¿Y nosotros que ganamos?


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Creo que la pregunta de Pedro en Marcos 10 y en Mateo 19:27 fue algo imprevista, pero me imagino que nació desde el corazón del discípulo. Pienso que  cuántas veces los discípulos hablaron del costo de seguir a Jesús y el sentir que el esfuerzo que habían hecho no servía para nada en lo que respecta a beneficios personales. La verdad es que es una pregunta que ha estado en mi mente en estos dos últimos años, creo que hubiera hecho lo mismo si hubiera estado en los zapatos de Pedro. Tengo ya 36 años de haber entrado en el ministerio.  Y prácticamente he renunciado a muchas cosas no sólo materiales sino que también emocionales. Y para ser honesto, lejos de prosperar económicamente, estoy más en bancarrota que cuando empecé todo este rollo del ministerio. Creo que aunque la pregunta tiene trasfondo de retribución material, también tiene un tinte ministerial. Es una pregunta que se plantea sobre el hecho de ¿que gano con ministrar personas? Por años he enseñado la biblia, y la inmensa mayoría no puso en práctica lo que enseñé. (Por lo menos lo visible que he podido percibir). He tratado de ayudar a muchos hermanos, y he conseguido más enemigos dentro de las iglesias que fuera de ella. He tratado de hacer ver que Dios debe ser el primer lugar en la vida de los creyentes, y cada vez más una inmensa mayoría no tiene ese interés y vive su vida alejado de Él. He renunciado a salarios mayores y a posiciones dentro de iglesias “estables financieramente”   y he pasado hambre, carencias, muchos días (ya perdí la cuenta) sin un centavo en la bolsa (¡literalmente¡) Haciendo grandes esfuerzos en poder completar el mes para lograr subsistir. He renunciado a recibir salario de parte de la iglesia para no ser gravoso a esa iglesia, y he sido abandonado, exigido, olvidado pero demandado en cuanto a  ministrarlos. Hermanos que han prometido el sol, la luna y el mundo diciendo que me van ayudar económicamente para que en unos cuantos meses abandonen sus promesas y olviden su “disposición de ayudar”. Gente que se ausenta de la iglesia molesta y uno sin saber porque. Personas a los que has servido y luego se van hablando de ti y te denigran y hacen que las demás personas crean los rumores dispersados por ellos.

Días en los cuáles Dios parece ausente, y no unos cuantos, años,  muchos años en donde Dios ha desaparecido de la escena. Un Dios al que no se encuentra, pero debes seguir sirviendo, un Dios que parece más interesado en prosperar a otros y ayudarles. El camino de la vida es cuesta arriba, no hay momentos de descanso, ni bajadas, ni valles en donde poder reposar. Sólo cuesta arriba.

Me imagino que la vida de muchos podrá ser igual, pero muchos no tratan de seguir a Jesús, y por  eso se podría argumentar que le pasa algo parecido. Pero cuando por seguirlo tienes todo lo anterior creo que la pregunta de Pedro es tan relevante e importante.  ¿Qué se gana con dejar todo por Jesús? Y Jesús responde…y ¡vaya como responde!

¿Qué hay en ella para nosotros?

En el pasaje hay por lo menos cuatro cosas o revelaciones que nos enseña lo que ganamos con servir a Dios.

La primera cosa revelada es la recepción de Jesús. Si observamos, la pregunta pudo interpretarse como algo carnal y ofensivo para Jesús. Pero si notamos al contrario de que Dios recriminara a Pedro o al grupo por una pregunta tan “materialista”, Jesús se toma el tiempo para responderla. Me imagino que Dios permite que preguntemos. No se enoja con una pregunta como esa. Y es que en realidad debe haber algo que nos recompense por lo que hemos dejado por el Señor.

La  segunda cosa revelada es la reafirmación  de Jesús.  Jesucristo habla con seguridad y establece que hay dos cosas que debieron motivar dejar todo y que son las plataformas por las cuáles las personas ganarán algo. Observe el binomio “mi causa y el evangelio”. ¿A qué se refiere la palabra heneke que el griego usa para causa? Es interesante que la dimensión inspiracional es lo que le preocupa a Jesús, por eso se le llama causa. Es identificarse plenamente con el modelo de Cristo. Eso significa que nuestros valores son los del reino y las demandas éticas que implican ese reino.  La segunda cosa es no sólo el estilo de vida sino la palabra de vida. Por eso es importante que veamos que a Jesús le interesa que prediquemos el evangelio que fundamenta en su causa. Esa pureza de la Palabra de Dios que se necesita para que el ser humano sea transformado. El problema que muchas veces veo es que hay bastantes personas que han prosperado y su causa no es la de Jesús y su prédica no es la del evangelio. ¿Cómo lidiamos con eso? Es obvio que hay una prosperidad que viene de Dios y hay una prosperidad causada por el hombre.

