Buenas noticias en tiempos malos: “Las cosas que deben suceder pronto”


 

Vivimos en un mundo de vertiginosa rapidez, somos adictos al tiempo y por sobre todo al tiempo corto. Se dice que la gente está más ocupada en esta época que en otros tiempos. Lo triste es que, como en este caso, transmitimos, a veces sin darnos cuenta por estar ya acostumbrados, la sensación de que “entre más rápido, mejor”. Nos hemos vuelto adictos a la velocidad, al placer inmediato. Si algo tarda más de lo que consideramos “correcto” o “aceptable” (y estos plazos son cada vez más cortos), nos invade la ansiedad, el estrés y el mal humor. Corremos y corremos sin tener muy claro hacia dónde vamos, e imprimimos esa sensación de urgencia a todo lo que hacemos. ¿A cuantas personas hemos visto mirando el final del libro que están leyendo para saber cuántas páginas les falta para acabarlo? ¿Cuantos aceleran por la autopista para llegar antes? ¿Cuánta gente mirando el reloj una y otra vez cuando esperan a alguien? Para ser sinceros hemos renunciado al disfrute, la meta es más importante que el camino que seguimos para llegar hasta ella. Una afirmación algo maquiavélica, que se traduce en menos calidad de vida y un sentimiento de agobio y opresión cada vez mayor. Personalmente, me di cuenta hace una temporada que ese afán de “aprovechar el tiempo” no deja más que decepciones y un amargo sabor de boca. Queremos llegar al futuro sin siquiera mirar donde estamos o que hacemos ahora mismo. Y si no miramos hacia “adelante”, nos quedamos anclados al pasado, que, para bien o para mal, es estático. Al fin y al cabo, como me dijo alguien que conozco: “El tiempo no se gana ni se pierde, simplemente pasa”.   Por supuesto, cada cual sabe qué es lo que le hace desconectar, pero lo mejor de todo es que, sea como sea, podemos descubrir que para disfrutar de la vida plenamente no necesitamos muchas cosas, con poner un poco de atención encontraremos lo que realmente nos satisface…

El libro de Apocalipsis, comienza con la frase “las cosas que deben suceder pronto”. ¿Pero a que se refiere esto? El vrs. 1 del capítulo 1 nos establece tres grandes metas de todo hombre y mujer que se acerca al texto para entender. Pienso que se trata más  bien de actitudes importantes al estudiar este libro de Juan.

La primera tiene que ver con cosas, la segunda tiene que ver con casos, y la tercera tiene que ver con causas.

En esta primera aproximación del mensaje de Apocalipsis es importante trazar dentro del mismo libro un panorama breve, pero conciso y descriptivo de los pensamientos más importantes tocante a la interpretación del libro. En realidad no pretendo desarrollar un comentario exhaustivo, sino más bien un escrito caracterizado por tres grandes intereses. Primero, la necesidad espiritual personal y eclesial de esperanza en este tiempo, Segundo la mentalidad de apocalipsis desde la perspectiva  cultural evangélica latinoamericana, y tercero  la practicidad de apocalipsis para una pastoral  profética para la grey del siglo XXI en el contexto de la realidad social latinoamericana. De tal manera que los descubrimientos exegéticos y la puesta del pensamiento de una forma expositiva, harán que las personas a la vez que son cautivadas con la profundidad bíblica, serán retadas con la puntualidad expositiva.

Así que penetremos en el pensamiento de Dios con  esta porción de la Escritura. “Las cosas que deben suceder pronto”  y oigamos “las buenas noticias en tiempos malos”.

En  primer lugar nos enfocaremos en las cosas que deben suceder.

