“…Y observándolo todo…salió…”


Un estudio devela que en Estados Unidos 31% de la población deja de asistir a la iglesia, y 10% de los que acuden están pensando en irse. De acuerdo con información reseñada por Charisma News, un estudio  mostró que en Estados Unidos el 31% de la población adulta, unos 65 millones de personas, que asiste regularmente a una iglesia, acaba abandonándola. Asimismo, este porcentaje (31%) sería el mismo que la cantidad de personas que aún pertenecen a una iglesia local. La investigación también concluyó que más del 10% de los adultos que asisten a la iglesia están pensando en irse. Entre las principales razones por las que la gente justifica desertar de la iglesia están:

  1. – La iglesia es muy crítica.
  2. – La burocracia de la iglesia es “asfixiante”.
  3. – No me gusta el estilo de predicación (como habla).
  4. – La iglesia no fue el lugar donde se encontraron con Dios.
  5. – La iglesia tomó una posición política. Ellos no estaban de acuerdo.

Las conclusiones del investigador fueron publicadas hace poco en un informe titulado: “Éxodo de religiosos cansados”. El doctor afirma: “Las personas que están saliendo de la iglesia en masa no son sólo los cristianos que decidieron dejarla por capricho. Desde hace algún tiempo han estado involucrados, personas que ocuparon posiciones de liderazgo. Pero cuando se van, sus relaciones resultan ser difíciles de reemplazar”.[1]

En esta porción del evangelio de Marcos encontré algunas cosas que me llamaron mucho la atención.  Es importante esclarecer que Jesús acaba de pasar por la  entrada triunfal,  y ahora se dirige al templo. Hace algunos años  (3 para ser exactos) había hecho la primera limpieza de ese templo.  Ahora nuevamente al final de su ministerio lo vuelve hacer.  Rápidamente volvió a ensuciarse y perder el sentido de su existencia este templo.

Sin embargo en esta narración hay varias cosas que me intrigan de parte de Jesús. Era obvio  que Jesús  por alguna razón estaba desilusionado con ese templo y esa religión que decide mejor alejarse del centro de la religiosidad judía. Es como si el mismo Jesucristo pasara por el proceso de muchas personas que hoy simplemente abandonan la iglesia porque han visto que no llenan sus expectativas. Observe el proceso que Jesús pasó para alejarse del templo y de Jerusalén.

La primera cosa que vemos por parte de Jesús es  su ubicación.  Entró a Jerusalén. Implica que Jesús estaba en el mismo centro de la voluntad de Dios. Sabía exactamente cuál era su propósito, su misión y destino en la vida. Es posible estar en el centro de la voluntad de Dios y sin embargo estar divorciado con muchos aspectos de esa voluntad.  Una vez más el tema de Jerusalén sobresale en la vida de Jesús. Para El Señor el lugar es símbolo de muerte y de contradicción. Es el lugar hostil para su vida. Sin embargo ese contexto  en el que vive será precisamente el mismo contexto que acabará con él pero de donde surgirá la vida.  Vivimos etapas de Jerusalén. La ubicación desarrollaba su espiritualidad. El problema de la espiritualidad de muchos es que se basa en otras fuentes de revelación y no proceden de la revelación de Dios. Debemos promover una espiritualidad que aprenda a discernir lo que Dios quiere y lo que Dios manda.  Una segunda cosa que vemos por parte de Jesús es su disposición. Observe que el texto dice “fue al templo”.  Jesús no va a tomar decisiones de alejarse de esa religiosidad sino antes ha participado y ha hecho intentos para tener un acercamiento a las expresiones de esa espiritualidad. Es decir Jesús da reiteradas oportunidades a la institución religiosa. Era obvio que aunque no encajaba en ella,  intentó en múltiples oportunidades ser parte de ese templo. Pero Jesús no encajaba en ese templo por la simple razón que había perdido su propósito. La disposición  desarrolla credibilidad. Simplemente no rechazamos algo sin haberlo experimentado. No podemos desechar las cosas sin haber hecho nuestro mejor esfuerzo.  Muchas personas simplemente  condenan el sistema religioso sin haber puesto de su parte, sin haber intentado hacer algo mejor por lo que cuestionan.  Una tercera cosa que vemos por parte de Jesús es  evaluación.  Note que el pasaje dice: “después de observarlo todo”. Eso implica que su proceso de evaluación tiene elementos que lo hacen tomar decisiones basado en la sabiduría y no en la reacción.  Tres elementos tuvo la evaluación de Jesús: Primero es una evaluación procesada. La expresión “después” establece que se tomó el tiempo para estar reposado, tranquilo y estable para evaluar. Segundo es una evaluación planeada.  La palabra “observar” es muy particular en este pasaje. La expresión es “periblepo” que se puede traducir mirar alrededor con detenimiento y premeditación.  Tercero es  una evaluación privada. Dice que observó todo. No sólo un área sino incluyó todos los elementos para tomar una decisión sabia y permanente. La evaluación desarrolla en mi vida seguridad. Porque he tomado la decisión basado en evidencias y análisis seguros. No sólo somos reactivos sino que somos proactivos en la vida espiritual.