La tercera cosa que observo es la retribución de Jesús.  Observe los números que Jesús utiliza. Él dice que recibiremos 100 veces más de lo que hayamos invertido. No dice el 100% sino cien veces más. Es decir supuestamente si yo hubiera dejado una casa por el servicio del Señor según su fórmula yo debería recibir 100 casas. ¿Pero es efectivo esto en mi vida? ¡Claro que no! De hecho no tengo ni una casa mía que haya dejado.

Hay dos implicaciones con respecto  a la retribución. La primera es cuantitativa y la segunda es cualitativa. En cuanto a lo cuantitativo observamos varias cosas. Ahora quizás la primera pregunta con respecto a esto debe ser asociada con la frase “hemos dejado” y “hayan dejado”. Esto tiene que ver con lo proporcional. Eso significa que la retribución es proporcional a lo que dejamos. Hay que hacer un inventario sobre que hemos perdido realmente por causa de Jesús.  Y si somos honestos, realmente no hemos perdido mucho, ya que seguimos con nuestras “prestaciones” humanas y nos aferramos a lo material.

Otra cosa importante tiene que ver con la pérdida de las relaciones familiares. Es tiene que ver con lo relacional. Creo que son pocos los que han sido desechados por la misma familia por causa de Jesús y del evangelio. Sin embargo parece ser que los discípulos si habían dejado todo. Lo que implica es que una entrega completa a Dios de todo, es una retribución completa de todo de parte de Dios.

Una tercera cosa tiene que ver con lo espiritual.  El texto establece que también va incluido las persecuciones. El texto establece que a pesar de que seremos retribuidos, mucho de ello será en un contexto muchas veces de prueba. La palabra “diogma” se puede traducir ser cazado como una fiera. Es decir es una persecución violenta y letal.

Así que la retribución en cuanto a lo cuantitativo tiene que ver con lo proporcional, relacional, y espiritual.

Pero también hay una retribución cualitativa. Observe que hay dos dimensiones importantes donde se promete el disfrutar lo que Dios nos va a dar. Marcos dice: “ahora en este tiempo” y luego añade en “el siglo venidero, la vida eterna”. Lo podemos dividir en el ya  y el todavía no. En cuanto al Ya. Muchos han hablado de la diferencia entre Cronos: que es un lapso de tiempo, duración de tiempo. Raíz de la palabra cronometro y sus derivados. Es decir hablamos del tiempo terrenal, que se puede medir. Dios estableció con la creación el sol, la luna y las estrellas para medir los tiempos terrenales (Génesis 1:14-18), y por eso las unidades de medida de nuestro tiempo: milenio, siglo, año, mes, día, horas, etc. Es el tiempo del hombre. Y la diferencia con Kairos que es la  medida correcta, ocasión, período definido, tiempo oportuno, tiempo favorable, momento señalado y preciso. Cronos marca cantidad, Kairos calidad, Romanos 5:6. Kairos es el tiempo oportuno y diseñado desde el cielo, dónde Dios interviene en la vida de los hombres de una manera sobrenatural y poderosa. Tiempo diseñado en el cielo, que se manifiesta en la tierra, para bendición de los hombres. Aquí debemos velar y estar preparados para los cambios de Dios, como “Cuando el maná dejó de caer”.  En el tiempo cronos de los hombres, podemos concluir a veces, que Dios se está tardando con cierta respuesta o milagro, pero Dios sabe qué, cuándo y cómo lo hace. Por ejemplo, María, la hermana de Lázaro, dijo a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto” y luego Marta la otra hermana le dijo: “Señor, hiede ya, porque lleva cuatro días”, pero Jesús dijo: “¿No te he dicho que si crees veras la gloria de Dios? Entonces los milagros o intervenciones divinas no ocurren cuando queremos o esperamos, sino en el kairos, es decir en el tiempo de Dios. Es importante notar que la palabra que Marcos usa para decir “aquí en este tiempo” se usa la palabra kairos. Lo que implica que no es una retribución del tiempo lineal (cronos) de ir adquiriendo en la línea de la vida, sino que serán momentos en los cuales Dios de su soberana voluntad tendrá a bien retribuirnos. Pero son momentos especiales diseñados por Dios. Así que el disfrute cualitativo de la promesa de Dios depende de épocas específicas controladas por Dios, en las cuáles veremos más palpable las bendiciones de Dios. Esto tiene bastante lógica, ya que Dios escoge los momentos más oportunos para bendecirnos, pues muchas veces no tenemos la madurez para manejar “los cien veces más” de Dios.

