“…Discípulos Distraídos…”

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A veces me pregunto ¿porque muchas veces me distraigo de las cosas que realmente valen la pena en la vida? Estoy tan distraído que se me nota en mi carácter, en mi forma de comportarme e incluso hasta en la manera como me relaciono con Dios. Y es que simplemente puedo realizar toda una actividad eclesial y lamentablemente  perderme la mejor parte de Dios. Hemos llegado a momentos en nuestro peregrinar evangélico de  América Latina que necesitamos detenernos y replantearnos ¿qué es seguir a Jesús? ¿Qué busco en ese seguimiento? ¿Cómo logro una realización personal y a la vez espiritual? A veces mi fe hacia Dios es tan poco respetuosa y quizás hasta violenta en la forma que le hablo. Porque simplemente ando en otras cosas, no llego a captar lo que Dios es y lo que Dios hace. Sencillamente me pierdo los momentos divinos en mi diario trajín. Quizás eso es lo que esencialmente demuestra la narración de la mujer con el flujo de sangre. Una persona muy necesitada a la que se le acerca a Jesús en búsqueda de sanidad, arriesgando todo. Y ¿cómo reaccionan los discípulos ante la escena? Con irrespeto y desconectados de la realidad espiritual que les rodea. ¿Por qué se distrajeron los discípulos? ¿Qué les hizo desconectarse de la visión de reino de Dios? Por otro lado ¿que hizo a la mujer con flujo de sangre concentrarse en Jesús? En ella se ve quizás ejemplificado un seguimiento real de Cristo, a diferencia de los discípulos.

Veamos en primer lugar la desconcentración de los discípulos. Por lo que puedo observar en el texto cuatro acciones que desconcentraron a los discípulos y no supieron que estaba pasando.

Primero los discípulos acompañan a Jesús pero no lo siguen. Simplemente van a la par de Jesús pero increíblemente no perciben el corazón de Jesús. De tal manera que para ellos es una molestia Su pregunta pero para Jesús es una muestra de amor y búsqueda. He aquí el hecho de muchas veces nuestras inquietudes espirituales y hasta teológicas simplemente son un acompañar a la persona de Jesús pero lejos de transformar a una persona en un seguidor de Jesús. El acompañamiento  a Jesús sin seguimiento empaña nuestra percepción.

Segundo, los discípulos  son próximos a Jesús pero no cercanos a él. Al parecer esto podría ser una contradicción, pero es una de las estrategias más sutiles del enemigo. ¿Cómo podemos estar tan próximos a las cosas sagradas sin que estas cosas sagradas las entendamos y nos transformen? Observe que para los discípulos la multitud aprieta a Jesús, es decir saben interpretar a las multitudes. Conocen lo que la gente le está haciendo a Jesús pero no lo que Jesús le está haciendo a la  gente. Esto es una mentalidad bastante humanista. Hoy cada vez más nos distraemos con lo que la gente está pidiendo o haciendo, pero no lo que la gente está necesitando. Somos muy diestros para diagnosticar que están haciendo las multitudes, de hecho es muy fácil evaluarlas, pero en medio de ese mar de gentes perdemos al Jesús personal y nos enfocamos más en un Jesús global. Hablamos mucho del mundo, de la globalización, de las estadísticas pero no conocemos ni una sola persona con una necesidad a ser satisfecha. Hacemos grandes esfuerzos para enviar a un Jesús a lo lejano, invertimos grandes cantidades en misiones y misioneros, pero no hemos sido capaces de interpretar un Jesús cercano a nuestras necesidades alrededor. La proximidad sin cercanía daña nuestra acción.

Tercero, los discípulos tienen acceso a Jesús pero no prestan atención a Jesús. El evangelista subraya que la mujer ha oído hablar de Jesús, y lo que ha oído suscita en ella una nueva esperanza, dándole fuerza para llevar a cabo su gesto.

Jesús tiene ya fama de anunciar con palabras y gestos concretos que el amor de Dios se dirige a todos y no reconoce las discriminaciones morales y religiosas que dividen a los hombres en categorías de puros e impuros (Me 1,40-45; 2,1-17). Sobre todo, Jesús no acepta ningún impedimento puesto por los hombres entre el amor de Dios y estos. La mujer coge al vuelo la oportunidad de este encuentro con Jesús y piensa: ≪si le toco, aunque sea la ropa, me salvare ≫. La ley de Dios le impide tocar a cualquiera, pero el deseo de vida es más fuerte que todo tabú moral y religioso. Si continua observando la Ley no cometerá pecado, pero morirá; si intenta transgredirla tiene una esperanza de vida. La mujer se esconde entre la multitud que sigue a Jesús y cuando se encuentra de espaldas a este, esperando que ninguno se dé cuenta, le toca el manto e ≪inmediatamente se seco la fuente de su hemorragia, y noto en su cuerpo que estaba curada de aquel tormento≫. Pero a la pobrecilla no le ha dado tiempo de sentirse curada cuando se le presenta un mal trance. De hecho Jesús, dándose cuenta, se vuelve inmediatamente y pregunta: ≪.Quien me ha tocado la ropa?≫. Solamente los discípulos, entre toda la multitud, no se han dado cuenta de la tensión del momento, y con poco respeto se vuelven a Jesús tratándolo de irreflexivo: ≪Estás

viendo que la multitud te apretuja .y sales preguntando “quien me ha tocado”≫? Obtusos, como siempre, están presentes pero a la vez ausentes. Están presentes a sus inquietudes, a sus luchas, dudas y la obra de Dios, pero están ausentes al Dios que obra de una manera contradictoria a los sistemas en los que ellos confían. Según los discípulos Jesús ≪está mirando a la multitud≫, pero la mirada del Señor busca a su alrededor ≪para distinguir a la que había sido≫. A la pobrecilla no le queda ahora otra cosa que ser descubierta y esperar una terrible reprimenda: ≪.Como has podido, mujer impura, tocar a un hombre de Dios?≫. Su gesto ha transmitido su impureza a Jesús, que ahora esta también infectado. El libro del Levítico avisa que transgredir la ley de la pureza ocasiona el castigo de parte de Dios: ≪Precaved a los israelitas de la impureza, para que no mueran por su impureza, por haber profanado mi morada entre vosotros≫ (Lv 15,31). La mujer la ha liado y ahora espera la humillación pública y el castigo. Pero todo esto no le quitara la alegría de haber sido curada y devuelta a la vida. Y así saca fuerzas de flaqueza y, asustada y temblorosa, confiesa la transgresión. A la mujer que estaba excluida por causa de su enfermedad del amor de Dios, en lugar de un reproche le llega un elogio alentador, al oír como su transgresión es considerada un gesto de fe: ≪Hija, tu fe te ha salvado≫; en la versión de Mateo, Jesús la alienta expresamente (≪Animo≫, Mt 9,22). Aquello que, a ojos de la religión, es un sacrilegio, para Jesús es una expresión de fe. En lugar de ser castigada por la transgresión, Jesús le augura un futuro de serenidad: ≪Márchate en paz y sigue sana de tu tormento≫. El abismo que la religión había puesto entre la santidad de Dios y la impureza de los hombres es anulado por Jesús que se vuelve a la mujer llamándola ≪Hija≫, expresión tan cargada de intima comunión como para anular toda distancia. La mujer, que ha encontrado a Jesús, oprimida por su mal (lit.: ≪tormento≫), una vez que ha experimentado la curación, no es enviada a ir al templo para la ofrenda prescrita de agradecimiento (Lv 15,29), sino a ≪marchar en paz≫, donde el hebreo ≪shalom≫, paz, expresa todo el conjunto de circunstancias que hacen plenamente feliz a una persona.  Todo esto se perdieron los discípulos. Es curioso que en el momento del diálogo con la mujer los discípulos desaparezcan de la escena.

Si somos un pueblo distraído, una sociedad distraída, es lógico pensar que vamos a ser también una iglesia distraída, una iglesia con una disminución de la capacidad de pensar profundamente, para cultivar la concentración, para enfatizar una meditación lenta, deliberada y reflexiva.

Los cristianos pueden estar emocionados acerca de Dios, pero debido a que se han convertido en un producto de nuestro mundo digital, tienen una menor capacidad de pensar profundamente acerca de Él, para conocerlo verdaderamente como Él es. Más y más de nosotros están descubriendo que no podemos detener el tiempo suficiente para leer. No podemos mantener nuestra atención el tiempo suficiente para estudiar. No podemos encontrar el tiempo para reunirnos con nuestro Padre. Cuando la oración solía ser la primera actividad del día, ahora comenzamos nuestra rutina diaria por revisar el correo electrónico. Donde la Biblia era un libro especial que leemos y estudiamos, ahora es un e-book que compite con nuestro correo de voz, mensajes de texto, correos electrónicos, y la siempre presente tentación del Internet. Aquí está uno de los grandes peligros que enfrentamos como cristianos: Con las distracciones siempre presentes en nuestras vidas, nos estamos convirtiendo rápidamente en un pueblo de pensamientos superficiales y pensamientos poco profundos conducen a una vida superficial. Hay una progresión sencilla e inevitable operando aquí: Distracción -> Pensamiento Superficial -> Vida superficial

Todo esto distracción nos está dando nueva forma de dos maneras peligrosas. En primer lugar, tenemos la tentación de renunciar a la calidad por la cantidad, creyendo la mentira de que la virtud viene a través de la velocidad, la productividad y la eficiencia. Pensamos que más debe ser mejor, y así nos dirigimos a nosotros mismos para hacer más, lograr más, ser más. Y en segundo lugar, mientras esto sucede, perdemos nuestra capacidad de participar de manera más profunda del pensamiento – la concentración y el pensamiento enfocado requiere tiempo y no se puede acelerar. En lugar de concentrar nuestros esfuerzos en unas pocas direcciones, le damos poca atención a muchas cosas, peyendo por encima en vez de estudiar. Vivimos vidas apresuradas y nos olvidamos de cómo movernos lentamente, con cuidado, y cuidadosamente a través de la vida.

El reto al que nos enfrentamos es claro. Tenemos que volver a aprender a pensar, y tenemos que disciplinarnos a pensar profundamente, conquistando las distracciones en nuestras vidas para que podamos vivir con profundidad.

Debemos redescubrir cómo ser cristianos verdaderamente reflexivos, mientras buscamos vivir con virtud en las secuelas de la explosión digital.

Un libro de Malcolm Gladwell, un bestseller llamado The Tipping Point (El punto de desequilibrio), examina cómo los productos o ideas se vuelven virales (causando cambios repentinos como si fueran factores epidémicos) dentro de una sociedad. Es un libro fascinante. En este libro, el autor cuenta la historia de dos psicólogos de la Universidad de Princeton que decidieron conducir un estudio con los alumnos, inspirado en la parábola del buen samaritano.[1]

Cada miembro del grupo de seminaristas recibió la tarea de preparar un pequeño discurso sobre un tema bíblico. Después de eso, tendría que ir a un predio vecino al campus para presentarlo. En el camino, era forzoso pasar junto a un hombre caído en un callejón, cabizbajo, con los ojos cerrados, tosiendo y gimiendo. El objetivo era descubrir quién se detendría a socorrerlo. Varios seminaristas, yendo a dar una conferencia sobre el buen samaritano, pasaron literalmente por sobre el hombre caído y siguieron corriendo hacia su compromiso. Lo único que realmente les importó fue la urgencia de su tarea.

Una historia del famoso autor de los Guinness sobre una tribu, en las Filipinas, en que los nativos se referían a los misioneros occidentales como «gente con dioses en las muñecas». Ellos decían esto porque, cuando los misioneros necesitaban tomar una decisión, en vez de volverse hacia el Dios de los cielos y de la tierra, miraban siempre el reloj en su muñeca para encontrar dirección. Otros, quizás, encuentran orientación en la cuenta bancaria, en el celular o en la agenda.

Ojalá que volviéramos a enfocarnos en lo importante a nivel de seguimiento de Cristo.

[1] http://www.aguasvivas.cl/multimedia-archive/la-distraccion-el-mal-del-siglo-xxi

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“…No te rindas a tu temor…”

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¿Por qué nos dan miedo las cosas de Dios? ¿Por qué lo mundano y lo humano no le tenemos miedo? Es obvio que lo que Dios nos manda hacer hay que tomarlo con respeto y mucho miedo o temor. María realmente se sintió muy llena de miedo ante el anuncio de que había sido escogida por Dios para desarrollar el proyecto más grandioso en la historia de la humanidad. ¿Por qué Dios no quiere que temamos a sus proyectos? En Lucas 1:26-38 encontramos una frase interesante desde la perspectiva de los idiomas originales. La frase la dice el ángel en el vrs. 30: “no te rindas a tu temor”

María podría tener tres temores específicos. El primer temor tenía que ver con su soltería. Esto era su realidad. Estaba a punto de dejar el estado de soltería y lo haría por la puerta honrada y en orden. Mientras ella está rompiendo su soltería con un orden, Dios la interrumpe con desorden. Es ese desorden de Dios que viene a conmocionar mi mundo tan ordenado y realizado lo que nos hace temblar en lo más íntimo de nuestro ser. El segundo temor tenía que ver con su compromiso. Esto era asunto de su identidad. Ya no era sola, había tomado un compromiso legal y técnicamente estaba casada. El desposorio era simplemente ya un contrato tan fuerte como el matrimonio mismo. El primer temor era con respecto a ella, y el segundo era respecto a José.

Hay un tercer temor que María tenía. Era lo relacionado con su virginidad. Esto era un asunto de su intimidad. El texto nos demuestra que María no podía entender de que manera podría embarazarse ya que ella se había cuidado y preservado para su matrimonio y para su esposo. Una de las cosas más frágiles y fáciles de contaminarse es lo de índole sexual. Dios puede tratar los temas sexuales desde una perspectiva muy sana y santa. Debía pasar todo un proceso de embarazo y en realidad ese proceso de embarazo era muy embarazoso.

Tres temores de parte de María, uno era por su realidad. Ella sabía que esta realidad estaba a punto de tener un cambio dramático. Pero Dios controlaba toda situación asociada con su realidad. El segundo era por su identidad. Estaba a punto de pasar de esposa de José a madre del Mesías. Dios tiene la facultad soberana de hacer cualquier cambio en nuestra identidad. A veces planificamos algo que nos dará una posición en la sociedad, pero Dios la echa por los suelos para darnos no una identidad social sino una identidad celestial.  Y el tercer fue por su intimidad. Dios vino a afectar hasta sus más íntimos anhelos tanto en lo físico como en lo emocional.

