Sabiduría de las cosas pequeñas…


En Proverbios 30:24-28 nos muestra a un Agar que vivió hace 2600 años y la única calificación que tenía es que era un hombre sabio. A propósito si usted anda alrededor de una mujer o un hombre sabio tome la oportunidad de aprender de ellos. Agar no era judío ni era cristiano  y aún así sus escritos fueron considerados como sabios que incluso fueron agregados a la Escritura. Y una oportunidad Agar hace una observación acerca de vivir la vida hábilmente. Es una observación que nos da unos modelos a los cuales podemos imitar en la vida. El nos habla acerca de hormigas, conejos, langostas y lagartijas. Por lo general cunado queremos a alguien que nos modelo siempre vemos al de más arriba, el de la cima. Modelamos las personas que han logrado el camino del éxito y que han hecho un impacto en la historia. Pero los modelos de Agar son de abajo, de lo pequeño. El nos describe cuatro pequeñas criaturas. Y no solamente son de las más extrañas y pequeñas sino que también son feas.  Usted estará familiarizado con ellas no porque las tenga de mascotas, sino porque ha llamado al exterminador para que las elimine como plaga. Una muy molesta por cierto. Ninguno ve a una persona caminando con conejo por la calle después del trabajo, sacándolo a pasear. Y si encuentras una langosta o lagartija en tu casa te asustas de inmediato. Y Agar nos dice que estas criaturas feas e insignificantes te pueden dar una perspectiva de una vida sabia. Que pueden darte sabiduría para vivir tus días.

De las hormigas nos dice que no son fuertes, poco poder que preparan su comida en el verano. Para ponerlo de otro modo, las hormigas saben que tiempo es en la vida.

De los instintos del pasado usan el presente para prepararse para el futuro. Se podría decir que son unas criaturas multidimensionales. Conozco personas que son unidimensionales. Son gente que vive en el pasado. Este es el tipo de personas que cuando hacen un viaje toman dos cámaras y tienen una cantidad de selfis, y están constantemente poniéndolo en las redes para que nos enteremos de cada paso que dan. Ellos no miran el paisaje sino que lo ven a través del lente de una cámara. Y cuando llegan a casa las descargan en la memoria de su teléfono y no disfrutan el viaje sino que disfrutan las memorias o recuerdos de ese viaje. Todos conocemos a personas que se la pasan en la vida viendo a través del retrovisor de un auto. El problema de estas personas es que ellas siempre están pensando que si hubo algo extraordinario en el pasado, tienen poca oportunidad de que se repita en el presente. Hay otras personas que viven el presente. Si tienen un versículo de lema es el de Corintios: “…hoy es el tiempo aceptable…” Este es el día para divertirse. Estas personas viven bajo el lema “no el mañana” y para muchos el mañana no llega, mueren con drogas en sus venas. Y luego hay personas que viven para el futuro. Ellos toman prestado las palabras de la obra de teatro Annie: “mañana, mañana, mañana. O cantan como Dorothy en el mago de Oz:     ”… En algún lugar después del arcoíris…”

Las cosas no van bien ahora, pero cuando me gradúe de la maestría entonces será mejor, o cuando me case estaré completo, o cuando tenga ese dinero entonces me verán como volveré a la vida. O cuando tenga hijos, entonces será mi realización o cuando los hijos se vayan entonces podré ser completamente libre, o cuando me retire entonces podré vivir la vida que siempre he anhelado y si eres cristiano cuando llegue al cielo todo será diferente y fabuloso. Pero la hormiga es multidimensional. Sale del pasado para usar el presente para prepararse para el futuro. Reúne comida en el verano, porque sabe que el invierno se acerca. Creo que si los autores bíblicos aplicaran estas verdades nos estaría llevando aplicarla especialmente a la gente joven que necesitan prepararse en el conocimiento de la Escrituras lo antes posible. Que esta cosmovisión le den forma a su vida y pensamiento. Los escritores de proverbios exhortan constantemente a conocer la Palabra, a memorizarla y a meditar en ella. Y la razón por la que debemos hacer eso es porque el invierno está llegando. Este invierno puede venir a través de una enfermedad que sólo tu padeces, o la pérdida de una persona que era muy significativa para ti. Quizás estás siendo demandado legalmente y no tienes ninguna ayuda para defenderte. Entraste a un trabajo y te diste cuenta de que te habían mentido con respecto a lo que te ofrecían. Lo cierto de alguna forma, de alguna manera y en algún momento estarás enfrentando un invierno. Y lo que uses en esa situación es lo que llevaste a esa situación. Necesitas preparar tu alimento en el verano para cuando venga tu invierno. El invierno ha venido en nuestras sociedades, nos enfrentamos a una pandemia que nadie previó. Y lo que hemos usado en la pandemia era lo que habíamos almacenado en verano en aquellos tiempos que estábamos bien. El invierno ha llegado, uno puede sentir las olas del viento frío por toda la tierra. Pensábamos que porque nos llamábamos naciones cristianas estaríamos protegidos del mal. Pero hemos descubierto lo vulnerables que somos y los limitados que hemos sido siempre. Solo una persona cegada a la realidad piensa que los problemas son sólo en el pasado, pero nos hemos enfrentado a una devastación global como nunca antes vista en los tiempos modernos. Vivimos con miles de personas que no tienen propósito ni significado. Viven con corazones quebrantados y sueños despedazados, vidas rotas y hogares fragmentados. Y nuestros niños están creciendo en este ambiente. Es el invierno, y si vamos a sobrevivir en tal tipo de ambiente necesitamos algo sólido a que aferrarnos  y algo sólido que declarar como mensaje esperanzador. Debemos traer en esta situación algo que nos haga permanecer de pie ante las oleadas frías del invierno. Por lo tanto aprenda a usar su verano para prepararse de lo que viene por delante. Las hormigas hacen eso no son muy agradables en un tiempo de picnic, pero las ves llevando tu comida grano por grano, tus papas y toda clase de alimentos porque saben que en verano deben prepararse para el invierno. Si tienes el cerebro de una hormiga, harás lo que ellas hacen.

