“…las penas no se ahogan con vino porque saben nadar…”


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Tengo un amigo que bromea con el asunto de sus penas. Recientemente puso en FB la foto de un paquete de cervezas y comentó: “Listo para ahogar mis penas con este paquete de seis…lástima que  han aprendido a nadar…”

Como decía mi abuela: “de broma en broma la verdad se asoma”. Y es que aunque sea un chiste, lamentablemente se establece una gran verdad. Muchas personas buscan un escape a la realidad en que viven. Es un intento de buscar una salida al dolor. Lo que sucede es que el no buscar ayuda para enfrentar y solucionar las distintas situaciones a las que las personas  se ven abocadas durante las diferentes etapas de su vida, los llevará a tomar decisiones erradas que los enfrentarán con graves problemas que van en contra de sí mismos y en muchas oportunidades van en contra de la misma ley.

Y es que por muy difícil que parezca, todo tiene una solución o la salida apropiada. Si está pasando por una dificultad que lo perturba día a día, siéntese a hablar con alguien de su confianza.  Dos cabezas piensan más que una y recuerde que es más valiente quien afronta sus problemas que aquel que escapa de ellos.

¿Qué se debe hacer cuando se ha perdido el sentido a la realidad?
Regularmente el humanismo aconseja que cuando hay drogadicción o alcohol se necesita una persona o un profesional que ayude en estos temas, porque esto se vuelve algo difícil de reparar por sí solo. Según ellos es como tener el parabrisas  lleno de barro, y querer limpiarlo desde adentro, para  eso se necesita a alguien de afuera que ayude a aclarar la visión de parabrisas. Los humanistas entonces insisten que en la mayoría de ocasiones es mejor buscar ayuda profesional, porque no es normal perderle sentido a lo que nos rodea.
Muchos también aseguran que hoy más que nunca tenemos una generación de jóvenes en la misma situación. Escapando de la realidad. Para muchos las nuevas generaciones han perdido su centro o enfoque de la vida. Cabe entonces plantearse ¿En qué se deben centrar los jóvenes hoy por hoy? Muchos especialistas de la juventud, adolescencia dicen que se deben preocupar por ser personas de criterio, por ser buenos en sus estudios, excelentes hermanos e hijos. Añaden que es bueno ver sus capacidades para que de esta manera se pueda ser íntegro, lo que permite salir de las drogas o el alcohol. Cuando se empieza a perder la capacidad de asombro, hay que empezar a recuperarla, nunca es tarde para hacerlo.

Los jóvenes tienen grandes luchas y preocupaciones en la actualidad. Quizás más que en otros tiempos. Por ejemplo viven en familia dispersas. Algunos establecen que en estos casos puede llegar a tener comportamientos sexuales peligrosos, mayor probabilidad de presentar un embarazo no deseado, la deserción escolar se puede dar, al igual que dejarse llevar por las drogas y el alcohol. Todo esto depende de cómo sea el ambiente en el hogar y la atención que se esté prestando al menor. Por otro lado hay un gran aumento en el uso de drogas y abuso de alcohol. Es decir  las amistades, los compañeros o conocidos pueden generar influencia sobre los adolescentes y jóvenes llevándolos a pensar que esta es una alternativa para escapar de manera rápida de la realidad, no sabiendo que esto tiene consecuencias nefastas para la salud emocional, mental y física.

Por otro lado vemos un crecimiento prematuro, y es que todos los seres humanos deben vivir cada una de las etapas de su vida, sin saltarse ninguna, porque todo se da a su debido tiempo. Entre mayor madurez se tenga es más fácil tomar decisiones y encaminar la vida. Una cosa más a la que están sometidos y les hace escaparse de la realidad es el materialismo, no se dan cuenta que las cosas superficiales no le quedan bien a nadie y menos depender de apariencias. Lo material se puede ir como llegó, esto crea dependencia y ganas de tener cada vez más. Y finalmente la autoimagen. La  obesidad puede ser una causa para llegar a la depresión, por eso es recomendable no tener una vida sedentaria, sino por el contrario preocuparnos por la salud y el físico. Con esto también le encontrará sentido a muchas cosas y le ayudará a tomar decisiones.