¿Cómo se recuperó de ese temor María? ¿Qué garantías le dio Dios a María para que aceptara el plan de Dios? Primero, la garantía de su respaldo. Observe que el ángel usa tres palabras importantes en el vrs. 28. La primera frase es “muy favorecida”. La segunda frase es “El Señor es contigo” y la tercera “bendita”. Dios está dando palabras de estímulo y le hace ver cuál es su opinión acerca de ella. María realmente tenía un carácter muy extraordinario. Segundo, la garantía de su gracia. El vrs. 30 dice “has hallado gracia”. Es decir, Dios otorgó un favor inmerecido en su comisión a María.  Tercero, la garantía de su plan. Dios le hace ver a María que ella es parte de un plan. Ella no tiene controlo sobre lo que Dios quiere desarrollar con su vida. Le dice que concebirá y el fruto de su vientre será el máximo plan de Dios para el mundo. El advenimiento del Salvador de Israel y del mundo.  Cuarto, la garantía de su poder. El vrs. 35 el ángel le dice: “el poder del Altísimo te cubrirá”. Ese poder daría la capacidad para enfrentar los momentos difíciles del plan de Dios. Dios manifiesta ese poder también en Elizabeth, y ella debe sentirse segura porque Dios ya ha dado vida a una estéril y ese mismo poder sobre la esterilidad estaría sobre su fecundidad espiritual.

Ante la expresión del ángel a María “no te rindas ante tu temor”, el ángel termina diciendo: “porque no hay nada imposible para Dios”. Eso significa que aunque temamos y no entendamos todo lo que nos pasa, debemos creer que nuestro Dios siempre es un Dios de imposibilidades, y eso incluye nuestro temor.

“…el Señor es contigo…”

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El diccionario de la Real Academia Española define prosperidad como el curso favorable de las cosas, éxito en lo que se emprende sucede u ocurre; prosperar es cobrar fuerza, imponerse triunfar, tener o gozar de prosperidad. Riqueza es la abundancia de bienes y cosas preciosas, y de cualidades o atributos excelentes. El autor y hombre de negocios Tom Leding, quien escribió los libros De pobreza a riqueza y Prosperity is Your Inheritance (La prosperidad es su herencia), escribió: “La prosperidad no es sólo posesiones materiales. La verdadera prosperidad significa madurar espiritualmente en la relación de uno con Dios. Es salud física, mental, emocional, y el bienestar del alma” . Por su parte, el empresario cristiano e ingeniero civil Roberto López, de 38 años de edad y quien recién fue nominado como Empresario del Año en su natal Puerto Rico, manifestó: “La prosperidad es tener bienestar en todas las áreas: felicidad, éxito, salud”. Es decir que la prosperidad y la riqueza son tangible e intangible.

Me pareció curioso el titular de una noticia del periódico secular El Sentinel divulgada por la Internet el 24 de septiembre de 2003, el cual decía: “La religión es un factor importante en la acumulación de riqueza, indica un estudio”. Según ese estudio, hecho por la Universidad de Ohio en EE.UU., los que más asisten a servicios religiosos son los que más reflejan acumulación de riqueza personal. Los más que tienen son los judíos, protestantes, católicos y protestantes conservadores, en ese orden. El mundo se está dando cuenta que la acumulación de riquezas está estrechamente ligada con la relación con Dios.

Al escuchar la expresión en Lucas 1: 28 “el Señor es contigo” uno no pude más que pensar que María era una mujer próspera. De hecho, la expresión da la idea de tener el favor próspero de Dios. ¿Qué implicaciones tiene que Dios esté conmigo? ¿Es solo lo material? Y es que creer en las promesas de Dios es la única garantía para ser próspero, y no me refiero solamente al área financiera, porque en hebreo, la palabra prosperidad significa avanzar, progresar, triunfar, tener éxito. Por ejemplo, dice la Palabra que José fue próspero en todo lo que hacía, incluso siendo esclavo de Potifar, por lo tanto, no se refiere a que acumulaba riqueza sino a que tenía éxito en lo que emprendía. Él provocaba la bendición de Dios, así que una característica de ser próspero es provocar la bendición de Dios para otros. Tú puedes ser un deportista próspero y ganar torneos que no necesariamente implican un premio económico. Un joven puede ser estudiante próspero porque es exitoso en sus estudios, no porque gane dinero, porque la prosperidad tiene que ver con avanzar, triunfar y sobreponerse a situaciones. Si te va bien en el trabajo eres próspero, y como consecuencia, puede venir un beneficio económico, pero ya eres exitoso si tu trabajo da fruto.

De hecho, esa prosperidad según este texto te va ocasionar serios ajustes en tu vida, hasta el punto de someterte a Dios a costa de renunciar a tus propios deseos y planes. ¿Qué implicaciones tiene que “el Señor esté contigo…”?

Primero Dios está contigo en lo temporal…

El tiempo de Dios es completamente controlado por sus planes. Ese tiempo es retador y es revelador. “…luego de seis meses…” El tiempo de Dios es retador…porque nos muestra que Dios puede estar haciendo grandes cosas en cortos lapsos y en eventos simultáneos. Hay que notar que habían pasado 6 meses después de la visión de Zacarías. ¿Por qué Dios esperó seis meses para enviar nuevamente al ángel Gabriel? Hay un tiempo para madurar la visión de Dios y para que empiece a percibir en la realidad. Ya a los seis meses se le notaría a Elizabeth su embarazo. Ya hay unas pequeñas evidencias de que el tiempo de Dios se va desarrollando según promesa y horaria divino.

Tanto esperar para que en un lapso de seis meses todas las promesas del AT con respecto al Mesías se desarrollaran con tremenda rapidez. Cuando ha llegado el tiempo de Dios, las cosas se dan sin que se puedan parar.

Quizás estamos esperando desde hace tiempo y no parece que nada se resuelva. Quizás no ha llegado el tiempo de Dios para desatar lo que está en proceso de gestación, pero una vez engendrado el proyecto en el tiempo real de Dios, todo se desarrollará de una manera vertiginosa.

Sabemos que el ángel visitó a María al sexto mes del embarazo de su prima Ana, y le llevó la noticia del nacimiento de Jesús.  Hay oportunidades que el Señor tiene para ti, pero espera el momento oportuno para ofrecerte. Ahora es el Kairós de Dios en el Kronos del hombre para que recibamos noticias del cielo. El sexto mes divide una época, el antes y el después de un año de bendición. ¿Qué calificación de cero a diez te darías en lo que va del año? Este es el tiempo para alcanzar lo que te falta y no has logrado. No importa lo que pasó en los seis primeros meses; en el sexto mes, el cielo envía una información, te dice que tiene propósito para ti. ¡Prepárate para recibir buenas noticias donde todo se veía mal! El sexto mes es de visitación de Dios, el ángel te alcanzará, Su mensaje te llegará. Bienvenido a tu sexto mes, cuando descubrirás que estás en los planes de Dios. No importa lo que ha sucedido, no importa la decepción que tuviste, estás en el plan del Señor y todas las cosas son para bien.

En segundo lugar, el tiempo de Dios es revelador.  “…después de la visión…” Siempre hay mucho que hacer una vez recibida la visión. Esta visión revelaba por un lado crecimiento. Zacarías y su mujer tendrían en este momento un hogar más estable, debían gozarse con todas las experiencias de sentir crecer a su hijo en su vientre. Ese crecimiento era parte de una experiencia nueva. Me imagino que tanto Zacarías y Elizabeth no estaban tan conscientes del crecimiento del plan de Dios en sus vidas. Podrían verlo como algo orgánico y físico, pero quizás todavía no percibían las implicaciones espirituales de su embarazo. Por otro lado, revelaba cumplimiento. Es decir, las cosas que Dios había dicho se iban cumpliendo al pie de la letra. Cada día de crecimiento los acercaba a un cumplimiento no sólo físico sino también espiritual.

