“Padre malo…padre bueno…”


Hace algunos años atrás el inversionista Robert Kiyosaki, también llamado el “maestro millonario”, trató de explicar por medio de su libro “Padre rico, padre pobre” que  existe   este tipo de relación en la mentalidad de mucha gente. Es decir porqué  existen este tipo de personas (que en el libro se le relaciona con el “padre pobre”) y porque existen otras que no perciben la misma inseguridad e incomodidad cuando se habla de dinero (el “padre rico”). En su libro también nos explica, según él,  con sencillos pasos lo que hace el “padre rico” para manejar su dinero y la diferencia que hace el “padre pobre”, aunque este último como se lee en el libro, en realidad no maneja su dinero. Según Kiyosaki, hay una diferencia entre lo que enseñan los ricos a sus hijos acerca del dinero, y lo que la clase media y pobre ¡no!

El libro comienza relatando algo sobre la infancia de Robert Kiyosaki , la cual se caracterizó por el contraste de dos padres, uno que era el padre rico que aún no era rico y otro, el padre pobre que aún no era pobre, pero que ambos le infundieron enseñanzas diferentes sobre el manejo de sus vidas y sobre el dinero, es así que teniendo dos perspectivas pudo interiorizar en los pensamientos de las personas que viven en este mundo de cambio constante y cuál es la manera en que cada uno observaba las situaciones de la vida. En pocas palabras la tesis del libro es que la manera en que pensamos así tendremos dinero. El  establece: o piensas como Padre rico y haces trabajar tu dinero para ti o piensas como Padre pobre y trabajas para el dinero[1].

Aunque muchas personas lo recibieron con mucho interés (fue un best seller) en realidad en lo personal, no me llamó mucho la atención un libro que promueve una mentalidad materialista y que mide el éxito por la manera en que manejamos el dinero.

Sin embargo si es curioso el énfasis  que hace respecto a la manera en que un padre puede influir en la forma de pensar de un hijo. Creo que en este aspecto es una realidad como el pensamiento de nuestros  padres nos marca para siempre.

Recientemente estudiaba la Escritura y me detuve en una porción de la Escritura que siempre me había llamado la atención pero nunca había tomado el tiempo para estudiarla más detenidamente. Es una frase que es dejada en la palestra de la vida, y que de una manera muy sutil nos demuestra una gran verdad, o mejor dicho una gran realidad. Esta expresión viene de los mismos labios del señor Jesucristo. La cita en mención aparece en Mateo 7:11. Observe lo que dice esta frase:

“Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan” (NBD)

Pienso que esta porción de la Escritura nos habla de un binomio de Padre al estilo de Kiyosaki. Es decir “Padre malo…Padre bueno”. Es importante recalcar que mucho se ha dicho sobre ser padre. Toneladas de libros, seminarios, cursos sobre el reto de ser padre han sido escritas. Sin embargo a pesar de haber tanta información, tanta capacitación pareciera ser que no ha llegado al corazón de miles de hombres que cada día influyen de una manera no sana en la vida de sus hijos.

Por ejemplo El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en un reporte sobre el Estado Mundial de la Infancia 2011 estableció que en El Salvador, la mayor causa de desintegración familiar es la paternidad irresponsable con un 66.3%, seguido de razones migratorias y muerte con un 43%[2]. También establece que El 34% de los hogares salvadoreños es liderado por mujeres. El Salvador se encuentra entre el 20% de países con mayor desigualdad en el mundo, situación que afecta el acceso a oportunidades para su desarrollo y a bienes y servicios.[3] Por otro lado es curioso observar la mentalidad latinoamericana acerca de la paternidad o maternidad. Para muchos en nuestros continentes  la maternidad se considera como un destino del cual ninguna mujer se salva, mientras que la paternidad es una opción: se puede asumir o negar. Los roles maternos y paternos que la presión social obliga a cumplir, son definidos como que la maternidad es la razón de ser en la vida de las mujeres mientras que para los hombres, la paternidad es una manera de afirmar su masculinidad. Para la mayoría de los hombres, la paternidad existe mientras existe la relación con la madre de las criaturas; una vez que el lazo afectivo entre la pareja se debilita, también se debilita el lazo afectivo y económico con sus hijos/as. En nuestros países no existen los mecanismos legales suficientes para obligar a los hombres a asumir la paternidad[4].

