“…Grandes niños…”


La segunda paradoja en este capítulo 10 es los grandes deben ser pequeños. O los adultos niños. Lo  primero el  matrimonio, luego  los niños; es  la secuencia  lógica.  A diferencia de muchos “modernos” hoy en día, los judíos de ese día  veían al niño como una bendición y no una carga, para ellos era un rico tesoro de Dios y no un “pasivo laboral” (Salmo  127- 128). No tener hijos generaba dolor y vergüenza. Era costumbre que los padres llevaran a  sus hijos a  los rabinos para recibir una bendición, así que era natural  llevar  los pequeños a Jesús. Algunos eran bebés en brazos (Lucas 18:15), otros eran jóvenes  y aún los niños capaces de caminar,  Jesús les daba la bienvenida a todos. ¿Por qué los discípulos reprendían  a la gente y trataban de mantener a los niños alejados de Jesús? (Mateo 15:23 y Marcos 6:36  muestran aparentemente la dureza de corazón de los discípulos.) Probablemente pensaron que le estaban haciendo un favor al ayudar a proteger su tiempo y conservar su fuerza. En otras palabras, ¡ellos no consideraban a los niños como alguien valioso! Su actitud era extraña, porque Jesús ya les había enseñado a recibir a los niños en su nombre y  tener cuidado de no causar ninguna ocasión de tropiezo para ellos (Marcos 9:36). Una vez más, se olvidaron de lo que Él les había enseñado.

¿Cuáles son los grandes errores que cometieron los discípulos con las nuevas generaciones y su relación con Jesús? He aquí una gran evidencia de como las generaciones mayores obstaculizan a las nuevas generaciones.

Creyeron en un Jesús excluyente.

Observe que el texto dice “que le comenzaron a llevar”…pero los discípulos los reprendían…” Los discípulos creían que el ministerio de mayor importancia y relevante era con los adultos. Es decir un Jesús para gente madura y no para infantes inmaduros. Esta mentalidad persiste en nuestras iglesias hoy. El grueso de la iglesia es para una mente adulta. Los jóvenes son un apéndice de esa mayoría a los que entretenemos con programas juveniles un día, pero de allí no hay ninguna relevancia. Y ya no digamos los niños a los cuales los entretenemos en programas superficiales en las iglesias.

Creyeron en un Jesús indiferente

Tres reacciones muy interesantes se ven en Jesús. “Dio cuenta”, “indignó” y “dijo”. Primero Jesús se da cuenta de cómo bloqueamos a las nuevas generaciones.  Segundo,  la frase “muy disgustado” es demasiado dócil en el español. Nuestro Señor realidad molestó de una forma muy fuerte. Realmente Jesús estaba muy molesto. Así que Jesús se da cuenta de nuestro trato y  también reacciona fuertemente a ese trato. Finalmente Jesús dijo una reprensión. El anunció que los niños eran el mejor ejemplo para los  adultos. Nosotros les decimos a los niños que se comporten igual que los adultos, pero Jesús les dice a los adultos que deben comportarse como niños.  ¿De qué manera los niños son un patrón? Primero en su humilde dependencia de los demás, su receptividad, su aceptación de sí mismos y su posición en la vida.  Un niño disfruta mucho, pero puede explicar muy poco. Los niños viven por fe. Por la fe aceptan su suerte, confían en los demás para su cuido. Entramos en el reino de Dios por la fe, como niños pequeños: impotentes, incapaces de salvarnos a nosotros mismos, totalmente dependiendo  de la misericordia y la gracia de Dios. Disfrutamos el reino de Dios por la fe, en la creencia de que el Padre nos ama a nosotros y va a cuidar de nuestras necesidades diarias. Sí, Dios ¡quiere que seamos infantes, pero no infantiles! Jesús tomó estos pequeños preciosos en Sus brazos amorosos y ¡qué experiencia más grata debió  haber sido!

Creyeron en un Jesús intrascendente.

La escena a continuación es muy ilustrativa. Para muchas generaciones, Jesús es irrelevante e intrascendente porque lo hacemos lejano, obstaculizado por una visión adulta. Muchas veces las nuevas generaciones son llevadas a un Jesús conceptual, sin una experiencia de sus persona, les informamos de Jesús pero no les enseñamos a experimentar a Jesús. Observe que lo que Jesús hace con ellos es más un sentido de experiencia que una clase o concepto teológico. Note lo que Jesús hace. Los abrazó. Que importante es que las nuevas generaciones sientan la aceptación de Jesús, su abrazo. El amor y el calor de su presencia. En el texto original se refiere a tomarlos en los brazos. El texto añade: “los bendecía”. La palabra “eulogeo” se refiere a que los “elogiaba”. Las nuevas generaciones no sólo deben experimentar el abrazo de Jesús, sino también deben experimentar su corazón hacia ellos. Para Jesús las nuevas generaciones son dignas de elogio, las ve con una tremenda posibilidad y potencial. Concluye el pasaje con la expresión “poniendo las manos sobre ellos”. Indistintamente de lo que era el significado tan variado de imponer manos, es obvio que Jesús los respalda, los inviste de autoridad para que puedan desarrollarse en sus propios caminos.

Mientras la generaciones adultas impiden el protagonismo de las nuevas generaciones, Jesús nos demuestra que el las aprecia, las estimula y las envía con su respaldo  y autoridad. Si viéramos a las nuevas generaciones y en especial los niños, tendríamos mejores programas para estimularlos a que sean seguidores de Jesús y experimente su presencia.

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