¿Qué cosas enseña Apocalipsis que debemos tenerlas presentes en esta generación, en este contexto y en este tiempo? En el vrs. 1 hay varias cosas importantes a resaltar. Primero es la composición  del escrito. Es importante notar que el carácter se sostiene primero, porque es una comunicación. La expresión que se usa en el vrs. 1 es “declaró “Indudablemente el que sea una carta implica que se ha escrito con un interés personal y amoroso. No se trata originalmente de un comentario o de un libro en donde Juan se haría rico como escritor, o famoso por ser uno de los mejores profetas. Simplemente es lo que Dios le mostró a un anciano pastor, el cual le compartió a la iglesia que amaba y sufría. Segundo,  porque es una revelación.  La palabra traducida como “apocalipsis” simplemente significa “revelación.” Esta palabra, por desgracia, hoy  en día es sinónimo de caos y catástrofe. Pero en realidad el verbo significa simplemente “descubrir, revelar,  manifestar”. En este libro, el Espíritu Santo despliega el telón y nos da el privilegio de ver al Cristo glorificado en el cielo y el cumplimiento de sus propósitos soberanos en el mundo. En otras palabras, el Apocalipsis es un libro abierto en el que Dios revela sus planes y propósitos de su iglesia[1]. Es curioso notar también que el sustantivo «revelación» (apokalypsis), es singular y por lo tanto, habla de unidad. De modo que el mensaje que se comunica no es una alegoría ni una espiritualización de la realidad, puesto que esto sólo conseguiría esconder y no revelar el contenido de dicho mensaje. El autor humano realiza la función de profeta y utiliza lenguaje profético dentro de la historia profética para dar a conocer de manera literal la voluntad de Dios[2]. Tercero, porque es una manifestación. El primer capítulo del Apocalipsis consta de siete partes que son  fácilmente reconocidas. La introducción incluye los primeros tres versículos. Contiene el título del libro, una declaración de su origen, y la primera bienaventuranza. El título del libro es: «La revelación de Jesucristo». Es una revelación o descubrimiento del plan de Dios respecto a la historia del mundo, especialmente respecto a la historia de la iglesia. Por tanto, es una comunicación directa de Dios y no se deriva de ninguna fuente humana[3]. Juan escribió el Apocalipsis alrededor de 95 d.C., durante el reinado del emperador romano Tito Flavio Domiciano. Dice la historia que este emperador había exigido que se le adorara como “Señor y Dios”, y ante la negativa por parte de los cristianos originó su edicto, el cual condujo a una  persecución severa de los creyentes en Roma. La tradición dice que fue Domiciano quien envió a Juan a la isla de Patmos, una colonia penal romana de la costa de Asia Menor. Siendo este el lugar del exilio de Juan, tal vez no es de extrañar que la palabra mar se encuentre veintiséis veces en su libro[4].

Segundo, la conexión del escrito. El texto menciona varias palabras que nos ayudarían a anticipar el contenido de las cosas. Primero, encontramos una necesidad. Juan utiliza una expresión muy significativa cuando dice “le dio”. Esta expresión en el griego se puede traducir como “proveer, suplir o llenar”[5]. Por ser un aoristo, denota una acción terminada, lo que indica que en el momento que Dios le dio a esta información a Juan completó de una vez y para siempre la necesidad tanto de Juan como la de la iglesia en todas las edades. Por esta razón apocalipsis sigue siendo una fuente de esperanza incluso para la iglesia en el siglo XXI. De ahí entonces la universalidad de la carta. Adviértase que Jesucristo está subordinado a Dios, quien, al dar a Jesús la revelación, en forma implícita le está dando un encargo. El verbo dar no es sólo entregar un regalo, sino que más bien insinúa la tarea de dar a conocer a su pueblo la revelación de Dios (Juan. 12:49; 14:27; 17:8). Jesucristo recibe la tarea de mostrarla bajo la forma de un despliegue descriptivo. El libro mismo es un testimonio elocuente de que este despliegue se ofrece con señales, símbolos, nombres, números, colores y criaturas. Al comienzo de este libro, sus características descriptivas ya se vuelven visibles en el verbo mostrar. Le da una pista al lector acerca de cómo debería leerse y entenderse el libro[6]. Segundo, encontramos una finalidad. El texto continúa diciendo “deben suceder”. El vocablo traducido «deben» (dei) es un verbo impersonal que señala una necesidad que yace en la naturaleza del caso y que destaca una obligación moral. Las profecías reveladas en el Apocalipsis necesariamente han de cumplirse de manera cabal y literal. El cumplimiento seguro de «estas cosas» no tiene que ver con las exigencias de un destino ciego, sino con «el seguro cumplimiento del propósito de Dios revelado por los profetas»[7]. Tercero, encontramos una mentalidad. Juan dice “y la declaró”. Es importante recalcar el término usado en el pasaje para describir “declaró”. Carballosa dice El verbo «declaró» (eséimanen) es el aoristo indicativo, voz activa de seimaíno, que significa «mostrar algo mediante el uso de alguna señal». En el evangelio según Juan, los milagros ele Jesús se denominan «señales» (seimein). Si bien es cierto que el Señor utiliza símbolos para comunicar el mensaje del Apocalipsis al apóstol Juan, no por esto el libro debe interpretarse de manera simbólica o no literal[8]. El Apocalipsis debe interpretarse siguiendo una hermenéutica normal, gramatical, histórica, ambiental, tomando en cuenta el uso del lenguaje figurado, pero dando a cada figura el significado generalmente aceptado dentro de la cultura y el ambiente literario del libro. Las «señales» usadas en el Apocalipsis no sólo se circunscriben al ámbito de símbolos, sino que también hay expresiones y acontecimientos que tienen la mentalidad no sólo de declarar sino, además, de aclarar el contenido de lo que se desea comunicar. El propósito divino de que el lector comprenda el mensaje del Apocalipsis sólo se consigue mediante el empleo del método ele interpretación conocido como histórico-gramatical-cultural-normal-contextual. La utilización de cualquier otro método impediría que se consiguiera entender de manera adecuada el propósito y el mensaje del libro[9].

