidad de asombrarme con la Presencia de Dios”.

Por otro lado no sólo la normalidad impide un encuentro con  Dios, sino también la actividad de la vida entorpece el impulso de mi encuentro con Dios.

“…las ovejas de su suegro…” Es obvio que todos hemos sido llamados a una actividad particular en la vida. Pero esa actividad realmente puede o acercarnos a Dios o alejarnos de Dios. Observe que la misión de Moisés no era que fuera el administrador de las cosas de su suegro. Sin embargo después de 3 años se había adaptado a vivir para la actividad de otro hombre.

¿Quién es nuestro patrón? ¿Qué es lo que quiere Dios de mí? O mi actividad es para el hombre (y eso lo incluye a usted mismo) o es para Dios. Si lo que hago simplemente es para vivir y subsistir, entonces la actividad de mi vida tendrá que ser transformada por Dios. Observe que es más fácil trabajar para el hombre que para Dios. Moisés se había acostumbrado ya a cuidar lo que no era suyo, y su suegro era su jefe. Así que la actividad de la vida me quita la capacidad de apasionarme con la Persona de Dios. El hecho de que su autoridad y rendimiento de cuentas era a la persona de su suegro, denota que Moisés había enterrado su responsabilidad ante Dios.

No sólo la normalidad de la vida, la actividad de la vida, sino que también la dificultad de la vida entorpece el impulso de mi encuentro con Dios. La Reina Valera dice “llevó las ovejas a través del desierto” y la NTV lo pone así: “Llevó el rebaño al corazón del desierto. “El corazón del desierto” ni siquiera en la periferia sino en el mismo centro del desierto. Nuestra experiencia muchas veces es parecida, nuestra vida es difícil pero no de cualquier dificultad, simplemente sentimos que hemos nacido para  estar en “el corazón del desierto”. ¿Por qué pareciera que hay personas que tiene mayor “mala suerte” que otras? ¿Existe la “mala suerte” o la buena suerte en la experiencia de la vida? Es obvio que la Biblia dice que Dios es el que determina mi destino. Siempre habrá un propósito detrás de lo que me pasa. La dificultad de la vida me quita la capacidad de sostenerme en la Promesa de Dios.

Aparte de los tres elementos anteriores hay un cuarto elemento que entorpece mi encuentro con Dios. El cuarto elemento que entorpece el encuentro con Dios es la espiritualidad de la vida.

“Y llegó hasta Horeb, monte de Dios”… Aunque Moisés se había criado en el palacio como hijo de la hija de Faraón (2:10), había adoptado la anonimidad de un pastor común trabajando para Jetro, su suegro.  Esta frase nos puede insinuar dos tipos de aproximaciones a la espiritualidad de Moisés.

Las palabras “corazón  del desierto” sugieren que Moisés llevó al rebaño más allá del lugar donde solían apacentar. “y vino a Horeb, monte de Dios” (v. 1b).  La palabra hebrea Horeb significa “lugar desolado” o “ruina.”  Sinaí y Horeb son nombres diferentes para el mismo monte.  “Cuando se distinguen, el monte mismo es Sinaí y el desierto que lo rodea lleva la más amplia designación de Horeb.  También se identifica como “el monte de Dios” (Éxodo 3:1; 4:27; 18:5; 24:13) y “el monte del Señor” o “el monte de Yahvé” (Números 10:33).  Aunque su ubicación es incierta, es posible que sea un monte llamado Jebel Musa (el monte de Moisés) en el sur del Sinaí. Aquí vemos que hay por lo menos dos metáforas de la espiritualidad  que Dios quiere que experimentemos y de hecho es el mismo Moisés el que las está viviendo

La primera metáfora es una que se relaciona con el nombre “Horeb”es una espiritualidad de evidencia. Es interesante que esta sea la primera aparición del monte Horeb. Todavía no se había asociado con una revelación de parte de Dios. Sin embargo se anticipa que será el  monte de Dios. Ya mencioné anteriormente que se traduce como desolado o ruina. En ese sentido mi espiritualidad es una tendencia a que si se manifiesta sólo en lo que yo quiero, siento o experimento tendré una ruina o desolación espiritual. Ese es el problema de una espiritualidad religiosa. Es la espiritualidad de fachada.

