“…Millonarios de lombrices…”


ombrices

La letra de la canción de protesta decía: “…niños color de mi tierra…con sus mismas cicatrices…millonarios de lombrices…y por eso que triste viven los niños en las casas de cartón.[1]

Me llama mucho la atención la expresión “millonarios de lombrices”, ya que describe plenamente la diferencia entre lo que es rico un pobre y lo que es rico un rico.  Hablar de pobreza y de riqueza en nuestro contexto es un tema muy conocido, y por sobre todo muy polarizado. Vivimos en una nación que ha sido el resultado de una lucha precisamente entre los ricos y los pobres. Al ver esta nueva iglesia me doy cuenta que los seres humanos miden la riqueza con el criterio del valor de los bienes materiales  que una persona posee.  El criterio divino es diferente.  Se puede ser rico materialmente, y pobre delante de Dios.  También se puede ser pobre en la tierra, y rico con respecto al cielo. Y eso era precisamente el contraste entre la ciudad y la iglesia, es decir en términos económicos era enorme. La ciudad era materialmente próspera, pero espiritualmente pobre; mientras que la iglesia era materialmente pobre, pero espiritualmente próspera. Es curioso observar que esta es la carta más breve de las siete.   Es dirigida “al ángel de la iglesia en Esmirna”. Esmirna era una ciudad próspera, ubicada 56 Km. al norte de Éfeso; su nombre significa “mirra”.  Estaba ubicada sobre la costa del mar Egeo.  Durante el primer siglo, era una ciudad hermosa, con magníficos edificios públicos.   Tal era la belleza de Esmirna, que recibió el apodo de “La Dorada”.  En el primer siglo, Esmirna contaba con una población de 200,000 habitantes. Había en Esmirna, una colonia de judíos, atraídos a la ciudad por el movimiento comercial. La carta indica que ellos eran fanáticos contra la Iglesia, y que fue a manos de ellos, que los creyentes iban a sufrir mucha persecución (v.9b). No sabemos cómo llegó el evangelio a Esmirna, pero quizá fue desde la ciudad de Éfeso, donde Pablo permaneció varios años, y seguramente motivó a los hermanos a llevar el evangelio a lugares aledaños[2].

Una vez más necesitamos enfocarnos en los tres elementos importantes y repetitivos en las cartas a las iglesias. Primero, se verán LAS RAÍCES, luego se verán LOS RESULTADOS y tercero se verá EL REMEDIO.

Comencemos entonces por las RAÍCES  del problema en la iglesia (2:8-9)

Para entender qué tan ricos somos a pesar de ser pobres, debemos observar algunas raíces que nos podrían dañar tanto emocionalmente como espiritualmente. Ya que a  nadie le gusta ni la pobreza ni la carestía. Es obvio que magnificar la pobreza ante la riqueza como una cosa agradable, simplemente no es humano. En este caso la pobreza de la iglesia era un designio de Dios pero que era causado por las condiciones sociales en las que se encontraba Esmirna. Es decir una cosa es que Dios nos pruebe con la pobreza y otra cosa es que el contexto social sea el instrumento de esa prueba y por lo tanto ese contexto debe ser condenado por su actuar injusto con los necesitados y los pobres.  Había varias tensiones a ser resueltas en la iglesia de Esmirna.

La primera tensión a resolver era la relación entre la temporalidad y la eternidad. “El primero y el postrero”: Esta frase habla de la eternidad de Cristo (ver Apocalipsis 1:11). Con ella existe la identificación que Dios hace de sí mismo al dirigirse a Israel: «Así dice el Señor, el Señor Todopoderoso, rey y redentor de Israel. Yo soy el primero y el último; fuera de mí no hay otro Dios» (Isaías 44:6; 48:12; ver también 41:4). Con la expresión «el primero y el último», Jesús define su divinidad como igual en poder y autoridad a la de Dios. (A propósito, aparte de las palabras «por diez días» en el versículo 10, que son un eco de Daniel 1:12 y 14, no hay ninguna otra alusión al Antiguo Testamento en la carta a Esmirna). Al identificarse Dios de esta manera, está dando a entender que aunque la realidad o temporalidad en la que viven pueden estar primero, no lo serán cuando llegue lo postrero y viceversa. ¿Qué es más importante en la realidad histórica de una iglesia o de un hijo de Dios? Indudablemente debemos estar conscientes que la eternidad es más importante con respecto a los recursos, y debido a eso debemos invertir para la eternidad.

