Anatomía de un milagro en tu vida…

Todo aquel que tiene conocimiento de las Escrituras, no puede poner en duda el poder de Dios, y lo que él puede hacer en su vida. El poder es entendido como la habilidad o la capacidad de actuar sobre alguien, algo o un acontecimiento. Asimismo, se puede entender como poder la capacidad de producir un efecto o ejercer poder o autoridad sobre otros. En este contexto, el poder de Dios ha manifestado su capacidad durante la creación. El Señor tiene la autoridad de asignar dominios a quién y cómo desee. Dios reveló su Poder al librar al pueblo israelita de la esclavitud de Egipto. Asimismo, acompañó a su pueblo durante la conquista de la tierra de Canaán. El poder de Dios se manifiesta en sus juicios, pero también en el acto de perdonar nuestros pecados. El poder de Dios se ha manifestado en las profecías y su cumplimiento. Ahora bien, en el Nuevo Testamento podemos apreciar el poder de Dios a través de los milagros de Jesucristo en acción. No obstante, es importante destacar que la máxima expresión del poder de Dios fue en la cruz de calvario.

¿Esta accesible ese poder para nosotros hoy? Algunos creen que sí y otros creen que no. Algunos dicen que en un tiempo se necesitaron, pero que ahora la Palabra es la fuente única de ese poder.

Al ver el milagro de las bodas de Caná en Juan 2 vemos una realidad para que Jesús ejecute su poder.

¿Qué se necesita para que Dios se manifieste en nuestras vidas? ¿Está esperando que Dios haga algo y no sabe cómo ni cuándo?

Antes de entrar en detalle con respecto al milagro de Jesús déjeme mencionar que ningún acontecimiento familiar mueve a propios y extraños como una boda. Son familias enteras que se unen para la creación de una familia. La alegría es grande en todas las épocas y en todos los continentes. Todos los pueblos tienen sus propios rituales y sus liturgias familiares para obsequiar a los novios que se preparan para emprender toda una vida juntos. Israel tenía su propio ritual, su liturgia propia, donde se mezclaba la alegría humana, y la religiosa, que eran como dos rostros de una misma alegría religiosa. En el pueblo sencillo, las gentes arreglaban con mucho tiempo la fiesta de bodas. En la vida monótona y gris de los pueblos alejados de la gran capital, Jerusalén, la boda era un momento aparte. Era sentirse gentes, sentirse amados, sentirse unidos, sentirse hombres, y hombres amados de Dios porque les confiaba su amor y su cariño. En la fiesta de bodas se entremezclaban los cantos, el baile, la comida y también el vino, que no era propiamente una bebida de placer, sino un alimento, propio de estos días. La fiesta duraba 7 días poco más o menos, según el poder económico de las familias. Se hacía en el patio comunitario de varias familias, y podían participar propiamente todos los moradores del pueblecito. Es allí donde el Evangelio de Juan nos habla también de una boda, y comienza diciendo sencillamente: “Al tercer día, hubo una boda en Caná de Galilea… fue una boda muy especial… pues a ella estaba invitada María, la Madre de Jesús. Ella fue invitada a servir, a atender a los invitados, era una familia pobre, sencilla… y también asistió Jesús, que llegó acompañado de los primeros discípulos que fue eligiendo en el camino. Ahí volvieron a encontrarse María y Jesús que ya tenía varias semanas de haber dejado el pobladito de Nazaret. Fue grande la alegría del encuentro, sobre todo para María que no sabía si permanecer en Nazaret, o seguir discretamente a su hijo por los caminos de Israel. Los hombres estaban aparte, en pequeños grupos, entre los que destacaba el de Jesús, por su alegría y su cálida apertura. Las mujeres ocupaban los lugares cercanos al fogón, para atender las necesidades de los comensales. Y ocurrió que con esa intuición y esa mirada que sólo tienen las mujeres y las madres, María se dio cuenta de que los comensales eran más de la cuenta y que el vino no iba a alcanzar para todos. Era un gran problema para los novios, pues por muchos años serían recordados como los pobretones que no habían atendido adecuadamente a sus invitados que venían de lejos al festejo. Y ese es el escenario para ver como Jesús va a manifestar su poder.

En primer lugar dice  “se les acabó el vino”. Mientras tuvieran vino en la fiesta de bodas, Jesús no necesitaba hacer un milagro. Pero cuando se acabó Él dijo: “Ahora, mira y observa lo que voy a hacer”.

Alguien puede decir: «Todo lo que me queda es un dólar. Será mejor que me quede con él». ¡Eso es pensar mal! Nunca obtendrán nada si no lo sueltan. Hay que reducirlos a un mínimo irreductible hasta que parezca que no tienen nada. Entonces, cuando su espalda está contra la pared, están parados en el lugar donde la fe comienza a moverse y lo sobrenatural toma el control. Entonces Dios hará un milagro. La Biblia dice que no había vino en Caná. Habían llegado al lugar de la frustración, el lugar donde comienza la fe. Para que Dios obre debemos llegar al punto cero y ese punto es el lugar de la carencia.

¿Se ha acabado algo en tu vida? ¿Cómo te llegó a pasar eso?

En el pasaje has dos cosas que habían originado la carencia de este hombre en su fiesta de matrimonio. Primero fueron sus acciones. Es decir no calculó bien lo que iba a dar con lo que iba a venir. Uno no hace eso, porque después se la verá en problemas. ¿Qué tipos de acciones estás haciendo que te han llevado a perder algo importante en tu vida? Pueda ser que tu falta de amor y presencia en tu casa te esté llevando a una ruptura matrimonial.

Puedes haber tomado acciones financieras que te ha llevado a la carencia económica. Es importante entender que aunque muchas de nuestras acciones pueden generar una carencia, Dios puede transformar esa carencia en bendición.

Dios no consulta tu pasado para trabajar en tu futuro. Puede hacer algo con tus acciones equivocadas. Equivocarse no es el final de nuestra vida sino una plataforma para que Dios trabaje mejor en vida.

En segundo lugar debes llegar al  lugar donde se te acaban las opciones. Es no hay ningún lugar donde puedas ir que Dios. Es el lugar de la impotencia. Por eso el texto dice “haced todo lo que él os dijere

Note que María decide enfocar todo el problema en Jesús. ¿En dónde te enfocas cuando hay una gran necesidad de tu vida? Cuando te enfrentas a una situación de impotencia a dónde te enfocas?

En el texto podrían haberse enfocado en que el novio solucionara el problema. Este es el enfoque en el hombre. Y sabes es peligroso buscar la solución en lo humanos. Es peligroso seguir a un hombre. Si sigues a un hombre, terminarás como esos cientos de personas en Guyana. Seguir a un hombre como Jim Jones te llevará al infierno. De la misma manera, no tienes derecho a seguir a un evangelista. No tienes derecho a seguir a un pastor o incluso a una iglesia. Pon tus ojos en Jesucristo quien es el Autor y Consumador de tu fe. Pones tus ojos en un hombre y te desilusionarás. El hombre te fallará. El hombre te defraudará. El hombre te decepcionará, pero Jesucristo nunca te defraudará porque Él es el Autor de tu fe. Jesús es el objeto de nuestra adoración. Por otro lado pudieron enfocarse en el recurso material. Simplemente tomar dinero e ir a comprar más vino para suplir la necesidad. Mucha gente cree que puede solucionar sus problemas con dinero o con bienes materiales. Se creen autosuficientes porque tienen en el banco. Pero el recurso material es temporal y destinado a acabarse. También pudieron enfocarse en lo social. O las relaciones que el novio pudiera tener allí en la fiesta. Podrían haber sido sus padres, su familia, gente conocida.

Muchos al verse impotentes buscan soluciones en las personas, los amigos. Por eso es tan importante la sugerencia de María. El enfoque en Jesús es importante porque es el enfoque espiritual. Ese acercamiento a Jesús es importante porque tiene tres dimensiones. Primero el acercamiento de la acción. No es una espera pasiva sino activa, Dios siempre te mandará hacer algo para poder cumplir su perfecta obra en nosotros. Por otro lado está el acercamiento de la instrucción. No es sólo una parte la que debes hacer, sino dice “todo”. Esto implica la totalidad de tu vida y la totalidad de las instrucción. Finalmente el acercamiento de la atención. Podemos obtener el milagro de Dios si prestamos atención a lo que el dice. Es su Palabra la que nos sostiene en tiempos de adversidad. Debo tener un oído atento para poder saber que es lo que Dios nos está ordenando hacer. Por eso es tan vital que podamos tener una vida de interacción con la Palabra de Dios.