Ante estos detalles nos damos cuenta que el asunto de ser padre conlleva muchas responsabilidades que la mayoría de hombres no  están dispuestos a afrontar. ¿Por qué es que se falla tanto como padre? ¿Qué hay dentro de la materia prima de la paternidad que hace que echemos a perder la tremenda oportunidad de construir en una vida?

Bueno observe la expresión de Jesus: “vosotros siendo malos”. ¿Qué tal eso? No dice “siendo limitados” o “siendo humanos” o simplemente “siendo necesitados”. ¡No¡ Dice literalmente “siendo malos”. Eso significa que hay dentro de nuestra materia prima como padres que nos obliga a hacer cosas malas.

Quiero que analicemos este concepto en el marco de todo el versículo. Quiero que descubramos una realidad que muchas veces es dolorosa y la aprendemos cuando ya es demasiado tarde. Y es que si nosotros no dependemos de una fuerza externa y poderosa el destino final de nuestra paternidad será “mala”. ¿Qué verdades enseña Jesús en este texto sobre los padres?

  • En primer lugar Jesús hace una descripción de la paternidad. “Pues si vosotros”.

¿Quiénes son vosotros en este pasaje? Debemos recordar que la advertencia de Jesús está dentro del contexto de las enseñanzas  del monte. Está rodeado de gente, pero también de sus discípulos. Por otro lado el contexto inmediato determina que está dentro del tema de la oración o por lo menos de pedir a Dios por sus necesidades. En esta descripción Jesús establece tres principios. Describe una conclusión. La expresión “pues” puede traducirse como “entonces” o se puede intercambiar por “por tanto”. Esta expresión denota un resumen concluyente de una argumentación anterior. Cuando Jesús diserta sobre la oración y sobre pedir y se introduce en el tema de los padres, el al observar al ser humano en contraste con Dios concluye que nosotros somos malos. Esta conclusión nos hará por un lado preocuparnos por nuestra condición pero alegrarnos porque Dios ya lo sabe. La conclusión de Dios nos libera. Pero no sólo describe una conclusión. Sino que también describe una situación. Me llamó mucho la atención el uso que Jesús hace del pronombre vosotros. Esto implica varias revelaciones. Primero habla de que es un mal general. No es uno o unos pocos, el vosotros incluye a todos. Segundo es un mal imparcial, porque el vosotros incluye tanto a los discípulos como a los oyentes como a los no creyentes, etc. Este tipo de pronombre describe que aun siendo un seguidor de Jesucristo podemos ser víctimas de lo malo que hay en nosotros. La situación de Dios nos lacera. Es decir nos hace sentir realmente las heridas a todos. No hay excepciones, no podemos mostrar que a nosotros no nos afecta.  La tercera cosa que describe Jesús es una condición El uso del condicional “si” nos demuestra que no hay ninguna duda en nuestra condición como padres. No es que Dios tuviera duda de lo que somos capaces de hacer, al contrario Dios conoce realmente lo que somos capaces de hacer.  La condición de Dios nos lidera. Dios sabe que seguimos una tendencia mala, y que dentro de nosotros lo que mejor nos sale es hacer lo malo. Y que el mal se convierte en uno de nuestros mejores líderes. Tenemos la gran tendencia a seguir lo malo.