Luego nos dice Agur que los conejos son criaturas de poco poder pero que ponen su casa en la piedra. Los conejos son insignias de la roca. Son más grandes que una especie de ardilla regordete y café.  El conejo se asolea tirado en la roca, y cuando lo hace penas puedes verlo de lejos. Cuando se da cuenta que un depredador lo va a atacar desaparece inmediatamente en las hendiduras de la roca. Si una águila, o un buitre o un depredador quiere atraparlo deberá tirar la roca donde se esconde. Para ponerlo de otro modo los conejos conocen dónde está la seguridad en la vida. Para ellos la seguridad descansa en la roca. No tengo la menor duda que los autores bíblicos aplicarían esa metáfora a Dios. Más temprano en este capítulo Agur se refiere a Dios como un escudo de aquellos que confían en él. Y una imagen mayor para nosotros es que Dios es nuestra roca. Y cuando Pablo escribe a los hermanos en la iglesia de Éfeso les dice…”fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza…” El conejo sabe donde está la seguridad. Lo único que el conejo tiene es la roca. Si lo encuentras fuera de la roca en la pradera es enteramente vulnerable. Lejos de la roca aún los animales más pequeños harán de él su banquete. Encuentre la seguridad en la roca.

Ahora imagine que un grupo de conejos tiene una convención y ya que es una convención académica se van a leer ensayos unos a otros durante la reunión. Tal vez alguno conejos podrán disertar que tan alta es la roca. Esta es la comisión de los conejos de la roca alta. Otros van a exponer cuan ancha es la roca, esta es la comisión de conejos de la roca ancha. Después habría algunas disertaciones prácticas, de como hacer la roca amigable y acogedora. Pero la verdad es que si estás exponiendo esas disertaciones en el suelo no tiene mucha relevancia. No es tu teología la que te salva y te hace estar seguro. No son tus discusiones acerca de la roca la que te hace tener seguridad. La teología es importante, pero la teología es como una señal en el camino que dice: “la ciudad está en ese lugar”.  Triste y patético aquella persona que piensa que el rótulo es la ciudad. Los conejos saben que la seguridad está en la roca. El conocer de la roca no es lo mismo que encontrar seguridad en la roca o sea Dios. El confiar en Él, vivir a la sombra de su refugio.

Bueno si las hormigas nos enseñan en que tiempo estamos, y los conejos nos enseñan en donde está la seguridad, las langostas nos enseñan donde se encuentra nuestra fortaleza.

Agur dice que las langostas no tienen rey y salen todas por cuadrillas. Las langostas saben donde está su fortaleza y su poder. Conocen el poder de la comunidad. Una sola langosta pierde su poder, puede darnos nervio pero sola no es una gran amenaza. Pero cuando las langostas aparecen todas juntas y se convierte en una horda de langostas tienen un enorme poder. A finales del siglo 19 una plaga de langostas recorrió todo el territorio americano y en una semana ocasionaron una pérdida equivalente a 475 billones de dólares en daño. Las langostas pueden estremecer imperios, pueden destruir naciones. Una sola langosta, no miedo, pero una cuadrilla, mucho daño. Estoy convencido que los escritores bíblicos aplicarían eso a los hijos de Dios. La comunidad del pacto es el pueblo  del Antiguo Testamento y la iglesia es la del Nuevo Testamento. Pero las langostas subrayan un concepto que probablemente sepamos que podemos tener fe personal pero no puede tener una fe individual. No podemos ser cristianos solitarios. La palabra “santos” nunca es usada en singular en el Nuevo Testamento. Dios no sabe nada acerca de un cristiano individual. No podemos ser cristianos por uno mismo. Cuando Jesús estuvo presente tenia un grupo de discípulos, incluso tenía un grupo de mujeres que sostenían el ministerio. Que hacían que la operación de Jesús  caminara financieramente. Y cuando mando a los discípulos los mandó de dos en dos. El entendió la fortaleza de ir acompañado. A veces tengo la tendencia a abrocharme el cinturón y caminar yo solo. Pero me he dado cuenta la necesidad de depender de la fuerza de otros y  de proveerle mi fuerza a otros. Jesús sabía que cuando ibas muy lejos  estaríamos expuestos a las tentaciones que serían muy fuertes pero si alguien estaba a la par tuya apoyándote, esas tentaciones desaparecerían. Pablo puso su marca en el primer siglo, puso su marca en la historia. Pero Pablo no era un llanero solitario, tenía su apoyo. Por todas partes en el NT observamos que camino siempre con personas que lo apoyaron. Incluso Lucas estuvo con él hasta el final.  Hermanos y hermanas simplemente necesitamos de otros hermanos. No podemos poner muros entre nosotros y los otros creyentes y pensar que hacemos el trabajo de Dios en su poder. Necesitamos de otros creyentes, usted y yo no tenemos todo lo necesario cuando vivimos aislados. Necesitamos vernos como un ejército que puede destruir el imperio del mal. Si tienes el cerebro de una langosta conocerás el poder de la comunidad.