En tercer lugar no se distraiga con lo natural sino vea lo sobrenatural. Este es el lugar de la evidencia. Dos acciones son relevantes en el texto. Primero está la esfera de la evidencia natural. La frase “llenad estas tinajas de agua” establece el ámbito de lo que vemos, de lo natural, de lo palpable. Es en palabras del apóstol Pablo “las cosas que se ven”

La versión The Message lo pone de esta forma “ 2 Corintios 4:16-18  Así que no nos vamos a dar por vencidos. ¡Cómo podríamos! Aunque por fuera a menudo parece que las cosas se nos están cayendo a pedazos, por dentro, donde Dios está haciendo nueva vida, no pasa un día sin que su gracia se despliegue. Estos tiempos difíciles son pequeños comparados con los buenos tiempos venideros, la lujosa celebración preparada para nosotros. Hay mucho más aquí de lo que parece. Las cosas que vemos ahora están aquí hoy, se habrán ido mañana. Pero las cosas que no podemos ver ahora durarán para siempre.

Esta evidencia natural muchas veces son nuestros propios recursos. Es decir la tinajas las había hecho alguien y las había comprado alguien. Por otro lado Esta evidencia natural se relaciona con lo cotidiano. Nadie se pudo imaginar que un instrumento que era usado para lavarse las mano podría ser una esfera para lo sobrenatural de Dios. Dios siempre nos sorprende de donde vendrá mi milagro y mi bendición. Por otro lado también lo natural muchas veces parte de lo común. ¿Cuál es el milagro con el agua? ¿Cómo puede sorprendernos un elemento que a diario usamos? Muchas veces nos acostumbramos sólo a ver la función natural de algo pero no nos damos cuenta que  será la plataforma para la manifestación de Dios.

Hemos sido adiestrados o domesticados para vivir sólo por lo que vemos o palpamos. No se nos capacita para buscar alternativas más allá de lo natural. Provengo de un trasfondo denominacional que me enseñó a ser más racional cuando se trataba de las manifestaciones espirituales que emocional. Y eso me moldeó por muchos años. Sin embargo a medida que he ido experimentando el cristianismo después de 42 años de seguir a Cristo me he dado cuenta que las experiencias de la Biblia deben ser vistas con un lente sobrenatural.

En segundo lugar está la esfera de la evidencia de lo  sobrenatural. La frase que se relaciona con esto es “sacad ahora y llevadlo”. Lo que se va a sacar es vino ya no agua. ¿Cómo funciona lo sobrenatural según este pasaje? Lo sobrenatural no es una plataforma para la exhibición. Primero lo que se ve es que Jesús hace el milagro en silencio. No hay gritos, no hay palabras pomposas, actos extremos. Dios le encanta obrar en el silencio. No hay publicidad, no hay reconocimiento del yo. No es exhibición. En segundo lugar lo sobrenatural no es una plataforma de actuación. Jesús se descentraliza de lo que hace. No explica ni llama a la gente para que sepan que él es el ungido y hacedor de semejante milagro. Hoy existen demasiadas estrellas de lo milagroso. Se ponen en el centro de algo que sólo le pertenece a Dios. Jesús pudo haber tenido la tentación de actuar porque era su primer milagro. El que le daría su entrada a la farándula del estatus de Israel. En tercer lugar lo sobrenatural es una plataforma de glorificación. Observemos que el pasaje demuestra que en lugar de glorificar a Dios se da una explicación. El encargado usa la lógica para decirle al novio que debió haber dado el buen vino. Por otro lado en vez de glorificar a Dios se da una calificación. Observe que el encargado dice que es un “vino de lo mejor”. Podemos tener lo mejor de Dios y sin embargo ser totalmente ignorantes que Dios lo ha provisto. Podemos ver lo que se nos da pero no agradecemos de viene. Observe que el esposo es involucrado en el milagro, pero este desconoce totalmente su procedencia. Lo que viene  a mostrar en este hombre y su silencio que en lugar de glorificación existe una gran omisión.  También en vez de glorificar se podía caer en una argumentación. Esta omisión espiritual llega a nuestras vidas cuando dejamos a Dios como la última explicación de lo que nos está pasando. Pero también podría existir una argumentación. Si quieres un milagro, tienes que seguir lo que Él dice. Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen el tinajo de agua”. ¿No pueden escucharlos decir: «No, señor, no nos quedamos sin agua, nos quedamos sin vino»? Puedes entrar en una discusión con Dios cuando necesitas algo, pero debes hacer exactamente lo que Él te dice que hagas, aunque parezca una locura. El milagro de Dios fue para glorificación. Observe  que dice “manifestó su gloria”.

He allí el rastro de la manifestación del poder de Dios en la vida cotidiana de cada uno de nosotros.

Hay varias cosas que  me gustaría observar para finalizar esta reflexión.

Primero la relación que existe entre sobrenaturalidad y cotidianeidad. Observe que el ámbito en que se manifiesta el poder de Jesús es en una boda, una ceremonia cotidiana de las personas. No es en el templo o en el sanedrín. Es en lo común y cotidiano que podemos esperar el poder de Dios.

Segundo la relación que existe entre sobrenaturalidad y bondad. Dios siempre que actúa opta por lo mejor y por lo excelente. Dios siempre hace una obra de bondad con nosotros cuando actúa en su poder.

Tercero la relación  que existe entre sobrenaturalidad y variedad. El poder de Dios actúa de varias formas y muchas veces bendice a los que están alrededor de nosotros sin que estos lo merezcan o se den cuenta. Los invitados fueron bendecidos con el vino que hizo Jesús.

Tal ves estás pasando por tiempos de carencia o de impotencia y necesitas la evidencia de lo sobrenatural en tu vida. ¿Quieres que Dios haga algo en tu vida? Bueno, sigue el consejo de María: “Haz todo lo que el dijere”.

Miel de la Peña…

Miel en la Peña

En estos días he estado pensando en lo que me ha pasado en mi vida. Hay muchas cosas que no me esperaba y que por supuesto no me gustan. Para ser honesto la mayoría no me gustan. A veces siento que no he logrado mucho en esta vida. Luego me puse a pensar que la vida está hecha de cosas que fueron, cosas que son y cosas que podrían haber sido. Y curiosamente encontré las tres en el Salmo 81. Lo primero vi en mi vida  las cosas que fueron (vv. 1-10). El salmista habla del Dios de Jacob y dice: «Reunamos a nuestra orquesta. Vamos a conseguir nuestras trompetas y cantemos al Señor. Nos dio un estatuto. Él nos libró de Egipto». Él reflexiona y se regocija en el pasado. Pero las cosas que fueron no duraron mucho, porque el pueblo se rebeló contra el Señor. Quizás mucho de lo que pasado ha sido cuesta arriba, sin embargo  para las cosas que fueron el salmista tiene una medicina. Lea usted cuantos verbos de acciones de gracias hay en los 10 primeros versículos. ¿Cuál es la medicina para las cosas que fueron? Bueno, adoración. Adore a por todo lo que ha pasado y pasó. No se pueden cambiar, pero si puede estar seguro que Dios lo controló todo.  A continuación ví en la vida las cosas que son. «‘Pero Mi pueblo no prestaría atención a Mi voz, e Israel no tendría nada de Mí. Así que los entregué a sus propios tercos. corazón, andar en sus propios consejos» (vv. 11-12). Las cosas que fuero trajeron gratitud. Pero la vida cambia y Las cosas que son hablan de rebelión. El pueblo de Dios se rebeló contra Él. No lo escucharían, no lo invocarían ni obedecerían Su Palabra. Así que perdieron todo lo que Él tenía para ellos. ¿Cuál es la recomendación del salmista a las cosas que son? Bueno, reflexión. La versión The Message dice en el vrs. 12: “Así que solté las riendas y les dije: ‘¡Corran! ¡Hazlo a tu manera!  ¡Qué tremendo juicio! Dios ya no los iba a detener, los dejó a que corrieran bajo su propio riesgo. Debía reflexionar de porque Dios no estaba.  Finalmente, ví en mi vida las cosas que podrían haber sido (vv. 13-16). El Salmista añade la petición de Dios “Oh, querida gente, ¿me escucharán ahora? Israel, ¿seguirás mi mapa? Dios establece que las cosas que podría venir a tu vida depende de cómo cambies las cosas que son en tu vida. Dios les dice a Israel que pronto sometería a sus enemigos, y volvería Su  mano contra sus adversarios. El establece que los que odian al Señor fingiría sumisión a Él, pero su destino perduraría para siempre. Es decir Dios les ofrecía que podría venir a su vida protección. Por otro lado los habría alimentado también con el trigo más fino; y con miel de la roca te hubiera satisfecho'». ¿Qué pudo haber sido? Victoria, satisfacción, alegría, el trigo más fino y miel de la roca. Bajo los emblemas del trigo más fino y la miel más pura de las colmenas de abejas en las rocas, donde abundaban en Judea, les muestra que sus seguidores deben tener tantas bendiciones terrenales y espirituales, que deben estar satisfechos y decir , es suficiente. No sólo vendría protección a su vida sino también bendición. ¡Pero Ay! Israel no sería obediente y, por lo tanto, Israel estaría  bajo maldición. ¿Cuál debe ser la acción ante las que podrían ser? Bueno, exhortación. Dios los llama a poner atención con sus oídos lo que el les manda hacer. Igual usted y yo.