Ahora bien, debemos quizás preguntarnos ¿Por qué los jóvenes evaden la realidad?

Los jóvenes empiezan a evadir la realidad en el momento en que han perdido su capacidad de asombro porque han experimentado todo tipo de cosas, han viajado, han probado, han tenido relaciones sexuales o noviazgos. Entonces tienen que salirse de la realidad y experimentar con cosas que superen la realidad, como por ejemplo las drogas, el alcohol y la pornografía. ¿Nunca se debería perder el asombro?

No debemos perder nunca la capacidad de asombro. A medida de que van pasando los años, nosotros tenemos que ir aprendiendo a ver las cosas de distintas maneras. Lo material también causa este efecto de perder el asombro porque muchas veces se va al extremo por conseguir eso que añora, tratando de evadir la realidad. Es bueno no perder el gusto por las cosas sencillas como disfrutar de un atardecer, un amanecer, los colores de la naturaleza, del cariño, la voz de aliento, los detalles de cariño, esas cosas que siempre harán que se le vea sentido a la vida.

Jesús a la edad de 33 años tuvo la gran alternativa de evadir la realidad.  Tenía los suficientes problemas para embarcarse en situaciones o prácticas que lo hubieran ayudado a dormitar su dolor. En el peor momento de su vida le ofrecieron sustancias que le hubieran hecho escapar y tolerar todo el padecimiento que tenía encima. ¿Por qué Jesús decide optar por el camino más largo?

Al incidente que me refiero aparece en el capítulo 15 vrs. 23, allí dice: Allí le ofrecieron vino mezclado con mirra, para calmar sus dolores; pero Jesús no quiso beberlo. (TLA)

Me gustaría enfocar esta negativa de parte de Jesús desde tres lentes importantes. Lo primero que me gustaría ver son las raíces de la situación. Es decir lidiar con las  justificaciones, excusas o razones que Jesús tendría en su vida en este momento y que harían normal que hubiera aceptado la propuesta. Lo que necesitamos ver en  Jesús es que los problemas que tenía en su vida en ese momento eran suficientes raíces para que cualquiera aceptara la oferta. En primer lugar Jesús tenía problemas materiales. Ha sido despojado de todas sus pertenencias, ha sido golpeado, burlado y traicionado por la gente. Está en un proceso del que su imagen es la de un mentiroso, ladrón y traidor farsante. No ha dormido bien, comido bien y está en una gran necesidad material. En segundo lugar Jesús tenía problemas emocionales. Es un hombre solo, su familia no lo puede ayudar, sus amigos lo han abandonado, uno de los suyos lo ha traicionado, el otro lo negó, por otra parte no hay nadie que lo defienda ante sus acusadores. Todos lo insultan menosprecian y le hacen bullying. En ese sentido es un hombre cansado, lastimado y vulnerable. Por otro lado es un hombre abusado. Es víctima de grandes abusos de parte de los soldados. Tres elementos indispensables para buscar un escape. En tercer lugar Jesús tenía problemas espirituales.  Venía de una tremenda lucha espiritual en Getsemaní, estaba inmerso en una lucha cósmica con el diablo, es decir este era el momento en que según el AT sería mordido por la serpiente en el calcañar. Sentía que se enfrentaría solo el dolor de los clavos, la cruz, la ansiedad y la agonía antes de la muerte. Sabría que eso le iba a doler mucho sin embargo decidió enfrentarlo sin ningún sedante o paliativo.

Por menos de esto las personas justificarían su escape  a través del alcohol y de las drogas. Muchos tienen menos problemas que Jesús y sin embargo justifican lo que hacen. Algunos con menos problemas no toleran su realidad porque piensan a que ellos les pasa lo peor en la vida. Pero no es así, Jesús tenía infinidad de problemas y rechazo escapar de su realidad.

