Ideas buenas o ideas de Dios


 

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Todas las fuerzas del mundo juntas no son tan poderosas como una idea cuyo momento ha llegado. Víctor Hugo

El mundo en que vivimos ha ido avanzando y evolucionando en el asunto del crear. Por años hemos sido asombrados y maravillados por nuevos descubrimientos. Todo descubrimiento realizado, antes de ser ejecutado fue concebido a través de una idea. Eso significa que nada se puede hacer sin antes tener un diseño mental. Si bien es cierto que todos los seres humanos somos creativos y tenemos buenas ideas, sin embargo para el cristiano la meta mayor es no tener buenas ideas sino ideas de Dios.

Déjeme contarle una historia. Jasper  toe se encontraba de pie en la playa de la bahía de Garraway, Liberia, África. No quitaba su mirada del imponente y poderoso Océano Atlántico.  Aquella voz interior le envió hacia esa dirección, había caminado siete días desde su pueblo en el interior, para llegar a este punto en obediencia, aunque no sabía quién le había hablado.  De donde él venía, Jasper había seguido fielmente los rituales religiosos animistas tribales, pero algo faltaba.  Así que una noche de diciembre de 1908, se puso de pie frente a su choza y mirando hacia el cielo lleno de estrellas, con hambre en su corazón y desesperación, hizo una sencilla oración: “Si hay un Dios en el cielo, ayúdame a encontrarte”. El escuchó una voz que le habló y le dio algunas instrucciones: “Ve a la playa  Garraway.  Verás una caja grande en el agua y de ella saliendo humo. (Jasper nunca había visto un barco de vapor);  una pequeña caja va a salir de la caja grande, y la gente en la cajita te dirá quién soy, no les hagas daño”. Jasper obedeció y siguió esas instrucciones,   esperó en la playa sin dejar de ver el horizonte. Nunca había oído el nombre de Jesús, ni tenía idea de que ese día de Navidad, era una época para celebrar el nacimiento del Hijo de Dios en la tierra[1].

La idea de Jasper Toe se complementa con la de John Perkins. Al cruzar el océano, con un  grupo de misioneros  pasó tiempo en oración buscando la dirección de Dios. John Perkins sintió entonces que debían desembarcar en la ciudad costera de Garraway.  Sin embargo, Garraway no era un puerto habitual de llamada y el capitán sostuvo que desembarcar allí era demasiado peligroso. Pero  la dirección del Espíritu Santo insistía con urgencia: “Deben bajar del barco aquí. Aquí es donde yo quiero que vayas”.  Fueron las instrucciones que debían seguir. El gran vapor no podía acercarse a la orilla, y cualquiera que fuera a tierra tendría que ser trasladado a un pequeño bote.  El capitán temía por su seguridad y les dijo. “Este es un país caníbal. La gente va allí y desaparece” dijo… Sin embargo, la dirección del Espíritu Santo para John era urgente: “Deben bajar del barco aquí. Aquí es donde yo quiero que vayas” John le dijo al capitán: “Hemos estado orando, y Dios nos ha dicho que debemos bajar aquí.” Finalmente, el capitán cedió. Puso los misioneros y todas sus pertenencias en un pequeño bote y los envió a tierra, justo, donde Jasper esperaba para darles la bienvenida con gran alegría. Jasper uso señales con sus manos y palabras en lenguas tribales, junto a  un quebrado inglés, tratando de comunicarse con los misioneros, para que estos le siguieran. Es probable, que habiendo servido Perkins en Liberia sus estudios del idioma le ayudaron a entender Jasper. Jasper les llevó de vuelta a través de la selva hasta su aldea, donde los misioneros aprendieron su idioma y pudieron compartir las buenas nuevas del Evangelio. Jasper fue el primero en convertirse. Los Perkins se establecieron en Newaka, construyeron una estación de la misión y abrieron una escuela. En unos pocos meses vino un derramamiento del Espíritu Santo, trayendo consigo un  gran avivamiento en Liberia, hubo muchos salvos, milagros y sanidades ocurrieron.  Diez años después de este encuentro milagroso, los Perkins se unieron a las Asambleas de Dios. Jasper Toe, aquel caníbal ansioso de conocer a Dios, se convirtió en un gran  líder en las Asambleas de Dios de Liberia.[2]

Esta historia ilustra que las ideas de Dios son superiores a las buenas ideas de los seres humanos. Creo que con respecto a este tema tenemos que estar conscientes de dos cosas.

Una primera cosa que debemos entender de es que es preferible tener una idea de Dios que mil buenas ideas. Por  ejemplo los planos del templo no fueron fabricados por la mente de David. Esos planos tuvieron su origen en el Espíritu de Dios. El templo no era una buena idea. Era una idea de Dios. Y David tomó cautiva esa idea. ¿Cómo? Preparándolo todo para edificar él ha entrado a formar parte integral de mi sistema operativo espiritual[3]

Las ideas buenas solo son buenas, pero una sola idea de Dios puede causar una verdadera revolución en nuestra vida. Una idea de Dios es capaz de cambiar el rumbo de la historia. ¿Por qué? Porque las ideas de Dios no se fabrican en la mente humana. Las concibe el Espíritu de Dios.

Una segunda cosa que debemos entender es que con frecuencia las ideas de Dios parecen malas ideas y hasta contradictorias. Sin embargo, entonces es cuando necesitas permitirle al Espíritu Santo que haga caso omiso de tu intelecto. Por ejemplo para Abraham tener un hijo era una buena idea, pero tenerlo a los 99 años era una idea de Dios. Las ideas de Dios no son consecuencia de nuestra genialidad, sino consecuencia del amor. Así que debemos convencernos que  una idea de Dios tiene más potencial para provocar un cambio que mil buenas ideas. Por lo tanto nuestra orden es tomar cautiva esa idea de Dios, y llévala a la obediencia a Cristo.

Ahora quiero mostrarle otro ejemplo de esa tensión entre buenas ideas e ideas de Dios. Hace algunos meses observé  al leer el Evangelio de Marcos  una frase del capítulo 4 verso 35. En esta porción dice:    Aquel día, al anochecer, les dijo: Pasemos al otro lado.”

Es mi opinión que aquí yace latente la tensión que existe entre una buena idea y una idea de Dios.

Observe una vez más la  frase que escribe Marcos en el vrs. 35 del capítulo 4. ¿A qué se refiere esto?

Primero hay que puntualizar que es obvia  la condición tanto física, material y emocional de Jesús. Y emerge una pregunta: ¿Por qué Jesús si estaba tan cansado decide emprender un nuevo rumbo? El les dice: pasemos al otro lado. ¿No sería una buena idea mejor descansar y esperar hasta el día siguiente? Sí, pero el problema es que esto es una idea de Dios.

No sé si a usted le ha pasado pero a mí el Señor muchas veces me ha dicho, “ Romeo, pasemos al otro lado ”, “ hijo mío, es hora de cambiar, de ir a otro lugar, de subir otro nivel en tu vida de cristiano” Sin embargo al hacerlo me sorprende en medio de momentos muy difíciles y puede ser que las condiciones no parezcan ser las más favorables y puede ser que en medio del camino se desate una terrible tormenta y peor aún, puede ser que en medio de todo, el Señor se acueste a dormir en la popa de nuestra zozobrante barca. ¡Qué situación desesperante!

Es mi criterio que este era el peor momento para empezar una nueva travesía.  Mucho se ha dicho del milagro de la tormenta y de la manera en que Jesús dormía en la barca, etc. Creo que los discípulos estaban más vulnerables porque estaban muy cansados igual que Jesús. Ahora necesito preguntarme ¿Por qué a Dios se le ocurre embarcarnos en nuevos niveles de crecimiento, cuando menos capacidad y ganas tenemos de ese cambio o crecimiento?

