“…no tuvieron fuerzas…”


300px-transfiguration_raphael

Honestamente, en estos días (¿meses?) simplemente he caminado más por “coraje” que convicción. A la fecha del año ha habido eventos en mi vida en los cuales simplemente he perdido la fuerza para seguir. Y aunque hacemos el esfuerzo por salir adelante, simplemente el “dunamis” de Dios no está allí o si está, alguien lo apagó. A veces el caminar ha sido simplemente para no dejar de existir, pero la dinámica de Dios se ha alejado. Hay mucha decepción personal, mucha frustración por el país en el que vivo. La crisis económica ha sido tan severa, que prácticamente sólo logramos ingresos para vivir 15 días y el resto de días del mes, simplemente de lo que caiga y de “no arrugar la cara” se vive.  Sí ya sé…no debería decir esto…Se supone que vivo por fe y que Dios está a cargo…bla…bla.. Pero en los últimos años este tipo de fórmulas no me ha servido.  No es que no crea en la obra de Dios, ni su control. Pero simplemente en este caminar muchas veces el silencio de Dios nos desconcierta y quebranta nuestras convicciones. A veces el enemigo es tan fuerte, que simplemente “no podemos” manejarlo. Se supone que deberíamos hacerlo, pero el fracaso ha entrado en nuestra cancha y va ganando el partido.  Sin embargo a veces es bastante consolador, el pensar que muchos pasan por la experiencia  de “no pudimos”…Observe que en la narración del incidente del niño poseído por un espíritu sordo y mudo en marcos 9:26-29 , el padre se refiere al accionar de los discípulos como  “no pudieron” echarle. A.T. Robertson traduce la palabra “ischjuo” como “no tuvieron fuerza”[1]. En cambio cuando los discípulos le preguntan a Jesús, “porque no pudimos” ellos cambian la expresión por “dunamis” que es diferente a “ischjuo”. Dunamis es una palabra que se refiere a un poder innato. En ese sentido para la gente no cristiana el sacar un demonio tenía que ver con  exterioridad pero para los discípulos es un asunto de interioridad. Por eso ellos cambian el verbo. Los discípulos sentían que había algo por dentro que no había respaldado el poder que Dios les había autorizado. Los discípulos estaban muy preocupados debido a que habían notado una falta de respaldo de Dios para hacer el exorcismo. Jesús les responde “porque este género” no sale sin oración y ayuno. Mucho se ha discutido con respecto a esta expresión. ¿A qué se refiere con éste género? Todos plantean que es con respecto al tipo de demonio al que se enfrentaron. Es decir debería tener un tratamiento especial. Un buen porcentaje de eruditos  afirman que la palabra “ayuno” no aparece en el texto original. Por lo que puedo percibir, me parece más lógico que se refiera al estado de incredulidad en el cuál habían caído los discípulos. Creo que la dirección de la reprimenda va en ese camino. Si la razón era que había carencia de oración (¿ayuno?) ¿Qué era los que les había hecho descuidar su tiempo de oración? ¿Era que ellos no oraban? ¿O era que no oraban de acuerdo al nuevo mover de Dios? ¿Es decir lo hacían como judíos o lo harían como discípulos nuevos de Jesús? No estoy tan seguro que ellos no oraban, sino que  su oración no había evolucionado a la altura de la nueva dispensación que se acercaba. Hay tres palabras interesantes para oración en el NT. Una de ella  es proseuche. Esta es  la palabra Griega más comúnmente usada para “oración”. El término  se deriva de las palabras pros y euche. La palabra pros es una preposición que significa cara a cara. El Evangelio de Juan usa esta palabra cuando declara, “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios…” (Juan 1:1). La palabra “con” es tomada de la palabra pros. La idea transmitida por esta palabra es de intimidad. El Espíritu Santo nos está diciendo que el Padre y el Hijo tenían una relación íntima, cara a cara en la eternidad pasada. La segunda palabra, euche, es una palabra Griega que significa un deseo, anhelo o voto. Fue usada originalmente para describir a una persona que hace un voto a Dios debido a alguna necesidad o deseo en su vida. Este individuo haría un voto de darle algo de gran valor a Dios a cambio de una respuesta favorable a la oración. Esta palabra, proseuche, nos muestra dos cosas importantes acerca de la oración. Nos dice que la oración debiese ponernos cara a cara con Dios en una relación íntima. La oración es el vehículo para traernos a una relación íntima y cercana con Dios. Segundo, la idea de sacrificio también está asociada con la oración. Describe un altar de sacrificio y consagración en la oración donde nuestras vidas se hallan rendidas completamente a Dios. Es un lugar de decisión y rendición donde libremente hacemos votos de dar nuestras vidas a Dios a cambio de Su vida divina impartida a nosotros. Debido a que la palabra proseuche tiene que ver con este tipo de entrega, sacrificio y consagración, es obvio que Dios quiere hacer algo más que meramente bendecirnos. ¡Él quiere transformarnos! Él quiere que coloquemos nuestras vidas en Sus manos a medida que venimos ante Su trono.

