Primero el espejo y luego la ventana…


espejo y ventana

Sería bastante risible esperar que la pintura aerosol pueda  corregir el óxido. Tampoco podemos creer que una curita  quite un tumor. Nadie se puede imaginar que aplicar cera  al capó  curará la tos de un motor.  Es importante entender que si el problema está en el interior, deberás entrar allí.

Hace años aprendí algo acerca de lo anterior. Por alguna razón un amigo pastor me permitió quedarme en su casa. Estaba en uno de los barrios bastante lujosos de San Salvador. Sin embargo me advirtió que la casa estaba cuidada por sistemas de alarma modernos. Así que me instruyó como quitar la alarma, el tiempo que tenía para hacerlo o de lo contrario las alarmas sonarían  y la policía acudiría inmediatamente al lugar. Creyendo haber entendido las instrucciones esa noche llegué al lugar para pernoctar. De modo que decidí ser cuidadoso.Entré a la casa donde se encontraba la oficina, desactivé la alarma y la volví a activar para que sonara si alguno intentase entrar.Brillante, pensé.Había estado sentado en ese  escritorio sólo unos segundos cuando las sirenas chillaron.¡Alguien intenta entrar! Corrí por el pasillo hasta la alarma, la apagué, volví corriendo hasta la  oficina y marqué el número de emergencia de la policía. Luego de colgar el receptor, vino a la mente que los  ladrones podrían entrar antes de la llegada de la policía. Crucé nuevamente  el pasillo a la carrera y activé de nuevo el sistema.Cuando giré para regresar a la oficina, las sirenas volvieron a sonar. Desactivé la alarma y la reactivé.Caminé hasta una ventana para ver si llegaba la policía. Cuando lo hice, la alarma sonó por tercera vez. Espero que la policía llegue pronto, pensé al volver a desactivar y activarla alarma.Me dirigía otra vez a la oficina cuando, la alarma sonó otra vez. La desactivé e hice una pausa. En ese instante era lógico pensar que el  sistema de alarma estaba descompuesto.Volví a la  oficina para llamar a la compañía de alarmas. Qué suerte la mía,de todas, tenía que ser esta la noche que se descompusiese el sistema de alarma.Nuestro sistema de alarma detona a cada rato -le dije al hombre que contestó-. O tenemos unos ladrones decididos o un mal funcionamiento.Disgustado, tamborileé mis dedos sobre mi escritorio mientras él buscaba la cuenta.-Es posible que haya otra opción -aportó él.-¿Qué más?-¿Sabía usted que su edificio está equipado con detector de movimientos?

¡Oops! Quién se imaginaba eso.En ese instante  las luces del automóvil policial se vieron. Salí.Un poco avergonzado les dije, creo que el problema es interno, no externo.Tuvieron la amabilidad de no pedir detalles y yo estaba demasiado avergonzado paraaportarlos.

Esa noche aprendí una lección: No se puede corregir un problema interno desdeafuera.

 Pasé un buen tiempo  ocultándome de ladrones inexistentes, culpando a un sistema que no había fallado y solicitando ayuda que no precisaba. Pensé que el problema estaba allá afuera. Siempre estuvo aquí adentro.

¿Soy el único que alguna vez hace eso? ¿Soy el único que culpa de un problema internoa una fuente externa?

Déjame preguntarte ¿Las alarmas suenan en tu mundo también? Quizás no con campanas y cornetas, pero conproblemas y dolor. Su propósito es el de señalar el peligro inminente. Una rabieta es unaroja bengala. La deuda descontrolada es una luz intermitente. Una conciencia culpable esuna señal de advertencia que indica turbación interna. Relaciones heladas son carteles deanuncio que comunican cosas que van desde la negligencia al abuso.Tienes alarmas en tu vida. ¿Cómo respondes cuando suenan? Sé sincero. ¿No ha habidoalguna vez que fuiste afuera buscando una solución cuando debieras haberte dirigidoadentro?¿Alguna vez le echaste la culpa de tu condición a al Gobierno? (Si bajaran las tasas delos impuestos, mi negocio tendría éxito.) ¿Culpaste a tu familia por tu fracaso? (Mamásiempre quiso más a mi hermana.) ¿Acusaste a Dios por causa de tus problemas? (Si Él esDios, ¿por qué no sana mi matrimonio?) ¿Inculpaste a la iglesia por tu fe frágil? (Esa gentees un montón de hipócritas.)Tus circunstancias pueden serdesafiantes, pero echar las culpas no es la solución. Tampoco lo es ignorarlas. El cielo sabeque no se apagan las alarmas de la vida pretendiendo que no chillen. Pero el cielo sabetambién que es sabio mirar al espejo antes de espiar por la ventana.