La vida la divide el salmista en las cosas que fueron y se acerca con adoración, luego las cosas que son y se acerca con reflexión y finalmente las cosas que podrían ser las enfrenta con exhortación.

No te rebeles contra Dios y así te pierdas las bendiciones que Él quiere darte. Detenerse en los fracasos pasados solo convierte la vida en arrepentimiento. Si le has fallado al Señor, vuelve a Él y ora por el perdón. Dedica nuevamente tú vida a Él y comienza a experimentar esas cosas que podrían haber sido. Dios tiene el mejor plan para ti. Puede sacar miel de la peña.

Capeando tiempos difíciles…

Capeando tiempos difíciles

Lamento decirlo pero hay días en que miramos a nuestro alrededor y parece que la adversidad ha ganado. En realidad así es como Asaf se sintió cuando escribió el Salmo 79. Primero vió calamidad. Miró a su alrededor y vio la contaminación de su realidad. Observe lo que dice: «Oh Dios, las naciones han entrado Su herencia; Tu santo templo que han profanado; han puesto Jerusalén en montones» (v. 1).

Asaf se refiere a la destrucción del templo y la ciudad de Jerusalén. Nosotros también podemos mirar a nuestro alrededor hoy y ver la calamidad en la mente de las personas. y corazones. El panorama alrededor no es nada prometedor. A veces nuestros ojos se acostumbran tanto a las malas noticias, a la calamidad que terminamos con una sensación de derrota. Parece que Asaf se hallaba bastante deprimido por las circunstancias que lo rodeaban. Y quién puede echarle la culpa. Todos nos sentimos así, con una sensación de derrota.

Pero también vio adversidad. Entonces Asaf vio la muerte. «Los cadáveres de Tus siervos los han dado como alimento para las aves de los cielos. . . . Su sangre la han derramado como el agua toda alrededor de Jerusalén» (vv. 2–3). Nuestro mundo es básicamente un cementerio. Los salarios del pecado es la muerte. Lo vemos dondequiera que miremos. Vivimos tiempos muy extraños con una energía destructiva a nuestro alrededor.

En los últimos días, no he dejado de sentirme mal por situaciones familiares. Vivimos como familia tiempos de extremada adversidad. Parece que la promesa de Dios para los que servimos ha sido olvidada mientras vez a tu alrededor personas con una relación muy carnal con Dios disfrutando del dinero, paseo y confort y simplemente no te explicas porque pasa eso.  

Asaf también vio maldad «Nos hemos convertido en un reproche a nuestros vecinos, un desprecio y burla a los que nos rodean» (v. 4). La gente de hoy no magnifica al Señor; se ríen de Él. Se ríen de la iglesia, del pueblo de Dios. Somos un pueblo ridiculizado porque muy a menudo parece que estamos perdiendo y han ganado la batalla.

En cuarto lugar,  Asaf vio  impiedad. El describe al enemigo devorando. «Porque han devorado a Jacob, y arrasó su morada» (v. 7). Sí, la mano devoradora y destructora de Satanás estaba obrando.

Finalmente, Asaf vio libertad.  Pero Asaf dice: «Ayúdanos, oh, Dios de nuestra salvación». ¿Por qué? «Para la gloria de Tu nombre; y líbranos». ¿Cómo? «Y provista expiación por nuestros pecados, por el amor de Tu nombre!» (v. 9).

Asaf no está tan preocupado por su  propio consuelo como él es acerca de la gloria de Dios. Así que ora: «Ayúdanos». Dios ayuda purgándonos de nuestros pecados. Además, los versículos 11 y 12 nos dicen que Él vendrá y nos salvará. Qué maravilloso será ese día cuando Jesús ¡Cristo viene a librarnos! Mientras tanto, en el mundo vemos la contaminación, la muerte, burla, destrucción y devoración. Ahora es el momento de llorar y decir: «Oh Dios, por la gloria de Tu nombre, ayúdanos a hacer Tu voluntad.» Satanás está obrando en el mundo, pero un día Dios será glorificado, y Él liberará a Su pueblo de este mundo. Dios promete estar contigo y ser tu Salvación. Descansa en esa promesa.

El peligro de adular a Dios

El peligro de la adulación a Dios

La adulación no es comunicación; es manipulación. Halagamos a la gente porque queremos algo de ellos. Ya es suficientemente malo halagar a la gente, pero es aún peor  halagar a Dios.  Dice el salmo 78:  «Sin embargo, lo halagaron con la boca, y mintieron. a Él con su lengua; porque su corazón no era firme con Él, ni eran fieles en su pacto» (vv. 36–37).

¿Cómo caemos en esta práctica? ¿Cómo halagamos a Dios? Primero, cuando lo alabamos pero no lo decimos en serio. Es así fácil pararse en la iglesia y cantar canciones de alabanza con nuestras mentes en otro lugar y nuestros corazones no en nuestro canto. Simplemente estamos pasando por un ritual vacío. Segundo, halagamos a Dios cuando le hacemos promesas que no tenemos la intención de cumplir. Hacemos esto a veces en nuestra oración. Tercero, halagamos a Dios por una tercera vía cuando le oramos, pero realmente no buscamos Su voluntad. Es fácil para nosotros pasar por oraciones de rutina y hacer promesas. «Querido Señor, hoy voy a testificar» o, «Querido Señor, hoy no voy a ceder a esa tentación». Pero en nuestros corazones no tenemos intención de seguir adelante. Le mentimos a Dios. Muy a menudo los israelitas le mintieron. Trajeron sacrificios, con la esperanza de comprar la bendición de Dios. Pasaron por el ritual y la rutina de adoración, con la esperanza de que De alguna manera los liberaría. Lo estaban halagando —sus corazones no estaban bien con Dios.

¿Qué significa tener un corazón bien con Dios? Significa que somos honestos y abiertos con Él. Somos sinceros, no mentirosos. Le decimos exactamente cómo nos sentimos y exactamente por lo que estamos pasando. Eso es lo que Dios quiere. Él quiere que caminemos en la luz como Él está en la luz (1 Juan 1:7), no tratando de encubrir o excusar nuestro pecados, pero confesándolos. Para tener nuestros corazones bien con el Señor, debemos detenernos halagando a Dios y siempre tratando con Él en verdad. Nunca halagues a Dios con deshonestidad, falta de sinceridad o engaño. De una manera ser honesto en tu relación con Dios es mantener tu corazón limpio. Confiesa tus pecados en lugar de tratar de cubrirlos. Él conoce tu corazón, así que sé sincero en tu oración.

El peligro de la Palabra sin Poder

Desde la Bahía de Nueva York hasta donde comienza el agua profunda se extiende un canal de casi veintiséis kilómetros de largo y sumamente angosto. En años pasados era bastante difícil navegar en el canal cuando había neblina o tempestad. Entonces, alguien ideó el plan de poner un cable, en el fondo del río arenoso, que trasmitiese signos eléctricos a través del agua, guiando así a los barcos a caminar por el centro del canal hasta llegar al mar.

Para el cristiano, el silbo apacible del Espíritu Santo le advierte que no está viviendo en la forma debida para que se vea la semejanza de Cristo en su vida. Tal como la señal eléctrica, el Espíritu Santo nos protege de los bancos de arena del pecado. Cuando nos falta mucho, algunas veces nos desanimamos.

