“…Nunca ponga un punto donde Dios ha puesto una coma…”


“…estando yo entre los desterrados… los cielos se abrieron y contemplé visiones de Dios…”

¿Qué importancia tiene la vida cuando uno no logra lo que desea o ha llegado a lo que ha esperado o no está como deseaba estar? Creo que muchas personas a diario viven una vida por debajo de lo que esperaban. Pocos son los que alcanzan lo que deseaban. Y esto no es sólo en la vida secular sino también para la vida cristiana. ¿Ha escuchado usted esos famosos slogans sobre la vida? Por ejemplo “si la vida te da limones haz limonada”. ¿En serio? O sea que de sólido lo paso a líquido lo ácido. ¿Y eso de que me saca? Y que sí no tengo ni siquiera para azúcar. La idea es que muchos de nosotros las veces que nos enfrentamos a la desilusión, la insatisfacción  tenemos la tendencia a pensar que todo ha terminado. Difícilmente percibimos que vamos en pos de un nuevo comienzo. ¿Qué sacamos del cambio del rumbo en nuestra vida? ¿Cómo manejamos estas transiciones en nuestra vida? En la vida de Ezequiel hay tres etapas que marcan su vida. Esas etapas nunca imagino hacia donde lo llevaban. En realidad son tres etapas que tienen lucha entre sí. Creo que en la vida de las personas serán los mismos peldaños o etapas por las que Dios nos pasará. La primera etapa de Ezequiel era la etapa de presbítero. Esta es la etapa que se caracteriza por la idealización. La segunda etapa es la etapa del prisionero es la etapa de la realización. Y finalmente la etapa de profeta que es la etapa de la movilización.Creo que Dios nos pasará por esas etapas para poder entender la razón por la cual vivimos la experiencia que tenemos.

La primera etapa de Ezequiel es la etapa de sacerdote. Esta era una etapa idealización de su vida. Es importante observar que la etapa ideal de Ezequiel estribaba en que había nacido para ser sacerdote. Observe como el texto describe este punto. Dice “En el año treinta, al quinto día del mes cuarto estando yo”. ¿Qué implicaciones pueden dar estas palabras? Bueno es importante notar que un sacerdote era preparado para el sacerdocio toda la vida. Y el comenzaría a ejercer su ministerio a los 30 años. Toda la capacitación del sacerdocio comenzaba desde la forma de vestir, los ritos, observancia, aprendizaje de los otros sacerdotes.  Todo eso era preparación para su primer gran sacrificio, y el momento en que el pondría por primera vez toda esa experiencia acumulada era cuando cumplía 30 años y ofrecería su primer sacrificio. ¿Cuándo somos sacudidos en nuestra vida ideal? ¿Qué es lo que hace Dios para enseñarnos que lo que le interesa a él no es lo que a mí me gusta? Es decir ¿cómo se dio cuenta Ezequiel que ya no iba a ser sacerdote? Tres señales fueron reales para Ezequiel. Primero, momento. Dice que en el año 30 Es decir el año en que él ya estaba listo para entrar al sacerdocio. Segundo, el sentimiento. Observe que el está diciendo que incluso ya hay un sentimiento de frustración e incertidumbre. Uno lo percibe por el hecho que Ezequiel tiene datos exactos de fechas. Está experimentando un sentimiento de temor, debido a que ya se le pasó el tiempo para hacer lo que en todo momento de su vida había planeado.  Tercero, el convencimiento. Ezequiel hace una alusión al lugar donde está. ¿En dónde está Ezequiel?  No está en Jerusalén, ni en el templo ni con los judíos. Es decir todos los elementos que el necesitaba para su idealización de vida no están. De tal manera que no podrá cumplir lo que en su mente había proyectado. ¿Qué hacemos cuando estamos en un tiempo en que nos convencemos que aquellos grandes sueños y deseos que habíamos soñado ya no sucederán? Es obvio que hay frustración y desánimo.

En segundo lugar la etapa de Ezequiel como prisionero. Ezequiel va a pasar de lo ideal a lo real. Observe que el pasaje dice: “entre los desterrados junto al río Quebar…” Este pasaje demuestra que lo real es otra cosa. Después de vivir 30 años preparándose para ser sacerdote y ministrar la gloria de Dios termina en otra parte, sin imaginar que le espera.  Observe que la realización de Ezequiel ha tenido otro giro. Dios ha llevado a Ezequiel a una realidad caracterizada por tres cosas. Primero situaciones inimaginables. Observe que ahora de sacerdote ha pasado a prisionero. Él está entre los desterrados. Ya no es más el sacerdote Ezequiel, sino el prisionero Ezequiel. ¿Cómo se manejan estas situaciones inimaginables? Segundo lo lleva a relaciones impredecibles. Dice  que sus compañeros son los desterrados de Israel ¿Quiénes eran estos? ¿Qué tipo de compañía era esto? Bueno el Salmo 137 nos da una radiografía de la gente con la que estaba Ezequiel. Tercero lo lleva lugares inconcebibles. Junto al río Quebar. La expresión proviene de una raíz hebrea cuyo significado es  “el grande”). Río de Babilonia junto al cual el profeta Ezequiel tuvo varias visiones (Ez. 1:1, 3; 3:15, 23; 10: 15, 20, 22; 43:3). Tabletas cuneiformes encontradas en Nippur, provenientes del tiempo de Artajerjes I, mencionan este río con el nombre de Nâru Kabaru, “gran río”. En realidad era un canal que salía del Éufrates cerca de Babilonia y que se volvía a unir al mismo cerca de Uruk[1]Es un lugar sin templo, inhóspito y lejos de las metas de Ezequiel y de su familia y de su nación. Es un contexto de peligro y de gran tristeza nacional. No hay esperanza.

En tercer lugar está la etapa de profeta. El texto nos dice “los cielos se abrieron…y recibí  visiones de Dios… Esta es la etapa de la superación. Se debe comprender que en este momento en el cual podemos pensar que todo ha terminado, o que debemos acomodarnos a una realidad que no nos agrada e incluso una realidad en donde hemos comprendido que Dios mismo nos ha llevado, ¿cuál es nuestra esperanza? Observe como Dios usará precisamente esas circunstancias para llevarnos a una etapa de mejora y de superación e incluso movilización. Primero, vemos “los cielos abiertos”. Esto nos habla de un sentido de acceso. Ezequiel no podría ver los cielos abiertos como sacerdote, pero lo miraría como profeta. La expresión “cielos abiertos” se puede traducir “el universo visible”. Era cierto que la visión de un templo y de un sacerdocio era importante, pero tener acceso a una visión de universo era superior a una visión de sacerdote. En segundo lugar habla de “recibir visiones”. Esto se llama un sentido de suceso.La palabra visiones se puede traducir como “vidrio o espejo”. Y las visiones vienen de Elohim, que es el título que se refiere a la grandeza de Dios. Eso implica una serie de situaciones en donde se podía ver el reflejo de lo eterno y de Dios mismo. También dice que recibió “palabra y la mano de Dios reposo sobre él”. Esto se llama sentido de progreso.La expresión “recibió palabra” se puede traducir “palabra expresivamente”. Era algo vívido y majestuoso. Por otro lado dice que la mano de Dios reposó sobre él. Esto habla de aprobación y de respaldo de parte de Dios.

La verdad es que podemos resurgir desde el fondo de la frustración. Ezequiel pudo al final de su vida darse cuenta que su llamado era a ser profeta y no sacerdote. Lo entendió y lo vivió para la  gloria de Dios. Es importante entender que nunca debemos poner un punto donde Dios simplemente ha puesto una coma.

[1]http://www.wikicristiano.org/diccionario-biblico/significado/quebar/

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