 Una cuarta cosa que vemos por parte de Jesús es  transición.  El pasaje continua diciendo “como ya era tarde”. En realidad el pasaje puede traducirse  “la caída de la tarde”. En griego la palabra es “opcios” de donde podes derivar la palabra “ocio”. Según el diccionario el  ocio es el tiempo libre de una persona. Se trata de la cesación del trabajo o de la total omisión de la actividad obligatoria.[2] Uno se puede preguntar porque razón Jesús no toma la decisión de limpiar el templo en ese mismo instante. En realidad Jesús no hace ninguna acción porque no es el momento oportuno.  En este tipo de experiencias, hay grandes períodos en el cambio de la espiritualidad en la cual pasaremos por tiempos que pareciera ser que obligatoriamente ha cesado todo tipo de actividad. Son tiempos como si entráramos en hibernación. Sin embargo son tiempos necesarios para el fortalecimiento de nuestro peregrinaje en el Camino de la fe.  La transición desarrolla estabilidad.

Una quinta cosa,  que vemos por parte de Jesús es renovación.  Es importante resaltar que el texto termina diciendo: “salió para Betania con los doce.” Observe que Jesús decide dejar el templo, pues ya no se sentía bien, pero en un peregrinaje espiritual superior al que está dejando. Si el no encaja en el modelo de Jerusalén, entonces va alimentar el modelo de Betania. Esa renovación nos lleva a un reencuentro con los orígenes de la fe dinámica y sencilla. La renovación desarrolla  realidad.  Cuando el templo de Dios en Jerusalén se tornó en una cáscara sin contenido, en un árbol lleno de hojas, pero sin fruto, nuestro Señor iba hacia el Monte de los Olivos, porque allá en Betania hallaba su reposo.  ¿Qué clase de casa era Betania, para que El Señor le encantara estar allí? Y es que hay un gran contraste entre  Betania contra Jerusalén. ¡Qué contraste! Lo primero que debemos ver en Betania es su ambiente. En Betania uno no encuentra un millón de personas, ni una historia gloriosa, y una cosa interesante los discípulos parecen diluirse allí en cuanto a su posición e importancia. Esto implica que en Betania, los puestos y posiciones no son de gran relevancia, y se debe a que la importancia y relevancia es El Señor Jesucristo así que  allí era  donde nuestro Señor podía pasar la noche, allí podía encontrar su descanso.  Ahora, lo segundo que debemos ver es que había dentro de Betania, es pocas palabras  ¿qué es Betania? La mejor descripción de Betania está en los escritos de Juan. Vamos a leer Juan capítulo 12, versículo 1-3. Aquí encontramos a Lázaro, a Marta y a María a los pies de Jesús. Pero en esta ocasión María no solamente está escuchando la palabra de Jesús, sino que está ungiendo sus pies. Para algunos de los discípulos era un desperdicio, pero entonces algo sucedió: La casa se llenó del olor del perfume. Todos en aquella casa pudieron sentir el olor del perfume. Esto es Betania. Aquí encontramos la realidad. Es el lugar donde la fragancia de adoración agrada a Jesús.  En Marcos 11:12-14 dice: «Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos.» ¿Que tiene que ver esta historia con Jerusalén y Betania? Hay alguna conexión de tal manera que los autores del evangelio decidieron ponerlo en medio de nuevo del viaje  de Betania hacia el templo en Jerusalén? Vean una cosa interesante aquí. Nuestro Señor recién había dejado Betania, por la mañana temprano. Entonces, en el camino hacia Jerusalén vio de lejos una higuera llena de hojas. Entonces fue a ver si hallaba en ella algo, porque tenía hambre. Ahora, voy a hacer una pregunta: Si nuestro Señor Jesús está en mi casa, ¿es posible que salga por la mañana con hambre? La Biblia nos dice que él salió de Betania, y Marta estaba allí. ¿Pueden imaginarse, si Marta en verdad servía al Señor, que iba a permitir que él saliera de su casa sin desayuno? ¡Imposible! Sin duda, Marta había servido desayuno al Señor. Pero entonces, ¿por qué él tenía hambre? Pienso que  quizás había salido furtivamente? Aunque el tenía hambre, su hambre es proyectada para enseñarnos una lección espiritual de que tiene que ver con hambre espiritual. Esta es una lección espiritual. Esa higuera no es una simple higuera; esa higuera representa algo. Nuestro Señor busca frutos en la higuera, pero no los encuentra. Por eso, cuando nuestro Señor vio aquella higuera llena de hojas, pero sin ningún fruto, él profirió una maldición. ¿Por qué? Porque nuestro Señor no desea pretensión. Si no hay frutos, ¿por qué hay hojas? Cuando tenemos hojas, nosotros impresionamos a las personas con ellas. Es como la historia de Israel: ellos tenían el monte del templo, y tenían un hermoso templo. Pero cuando no hay realidad, cuando solamente estamos impresionando a las personas con números, con edificaciones, entonces eso es pretensión. Y si Dios todavía ama aquel árbol, él desea que ese árbol sea honesto. Si no tiene fruto, entonces ¿por qué no se seca hasta la raíz? Sea honesto.  Dios odia la pretensión. Nosotros los cristianos no debemos mentir, pero algunas veces tenemos una apariencia externa; damos a las personas una impresión errónea. Sin embargo, la realidad no está allí. Él está buscando los frutos, está buscando la realidad. ¿Dónde está la realidad? Esto es la esencia de lo que creo hoy con relación a la iglesia. La iglesia evangélica de Latinoamérica ha perdido su realidad.

[1] http://www.elglobonews.com/por-que-las-personas-abandonan-la-iglesia/

[2] http://definicion.de/ocio/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: