“…Llegando tarde a la bendición…”


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Llegando tarde a la Bendición…

Una de las tiras cómicas de los Peanuts que más me gustan comienza con Lucy en su consultorio psicológico de cinco centavos, donde Charlie Brown se ha detenido a pedir un consejo referente a la vida. «La vida es como una silla de cubierta», dice ella. «En el crucero de la vida, algunas personas ubican su silla de cubierta en la parte de atrás del barco para ver dónde han estado. Otros ubican su silla de cubierta en la parte de adelante del barco para ver a dónde están yendo». La buena «doctora» mira a su perplejo cliente y pregunta: «¿Hacia qué lado mira tu silla de cubierta?». Sin dudar, Charlie Brown responde tristemente: «Ni siquiera puedo desplegar mi silla». Charlie Brown y yo somos almas gemelas. Mire donde mire en el crucero del cristianismo, veo tripulaciones de instructores, maestros, expertos y gurús que anhelan explicar el plan de Dios para ubicar mi silla de cubierta, pero yo todavía ni siquiera puedo desplegarla.

¿Por qué esto? Bueno, He descubierto que la mitad del crecimiento espiritual es el aprender cosas que no sabemos. La otra mitad tiene que ver con desaprender  las cosas que sabemos.

El inválido de Juan 5 es un buen ejemplo de lo importante que es desaprender: Llevaba 38 años lisiado cuando Jesús le preguntó si quería sanar. Ya que aquel hombre tenía una cosa bien clara, el creía que sólo había una manera de ser sano.

“No tengo a nadie que me meta en el estanque”, dijo aquel hombre. Aquel hombre había llegado a suponer al que le había costado 38 años de su vida. El sólo tenía una categoría con respecto a su sanidad.Basado en una antigua superstición, daba por sentado que el tenía que ser el primero en entrar al estanque de Betesda cuando se agitaba el agua, para ser sanado. En cierto sentido era prisionero de lo que sabía. Pero Jesús desinstaló esa creencia errónea con una pocas palabras. “Levántate, recoge tu camilla y anda.” Ahora bien he aquí lo que necesitas ver. Jesús no liberó  a aquel hombre dolamente en sentido físico. También lo liberó en un sentido cognoscitivo. Y es que la fe consiste en desaprender las preocupaciones sin sentido y las creencias mal dirigidas que nos mantienen cautivos. Es muchísima más compleja que una simple modificación de la conducta. La fe involucra una sinaptogénesis. La fe consiste en reorientar los circuitos del cerebro humano.

¿Cómo se ve el proceso de desapredizaje este paralítico desde hacía 38 años?

Primero, para no llegar tarde a la bendición hay que  desaprender. Es un asunto de decidir. Observemos que el hombre tenía 38 años en esa condición. Esto implica que casi por cuatro décadas se había conformado a este estilo de situación. Pareciera ser que ya todo está perdido después de tantos años de espera.  Tantos años generan en uno por un lado acomodamiento. Por otro lado conformamiento. Es decir si la situación no cambia, simplemente la acepto como algo que ya no puedo cambiar y debo aprender a vivir con ella. Estas dos cosa sumadas resulta en una tercera situación estancamiento. El texto dice: “supo que desde hace mucho tiempo estaba así” y su condición era de estar tumbado por los años en el mismo lugar. Así que aquí vemos a una hombre acostumbrado, conformado y  finalmente estancado.

Esto nos parece describir a muchos con respecto a nuestra vida espiritual o nuestro caminar con Jesús y ¿Qué decir de la iglesia. Y es que el tiempo nos pasa la factura con respecto a nuestro vigor tanto físico como espiritual.

