“…Tráiganme una moneda…”


denario

En días recientes se ha desencadenado en mi país El Salvador una serie de capturas de ex-funcionarios y ex –presidentes. La razón según ellos es por haber robado cantidades gigantescas de dinero. Al ex–presidente Elías Saca se le atribuye haber desfalcado las arcas del Estado con un monto aproximado de 223 millones de dólares. Y a sus colegas una cantidad mucho más grande tanto en sobornos como en desvíos de fondos por beneficios otorgados a empresas privadas. Y la lista continúa. Al ex–presidente Mauricio Funes también la justicia lo está persiguiendo por enriquecerse con dinero del estado. Sólo que él está prófugo y asilado en el país de Nicaragua. Un artículo dice sobre Mauricio Funes que “…la sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia  habla sobre los gastos que Mauricio Funes hacía cuando era presidente de El Salvador revela detalles sobre un estilo de vida en el que los lujos eran parte del menú. Los gastos en una tarjeta de crédito del Banco Agrícola reflejan, por ejemplo, que Funes podía gastarse 7,000 dólares en zapatos en una sola compra o 5,900 dólares en perfumes, también con un solo pase del plástico. Cuando juró como presidente de la república, el 1 de junio de 2009, Funes dijo: “Evitar el error significa no hacer lo que algunos ya hicieron en este país…ser complacientes con la corrupción.”[1]

Lo que implica que el poder va de la mano junto con el dinero. Es obvio que el dinero es parte fundamental de la vida. La gente corre en sus vidas tras la plata, ya que ella por lo menos a corto plazo brinda seguridad y alguna que otra satisfacción. Y es que el tema del dinero no escapa a ninguna área de la vida social de un país. De hecho ni siquiera  el ámbito religioso  está libre de ese amor a lo material y a los lujos. No voy a perder el tiempo en establecer una lista de los pastores más ricos del mundo, pero una cosa es cierta un buen porcentaje de los que están en el ministerio están allí por lo que obtienen y si pueden enriquecerse. También es cierto decir que hay un porcentaje (mínimo diría yo) que está por un llamado y una vocación de servir a los demás  y sin dobles agendas.

Al leer Marcos 12 algo sobresalió de mi lectura y fue la frase de Jesús cuando es cuestionado por los líderes religiosos con respecto a pagar tributo a César. La frase en cuestión es “tráiganme una moneda”.

¿Qué importancia puede traer a mi vida espiritual una frase como esa?

Antes de responder debemos tener muy claro que Jesús fue un polemista. Los evangelios lo representan continuamente debatiendo uno u otro tema con los dirigentes del judaísmo. En la última visita que el Señor hizo a Jerusalén durante aquella culminante y mortal semana de Su vida, Él confrontó a las diferentes autoridades de la zona: La autoridad de las religiones falsas, la autoridad del estado, la autoridad del razonamiento humano. En cada una de estas confrontaciones, Jesús le hizo frente al tema central de todos los tiempos, a la interrogante fundamental de la vida de toda persona:¿Quién tiene la autoridad suprema para el gobierno de la vida? ¿A quién deben obedecer los hombres? ¿Honramos la autoridad de los hombres o la autoridad de Dios?

Todo debate sobre religión gira en torno a estos temas centrales. Las anteriores son las interrogantes que afloran en cualquier conversación acerca de Dios, de Cristo, de la Biblia o de la otra vida. En el contexto del pasaje hay por lo menos tres cuestionamientos, y tres afirmaciones de parte de Jesús.

Por ejemplo en los vrs. 11:27-12:12 encontramos un cuestionamiento sobre la autoridad divina. ¿De dónde viene la autoridad? sería la pregunta implicada. Ante lo anterior Jesús nos muestra una lección para todos nosotros. El mensaje es que la autoridad del hombre siempre está limitada, y que nunca se puede igualar con la soberanía y la autoridad de Dios en los asuntos de los hombres. Las religiones falsas serán todas derribadas al final.

Un segundo cuestionamiento aparece en los vrs. 12:13-17 y tiene que ver con la autoridad del estado. ¿Hasta dónde llega su autoridad? Sería la pregunta implicada. Y la respuesta sería que el estado no puede legislar a quién adoramos, quién gobierna nuestra conciencia ni quién constituye la máxima autoridad en nuestras vidas. Hemos de dar a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios. Hay ciertas cosas que con todo derecho le pertenecen a César, pero los asuntos trascendentales de la vida le pertenecen únicamente a Dios.