Pero en tercer lugar revelaba cimiento. “…de Zacarías…” Este embarazo establecería el cimiento para todo el NT. Habría un cambio dramático en todo lo conocido espiritualmente hasta ahora. Juan el Bautista será el cimiento sobre el cual el Mesías construirá su ministerio.

Dios no sólo está contigo en lo temporal, sino que también en lo territorial.

¿Dónde se mueve Dios? ¿Dónde es el territorio de Dios? ¿Dónde le agrada manifestarse? La futura madre, a quien se va a dar la promesa de la encarnación del Salvador del mundo (Mt. 1:21; Juan 4:42; 1 Juan 4:14), el Rey de Reyes y Señor de señores (Ap. 19:16; cf. 17:14), está viviendo en … ¿Roma indudablemente? ¡No! ¿En Jerusalén, entonces? ¡No! ¡En Nazaret, una pequeña aldea de Galilea, que algunos juzgan con desprecio (Juan 1:46), y que ni siquiera se ha mencionado en el Antiguo Testamento! ¿Y la matriz que llevará este tesoro, el más grande de todos es la de una princesa? ¡No! ¡Es la de una virgen comprometida para casarse con el carpintero de la aldea! Cf. Isaías 55:8, 9. Y Dios seguirá manifestándose de la misma forma hoy.  Hay dos dimensiones de su territorio. Lo que vemos y lo que no vemos. Lo visible y lo invisible. Por un lado, está la escena de la corte celestial donde se despacha al Ángel y está Nazaret donde viven José y María. Lo interesante de esto es que lo que gobierna nuestro territorio visible es el territorio invisible de Dios. Dios allí en su reino determina los designios de nuestros territorios y están regidos por sus agentes sobrenaturales. Cuando Dios envía su recurso, a desarrollar algo en nuestro pequeño mundo inmediatamente se echa a andar.  El ángel Gabriel dice que fue “enviado” eso significa que Dios está determinando los designios de mi ser, de mi vivir y de mi quehacer.

Dios no sólo está contigo en lo temporal, sino que también en lo territorial, y también en lo primordial.  La frase importante en esta parte es la expresión “comprometida con un hombre” o como la RV60 lo pone “desposada con un varón”. Cuando hablo de una perspectiva misional me refiero al hecho de cuál es nuestro destino y propósito en esta vida. ¿cuáles son nuestros anhelos? ¿a que aspiramos? ¿qué deseamos? ¿A qué estamos atados? ¿Cuáles son nuestros compromisos? ¿qué estamos dispuestos a deshacer por lo que Dios nos ordena? Encontramos a una mujer “comprometida con un hombre”. Es un buen hombre, será un buen padre y además es un hombre justos y amoroso. ¿Pero estaremos dispuestos como María a deshacer nuestro compromiso con los hombres para aspirar a un compromiso con Dios? ¿A qué estamos dispuestos a renunciar para que Dios esté conmigo? Muchas personas hoy mismo se están perdiendo lo mejor de Dios por haber escogido lo mejor de los hombres. María no fue este tipo de persona. Ella simplemente sabía que era primordial obedecer a Dios antes que sus propios deseos maritales.

Dios no sólo está contigo en lo temporal, en lo territorial, en lo primordial, sino que finalmente está contigo en lo espiritual.  Cabe aquí analizar varias frases de la última expresión del versículo 28.  La primera expresión es el verbo “entró en la habitación”. Como se ve a partir de la expresión entrando (es decir, como un amigo, familiar o vecino entraría por la puerta) y la familiar palabra de salutación, Te saludo, desde el comienzo mismo el ángel está tratando de crear un ambiente de tranquilidad.

La expresión “El Señor es contigo” es una expresión que se puede traducir como celebrar

alabanzas, bendecir a alguien, prosperar de una forma extraordinaria. En ese sentido la expresión se puede traducir como “el Señor dice alabanzas de ti” o “el Señor derrama prosperidad sobre tu vida”. Es una frase que demuestra gran aprecio de parte de Dios por la vida de María. Realmente a Dios le agrada mucho María.

Por otro lado, la versión RV60 dice “muy favorecida”. Aquí la versión latina de Jerónimo (La Vulgata) dice gratiae plena, llena de gracia, que no es una mala traducción a menos que se interprete erróneamente como si significase: “María, estás llena de gracia, la que está a tu disposición para otorgarla a otros”. El verdadero sentido es: “Estás llena de la gracia que has recibido … en un sentido único eres una persona divinamente favorecida”. El contexto inmediato prueba que esta interpretación es correcta, porque el ángel añade: “El Señor es contigo”.

¿Cómo se logra caerle tan bien a Dios? ¿Cómo uno logra que Dios se fije en uno y no sólo eso, sino que exprese estar grandemente complacido con mi vida? ¿Cómo lo logró María? Simplemente era una mujer sensible a escuchar la voz de Dios, dispuesta a entenderla y finalmente a cumplirla.

Que el Señor esté conmigo implica verlo en el tiempo, en el territorio que camino, en los planes que renuncio y en las capacidades y dones que Dios me da para desarrollar su plan.

[1] http://vidacristiana.com/articulos-de-revista/articulos/9159-la-prosperidad-de-dios

[2] Ibid.

“…sexo en edad avanzada…”

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Hoy veía un capítulo de una antigua serie, “Matrimonio con Hijos” (Married With Children). En ella Al Bundy (esposo) le dice a su esposa Peg, que lo más horrible en su vida matrimonial es tener que acostarse con ella. En una sarta de ironías que duran los 30 minutos del capítulo, uno llega a acostumbrarse al sarcasmo de Al con respecto a su vida íntima. Lo curioso del caso es que a pesar de su oposición a la intimidad con su esposa, siempre termina en la alcoba con ella. Era una serie muy crítica de la vida matrimonial de los americanos allá por los años 80.

Me estaba preguntando ¿si la vida sexual de Zacarías y Elizabeth sería saludable o satisfactoria a esta edad? Me es difícil imaginarme a Zacarías como Al Bundy. Es obvio que, en todo el asunto del nacimiento de Juan, había un asunto “normal” que se debía llevar a cabo y era tener relaciones. ¿Qué devuelve el vigor y la pasión sexual en este contexto? Quizás hay mucha tela que cortar en este campo dentro de los evangélicos. Y es una tela algo dura por cierto si se corta desde el ámbito espiritual. ¿Cómo es la experiencia sexual de los evangélicos? ¿Cómo se es cristiano en la intimidad acompañado de las hormonas? Para ser honesto hay muy poco escrito sobre esto. Y a lo mejor pocas ganas de hacerlo. Y lo entiendo. Y ya no digamos modelos. Lo que sí es cierto es que la promesa de un hijo hizo que la vida de esta pareja de ancianos en su totalidad se reactivara. Vivimos en una cultura sexual muy agresiva y nos vemos afectados por tantas presiones. ¿Cómo se sobrevive a una presión sexual tan directa? ¿Los hombres cristianos tienen más problema que las mujeres cristianas? Hay varias cosas que me gustaría tocar con este “tema tan mundano” en un pasaje “tan cristiano”.

Comenzaré comentando el término “concibió” que la RV60 usa para describir el embarazo de Elizabeth. Es importante observar que Lucas emplea esta palabra en once ocasiones y en el resto del N.T. aparece sólo otras cinco. Es una palabra griega muy antigua y común. Aquí sólo en el N.T da la idea de concebir descendencia (1:24, 31, 36; 2:21), una cosa interesante es que Santiago 1:15 la emplea de la concupiscencia engendrando pecado. Lucas tiene casi tantas palabras para embarazo y esterilidad como Hipócrates (Usa steira, en 1:7; egkuos, en 2:5; ateknos, en 20:28 y gastri echein, en 21:23).

La expresión en griego es syllambanō que también se puede traducir agarrar, tomar a uno como prisionero. Metafóricamente se describe la lujuria cuyos impulsos un hombre se complace. En ese sentido la acción que se oculta detrás de la palabra “concebir” en este pasaje es fuerte, dinámica y tiene dos perspectivas. Una es la emoción de estar juntos, en este caso sería el acto de la relación sexual. Y el segundo es el resultado de la relación sexual. Es decir, el embarazo fue intenso desde el primer momento. ¿Cómo se puede llegar a tener tanta intensidad en una relación sexual entre dos “edad avanzada”? ¿Cómo se puede llegar a tener tanta capacidad sexual entre dos de avanzada edad? ¿Cómo se puede llegar a tener tanta tenacidad sexual en una pareja que se acostado miles de veces por ser de edad avanzada? Para el mundo la respuesta es la variedad, o el cambio con una persona más joven que le inyecte pasión y energía a una pareja que ha perdido su pasión por ser de edad avanzada. Muchos hablan de incorporar videos, películas que los estimulen o usar “ciertos instrumentos o aparatos o fetiches sexuales” para incrementar la pasión de su vida sexual.

Sin embargo, he aquí un par de viejitos que reviven un amor apasionado en la cama y Dios les permite que la unión de su amor e ideales redunde en el hijo que siempre desearon tener. Déjeme sugerirles a lo menos cuatro ideas que se desprenden de Lucas 1:24-25. Lo primero que veo es que el sexo es percepción.  El sexo no es “solo sexo”, es un tipo de intimidad entre esposo y esposa realmente importante. Se ha de percibir como algo valioso, un don precioso que vale la pena guardar, en el que se ha de trabajar, en el que vale la pena mejorar, hacerlo prioritario, invertir en ello, orar por ello. No hay que menospreciarlo como un añadido menor. Por otro lado, la vida, y el matrimonio, tienen estaciones, temporadas, con distintas necesidades en lo íntimo. No cada encuentro sexual tendrá el mismo nivel de emoción o satisfacción. Los aspectos más importantes del sexo cambiarán en las distintas etapas del matrimonio. Creo que Zacarías y Elizabeth entendían eso, parte de la estrategia de Dios en lo sobrenatural era que ellos volvieran a disfrutar lo que naturalmente había tenido por años. Lo segundo que veo es que el sexo es participación. Una relación sexual sana tiene que ver más con dar que con recibir. El esposo y la esposa se enfocan más en satisfacer las necesidades del otro que en cumplir sus propios deseos. Si ambos se centran en el otro, la mayoría de las dificultades se superan. El qué hacer, o cómo, cuándo, donde, cuántas veces… esas preguntas se responden, en la mayor parte de los casos, yendo en la dirección de lo que el cónyuge quiere. Me encanta un detalle que dice: “su mujer Elizabeth”. Esta expresión declara que el sexo es la participación de un relación aprobada ante Dios, es “su “no porque la compró o la mantiene sino porque Dios le dio ese estatus. Y segundo es “mujer” es una relación monógama. Dios quería que Zacarías disfrutar esa mujer, esa “su mujer” porque era la única que Dios le había autorizado para participar en lo sexual. Ese es el problema de muchos hombres (¿mujeres?) que siempre piensan que podrían disfrutar mejor del sexo con “otra mujer” ya sea que la hayan creado de sus fantasías eróticas del medio o con una nueva. La tercera cosa que puedo percibir es que el sexo es protección. El esposo y la esposa pueden ver las preguntas del “cómo, cuándo, donde, con qué frecuencia” de forma distinta, pero ambos expresarán con honestidad y amabilidad sus deseos, miedos, frustraciones y más, se protegerán de las cosas que les minimicen como parte de la creación de Dios. Aunque ambos intentan cumplir con las necesidades del otro, ninguno se sentirá forzado a implicarse sexualmente en algo que les haga luego sentir resentimiento hacia el otro. Los cónyuges se mirarán el uno al otro exclusivamente, no mirarán a ningún otro lugar para el cumplimiento de sus deseos y necesidades sexuales. La intimidad sexual con una tercera persona está fuera de los límites de una sexualidad sana y de Dios, pero lo mismo sucede con la pornografía, el exceso de intimidad emocional con otra persona, etc.… Me encanta el hecho de que el resultado de la relación sexual fue un embarazo. Esto sería una tremenda noticia en el ambiente de los ancianos. ¿Cuántas burlas habría? ¿Cuántos chistes en doble sentido se oiría alrededor de esta pareja? Chistes tanto de los inconversos como de los conversos. Es que cuando de sexo se trata las vulgaridades y los chistes de doble sentido son interminables. (Y esto hasta en círculos de pastores). ¿Qué hizo Elizabeth? Simplemente dice el texto que se “recluyó”. Es decir, se protegió no exponiéndose al mundo a su alrededor y dejó su fruto y su relación con su esposo para ellos en la intimidad. Su embarazo y sexualidad no era para que la gente se entretuviera, era para que lo disfrutara con su amado esposo.

La última y cuarta idea es que el sexo es proclamación.   Cada matrimonio es la unión de dos personas imperfectas, y lo mismo sucede con sus relaciones sexuales. Como en cualquier otro ámbito de la vida matrimonial, casi con seguridad en algún momento herirás a tu cónyuge, y él te herirá a ti. Por lo tanto, una relación sexual sana incluye el perdón sincero y una mejoría continua. El acto sexual es el aspecto físico de una intimidad bien trabajada. Por eso, nunca es “sólo sexo”. Esta intimidad completa incluye amistad, perdón, lazos emocionales, entendimiento mutuo y conexión espiritual. La sexualidad marital completa incluye todas esas cosas.  Pero sobre todo es una plataforma para proclamar que los cristianos somos diferentes incluso en el sexo con el resto del mundo. Elizabeth proclama la bondad de Dios (vrs. 24) diciendo que Dios ha sido bueno al restaurar toda su vida. Nuestro testimonio como cristianos debe incluir lo bueno que es Dios y que el pude quitar “la vergüenza” (afrenta RV60) de los hombres a una vida sana y espiritualmente bendecida en su relaciones con su esposo. La sexualidad cristiana combate “la afrenta” (la vergüenza) que el mundo le pone al sexo. Dios nos ha dado la capacidad de tener relaciones sexuales y de disfrutarlas, pero no al estilo de afrenta del mundo.