La segunda tensión a resolver era la relación entre probidad y prosperidad. Jesucristo se identifica con una iglesia sufriente como quien sufrió el trauma de la muerte, pero venció de manera contundente. «El que estuvo muerto y vivió» sugiere que aun cuando los creyentes pudieran sufrir muerte, vivirían de nuevo en virtud de la resurrección de Cristo (véase Juan 14: 19; A p. 1: 18; 2 Ti. 2:8). Esta frase seguramente fue muy alentadora para una iglesia que iba a pasar por mucho sufrimiento, incluyendo la muerte. Su Señor también había sufrido, muerto y resucitado. Esta descripción de Cristo animaría a la iglesia a serle fiel en medio del sufrimiento que le sobrevendría muy pronto. La frase viene de Apocalipsis 1:18. A lucha entre estos dos extremos estriba en que la adversidad es siempre parte del hijo de Dios sin embargo su destino final es de prosperidad. ¿Ahora como se plantea apocalipsis desde la perspectiva de la pobreza y riqueza en nuestros contextos sociales latinoamericanos? Se dicho que no sólo vivimos en un mundo profundamente desigual y empobrecido, sino que sabemos que cotidianamente hay seres humanos que viven con hambre y que mueren de hambre. Todos los ciudadanos del mundo somos conscientes, en menor o mayor medida, de ello y, sin embargo, continuamos con el desarrollo de nuestras vidas haciendo abstracción de estas situaciones desesperantes.[3]   En estos días ha habido un vuelco sobre las esperanzas del cambio de esa pobreza. Hace años las esperanzas estaban cifradas en los movimientos revolucionarios y su acceso al poder. Las sociedades latinoamericanas esperaban un cambio profundo con respecto a las realidades sociales y se valoraba la esperanza de que un día estos “revolucionarios” llegaran al poder, la pobreza tendría su días contados. Sin embargo es de todos sabido que lejos que la pobreza fue erradicada, apareció una nueva pobreza y una nueva casta política adinerada. Es decir las “izquierdas” han perdido credibilidad y han demostrado que una vez llegados al poder se olvidan de las razones históricas por el que lo buscaron. Eso significa que la realidad latinoamericana será siempre de pobreza y explotación. ¿Cómo ve esto Apocalipsis? Las ve desde la perspectiva de Dios y no de una manera escapista, sino desde la perspectiva triunfalista. Al final los necesitados que tengan una relación con Dios serán los ricos y herederos en el reino de Dios. ¿Y qué de la desigualdad económica entre los evangélicos? ¿A qué le podemos llamar una iglesia rica y una iglesia pobre? ¿Qué será lo más importante ante los ojos de Dios? Es obvio que Dios alaba la riqueza interna más que la externa.  Es decir debemos más ser probos que prósperos.

La tercera tensión a resolver es la relación entre adversidad y realidad (vrs. 9)  El Señor menciona 3 cosas de la Iglesia en Esmirna: Primero era una Iglesia que Padecía “tribulación” La palabra en griego es “thlipsis”, que significa literalmente “una presión”.  La palabra se usaba de pesos que se ponían sobre personas, para forzarlas a confesar algún crimen. Esta palabra se usa con frecuencia en el Nuevo Testamento para describir la experiencia del creyente en este mundo (Juan 16:33; Hechos 14:22), cuando las circunstancias de la vida parecen ser “aplastantes”, y nos causan mucho dolor emocional.  En los últimos tiempos, habrá lo que la Biblia llama “la gran tribulación” (Mat 24:21; Apocalipsis 7:14). Segundo era una Iglesia Materialmente Pobre. La palabra “pobreza” es “ptochos”, que significa “una pobreza total”.  En el idioma griego, había una palabra para describir a la persona que tenía poco dinero – era la palabra “penes” (de la cual se deriva la palabra “penuria”).  Pero “ptochos” se utilizaba para describir a una persona totalmente indigente; es decir, una persona que no tenía ningún recurso económico, y que por lo tanto corría el riesgo de morir de hambre.  Frecuentemente, tal persona tenía que ganarse la vida mendigando (ver Marcos 12:42; Lucas 14:21). Indudablemente, la pobreza material de la Iglesia estaba relacionada con su fe en Cristo. El ambiente de antagonismo hacia la fe cristiana, que evidentemente existía en Esmirna, hacía difícil que un creyente pudiera ganarse la vida, y de ahí que estuvieran económicamente destituidos[4]. El Nuevo Testamento indica que frecuentemente los hijos de Dios experimentarán pobreza material en este mundo.  Sin embargo, debemos reconocer que la pobreza material no es un factor que limita o impide la vida cristiana; más bien, muchas veces la fortalece.  En este contexto, es interesante notar que la única iglesia que ha sobrevivido hasta el día de hoy es la de Esmirna.  En realidad, muchas veces el tener abundancia de bienes materiales es un impedimento en la vida espiritual (ver Apocalipsis 3:17). A pesar de su pobreza material, Cristo dice de la iglesia: “pero tú eres rico”. Indudablemente, la riqueza a la cual el Señor se refiere era una riqueza espiritual (Santiago 2:5; Efe 1:3). Los seres humanos miden la riqueza con el criterio del valor de los bienes materiales  que una persona posee.  El criterio divino es diferente.  Se puede ser rico materialmente,  y pobre delante de Dios.  También se puede ser pobre en la tierra, y rico con respecto al cielo[5]. Tercero, era una Iglesia que Sufría a Manos de los Judíos El rechazo que Cristo experimentó a manos de los judíos, fue también la experiencia de Su Iglesia.  El libro de los Hechos indica claramente la oposición de los judíos al mensaje del evangelio. En esta carta el Señor habla de “la blasfemia de los que se dicen ser judíos…”.   La palabra “blasfemia”, en griego, significa “hablar mal de”, “calumniar”, o “vituperar”.  En castellano, el verbo “blasfemar”, siempre conlleva la idea de hablar mal de Dios; pero no es así en griego. Por lo tanto, dado a que el v.9 indica que eran judíos quienes estaban “blasfemando” (y es difícil creer que ellos literalmente estarían blasfemando a Dios), la implicancia es que la “blasfemia” era dirigida hacia la Iglesia o el Señor Jesucristo. En una forma irónica, el Señor indica que aunque las personas que estaban “blasfemando” eran literalmente judíos, ellos en realidad no podían ser considerados verdaderos judíos (ver Romanos 2:28,29),  sino “sinagoga de Satanás”. La palabra “sinagoga” significa “congregación”, y se usaba tanto del lugar físico, donde se reunían los judíos fuera de Jerusalén (Lucas 4:16), como de una asamblea de personas (ver Hechos 13:43; Santiago 2:2). Una cosa importante es el hecho de resaltar que la palabra blasfemia es una ofensa contra Dios, significa que calumniar a la iglesia se considera calumniar a Dios y por lo tanto una blasfemia. En el contexto del v.9, parece que lo que el Señor está diciendo es que los judíos que se oponían a la Iglesia en Esmirna, lejos de ser “la congregación de Dios”, eran “la congregación del Adversario”. Es interesante notar que en el año 155 d.C., cuando Policarpio fue arrestado por las autoridades romanas en Esmirna, los judíos fueron los más vocíferos en exigir su muerte[6].

En segundo lugar enfoquémonos en LOS RESULTADOS. (2:10ª)

La primera cosa que se desencadena en este momento es guerra espiritual. Esta guerra espiritual tiene varios elementos importantes que notar. Primero es una guerra diversa. La primera gran batalla es interna. En esta frase el Señor exhorta a los creyentes a dejar de temer» a pesar de los inminentes sufrimientos que les sobrevendrían. Es decir significa que ellos ya estaban con temor, pero la exhortación es que paren de temer.  El Señor nunca esconde de los suyos el costo del servicio y el testimonio cristiano (véanse Mt. 5: 10-12; 16:24, 25; Hechos 9:1 6; Fil. 1:29).  La segunda es externa. Los cristianos eran acusados de ser desleales al emperador porque adoraban al Rey Jesús. También se les acusaba de ser ateos, porque adoraban a un solo Dios, en contraste con los romanos que eran politeístas. Además se les acusaba de inmoralidad, porque celebraban ágapes o fiestas de amor cristiano a las que no se permitía la entrada de los inconversos.[7] La guerra espiritual también era intensa. Con estas palabras el Señor advierte a la Iglesia de los sufrimientos que pronto vendrán.  Juan había sufrido en Éfeso, y era de esperarse que la persecución pronto llegara también a Esmirna.   La palabra “diablo” significa “acusador” o “calumniador”.  Como lo mencioné anteriormente en las persecuciones romanas, los creyentes eran acusados de diferentes crímenes: de ser inmorales, ateos, desleales al imperio, etc.  Por todas estas acusaciones, ellos sufrían grandemente. Además de advertir a la Iglesia de los sufrimientos que pronto vendrían, el Señor también explica la razón por esto sufrimientos: En primer lugar, el Señor dice que era el Diablo mismo quien motivaba a la gente a atacar a los creyentes. En otras palabras, el sufrimiento de la Iglesia es parte de la guerra espiritual. En segundo lugar, el Señor aclara que Dios iba a permitir este tiempo de sufrimiento para probar a la Iglesia. Por lo tanto, el sufrimiento tendría un resultado positivo en  la vida de la Iglesia (ver 1 Pedro 1:6-9). Una cosa curiosa es el cambio de los nombres del Diablo y su forma de actuar en medio de dos pueblos es diferente. Observe que para los religiosos el demonio actúa como Satanás. Lo que demuestra que los contextos religiosos la mayor obra del demonio es que resistan y se opongan a la obra de Dios. Y en la segunda parte dice que es el “diablo” el que echará a los cristianos en la cárcel. La palabra Diablo es calumniador, lo que significa que detrás de cada persecución el diablo convence de mentiras a los perseguidores con respecto a los hijos de Dios y por eso son ejecutados y asesinados. Y eso continúa hoy.

