Principios de Liderazgo de cada libro de la Biblia: 1 Corintios


Principio de Liderazgo del libro 1 Corintios: La grandeza de la simpleza.

Hace unos años Cáritas lanzó su campaña de concientización “Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir”. No es sólo una invitación a compartir con los que más lo necesitan, es mucho más, es toda una declaración de intenciones, un estilo de vida. Hasta entonces, creo que no había reparado en una palabra tan grande, hasta el punto de que ese término continuamente se asoma por mis pensamientos. Muchas de las opiniones que escucho, muchísimas de las noticias que leo, el hilo de mis pensamientos siempre acaba en la misma conclusión: vivir con sencillez. Esa es la clave.

El problema es que al ser humano le encanta lo complicado. A nivel administrativo y empresarial la tendencia es a ser más estructurado, más lleno de procesos y burocratizado. Pareciera ser que muchas compañías piensan que mientras más control tendrá más efectividad y productividad tendrá una organización.

¿Qué hace una compañía grande? ¿Qué la hace  efectiva y productiva? La sencillez de la gente con que trabaja. Creo que esta es la estrategia de Dios en el libro de 1 Corintios. Observe lo que dice el texto: “25 Ese plan «ridículo» de Dios es más sabio que el más sabio de los planes humanos, y la debilidad de Dios es más fuerte que la mayor fuerza humana. 1 Corintio 1:25

Tres elementos hacen de la simpleza una grandeza. Una planificación no convencional. El texto utiliza la expresión “ridículo”. La expresión griega es “morós” que implica absurdo, no convencional, incluso se puede traducir como estupidez. Resulta que Dios utiliza lo poco capacitado pero si lo mucho motivado. ¿Qué es más importante en un recurso humano? Lo capacitado o lo motivado? Es obvio que un poco de ambos, pero la motivación es superior porque puede ser una fuente de solución a lo primero. Y no viceversa. Es más capacitar a un motivado que motivar a un capacitado. Por eso es que Pablo utiliza el contraste de lo ignorante con lo inteligente. Se ha demostrado que es más fácil motivar a alguien que tiene poco conocimiento que a un “sabelotodo” que no necesita nada. El segundo elemento es una capacitación no tradicional. Observe que Dios escoge los métodos de las pequeñas cosas y no la de las grandes cosas. En el texto se muestras 3 tipos de personas:

– tonto, es decir el que cumple el promedio, el débil que no es muy impresionante y el inferior, es decir el despreciado como esclavo, prisionero o vagabundo. ¿Cómo debe esto afectar nuestra estrategia de mejoramiento de personal? El texto nos muestra que pasamos mucho tiempo buscando los grupos equivocados de personas. Necesitamos personas muy dispuestas y “necesitadas” de desarrollar su potencial. No deberíamos buscar superestrellas que deslumbren a la corporación, sino necesitamos faros que alumbren una compañía, que dirijan y faciliten el camino de la superación humana. El tercer elemento es una motivación espiritual. Pablo recalca el hecho de que el potencial de una persona consiste en alinearlo a la sumisión a los valores y estrategias de Dios. Observe el contraste entre lo de Dios y lo del hombre. Mientras que lo “débil” de Dios es más fuerte que lo “fuerte” del hombre y lo ridículo de Dios es superior a lo ingenioso del hombre. Así que sería muy sabio que las empresas gastaran e invirtieran grandes recursos en desarrollar valores espirituales que ayuden a su recurso a una armonía con su Creador de tal manera que esa paz con Dios se manifieste en su aportación a la empresa. El problema es que muchas empresas no consideran que la administración del nivel emocional y espiritual de un empleado sea importante. Se la pasan tomando decisiones humanas que resultan en el detrimento de la motivación de su personal.

Es importante, entonces entender que la simpleza es grandeza cuando esa sencillez busca facilitar, desarrollar e impulsar los valores de Dios en una persona.

Según Dios, el hombre más grande que jamás haya vivido, aparte de Jesús mismo, fue Juan

El Bautista. No tenía educación formal, ni formación en un oficio o profesión, ni dinero, Sin rango militar, sin posición política, sin pedigrí social, sin prestigio, sin impresionante apariencia u oratoria. Sin embargo, Jesús dijo: “De cierto os digo que entre los nacidos de Mujeres no ha surgido nadie más grande que Juan el Bautista “(Mateo 11:11). Este  hombre no encajó en ninguno de los estándares del mundo, sino en todos los de Dios. Y en lo que se convirtió y logró fue todo para  darle el crédito del poder de Dios en su vida.

Y es que no hay poder más grande que la sencillez o en otras palabras no hay cosa más extraordinaria que la grandeza de la simpleza.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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