La segunda frase es “la vida eterna”. Y nos lleva al “todavía no”  La expresión “aionio zoe” nos habla de la vida después de la vida.  El reconocido escritor C. S. Lewis, en su libro titulado Mere Christianity, toma prestado del griego dos palabras para distinguir entre dos tipos de vida: Bios y Zoe. Bios se refiere a la vida que todo mundo tiene, la vida biológica que es sustentada por los alimentos, el aire, el agua, pero que invariablemente termina en la muerte. Zoe, por otra parte, es la vida espiritual, el tipo de vida que Dios da cuando nacemos de nuevo, una vida que dura para siempre. Lewis nos informa que estos dos tipos de vida no solamente son diferentes, sino que son antagonistas, se oponen la una a la otra. Bios, está centrada en el yo, mientras que Zoe está centrada en Dios y en el prójimo, en los demás.[1] Así  que es obvio que el texto se refiere a lo que obtendremos cuando estemos disfrutando de la vida zoe que Dios nos ha dado en su reino.

 Finalmente en cuarto lugar observo la recomendación de Jesús.   Es importante entonces notar que la conclusión de las evidencias de Jesús termina con una recomendación. No debemos buscar ser primero porque la consecuencia en el reino de Dios es terminar de último. Y debemos buscar los últimos porque en el reino de Dios, seremos los primeros.

Ante la pregunta de Pedro ¿Qué ganamos nosotros? Jesús establece cuatro grandes ganancias. La primera ganancia parte de la recepción de Jesús. Es una ganancia relacional. A Jesús no le molesta que preguntamos si hay alguna ganancia en servirle. Al contrario lo comprende y está dispuesto a responder nuestra inquietud. Esto hace válido preguntarle a Él. La segunda ganancia parte de la reafirmación de Jesús. Es una ganancia misional.  Debemos entender que el precio es “dejar todo” y no como una automutilación material sino por que aspiramos a un ideal más alto en la vida. Es el descubrimiento de la misión de Dios como prioridad nuestra. Por eso el énfasis en dejar todo por “mi causa y el evangelio”. Es un llamado a un modelo y a unos valores del más alto nivel. Estamos involucrados en la misión más sublime y transformadora del mundo. La tercera ganancia procede de la retribución de Jesús. Es una ganancia integral.  Esta ganancia tiene dos niveles, una cuantitativa, que implica recompensa proporcional, material y espiritual. Jesús mide con porcentajes lo que nos dará. Sin embargo debemos entender que este tipo de bendición tiene un ya y un todavía no. Es importante entender que el “ya” es controlado por el kairos de Dios y no por el cronos. Es decir no es una bendición que va a lo largo de la vida como una consecuencia lógica de nuestra dedicación a Dios sino que está sujeto a los momentos propicios que Dios tiene en nuestras vidas, en donde el manifestará las bendiciones que nos ha prometido para que las disfrutemos en esta tierra. No podemos esperar que esto se cumpla como una fórmula matemática que está sujeta automáticamente a lo que dejo y a lo que debo recibir.  Finalmente la cuarta ganancia procede de la recomendación de Jesús.  Es una ganancia final.  Es obvio que al final de la vida “Ya” viene la del “todavía no” que es la vida eterna. En ella Dios establece que los privilegios son inversos a los de este mundo. Por lo tanto es posible que las bendiciones o lo que hayamos ganado por seguir a Jesús en esta vida nos haga estar en la pirámide del poder en la parte de lo último. Pero Jesús establece que es el mejor lugar donde podemos estar, ya que en la economía final del reino los últimos serán los primeros. Eso nos ubica y nos pone en perspectiva mostrándonos que servir a Jesús y dejar todo por él tiene ganancia en este mundo y después de este mundo.

[1] http://todoelconsejodedios.org/la-vida-bios-y-la-vida-zoe/

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