Segundo, para no llegar tarde a la bendición hay que  reaprender. Es un asunto de desistir. Muchos se han sentido intrigados con la pregunta de Jesús. Una gran cantidad piensa que esta pregunta es ridícula. Se asume que todo el mundo quiere ser sano. Me imagino que la pregunta va dirigida a las creencias mal aprendidas. Observe que la pregunta funciona para reorientar las creencias que me atan. Al preguntar si quiere ser sano Jesús está desafiando al paralítico a reflexionar sobre el cómo sanar. Por esa razón el hombre le responde con la metodología en lugar de la teología. Simplemente su mente está condicionada para una sola creencia errónea, que Jesús se adaptaría a su fórmula de sanidad. Es decir para este hombre la única forma de ser sano era que alguien lo introdujera en el estanque antes que todos los demás.  Para Jesús su metodología de sanidad era de infinita multiplicidad. Este hombre tendría que reaprender tres cosas importantes. Lo primero estaba relacionado con las concepciones. Esto era a nivel mental. Su creencia “sanidad” lo llevaba inmediatamente a un concepto “el estanque”. ¿Y porque?  Por la presión de la creencia de los que estaban a su alrededor. El se movía en un lugar donde ese concepto reinaba. Es decir si la mayoría lo creía y se había visto resultado. ¿Por qué salirse de ese esquema? Indistintamente si la curación lo hacía ángel o fuera sicosomático, no se podía soslayar que algo había pasado y había dado resultado, por lo tanto la gente seguía llegando.  Esas creencias erróneas que tenemos acerca de la fe y de Dios son las que nos terminan paralizando. Lo segundo está relacionado con las percepciones. Esto es a nivel emocional. Su percepción es que debido a su única creencia, sentía  que estaba sin posibilidades de ser sanado. Si el sentía que solo entrando al agua podía ser sanado, entonces su vida era una frustración tras otra porque sus posibilidades competitivas eran muy limitadas. Cuando las creencias nos encajonan nos afectan tanto que no nos damos cuenta el momento en que nuestra alma decae. Y nos quedamos postrados, evocando látima y esperando que alguien se compadezca de nosotros. Lo tercero está relacionado con las convicciones. Esto es a nivel espiritual. Jesús va fortalecer sus convicciones, pues simplemente al preguntarle si quiere ser sano, el va a demostrar que las leyes espirituales están sometidas a Jesús. Así que va a trasladar sus convicciones del agua en la fuente, de su propia autoconmiseración a la persona de Jesús. Es decir de lo que creemos,  lo que sentimos a lo que confiamos.

Tercero, para no llegar tarde a al bendición se debe  bien aprender. Es un asunto de definir.

El texto relata que Jesús no responde ni agrega nada a la explicación del hombre.Simplemente Jesús toma autoridad y la desplega sobre la vida del paralítico. Observe la expresión de Jesús y sus instrucciones. “…levantate, recoge tu camilla y anda…” Una vez que desaprendemos, y luego reaprendemos , venimos y nos enfrentamos al bien aprender. Eso significa que nos vemos en la encrucijada del cambio. Es el momento en el cual o le creemos a Dios o simplemente seguimos postrados. Tres niveles de definición se observan en la orden de Jesús. La primera definición se refleja en la expresión “levantate”. Esta expresión nos introduce en el mundo de las imposibilidades. ¿Cómo se podría levantar, si por 38 años no lo había podido hacer? Es obvio que el hombre se le inyecta una dosis de fe. Recuerde que el había dicho que nadie lo levantaba, así que el por sí solo no podía levantarse. Este es el momento de rompimiento. Es el momento en el cual tu vida de 38 años pasará de lo imposible a lo posible. Observe que el tendrá que pararse por sí mismo. Sin ayuda de nadie, el hombre entiende que es el momento de definirse. Esa definición también tendrá que ver con el pasado. Antes no podía levantarse hoy por fe lo hará.  Es como que Jesú le dijera. “deja el pasado y vuelve a empezar. La segunda expresión es “recoge tu camilla”. Esta expresión nos acerca al mundo de las  posibilidades. Una vez que Dios hace un rompimiento en la vida o en nuestras familias, podremos lograr las cosas posibles que nos han estado venciendo. La camilla había sido su dueña por tanto tiempo, ella dictaba el cuando, el cómo y el dónde este hombre estaba. Esta expresión tiene que ver con que debemos controlar las circunstancias. Esa camilla que nos ataba, ahora nosotros la manejamos. Sin embargo esa misma camilla será símbolo de contradicción. Pues precisamente por esa camilla será cuestionado por los fariseos. El que ahora no sea sometido por la camilla, hará enfurecer a los fariseos. Creo que eso es precisamente lo que está ocurriendo a la iglesia evangélica tradicional e institucional. No puede tolerar que nosotros le ponemos límites al esquema y no es el esquema quién nos pone esos límites. Teniendo un Dios de imposibilidades nuestros esquemas tendrán infinidad de posibilidades. La tercera expresión “anda” es bien importante en el contexto de definirse. La expresión griega es “peripateo” es un verbo presente en modo imperativo. La expresión se puede traducir como caminar alrededor, pero también se puede traducir como avanzar o progresar. Así que el pasa de las imposibilidades que dependen de la Promesa de Dios, a las posibilidades que dependen del Poder de Dios a las potencialidades que dependen del Plan de Dios. Dios quiere que avancemos, y que ese avance conlleve el progreso.

