“…El Dios sin techo…” II parte


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Lo segundo tiene que ver con el rechazo. Es la historia de José. El rechazo de José también tiene tres elementos vitales. El primero tiene que ver con la etapa de la decepción. La expresión tiene que ver con la frase “…decidió romper el compromiso…”o como la RV60 dice “…quiso dejarla…” ¿Por qué José quiere dejarla? Simplemente porque no entiende lo que está pasando y porque de esa manera se sale de su control la situación. ¿Y quién puede culpar a José por sentirse así? ¿Quién no haría lo mismo ante algo tan decepcionante? Y es que cuando no podemos entender lo que Dios hace con nuestra planificación simplemente optamos por renunciar y decepcionarnos. Pensaba en tantos hombres de Dios, que son buenos y tienen buenas intenciones pero que están completamente cerrados al mover de Dios, simplemente porque han sido hechos a un lado y no se les ha dado el control de la situación. ¿No será que al enfrentarse con un verdadero mover de Dios nos quita el protagonismo y por eso no nos gusta ese mover? Creo que la decepción viene cuando nosotros vemos un mover de Dios y no somos el centro de ese evento. Por eso es que hay tantos pastores con sus propias visiones y que se las atribuyen a Dios porque al ejecutarlas ellos serán los héroes de los logros que produzcan esa visión. El segundo elemento vital es la reflexión. Observe que Marcos dice: “…y pensando en esto…” La expresión en el texto es enthueomai, esta palabra compone la raíz de la palabra en castellano  entusiasmo. La implicación es que José estaba muy decidido y motivado a tomar la decisión de dejar a María. ¿Por qué se “entusiasmo” tanto con la idea José? Simplemente no veía una alternativa de lo alto en su situación. Veía todo el concepto de una manera muy humana, muy horizontal. Cuando se pierde la perspectiva vertical de la iglesia y sólo se ve desde una perspectiva humana, es cuando simplemente renunciamos a seguir con el plan de Dios. Lo humano genera control , lo divino genera caos. No estamos dispuestos a tener caos en nuestras espiritualidad, queremos explicarla plenamente y si no podemos simplemente pensamos en abandonarlo. José tenía una mentalidad muy humana, no había entendido lo que pasaba. La reflexión humana que anula la sobrenaturalidad de Dios y de su plan termina convirtiéndonos en escapistas. Debemos retomar una reflexión de la espiritualidad provista por Dios para que no perdamos la perspectiva.  Y es que es muy fácil abandonar lo que nos dificulta nuestra visión humanista.  Por eso es que aunque nuestras estructuras y sistemas hoy ya no funcionan, somos reacios a abandonarlos, porque ellos nos dan control y seguridad.

El tercer elemento es revelación. Observe que el texto dice “…un ángel…se le apareció…” Creo que tenemos claro que cuando usamos la palabra revelación la usamos dentro del contexto de una ampliación de lo que Dios ha determinado. No estamos implicando al usar esta expresión, que se recibe hoy una revelación con autoridad de la Palabra de Dios. Esta “revelación” implica soñar nuevamente. Note que el método utilizado por Dios fue “en sueños”. Lo que implica que José se fue a dormir con la determinación de abandonar el sueño de Dios al día siguiente. ¿Qué tipo de sueño necesitamos hoy? Hemos visto a la saciedad que hombres supuestos de Dios se levantan con sueños, que según ellos, Dios se los entregó. La mayoría de ellos es con grandes imperios, mega estructuras, y viajar a las naciones. De ser conocidos como profetas y apóstoles de la prosperidad. ¿Cómo son los sueños que Dios estará impartiendo a  esta nueva generación? Observe las tres descripciones de este sueño que Dios le da a José. Es un asunto de recibir.  Observa usted que Dios le dice “no tengas miedo de recibir”. Así es, no se trata de hacer o de levantar, simplemente se trata de recibir. ¿Y qué implica recibir? Simplemente aceptar y unirse a lo que ya está diseñado por Dios. José no tiene que hacer nada para levantar el proyecto de Dios, simplemente él debe cuidar, obedecer y ayudar en ese proyecto. El no será dueño del embarazo ni menos del niño. Eso le pertenece a Dios. Segundo es un asunto de percibir. Observe que José debe experimentar que el proyecto es del Espíritu de Dios. La percepción de su obrar, su sentir y hacer es demasiado importante hoy para la iglesia. No se trata de dones del Espíritu, sino la percepción de los derechos de autor y paternidad del Espíritu Santo. Es simplemente reconocer como Dios se mueve y unirse a él. Alguien dijo que no hay que pedir a Dios que bendiga lo que estamos haciendo, sino hacer lo que Dios está bendiciendo. Es reconocer donde  y como obra y unirse simplemente a él. Finalmente el sueño es desistir.  Me parece sumamente impresionante que se le diga a José quién será, como se llamará y lo que hará. Es decir en realidad el mensaje es: “cuidado con ser, llamar y hacer mi proyecto con tus propias definiciones”. Me parece mentira los años que pasé en varias iglesias inventando visiones y misiones empresariales eclesiales, simplemente porque las iglesias a las que servía, estaban llenas de planificadores y burócratas de la fe. Cuando simplemente ya está dado todo en la Biblia, y lo único que había que hacer era seguirlo. Este es un llamado para los pastores, líderes, Consistorios, Directivas, Juntas de Diáconos para que dejen de ponerle nombres y actividades a la iglesia del Señor. En lugar de eso deberíamos gastar el tiempo en conocerlo, amarlo y respetar su identidad y misión bíblica. ¡Por favor cesen de violentar el proyecto de Dios con sus propios sueños! ¡Respeten el sueño de Dios dado hace miles de años!

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