Siempre me ha hecho gracia cuando las personas justifican su adicción al alcohol citando a Jesús como el modelo para tomar licor. Hoy cada vez más en la iglesia evangélica encontramos a miles de creyentes que justifican el uso del alcohol como una señal de madurez en lugar de condena. Lo quieran aceptar o no el beber o usar cualquier droga persigue evitar el dolor y escapar de la realidad. Incluso cuando la persona lo hace socialmente o sólo por placer. Son elementos que nos hace escapar de lo que sentimos y por lo tanto de lo que es real en nuestra vida.

Ahora ya no digamos en la gente no cristiana, es un imperativo tomar y muchos drogarse como parte de la fiesta y de la diversión. Pero no deja de ser un escape.

Además de las raíces, me gustaría observar también las razones de Jesús. Cuando uno habla con personas mayores o aún jóvenes y les pregunta porque fueron tan vulnerables al ofrecimiento y terminaron cediendo dicen que fue la presión del grupo. En el pasaje uno puede observar que por lo menos había tres razones no muy sanas involucradas en el ofrecimiento de los guardias. La primera razón Jesús tenía  la presión  grupal. El texto señala la expresión “le ofrecieron”. Esta frase implica una tremenda presión. Primero porque no es uno solo el que ofrece sino lo hacen varios. Segundo la expresión ofrecieron en griego es didomi y es un verbo en tiempo imperfecto, denotando continuidad, costumbre, repetición. Lo que implica es que no sólo fue una vez que hicieron esto de ofrecer. Tercero hay una cosa que queda flotando en el aire ¿quiénes le ofrecieron la bebida? Algunos establecen que fueron los romanos, si esto fuera así ellos tendrían una enorme presión imperial sobre la decisión de Jesús. Y si es así. ¡Qué más presión queremos! Por otro lado hay algunos que mencionan que fueron otras personas. ¿Por qué le ofrecieron vino a Jesús? Antiguamente existía la costumbre de dar de beber a los condenados a muerte un sorbo de vino mezclado con aromas, para anestesiarlos y disminuir en parte los terribles sufrimientos que les esperaban. Ya en el Antiguo Testamento se decía: “Dad bebidas alcohólicas al que está” por morir, y vino al que vive amargado; que beba, olvide su miseria y no se acuerde más de su desgracia” (Pro 31,6-7). También sabemos que en Jerusalén solía haber un grupo de mujeres piadosas que, como obra de caridad, daban de beber a los condenados a muerte un vaso de vino fuerte con granos de incienso, que servía como narcótico. Esto ayuda a entender quién le ofreció el vino a Jesús. A primera vista parece que hubieran sido los soldados romanos; pero eso es imposible, ya que estos no solían mostrar clemencia con los condenados. Quienes lo hicieron, pues, fueron estas mujeres piadosas de la ciudad, que quisieron mitigar en parte sus padecimientos en la cruz.[1] De todas maneras sea que los soldados fueron o las mujeres piadosas, no podemos ocultar que desde las dos perspectivas Jesús tenía una gran presión.

¿Cuánta gente usa la razón de la presión grupal para involucrarse en el alcohol y las drogas? Miles de miles, es la excusa favorita de la gente. Todos pasamos por un momento en nuestra vida en donde tenemos que aprender a tomar nuestras decisiones.  Ciertamente, es una etapa bastante compleja, ya que a alrededor siempre va a haber alguien que quiera persuadir nuestra manera de pensar. Hoy día es muy común ver como los jóvenes se ven afectados por la llamada presión de grupo, que no es más que cuando un amigo o conocido trata de presionar o influir en nuestras decisiones, ya sea para bien o para mal. Muchos cedemos ante la presión de grupo para caer bien ante los demás o simplemente para experimentar cosas que no realizamos comúnmente, pero hay algo que debemos tener para poder negarnos a hacer cosas solo porque los demás quieren, y es tener confianza en nosotros mismos

La segunda razón que Jesús tenía era la razón cultural. Los judíos tomaban licor, ya no digamos los romanos. Beber alcohol estaba culturalmente bien visto. O sea que era una costumbre para ellos. Por otro lado como lo mencioné en la parte anterior también era una costumbre cultural ofrecer este tipo de combinación a los condenados a muerte. El hecho de que algo se acostumbre y la sociedad lo acepte como normal no significa que no se pueda decirle no. Jesús lo hizo.

La tercera razón que Jesús tenía era una razón personal. El pasaje dice que eso “le aliviaría el dolor”. Eso significa que sería un aliciente para enfrentar su situación personal. Él pudo haber dicho, lo necesito porque tengo problemas. Necesito relajarme ante la presión de lo que me viene. Las razones personales oscilan desde el placer, el escape, la satisfacción, etc.

¿Cómo pudo Jesús enfrentar semejante presión? ¿Qué fue lo que le hizo sostenerse en un momento de tanta vulnerabilidad? Es allí donde pasamos de las raíces, las razones a los retos.  El primer reto  es el de la resistencia. Este primer reto comienza con la capacidad de decir ¡No! Es decir cuando uno en su vida tiene incorporada la convicción  que procede de tener ¡No! en la vida, uno se da cuenta que tiene en su vida límites. La resistencia  fundamenta la autoridad que tengo en la vida. Todo ser humano tiene dos fuentes para sus no. En Génesis encontramos que uno de los primeros no que Dios da en el libro tiene que ver con el verso 17 del capítulo 2, allí Dios dice: “no comerás del árbol del bien y el mal”. Ese primer no, viene de Dios y es un no que nos protege, que nos limita y establece autoridad sobre nuestras vidas. Es un no para vida, para la responsabilidad y para el sometimiento a los deseos de Dios. Pero luego viene una segunda fuente del no. Esta procede del demonio. Y aparece en el vrs. 3 capítulo 3. Allí Satanás les dice con respecto a lo que Dios ha dicho: “no morirán”. Este no es un sí a lo malo y un no a lo bueno. Siempre que hay una decisión ética estos dos elementos son inseparables. Si le dices no al diablo le dices sí a Dios y esto es para vida, pero si al contrario le dices sí al demonio entonces le dices no a Dios y esto es para muerte. La resistencia de una persona estriba en decirle siempre sí a Dios y por lógica decirle no al enemigo o al mal. Y eso es lo que hizo Jesús. En su reto de resistencia entendió que decirle no al vino y a la mirra era decirle sí a su Padre, lo cual era más valioso para su vida. El segundo reto es el de la creencia ¿Por qué creyó Jesús que era mejor no tomar el vinagre y la mirra? Se basaba en su sistema de pensamiento, o creencia. Y es que la creencia fundamenta la finalidad que tengo en la vida. ¿Qué creía Jesús? Jesús creía firmemente que tenía un propósito redentivo para la humanidad, que debía obedecer a su Padre por amor y que al fin y al cabo este momento difícil era transitorio. No era nada comparado con lo que venía por delante. Hebreos 12:2 lo pone de esta forma: “Jesús soportó la vergüenza de morir clavado en una cruz porque sabía que, después de tanto sufrimiento, sería muy feliz. Y ahora se ha sentado a la derecha del trono de Dios (TLV) Para Jesús el momento de decir “no” era porque se enfocaba en el propósito detrás del sufrimiento. La creencia adecuada es la que se enfoca en las consecuencias de una decisión. Es la que se anticipa a la satisfacción de largo plazo en lugar de la satisfacción del momento. Eso se llama una vida de finalidad y de valores eternos. Note que Hebreos 12 dice “porque sabía que después”. Esa expresión nos demuestra que detrás de cada situación ya sea de corto plazo o largo plazo siempre habrá un “después” y lo que trae el “después” es con lo que nos quedamos lidiando de por vida. El tercer reto es el de la consistencia.  El diccionario dice de consistencia: Cualidad de la materia que resiste sin romperse ni deformarse fácilmente. Cualidad de lo que es estable, coherente y no desaparece fácilmente.[2]Esto implica que Jesús debía ser consistente con lo que había venido anunciando por tres años y con el momento cuando se iba cumplir. La consistencia fundamenta la fidelidad que tengo en la vida. Jesús tenía un propósito redentivo, debía cargar el pecado del mundo y sufrir por nosotros. Hubiera sido inconsistente que se ayudara con alcohol y narcótico ese sufrimiento. ¿Qué tipo de ejemplo hubiera sido ese para la posteridad? ¿Cómo hubiera inspirado a  millones de gente que sufrirían a través de las edades de los tiempos? Obviamente no hubiera sido el mejor ejemplo. Una cosa es aguantar la presión (resistencia)  otra es estar seguro de lo que sé (creencia) pero al final de todo lo que importa y me da una vida ejemplar y de finalidad es mi consistencia. Es decir la armonía entre la resistencia, la creencia y la consistencia.