Pero muchas veces por nuestros conocimiento del Espíritu Santo perdemos nuestra sensibilidad al Espíritu Santo. A veces podemos hablar tan bien de esta persona de la Trinidad y perdernos su valioso apoyo y aporte a nuestra vida espiritual. En el Nuevo Testamento encontramos el ejemplo de un gran conocedor de la Palabra pero total desconocedor del Espíritu Santo. Hablamos de Nicodemo el maestro de Israel. Veamos que aprendemos de este hombre de Palabra pero sin Poder en el evangelio de Juan 3.

LA DESCRIPCIÓN DE NICODEMO: El peligro de sustituir lo que sé del Espíritu  por lo que es El Espíritu.

La entrevista a Nicodemo está relacionada con el primer viaje a Jerusalén: Jesús ya había comenzado a realizar obras milagrosas. Estas señales llamaron la atención de la multitud y llevó a muchos a una etapa de creencia paralela a la de los discípulos (2:11). Ellos razonaron que ya que Jesús poseía tal poder, él debía tener el favor de Dios. Una línea de razonamiento seguida más tarde por el ciego (9:30-33). Jesús, sin embargo, nunca le satisfizo una fe superficial, aunque fuera genuina hasta donde se llegaba observar en el caso de Nicodemo.

Jesús no confió nunca en aquellos que habían profesado creer sólo sobre la base de sus milagros. El Maestro  tenía un conocimiento profundo de la naturaleza humana. El principio establecido aquí es básico para su trato con todas las personalidades mencionadas en el Evangelio. Cristo podía leer personas con más precisión que un médico puede leer los síntomas físicos en el diagnóstico de una enfermedad. El preludio de estos versos (23-25) es introductorio a las tres entrevistas típicas en los caps. 3 y 4: Nicodemo el fariseo, la mujer samaritana y el funcionario real en Carra.

3:1 Nicodemo fue presentado como un hombre de la clase alta, conservador en sus creencias, y definitivamente interesado en la enseñanza de Jesús. Como fariseo pertenecía a la estricta secta religiosa del judaísmo en contraste con los saduceos, que eran menos rígidos en sus creencias y tenían una mentalidad más política. Como miembro del consejo gobernante o Sanedrín, él habría sido sensible a las tendencias doctrinales predominantes de la época. Su interés en Jesús había sido motivado por los milagros que había presenciado, y vino para una entrevista para obtener más información. Su enfoque muestra que era cauteloso, de mente abierta y listo para recibir una nueva revelación de Dios si estaba seguro de su autenticidad. 2 El hecho de que Nicodemo viniera de noche no significa necesariamente que fuera tímido, aunque a la luz de las referencias posteriores a él en este Evangelio, no parece haber 46 EL EVANGELIO DE JUAN 2:23-3:15 sido agresivo en su discipulado (7:45-52; 19:38-42). Su saludo fue cortés y no mostró ningún signo de hostilidad

Lo primero que se  observa  es su entrenamiento

Dice el pasaje: 3 Había entre los fariseos un dirigente de los judíos llamado Nicodemo. Con puntuales rasgos podemos ver el trasfondo y entrenamiento de este hombre.  El visitante de Jesús es presentado como «un hombre de los fariseos» (por este término ver com. 1:24). Los fariseos no tenían intereses creados en el Templo (que era más bien el dominio de los saduceos). Los fariseos, en consecuencia, no debieron haber sido indebidamente perturbados por la acción de Jesús al limpiar el Templo  de hecho, es posible que lo hayan aprobado, en parte por la opinión general. Es decir bajo el principio de que cualquier cosa que rebajara un poco a los saduceos era loable y en parte en interés de la verdadera religión. Entonces no hay problema acerca de que un líder fariseo venga a Jesús justo después de la limpieza del templo (aunque, por supuesto, no tenemos forma de saber cuánto tiempo después de los eventos del cap. 2 Nicodemo vino a Jesús).

El nombre «Nicodemo» es griego, pero muchas veces ocurrió entre los judíos. Juan dice que él era «un gobernante de la judíos,» que NIV traduce como «un miembro del consejo de gobierno judío» que es del Sanedrín (para «los judíos» ver com. 1: 19). El uso de la expresión  sin duda tenía la intención de que los lectores supieran que Nicodemo se erige como el representante de la antigua religión. Oímos hablar de Nicodemo sólo en este Evangelio. Viene ante nosotros levantando una vacilante (y aparentemente ineficaz) voz en favor de Jesús cuando está siendo discutido por las autoridades después de un intento fallido de arrestarlo durante la Fiesta de los Tabernáculos (7:50-52).  No se registra que dijera nada en el juicio de Jesús, pero ayudó José de Arimatea en el entierro (19:39). Creo que podemos inferir con justicia que tenía un amor por la verdad, pero que era más bien un alma tímida. Al final el salió  a defender directamente a Jesús, y eso en un momento en que todos los discípulos lo abandonaron. Eso es decir mucho para un hombre tímido.

Por lo tanto vemos a un hombre muy bien calificado, con una alta reputación y entrenamiento en la Torá. Y no solamente eso sino que era un experto en la enseñanza de la misma. De hecho Jesús le dice en el vrs. 10 “eres tú maestro de Israel”. El griego utiliza el pronombre personal para enfatizar la importancia de su reputación y liderazgo docente. Es decir la frase que Jesús dice se debería traducir como: “eres tú EL maestro de Israel”. Nicodemo no era cualquier cosa, era destacado en la élite de los fariseos.

Ahora me gustaría que habláramos del entrenamiento teológico o el entrenamiento doctrinal que muchas veces puede apagar el sentido del poder del Espíritu en nuestra vida. Debemos entender muy claramente las capacidades teológicas de Nicodemo para saber que Jesús está instruyendo a alguien que sabe una inmensa cantidad de biblia. La palabra fariseo muy probablemente proviene de una palabra hebrea que significa «separar» y, por lo tanto, probablemente significa “separados”. No eran separatistas en el sentido de aislacionistas, pero en el sentido puritano, es decir, eran muy celosos por el ritual, la religión y la pureza según la Ley Mosaica así como por sus propias tradiciones que ellos habían añadido a la legislación del AT.  Aunque se desconoce su origen, parecen haber surgido como una rama de los «Hasidim» o «piadosos» durante la era de los Macabeos. Eran generalmente de la clase media judía y en su mayoría consistían en laicos (hombres de negocios), en lugar de sacerdotes o levitas. Representaban a los ortodoxos, es decir el núcleo del judaísmo que influyó muy fuertemente a la gente común de Israel.  Según Josefo, en la época de Herodes el Grande existían 6.000 fariseos. Jesús los condenó por su hiperconcentración en exteriorizar la religión (reglas y reglamentos), en lugar de una transformación espiritual interna (vv. 3, 7).

He aquí un teólogo pero sin conocimiento del Espíritu Santo en su vida. Esto es muy común hoy en nuestras instituciones teológicas conservadoras u ortodoxas. Podemos tener un gran contenido bíblico pero carecer de la dinámica y frescura del Espíritu de Dios.

El poder no viene de cuánto sé, cuánto leo comentarios y libros, o cuanto tiempo paso en compañerismo con amigos piadosos. Viene de buscar el rostro de Dios en el equivalente a un “tabernáculo de reunión” en el tiempo de Moisés.

Lo segundo que se observa es su acercamiento

En segundo lugar vemos el acercamiento de Nicodemo a Jesús y a las cosas del Espíritu Santo. El texto dice en la versión NVI:  Este fue de noche a visitar a Jesús. Primero es un acercamiento individual. El tomó la iniciativa de buscar acercarse más. Es un acercamiento que nace de la insatisfacción de la búsqueda. La experiencia no es colectiva ni externa, ni depende de un evento para desarrollar una vida individual de poder.  Nicodemo veía que había una relación vinculante entre la persona de Jesús y su desarrollo espiritual. En segundo lugar su acercamiento fue intencional. Note que la vida de poder en El Espíritu no está desvinculada de  conocer mejor a Jesús. Es en nuestra relación más íntima con Jesús que podemos encontrar la fuente de agua viva. Aunque Nicodemo tiene sus presuposiciones teológicas, su intención es de conocer más de cerca a la persona de Cristo y su obra en la vida del hombre. En tercer lugar fue particular. Un detalle curioso que añade dentro de la narración es que Nicodemo vino a Jesús “de noche”.  Prudentemente vino «de noche». Este generalmente se considera que se debe al miedo o al menos a una consideración cuidadosa de las opiniones de las personas. Nicodemo era un hombre prominente; ya que él era «maestro de Israel» (v. 10) nunca se sometería a un  Maestro no oficial de Galilea, bajo ninguna circunstancia hasta y a menos que estuviera absolutamente seguro de su terreno. Si esta es la explicación de la visita nocturna llama la atención que Jesús no dice nada en condenación. Estaba contento de recibir a Nicodemo tal como era. Pero no es del todo seguro que el motivo de la visita nocturna fuera el miedo. el fariseo puede haber elegido este tiempo para estar seguro de una ininterrumpida y pausada entrevista. Durante el día Jesús estaría ocupado y habría multitudes (¡multitudes de gente común!). No así por la noche. Entonces podría haber un larga discusión privada. Otros asocian la visita tardía con el rabínico encomio de aquellos que prosiguieron sus estudios hasta altas horas de la noche.

