“…entre el discípulo armado y el discípulo amado…”


 

 

juan y pedro corriendo

Estaba leyendo Juan 18:15 y me preguntaba de porque será que la manera en que repetimos las historias bíblicas conocidas, muchas veces pasan por alto cosas nuevas que El Espíritu Santo quiere enseñar. Siempre que predicamos de historias muy familiares, repetimos lo mismo que supuestamente está de acuerdo con la interpretación global de la cosmovisión evangélica tradicional. Lo hacemos con las historias, como Jonás, David y Goliat, el hijo pródigo. No hay variación, simplemente seguimos repitiendo y repitiendo el consenso eclesial y pastoral de determinadas historias. Creo que una persona a la que constantemente le “damos palo” y a cada instante estigmatizamos es Pedro. Uno de los incidentes más repetidos y enseñados es lo relacionado con su negación. Lo acusamos de cobarde, de falto de valor. Sin embargo a mí me parece que la negación de Pedro más que un acto guiado por la cobardía, es un acto guiado por la osadía. Es decir, Pedro fue desarmado por Jesús no sólo por haberle quitado la espada, sino porque al quitarle esa arma lo dejaba sin la herramienta que le daba la seguridad de cumplir su palabra de defender a Jesús hasta el último momento. Jesús no quería ni la cobardía ni la osadía al ejecutar sus planes. Lo que él quería era pastoría, es decir que Pedro se dejará pastorear y aprendiera a pastorear los proyectos de Dios.

Sin embargo debido a esta desilusión con Cristo, Pedro ahora es desarmado y ya no sabe cómo seguir a Jesús y ni siquiera como defenderlo, así que ante la perturbación y la perplejidad Pedro lo único que se le ocurre es seguir a Jesús de lejos. Pero insisto, que ese seguimiento de lejos no se debe a cobardía, sino que se debe ante el desconcierto de un Jesús que lo ha desarmado. Ahora es un Pedro vulnerable, que ya no sabe qué hacer. Creo que todos podremos pasar alguna vez por los zapatos de Pedro. Has jurado lealtad a Cristo, lo has acompañado hasta la última consecuencia y has usado tus armas para defenderlo y ahora resulta, que Jesús lejos de felicitarte por eso, no sólo te para en seco, te quita tus herramientas y seguridades y simplemente te deja desnudo y vulnerable. Incluso hasta parece simplemente que Jesús está más interesado en ayudar a los malos que no lo siguen (Malco y su oreja) que a aquellos que si lo siguen. ¿Y qué te queda? Simplemente alejarte herido  y ocultarte en las sombras. Aún sigues a Jesús, te sigue simpatizando…no lo entiendes…así que lo sigues… pero de lejos, porque de cerca duele mucho y sales confundido. Lo sé…he estado en esa senda muchas veces…

La historia del discípulo armado…

Este discípulo armado ahora tendrá que entrar en un proceso de restauración… ¿Cómo lo hace Jesús? Simplemente le envía un…gallo…

La Biblia habla de muchos “gallos” diferentes que despertaron a la gente. Para Adán y Eva, era la voz de Dios mientras caminaba en el jardín. Para David, era un amigo diciendo: “¡Tú eres el hombre!” Para Jonás, fueron unas vacaciones no deseadas en el vientre de un pez. Para el hijo pródigo, fue el hambre en el barro y la suciedad de un cerdito. Puede ser casi cualquier cosa. Sea lo que sea, el gallo canta; Todo el peso de una conciencia acusadora nos presiona, gritando: “Culpable, culpable!” Entonces reaccionamos, llorando, “¿Qué hemos hecho? ¿Cómo podríamos haber hecho esto? ¿Cómo podríamos habernos permitido llegar tan lejos de Dios? “Cuando el gallo canta, es hora de tres respuestas. Mismas que Pedro tuvo.

  • Primero es un tiempo de recordar…

¿Qué debe recordar? Recuerda eso Dios te ama -como Jesús amó a los discípulos, así como habló de su dispersión. Recuerda Las buenas nuevas del evangelio y todo lo que implica, como Jesús habló de su muerte y resurrección a los discípulos. Recuerda que Dios te puede perdonar si vuelves. Eso estaba implícito en todo lo que  Jesús dijo. El fracaso no es fatal; Caer no es el final a menos que lo permitamos. Un tiempo para el arrepentimiento.

  • Segundo, cuando el gallo canta, es hora de arrepentirse…

“Y él salió, y lloró amargamente” (V. 75b). Pedro no guardó ninguna amargura contra Jesús. . . O contra los líderes del pueblo. . . o contra la economía. . . O contra la situación mundial. . . O cómo se trataba a los pescadores. Cuando el gallo canta, no es una hora feliz. Es posible que podamos ser tentados con  lanzarle al gallo u poco de maíz para silenciarlo. Usted puede incluso ser tentado a torcer su cuello. En la providencia de Dios, sin embargo, estos “cantos del gallo” son dados para despertarnos, para ayudarnos a ver la enormidad de nuestra rebelión. Por lo tanto, cuando el gallo canta,  es para romper nuestros corazones, causando arrepentimiento y decimos: “Dios, hemos pecado. Te hemos negado en pensamiento, palabra y acción, Pero con tu ayuda, ¡lo haremos mejor! “Un tiempo para la renovación  Tercero, cuando el gallo canta, es hora de renovarse.

Podría preguntarse, “¿Cómo sabes eso? Las lágrimas de Pedro indicaban un verdadero arrepentimiento y no mero remordimiento? “La respuesta se ve en las acciones posteriores de Pedro. Jesús le dio a Pedro otra oportunidad, y él se  aprovechó de ella. Cuando Jesús les dijo a los discípulos que  se dispersarían, Él también les dijo que se levantaría de los muertos y se reuniría con ellos en Galilea, allí según el registro de Juan (Capítulo 21) Pedro fue confrontado con el número 3 otra vez. Sólo que en esta ocasión fue para su beneficio y restauración…y esta es la historia del discípulo armado…pero ¿qué del discípulo amado?

La historia del discípulo amado…

La segunda historia tiene que ver con la frase “Y este discípulo era conocido del sumo sacerdote”. Lo primero que debemos determinar es ¿quién era este discípulo? ¿Y porque Juan no nos dice su nombre? Algunos establecen que este no era Juan, el discípulo amado. Ya que si lo fuera no podría haber entrado con tan facilidad en un lugar dónde ser seguidor de Jesús era hostil. Me parece más normal y apegado a la manera de narrar de Juan, que el discípulo anónimo es precisamente él. Este tipo de metodología siempre la ha usado en su evangelio, cuando se refiere a él como “el discípulo que amaba Jesús”. Así que no tenemos por qué dudar que era el mismo Juan manteniéndose anónimo en la historia. Lo curioso del caso es que Juan es el único que identifica a Pedro con nombre mientras tanto que las otras tres narraciones del evangelio (Mateo, Marcos, Lucas) omiten el nombre.  Sugiero que en realidad era Juan el discípulo de Jesús por las evidencias antes expuestas. Sin embargo al pensar en esta conclusión, resaltan múltiples preguntas con respecto a la fidelidad de Juan. Y es aquí dónde pienso que Pedro es vulnerado con sus actos, sin embargo Juan no. Y a mi criterio Juan también tiene sus bemoles espirituales. Hay tres cosas que veo en Juan aquí con respecto a su espiritualidad. Primero, veo  anonimato. Si era una técnica literaria no lo sé, pero me pregunto así como describe a Pedro con lo de Malco ¿Por qué no dice el nombre directamente? ¿A qué se debía ese temor y esa omisión del nombre? ¿Por qué no identifica plenamente quién es este discípulo? Ese anonimato lo que hace es describir más un concepto (discípulo) pero no compromiso. Habla de nominación y no de definición. Es decir si reconoce que es discípulo (nominación) pero no está dispuesto a decirnos quién es y a identificarlo quién es (definición). Ahora recuerde que este anonimato se da en el contexto de palacio, en un ambiente político cargado de hombres fuertes y poderosos políticamente hablando. ¿Por qué se diluye Juan en ese ambiente? Este tipo de negación a veces siento que es más peligrosa que la negación de Pedro. Es más sutil y menos escandalosa, pero en fin es una negación. Segundo veo, trato  Un comentarista agrega que la palabra “gnostos” para describir la palabra en castellano “conocido”, en la LXX se refiere a un amigo íntimo. Eso significa que si había una relación cercana con el Sumo Sacerdote[1] Ahora ¿cómo Juan a estas alturas podía tener un buen trato con el Sumo Sacerdote? ¿Cómo podía desplazarse libremente en la casa del máximo enemigo de Jesús? Muchos podrían decir que Juan lo hace para poder estar cerca de su maestro. Sin embargo la pregunta que viene a mi mente es ¿no es mejor seguir a Jesús en su ejemplo que verlo de lejos con su influencia? Es obvio que Juan al igual que Pedro están siguiendo a Jesús de lejos. ¿Cómo  muchos creyentes sentirse a gusto en un lugar donde Cristo es juzgado? ¿Cómo pueden convivir en un mundo de políticos sin ser contracultura y ser cuestionados por su integridad? ¿Cómo no sabía Caifás que Juan era íntimo seguidor de Jesús? Juan nos ejemplifica a aquellos creyentes que se mueven en círculos influyentes y tienen “conocidos poderosos” y se codean con ellos, les sacan favores, pero simplemente no han sido identificados con los valores del reino. Son creyentes que pueden vivir bien en la política y ser amigos con los corruptos, sin ni siquiera decir que están en contra de sus corrupciones. Muchos de ellos juegan a la política del buen amigo y vecino que el del vecino incómodo que alumbra a Jesús en medio de un mundo tan corrupto. De hecho por medio de sus “conectes” pueden beneficiar a otros cristianos, tal como Juan lo hizo al poder dejar entrar a Pedro en ese lugar. Sin embargo eso no les exime de su responsabilidad de ser contracultura en esos ambientes. Tercero veo, insensato. Para acabar, en esta escena hay algo que me parece intrigante y es la relación de ese discípulo con la casa del Sumo Sacerdote. Por un lado, parece tener una relación de confianza con sus criados y, de hecho, el Evangelio de Juan es el único que nos dice el nombre del criado al que Pedro cortó una oreja (y también el único que identifica a Pedro como el agresor, pues los sinópticos lo mantienen en el anonimato) y, en la tercera negación, identifica a uno de los criados como pariente de la víctima de Pedro. Pero, ¿y con el Sumo Sacerdote? Sin embargo es obvio que la forma en que Juan maneja la situación,  es bastante rara. Sin embargo queda en pie la idea acerca de que ¿Cómo se conocían Juan y el Sumo Sacerdote Caifás? Debemos recordar que Juan venía de una familia acaudalada. Digo esto porque Juan incluso tenía sirvientes. Eso significa que bien pudo haberse codeado con personalidades de su sociedad. Sin embargo, como podría haber disfrazado su condición de seguidor de Jesús ante la hostilidad de Caifás? Pienso que viviendo de una manera enfrente de él y de otra detrás de él.  Por otro lado porque Juan apela a su conecte en esa casa sabiendo que Caifás era enemigo de su amado maestro. ¿Cómo se puede ser amigo de Caifás y amado de Jesús? Es una buena pregunta. Según parece, el discípulo entró con Jesús, pero no permaneció con él durante todo el interrogatorio sino que enseguida fue expulsado, siendo entonces cuando intervino para que pasase Pedro. A lo mejor eso pasó, espero que eso haya sido.