Uno de los misterios más grandes de la música popular se relaciona con el famoso “Club de los 27”, denominación que se refiere al grupo de músicos célebres que comparten una fúnebre singularidad: haber muerto trágica y prematuramente a la edad de 27 años, en casos relacionados mayormente con el abuso de drogas y alcohol, accidentes inexplicables e incluso el suicidio. La lista original de esta tétrica lista incluye al guitarrista Robert Johnson, el rey del delta blues y primer “miembro” de este selecto club: el multi instrumentista Brian Jones, el icónico fundador de los Rolling Stones; Jimi Hendrix, el guitarrista más dotado del siglo XX; la cantante de rock y blues Janis Joplin, estandarte del espíritu libertario de los años 60’; y el carismático cantante Jim Morrison, líder de The Doors (todos curiosamente tienen la letra “J” en sus nombres o apellidos). A esta lista se agregarían posteriormente el músico norteamericano Kurt Cobain, líder de Nirvana y uno de los adalides del movimiento grunge; y la vocalista británica Amy WineHouse, una de las voces más talentosas del blues rock, quienes fortalecieron la leyenda urbana de que la muerte de músicos célebres a esa edad eran un fenómeno inusualmente común, especialmente si éstos se encontraban, al momento de su deceso, en el pináculo de la fama.[3]

Indistintamente del mito urbano, una cosa si es común para todos ellos,  es que vivieron una vida llena de licor y drogas como forma de escape a su realidad y a sus propios demonios. No pudieron con la vida que llevaban.

Hoy, cada año miles de personas toman vías alternas a su realidad. Desde el alcohol, las drogas, las conductas destructivas (bulimia, anorexia, cutting, etc.) y hasta llegar al suicidio. Simplemente no se pueden enfrentar con su realidad.

Sin embargo hay una alternativa. Jesús simplemente los entiende, y puede ayudarlo porque el mismo pasó y experimentó sus tensiones son lo que la única diferencia que él no escapó de su realidad sino que la enfrentó con valor y determinación, sabiendo que su Padre lo amaba y lo iba a levantar después de haber sufrido por un momento.

Ha llegado el momento de entender que el parabrisas sucio por fuera no se puede limpiar desde adentro, debe haber una ayuda externa y quién mejor para limpiarlo que aquel que retrata Hebreos 4 de esta forma: “15 El diablo le puso a Jesús las mismas trampas que nos pone a nosotros para hacernos pecar, sólo que Jesús nunca pecó. Por eso, él puede entender que nos resulta difícil obedecer a Dios. 16 Así que, cuando tengamos alguna necesidad, acerquémonos con confianza al trono de Dios. Él nos ayudará, porque es bueno y nos ama. (TLV)

Al fin y al cabo el querer ahogar las penas con vino no funciona porque como dice mi amigo…las muy ingratas han aprendido a nadar…necesita una salida diferente…

[1] http://curiosidadesbiblicas00.blogspot.com/2010/04/por-que-le-dieron-beber-vinagre-jesus.html

[2] http://conceptodefinicion.de/consistencia/

[3] https://www.guioteca.com/fenomenos-paranormales/la-maldita-historia-del-club-de-los-27-las-estrellas-del-rock-que-murieron-tragicamente-a-los-27-anos/

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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