  • En segundo lugar Jesús hace una declaración de la Paternidad. “…siendo malos…”

El texto tiene dos cosas importantes con respecto a la declaración. Es una declaración real. Jesucristo usa el participio presente del verbo ser o estar. Este verbo por ser un participio presente denota calidad e intensidad en la acción del verbo. Pero por estar en tiempo presente refleja un estilo de vida permanente y visible. Es importante observar que la declaración no dice “vosotros haciendo” o “vosotros intentando”. No se trata de un hacer, se trata de un ser. Significa que el ser conlleva la idea de algo que nos pertenece que ya es natural en nosotros y por lo tanto es algo interno. Históricamente hubo una discusión sobre el asunto de la depravación del hombre. Tanto Agustín como Pelagio se enfrascaron en altos debates acerca del hombre, la maldad y la salvación. Las posiciones que se enfrentaron fue resumida en la famosa frase: “¿el hombre es pecador porque peca o el hombre peca porque es pecador? La primera parte de la controversia establecía que el hombre era pecador por lo que hacía y la segunda parte establecía que el hombre era pecador y como consecuencia lo demostraba pecando. La primera parte apela a lo externo y la segunda a lo interno[5]. Este pasaje demuestra que en realidad el hombre es malo, nace malo y que en su interioridad sin la regeneración de Cristo es malo. Pero en segundo lugar es una declaración legal. La palabra que Jesús utiliza aquí es la palabra “poneros”. Esta  palabra griega ponerós,  difiere de kakós, otra palabra para malo, y  que se refiere a un carácter esencialmente vil y perverso, y también de saprós, que alude a algo que es inservible y se ha corrompido, algo que se ha degenerado y ha perdido su virtud original. En cambio la palabra griega ponerós denota a alguien que es maligno de manera perniciosa y dañina, alguien que afecta a otros e influye en ellos para hacerlos malignos y despiadados. Satanás, el diablo, es esta persona maligna, en cuyo poder yace el mundo entero (v. 19). Y de hecho Juan utiliza esa descripción. ¿No es muy fuerte esta palabra? Si esto es así, estamos en serios problemas porque judicialmente hemos sido declarados malignos.  ¿Cómo podemos entonces ser buenos padres con semejantes condiciones? Estando conscientes de que somos el padre malo, pero Dios es el padre bueno.

En tercer lugar Jesús hace derivación de la Paternidad. “…sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos…” Ahora bien a pesar de los problemas que como padres podamos tener, Dios es justo al reconocer que a pesar de ser malos, muchas veces podemos hacer cosas buenas sobre todo cuando se trata de nuestros hijos. Algo bueno sale de lo malo que somos. ¿Por qué hacemos lo bueno? Primero por la inteligencia. “sabéis dar”. La expresión “sabéis” denota experiencia, intelecto, discernimiento. De alguna manera el hombre aprende a dar cosas buenasSegundo por la influencia. “dar” Sin embargo por el uso del perfecto en el texto original, se debe traducir “has sabido dar”. Esto implica que la condición de dar es puntual y no constante. Y además implica selectividad e interés al dar. El ser humano es influido por circunstancias y personas a dar. No es un dar espontáneo sin esperar recibir nada a cambio. Tercero por incidencia. Observe que hay una incidencia de las buenas dádivas. El texto establece que son cosas buenas, de buen valor y calidad. La palabra “agathos” para “buenas” demuestra una cosa muy estimada y de calidad. Sin embargo es obvio que la calidad de la cosa está supeditada a que son  para “vuestros hijos”. Es obvio que un padre busca dar lo mejor a sus hijos. Sería extraño que de lo mejor a los que no son los hijos y a los que si son sus hijos los maltrate.. En griego hay distintas palabras para designar hijo. La primera es teknion se refiere a un hijo bebé. La segunda es  teknon se refiere a un hijo que está madurando pero no está listo para asumir responsabilidades. Y la tercera se refiere a  Huios  que es alguien  está listo para asumir responsabilidades, quien ha pasado por la ceremonia de “adopción”. Es muy importante observar que la expresión para hijos aquí es “teknon”. Implica que las dádivas que el padre le da es cuando el las necesita y aún no ha madurado. Mucho  de lo que los padres damos a nuestros hijos buscan incidir en la calidad de vida de ellos. Y porque no decirle también busca incidir en el futuro de los padres cuando ya sean viejos. Los padres saben cómo dar cosas buenas a los hijos, en momentos oportunos, y con el propósito de una inversión tanto en la calidad de vida de sus hijos como en la futura calidad de vida de los padres.

