“…una obra hermosa…”


bote-de-alabastro

Marcos 14: 3  relata la historia de María y su bote de perfume. La narración  dice que la reunión tuvo lugar en la casa de Simón el leproso. Esto es todo lo que sabemos acerca de Simón el leproso, pero podemos suponer que éste había sido anteriormente un leproso que fue sanado por Jesús y que todavía conservaba el nombre de Simón el leproso, para distinguirlo de otros Simones, ya que Simón era un nombre muy popular en la Palestina del siglo I. Lo más probable es que Simón el leproso dio esta comida en honor del Señor. Estaban allí Jesús, los apóstoles y algunos otros amigos, como María, Marta y probablemente Lázaro, que eran amigos de Él que vivían en la ciudad de Betania. Trate de imaginarse lo que en realidad sucedió en esa ocasión. María entró lentamente en la habitación donde se encontraba Jesús. Sus ojos estaban fijos en las manos de ella, en las cuales sostenía un hermoso vaso de alabastro que estaba lleno de un precioso y caro perfume. Ella lo sostenía con tierno cuidado, dando a entender el valor y preciosidad del perfume. Caminó directamente hacia donde estaba Jesús y se arrodilló al lado de Éste. Es probable que hubiera un momento de indecisión, y luego, llevada por una fuerza irresistible, ella quebró el estrecho cuello de la botella de alabastro y derramó todo el contenido del perfume sobre la cabeza de Jesús. El resto de los invitados observaron, atentos a los movimientos de ella. Hubo varias reacciones entre ellos. Algunos se llenaron de amoroso aprecio; a otros les asombró y les maravilló por completo; a otros les causó consternación. Judas se convirtió en el vocero de este último grupo. Su mal genio explotó por lo que consideraba que era una barbaridad y un acto de extravagancia. No pudo quedarse callado y cuando habló su voz sonó como disparos de ametralladora. Uno se pregunta qué fue lo que en realidad le movió a hablar cuando dijo: « ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume? Porque podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres». De inmediato la atmósfera cambió y todo el grupo fue afectado, de modo que otros que estaban presentes empezaron a sentirse consternados y también clamaron: «Es cierto. ¿Por qué el desperdicio?». Esta reacción era completamente característica de lo que sabemos acerca de Judas. Es probable que sólo le preocupara el desperdicio del dinero. Juan nos dice que era ladrón. Era el que fungía como tesorero de los apóstoles y ocupando este cargo fue que se convirtió en ladrón. Era bueno para manejar el dinero, pero no era honrado. Siempre hay gente que le encanta tratar de asignarle valor monetario a todas las cosas. Son personas que parecen saber el precio de todo y el valor de nada. Creo que en realidad Jesús contó este relato en Marcos 14 para advertirnos cuán peligroso es adoptar tal actitud hacia la vida, y cuán erradamente podemos interpretar la vida cuando evaluamos el mundo en términos monetarios.

El Señor aprovechó este hermoso suceso y nos mostró el verdadero valor de él. Me encanta la frase que traduce la NVI: “ella ha hecho una obra  hermosa” Note que no dice ha hecho “una obra cara, o costosa”, “ha sembrado en el reino”, “ha diezmado”, etc. Todas esas categorías que le damos a las personas que dan mucho y con el propósito de recibir más de lo que dan. ¿Cuál es la diferencia entre una obra práctica y una obra estética para Dios? ¿Qué aprecia más Dios? Para muchos sería más práctico dar  el dinero e invertirlo en obras reales y visibles. Para pocos sería muy práctico evaluar mi dar a Dios como algo hermoso. Sin embargo Jesús pienso que dijo a lo menos  cinco verdades acerca del acto de María, verdades que lo distinguieron como un acto sumamente valioso y no tanto costoso.

  • En primer lugar, dijo Jesús, «ella me ha hecho una hermosa obra». La hermosura de ésta reside en su extravagancia.

María no economizó una gota del perfume. Quebró el cuello de la botella, de modo que ya no se podía volver a usar, y derramó la totalidad del contenido sobre la cabeza de Jesús. Era un perfume costoso. Judas, quien parecía tener por cerebro una computadora, calculó que el valor del perfume de la botella ascendía a la suma de trescientos denarios. La palabra denario es un vocablo griego. Hay versiones de la Biblia que no usan la expresión «trescientos denarios», sino que sencillamente mencionan que era el salario que un obrero ganaba en un año. En estos tiempos de inflación, lo anterior significaría que el valor de ese perfume se encontraría entre los quince mil y los veinte mil dólares. Cuando María lo derramó sobre Jesús, Judas dijo:

« ¡Qué gran desperdicio! Tiraste a la basura una exorbitante cantidad de dinero al derramar todo ese perfume sobre Jesús». Pero Jesús dijo: «Esto es hermoso. No retuvo absolutamente nada. Todo lo derramó sobre mí». Fue un acto de derroche, pero era derroche en el que había hermosura.

  • En segundo lugar, Jesús dijo: «Hizo algo que sólo podía hacerse en este momento» es decir María había sido oportuna, esto habla de su excelencia.