Lo tercero que se observa es su conocimiento

Cuando vemos a Nicodemo observamos que su conocimiento de Jesús es bastante exacto. El dice: “ —Rabí —le dijo—, sabemos que eres un maestro que ha venido de parte de Dios, porque nadie podría hacer las señales que tú haces si Dios no estuviera con él.

 Cualquiera en la posición de Nicodemo sería un candidato improbable para la posición de seguidor de Jesús. Pero las «señales» de Jesús habían impresionado este fariseo, y quería saber más. Nicodemo comienza con un discurso cortés, incluso halagador para el respetuoso «Rabí» . Saluda a Jesús como maestro «quien ha venido de Dios.” Debemos notar que él considera a Jesús como un maestro solamente, y que todavía no tiene percepción de la verdadera naturaleza de aquel a quien buscaba afuera. Ha venido como un maestro a otro para discutir asuntos de interés mutuo. interés. De hecho, puede haber incluso un rastro de condescendencia en que él, un honorable fariseo, había venido a hablar con un maestro que nunca había asistido a las escuelas teológicas (7:15).

 Aunque viene solo, habla en el Plural: «sabemos». Evidentemente está asociado con otros y siente que puede hablar por ellos. Los tiempos continuos que usa tal vez estén destinados a indicar que Jesús habitualmente hacía las señales de las que habla. Nicodemo tiene una percepción verdadera de que tales señales apuntan a Dios.

En este pasaje podemos observar como Nicodemo se enfoca en un carismatismo bastante común en nuestros contextos. Primero encontramos un carismatismo del estudio. Observe que el se dirige a Jesús de “Rabí a Rabí”. Es una discusión teológica muy puntual sobre Dios, Jesús y las señales hechas. Nicodemo no niega nada con respecto a lo que ha estudiado de la persona de Jesús. Así hay muchas personas. Maestros brillantes, inteligentes que hablan del poder del Espíritu con propiedad académica. No niegan la realidad ni la actividad de la persona del Espíritu. Segundo encontramos un carismatismo del discurso. Es decir Nicodemo trae una brillante exposición que denota habilidad y puntualidad expositiva. Sabe exponer las grandes verdades, pero lamentablemente hasta allí llega su carismatismo. En tercer lugar encontramos el carismatismo de exhibición. Son impresionados solamente de las señales, de los portentos y de las manifestaciones del Espíritu pero desvinculados de una realidad y espiritualidad interna y encuentro íntimo con Jesús. Simplemente son personas que ejercen los dones en la carne y no de una manera espiritual. Lo hacen porque eso les da protagonismo eclesial y un prestigio en el ámbito de la cultura evangélica.

LA REACCIÓN DE NICODEMO: El peligro de explicar en lugar de experimentar al Espíritu.

La reacción de Nicodemo puede darse en dos dimensiones. O el tratará de entenderlo de una manera espiritual o de una manera racional. Jesucristo le insiste en que debe tratar de vincular su búsqueda desde una perspectiva espiritual. Por eso comienza con esa dinámica.

Ante la  dinámica espiritual

Jesucristo le responde de manera abrupta y directa. La idea es que la dinámica del Espíritu no se relaciona con ideas periféricas ni temas sin ningún sentido. Observe lo que le dice: —De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo[a] no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús. La respuesta de Jesús fue críptica y abrupta. Informó a Nicodemo que ningún hombre podía siquiera ver el reino de Dios sin un renacimiento espiritual. El nacimiento es nuestro modo de entrada en el mundo y trae consigo el equipo potencial para adaptarse al mundo. A nacer de nuevo, o «nacer de lo alto», significa una transformación de una persona así  que el es capaz de entrar en otro mundo y adaptarse a sus condiciones. Otro, que NVI y muchos otros traducen como «otra vez», en los escritos de Juan normalmente significa «desde arriba», y debería traducirse así aquí. Para pertenecer al reino de los cielos, hay que nacer en ello. Eso significa que la cuando hablamos de la dinámica del Espíritu Santo estamos hablando de una dinámica de  vida. No de una teoría. Deber haber una relación íntima con El Espíritu de Dios.

Ante la  dinámica racional…

Jesús establece que simplemente hay una percepción de niño, de sentirse vulnerable y de dejarse introducir en una vida de aprendizaje como lo hace un recién nacido. Nicodemo no entenderá esta percepción como un adulto, sino como un niño recién nacido. Pero al parecer el anciano no logró captar la dimensión espiritual planteada por Jesús. Observe lo que Nicodemo responde. 4 —¿Cómo puede uno nacer de nuevo siendo ya viejo? —preguntó Nicodemo—. ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y volver a nacer?  Hay tres situaciones que Nicodemo plantea que no le hacen comprender la dinámica del Espíritu. Primero tiene que ver con  explicar al Espíritu de Dios. Esto tiene que ver con los ¿cómo? Según Nicodemo podrá entender toda la dinámica del poder del Espíritu explicando su obrar. Pero esto es imposible. A Dios no se le puede explicar, sólo creer. Nicodemo le está diciendo a Jesús explícame cómo? Pero él lo está mal entendiendo porque su respuesta es racional. Segundo tiene que ver con cuestionar al Espíritu de Dios. Observe que Nicodemo empieza su segunda pregunta con la expresión ¿acaso? La idea es . No me estarás diciendo que debo volver al vientre de mi madre. Yo un viejo de Israel. Para Nicodemo su edad y desarrollo era un obstáculo para entender y reaprender la dinámica del Espíritu Santo.  Lo tercero tiene que ver con limitar al Espíritu Santo. Nicodemo limita la dinámica del Espiritual sólo a lo terrenal. El no entiende el concepto de nacimiento en el espíritu. Su dimensión de entendimiento es muy humana, se limita a lo que puede ser conocido y lógico. Las personas que son muy hábiles con la teología no pueden reducirse a un niño que nace de nuevo cuando está en presencia de la obra del Espíritu Santo. Hacen lo mismo que Nicodemo o tratan explicar los fenómenos espirituales, o tratan de cuestionar si es o no conveniente desarrollar un tipo de dinámica que procede del Espíritu Santo. Otros tratan de limitar al Espíritu Santo. Le imponen sus condiciones históricas, denominacionales e incluso doctrinales. Lo hacen con el propósito de reaccionar a lo que El Espíritu Santo está queriendo mostrar.  La respuesta de Nicodemo puede interpretarse de dos maneras. A primera vista parece ser bastante materialista en su actitud, pensando que Jesús estaba defendiendo la imposibilidad de un segundo nacimiento físico. Por otro lado, puede que no haya entendido tan bien a Jesús. Quizá quiso decir: «¿Cómo puede un hombre cuyos hábitos y formas de pensar tan fijados por la edad espera cambiar radicalmente?» El renacimiento físico es imposible, así que es el cambio espiritual es más factible?

LA CONFRONTACIÓN DE NICODEMO: El peligro de conceptuar al Espíritu en lugar de  vivir en El Espíritu.

Jesús va a reafirmar sus enseñanzas a Nicodemo. El va a establecer varios principios vitales para evitar la Palabra sin Poder. Observe estos principios.

El principio de la identidad del Espíritu…

El primer principio es el de la identidad del Espíritu. Jesús comienza diciendo: —Yo te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios —respondió Jesús—. Aquí vemos Espíritu y Verdad. La primera expresión del versículo se refiere al énfasis en la verdad. “De verdad, en verdad te digo”. Esto es muy vital para entender que la identidad del Espíritu está relacionada con la verdad de Dios. No se puede dar identidad al Espíritu Santo aparte de la Verdad de Dios. Toda experiencia del Espíritu está unida a la experiencia de la Palabra de verdad. La segunda expresión tiene que ver con el agua, Aquí vemos Espíritu y realidad. Cuando Jesús inicia sus comentarios con el solemne y enfático «Te digo la verdad» esto invita a la atención indivisa de Nicodemo a la palabras que siguen, porque son importantes. Jesús explica el nacer de nuevo como naciendo «del agua y del Espíritu». No hay artículo con ninguno de los sustantivos en el griego, pero la NIV puede ser defendida por suministrar uno por el consideración de que Jesús se refiere indudablemente a la actividad regeneradora del Espíritu Santo de Dios. En esta ocasión, sin embargo, no habla de nacer «del Espíritu» simplemente (como lo hace en los vv. 6, 8), sino de ser nacido «del agua y del Espíritu». Las explicaciones de este inusual y expresión llamativa hay muchas, pero la mayoría de ellas caen en uno u otro de tres agrupaciones principales. Primero establecen que  «agua» significa purificación (cf. 2:6). Si esta es el correcto explicación probablemente hay una mirada retrospectiva al bautismo de Juan. Este era «un bautismo de arrepentimiento» (Marcos 1:4), relacionado con la purificación (v. 25), y podría contrastarse explícitamente con el bautismo del Espíritu (1:33). El significado entonces será que Nicodemo debe entrar en toda esa «agua» simboliza (arrepentimiento y similares), y que también debe entrar en el experiencia que se resume en «nacer del… Espíritu», entrar en el vida divina totalmente nueva que Jesús impartiría. Ambas demandas eran radical. Los fariseos rechazaron el bautismo de Juan (Lucas 7:30), y consistentemente se opuso a Jesús. Era mucho pedir que Nicodemo aceptara ambas cosas. Por otro lado una segunda interpretación  establece que  «agua» puede estar relacionada con la procreación y ser concebido. Si «agua» tiene esto lo que significa aquí, hay dos posibilidades. Nacer «de agua» puede señalar al nacimiento natural, que luego debe ser seguido por el nacimiento «del Espíritu», eso es regeneración espiritual. O mejor, podemos tomar «agua» y «Espíritu» estrechamente juntos para dar un significado como «semilla espiritual». En este caso siendo nacer «del agua y del Espíritu» no diferirá mucho de nacer «del Espíritu». Una tercera interpretación de «agua» puede referirse al bautismo cristiano. El fuerte argumento en favor de este punto de vista es que el bautismo bien pudo haber sido el asociación que el término suscitaría entre los cristianos de la época Evangelio fue publicado. Juan difícilmente habría sido inconsciente de esto. El punto débil es que Nicodemo posiblemente no pudo haber percibido un alusión a una ordenanza aún inexistente.

Es difícil pensar que Jesús Habría hablado de tal manera que su significado no podría posiblemente ser entendido. Ya que su propósito no era mistificar sino iluminar. En cualquier caso, todo el sentido del pasaje pone el énfasis en la actividad del Espíritu, no en cualquier rito de la iglesia.

La segunda explicación parece la más probable, y es que en el sentido de tomando «agua» y «Espíritu» estrechamente juntos. Nicodemo era fariseo. Él Estaba acostumbrado a esta manera de hablar, y la alusión le resultaría natural. En consecuencia, deberíamos tomar el pasaje en el sentido de nacer de «espiritualidad». agua», e interpretar esto como otra forma de referirse a nacer «del Espíritu.» Jesús se está refiriendo al milagro que tiene lugar cuando el divino la actividad rehace a cualquiera. Esa persona entonces nace de nuevo por la acción del mismo Espíritu de Dios. Como a Juan le gusta usar expresiones que puede ser tomado en más de un sentido, es, por supuesto, no imposible que él quiere que pensemos en los otros significados también. Pero el impulso principal de la palabras seguramente tiene que ver con la reelaboración divina. Hay un tercer binomio en la identidad del Espíritu Santo. Es Espíritu y Capacidad. Jesucristo establece que uno “no puede” entrar en la esfera de la realidad espiritual (reino de Dios) si no nace de nuevo. No se logran las cosas por la dimensión de la capacidad humana sino por las leyes del reino espiritual de Dios. En el versículo 3 Jesús ha hablado de «ver» el reino de Dios; aquí, de «entrar» en él. Probablemente no haya una gran diferencia de significado. En ambos lugares Jesús está enfatizando la verdad de que la regeneración espiritual es indispensable para un vínculo con Dios y las cosas espirituales. Es la herejía perenne de la raza humana pensar que por nuestros propios esfuerzos podemos prepararnos para el reino de Dios. Jesús deja claro que es imposible prepararse para el reino. Más bien, es necesario ser completamente renovado, nacer de nuevo, por el poder del Espíritu. Estas palabras solemnes excluyen para siempre la posibilidad de salvación por mérito humano. Nuestra naturaleza está tan atenazada por el pecado que una actividad del mismo El Espíritu de Dios es una necesidad si vamos a estar asociados con el reino de Dios. Ahora Jesús pasará a un segundo principio importante para desarrollar una Palabra con Poder.

El principio de la actividad del Espíritu

Nicodemo deberá ser reafirmado en su experiencia espiritual. Por eso Jesús añade:  Lo que nace del cuerpo es cuerpo; lo que nace del Espíritu es espíritu. 7 No te sorprendas de que te haya dicho: “Tienen que nacer de nuevo”. Jesús utiliza un nuevo concepto para la actividad del Espíritu Santo. La diferencia entre cuerpo y espíritu. Jesús afirmó que la entrada en el reino de Dios que deseaba Nicodemo no podría lograrse mediante el legalismo o la conformidad externa. Requiere un cambio interior. La membresía en el reino de Dios no es una prerrogativa de ninguna raza o cultura en particular, ni es hereditario. Se da sólo por el acto directo de Dios.

El principio de la movilidad del Espíritu

También Jesús añade el principio de la movilidad del Espíritu. ¿A dónde se mueve? ¿Por qué se mueve? ¿Cuándo se mueve? ¿Quién lo mueve? Estas son algunas de la preguntas que Jesús responde cuando el texto dice:  El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, aunque ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu. Observe que en primer lugar el Espíritu Santo es invisible. Eso no significa que no sea real. Se mueve en el ámbito de lo invisible. Aunque muchas veces se demuestra su esfera es lo sobrenatural. Pero por otro lado El Espíritu Santo es innegable. No puede ver el viento pero no lo puedes negar. Ves sus manifestaciones en la realidad que vivimos. Por otro lado El Espíritu Santo es impredecible. Observe que dice “donde quiere”. Esta expresión denota su soberanía y movimiento independiente. Una cuarta cosa que vemos es que el Espíritu es ingobernable. El punto de Jesús era que así como el viento no puede ser controlado o entendido por los seres humanos, pero sus efectos pueden ser testificado, así también es con el Espíritu Santo. No puede ser controlado o entendido, pero la prueba de Su obra es evidente. Donde obra el Espíritu, allí es una evidencia innegable e inequívoca. El origen y el destino del viento son desconocidos para quien lo siente y reconoce su realidad. Así también, la vida nueva del nacido del Espíritu es inexplicable por el razonamiento ordinario; y su resultado es impredecible, aunque su realidad es innegable.

El principio de la sensibilidad del Espíritu

La argumentación gira alrededor  conocer al Espíritu por lo relacional y no lo racional.  Observe que el texto dice: Nicodemo replicó: —¿Cómo es posible que esto suceda? 10 —Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas? —respondió Jesús—. 11 Te aseguro que hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto personalmente, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. 12 Si les he hablado de las cosas terrenales, y no creen, ¿entonces cómo van a creer si les hablo de las celestiales?

Como lo mencioné anteriormente el texto griego usa el artículo definido con «maestro»: «¿Eres tú el maestro de Israel?». La posición exacta de Nicodemo en los círculos teológicos de Israel no es definido, pero el lenguaje sugiere que era una persona muy importante. Jesús implica que como maestro destacado de la nación, Nicodemo debería haber estado familiarizado con la enseñanza del nuevo nacimiento. Evidentemente, Jesús sintió que, dado que el AT contenía este enseñanza en principio, los que leen las Escrituras eran responsables de conocer y creyendo la verdad.  Sin duda Nicodemo pensó que Jesús era presuntuoso cuando dijo: «Hablamos de lo que sabemos». Jesús habló con un aire de autoridad. Sin embargo, aunque los fariseos hablaban con una autoridad humanamente impuesta, Jesús habló con una autoridad inherente. El uso de «nosotros» por parte de Jesús es inusual. Quizás sus discípulos estaban presentes y él estaba incluyendo a ellos. O Jesús pudo haber estado hablando como el representante terrenal de la divinidad. A lo largo de los años, el «pueblo» había rechazado la instrucción de Dios como ministrada a través de los profetas y las Escrituras. Y las cosas no eran diferentes ahora. Las «cosas terrenales» a las que aludió Jesús fueron probablemente los fenómenos que usó para ilustraciones, como el viento. Si Nicodemo no pudo captar el significado de la verdad espiritual tal como lo transmite la analogía concreta, ¿cómo lo haría si estuviera expresado en un resumen? ¿declaración? Nadie había entrado nunca al cielo para experimentar sus realidades directamente. excepto Jesús mismo, el Hijo del Hombre, que había venido del cielo. Revelación, no descubrimiento, es la base de la fe.

Aquí vemos que uno no es sensible al Espíritu Santo porque tenga un conocimiento racional, sino porque está conectado espiritualmente a las realidades del mismo Espíritu.

Hemos visto tres grandes peligros de la Palabra sin Poder. Primero está el peligro de la sustitución. Es decir  en Nicodemo vemos el peligro de sustituir lo que sé del Espíritu  por lo que es El Espíritu. En segundo lugar vimos el peligro de la limitación del Espíritu Santo. Es decir en Nicodemo vemos el peligro de explicar en lugar de experimentar al Espíritu. Y en tercer lugar hemos visto el peligro de la conceptualización. Es decir en Nicodemo vemos el peligro de definir al Espíritu en lugar de vivir en el Espíritu Santo.

Hemos visto lo que sucede cuando nuestra percepción de la obra del Espíritu es meramente teórica. Podemos ser “maestros de la iglesia” o “el maestro por excelencia de un seminario y simplemente quedar reprobados en cuanto a nuestra vinculación y recepción de la obra del Espíritu Santo.No debemos tener miedo a experimentar las realidades espirituales del Reino de Dios. Nuestra referencia en la Palabra es a vivir una experiencia más allá de lo natural. Es decir en la esfera de lo sobrenatural. Y aunque a veces no podamos explicar lo que Dios hace, simplemente debemos creer como niños que la vida en El Espíritu es real y poderosa.

Generación emergente…

Toda mi vida ha estado vinculada a la enseñanza de jóvenes. Nunca he tenido un título de pastor de jóvenes, pero por alguna razón lo he hecho por más de 40 años. Aun cuando hoy tengo ya 62 años continuo en el trabajo de enseñar a jóvenes tanto cristianos como no cristianos. Hay días que me anima hacerlo y otros días que no. Como que esta generación, realmente no vino completa con todos los “chips” necesarios para la vida.

Sin embargo a pesar de eso creo que tenemos  una responsabilidad con la próxima generación. El autor del salmo 78 lo sabía y lo sentía. El salmista escribió: «No las encubriremos a sus hijos, contando a la generación venidera las alabanzas del Señor, y su potencia y sus maravillosas obras que ha hecho» (v. 4). Hay tres cosas que el salmista tenía en mente como un legado a la próxima generación.  Primero el salmista tenía en mente compartir la Palabra de Dios.

¿Por qué debemos compartir la Palabra del Señor con la generación venidera? «Para que pongan su esperanza en Dios, y no olviden las obras de Dios, sino que guarden Sus mandamientos» (v. 7). Eso es prepararlos para el futuro, porque la esperanza mira hacia el futuro. Los cristianos nacen de nuevo a una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo. Sabemos que nuestro Señor va a regresar y retribuirnos con la vida eterna. Demasiadas personas en la generación más joven están estableciendo su esperanza en el dinero, en el gobierno o en sus habilidades. Así que compartimos la bendición de el Señor con la próxima generación para ayudarles a poner su esperanza en Él.

Lo segundo que el salmista tenía en mente era compartir el Poder de Dios. Queremos que la próxima generación recuerde las obras de Dios. Cómo ¡Fácil es olvidar lo que Él ha hecho por nosotros! Sin embargo, si seguimos recordando a la  siguiente generación, ellos también lo recordarán. El pasado no debe ser olvidado. Los que olvidan el pasado y están condenados a repetir sus errores.

Lo último que el salmista tenía en mente era compartir los Portentos de Dios. Y es que finalmente, debemos compartir las cosas del Señor con la generación más joven para que guarden Sus mandamientos. El salmista no estaba hablando de una vida. Legalista. Él estaba hablando de una obediencia amorosa al Señor. De la admiración del carácter de Dios y su manera portentosa de obrar.

Sí, tenemos una responsabilidad con la nueva generación, y cumplimos con esa responsabilidad siendo un buen ejemplo, enseñando, compartiendo y alentando. Se nos ha confiado una herencia cristiana. Cuando compartes con la próxima generación la Palabra, Poder y los Portentos de Dios, tú les enseñas lecciones valiosas acerca de cómo Él todavía obra en la vida de Su pueblo. Esfuércese por ser un ejemplo que aliente a la próxima generación a obedecer el Señor. Empiece con sus hijos.

Solo para desconsolados…

Estos días he estado padeciendo de un tremendo dolor en las articulaciones de la rodilla. Es algo más que se ha agregado a larga situaciones que actualmente estoy viviendo. Una cosa es cierto, doy gracias a Dios por los analgésicos, porque por lo menos dan un alivio parcial de un dolor agudo.  Sin embargo me he dado cuenta que no hay analgésico que exista para un dolor del alma. El salmo 77 nos habla de la frustración de un adorador. Nos hace ver sus luchas y frustraciones. En los versos  11-20 de su canto Asaf se negó a ser consolado. De hecho uno puede observar que le hizo muchas preguntas al Señor. Sin embargo en lo alto de su desaliento, llegó a dos conclusiones maravillosas. Escuche lo que dice  en primer lugar. «Tu camino, oh Dios, está en el santuario; ¿quién es un Dios tan grande como nuestro Dios?» (v. 13). Y segundo lugar , «Tu camino estaba en el mar, tu camino en las grandes aguas, y tu no se conocían pasos» (v. 19). ¡Qué manera tan inusual de expresar la fe! Quizás una gran manera de recibir conformidad  y tranquilidad de parte de Dios. ¿Qué implican estos dos pensamientos para Asaf y para nosotros hoy?

Primero, Asaf se consuela al decir  que el camino de Dios es en el santuario. Lo que realmente entendió es que en medio de la tribulación el  camino de Dios  es un camino de santificación y santidad. Dios nos guía en gracia y de gracia a gloria. Él no comete errores: Su camino es el mejor camino y siempre lo ha sido. Si estamos viviendo en el en una intimidad de lugar santísimo, seremos capaces de descubrir el camino de Dios. Si estamos en la Santa Palabra de Dios, podemos tener una santa caminata con Él. Segundo, Asaf se consuela al decir que el camino de Dios está en el mar. Su camino está oculto. Esto es una gran realidad. El mar es un extraño obstáculo para nosotros. Nos  impone poder y majestad ante nosotros. Así que es posible que no entendamos toda la guía de Dios, pero esto lo podemos saber: Dios está guiando. Asaf dijo: «Tú dirigiste Tu pueblo como un rebaño de la mano de Moisés y Aarón» (v. 20). Su camino está en el mar, y si tiene que hacerlo, te abrirá el mar. Si es necesario, Él lo hará. ayudarte a caminar sobre el agua.

Así que  el salmista llegó a la conclusión correcta. Él nos recuerda  que  el camino de Dios es santo, así que obedécele. Por otro lado su camino está oculto, así que confía en Él. Tal vez estás pasando por una dificultad hoy y le estás haciendo  al Señor un muchas preguntas: por qué, cómo, cuándo, cuánto tiempo, las preguntas de Asaf Preguntó. Deja que Dios te acerque a Sí mismo siguiendo Su guía.