En cuarto lugar Jesús hace una desvinculación de la Paternidad. “…Cuanto más vuestro Padre… Si lo anterior describe al padre malo lo que sigue a continuación describe al padre bueno. Note como Dios se desvincula totalmente de lo que es un padre terrenal.  La primera desvinculación tiene que ver con la identidad del Padre. “Cuánto más”…Jesús establece que la identidad del Padre es distinta al padre terrenal. Es superior en cuanto a su ser. Es todo bueno en contraste con el todo malo del hombre. El sabe todo, conoce todo y puede dar todo. Así es nuestro Padre. La segunda desvinculación tiene que ver con la localidad del Padre. “está en los cielos”. Nuestro Padre tiene una ubicación superior a la de un padre terrenal. Es regidor del universo por lo tanto puede controlar mejor las cosas tanto las de esta temporalidad como la de la eternidad. En tercer lugar la desvinculación del Padre tiene que ver con su capacidad.  “…dará buenas cosas a los que se lo pidan…” Para que Dios muestre su capacidad debemos entender su calidad como padre “dará buenas cosas”, es decir cosas mejores que el padre terrenal. Segundo podemos ver la afinidad. Son para aquellos que tienen una relación con Dios que se atreven a pedírselo, que tienen una saludable comunicación con su padre.

Hemos visto entonces que Jesús habla de padre malo…Padre bueno. ¿Cómo desarrollamos una paternidad saludable a la luz de este texto?

He aquí cuatro pensamientos importantes….

Primero sea realista…se padre no es algo que le nazca a uno, debe aprender a serlo. Eso significa que muchas veces no debe desanimarse porque quiera irse, o no quiera nada con los hijos…Jesús lo dijo usted es “malo” y muchas veces no es lo más saludable para sus hijos.

Segundo, sea transparente… No finja algo que no es. No utilice propaganda de las redes sociales para magnificar algo que simplemente no lo es. Aprenda a reconocer sus errores, sus limitaciones, aprenda a dialogar sobre las malas decisiones con sus hijos. Se vulnerable. Recuerde que no  es el tipo de la batalla.

Tercero, sea sensible… Debido a que usted es malo, vulnerable y va a fallar, tenga a Dios como su modelo, y haga de él su fuente de autoridad. Enséñele a su hijo a confiar en el Padre bueno y a identificarse con el padre malo. No se convierta en un ídolo para su hijo, no se enseñoree de él. Haga que su hijo tenga confianza en el Padre bueno…

Cuarto, sea sabio. Debe recordar que Dios no lo llamó a ser perfecto sino honesto con su vocación paterna. Recuerde que le dará cuentas a Dios de sus hijos, sin embargo mientras más ocupe la sabiduría de Dios mejor construirá sobre la vida de sus hijos.

Quinto, sea sensato.  Dios le manda a dar lo mejor que pueda a su hijos. Quizás no le nacerá hacerlo siempre, pero los momentos claves en la vida de sus hijos, esté presente para aportar buenas dádivas. Hay momentos en que los hijos lo necesitarán, y al final ya no lo van a necesitar. Recuerde que los hijos se van, y muchos de ellos lo ignorarán en la vejez haya dado cosas buenas o no. Sin embargo si usted pierde hijos y le son ingratos recuerde que jamás quedará huérfano porque su Padre jamás lo abandonará. Así que sea sensato como ve a sus hijos, no los vea como sus dioses, como lo mejor de este mundo, de hecho no pueden ser lo mejor de este mundo porque lo han tenido a usted que es un padre malo que puede  dar cosas buenas.

[1] https://es.scribd.com/doc/8795341/Resumen-y-Comentario-de-Padre-Rico-Padre-Pobre

[2] http://www.laprensagrafica.com/el-salvador/social/202067-el-60-de-menores-vive-en-hogares-desintegrados.html

[3] Ibíd.

[4]http://www.isdemu.gob.sv/index.php?option=com_content&view=article&catid=25%3Aavisos-ciudadano&id=577%3Apaternidad-responsable&Itemid=76&lang=es

[5] http://todopensamientocautivo.blogspot.com/2010/02/la-controversia-entre-agustin-y-pelagio.html

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