Finalmente nos habla acerca de la lagartija. Si la hormiga nos enseña el tiempo en que vivimos, los conejos en donde está la seguridad y las langostas nos enseñan donde está la fortaleza, las lagartijas nos enseñan la incongruencia de la vida.

Dice el pasaje :”la lagartija  que atrapas con la mano y está en palacios del rey…” Todo lo que se me puede ocurrir es que es un emblema de la incongruencia de la vida. Es decir la lagartija entra en los palacios del rey. Uno puede coger una lagartija en la mano y hablar con ella y darle instrucciones. Años atrás me encontraba en un hotel de lujo den Hawai. El hotel era uno de los más lujosos y históricos de Hawai. Una tarde frente al mar en mi habitación de lujo meditaba sobre algunas cosas y de repente en una esquina había una lagartija. La vi y no me moví, seguí leyendo y luego la volví a ver y se movió y se metió en un agujero del cielo falso. Y me puse a pensar ¿cuándo en el mundo una lagartija tiene acceso a un hotel lujoso como este? ¿viene de la pared de afuera? ¿caminó por las escaleras? ¿quizás tomó el elevador? ¿Cómo supo que botón apretar? Pero allí estaba. Y Agur dice: te aseguro que si vas al palacio del rey vas a encontrar una lagartija… La incongruencia de esta fea y pequeña criatura morando en la suite de un hotel de lujo de Hawai o en el palacio del rey. Pienso que los autores del libro de Proverbios podrían aplicar esto a jóvenes estudiando y sirviendo en la burocracia de Salomón. Teniendo toda una sección aconsejándoles sé como una lagartija no llames la atención. Cuando vayas a una comida no seas un glotón, vigila tus comportamientos, no bebas demasiado. Lo veo de diferente formas, porque simplemente veo una incongruencia entre una lagartija en el palacio del rey. Una de las cosas que nos cuesta entender es la incongruencia en la manera que Dios obra. La incongruencia de la gracia de Dios. Cuando Dios trabaja todo parece a la inversa.

Recuerdo a una persona que estaba tratando de arreglar una puerta de su cochera. Pero estaba desesperado porque mientras más trataba de aflojar un tornillo más duro se ponía. Y un vecino lo vio y le dijo : “ese debe ser un tornillo invertido…” Mientras más flojas se soca y te cambia las reglas. Y cuando lidias con Dios siempre es el tornillo a la inversa. Es decir las cosas nunca van como instintivamente piensas que deben ir. Con Dios la manera en eres líder es sirviendo, la manera de vivir es morir, quieres ser el primero se el último, si eres último será el primero, quieres una corona encuentra una cruz, quieres ser maduro se como niño. La incongruencia con la que tienes que lidiar toda tu vida. Y nada puede ser tan lleno de incongruencia que una lagartija en el palacio del rey. Y nada todavía puede ser de mayor incongruencia que hombres y mujeres como nosotros se nos permita entrar al palacio del rey.

Podemos tener grandes eventos en nuestra vida, grandes logros académicos y recursos pero una vez que estamos a solas nadie nos va a anotar, se nos va olvidar. Lo extraordinario de la vida es que criaturas como nosotros un día moraremos en el palacio del Rey. C. S. Lewis dijo que nadie es una persona ordinaria en la iglesia, ya que todos cargamos la gloria y el peso de Dios en nuestras vidas.

Bueno de la hormiga aprendemos en que tiempo estamos, de los conejos aprendemos donde está la seguridad, de las langostas aprendemos donde está la fortaleza y de la lagartija aprendemos la incongruencia de la gracia de Dios. Le invito a que tome tiempo para observar estas pequeñas criaturas porque ellas tiene mucho que enseñarnos y nosotros todavía tenemos mucho que aprender.

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