Así que entonces el desaprendizaje en este capítulo  nos lleva a que nunca es tarde para desaprender, nunca es tarde para reaprender y nunca es tarde para bien aprender.

  ¿Quieres ser sano? Es una pregunta muy liberadora y retadora ya que no  era una pregunta obvia, era una pregunta necesaria. Jesús necesitaba saber si este hombre realmente quería salir de Betesda y cambiar su condición actual, el Señor necesitaba saber si realmente este hombre ya estaba resignado a lo que le venía pasando en su vida en los últimos 38 años. La resignación es la hija de la frustración, 38 años de frustración marcaron negativamente la vida de este nombre, de tal manera que le impedía ver la cercanía de su milagro.

Las expectativas de este hombre estaban reducidas a qué de en “tiempo en tiempo” apareciera la esperanza de un milagro para su vida, el mismo decía “… entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo”, Jesús llego a Betesda para cambiar ese sentimiento de llegar tarde a la bendición, en otras palabras Él deseaba cambiarle sus expectativas a cerca de lo sobrenatural de Dios para su sufrida vida.

El hombre le respondió no tengo quien me meta en el estanque, el tenía delante suyo al dador de su milagro, pero sus limitaciones le impedían ver que el fin de su sufrimiento estaba parado delante de él. Jesús le habló de un milagro y él le respondió desde sus limitaciones. A veces no logramos alcanzar la salida a nuestro problema porque desconocemos la cercanía de la solución estamos esperando que llegue el milagro pero el milagro está al lado nuestro.

Los fariseos, que jamás estuvieron presentes durante 38 años con el paralitico de Betesda, fueron los primeros en cuestionarlo.No te sorprendas de que en el momento de tu restauración te cuestionen los que nunca hicieron algo por ti. Una de las mayores victorias del hombre de Betesda fue ser libre de la aprobación de los demás, el supo seguir adelante mas allá de los cuestionamientos de los fariseos. Lo importante es que escuches a aquel que te saco del estanque de tus frustraciones, porque será la única voz que te conducirá a tu propósito.

Cuando Jesús le hablo por segunda vez al hombre de Betesda, ya no se encontraba en el estanque sino en el templo. Cuando uno tiene un encuentro con Cristo, nuestro entorno no puede seguir siendo el mismo. El entorno que rodeaba antes a este hombre era frustración, dolor, enfermedad lo que solo hacían incrementar su frustraciones.

Tu entorno puede imposibilitar el obrar de Dios en tu vida, cuando Jesús fue a la casa de Jairo para sanar a su hija lo primero que hizo fue “limpiar” el lugar, hecho a fuera a todo los que allí estaban solo quedaron los involucrados directos, los padres y quienes apoyaban espiritualmente al Señor sus discípulos. Después de que Jesús le hablara en el templo al hombre de Betesda, este hombre salió de ahí y fue a testificar de Cristo a los judíos.  Cuando sales del estanque de tus frustraciones, cuando decides romper con la resignación cambiando tus expectativas de fe, no mirando ya tus limitaciones sino entendiendo que es Dios obrando en tu vida, te cuidas de oír voces que no te edifiquen y modificas tu entorno, entonces… Ahí, justo ahí, en ese instante estarás encontrándote con tu propósito en Dios.

Y ya no llegarás tarde a al bendición…

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