Solo para deprimidos…


Sólo para deprimidos

La vida es una caja de sorpresas, nos viene de una manera sorpresiva e impredecible. Cuando vemos que vivimos una vida que no nos gusta, tenemos la tendencia a amargarnos y mínimo a protestar. Asaf en el salmo 73 está pasando por sus peores momentos. No ve la salida, todo le va mal y por sobre todo ve prosperando a los malos. Llega a la conclusión que su vida apesta y que en vano ha tenido a Dios como su escudo. Todos llegamos a momentos así. Yo mismo la estoy pasando en este momento. Sin embargo después de un tiempo de reflexión como que Asaf ve claridad en su crisis. Él dice: “Y tú me guiarás con Tu consejo, y después me recibirás a la gloria» (v. 24). Asaf escribió este versículo después de haber pasado por un período de duda, y fue una conclusión maravillosa para su severa depresión. Creo que el salió de su experiencia con varias certezas.

Lo primero que descubrió es que Dios nos sostiene. «Sin embargo, estoy continuamente contigo; Me abrazas por mi mano derecha» (v. 23). Los malvados pueden tener violencia, generosidad, prosperidad, y una taza llena de aparente bendición. Pero tenemos a Dios, y Él nos sostiene.

Lo segundo que descubrió es que Dios nos guía. «Tú me guiarás con Tu consejo, y después recíbeme a la gloria» (v. 24). Eso es lo importante, el después. ¿Qué  va a suceder después? Podemos estar seguros de que estaremos con Él para siempre. Eso hace poca diferencia lo que nos sucede material y físicamente en esta vida  siempre y cuando tengamos riquezas en la próxima vida. Algunos que son ricos en este mundo serán pobres en el otro mundo. Pero muchos de los que son pobres en este mundo serán ricos en el otro mundo.

Lo tercero que descubrió es que  Dios nos fortalece. «Mi carne y mi corazón fallan; pero Dios es el fuerza de mi corazón y de mi porción para siempre» (v. 26). Necesitamos tanto esa fortaleza de Dios para estos tiempos amargos.

Lo cuarto que descubrió es que  Dios nos ayuda. Lo hace en cada etapa de la vida. «Pero es bueno para mí acercarme a Dios» (v. 28). Dondequiera que estemos, sea lo que sea que estemos pasando, debemos acercarnos a Dios. «He puesto mi confianza en el Señor Dios, para que pueda declarar todas tus obras» (v. 28).

La promesa de un hogar eterno en el cielo con el Señor nos anima en esta vida. Dios te compró con un gran precio, y Él te guarda y te protege a través de todo. ¡Qué garantías tienes!

Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 61 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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