Hay muchos matrimonios cristianos donde el sexo no cumple todas estas condiciones, pero eso no significa que no sea posible. -Si tienes una buena vida sexual, ¡celébralo! A Dios le gusta. Si estás casado y tu relación sexual no es muy buena, no se rindan. A veces hay que trabajar en mejorar lo sexual, pero otras veces tendrán que trabajar antes otros aspectos de su matrimonio y eso hará que mejore su intimidad, especialmente si están en sintonía con Dios y su voluntad. Si no estás casado, no te rindas. El miedo, la culpa, la desesperación y otros mensajes negativos pueden presionarte para que aceptes algo menos que el matrimonio como Dios lo intentó. Te animo a que te reserves para lo mejor. No hay “Diez pasos garantizados para una relación sexual impresionante”. Una relación sana en una pareja cristiana es un asunto de crecimiento, compromiso y gracia de Dios. Requiere esfuerzo y vale la pena trabajar por ella…y por sobre todo requiere mucho amor… quién sabe si Dios te tiene reservado el mejor sexo a edad avanzada…

 

“…generación de mimos…”

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Marcel Marceau fue uno de los más grandes mimos que existió. Quizás el más grande. Era un mimo genial. Expresaba todo y comunicaba todo sin decir una sola palabra. Elevó al arte de hablar por medio de gestos y señas a una experiencia grandiosa. A veces Dios es tan sorprendente que levanta mimos para su Gloria. Uno de ellos fue Zacarías.

Todas aquellas personas que evolucionan a un nivel espiritual superior al promedio siempre se encuentran distanciados de las masas y del pensamiento de la mayoría. Solamente aquel que lucha con la fe y con sus contradicciones puede entender lo que está pasando, los demás simplemente son espectadores confusos de esos personajes especiales en el proyecto de Dios. ¿Cómo nos salimos de una mentalidad de “mayoría”? ¿Cómo destacamos en medio de la multitud?  En Lucas 1:21-23 percibimos que mientras dentro del lugar de Dios hay todo un despliegue de Sus maravillas, afuera solamente hay un ambiente de espectador y una religiosidad rutinaria que no acepta lo saquen de su programa, o por lo menos se incomoda cuando las cosas de Dios no van de acuerdo con lo programado.  ¿Por qué será que a Dios le encanta romper nuestras expectativas humanas? ¿Por qué es especialista en la ruptura de nuestros programas? Porque simplemente es un trastornador especializado en ponernos los pelos de punta con nuestros “planes y deseos”. ¿Por qué la gente se incomoda cuando nos extendemos más de lo “normal” en las cosas de Dios? El texto dice que la muchedumbre “se extrañaba que se tomase tanto tiempo” así es la traducción literal del griego. ¿Porque nos cansamos muy rápido de las cosas de Dios? Hay por lo menos cuatro cosas puntuales en el texto que nos hacen ser cómodos en las cosas espirituales y las experiencias con Dios. La primera cosa que hacía cómoda a la gente que esperaba a Zacarías era la cultura de esperar algo. Si notamos el texto dice “el pueblo estaba esperando a Zacarías”. La expresión prosdokeuo es interesante porque es un esperar con la obligación de recibir algo. Este tipo de espera era una acción ya de hábito (por el tiempo imperfecto del verbo). La gente llegaba al templo con la intención de recibir, porque creía que eso merecía por asistir. Esta mentalidad la continuamos practicando. Cada domingo miles de personas vienen a comer del menú servido. Y muchas de ellas se quejan porque el menú no les gusta, no los afecta o simplemente no los alimenta. Viven quejándose de la falta de atención a sus necesidades y la falta de relevancia en las predicas que escuchan, y tienen razón. Cada día hay más expositores mediocres que asesinan el texto con una sarta de prácticas y temas irrelevantes para hoy. El problema es que a estas personas no se les ha confrontado con los principios del NT en donde la gente no se juntaba solo para recibir, sino para confirmar colectivamente lo que Dios les había estado diciendo a cada uno de ellos en privado. Por otro lado, venían a la iglesia a dar, a ministrar su don a todo hermano o hermana con la que estuvieran relacionados. Todo esto lo hemos dejado de hacer y al igual que esta gente que “esperaba a Zacarías” para avanzar en su fe, este hombre-esperanza ahora les ha fallado en darles. De hecho, no podrá hacerlo, porque ha quedado mudo.  La segunda cosa que hacía cómoda a la gente de Zacarías era la estructura de programar algo.   La gente estaba esperando a Zacarías; esperaban y se preguntaban por qué demoraba tanto en el “santuario”. En este caso es necesario distinguir entre (a) templo en el sentido de todo el complejo de edificios, incluyendo los atrios, y (b) el santuario, constituido por el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. Zacarías había entrado en el Lugar Santo. El pueblo estaba en los atrios. Según el Talmud, era costumbre que el sacerdote que tenía que ofrecer el incienso se alejara del altar tan pronto como le fuera posible, para no cometer inconscientemente un acto de profanación (cf. Levítico 10:1s; 2 Samuel 6:6, 7). Pero en este caso, en forma completamente contraria a la costumbre, el sacerdote “se tomó tanto tiempo” (así dice literalmente) antes de regresar del santuario. Hace gracia observar en este texto que la gente ya tenía en mente “programado” cuanto más o menos un sacerdote debía tardarse para regresar y recitar la bendición a todo el pueblo. La expresión “extrañaba” se puede traducir “maravillarse” incluso “admirarse”. La expresión del verbo en tiempo imperfecto denota un estado constante de zozobra y ansiedad. No era un sentimiento fugaz, en realidad la gente ya estaba muy inquieta con la ruptura de lo programado. A lo mejor pensaron que algo iba mal con Zacarías y habría habido algún juicio de Dios, o simplemente ya lo que sucedía los había “desprogramado” de lo que un culto normal debe llevar. Estamos tan acostumbrados a la normalidad de nuestros cultos que cuando algo es anormal o paranormal simplemente nos extrañamos y entramos en crisis. Nos encanta que nuestros cultos vayan de acuerdo con lo programado. Odiamos las interrupciones, aún si son de Dios.  La tercera cosa que veo en el texto y que hacía cómoda a la gente era la ruptura de recibir de alguien. Observe que la gente estaba acostumbrada a recibir al Sacerdote y escuchar verbalmente su bendición. Pero por alguna razón esa vía de comunicación estaba bloqueada. Zacarías ya no podía hablar por la palabra audible, sino que ahora utilizaría símbolos y señas. Es que su experiencia iba más allá de la explicación verbal, había sido tan dramática que debía utilizar los métodos que aún le quedaban con su lenguaje no verbal. Así que ahora llegaba el momento en que lo verbal estaba bloqueado, pero quedaba lo no verbal, lo visible. Con que entusiasmo Zacarías hablaría por medio de señas. Como anunciado por Gabriel (v. 20), Zacarías estaba mudo sin poder hablar. Por medio de señales estaba tratando de dar a entender esto a la multitud reunida. El texto dice que la multitud “comprendieron”, esta expresión se puede traducir como “percibir con precisión”.  ¿Cómo alguien sin escuchar un mensaje verbal puede concluir que otra persona ha tenido una experiencia con Dios? Aunque el texto en ningún lugar dice que el temor se reflejaba en los ojos del sacerdote, blanqueaba sus mejillas y hacía temblar su cuerpo, algo muy parecido a esto bien podría haber ocurrido. En todo caso, como resultado de este lenguaje por señas, quizás movimientos de cabeza y gestos, la gente comprendió que Zacarías había vista una visión (cf. Lucas 24:23; Hechos 26:19; 2 Corintios 12:1), un objeto o ser temible, generalmente invisible a los ojos humanos. ¿No será que, por nuestra actitud ante lo sobrenatural de Dios, nos está bloqueando los mensajes tradicionales y está usando métodos alternativos para un “sorprendizaje” de la fe y de su mover hoy? ¿Quizás Dios quiere que en lugar de recibir de alguien algo hablado recibamos más de su vida y de sus gestos ante la vida cristiana?