Sin embargo la segunda metáfora es el “monte de Dios” es una espiritualidad de vivencia. La realidad de la fama de Horeb estriba en que Dios se manifestó allí y su gloria se vio por todas partes, porque lo más importante no es una espiritualidad de fachada sino una espiritualidad de fuerza y vigor espiritual.  La espiritualidad de la vida me quita la capacidad de involucrarme en el plan de Dios.

Hemos visto lo que ENTORPECE EL IMPULSO. El impulso de mi adoración a Dios se entorpece por medio de la normalidad de la vida. Esta normalidad me quita  mi capacidad de asombrarme con la presencia de Dios. En segundo lugar está la actividad de la vida, ésta me quita la capacidad de apasionarme con Dios. En tercer lugar la dificultad de la vida, la cual me entorpece el sostenerme en las Promesas de Dios y finalmente la espiritualidad de la vida la cual me quita la capacidad de involucrarme en el Plan de Dios.

Ahora quiero que veamos lo que FAVORECE EL IMPULSO.

Lo que Dios usa es una zarza que arde pero no se consume. ¿Qué significa esta ilustración?Creo que el texto muestra en primer lugar nos habla de expresión soberana. Observe la expresión “se le apareció”. La forma verbal del hebreo es muy interesante. Es la modalidad Niphal, de un verbo imperfecto. Implica que se debe traducir de una manera causativa o reflexiva. La mejor traducción sería “se planificó (por el imperfecto) que se le hiciese aparecer (Niphal)”. Esto implica que toda  manifestación de Dios en nuestra vida no es porque nosotros lo causemos o por nuestras voluntades sobre la voluntad de Dios. En pocas palabras no causamos las “experiencias de adoración” simplemente Dios las determina en su soberana voluntad.

En segundo lugar nos habla de dimensión sobrehumana Tres elementos incluye esta dimensión sobrehumana que enriquece nuestra adoración a Dios. El primer elemento es comunicación de la dimensión. “El ángel de Jehová” esta ya es una manifestación conocida y entendida desde la revelación de Dios. Nosotros adoramos sobre humanamente porque tenemos indicaciones que vienen de Dios y su Palabra. No puede haber una adoración a Dios si no procede de la revelación autorizada de Dios en su Palabra, es allí de donde procede el elemento comunicativo. El segundo elemento  es la connotación  de la dimensión. Es lo que va con lo que se comunica, el instrumento que se usa. En este caso Dios uso el fuego. Ese fue el elemento de Dios. Dios siempre usó el fuego como un elemento que comunica algo. La adoración a Dios no se queda sólo con la “experiencia connotativa” es decir con lo que acompaña lo que Dios quiere comunicarme. Para muchas personas es más importante sentir el fuego que entender el significado del fuego teológicamente hablando. La tercera dimensión es la denotación de la dimensión. Es simplemente la realidad del instrumento de Dios. Por eso usa una zarza vieja, seca que será la denotación del poder de Dios.

He aquí la tensión, muchos les encanta la connotación de la experiencia y otros magnifican la denotación de la experiencia cuando en realidad lo importante es la comunicación de esa experiencia. No era importante tanto la zarza e incluso el fuego como que el mismísimo Ángel de Dios era el que había decidido aparecer en la manifestación a Moisés.  La revelación de Dios es lo más importante en la adoración a Dios. Eso significa que Dios  llama la atención. Notemos que a Moisés no le llamó la atención la zarza en sí, pues en aquella región había cientos de zarzas no era muy significativo que debido al calor extremo del desierto y a otros factores se prendieran fuego, entrando en combustión, lo que llamó la atención de Moisés era que la zarza ardía pero no se consumía.

Finalmente la dimensión humana. Si te consideras zarza, es que puedas arder, pero sin consumirte para que la forma de vida que lleves en El Espíritu llame atención. Hay muchos cristianos que quizás como zarza llevan mucho tiempo sin arder.  Pero también hay otros que arden y se consumen, lo que necesitamos son zarzas que ardan y no se consuman. Es decir tenemos cristianos que perdieron su pasión, hay otros cuya pasión es sostenida por todo menos que Dios, y finalmente necesitamos a personas que ardan y su ardor sea de Dios y ningún otro aditivo espiritual.