Me gustaría ser honesto con usted. En estos días he experimentado un gran desgaste y desánimo de lo que hago, no sólo porque a veces veo tan estéril lo que hago, sino que mis fuerzas y vigor han sufrido un cambio. Me siento tan cansado, tan desmotivado y sin embargo pareciera ser que en este momento es cuando Dios quiere hacer cambios y movilizarme de una manera. ¿Qué chiste tiene esto a estas alturas de mi vida? ¿No sé supone que a la edad que tengo ya, debería comenzar a pensar en la jubilación y el retiro? Estoy por cumplir mis 57 años.  Ya no soy el mismo de antes, hay cosas que me cansan más rápido que antes. No sólo emocionalmente sino físicamente, por no decir también espiritualmente. También las condiciones materiales y físicas a las que he sido sometido estos últimos años, ha pasado ya la factura anímicamente hablando. Es obvio que estoy dando ya pasos para la vejez. Sin embargo parece que ser que en Dios no hay excusas ni jubilación. ¿Porque Dios toma esas decisiones en los momentos menos oportunos?

¿Cómo nos alineamos a las ideas de Dios, a pesar que no parece tan buena?

Para poder entender las ideas de Dios debemos tomar en cuenta varios elementos importantes.

Primero debemos entender el momento. Esto nos enfrenta con el desafío.

Comienza describiendo “aquel día”. Este es el rastro del momento. (Esto nos ayuda con el pasado). Ese día había sido particularmente muy lleno de actividades y retos.  Había habido lucha, enseñanza, consejería, dificultades, batallas espirituales, etc. Un sinfín de situaciones a las que se habían expuesto tanto Jesús como los discípulos. No había sido un día “tranquilo” sino de múltiples retos y de diversos desafíos. Me siento identificado con ese registro histórico de la vida de los discípulos. Es obvio que hemos sido llamados a una batalla espiritual grande. Esa batalla queda registrada y es una plataforma para lo que Dios quiere hacer. Al parecer a Dios no le interesa lo que hemos experimentado, sino como una plataforma de crecimiento y récord espiritual.

Luego agrega Marcos “cuando llegó la noche”. Este es el retrato del momento. (Esto nos ayuda con el presente)La expresión denota que era el momento culminante del tiempo vivido. ¿Para qué es la noche? Se supone que es para descansar, dormir y cesar la actividad ¿o no?  A menos que seas un guardia de seguridad o un trabajador en un “call center” todo mundo espera que al llegar la noche paremos y descansemos. ¿Entonces porque Dios hace todo lo contrario?   ¿Por qué nos sigue exigiendo que sigamos aún cuando hay una tremenda necesidad de parar y descansar? Ya venimos heridos por el rastro del momento, luego nos lleva a un límite mayor por el retrato del momento. ¿Qué queda más?  Si hubiera sido yo, pensaría que el mejor momento era salir al día siguiente de madrugada y descansar en la noche. Sin embargo parece que Dios no percibe mi criterio como lo más acertado.

Finalmente nos enfrentamos al  reto del momento. (Esto nos confronta con el provenir) Dice la narración: “les dijo: pasemos al otro lado” ¿Vale la pena el reto que tenemos por delante para seguir a pesar del cansancio y de la noche que ha llegado a nuestras vidas? ¿Hay muchas personas en diferentes áreas de su vida que se siguen preguntando si a estas alturas vale la pena seguir esforzándose por la vida que tienen por delante. ¿Porque valía la pena “pasar al otro lado? ¿Porque vale la pena seguir?¿Porque vale la pena seguir en el ministerio después de 37 años de batallas y pastorados? ¿Por qué vale la pena una nueva etapa en el matrimonio?

Creo que a lo menos habían cuatro razones por la cuáles el reto merecía el esfuerzo. La primera es porque seguimos  por obediencia.  Observe que dice: “les dijo”. Hacemos las cosas porque estamos bajo órdenes aunque esas órdenes de Dios a veces nos metan en problemas. La obediencia más especial es para los que están más cerca de Él, a saber, los discípulos. Ya que más adelante Jesús les ordena que despidan la multitud. La multitud entorpece la obediencia a Dios. En medio del griterío de las personas es difícil oír la voz de Dios. Lo irónico es que mientras muchos hoy atesoran las multitudes, y las buscan con todo afán, Jesús se quiere deshacer de ellas. Es obvio que el mandato es para los que han estado más cerca de Jesús. La segunda razón es que nos movemos en dependencia. Es importante entender que Jesús se incluye en el viaje así como también los otros discípulos que lo estaban siguiendo.  Promete su compañía, aunque durante los momentos que más lo necesitamos parezca extraño e insensible o dormido. La palabra pasemos es dierjomai que da la idea de atravesar completamente algo. Jesús está haciendo un llamado completo y total. Es decir se cumplirá a cabalidad su orden de pasar. El verbo da la idea de pasar al otro lado con la seguridad de llegar al otro lado.

La tercera razón es que reposamos  en la exigencia. Como lo mencioné anteriormente cuando Jesús le dijo a sus discípulos, “pasemos al otro lado”, era porque tenía la intención de llegar allí. Ahora bien, durante su travesía, se desató una tormenta y los discípulos viendo que la embarcación se estaba llenando de agua, se asustaron. Muchos se enfocan en el miedo de los discípulos, la lucha de ellos, y la tormenta en sí. Y creo que no está mal hacerlo, pero hay una cosa que me llamó la atención de parte de Jesús. ¿Cómo tuvo capacidad de dormirse en medio de un gran “zangoloteo” de una barca? ¿Cómo tuvo esa capacidad de desconectarse en medio de tanto ruido y necesidad de los discípulos? Es más sino es porque ellos lo despiertan Jesús ni siquiera se hubiera dado cuenta de la tormenta. La verdad es que mientras “vamos al otro lado” debemos aprender a reposar en Dios. Existen dos palabras muy semejantes: reposar y descansar. A primera vista, hablan de lo mismo. Sin embargo, una mirada más cercana nos hace ver las diferencias… y complementaciones. Descansar es sacarse de encima el cansancio. Es el des-canso. Un rato de televisión, sentarse en la vereda y beber un vaso de agua, o mejor, una noche bien dormida, nos espantan el cansancio del día o de alguna actividad. Es también el sentido primario del día del Señor que, aunque poco respetado, nos ofrece la posibilidad de des-cansar la semana que se va. Y, una vez al año, las bienvenidas vacaciones nos ofrecen la posibilidad de cambiar de aire o de actividad, y hasta de “echarnos” junto al mar, a sacarnos de encima el cansancio del año. Sin embargo reposar es más bien una actitud del alma. Es volver a posar el espíritu, los afectos, los deseos profundos en las fuentes de la vida, para recibir una renovación interior que nos permita retomar nuestro proyecto vital. Es el sentido más profundo del día del Señor y es necesariamente el fruto de un encuentro. Es el “vengan a mí los que están cansados y agobiados, que Yo los aliviaré”… La imagen espontánea que se nos viene a la mente, es  Juan “re-posando” su cabeza junto al corazón de Jesús, en la última Cena. Reposar es un acto de fe, un acto de amor, un acto de esperanza que nos lleva a tomar contacto íntimo con la persona amada y con la Persona más amada que es Jesús, nuestro Señor. ¿Cómo aprendemos a reposar como Jesús mientras vamos al otro lado? ¿Cómo pueden los pastores aprender a desconectarse y reposar? Es bueno ver el modelo de Jesús.

Primero entienda que quien lleva el barco no es usted, así que mejor relájese.

Segundo comprenda que hay momentos en que hace más con no hacer nada, que hacer todo y quemarse. Jesús simplemente necesitaba dormir y eso era prioritario en ese momento. No tenga miedo a dormir, aunque sepa que hay tantas necesidades alrededor.

Tercero, no sienta culpa porque los que van con usted están en crisis. Usted no puede solventar ni acompañar a todos los que le gritan que necesitan de usted.

