Trabajando duro…sin pescar nada


Lucas 5: 5

Hay días como estos, o quizás meses (¿años?) en donde la sensación tiene que ver con la falta de resultados a pesar de echarle ganas con todo. El gran contraste en este pasaje es “hicimos mucho” no “obtuvimos nada”. ¡Qué sensación más frustrante esta¡ Aquella en la cual cada día se te agregan más y más responsabilidades, más cargas de trabajo, más obligaciones y al final no obtienes nada de beneficio personal. ¿Por qué Dios permite eso? ¿Cómo lidiamos con la frustración de la falta de equilibrio entre lo que invertimos y lo que logramos? ¿Qué les había pasado a los discípulos? Es obvio que esa mañana fue una ocasión en la que amanecieron sin nada. Y la verdad que no hay peor sensación que esa. El hecho de que tienes trabajo, que te cansas hasta la saciedad porque no sólo haces tu trabajo sino el de muchos, y sin embargo te metes la mano en la bolsa y ¿qué encuentras? ¡Nada! Ni siquiera para comer. Lo sé, por experiencia, me ha pasado y me sigue pasando más a menudo de lo que quisiera. ¿Cómo nos sostenemos en fe ante esto? La palabra que sobresale en este pasaje y que creo que ayudó a los discípulos es la palabra “perspectiva” ¿En qué sentido este es el concepto rector? Déjeme mostrárselo. Lo primero que ayudó a los discípulos fue elevar su perspectiva. Jesús les dijo “boga mar adentro”. Como muchos dicen, la mejor forma de pescar es en la orilla sobre todo a plena luz del día. Observe que los pescadores deberían entender una cosa importante en el reino de Dios. Aunque estaban en “bancarrota”, o “quebrados económicamente” Jesús antes de ayudarles en su necesidad económica se toma tiempo para predicar desde la barca e ignorarlos en ese momento. La perspectiva  elevada define nuestras  prioridades. Esta actitud de Jesús me llamó la atención porque yo estaba pensando en mí mismo, si Jesús entra en mi barca, me gustaría que mi milagro ocurriera inmediatamente. Pero antes de hacer el milagro, Jesús se hizo cargo de las cosas espirituales del Padre. Antes de emprender la gran pesca tuvieron que escuchar las hermosas palabras de Jesús, él tenía que alimentar su alma y fortalecer su estructura espiritual.Yo aprendí una lección muy importante de este pasaje. Jesús nunca obtendrá una obra de las cosas terrenales, pero siempre en las cosas espirituales. A menudo, cuando Jesús entra en nuestras vidas, queremos que Jesús obre inmediatamente en las cosas terrenales, y no entendemos su acción, y apenas nos damos cuenta de que primero es necesario contar con una estructura para recibir las bendiciones espirituales que se han reservado para nosotros.Espere pacientemente en el Señor, porque estoy seguro de que Él ya está trabajando en su vida. (Lea Juan 5:17). Así que el principio aquí es que aunque necesitados, Jesús afirma que la predicación y la necesidad espiritual superan a la necesidad material. Así que durante un tiempo tuvieron incluso que prestar su recurso de ingreso, para “gastar tiempo” en dar a conocer a Jesús. Es con la nada, con lo vacío en donde Jesús se hará más visible y será la plataforma para que Jesús se dé a conocer. En ese sentido observemos que muchas veces donde obtenemos los recursos (la barca) Dios estará en ella usándola para la obra de su ministerio (enseñar a la multitud) a pesar de que estamos en quiebra material. Eso implica que habrá que esperar y ver que Dios usará nuestros recursos a pesar de que no tengamos mayor cosa.

En segundo lugar no sólo que hay que elevar la perspectiva sino evaluar la perspectiva. Evaluar la perspectiva define nuestras necesidades. Jesús les dice “echad vuestras redes para pescar”. Es el mismo lugar, la misma barca, el mismo lago. Pero es diferente hora, y diferente lugar. Lo curioso es que cuando lo hicieron la primera vez  lo hicieron a la hora adecuada,  y no  tuvieron resultados. Ahora que lo  van hacer a una hora no adecuada revienta  la barca de los peces. ¿Qué enseña esto? Que no se trata de mi tiempo ni mis recursos, ni mis intereses, ni siquiera de lo necesitado que estoy. Me pregunto ¿Por qué Dios no les dio los peces en la orilla sino que los hace nuevamente enfrentarse a la misma situación en la que habían fallado? Creo, que se debe que los peces eran una necesidad a corto plazo pero el experimentar el respaldo de Dios en tiempos de escasez sería una lección a largo plazo. ¿Qué era más importante en ese momento? ¿Sentir seguridad por los peces o sentir seguridad por la presencia de Jesús? Es obvio que ambos pero en orden de prioridad y de necesidad. Los discípulos era cierto que necesitaban los peces, pero eso se iba acabar. Lo que no sabían es que más que los peces necesitaban a Jesús para el futuro de su vida.

En tercer lugar no sólo hay elevar la perspectiva, o evaluar la perspectiva sino que hay que avalar la perspectiva. Evaluar la perspectiva define nuestras prioridades, elevar la perspectiva define nuestras necesidades, pero el avalar la perspectiva define nuestras realidades.

Creo que uno de los grandes problemas o frustraciones cuando se es un seguidor de Jesucristo es que hay demasiadas fantasías o mitos con respecto a esta decisión. Los evangélicos somos muy dados a la idealidad de la vida evangélica en vez de la realidad de la vida cristiana. ¿Cuáles son las realidades a las que debemos estar sometidos? ¿Cuáles son las realidades que debemos avalar según este pasaje?  La realidad de la decepción. Pedro reconoce que están en un tiempo de fracaso. Es un tiempo que no les va bien. Es un tiempo de “no tenemos nada”, es un tiempo de “trabajamos duro” y no hay nada. Pasamos por muchos momentos de decepción. La realidad de la decisión. Es un momento en el cuál no tienes nada, sigues manteniendo tu barca y aún así Dios te pide que des más. Que pongas esa barca para un fin mayor. Como una plataforma espiritual para que sirva de bendición. Y mientras mira como tu barca (trabajo, ministerio, recursos) Dios los usa grandemente para otras personas, te metes la mano en el bolsillo y  ¡sorpresa! Mientras eres de bendición para otros, mientras miras como Dios bendice a otro por medio de ti, a ¡Dios se le ha olvidado bendecirte a ti! Y es aquí dónde decidirás si seguir a Jesús vale la pena.  Es aquí donde muchas personas dan la vuelta y se alejan desilusionadas y heridas. Y la verdad que como seres humanos es lícito preguntarse eso ¿vale la pena seguir a un Jesús que bendice a otros por medio de ti pero a ti no? Bíblicamente sí aunque emocionalmente no lo sintamos. Pero seguir a Cristo no se basa en lo que sentimos sino en lo que creemos. La realidad de la devoción Observe la respuesta de Pedro a Jesús: pero si tú lo dices, echaré las redes nuevamente. (NTV) Alguien define devoción como inclinación, amor y fidelidad especiales hacia alguien o algo[1]. Así que nuestra inclinación, amor y fidelidad a Dios oscila entre dos cosas lo que sentimos o lo que creemos. Observe que Pedro primero le dice a Jesús lo que siente: “hemos trabajado duro” “hemos trabajado toda la noche” y finalmente “no hemos pescado nada”. Por lo general estas tres dimensiones son las que nos hacen sentir muchas veces miserables y golpean nuestra devoción a Dios. Un esfuerzo grande sin resultados (“hemos trabajado duro”), un esfuerzo largo sin satisfacción  (“toda la noche”) y un esfuerzo sin realización.  (“No hemos pescado nada”). El esfuerzo sin resultados golpea nuestra labor. El esfuerzo sin satisfacción golpea nuestro vigor. Y el esfuerzo sin realización golpea nuestro amor. Es decir la primera dimensión se relaciona  cuando sentimos que hacemos mucho y no vemos resultados. Inmediatamente hay un cuestionamiento de nuestra labor. Es decir ¿debo seguir en esto? ¿Qué gano con esta labor que hago? ¿Será que me equivoqué de labor? ¿No sirvo para esta labor? Son las preguntas que afloran inmediatamente. Recuerde que es cuestionamiento también de la labor que hago para Dios. La segunda dimensión tiene que ver con el esfuerzo largo sin satisfacción. Inmediatamente viene el cansancio, y las preguntas inminentes son ¿de qué sirve dedicar tanto tiempo a esto? ¿No veo resultados en lo que hago? ¿Por qué esforzarme tanto si al final los que hacen menos que yo quizás tiene mejores resultados? Y la tendencia es perder el vigor en lo que hacemos y convertirnos en unos mediocres. Finalmente el esfuerzo sin realización golpea nuestro amor y por consiguiente nuestra devoción a Dios. La pregunta que viene a nuestras mentes es ¿Qué he recibido de Dios por lo que he hecho? ¡Nada! ¿Esos es lo que debo esperar de Dios? ¿Entonces que ganamos con tanto sacrificio? Y afecta nuestra fidelidad porque uno espera que optar por el camino angosto y la devoción a Dios algo tiene que ver como recompensa. ¿Cómo lidiamos con este dilema? Creo, que la clave está en la segunda esfera de la respuesta de Pedro. Tiene que no con lo que siente sino con lo que cree. “…Pero si tú lo dices, echaré las redes nuevamente…”  ¿Qué es lo que cree Pedro aquí? Primero cree en la autoridad de Jesús. Su autoridad elimina nuestras decepciones. Observe que Pedro ya tiene en su boca “pero”. Todos tenemos los peros de nuestras incredulidades, de nuestros fracasos, de nuestras frustraciones. Esos peros deberán ser sometidos a “si tú lo dices”. La expresión  “rema” para dices muestra que Pedro cree en una palabra más íntima y confiable. No es un discurso teórico como el logos sino que es una palabra que nace del corazón de Jesús que transmite cordialidad, seguridad y por sobre todo interés. La palabra de Dios no es un discurso estéril sino una palabra que llega en el momento de nuestros fracasos y decepciones. En segundo lugar está la habilidad de Jesús. La habilidad de Jesús fortalece nuestras decisiones. ¿Por qué? Observé dice “echaré las redes”. Significa que ahora dependerá de la habilidad de Jesús y de su criterio para pescar. Ese criterio será a veces incomprensible (mar profundo), será inesperado (pescar de día)  y será imposible (se llenaron las redes). La manera en que Dios quiere darnos es por medio de estas condiciones. No podemos marcar a Dios para que el haga las cosas como queremos,  tampoco le podemos poner el momento y el cuándo lo queremos y finalmente no lo podremos poner límites, es decir hasta dónde Dios puede proveer.  En tercer lugar está la posibilidad de Jesús. Pedro dice “nuevamente “(NTV). Se requiere tener una gran devoción a Dios para volver a creerle en el lugar dónde esperábamos que actuara y no actuó. Así que la posibilidad de Jesús acrecenta nuestras devociones. Debemos entender que con Jesús y su palabra las posibilidades de recibir bendiciones son ilimitadas e infinitas. El puede hacer productivo y sacar muchas cosas buenas de los lugares donde antes quizás fracasamos. O en los mismos lugares estériles dónde ya hemos visto perder toda posibilidad de prosperidad o progreso.

Cuando vemos que Dios es un Dios de imposibles, caemos postrados en señal de adoración vergüenza como Pedro. Lo único que queda por decir es “apártate de mí que soy pecador” Es decir la verdad que no soy capaz de dar en el blanco de Dios. Soy tan quebrantado, tan vulnerable, tan lleno de imperfecciones, por lo que mejor le pedimos a Dios que no merecemos su bondad. Y que hace Dios, simplemente nos dice “no temas” quiero llevarte a otro nivel, quiero que entiendas que lo que haces en tu vida tan ordinaria (pescar peces) es la plataforma para una vida extraordinaria a la que has sido llamado. Que tengas algo en la bolsa o mucho de parte de Dios no es el llamado más alto para tu vida, (pescar peces) sino que el llamado alto es que tengas peces (pescador de hombres) en esta temporalidad que serán pagados en la eternidad. Y sólo por eso, por vivir con un ideal tan alto es que merece bogar en el mar de este siglo esperando que Dios nos diga donde echar las redes y disfrutar de su plenitud. Eleanor Powell dijo: Lo que somos, es el regalo de Dios para nosotros.  En lo que nos convertimos, es el regalo de nosotros para Dios.[2]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] http://www.wordreference.com/definicion/devoci%C3%B3n

[2] http://zonaj.net/noticia/969/2/100-frases-celebres-sobre-dios/

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