Déjeme ponerlo en otras palabras. Hay creyentes zarzas que no arden ni se consumen estos son los guiados por la carnalidad espiritual. Por otro lado hay cristianos que arden y se consumen estos son los guiados por la actividad espiritual. Creen que al hacer mucho por Dios y hacerlo sin parar son zarzas que arden, pero tarde o temprano se consumen. Y cristianos que son zarzas que arden y que no se consumen estos son guiados por la intensidad espiritual. Para ellos es más importante lo que mantiene la flama que la flama en sí.  De qué sirve que te veamos deslumbrar en un activismo sin sentido, si lo que te motiva se te está acabando.   Muchos no tienen la presencia de Dios en su vida y mucho menos viven una plenitud espiritual como para arder. Hasta que un día les prende la chispa del Espíritu Santo  y entran a encenderse, pero al  venir distintas situaciones sobre la vida, ese fuego mengua o lo que es peor, consume su devoción por él. El gran Pablo le dijo a Timoteo: “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego de Dios que está en ti por la imposición de mis manos”  (2 Timoteo 1:6). Seguramente que el joven Timoteo recibió este consejo como de parte del mismo Señor y comenzó a encenderse nuevamente. Pablo cuando notó que le estaba pasando esto, le dio estas palabras. Dios estaba en ella.

Dios está buscando a los que son como Moisés en  este tiempo para prepararnos a guiar a su pueblo a salir del Egipto en que están esclavizados bajo su mundanalidad y prepararlos para el último gran éxodo que se vivirá en la historia de la humanidad, el arrebatamiento de la iglesia. La forma en que este Moisés será llamado es a través de zarzas ardientes, verdaderas creyentes que llevan la presencia de Dios en sus vidas y arden con el fuego del Espíritu Santo.

Sin embargo hemos perdido esa dimensión sobrehumana y esa  condición de humildad humana. Ya que en nuestra época, la religión ha sido capturada por la mentalidad del turista. Se piensa que la religión es como la visita que realizamos a un sitio atractivo cuando tenemos el suficiente tiempo libre para hacerlo. Para algunos es una excursión semanal a la iglesia; para otros, visitas ocasionales a cultos especiales. Algunos, con una inclinación hacia el entretenimiento religioso y la diversión sagrada, planifican sus vidas alrededor de eventos especiales tales como los retiros espirituales, concentraciones y conferencias. Acudimos para ver a una nueva personalidad, para escuchar una verdad nueva, para tener una experiencia y de esa manera expandir nuestras vidas que de lo contrario son bastante monótonas. La vida religiosa se define como lo último y lo más novedoso: Zen, curaciones milagrosas, potencial humano, parapsicología, vida exitosa, coreografía en el coro y presbiterio, Armagedón. Lo probamos todo— hasta que aparece algo nuevo. Yo no sé cómo ha sido para los pastores de otras culturas y en siglos anteriores, pero estoy bastante seguro de que para un pastor en la cultura occidental en este nuevo  siglo veintiuno y en América Latina, el aspecto del mundo que hace que la tarea de llevar a los cristianos por la senda de la fe sea muy difícil es lo que Gore Vidal ha analizado como «la pasión actual por lo inmediato y lo fortuito.» Todo el mundo anda a las corridas. Las personas que lidero en oración, entre las que aconsejo, visito, oro, predico y enseño, desean atajos. Sólo desean que las ayude a completar el formulario que les dará crédito instantáneo (en la eternidad). Están impacientes por ver los resultados. Han adoptado el estilo de vida de un turista y sólo quieren los puntos más destacados. Pero un pastor no es un guía de turismo. Yo no tengo ningún interés en contar historias religiosas apócrifas en y alrededor de lugares dudosamente identificados como sagrados. La vida cristiana no puede madurar bajo tales condiciones y en semejantes maneras.

 Segundo, el factor del IMPACTO.

