Buenas noticias en tiempos malos: Las cosas que deben suceder II parte


 

En la  primera entrega notamos que el libro destaca la frase en los primeros versículos “las cosas que deben suceder pronto” (1:1).  Al observar “estas cosas” nos embarcamos en el modelo del libro y allí nos detuvimos a ver la composición del escrito. En este punto hemos establecido que es una comunicación, una revelación y una manifestación. En segundo lugar hemos visto la conexión del escrito. Aquí hemos dicho que está conectado a una necesidad, a una finalidad y a una mentalidad. En tercer lugar nos enfocamos en la comunicación del escrito. Hemos dicho bajo este punto que hay un secreto, un decreto, un libreto y finalmente un reto.

Ahora vamos a observar otra dimensión de las cosas que deben suceder pronto. Esto nos acercaría al medio del libro.  ¿Qué medios utiliza Dios para entregar su última revelación? Primero estaría los medios sobrenaturales. Segundo estarían los medios naturales. Dios siempre trabaja de esa manera. Utiliza medios sencillos y naturales para mostrar grandezas sobrenaturales de su carácter. Por esta razón es preciso pasar a los medios sobrenaturales que Dios usó como medios de este escrito o revelación.

Así que en primer lugar las cosas que deben suceder son comunicadas por medios sobrenaturales.

El primer medio sobrenatural que Dios utiliza son los ángeles.   (Manifestación) En la transmisión de la revelación de Dios acerca del futuro, los ángeles jugaron un papel importante. Los ángeles son los mensajeros de Dios. Muchas veces, cuando Dios quería comunicar algo a ciertas personas, lo hacía por intermedio de los ángeles. Esto ocurrió también en el caso del libro de Apocalipsis.  Por ende, a lo largo de Apocalipsis vemos la presencia y la actividad de ángeles, revelando cosas a Juan. El transmisor del mensaje es un ángel, quien es diferente de Jesús, quien revela. Un ángel es un mensajero, nunca quien revela (véase 1 P. 1:12). Y este ángel transmite el mensaje a Juan, el autor de Apocalipsis (22:6, 16).  Esto es importante para ubicarnos en términos de cuando nosotros hablamos de parte de Dios. Nosotros no tenemos el poder de la omnisciencia de Dios, por lo tanto somos sujetos limitados. Incluyendo los ángeles que son poderosos, tienen la limitación del conocimiento anticipado.

El segundo medio sobrenatural que Dios utiliza es la Palabra de Dios  (Revelación) «La palabra de Dios» no quiere decir la persona de Jesucristo (19:13; Juan 1:1) sino que se refiere a la revelación de Dios. El Apocalipsis se origina no en Juan, quien es el escritor, sino en Dios, quien por medio de Juan revela su palabra a los lectores (1:9). Eso significa que es un mensaje autenticado desde el corazón de Dios.

El tercer medio sobrenatural  que Dios utiliza es la profecía. (Visión) Aquí entramos en el pensamiento y el mensaje profético. Que es un tipo de escrito dentro de los escritos de Nuevo Testamento. ¿Qué es la profecía? ¿Qué es lo que hace un profeta? Una fuente recalca que la profecía es un discurso que emana de la inspiración divina y la declaración de los propósitos de Dios, ya sea para  reprobar y amonestar a los malvados, o consolar a los afligidos, puede también  mostrar  cosas reveladoras ocultas; el profeta podía predecir eventos futuros.[1]Por otro lado Carballosa dice que la profecía en este texto en particular  se refiere a la palabra canónica escrita por el hombre de Dios, autorizado para escribir bajo la dirección del Espíritu Santo. Nótese que Juan designa la naturaleza de lo que escribe como profecía. Además, debe recordarse que la literatura apocalíptica no es sólo profética, sino también escatológica, es decir, su temática principal concierne a las cosas que han de ocurrir en los postreros tiempos[2]. Otro autor dice que el término profecía aparece siete veces en Apocalipsis (1:3; 11:6; 19:10; 22:7, 10, 18, 19) y no se refiere por necesidad a predicciones. Profecía en este libro se refiere a Dios quien, por medio de sus mensajeros, da a conocer a su pueblo su verdad. Profecía significa continuación de la palabra de Dios en las Escrituras del Antiguo Testamento e indica que Dios es su autor y quien la reviste con su autoridad. El mensaje profético del Apocalipsis, por tanto, asume su lugar legítimo entre los otros libros del canon[3].