Lee el consejo de Pablo: “…No tan bien adaptados a la  cultura de este mundo en la que encajamos sin ni siquiera pensar. En su lugar, fijemos nuestra  atención en Dios. El cual nos  cambió desde adentro hacia afuera. Y así fácilmente podrás  reconocer lo que quiere de ti, y responder rápidamente a ello…”  Romanos 12:2 (The Message)

En esta paráfrasis libre de Romanos 12:2 podemos observar cuatro grandes alarmas que suenan, y que deben ser apagadas desde adentro y no desde afuera. La primera alarma está descrita por la expresión  “adaptados a la cultura”.Es la alarma que tiene que ver con copiar.Según el apóstol Pablo una persona que desea solucionar sus conflictos no debe adaptarse al pensamiento popular o mediocre de las masas. En general, la cultura es una especie de tejido social que abarca las distintas formas y expresiones de una sociedad determinada. Por lo tanto, las costumbres, las prácticas, las maneras de ser, los rituales, los tipos de vestimenta y las normas de comportamiento son aspectos incluidos en la cultura[1]. Es un copiar la cultura, tal como nos viene.  Al fin y al cabo las culturas sonproducto de la creatividad humana, lo cual es una característica propia del ser humanoque refleja la imagen de Dios. Todas las culturas tienen elementos que reflejan elcarácter creativo de Dios mismo. Lo desafiante de esto para la iglesia cristiana esdeterminar cuáles son esos elementos, pero primero hay que conocerlos. Hay bastantesejemplos bíblicos de esto, tanto en la vida y ministerio de Jesús como de los apóstoles[2]. La segunda alarma tiene que ver con condenar la cultura. La expresión de “este mundo”. Tiene que ver con el hecho de que si nuestra cultura sólo procede de la perspectiva material, mundana es obvio que mucho de lo que este mundo enseña es condenable. Aunque no todo pero es importante observar que muchos de nuestros problemas provienen precisamente de una visión muy mundana.

La tercera alarma es la expresión “encajamos sin pensar”. Esta alarma tiene que ver con consumir. Observe que el texto establece que somos nosotros los que encajamos en el molde de la cultura reinante, sin ni siquiera pensar lo que estamos consumiendo. La Reina Valera utiliza la expresión “conformarse” es la palabra “sistematizo” que implica una forma de pensamiento esquemático y sistemático que nos impide pensar con los valores del Reino de Dios. Ese consumo sin reflexión puede acarrear serios problemas en nuestra vida. La cuarta  alarma tiene que ver con criticar la cultura. El pasaje establece que debemos fijar nuestra atención en Dios. La manera en que filtramos la cultura es teniendo un estándar basado en valores que van más allá de este mundo. Si tenemos la visión de Dios la crítica será saludable y genuina.

Si en mi vida están sonando las alarmas, quizás se deberá a que no hemos podido establecer una diferencia entre lo que este mundo transitorio ofrece y lo que el reino de  Dios establece. Quizás estamos copiando la cultura, consumiendo la cultura, si ni siquiera una crítica y una condena de esos valores humanos. ¿Cómo se apagan las alarmas?

Volviendo al principio antes establecido que no se puede corregir un problema interno desde afuera.

Observe las directrices de Dios. Primero debemos fijar, segundo cambiar, tercero responder.

Primero  debemos fijar nuestra atención en Dios. Esto es un asunto de mi visión. Debemos ver hacia arriba. Si nuestra vida no busca la ayuda de Dios entonces nuestra vida será demasiado horizontal sin propósito y rumbo. Segundo debemos fijar nuestra atención dentro de nosotros. Debemos ver hacia adentro. El texto nos ordena  cambiar de adentro hacia afuera. La expresión que el texto usa es “metamorfosis”. Que implica un cambio total de adentro hacia afuera.  Pero, por sobre todo escucha la explicación de Jesús: «De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios» (Juan 3:3).El cambio verdadero es un trabajo interno. Es posible que logres modificar las cosas por un día o dos con dinero y sistemas, pero el meollo del asunto es y siempre será, el asunto del corazón. Permíteme aclarar. Nuestro problema es el pecado. No las finanzas. No los presupuestos. No las prisiones atestadas ni los comerciantes de drogas. Nuestro problema e sel pecado. Estamos en rebelión contra nuestro Creador. Estamos separados de nuestro Padre. Estamos desconectados de la fuente de la vida. Un nuevo presidente o política no  corregirá eso. Sólo Dios puede resolverlo.Es por eso que la Biblia utiliza términos drásticos como conversión, arrepentimiento, y perdido y hallado. La sociedad puede renovar, pero sólo Dios transforma.Tercero debemos fijar nuestra atención afuera. Debemos ver hacia alrededor.El texto de Romanos 12:2 insiste que eso mejorará nuestro “entendimiento” (RV60) La expresión renovar en el texto es anakainosis que implica un cambio completo tanto del contenido como del envase de ese contenido. No podemos cambiar nuestro mundo alrededor sino ha habido un cambio primero en nosotros. Es como lo mencioné antes, primero debemos ver el espejo y luego la ventana. Eso nos llevará a poder estar en el mover de Dios y su voluntad.

He aquí un ejercicio práctico para poner en marcha esta verdad. La próxima vez que suenen alarmas en tu mundo, pregúntate tres cosas.1. ¿Hay en mi vida algún pecado sin confesar?

  1. ¿Hay en mi mundo algún conflicto sin resolver?
  2. ¿Hay en mi corazón alguna preocupación no rendida al Señor?

Las alarmas cumplen un propósito. Señalan un problema. A veces el problema está allá afuera. Pero con más frecuencia está aquí adentro. De modo que antes de espiar hacia afuera,echa un buen vistazo para adentro.Primero el espejo y luego la ventana.

[1]http://definicion.de/cultura/

[2] Teologiaycultura.com.ar/arch_rev/vol_14/009%20DAVID%20SUAZO%20Iglesia%20y%20cultura.pdf

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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