Hay tres niveles de impacto en los siguientes versículos.  Hay un impacto en tu dirección. La expresión en el texto original es “me acercaré”. Debemos recordar que cuando ardas en El Señor sin consumirte y las personas te vean, no se te acercará cualquiera, sino la persona a la cual  Dios haya preparado para tal efecto. De la versión de las Américas dice: “Me acercaré ahora para ver esta maravilla” (vrs. 3). Hay un impacto en tu visión. “…para ver…”. Los Moisés de hoy mirarán y dirán: ¡Qué maravilla! A pesar de los problemas aún glorifica a Dios; aunque aún esté en medio de un desierto  así, alaba a Dios. Hace tanto que se convirtió, pero aún conserva el fuego del principio. Me acercaré  a su vida para ver cuál es el secreto. Lo cierto es que si eres verdadera zarza y comienzas arder en amor, arder en fe, arder en pasión por el mensaje y ese ardor lejos apagarse va en aumento, seré instrumento divino para encender otras zarzas que están apagadas.Tercero hay un impacto en  su devoción.La devoción de Moisés se alteró en su forma de hablar, pues desarrolla un diálogo interno con la experiencia que ve y se alteró en su forma de pensar. Moisés dice “porque causa”. Para él es importante encontrar respuestas a su experiencia espiritual, “los porque” a veces son más importantes en la fe que “los que”.

  • Tercero, el factor de la INSTRUCCIÓN.

Primero es un encuentro que promueve la intimidad.

La instrucción lleva cuatro elementos importantes cuando tenemos un encuentro con  Dios. Cuando  estuvo ante la zarza, Dios le ordenó: “No te acerques más. Quítate las sandalias, porque está pisando tierra santa (5). ¡Un momento ¡ ¿No estamos hablando  de  matorrales en el desierto? Ya no, porque el Shekinah  resplandeciente, la  Gloria de Dios había llegado.

Segundo es un encuentro  que fortalece la humildad.

¿Por qué le dijo  Dios a Moisés  que se quitara las sandalias? ¿Qué diferencia  hacía un centímetro y medio de suela? Es que cuando uno se encuentra en la presencia de Dios, hasta centímetro y medio de suela es demasiada altura. Usted debe bajarse tanto como pueda; eso es humildad.

Tercero, es una adoración que enriquece la santidad

Por otro lado Moisés tuvo una nueva visión. Primero vio su Presencia. (Yo soy). Segundo vio Su Programa (El Dios de tus padres). Y tercero vio su Persona (He visto). Finalmente le mostró su Promesa (he descendido para librarlos). Ahora no debemos pensar que todo será fácil o automático. Dios nunca nos pide que pretendamos que el pasado nunca existió. Moisés tuvo una nueva visión  de la presencia y de su plan y eso fue espectacular. Pero no estaba tan seguro  respecto a la persona de Dios. Lo efectos prolongados de lo que le sucedió  a Moisés  cuando intentó actuar como libertador empezaron a aflorar. La instrucción que Moisés también aprendió  se basa en cuatro principios eternos.

Lo primero que aprendió es que nuestra mayor necesidad no es la confianza en nosotros mismos, sino en Dios.

La segunda cosa que recibió como instrucción en esta experiencia de la zarza es que Dios usa incluso las malas experiencias a fin de prepararnos para el servicio futuro. Las cosas  que Él permitió  que salieran mal en mi pasado  son las que quiere usar para hacer que yo sea mejor en el futuro.

Tercero, Dios quiere hacer algo con lo que usted ya tiene, antes de darle algo nuevo. Algunas personas dicen: “Dios ¿qué harás por mí mañana? Y Dios les dice, como le dijo a Moisés: “¿Qué tiene en tu mano hoy? Permíteme hacer algo con lo que ya te ha dado, y entonces podrá mostrarte cosas grandiosas y poderosas.”

Cuarto, obedecer a Dios lo lleva a usted a una nueva imagen de sí mismo. Sin importar cuánto lo hayan rechazado, si usted sigue a Dios en obediencia, Él puede compensar  todas las pérdidas y hasta más. Tenemos un gran ejemplo en Moisés.