El vrs. 23 dice que Zacarías volvió a su rutina ministerial. ¿Cómo le habrá hecho para cumplir con lo que tenía que hacer, pero ahora mudo? Zacarías lleva una carga de Dios sobre sus hombros, lleva la corrección de Dios sin embargo deberá continuar con la vida que ha tenido hasta ahora. ¿Qué pasaría al llegar a casa y no poder explicar lo que está viviendo de una manera concisa y clara? ¿Habrá tenido miedo de quedarse mudo para siempre? Me imagino que sí. Yo hubiera tenido miedo.  Es un hombre que debe regresar a casa con sus luchas, sus miedos, sus silencios pero que deberá seguir teniendo del liderazgo y deberá someterse a la promesa de Dios. ¡Gloria a Dios por este anciano!

¡Ah! La iglesia de hoy tan exigente con sus pastores y tena cómoda. Una iglesia sentada en sus sillas con sus “palomitas de maíz” espirituales y sus lentes 3D para ver mejor el espectáculo. Dispuesta a sentarse siempre cuando le den algo, por alguien importante para estructurar su fe de acuerdo con algo. Simplemente Dios no esperaba eso. El esperaba que fueros genuinos, fieles y por sobre todo dispuestos a aceptar su plan sobrenatural y experimentar una vida fuera de lo común. Pero en lugar de eso la mayoría acomodada en sus deseos de Dios, simplemente se sorprende cuando otros tienen una experiencia extraordinaria. Experiencia que ellos deberían tener también, pero que se han negado a experimentar porque simplemente porque cuando las cosas de Dios “se pasan del tiempo” que están dispuestos a dar, se extrañan y se molestan con tanto de Dios.

Quizás por eso “nos ha dejado mudos” a todos nosotros, sin un discurso hasta que entendamos que Dios es extraordinariamente presente y visible en nuestras experiencias con Él. Quizás seremos una generación de mimos…al estilo genial de Marcel Marceau

“…no es país para viejos…”

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Hace unos años filmaron una película que se llamó “No es país para viejos”. Es una trama algo enredada de narcotraficantes, asesinos a sueldo y policías. La novela termina mostrando que a pesar de envejecer hay momentos en la vida que debes salir adelante ante los retos o las amenazas que da la vida. Para ser honesto, no me gustó mucho la película, pero por momentos es bastante ilustrativa.

Leyendo Lucas 1:18-20 uno descubre a un Zacarías que está en un país de viejos. Y en ese país de viejos su  fe había disminuido con el tiempo. ¿Por qué la fe de un hombre se reduce tanto? ¿Por qué Dios toma muy en serio la reducción de fe de Zacarías? Se suponía que era un hombre piadoso y a demás un hombre con una expectativa mesiánica. La biblia incluso los llama a ambos (Zacarías y Elizabeth) que eran justos ante Dios y eran irreprensibles. ¿Cómo reacciona tan incrédulamente este hombre tan dedicado a Dios? Primero creo que los tiempos habían pasado…y se había convertido en una rutina de una oración cuya respuesta no llegaba. ¿Qué le hace a nuestra fe los tiempos pasados? Simplemente la fosiliza. Queda sepultada por toneladas de evidencias y años de continua monotonía. Lo único que nos queda es simplemente hacernos prácticos con la realidad que vivimos. Si el tiempo pasa…y pasa…y pasa…y ya no vemos nada nuestra fe claudica.

Las oportunidades habían pasado. Es decir, ya no había muchas probabilidades de un embarazo a estas alturas, no tanto por lo físico, sino por todo lo que implicaría un embarazo a estas alturas. Puede ser que esta oportunidad de presentarse en el lugar santísimo era la culminación de una carrera que terminaba. Ya no habría algún otro tipo de logro en la vida de Zacarías. ¿Cuáles eran las probabilidades de un nuevo comienzo, de un mejor comienzo a estas alturas del partido de la vida de Zacarías y Elizabet? Muy remotas, a menos que hubiese un milagro. Comprendo totalmente el corazón de Zacarías. Probablemente hubiera quedado mudo igual que él. Porque para decirlo con la verdad, mi estado es muy parecido al momento espiritual de Zacarías. Probablemente a estas alturas del partido de mi vida, ya no tengo ni muchas esperanzas y pocas expectativas de que algo nuevo comenzará en mi vida. Sólo la rutina diaria es mi compañera. Y probablemente también la suya.  ¿Qué le hacen las oportunidades pasadas a nuestra fe? La esterilizan. No creemos que Dios pueda darnos nueva vida en tiempos tan estériles y de poco logro e impacto. Eso sentía Zacarías

Tercero los recursos se habían agotado. Puedo escuchar la voz de Zacarías. “soy viejo” y mi mujer “ya ha caminado bastante” como para tener un hijo. ¿Saben qué? Esto es cierto. Para ser honestos, su excusa no es una excusa, es una realidad. Me imagino que se evaluó, vio su rostro en el espejo esa mañana, ya se veían las arrugas más pronunciadas, el cabello teñido de plata, los viejos achaques, quizás ya estaba empezando a perder la vista. Ya su estómago no era el mismo, ya no era la misma energía. Le costaba levantarse por las mañanas sin un cansancio después de dormir, con dolores en la nuca o en la cadera. Pensando en sus labores diarias, las que debería hacer debido a su responsabilidad como esposo de sostener a la familia. ¡Qué se yo Hay miles de cosas que uno siente cuando la vejez ya lo ha hecho su rehén! ¡El hombre ya está viejo ¡Y lo sabe, mejor dicho, lo siente! Es culpa de Dios de haberlo dejado envejecer tanto para darle el hijo que quería.  ¿Por qué no lo hizo antes de que se agotaran sus recursos? Simplemente por que Dios sabía el mejor momento para que este proyecto pudiera cuajar en su plan, en la mejor época.

¿Será posible que estemos destinados a un proyecto extraordinario a pesar de nuestra vejez? ¿Cómo se recupera uno de esa vejez y de ese cansancio de la vida y de las oraciones negadas por muchos años ante la sorpresiva aparición de Dios en nuestra vida? ¿Qué hacen los recursos agotados a nuestra fe? La paralizan. Simplemente nos rehusamos muy internamente a seguir. Ya no hay el entusiasmo de un joven, el vigor de un adolescente que inicia rápidamente el peregrinaje de fe. Ahora se piensa el doble, se valora la cosa más y no se arriesga cuando antes todo fue arriesgado. Zacarías argumenta, porque no ve como puede utilizar los pocos recursos que él tiene en un plan tan grande como el que se le avecina. Por eso pedimos señales, por eso Zacarías pidió señales. Ya le ha dolido mucho la vida de fe y de esperar respuesta. Necesita un terreno seguro donde pisar ahora de una manera certera. Son esos chispazos humanos que brotan de años de rutina, de silencio, de negación de la voz de Dios, de sueños frustrados, de anhelos truncados e incompletos que pide una evidencia. Es caminar nuevamente hacia lo oscuro, lo invisible de Dios. Ese lugar donde caminamos por fe y no por vista. Pero es un territorio peligroso porque allí nos renace dolor las cicatrices y las heridas que llevamos después de días frustrados en el seguimiento de Dios. Entramos con temor, sabiendo que nuevamente seremos ganados por Dios para creerle y para que nos dejemos llevar una vez más por su sabiduría y proyecto. Pero no será fácil ni rápido.