Cuarto, administre el poder de Dios con sabiduría. Me parece curioso que Jesús va a la raíz del problema de los discípulos. Simplemente calma la tempestad para que ellos puedan ser exhortados por su poca fe. Indudablemente Jesús podía administrar el poder como le diera gana, ya que el era Dios. Sin embargo nosotros podemos administrar ese poder, ya que ha sido otorgado a la iglesia y a sus hijos. Entienda que ese poder es necesario ejercerlo ya que muchos insisten que la forma en que Jesús se dirige a la tormenta es como si le hablara a una persona. De hecho es importante concluir que lo que estaba originando la tormenta era demoníaco. Así que a pesar del cansancio y la orden de pasar al otro lado, podemos tener períodos de descanso y de recuperación de nuestras perspectivas espirituales.  Debemos aprender a reposar en Dios. Una pregunta que me parece curiosa es  ¿Por qué Jesús estaba durmiendo en la popa? Bueno es sabido o que la embarcación se controla desde la popa; es ahí donde la dirección de la embarcación toma lugar y era allí donde Jesús dormía.  Aunque dormido siempre enviaba el mensaje que el estaba en control de nuestras situaciones.

La cuarta razón es que crecemos en su  presencia. El otro lado es tierra de gentiles, lo curioso del caso es que será un lugar donde el enfrentamiento con las fuerzas del mal va a ser dramático. Llegarán a Gadara en donde se encontrarán con un endemoniado. Por otro lado su llegada va a ser temporal, ya que la gente de Decápolis va rechazar a Jesús y el retornará muy rápido de ese lugar. ¿Entonces porque tanto esfuerzo de cruzar al otro lado, si simplemente sería breve la estadía en ese otro lado? El punto básico es que la misión de Dios no se mide por estadística sino por propósitos. Simplemente con haber alcanzado al endemoniado gadareno, bastaba para que la decisión de ir al otro lado fuera exitosa. Hubo un crecimiento de los discípulos, del reino de Dios y sus propósitos y hubo una derrota del enemigo de nuestras almas.

Su presencia redefine éxito. Sólo una persona fue alcanzada por la presencia de Cristo

Su presencia replantea esfuerzo. Tanta lucha para tan poco logro inmediato, pero no el logro posterior. Debemos entender que nuestro esfuerzo es a largo plazo. Si una traza el rastro de este hombre, el más adelante había alcanzado a muchas personas. Una vez más se cumple el efecto mariposa en las misiones.

Su presencia reafirma estrategia. El esfuerzo, La sanidad del endemoniado gadareno, según se narra en Marcos 5, tuvo lugar en Decápolis, un territorio gentil conocido especialmente por sus diez ciudades. Pero según Marcos 7.31—8.21, Jesús regresó a esa región para dedicarse a la enseñanza y a la predicación. Nuestro Señor entró en ese territorio solamente dos veces durante lo que se relata de Su ministerio. Eso significa que el fruto del demonizado gadareno fue a largo plazo.

Bueno, he llegado a la conclusión que la orden de pasar al otro lado en el peor momento de una vida, no es tan ilógico que digamos. Es una idea de Dios y Dios no tiene malas ideas. Es obvio que Dios estará con nosotros y nos dará la fuerza para reposar en él y hacer lo que nos ordena. Pueda ser que nuestro  tiempo en este momento es el menos indicado para un “pasar al otro lado”, sin embargo está el reto de obedecer a Dios, a pesar que no quiera hacerlo. Sólo espero, que en esta travesía, pueda darme Dios la capacidad de reposar y dormir tranquilo en medio de las tormentas. Me imagino que así será ya que él sigue viajando conmigo y siempre duerme en la popa, mostrando que el barco está a cargo de mi travesía.

Quizás soy como Jasper Toe esperando respuesta de Dios, quizás Dios me estará enviando mi propia “caja de humo” para ubicarme en el centro de la voluntad de Dios, es decir en el centro de sus ideas.

[1] https://germen17.wordpress.com/2016/01/05/coincidencias-no-dios-entreteje-citas-divinas

[2] https://germen17.wordpress.com/2016/01/05/coincidencias-no-dios-entreteje-citas-divinas

[3] Batterson, Mark. Primitivo: Buscando El Espíritu Perdido del Cristianismo. Ed. VIDA, Mia, Fla. 2013 pág. 136

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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