Quizás la comodidad de tener a Jesús para la resolución de sus conflictos era un estorbo para que crecieran en el área de la oración y la intimidad con él. Es obvio que la presencia de Jesús los sacó del problema. Pero, Jesús no iba a estar todo el tiempo con ellos, así que les da una enseñanza para su ministerio. ¿Cómo podían orar estando Jesús presente? ¿Sería la instrucción una enseñanza anticipada cuando él ya no estuviera? ¿Qué implicaciones tiene este episodio en la vida espiritual de la iglesia o del creyente hoy? Más que un ejercicio académico quisiera simplemente sugerir pasos prácticos y a lo mejor más devocionales que otra cosa.  Quizás la primera cosa que los discípulos tenían como una forma de entender su fracaso aparece en el vrs. “entró en casa”. Aunque la batalla era recia e insistente, no pudieron averiguar que pasó en medio de la batalla. Así que lo primero que hicieron los discípulos fue un alto. Esto es lo que yo llamo una  acción de escenario. Nunca podremos reposar si seguimos constantemente haciendo cosas y por sobre todo si no paramos. A veces es necesario salir del lugar dónde hemos fallado por un momento para poder tener una perspectiva más tranquila. La acción  de escenario brinda tranquilidad. La segunda cosa que podemos tomar en cuenta es una acción de indagatorio. Los discípulos dicen que le preguntaron. A veces no tenemos el suficiente tiempo para indagar, averiguar, escudriñar el porqué de nuestros fallos. Una vida evaluada es una vida que vale la pena ser vivida. Los discípulos no se quedaron con la inquietud. Necesitaban respuestas a su fracaso y Jesús se las dio. La tercera cosa es lo que llamo una acción de auditorio. Me gusta pensar en la palabra que usa Marcos: “en privado”. Simplemente su auditorio era Jesús, y el era el que podía contestar y enderezar la senda del fracaso. Es en lo privado donde resolvemos nuestras dudas, es allí donde ganamos las batallas más fuertes. Casi no nos gusta estar en lo privado con Dios, pero es necesario porque sólo así podemos concentrarnos en la voz de Dios. Una cuarta acción es una acción revelatoria.  No es muy fácil reconocer que hemos fallado. En este mundo donde la gente nos concientiza hasta la saciedad con el asunto del éxito, pocas personas reconocen sus fracaso y buscan como avanzar a pesar de su ausencia de poder. Finalmente reciben una acción definitoria.  Jesús les revela que el secreto para poder ser efectivos y superar el fracaso y la incredulidad es la oración. Tendrían que reafirmar su cosmovisión de espiritualidad y estar listos en cada momento para batallar con el diablo y sus huestes. Pero debían llevar una vida de oración que enfrentara tales demandas.

Sea como sea Jesucristo les enseñó a que debían alejar la incredulidad de sus vidas con la oración. Era importante que ellos iniciaran una nueva forma de acercamiento a Dios, en esta nueva dispensación. Debían estar a la altura de los retos espirituales que venían por delante. Lo mismo que nosotros, hoy debemos entender que la incredulidad de los creyentes molesta y desconcierta a Dios.

Hay momentos en mi vida (más largos y numerosos) de los que he querido, en que simplemente he perdido la fuerza para seguir. He caminado por el “ischjuo” propio que por el “dunamis” de Dios. Simplemente la vida ministerial e incluso la vida cristiana es tan potente como el demonio del niño, que simplemente “no puedo” enfrentarlo. Ese sentido de derrota nos lastima y nos hace sentir inútiles en las manos de Dios. Sin embargo es obvio que Dios debe sacarnos de esa falta de fuerza con un cambio de escenario, con un espíritu indagatorio sobre lo que está pasando en mi vida, por otro lado es importante volver al principio de que nuestro auditorio es Dios. Este proceso traerá una acción revelatoria para llevarnos finalmente a una acción definitoria.

A veces quizás mi oración es como la del padre del niño…creo…ayuda mi incredulidad…esa frase me define, define mis días y mis sentimientos hoy por hoy…lo siento…

 

[1] http://www.hermanosunidosencristo.org/griego_p.htm#Poder

 

Anuncios

Un comentario sobre ““…no tuvieron fuerzas…”

Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: