“…Quítate de ahí…”


monte

Este día tuve un encuentro con un grupo de alumnos que me rogaron si era posible que una maestra se retirara ya de su labor docente. Al parecer estos chicos consideran que esta maestra ya no está apta para dar clase a jóvenes. ¿Cuándo uno se da cuenta de que debe salir de escena? ¿Cuándo un maestro evidencia síntomas de que ya debe retirarse?  ¿Un pastor? Lo más triste de este tópico no es  si uno se dé cuenta de que debe retirarse y hacerlo voluntariamente sino que no se dé cuenta y lo retiren forzosamente. Pienso que uno de los indicadores de cuando algo o alguien deben retirarse es cuando ha perdido el propósito original por el que existe. Sin embargo creo que una cosa más dramática debe ser cuando el que lo retira a uno es Dios. ¿Qué pasa cuando Dios declara que uno ya no sirve y uno ni siquiera se ha dado cuenta? ¿Cuándo pasa eso? ¿Quién es el candidato para eso?

En el pasaje de Marcos 11:20-25  Dios nos muestra a lo menos cuatro experiencias que nos haría bien tenerlas en cuenta a la hora de evaluar nuestro enfoque espiritual. Son señales que evalúan si realmente Dios se agrada de nosotros  y de lo que hacemos para El.

 En primer lugar pienso en lo que llamaremos la experiencia  histórica. El texto establece que  pasó el día y a la mañana siguiente cuando Jesús y los discípulos regresaron por el camino del día anterior, la higuera se había marchitado. Me llama la atención que se usa dos verbos. “Vieron” y se “acordó. Me parece bastante interesante el hecho de que la higuera no se marchitara inmediatamente a la Palabra de Jesús. De hecho es importante notar que en realidad Jesús no dijo que se marchitara, sino simplemente que nadie comiera fruto de ella. Lo que viene a implicar que si uno no da fruto, y Dios se desagrada de hecho la consecuencia lógica es morirse marchito. Puede ser que aunque Jesús decretara la maldición, los discípulos no vieron nada significativo externamente. Es más la higuera todavía tuvo un plazo de 24 horas para seguir luciendo igual. Sin embargo ya había comenzado su aniquilación. La experiencia histórica nos debería llevar a agudizar nuestra visión y nuestra memoria. El texto dice que “vieron” y asociaron con lo que había acontecido el día anterior.  Este es un llamado a tener una visión histórica y una memoria histórica en términos de lo que producimos para Dios. El problema de la iglesia institucional es que se ha quedado sin memoria histórica. El hecho de hacer memoria de los acontecimientos ocurrido en un determinado lugar, nos lleva a pensar, sentir y hacer algo desde nuestros roles que ejercemos en el tejido social de un barrio, nación, pueblo o grupo religioso. En nuestro caso, como pueblo evangélico latinoamericano, tenemos un gran número de ejemplos de personajes que hicieron memoria de su propia historia para cambiarla o mantener la doctrina de su propio grupo cristiano: Bautista, Presbiteriano, Pentecostal. ¿Qué importancia tiene la memoria en la construcción de una nueva historia cristiana? El recordar el pasado nos lleva a un proceso de enseñanza – aprendizaje, donde una persona trata de aprender y comprender a un grupo social religioso determinado, en nuestro caso evangélico cristiano. La importancia fundamental del recuerdo radica en su poder para definir la identidad y la conducta del grupo evangélico.  Un autor, agrega: “La memoria tiene efectos actuales y determina la relación con el futuro. Recordar es necesario[1]”. Un ejemplo, es la reforma de la iglesia católica propuesta por el monje Martín Lutero de romper el muro del condicionamiento de la fe a una iglesia católica romana. Este rompimiento se debió a la memoria del evangelio que hizo que la gente volviera a recordar las enseñanzas de Jesús, recordar que el ser humano es justificado por la fe en Cristo. Lutero como enviado por Dios, luchó por este verdadero evangelio, que ser salvo no dependía de ningún grupo religioso, en este caso de la iglesia católica romana, sino de la fe puesta en Jesús, este fue su caballito de batalla, que logró separar la iglesia católica romana a una iglesia católica alemana como una verdadera institución que velaba por el verdadero evangelio y normas enseñadas por Jesús. Haciendo memoria histórica de nuestros principios bíblicos, doctrinales y teológicos nos permitirá levantar una voz de alerta de lo que estamos dejando de lado, si miramos nuestras iglesias, los creyentes jóvenes, adultos y viejos, vemos que los valores se han perdido, hemos dejado de lado nuestros valores y principios escriturales, en especial como pueblo escogido por Dios, que se encuentra en Su Palabra. En ella encontramos testimonios de hombres y mujeres que defendieron a muerte las enseñanzas de Jesús.

En segundo lugar esta la experiencia Cristológica. Pedro inmediatamente  se dirige a Jesús. Le reporta que lo decretado por él se había cumplido. Me parece  interesante que la memoria histórica nos motive a un reencuentro con Cristo, su autoridad y sus hechos portentosos. Hacer memoria nos llevará a reflexionar sobre nuestro caminar con Cristo, y evaluar nuestra cosmovisión denominacional con  que comulgamos y hacer un pare para mirar que hemos dejado a un lado que desestime la grandeza de Cristo y su centralidad en nuestras  opciones evangélicas espirituales. Como sucede con muchas  iglesias  históricas  cuya cosmovisión está que mezclada de paganismo  con doctrina cristiana, sin una base bíblica que justifique tal acto. Sucede también cuando tratamos en algunas iglesias enseñar ciertos textos bíblicos en clave homosexual, con el objetivo de justificar su orientación sexual como algo normal, cosa que contradice la Biblia y la historia misma del cristianismo desde su génesis.
Pedro recuerda su caminar vespertino del día anterior con Cristo. Y ahora lo trae a referencia, sorprendido y lleno de temor declara que el Jesús que sigue en el camino es un Jesús de autoridad y poder. Es mi opinión que el gran porcentaje de nuestras iglesias en América Latina han engrandecido la estructura y las tradiciones y han minimizado la persona de Cristo.

En tercer lugar está la experiencia kairológica.

Me temo que muchas veces hemos generalizado la afirmación de Jesús: “Si alguno le dice a este monte…” y la hemos convertido en un proverbio que aplicamos a las tareas o situaciones difíciles…”la fe puede mover montañas”. Pero específicamente en Marcos 11 Jesús no habla de “montes” en general, sino específicamente de “este monte” y sospecho que en el contexto de Marcos es muy probable que esté haciendo referencia al monte del templo, el monte de Sión. Contrariamente a las expectativas, el monte de la Casa del Señor no sería exaltado (Isaías 2:2, Miqueas 4:1) sino arrojado al mar donde se ahogaron los demonios que infestaron los cerdos y sería arrojados los que hacen tropezar a los pequeños. A pesar de su inmenso poder y santidad, el templo sería destruido…el templo no sería ya el punto focal de la presencia de Dios y su pueblo. El ya no puede estar confinado a un lugar específico, igual que Jesús no puede ser retenido en la tumba. Y es que el pueblo de Dios puede funcionar sin un espacio santo o sin funcionarios ceremoniales. El lugar santo está dondequiera que los discípulos prediquen el evangelio de Jesús y dondequiera que se reúna su pueblo.

La mayoría de los judíos consideraban que el templo era un lugar en el que la oración era especialmente efectiva. En cambio Jesús asegura a sus discípulos con la maldición de la higuera que la efectividad de la oración no tiene nada que ver con templos y sacrificios. Cuando muere en la cruz el acceso a Dios queda abierto para cada ser humano, su muerte crea una nueva casa de oración un templo no hecho de manos que no tendrá barreras ni limitaciones. Por esa razón Jesús concluye su explicación con la promesa: “cuando estén orando, si tienen algo contra alguien, perdónenlo para que también su Padre que está en los cielos les perdone a usted sus pecados…nuestra relación con Dios se basa sólo en la fe y en el perdón. Vea la argumentación y lógica de este texto que Jesús expone. Si ahora podemos desatar el poder de Dios por la fe y encontrar el perdón por medio de la oración y espíritu perdonador, el culto del templo ha sido superado y una casa de oración que se ha convertido en cueva de maleantes no es más útil que una higuera seca. Ahora el poder Dios está al alcance de todos los que creen que este puede obtenerse aparte del templo, incluido los gentiles. El templo con su sacerdocio, sacrificios e impuestos no es ya el lugar de la presencia de Dios donde las personas se encuentran con Dios y los pecados son perdonados y de hecho históricamente cuando Marcos escribe su evangelio, el templo se encuentra en Jerusalén sitiada por las tropas romanas o ha sido ya destruido. Marcos quiere transmitir a sus lectores que el hecho de que los altares hayan sido destruidos no afecta la espiritualidad realizada por medio de la expiación de Jesucristo. Eso significa grandes cambios en la espiritualidad del tiempo de los discípulos.  Era un tiempo (kairos) de cambio y oportunidad de progreso.

El problema es que la iglesia hoy por hoy insistió en regresar a ese esquema que Jesús deshecho. Una espiritualidad nuevamente centrada en el templo, en las ceremonias y los profesionales de esa ceremonia. ¿Será necesario que Dios queme nuestros templos para que volvamos a un caminar más cercano con Jesús?

La verdad es que estamos llegando un momento en el cuál muchos podremos cumplir la palabra de Jesús “quítate de ahí y tírate a la mar” con esta nueva generación que rechaza la espiritualidad centrada en el templo.

Por eso hacer memoria histórica nos permitirá construir un futuro por las nuevas generaciones consagradas al Dios de la vida, donde los valores y los principios que nos diferencia entre grupos evangélicos de “sana doctrina” de las “doctrinas Light”, sigan siendo caballito de batalla y defensa de nuestras creencias cristianas basada en la Palabra de Dios y por ende, debemos respetar al otro. Pero, este otro esta llamado a respetar nuestra postura, nuestra vereda del enfrente, que a pesar que dialoguemos somos diferentes, porque esa diferencia surge desde que ellos determinaron cambiar el sentido normal del verdadero evangelio enseñado por Jesús. Si alguien no se ajusta a las normas mínimas del evangelio enseñado por Jesús, sea considerado un anticristo y anatema, porque conociéndolo no quiere ajustarse, decide entregarse a pasiones profana, etc.

Creo que hemos llegado al momento de que muchos hoy debemos ejercer la fe para “decir al monte de la iglesia institucional” que se quite y se eche en el mar…sin embargo pagaremos un alto precio por desafiar semejante monte…pero de eso se trata la fe y de de tener fe como Dios lo manda…en cierto sentido seremos como los alumnos de este día que me preguntaron cuando se retiraría la maestra…la pregunta en el aire sería ¿cuándo retiraremos este cristianismo alienante y empresarial que agobia a muchos hoy?

[1] http://luiseduardocantero.blogspot.com/search/label/%C2%BFQUE%20IMPORTANCIA%20TIENE%20LA%20MEMORIA%20HISTORICA%20EN%20LA%20CONSTRUCCION%20DE%20UNA%20NUEVA%20HISTORIA%20CRISTIANA%20EVANGELICA%3F

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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