El tercer cuestionamiento procede de los vrs. 18-27. Y tiene que ver con la autoridad humana. ¿Hasta dónde es capaz la autoridad? Sería la pregunta que se desprende de este cuestionamiento. La respuesta de Jesús  que  los hombres que desechan las Escrituras y  se encierran en un estrecho ámbito de la vida cuyos límites están definidos por lo que pueden ver, percibir, pesar, medir y verificar por medio de sus propios sentidos. Esta es la debilidad mortal de lo que llamamos mente científica. Para Jesús el cristianismo auténtico es cristianismo sobrenatural. No es una ética dócil e inofensiva que consista en unos pocos principios morales adornados con una pizca de religión. Es la religión de la resurrección, una vida vivida por el poder de Dios, el poder que levantó a Cristo de entre los muertos, y que un día nos levantará a nosotros.

Este es el  ambiente de la frase que quiero que discutamos.  De todos es conocida la trampa que le ponen a Jesús con respecto a los impuestos. Jesús conoce la hipocresía de sus interrogadores y elude hábilmente su emboscada así que les devuelve la trampa. Y es que les sorprende pidiéndoles una moneda que no posee. Y he aquí mi pregunta ¿Por qué no tiene ni siquiera una moneda propia Jesús? ¿Su economía era tan miserable que no andaba ni siquiera una moneda en la bolsa? La verdad que esto contrasta con la manera que medimos el éxito hoy de un pastor o de un ministerio. Se supone que los ministerios de éxito no son tan “acabados” sino por el contrario son de lo más próspero. ¿Qué tipo de efectividad ministerial se puede desarrollar con las bolsas vacías? Y es que los líderes religiosos han de buscarse entre los bolsillos, preguntándose ¿qué pretende? Ahora debemos recordar que este impuesto se pagaba con un denario de plata. En el tiempo de Jesús probablemente era un denario de Tiberio.[2]

En el mundo antiguo las monedas se utilizaban para fines propagandísticos y esta moneda en concreto llevaba una imagen del emperador y proclamaba la ideología romana. En el anverso de la moneda llevaba la efigie del emperador y la inscripción decía: “Tiberius Ceasar Divi Augusti filius Augustus” (Tiberio César,  Augusto Hijo del Divino Augusto)[3] Algunos historiadores dicen que el reverso había una figura femenina sentada en un trono, con una corona y una lanza invertida en la mano derecha y una rama de palma o de olivo en la izquierda. La inscripción decía: “Pontifex  Maximus” (“Sumo Sacerdote”). La mujer puede ser una sacerdotisa o Livia la esposa de Augusto y madre de Tiberio y la moneda proclamaba la pax Romana que había puesto a todo el mundo bajo su yugo. Era de hecho un ídolo portátil que promulgaba la ideología pagana. Normalmente, los  dos grupos que lanzan la pregunta no tenían nada que ver con los demás. Eran polos opuestos. Se odiaban unos a otros. Sin embargo, ellos se unieron para el objetivo común de destruir a Jesús. Hacen una alianza muy incómoda aquí, y les diré por qué. Los fariseos y Herodianos eran dos sectas que coexistieron en la tierra de Israel con una clase de relación incómoda. Los fariseos eran los más religiosos, los herodianos eran los menos religiosos. Los fariseos estaban más preocupados con la Ley de Dios. Los herodianos estaban más preocupados por la Ley de Roma. Los fariseos eran más devotos a Israel. Los herodianos eran los más devotos de César. Los fariseos eran intensamente religiosos. Los herodianos eran intensamente políticos. Esencialmente, los fariseos odiaban a los herodianos, habían vendido su alma. Eran aduladores de Roma. Los fariseos los despreciaban.  El Sanedrín no puede hacer tropezar a Jesús en su capacidad oficial, por lo que ahora recurren a la guerra de guerrillas. La palabra “trampa” utilizada por Marcos tiene connotaciones de búsqueda violenta. La idea es algo así como la caza de un tigre en la que  un hombre cavando un pozo,  pone  puntas afiladas en el fondo para que el tigre se caiga y sea empalado.  Ellos no están jugando aquí,   en realidad es un grave ataque contra Jesús.  Una vez que hemos planteado bien el contexto histórico como temático retomemos la frase y encontremos a lo menos cuatro  cosas que expone el asunto de la moneda. La moneda que toma Jesús:

En primer lugar expone aproximación  ideológica.

En el vrs. 13 vemos el enfoque en la expresión “entonces”. Es como si fuera una ráfaga de fuego. Un acontecimiento tras otro.  Nos sorprende ver esta alianza entre fariseos y herodianos; grupos polarizados pero unidos en el odio común de Cristo. Cada uno tenía sus propias razones para querer eliminar a Jesús. El tributo al cual se refiere este pasaje era un impuesto “per cápita” que, después de la deposición de Arquelao (6 d.C.), el procurador cobraba a todo varón adulto de Judea, e iba directamente al tesoro imperial. Es fácil entender por qué a los judíos devotos les era chocante tener que pagar tal impuesto. Mientras ellos amaban la libertad, la moneda que se usaba para pagar llevaba la imagen del emperador, quien se atribuía carácter divino y pretendía tener autoridad suprema no sólo en asuntos políticos sino también en los espirituales[4].Además, la moneda  recordaba a los judíos que eran una nación vasalla.

Así que aquí tenemos la perspectiva de Cristo y la perspectiva de los líderes religiosos. La perspectiva de Jesús estriba en que él no tiene una moneda y ellos sí. Los oponentes enseñan la moneda y Jesús les pregunta cuál es la imagen que lleva impresa. Cuando le responden del César, Jesús puede responder la pregunta. Las monedas del César le pertenecen a él. Y puesto que no tienen reparos en hacer negocios con el dinero del César, más les vale pagar sus impuestos. El hecho que puedan mostrar la moneda, permite que Jesús muestre de manera implícita que no tienen reparos en llevar al templo de Dios una imagen del César y un emblema de su poder mundano y su pretensión de deidad. Esto los hace parecer necios e impíos. Por el mero hecho de poseer una moneda ya están pagando una forma de tributo al César.

En segundo lugar expone una agenda metodológica.

(13b) El dinero es algo que tiene su propia agenda. Es decir tiene sus planes ocultos,  engaños. Ellos están usando engaños tratando de atraparlo con sus propias palabras. Observe que aunque ellos critican el tema de los impuestos en público y su trampa tiene que ver con quedar bien ante la gente, en lo interior en lo secreto ellos ya usan la moneda que tanto cuestionan. Por otro lado esa agenda no es solamente contradictoria sino también embriagadora.  Observe como ellos utilizan la adulación. (14)La Adulación de ellos está permeada por  palabras de alabanza insincera.  Intentan parecer como si fueran inocentes buscadores de la verdad. Ellos dan la apariencia de ser los estudiantes de un Maestro muy respetado.

En tercer lugar expone actitud   antagónica.

El vrs.  14b. Muestra que es un ataque letal; planteado en forma de pregunta. No tienen el valor o la integridad de estar al frente y declarar su verdadera intención; el pago de este impuesto llegó a ser un símbolo de su sometimiento al gobierno romano; la cantidad no era tan odiosa.  Era el principio del asunto el que se ponía bajo su piel. Ya hemos hablado que la intención no es de aprender e ilustrar al pueblo, sino simplemente quieren poner una trampa a quién odian tanto. Una cosa bastante preocupante en el texto es el hecho de la combinación “fariseos y herodianos” tiene que ver con una nueva generación de religiosos.  Mateo 22:16, que es un pasaje paralelo, señala que el comité que le enviaron a Jesús estaba formado no por los dirigentes veteranos sino por los discípulos más jóvenes de estos grupos. Marcos no niega esto. Sólo se trata de un pequeño detalle que, bajo la dirección del Espíritu Santo, Mateo dejó anotado. Según Lucas estos hombres eran “espías”. Lo que demuestra que era una nueva generación de religiosos. ¿Será que nosotros estaremos levantando también una generación de jóvenes religiosos más que cristianos? Me temo que sí.

Finalmente,

En cuarto lugar expone una acción teológica.

Jesús establece una superioridad entre el César y Dios. En los vrs. 15-16 encontramos la respuesta de Jesús. Y es que él sabe exactamente de qué se trata este juego. Jesús claramente insinúa que debemos dar al César impío lo que pertenece al César. El hecho de darle al César no le da carta blanca. Jesús no se está limitando a equilibrar esta afirmación cuando les pide que den a Dios lo que es de Dios. Dios es el Señor del Emperador. Es posible que se le deba al César aquello que posee su imagen y nombre, es decir dinero. Del mismo modo  a Dios   se le debe también aquello que lleva su imagen. Puesto que hemos sido creados a la imagen de Dios llevamos su nombre como hijos suyos, le debemos nuestro ser. Lo que le  debemos a Dios, queda claro en la respuesta de Jesús a cierto maestro de la ley: amarlo con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza.  El resultado final es que nadie  superar la profundidad de las palabras de Jesús. La gente siguió sorprendiéndose.

La respuesta de Jesús y la ilustración nos deja como la gente de su tiempo “sorprendidos” (vrs. 17).  Tres cosas sorprendentes nos dejan esta reflexión…

Primero es sorprendente la integridad de Jesús… el simplemente no permite que sea cuestionado, y la manera en que responde es con autoridad de su vida. Lo que cuenta no es cuantas monedas tienes en la bolsa sino cuanta autoridad te respalda con una vida agradable a Dios.

Segundo es sorprendente la humildad de Jesús…me encanta el hecho de que preste una moneda y no le de ningún reparo el enseñar a los demás que no tiene ni un cinco ni siquiera para ilustrar su punto teológico. Lo que cuenta es la profundidad de tu experiencia con Dios, es decir la parte intangible para  impactar la vida es superior a la parte tangible. Muchos creen que la iglesia debe ser tan visible y tan poderosa en recursos porque de esa manera van a impactar más. Algunos creen que levantando un imperio financiero y mediático serán de mayor impacto.

Tercero es sorprendente la habilidad  de Jesús…la pregunta que le presentaban a Jesús era una artimaña muy astuta. Si respondía afirmativamente, estaría  contrariando a muchos judíos devotos y patriotas; pero una contestación negativa le expondría a la acusación de rebeldía contra el gobierno romano. (cf. Lucas 20:20; 23:2). La pregunta que le hacían, después de una introducción de palabras almibaradas, sonaba como una petición piadosa para obtener orientación sobre qué decidir en cuanto a un difícil problema ético, pero su verdadera intención era la destrucción de Jesús. No nos sorprende que Jesús, totalmente conocedor de su deshonestidad, les llame “hipócritas” (Mateo 22:18). “¿Por qué”, dice Jesús, “me tentáis?” (Véase sobre Mr. 1:13). La acción de ellos era diabólica. En tanto que fingían inocencia, pensaban que habían atraído a su enemigo a la trampa de la cual, según ellos, no habría forma de escapar. Jesús no pierde su estabilidad ante la disyuntiva. Siempre tiene el control de la situación.  Si bien es cierto que la muestra de carencia de moneda a parte de la limitación de Jesús es obvio que mostraba otra lección. Jesús deseaba que la moneda saliera de los bolsillos de sus adversarios, para hacerles sentir el hecho de que ellos mismos usaban este tipo de dinero; que ellos se beneficiaban con su uso, y que en consecuencia habían aceptado las obligaciones resultantes. No esperaban esta clase de respuesta. Jesús había respondido a la pregunta de forma franca y valiente. La respuesta significa: Sí, hay que pagar el tributo. Debe haber una adecuada retribución por los beneficios que se disfrutan. Pero aunque el emperador debe recibir lo debido, no debe recibir más que esto; es decir, no debe recibir el honor divino que reclama. Al mismo tiempo, Dios debe recibir toda la gloria y el honor. Sinceramente, ¿quién podría censurar esta respuesta? Nadie, por cierto. Nuestra habilidad y eficacia como cristianos o líderes cristianos estriba en no tener ningún compromiso con el mundo sino simplemente con Dios.

Poder. ¿No es eso lo que su vida y la mía necesitan?  Así es pero no el poder de una moneda. No el poder de la capacidad económica o de los bienes materiales. No nos da poder el sustento material. Podemos usarlo e incluso cuestionarlo como lo hizo Jesús. Lo que necesitamos es poder para vencer la tentación, poder para hacerles frente a las dificultades de la vida, poder para mantenernos a flote cuando el mundo se viene abajo, poder para llegar a ser la clase de persona que Dios se propuso que fuéramos al crearnos. Tal poder es prometido a los que confían en Dios, aceptan lo que Él dice, obedecen el evangelio de Su Hijo, y se esfuerzan por vivir como Él manda. Es una idea asombrosa, pero es verdadera.

[1]http://revistafactum.com/los-salvatore-ferragamo-del-presidente-funes/

[2] Garland, David E. Comentarios Bíblicos con Aplicación NVI: Marcos. Ed. VIDA, Miami, Fla. 2014. Pág. 1626

[3] Ibíd.

[4] http://www.biblecourses.com/Spanish/sp_lessons/SP_200301_11.pdf

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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