Dijo Él. «En cualquier momento que deseen hacer bien a los pobres, ustedes podrán hacerlo porque ellos siempre estarán por todo lado. Es bueno ayudar a los pobres. Pero hay  oportunidades en la vida que se deben aprovechar al instante, porque puede que nunca se vuelvan a presentar», continuó diciendo Jesús. María lo percibió. Sabía que debía aprovechar ese momento para hacer lo que sólo se podía hacer en ese instante. Fue por la sensibilidad de su corazón que ella pudo discernir que era el momento apropiado para hacerlo. Hay oportunidades que se nos presentan una sola vez en la vida. Puede que sea una acción muy sencilla, como escribirle una carta a un amigo para decirle gracias, o el impulso de decirle «te amo» a alguien a quien amamos. La tragedia es que esta clase de impulsos casi siempre se frustran en el momento en que nacen. Este mundo sería más amable si más gente fuera como María, que actuó llevada por el impulso del amor, porque sabía en su corazón que si no lo hacía en ese instante, no lo haría después. Cuánto debió de haber animado a Jesús en Su corazón este extravagante, impulsivo y último acto de bondad. Porque si no estamos conscientes, este fue el último acto de amor y bondad y generosidad que recibió Jesús en su vida.

  • En tercer lugar, dijo Jesús: «Ésta ha hecho lo que podía». Note que María hizo lo que era factible, esto habla de su experiencia.                                                                       No había otra cosa que podía haber hecho para demostrar su amor, de modo que hizo lo que podía. El Señor ha llamado nuestra atención a esta obra, porque es tan práctica para nosotros.

Alguien dijo: Sólo soy uno, pero soy uno.

No puedo hacerlo todo, pero puedo hacer algo.

Lo que puedo hacer, debo hacerlo.

 Lo que debo hacer, Con la ayuda de Dios haré[1].

Usted no puede alimentar a los pobres del mundo, pero puede alimentar a uno o a dos. Usted no puede levantar el ánimo de todo corazón solitario, pero puede hablar a uno o a dos. María hizo lo que pudo. Esto es todo lo que Dios pide de nosotros. Tal vez usted crea que vive una vida ordinaria, y que no tiene oportunidades para dar un verdadero servicio, pero sí las tiene. Usted puede hacer algo hoy esperando que Dios lo usará, trabajará en ello y lo multiplicará para producir grandes y formidables resultados.

La cuarta característica del acto se relaciona con que Jesús dijo en el versículo 8: «Ésta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura» Esto habla de su eficiencia.

El acto de ella fue que anticipó algo especial. Es interesante leer por todos los evangelios y notar las muchas veces que Jesús habló de que iba a morir. Una y otra vez dijo: «Voy camino a Mi muerte». Los apóstoles no le creían. Ni siquiera querían oír que hablara de ello. Querían que esa idea desapareciera de sus mentes. ¡Nadie le creía, excepto esta mujer! Ella le creyó, e hizo lo que hizo para prepararlo para la muerte. Ella creía y entendía que Él estaba allí en ese momento para ese mismo propósito. Esta verdad la movió. Previendo que no iba a tener la oportunidad después, de encontrar Su cuerpo después de Su muerte, para ungirlo de conformidad con las costumbres judías, para la sepultura, ella lo hizo de antemano, «ella se anticipó», tal como Jesús lo dijo. Era la única oportunidad que tendría. Cuán consolador debió de haber sido esto para Jesús. De todos los amigos que le rodeaban en ese momento, sólo esta mujer tuvo la suficiente sensibilidad de corazón para entender lo que estaba sucediendo. Nada hay más consolador para nosotros que el que se nos entienda lo que estamos tratando de hacer. Nada hay más frustrante para nosotros que el que no se nos entienda lo que estamos tratando de hacer. Cuánto debió de haber ministrado María a Jesús por medio de este comprensivo acto.

  • Por último, la quinta verdad es que lo que ella hizo era memorable. Esto habla de su pertinencia.

Según el versículo 9, esto fue lo que dijo Jesús: «De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella». Hoy, dos mil años después, estamos cumpliendo estas mismas palabras cuando hablamos acerca del amoroso acto de María de Betania, acto que llevó a cabo cuando ungió la cabeza de nuestro Señor.

Creo que muchos hemos confundido con hacer buenas obras para Dios que hacer obras con cariño para Dios. María la hizo con cariño ¿Por qué? Porque para ella Jesús era alguien a quien amar y no alguien para quien obrar.

A veces somos como aquella historia que decía: “Si un carpintero fabrica una silla para un rico extraño, tal vez la haga bien; pero si la hace para su hija, la hará con cariño. La diferencia entre la primera y la segunda obra es muy grande; y también es mucha la diferencia entre las dos sillas, aunque después de todo sólo el carpintero y su hija la puedan ver. Haga lo que Dios quiere que haga esta semana con cariño para El y no importa que otros no noten la diferencia. Es decir, hagamos las cosas con amor para Dios, de tal manera que Dios diga que lo que hemos hecho por Él es una obra hermosa…

[1] http://www.biblecourses.com/Spanish/sp_lessons/SP_200302_03.pdf

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