“…fueron también invitados…”


bodas de caná

Me parece muy curiosa esa expresión. Jesús fue a las bodas de Canaán simplemente porque lo habían invitado. (Juan 2:2) ¿Qué implicaciones posee esta acción de parte de los anfitriones? Imagínate seis hombres caminando por un estrecho camino. El dorado amanecer irrumpe a sus espaldas, haciendo que se alarguen las sombras hacia el frente. El fresco de la madrugada obliga a ceñirse firmemente las ropas. La hierba resplandece por el efecto de los diamantes de rocío. ¿Hacia dónde se dirigen? ¿Al templo para adorar? ¿A la sinagoga para enseñar? ¿A las colinas para orar? No se les ha dicho, pero cada uno tiene su idea al respecto. Y que tal si la respuesta de Jesús simplemente diría: “Vamos a un casamiento” ¿? Y es que cuando los novios hicieron la lista de invitados, incluyeron el nombre de Jesús. Y cuando Jesús se presentó con una media docena de amigos, no fue revocada la invitación. Quienquiera que fuese el anfitrión de esta fiesta estaba feliz de que Jesús estuviese presente. -Asegúrense de anotar el nombre de Jesús en la lista -quizás haya dicho-. Él verdaderamente le da vida a una fiesta. Jesús no fue invitado por ser una celebridad. Aún no lo era. La invitación no la motivó sus milagros. Todavía no había efectuado ninguno. ¿Por qué lo invitaron? Supongo que se debía a que lo querían.  ¿Gran cosa? A mí me parece que sí. Creo que es significativo que la gente común de un pequeño pueblo disfrutara de estar con Jesús. Creo que vale la pena destacar que el Todopoderoso no se comportaba de manera arrogante. El Santo no era santurrón. Aquel que todo lo sabía no era un sabelotodo. El que hizo las estrellas no tenía la cabeza metida en ellas. El que posee todo lo que hay en la tierra nunca la recorrió con altivez. Nunca. Pudo haberlo hecho. ¡Ciertamente podría haberlo hecho! ¿Me permites declarar una opinión que tal vez produzca el arqueo de una ceja? ¿Me  permites que te diga por qué pienso que fue Jesús al casamiento? Pienso que fue al casamiento para… agárrate fuerte, presta atención a lo que digo, permíteme que lo diga antes de que calientes la brea y desplumes la gallina… creo que Jesús fue al casamiento para divertirse. Considéralo. Había sido una temporada difícil. Cuarenta días en el desierto. Nada de comida ni agua. Una confrontación con el diablo. Una semana dedicada a la iniciación de  unos novatos galileos. Un cambio de trabajo. Se ha ido de casa. No ha sido fácil. Un descanso sería bienvenido. Una buena comida con buen vino acompañados de buenos amigos… pues bien, suena bastante agradable. Así que hacia allá se dirigen. Su propósito no era el de convertir el agua en vino. Eso fue un favor para sus amigos. Su propósito no era el de demostrar su poder. El anfitrión del casamiento ni siquiera supo lo que hizo Jesús. Su propósito no era el de predicar. No existe constancia de un sermón. Realmente queda sólo un motivo. Diversión. Jesús fue al casamiento porque quería a la gente, le gustaba la comida. Así que, perdónenme, diácono Polvoseco y hermana Corazontriste. Lamento arruinar su marcha fúnebre, pero Jesús era una persona amada. Y sus discípulos debieran serlo también. No hablo de libertinaje, borrachera y adulterio. No apoyo la transigencia, la grosería ni la obscenidad. Sólo soy un cruzado a favor de la libertad de disfrutar de un buen chiste, dar vida a una fiesta aburrida y apreciar una noche entretenida. Así que ¿Qué podemos aprender sobre la forma en que un cristiano se divierte? Primero, honre sus  relaciones. Jesús tenía amigos y conocidos más allá del círculo religioso que después construyó. Segundo, honre  sus decisiones  a la invitación recibida de sus amigos y conocidos. Si dice que va a llegar, llegue y haga su aparición como muestra del afecto y del cumplimiento de su palabra. Tercero, honre sus convicciones. Jesús si bien es cierto que llegó con un simple propósito para divertirse, en un momento determinado que necesitaron de sus convicciones espirituales las puso en evidencia y sirvió a los esposos de la boda. Y cuarto, honre sus acciones. Tal vez estos pensamientos te sorprendan. A mí también. Hace bastante que no tildo a Jesús de amante de fiestas. Pero lo era. ¡Sus adversarios lo acusaban de comer demasiado, beber demasiado y de andar con el tipo menos adecuado de personas! (Véase Mateo 11: 19 .) Debo confesar: Hace rato que no me acusan de divertirme demasiado. ¿Y a ti? Solíamos ser buenos para eso. ¿Qué nos ha sucedido? ¿Qué le pasó al gozo puro y a la risa sonora? ¿Será que nos atoran nuestras corbatas? ¿Será que nos dignifican nuestros diplomas? ¿Será que los bancos de iglesia nos ponen tiesos? Jesús hace el milagro un poco presionado por la madre, pero también con el propósito poder ayudar a la boda, para que no se convirtiera en un fracaso. El quería que la diversión siguiera y por eso ejecutó el milagro de las bodas de Caná. Aunque su motivación simplemente era divertirse, también combinó esa acción con acciones que le daban la gloria a  Dios. De tal manera que una fiesta se convirtió en la primera señal e inauguración del ministerio de Jesús.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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