Tal vez en este momento que lee este relato usted ya se le ha pasado el tiempo y su fe se ha fosilizado. La exhibe como una reliquia pero que está sepultada por la frustración o la desilusión. Puede ser que se le hayan pasado oportunidades hoy y mañana y eso ha esterilizado su fe, sus capacidades. Se siente estéril, incapaz de empezar de nuevo, de esperar un nuevo trabajo o un nuevo reto. Simplemente ya no es el tiempo según usted. Añadido a eso usted está experimentando que sus recursos ya están acabados, ya no puede más, se avecina el temor de que se quedará sin nada, ya ni siquiera para lo básico. Esos recursos le han paralizado su fe, y simplemente quiere dormir y no despertar jamás. Simplemente son tiempos que nunca imaginó. Ahora usted percibe que Dios está a punto de llevarlo a otro nivel… ¿está dispuesto a creerle nuevamente? ¿A pesar de la fosilidad, la esterilidad y la parálisis? Más le vale…pero ¿sabe? En realidad, no dependerá de usted, ya que Dios simplemente hará lo que quiera con nuestra vida.

¿Qué solución le dio Dios a Zacarías? ¿Qué señal utilizó para convencer a este hombre viejo de que debía confiar en un nuevo comienzo? Primero, le ajustó su creencia. Quizás aquí es donde muchas veces tenemos problemas. Nuestros esquemas y creencias de Dios lo encajonan de tal manera que no permitimos que se salga de la caja. Es nuestra teología la que enreda y nos desajusta cuando hablamos con Dios. Zacarías dice “yo soy viejo”. En el texto original es enfático y se debe traducir “yo mismo soy viejo”. El uso del pronombre da a entender que Zacarías es muy enfático en el aspecto de su vejez. Es un hecho ineludible y visible que está viejo. Lo curioso es que cuando el ángel responde dice: “Yo soy Gabriel” y en el original es enfático también. Se debe traducir “Yo mismo soy Gabriel”. Ante lo enfático natural Dios es enfático sobrenatural. En otras palabras, que seas viejo Zacarías, dice Gabriel, es irrelevante ante el gran Dios de lo extraordinario. Segundo, le afectó su experiencia. Para Zacarías el tiempo había sido de negación a su petición. Durante muchos años estaba acostumbrado a oír un no de parte de Dios. Eso le sumergió en una condición de negativismo y de desesperanza. Pero el ángel le dice que lo que le está trayendo buenas noticias. Acostumbrado a las malas noticias era incapaz de asimilar una buena noticia en su momento. Dios está trayendo buenas noticias a la vida de Zacarías y me imagino que lo hará con nosotros cuando sea su tiempo. El tiempo de las malas noticias desaparecerá y vendrá el de nuevas noticias. Tercero, modificó su dependencia. Dos cosas importantes mostraron el ángel. Su lengua había sido ligera, Dios modificó su lengua y ahora dependería hasta el momento que el lo dispusiera. Y segundo esa dependencia sería cuando el tiempo se cumpliera. Mi dependencia en Dios modifica mi habilidad (lengua) y modifica mi incredulidad (se cumplirán a su tiempo).

Dios siempre que empieza de nuevo con nosotros nos afectará nuestra creencia y derribará todos nuestros esquemas. También cambiará nuestra experiencia de malas noticias a buenas noticias. ¡Oh anhelamos esas buenas noticias! ¡Declaramos proféticamente que se acercan a nuestra vida los días de las buenas nuevas de Dios! Y finalmente fortalecerá nuestra dependencia con él mejorando nuestra habilidad y sanando nuestra incredulidad.

Para ser honesto, en el reino de Dios no hay lugar para viejos…

“…rompedores de techos…”

Resultado de imagen para los discipulos rompen el techo de la casa

A veces las cosas más ilógicas suceden en las narraciones de los evangelios. Son situaciones que se dan dentro de un marco dramático pero que, si uno lo piensa más humanamente, son cosas que nos podrían suceder a nosotros o que de alguna manera hemos experimentado.

Marcos  2:1-12 no deja dudas en cuanto a lo que movió el corazón de Jesús. No fue la condición del paralítico. Fue la fe de sus cuatro amigos. ¿Y en qué radica la fe de estos varones? En que no se dieron por vencidos cuando descubrieron que las multitudes bloqueaban el camino hacia Jesús. Seguramente experimentaron un momentáneo desconcierto cuando se acercaron a la casa. Habían llegado con tanto entusiasmo, con tanta convicción. No habían considerado, sin embargo, que muchos otros también querían ver y escuchar a Jesús. Quizás colocaron al paralítico en el piso y debatieron entre sí cómo resolver el problema. A uno, posiblemente más osado que sus compañeros, se le ocurrió una idea. Era descabellada, pero la desesperación estimula admirablemente los procesos creativos. ¿Y si hacían un agujero en el techo? Se habrá producido un debate acerca de los méritos de tan atrevida propuesta. El más tímido (siempre hay uno presente) opinaba que no era posible. Las dificultades eran múltiples: ¿Qué diría el dueño de la casa? ¿Cómo iban a interrumpir de semejante manera la reunión? ¿Quién pagaría la reparación del techo? Es que el temor siempre ve las dificultades. Volver atrás, sin embargo, representaba una vergüenza aún más pesada que romperle el techo a un vecino. El más «loco», quizás, a fuerza de argumentos, gritos, gesticulaciones y desesperadas súplicas, logró convencer a los demás a que lo acompañaran. Lo cierto es que ignoramos los detalles de cómo arribaron a tan descabellada decisión, pero sí sabemos que se atrevieron a implementarla. Escogieron abrir un camino nuevo, avanzar por donde nadie había avanzado, intentar lo que nunca se había intentado.

Y así, los cuatro dejan un indeleble ejemplo del camino que deberá recorrer, una y otra vez, la iglesia en su afán por conectar a la gente con Cristo

Quisiera que nos enfocáramos en dos factores parecen ser los que deciden el camino a recorrer como iglesia hoy.

En primer lugar, UNA CONVICCIÓN inamovible de que Jesús posee lo que las personas están buscando. La consigna es que la iglesia sirva de nexo entre los necesitados y Cristo, actuando como puente para que él haga en ellos lo que solamente él puede hacer.

El segundo factor es un compromiso intransigente, insistente, irreverente a favor de la persona que no puede llegar a Jesús por sí misma. Este amor no reconoce obstáculos en el camino. Considera que cualquier alternativa, por más insólita que parezca, es válida si consigue esa conexión vital con la Fuente de aguas vivas.

La iglesia muchas veces se ha mostrado más preocupada con el cuidado de los techos que con la desesperada misión de los cuatro amigos. Nuestra falta de efectividad, sin embargo, claramente indica que nuestra tarea no es cuidar el edificio. Lo nuestro es conectar a los necesitados con Jesús. Urge, entre nosotros, el resurgimiento de personas con el mismo ingenio y la misma audacia de los cuatro amigos del paralítico. No es el buen estado de nuestros templos lo que impresionará al Señor. Más bien será la osadía de quienes están dispuestos a recorrer cualquier camino para llevar sanidad a los que más la necesitan…incluso si esa equivale a romper un techo…