 

En segundo lugar están los medios naturalesEn primer lugar podemos ver el medio teórico.  “Ha dado testimonio”. El texto usa dos veces la expresión “martureo” y es muy sabido que esta expresión  significa “ser un testigo” o “dar testimonio”. Esta palabra nos da la idea de un testimonio convincente basado en convicciones genuinas y en evidencias claras. Juan el bautista fue un testigo así, enviado por Dios a testificar acerca de la luz de la salvación de Dios. Este método de comunicar el evangelio es utilizado en más de 70 ocasiones en el Nuevo Testamento. Algunos ejemplos de este método son Juan 1:7–8, 15; Hechos 1:8, 5:32; y 14:3[4]. Segundo está el medio histórico. “Testimonio de Jesucristo”.  El apóstol Juan, como fiel profeta de Dios (véase Deuteronomio 18:20-22), da testimonio leal de la palabra de Dios y del testimonio de Jesucristo. Debe observarse que en el texto griego no hay conjunción («Y») en la última frase del versículo 2. La frase dice en realidad: «Todas las cosas que vio.» Dicha expresión abarca las dos cosas concretas mencionadas en el pasaje, es decir: (1) La palabra de Dios; y (2) el testimonio de Jesucristo. Todo lo que le fue la revelación del Cristo glorificado  revelado a Juan tocante a esos dos temas, el apóstol lo escribió fielmente bajo la dirección del Espíritu Santo [5]. Quizás una mejor traducción sería: Quien testificó de las cosas que vio, es decir, la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. Es interesante observa que uno esperaría que Juan utilizara el tiempo presente del verbo testificar como lo hizo en las palabras finales de su evangelio: «Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y las escribió» (Juan 21:24). Pero en el caso de Apocalipsis, Juan recurre a la técnica de verse desde la perspectiva de los lectores. Estos se darían cuenta de que, al utilizar el tiempo pasado «testificó», Juan se ubicaba en el tiempo en que ellos recibían el Apocalipsis. Es el llamado aoristo epistolar. Algunos estudiosos son de la opinión de que Juan utilizó el tiempo pasado porque primero escribió el Apocalipsis y luego agregó el prólogo. Pero esto no es probable, ya que Juan escribió no en hojas sueltas de papiro sino en un rollo, lo que excluye agregar un prólogo. El autor primero tuvo que ver las cosas que le eran reveladas antes de que pudiera registrarlas en un libro[6]. Es importante notar que la perspectiva profética de Juan establece que para  poder entender lo subjetivo de la revelación hay que entender lo objetivo de la Encarnación.

En tercer lugar está medio retórico. Tres niveles de nuestra forma de hablar y enseñar la Palabra de Dios.

El primer nivel está en el que lee. Este es el nivel de conocimiento. La expresión para “leer” es anaginosco. En realidad esta expresión se puede traducir como distinguir entre dos cosas, analizar, saber exactamente.[7] ¿Ahora como debe ser el conocimiento de cada creyente con respecto a los tiempos finales? Primero es un conocimiento profundo. Por el uso de “ana” en ginosko se demuestra que no es una lectura superficial. Segundo debe ser un conocimiento rotundo. Las bendiciones del Señor descienden tanto sobre la persona que lee en voz alta las palabras de este Apocalipsis en el servicio local de culto como sobre los oyentes que escuchan con reverencia y obediencia esas palabras. En las antiguas sinagogas se leían la ley y los profetas los sábados (Lucas 4:16; Hechos 13:15; 15:21), y en las iglesias a la lectura de las Escrituras se le agregaban los evangelios y las cartas (1 Ti. 5:18; Col. 4:16; 1 Tesalonicenses. 5:27). Conocimiento fecundo. Los verbos leer y oír están en presente para indicar que no se trata de un solo ejercicio sino más bien que el ejercicio espiritual debe mantenerse con regularidad, en especial en el día del Señor. Este ejercicio tenía como fin adorar a Dios y fortalecer a los creyentes en su fe.