El segundo resultado es prueba espiritual. «Para que seáis probados» indica el propósito de ser echados en la cárcel. El verbo «Seáis probados» (peirasthete) está en la voz pasiva y no expresa la identidad del agente que ejecuta la prueba. Sin duda, la voluntad permisiva de Dios juega un papel importante en las pruebas de los creyentes. En este caso, aunque Satanás actúa de instigador para que los cristianos sean falsamente acusados, no puede negarse que Dios de manera soberana supervisa y controla lo que ocurre. Tal como sucedió con Sadrac, Mesac y Abeg-nego en Daniel 3, debió ocurrir con los creyentes de Esmirna.

El tercer resultado es un proceso espiritual.   «Y tendréis tribulación por diez días.» Hay quienes alegorizan la expresión «diez días» y afirman que significa diez diferentes persecuciones imperiales. Debe observarse, sin embargo, que el texto no habla de diez persecuciones, sino de una sola. Además, el sustantivo «días» debe tomarse en el sentido literal. Por supuesto, la frase tampoco se refiere a la tribulación escatológica que ha de preceder a la venida de Cristo en gloria. La interpretación más sensata es la que da a la expresión «diez días» su sentido más normal. Dicha frase está en el caso genitivo de tiempo, indicando no que la persecución duraría diez días, sino que ocurriría dentro de ese espacio de tiempo. La duración no es lo importante, sino los acontecimientos que tendrían lugar dentro de ese espacio de tiempo.[8]

En tercer lugar observemos EL REMEDIO.  (2:10ª-11).

Un llamado a insistir. «Sé fiel hasta la muerte, y yo te dará la corona de la vida.» El verbo «Sé»  es el presente imperativo, voz media y sugiere la idea de continuidad: «Continúa siendo fiel (incluso) hasta el punto de la muerte (violenta). La promesa del Señor es: «Y yo te daré la corona de la vida.» El Señor se refiere a un galardón o premio. «La corona de la vida» no es la vida misma. Recuérdese que la vida eterna es un regalo de Dios que se recibe sólo mediante la fe en Jesucristo (véanse Juan 6:47; Ro. 6:23; 1 Juan 5:12). La corona de la vida parece ser el galardón que el Señor dará a todos los  creyentes que padecen martirio. La palabra «corona» (stéphanos) se refiere al collar de laurel con el que se premiaba al ganador de las competencias atléticas tan populares en Esmirna. Las competencias sugieren agonía y conflicto para los participantes. La promesa de «la corona de la vida» sugiere, además, que habrá grados de remuneración en el cielo. Cristo, como Juez y como el poderoso Conquistador de la muerte, está eminentemente calificado para otorgar tales galardones. En toda la historia de Esmirna sus ciudadanos habían sido fieles primero a los griegos y luego a los romanos. La fidelidad a Roma era una característica bien conocida del pueblo de Esmirna, pero ahora Jesús invita a estos seguidores a que le sean fieles a él. A Jesús se lo llama «el fiel» (1:5; 3:14; 19:11), y también lo es Antipas, el mártir en Pérgamo (2:13). Ahora se les pide a los santos en Esmirna que paguen el sacrificio de ser fieles hasta la muerte. En vista del plano de la ciudad de Esmirna, los comentaristas no encuentran problema en relacionar la corona de la ciudad con la corona que se promete a los fieles seguidores de Cristo. Pero las palabras de Jesús son «la corona de vida», lo cual las hace diferentes y significativas. Es probable que la expresión fuera idiomática (también se encuentra en Santiago 1:12) y puede traducirse como «la corona, es decir, plenitud de vida». Es emblemática del «gozo y felicidad más elevados y de gloria e inmortalidad». Los santos en Esmirna pagan con su vida por el testimonio de Jesús, recibirán vida imperecedera en la gloria eterna[9].