El punto aquí es que tanto Pedro como Juan de alguna manera ambos siguieron a Jesús de lejos y ambos con sus actitudes también lo negaron. ¿No sería por esa razón que Juan seguía a Pedro cuando le hablaba Jesús en Juan 21? Al fin y al cabo la restauración de Pedro fue de una forma pero la restauración de Juan de otra.

En la vida cristiana podemos oscilar entre el discípulo armado y el discípulo amado. Son dos formas que pueden dañar nuestra relación con Dios. A veces somos más críticos con los discípulos armados por lo escandalosos de sus faltas y más bondadosos con los “discípulos amados”. Creo que cualquiera que sea nuestra posición, hemos sido llamados a seguir a Jesús plenamente no con cobardía u osadía como Pedro ni con diplomacia y aristocracia  como Juan. Dios quiere que le sigamos con valentía, ya que vivimos en un mundo dónde seguir a Jesús de lejos es una de las prácticas más comunes de los creyentes hoy día.

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[1]https://books.google.com.sv/books?id=gQHE7GwSOGIC&pg=PA1202&lpg=PA1202&dq=quien+era+el+discipulo+conocido+del+sumo+sacerdote&source=bl&ots=swi1LxwDdL&sig=hj9QzCzJ1oDYK_jklVGDMPEVWZo&hl=es-419&sa=X&ved=0ahUKEwiKqNvblcPQAhUF8CYKHe04ABQQ6AEISzAJ#v=onepage&q=quien%20era%20el%20discipulo%20conocido%20del%20sumo%20sacerdote&f=false

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

Un comentario sobre ““…entre el discípulo armado y el discípulo amado…””

  1. Felicito al hermano que levanta los temas y la forma que le da vida a pasajes muy conocidos. Lo aliento a seguir de esta manera, hoy se necesita mucho.

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