“…Llegó pero no entró…”


juan y pedro corriendo

Hace años que viene sonando una canción mexicana llamada “el rey” del compositor José Alfredo Jiménez. Es una canción que intenta comunicar el mensaje de que una persona es lo que es no por lo que tenga o por lo que lo aprecien, sino que simplemente el existe por existir sin dar cuenta a nadie. En la primera estrofa dice: “Yo sé bien que estoy afuera…” Y sigue con su disertación sobre el hecho de que aunque alguien lo menosprecie o lo deje a un lado siempre será el rey.  No me imagino a Pedro cantando e identificándose con la letra, pero al parecer una etapa en su vida cómo hubiera sido una estrofa de esta canción. Sobre todo cuando se trata del relato de la resurrección.  Y es que ese relato , me parece muy jocoso este relato. Juan era más joven que Pedro y Pedro por ser más viejo era más lento que Juan.  En términos de desplazarse a la tumba Juan fue mucho más efectivo que el viejo pescador. Me imagino a Pedro quedándose atrás de Juan…esperando que el apóstol muchacho no fuera a terminar mal.  ¿Por qué Juan dejó atrás a Pedro? ¿Por qué no correr al ritmo del viejo líder? ¿Qué había en la mente de Juan? Es obvio que la adrenalina corría de una manera acelerada en las venas de Juan.  Sin embargo aunque Juan no necesito a Pedro para correr a su ritmo, sí lo necesitó para entrar a la tumba. ¿Por qué se detuvo allí? Ya cuando vio de cerca el desafío necesitó del viejo pescador para poder entrar. Es más allí lo espero y lo dejó que entrara primero, y después cuando ya vio seguro  entro segundo. Llegó primero…pero entró después… ¿Qué se podría aprender de esta experiencia y narración del evangelio? Primero, la experiencia cristiana siempre se comienza igualitaria. “…Corrían los dos juntos…” dice el evangelio. Lo que demuestra que tanto Pedro como Juan comenzaron la carrera juntos desde el mismo lugar. Segundo la experiencia cristiana tarde o temprano se hace solitaria. “…Pero el otro discípulo corrió más aprisa…”Es obvio que tanto Juan como Pedro corrieron juntos por algún tiempo. Sin embargo hubo un momento en que Juan decidió seguir solo sin Pedro que lo retrasaba y Pedro se quedó solo rezagado. Hay momentos en la vida en que pareciera ser que los demás nos superan, se nos adelantan y uno se queda rezagado, cansado y temeroso de que ya no podrá llegar más rápido como antes. En el caso de Juan pienso que fue una actitud bastante egoísta el dejar a un lado a Pedro, eran equipo, Pedro era su líder, habían estado juntos en grandes experiencias, pero ahora Juan traza una separación y lo abandona. Esa experiencia de superado, rezagado y agotado puede ocasionar una gran desilusión a los seguidores de Jesús.  Ya sea que vayas adelante o atrás siempre vas solo. Tercero la experiencia cristiana tarde o temprano se hace compensatoria.  “…llegó pero no entró…” La narración contempla el hecho de que aunque Juan llegó primero, simplemente se quedó afuera y contempló de lejos.  Es cierto que las nuevas generaciones podrán ser más rápidas y efectivas en cuanto al logro de metas y propósitos en la vida cristiana. Las generaciones hoy son más veloces, y su tecnología les hace llegar más rápido a los logros y las metas, sin embargo a pesar de llegar primero no pueden manejar los retos que esa rapidez les ha dado. Porque simplemente no han desarrollado del carácter para enfrentar con convicciones los desafíos generacionales que enfrentan. El pasaje dice “…que no entró…” ¿Por qué no entraría? ¿Miedo? ¿Cansancio? ¿Cautela? Me da la impresión que no lo hizo por miedo.  ¿De qué sirve llegar primero? ¿Si simplemente tu experiencia con Jesús es de lejos? Y es que eso es lo que hace la nueva generación tiene una fe rápida y efectiva pero simplemente despersonalizada de la centralidad de Jesucristo en su vida.  Así que rápida, efectiva y concreta la fe de Juan necesitará la fe del viejo, del lento, del que llega después y que es tardo  para lograr la meta deseada. Sin embargo Pedro aunque rezagado ahora es el que pasa adelante, por la despersonalización de la fe de Juan, Pedro no se conformará con ver de lejos, el se arriesgará, no tiene nada que perder, tiene las agallas para no detenerse por miedos y buscar de primera fuente a su Señor. Creo que la historia es un llamado a las generaciones anteriores, que están corriendo lentas pero seguras. Que toman decisiones basadas en las convicciones, que no escatiman el precio y el riesgo que hay que pagar para poder ver las evidencias de su fe en Jesús. Que testifican que son lentas pero seguras y efectivas. Pedro no sólo quiere ver, quiere participar y quiere experimentar de la resurrección de Jesucristo. La fe de Pedro es una fe contemplativa quiere ver, es una fe participativa  va al lugar del mover de Dios, y es una fe altamente reflexiva. El aparte de Juan que sólo ve los lienzos, Pedro ve todo el panorama completo, no sólo ve los lienzos sino el sudario. Su fe es una fe integral, no es reactiva solamente, ni emotiva sino tremendamente reflexiva.

Observe bien que cuando Juan  llega, se asoma hacia la tumba para ver, pero no entra a la tumba (v. 5). Pedro, siempre impetuoso, lo pasa y entra a la tumba, donde ve los lienzos (v. 6) “Y el sudario (griego = soudarian, lienzo facial), que había estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino envuelto en un lugar aparte” (v. 7). Algunos eruditos proponen que estos lienzos están en su lugar como si el cuerpo de Jesús de alguna manera se hubiera desmaterializado, dejando los lienzos en el lugar donde su cuerpo había estado. Sin embargo, Juan no nos dice nada de eso. En su lugar, nos dice que el soudarian está en un lugar aparte del resto de los lienzos y ha sido enrollado. Si Jesús se hubiera desmaterializado, el soudarian estaría bastante cerca del resto de los otros lienzos y no habría estado enrollado. Los lienzos sirven tres funciones en esta historia: Primero, proveen una evidencia visual de la resurrección de Jesús. El cuerpo ya no está, pero los lienzos nos recuerdan que el cuerpo de Jesús estuvo ahí.  Segundo, los lienzos proveen evidencia de que el cuerpo de Jesús no fue robado. Los salteadores de tumbas no habrían dejado atrás un lienzo de lino valioso, y ni los salteadores ni las autoridades judías hubieran tomado el tiempo para quitar los lienzos del cuerpo, retrasando así su escape e incrementando el riesgo de ser descubiertos. De hecho, la ordenada escena que Juan describe aquí no es lo que esperaríamos en la escena de un robo o un secuestro. Tercero, sirven para una función teológica. Cuando Jesús levantó a Lázaro de los muertos, Lázaro salió de la tumba todavía envuelto en los lienzos fúnebres. Jesús tuvo que mandar a los presentes que lo liberaran para que Lázaro pudiera reasumir su vida terrenal normal (11:38:44). Sin embargo, cuando Jesús salió de la tumba, lo hizo desatado, tal vez simbolizando “su resurrección a la vida del orden eterno de Dios.[1] En ese sentido Pedro al acercar se al sepulcro y al entrar en él se separa de la experiencia de Juan que sólo ha visto los lienzos de lejos. Al estar dentro su fe experimentó tres grandes dimensiones. Pedro experimentó que Jesús estuvo muerto. Por los lienzos. Es un Jesús que funciona ya que su muerte provee la expiación del pecado del mundo. Segundo Pedro experimentó que Jesús está vivo. Porque sólo él pudo quitarse esos lienzos y el sudario.  Eso le demostró que es un Jesús reacciona  con Su presencia de una manera  dinamizadora y que en medio de la cultura de muerte él puede traer vida. Y tercero es un Jesús que acciona en la historia de la humanidad, ya que él logró vencer la muerte y su promesa de vida eterna es accesible al que cree.

Finalmente la narración nos enseña que la experiencia cristiana es revolucionaria.

La generación representada en Pedro es una generación que debe volver a la fe contemplativa es decir,  que ve las evidencias del obrar de Dios en la historia de la humanidad, debe volver a una fe participativa, que no se queda estancada en los logros del pasado, que no se queda en el Gólgota con la visión de un Jesús inmóvil y sujeto a los designios del hombre sino que está en el  centro del mover de Dios, y  que participa del mover de Dios a pesar de los riesgos, que corre lento pero seguro, sabiendo que al final se encontrará con las evidencias de una fe totalmente victoriosa, dinámica enmarcada en un Jesús que no está muerto sino que al contrario está vivo. Participar del lugar dónde Dios se está moviendo es refrescar la fe en un Dios vivo, a pesar de las evidencias de muerte alrededor. Y finalmente debe ser una fe reflexiva. Que ve las evidencias, las interpreta y ve en los detalles más singulares los portentosos mensajes de la cruz de Cristo y de su poder de transformación. Observe que el texto dice que Juan una vez que Pedro entró se animó a entrar también. Y que dice el texto “vió y creyó” La versión The Voice lo pone de esta manera la frase anterior: “Y por lo que vio, la fe comenzó a funcionar muy bien en él”[2]. Eso es lo que necesitamos con esta generación representada en Juan. Que los retemos a entrar a tomar el riesgo, a dejar su fe de lejos y palpar las realidades de Jesucristo. De tal manera que ellos puedan comenzar a funcionar bien con su fe. Debemos entender que la pareja formada por Pedro y Juan, que corren al sepulcro en la mañana de aquel domingo de Pascua en la que todos parecen correr. Por un lado se  ve en el discípulo que llega antes al sepulcro la metáfora, de  la intuición de las cosas de Dios, la clarividencia de las realidades divinas. Por otro lado Pedro es el ministerio, el gobierno, ocupado en muchas cosas. En realidad es una combinación de ambas visiones las que necesitamos ya que cuando alguien se ocupa de muchas cosas, pierde la clarividencia sobre las cosas singulares como podría haber sido Juan. Pero cuando alguien se ocupa de las cosas visibles, pierde la sensibilidad para las cosas invisibles como lo pudo haber sido Pedro. Juan, que se sabe amado, que conoce los caminos del amor, que corre con impulso por estos caminos, se convierte en la metáfora  que tiene ojos penetrantes para intuir con agudeza y sugerir las cosas relacionadas con Dios.

La verdad que la letra de la canción mencionada al principio  de esta reflexión, habla de alguien que es rey a pesar de las circunstancias adversas es una historia bastante jocosa. En la canción El Rey una parte  dice lo siguiente: “…después me dijo un arriero que no hay que llegar primero pero hay que saber llegar…” Creo que es una buena descripción de lo que le pasó a Pedro.  Juan llegó primero, pero no le sirvió mucho, y luego Pedro supo cómo llegar y se encontró con que Jesús seguía siendo el Rey sobre la vida y la muerte. Este es un llamado para todos para que podamos vivir la vida cristiana en la dimensión que Pedro y Juan la vivieron.

[1] http://www.lectionary.org/EXEG-Spanish/NT/04-Juan/Juan%2020.01-18.htm

[2] https://www.biblegateway.com/passage/?search=Juan%2020&version=VOICE;TLA

 

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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