Un llamado a resistir. 2:11 La carta a la iglesia de Esmirna termina con una promesa. En primer lugar hay una llamada de exhortación, semejante a la que aparece en 2:7. La aplicación es tanto individual como colectiva. «Aquel individuo que tiene oído, oiga… », Es decir, quien esté dispuesto a prestar atención al mensaje de manera personal. «Lo que el Espíritu dice a las iglesias», o sea, no sólo a la iglesia de Esmirna, sino a todas las asambleas cristianas en general. Estamos tan acostumbrados a escuchar otras cosas menos el Espíritu Santo y lo que está diciendo. La iglesia debe ser los oídos de Dios en medio de este mundo sordo a la voz de Dios.

Un llamado a persistir. La promesa al vencedor es la siguiente: «No sufrirá daño de la segunda muerte.» La expresión «no sufrirá» es enfática. En el texto griego hay una doble negativa que generalmente se traduce al castellano como «nunca», «jamás» (véase Juan 10:28). El verbo «Sufrirá daño» es el aoristo subjuntivo, voz pasiva del verbo adikéo, que significa «actuar injustamente». Aquí significa «lesionar físicamente o hacer daño a alguien» (véase 6:6; 7:2, 3; 9:4, 10, 19; 11:5). De modo que el Señor promete al vencedor, de la manera más enfática posible, que «nunca sufrirá daño» concretamente «de la segunda muerte». Esa última expresión es también enfática y pudiera traducirse de la manera siguiente: «de la muerte, es decir, la segunda.» La Biblia habla de una muerte física o terrenal  (M t. 1 0:28) y una muerte eterna (A p. 20:6). La muerte eterna es «la segunda muerte», que significa la separación eterna entre la persona y Dios. La segunda muerte tiene lugar en el lago de fuego (A p. 20:14, 15).

Los Guaraguo hicieron famosa la canción “Las Casas de Cartón” se cantó en un tiempo que ese tipo de mensaje alimentaba el fervor revolucionario. Describía una realidad de la niñez latinoamericana. Eran niños “millonarios de lombrices”.  Sin embargo hoy los de las “Casas de Cartón” siguen cantando en las casas de la Escalón[10] y todavía hay niños millonarios de lombrices… no ha habido cambio a pesar de las promesas de estos “redentores revolucionarios”…!qué diferencia a las promesas de Dios…el ´promete que a pesar de estemos atribulados y pobres y sin esperanza llegará un día en que eso cambiará y seremos ricos para Dios y  heredaremos todas las promesa

[1] La canción es del grupo venezolano Los Guaraguo, de corte revolucionario en los años 70-80

[2] http://www.freewebs.com/predicaapocalipsis/

[3] file:///C:/Users/Pastor/Pictures/wp24.pdf

[4] Carballosa. Apocalipsis, pág. 66

[5] Ibíd.

[6] http://www.freewebs.com/predicaapocalipsis/

[7] Carballosa, Apocalipsis, pág. 66

[8] Carballosa, Apocalipsis pág. 66

[9] Kistemaker, Simón. Comentario al Nuevo Testamento. Apocalipsis. Pág. 113

[10] La colonia Escalón es una residencial de personas históricamente ricas y poderosas en el país de El Salvador. La alusión es que los guerrilleros de El Salvador ahora viven en esas casas.

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Un comentario sobre ““…Millonarios de lombrices…”

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  1. Buenas tardes hermano querido.
    La autoría de la canción es del Sr. Alí Primera, cantante venezolano.
    Aunque algunos otros cantantes o agrupaciones la interpretaron luego. Uno de ellos fueron Los Guaraguaos, Marco Antonio Solis, etc.
    El título de la de Alí Primera fue “Techos de Cartón”.
    Bendiciones Amado!!!

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