Solo para desconsolados

Solo para desconsolados

La verdad es que no tiene que estar oscuro afuera para que estemos en medio de la noche. A veces la oscuridad está en nosotros. El desaliento se mueve, y somos como Asaf, quien dijo: «Mi mano se extendió en la noche sin cesar; mi el alma se negó a ser consolada» (v. 2). Algunas traducciones decían: «Mi dolor no paraba de correr en la noche». ¿Qué haces cuando tu alma se niega a ser consolada? ¿Qué haces cuando todo parece oscuro y no hay salida? Asaf nos dice lo que debemos hacer. Primero, háblale a Dios. «Clamé a Dios con mi voz, a Dios con mi voz; y me dio oído» (v. 1). Alguien sugirió que cuando no pueda dormir por la noche, en lugar de contar ovejas, hable con el Pastor. Eso es lo que hizo Asaf. A veces acercarse al Señor es doloroso. «Me acordé de Dios, y me preocupé» (v. 3). ¿Qué recordaba? acerca de Dios que lo preocupaba? Tal vez desobedeció un mandamiento o dudó una promesa. O tal vez se dio cuenta de lo santo que es Dios y de lo pecaminoso que era él. Pero hablar con el Señor también trae tranquilidad. «He considerado los días de viejo, los años de la antigüedad» (v. 5). En otras palabras, se puede confiar en Dios. Él tiene se preocupó por ti en el pasado, y Él cuidará de ti en el futuro. Les comento que en estos momentos de mi vida, estamos como familia pasando muchas pruebas, y cuesta hablar con Dios, pues muchas veces no entendemos sus caminos. Pero debemos hablar con Él.  Segundo, habla contigo. «Medito dentro de mi corazón, y mi espíritu hace búsqueda diligente» (v. 6). Háblate a ti mismo acerca del Señor. Examina tu vida y tu caminar cristiano. Tu desaliento será reemplazado por una canción. «Llamo a recuerda mi canto en la noche» (v. 6). Cuando te sientas desanimado, aparta los ojos de tus circunstancias y ponlos sobre el Señor. Además, examina tu vida. ¿Has desobedecido al Señor? Habla con Él y deja que Él te anime. Luego habla contigo mismo y anímate con las cosas de Dios. Él te dará una canción en la noche. Tercero, háblale a tu circunstancia. El vrs. 10 dice: “dije: enfermedad mía es esta”. Una diálogo sano y productivo es enfrentar tu obstáculo y hablarle de frente. No dejes que te haga agachar la cabeza o que te robe el valor o tu tranquilidad. A veces debemos declararle nuestra victoria sobre lo que me está desanimando.

Cuarto, trate de hablar con los demás. El vrs. 12 dice: “hablaré de tus hechos”. Creo que una de las cosas que nos afectan es que muchas veces al hablar con los demás es que nos enfocamos en nuestros hechos. O repetimos nuestra historia triste y tensa siempre. Y esto no es malo, quizás ya es tiempo una dosis de honestidad entre los evangélicos de hoy día. Si usted experimenta cosas malas no trate de negar como se siente. A veces tenemos miedo de decir como nos sentimos porque necesitamos tener una apariencia de inquebrantable. Sin embargo trate de enfocarse de hablar de los hechos de Dios. De  lo que puede estar haciendo, de lo que no entiende, de sentirse desubicado ante la prueba. Pero también busqué el camino de Dios en su historia. El vrs. 11 dice que “se acordará de las obras de Jehová”. Practique una memoria teológica, no pierda de vista que Dios ha estado siempre en su historia a pesar de que no lo vea hoy. Declare eso a los demás.

Cuando sientas que el consuelo está lejos, háblale a Dios, habla contigo y habla a tu circunstancias y háblale a los demás.

Solo para deprimidos…

Sólo para deprimidos

La vida es una caja de sorpresas, nos viene de una manera sorpresiva e impredecible. Cuando vemos que vivimos una vida que no nos gusta, tenemos la tendencia a amargarnos y mínimo a protestar. Asaf en el salmo 73 está pasando por sus peores momentos. No ve la salida, todo le va mal y por sobre todo ve prosperando a los malos. Llega a la conclusión que su vida apesta y que en vano ha tenido a Dios como su escudo. Todos llegamos a momentos así. Yo mismo la estoy pasando en este momento. Sin embargo después de un tiempo de reflexión como que Asaf ve claridad en su crisis. Él dice: “Y tú me guiarás con Tu consejo, y después me recibirás a la gloria» (v. 24). Asaf escribió este versículo después de haber pasado por un período de duda, y fue una conclusión maravillosa para su severa depresión. Creo que el salió de su experiencia con varias certezas.

Lo primero que descubrió es que Dios nos sostiene. «Sin embargo, estoy continuamente contigo; Me abrazas por mi mano derecha» (v. 23). Los malvados pueden tener violencia, generosidad, prosperidad, y una taza llena de aparente bendición. Pero tenemos a Dios, y Él nos sostiene.

Lo segundo que descubrió es que Dios nos guía. «Tú me guiarás con Tu consejo, y después recíbeme a la gloria» (v. 24). Eso es lo importante, el después. ¿Qué  va a suceder después? Podemos estar seguros de que estaremos con Él para siempre. Eso hace poca diferencia lo que nos sucede material y físicamente en esta vida  siempre y cuando tengamos riquezas en la próxima vida. Algunos que son ricos en este mundo serán pobres en el otro mundo. Pero muchos de los que son pobres en este mundo serán ricos en el otro mundo.

Lo tercero que descubrió es que  Dios nos fortalece. «Mi carne y mi corazón fallan; pero Dios es el fuerza de mi corazón y de mi porción para siempre» (v. 26). Necesitamos tanto esa fortaleza de Dios para estos tiempos amargos.

Lo cuarto que descubrió es que  Dios nos ayuda. Lo hace en cada etapa de la vida. «Pero es bueno para mí acercarme a Dios» (v. 28). Dondequiera que estemos, sea lo que sea que estemos pasando, debemos acercarnos a Dios. «He puesto mi confianza en el Señor Dios, para que pueda declarar todas tus obras» (v. 28).

La promesa de un hogar eterno en el cielo con el Señor nos anima en esta vida. Dios te compró con un gran precio, y Él te guarda y te protege a través de todo. ¡Qué garantías tienes!

Sólo para viejos…

Solo para viejos

El Salmo 71:9 ahora es uno de mis favoritos. Y es que cuanto más viejo me hago, más aprecio este salmo. Se centra en la vida de Dios y las  bendiciones especiales para aquellos que están envejeciendo. «No me eches en el tiempo de vejez; no me abandones cuando mis fuerzas fallen» (v. 9). ¿Qué hace Dios por nosotros a medida que envejecemos? Él nos ayuda a conocer y resolver algunos de los problemas que encontramos en nuestros últimos años.

Un primer problema es el de la debilidad. De eso es de lo que habla David en el versículo 9: «No me abandones cuando mi fuerza falla». El hombre exterior está fallando, pero el hombre interior puede ser renovado día a día. Dios te proveerá de la fuerza espiritual que tú necesitar.

Un segundo problema que enfrentamos a medida que envejecemos es la confusión. «En ti, oh, Señor, pongo mi confianza; que nunca me avergüencen [confundan]» (v. 1). No siempre podemos mantener al día con tantos cambios rápidos en este mundo. A medida que envejecemos, podríamos decir: «Yo no sé muy bien lo que está pasando». Pero Dios dice: «Mira, no te preocupes por eso. Confías en Mí, y nunca permitiré que te confundas».

Un tercer problema que experimentamos es el de vivir en el pasado. Con demasiada frecuencia decimos: «De vuelta en los buenos viejos tiempos…» He llegado a la conclusión de que tal vez los buenos viejos tiempos no eran tan buenos. David reconoce: «Porque Tú eres mi esperanza, oh, Señor Dios» (v. 5). Vivía en el futuro. No sabemos lo que nos depara el futuro, pero sepan que Dios tiene nuestro futuro. Finalmente, podemos enfrentar el problema de quejarnos. Qué fácil es quejarse a medida que envejecemos. Pero David dijo: «Que mi boca se llene con Tu alabanza y con Tu gloria todo el día» (v. 8). Cuando caminamos con el Señor, Él toma cuidado de la debilidad y la confusión. Él se encarga de nuestro miedo al futuro. También sustituye la alabanza por la queja, y por lo tanto, envejecemos con gracia.

Cada fase de la vida tiene ventajas y problemas únicos. Y Dios se queda contigo a través de cada fase. ¿Te enfrentas a los problemas de la vejez? ¿Estás luchando con debilidad, confusión, viviendo en el pasado, y ¿quejoso? Lleva tus temores a Dios. Él se deleita en cuidar de Su gente.