El segundo nivel está en los que oyen. Este es el nivel del discernimiento. La expresión denota una escuchar atento y activo. Para poder tener un crecimiento integral no sólo debemos conocer las Palabra sino usarla para discernir las palabras que escuchamos en nuestros púlpitos.

El tercer nivel está en el que guarda. Este es el nivel de crecimiento. El verbo “teréo” en griego se puede traducir como una expresión militar, de hecho se puede traducir como custodiar. Incluso la frase tiene la posibilidad de traducirse  como “hacer caso”. «Y hacen caso de las cosas escritas en ella». Por medio de estas palabras de profecía, los mensajeros de Dios llaman al pueblo a una vida de obediencia y amor por él. Los que escuchan las palabras que se leen deben transformar estas palabras en acciones para demostrar que son de verdad hijos de Dios y seguidores de Jesús. Deben conservar estas palabras escritas que nunca pierden su poder y autoridad. «Las cosas en ella escritas.» Incluso esta frase destaca la autoridad permanente de la palabra de Dios. ((Las cosas escritas» (ta gegramména) es el participio pasivo, tiempo perfecto del verbo grafo, que significa «escribir». El tiempo perfecto sugiere la permanencia y la autoridad del documento. «La palabra de Dios que vive y permanece para siempre» (1 P. 1:23)[8]. Observe que la persona que hace estas tres cosas se le llama “bienaventurado” o en otras palabras tres veces feliz.

Pensando en los pastores

¿Qué implicaciones pastorales se pueden desprender de esta parte del texto? Es importante destacar cuatro aspectos motivacionales al compartir la Palabra de Dios.

El primer elemento es lo que yo llamaría el elemento vocacional. Observe que el texto hace alusión a la expresión siervos. La descripción bíblica que prevalece sobre la relación del cristiano con Jesucristo es la de esclavo-amo. No obstante no la verá si hace una lectura superficial a través de su Nuevo Testamento en español. La razón de ello es tan simple como chocante: en casi todas las versiones al español la palabra griega para esclavo ha sido encubierta por una traducción incorrecta. Casi pareciera una conspiración.

En vez de traducir doulos como «esclavo», las traducciones coherentemente usan en su lugar la palabra siervo. Irónicamente, el idioma griego tiene al menos media docena de palabras que pueden significar siervo. La palabra doulos no es una de ellas. Siempre que se utiliza, tanto en el Nuevo Testamento como en la literatura secular griega, significa esclavo solamente. La autoridad principal en cuanto al significado de los términos griegos en la Escritura, la palabra doulos se utiliza exclusivamente ya sea para describir el estatus de un esclavo o una actitud que se corresponde con la de un esclavo. Aunque es cierto que las obligaciones de esclavo y sirviente podrían solaparse en algún grado, hay una distinción crucial entre las dos: los sirvientes se contratan; los esclavos se poseen. Los sirvientes tienen un elemento de libertad al elegir para quién trabajan y qué hacen. La idea de servidumbre mantiene cierto nivel de autonomía propia y derechos personales. Los esclavos, por su parte, no tienen ni libertad, ni autonomía, ni derechos. En el mundo grecorromano, a los esclavos se les consideraba propiedad, al punto que a los ojos de la ley se les veía como cosas en lugar de como personas. Ser el esclavo de alguien era ser su posesión, atado a obedecer su voluntad sin dudar ni argumentar[9].

Los pastores hoy más que nunca debemos redimir la vocación de siervo, ya que si queremos gente que sirva deben ver en los pastores verdaderos siervos.

El segundo elemento es lo que se llamaría  el elemento  testimonial. ¿Qué hace creíble a un hombre o mujer de Dios? El texto señala que un elemento muy fuerte en cuanto a la credibilidad de una persona es que habla de lo que ha experimentado. Juan habló de las cosas que vio. Muchos hablan de cosas que ni siquiera han experimentado en su vida cristiana.

El tercer elemento es lo que llamaría el elemento inspiracional. ¿Qué es el recurso que los pastores tienen para inspirar a la gente y a ellos mismos? La palabra escrita que es la autoridad máxima y el modelo histórico encarnacional de Jesucristo.

El cuarto elemento es lo que llamaría el elemento experiencial. Juan era un hombre de Dios abierto a las experiencias sobrenaturales, podía observar ángeles, podía tener visiones, podía profetizar pero a la vez podía predicar y leer la palabra de una manera integral. No estaba limitado por una estructura ni tampoco una corriente denominacional. Era libre para experimentar a Jesús y las cosas espirituales de una manera plena. Cuando pastores simplemente no experimenta la plena experiencia espiritual porque están cerrados a concepciones teológicas humana.

…Desde América Latina…

Nuestros continentes centroamericanos (¿latinoamericanos?) tienen ciertas características interesantes. La primera es que carecen de un interés por leer. En una investigación realizada por la Universidad Francisco Gavidia reveló que el desinterés que muestra el salvadoreño promedio en la lectura es cada vez más notorio. Un 51.15% de la población salvadoreña, asegura nunca haber leído un libro completo en su vida. Casi la mitad de los salvadoreños (48.75%) afirma no haber visitado nunca una biblioteca; el 33.30% dice que no lee porque no tiene tiempo y un 20.10% rechaza la lectura por considerarla aburrida. En el cuestionario se abordó también el tiempo que la persona encuestada le dedica a lectura de un libro, independientemente de su género. Desafortunadamente los resultados arrojaron que el 50.3% de hombres señaló que hace más de un año leyó por última vez un libro. Este porcentaje muestra el pobre interés que tienen las personas de sexo masculino por la lectura que es casi similar al 49.9% de las mujeres. Llama la atención que las personas cuyas edades oscilan entre los 40 y 59 años y que aparentemente podrían tener más tiempo para la lectura, el 27% no tiene ese interés. Mientras tanto, el 21%, parte de la población joven entre las edades de 24 a 29 años, contestó que no siempre finaliza una lectura. El 10.6% de los jóvenes, entre los 18 y 23 años, que comprendería en teoría el período de estudio de secundaria y universidad, afirmó que nunca finaliza sus lecturas[10]. Ante esta realidad Apocalipsis nos plantea un reto a los evangélicos. El libro a que una persona será muy fuerte en su vida por la capacidad de leer no sólo la Palabra de Dios sino todo tipo de libro que abone a su fe. ¿Por qué los evangélicos repetimos el mismo modelo de falta de lectura? ¿Por qué no nos gusta leer? ¿Es que no deberíamos ser diferentes en esta área que el mundo no creyente?

La segunda cosa que se carece en nuestros contextos es falta de felicidad. De acuerdo con el informe, Costa Rica (12), México (14), Brasil (16), Venezuela (23), Panamá (25), Chile (27), Argentina (30), Uruguay (32), Colombia (32), El Salvador (42) ocuparon las primeras posiciones de América Latina en el listado de los países más felices del mundo.

Para realizar este índice los autores del reporte evaluaron el Producto Interno Bruto nacional y factores sociales como el apoyo comunitario, la esperanza de vida, la generosidad, la percepción de corrupción y la afección negativa y positiva del país[11].

Observe que Apocalipsis establece que no sólo se puede ser feliz, sino que se puede ser “tres veces feliz”. El libro establece que la felicidad está asociada con una correcta relación con Dios, una correcta aceptación de la realidad en la que vivo y una expectación de que el futuro está asegurado pase lo que pase.

Nuestros contextos están permeados por una alta corrupción institucional e incluso personal. No parece haber un futuro esperanzador. El texto enseña que la transformación del individuo no depende de los programas y beneficios externos sino de la transformación de adentro para afuera. Este tipo de transformación sólo lo puede dar el evangelio de Jesucristo. Sin embargo hemos perdido el rumbo y por eso nuestros continentes latinoamericanos cada día se sumergen en grandes crisis éticas.

¿Y qué de la imaginación profética?

Al final del verso 3 dice: «Porque el tiempo está cerca». El griego tiene por lo menos dos palabras para tiempo: primero, jronos del que se derivan «crónico» y «crónica», denota tiempo calendario de duración mayor o menor Segundo, kairos significa un momento oportuno o tiempo de decisión. Esta es la palabra que se utiliza en la cláusula «el tiempo está cerca». Para los lectores de Apocalipsis, el tiempo para tomar una decisión está al alcance de la mano. La palabra se encuentra siete veces en Apocalipsis (1:3; 11:18; 12:12, 14 [tres veces]; 22:10). Eso significa que el profeta no habla desde una perspectiva de situaciones crónicas o cosas descontroladas sino desde la perspectiva del kairos el tiempo controlado por Dios. Eso significa que el jronos y el kairos son los dos tiempos que el profeta usa en la imaginación profética Un profeta podía dar el kronos, pero no podía necesariamente anticipar el kairos, es decir cuando exactamente se iba a cumplir. Es cierto que en la Biblia hay casos en donde se cita el momento exacto, pero son contados casos.

Con la composición de Apocalipsis se puede ver este dialogo entre estos dos conceptos. Por medio de Apocalipsis ha llegado el kairos; aparte del jronos, abarca el paso de los siglos. «Aunque el fin todavía no ha llegado, y el kairos sigue avanzando, tanto de lo que iba a ocurrir ya ha  ocurrido que ahora, sin duda, podemos mirar con tanto más anhelo hacia el fin.  El libro de Apocalipsis afirma repetidas veces que su contenido se refiere al tiempo cercano (1:1, 3; 22:6, 10). Informa a los lectores que su mensaje se puede aplicar al tiempo en el que están viviendo: el conflicto entre Dios y Satanás, Cristo y el Anticristo, el Espíritu Santo y los falsos profetas, la iglesia y la inmoralidad se están dando durante su vida. En consecuencia, toda generación tiene que apropiarse  aplicar el mensaje del Apocalipsis. Y cada generación de creyentes debe esperar con anhelante expectación el retorno del Señor[12].

[1] https://www.blueletterbible.org/lang/lexicon/lexicon.cfm?Strongs=G4394&t=KJV

[2] Carballosa, Evis L. Apocalipsis.  Pág. 41

[3] Kistemaker, Simón. Comentario al Nuevo Testamento. Apocalipsis. Libros Desafío, USA Pág. 72

[4] http://spanish.globalreach.org/spanish/images/S5251SP04_04.pdf

[5] Carballosa, Evis L. Apocalipsis.  Pág. 43

[6]Kistemaker, Simón. Comentario al Nuevo Testamento. Apocalipsis. Libros Desafío, USA Pág. 72

[7] https://www.blueletterbible.org/lang/lexicon/lexicon.cfm?Strongs=G314&t=KJV

[8] Carballosa, pág 43

[9] http://inp-reformada.blogspot.com/2012/03/normal-0-21-false-false-false-es-x-none.html

[10] Centro de Opinión Pública Universidad Francisco Gavidia Y Opinión Meter de El Salvador. Encueta realizada en Mayo 2004.

[11] https://actualidad.rt.com/sociedad/173392-america-latina-felicidad-reporte

[12]  Kistemaker, Simón. Comentario al Nuevo Testamento. Apocalipsis. Pág. 73

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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