En tercer lugar encontramos la comunicación del escrito.  Primero comunica el secreto Aquí se trata .de la revelación «de Jesucristo». Esta no es una revelación «tocante a Jesucristo», sino una revelación «originada por Jesucristo». Jesucristo es el sujeto de la revelación. Es Él quien da a conocer el contenido del Apocalipsis, puesto que es el gran Revelador, tanto de los planes y propósitos de Dios, como del mismo Dios (Jn.1: 18). El Apocalipsis es, por lo tanto, la revelación dada por Jesucristo tocante a su  segunda venida en gloria y de los acontecimientos que precederán y seguirán a dicho suceso.

Así que el mensaje que se comunica no es una alegoría ni una espiritualización de la realidad  puesto que esto sólo conseguiría esconder y no revelar el contenido de dicho mensaje. El autor humano realiza la función de profeta y utiliza lenguaje profético dentro de la historia profética para dar a conocer de manera literal la voluntad de Dios. Segundo, comunica un decreto. “Que Dios le dio”. Estas palabras indican que el libro de Apocalipsis tiene su origen en la mente y en el corazón de Dios el Padre. Dios el Padre es la fuente de todas las cosas. Tercero comunica un libreto. Dios hizo un guion de los medios y mecanismos que iba a usar para la distribución y propagación del contenido. ¿Cómo fue transmitida esta revelación divina acerca del futuro? El Intermediario angelical  (“enviándola por medio de Su ángel”) En la transmisión de la revelación de Dios acerca del futuro, los ángeles jugaron un papel importante. Los ángeles son los mensajeros de Dios.  Muchas veces, cuando Dios quería comunicar algo a ciertas personas, lo hacía por intermedio de los ángeles. Esto ocurrió también en el caso del libro de Apocalipsis.  Por ende, a lo largo de Apocalipsis vemos la presencia y la actividad de ángeles, revelando cosas a Juan. El Intermediario humano (“a Su siervo Juan”) El segundo nivel de intermediarios en la revelación del futuro fue el hombre Juan. Juan es el “discípulo amado” – autor del Cuarto Evangelio, y también de las tres epístolas que llevan su nombre. Podríamos resumir el libreto en Apocalipsis en la siguiente manera: Dios el Padre —: Dios el Hijo —: el ángel —: Juan —: a las siete iglesias —: “a Sus siervos”. Y finalmente comunica un reto. En el texto  la palabra “pronto”, en griego, es “tachos”, que conlleva la idea de velocidad. La pregunta es, ¿qué quiso decir el Señor con esta palabra? Algunos interpretan la palabra en el sentido de “inmediatamente”;  es decir, que los eventos registrados en el libro de Apocalipsis iban a ocurrir dentro de pocos años de ser escritos. Otros, interpretan la palabra en el sentido de “rápidamente”; es decir, que los eventos registrados en el libro de Apocalipsis van a ocurrir con gran rapidez, una vez que llegue el tiempo de su cumplimiento.

Carballosa comenta lo siguiente: “El vocablo, ‘pronto’, no significa que los acontecimientos mencionados ocurrirán en los tiempos de Juan, o poco después, sino que cuando dichos sucesos tengan lugar, acontecerán con una celeridad sorprendente.      De manera que la expresión ‘pronto’ no tiene que ver con la fecha de lo que ha de ocurrir, sino con la velocidad de ejecución de los acontecimientos cuando estos comiencen a suceder[10].

Es muy probable que el uso del término esté más enfocado en la cronología desde la perspectiva de Dios y no tanto del ser humano.

Así que en esta primera entrega notamos que el libro destaca la frase en los primeros versículos “las cosas que deben suceder pronto” (1:1).  Al observar “estas cosas” nos detenemos a ver la composición del escrito. En este punto hemos establecido que es una comunicación, una revelación y una manifestación. En segundo lugar hemos visto la conexión del escrito. Aquí hemos dicho que está conectado a una necesidad, a una finalidad y a una mentalidad. En tercer lugar nos enfocamos en la comunicación del escrito. Hemos dicho bajo este punto que hay un secreto, un decreto, un libreto y finalmente un reto.

 Pensando en los pastores…

¿Qué implicaciones pastorales tiene este primer versículo?

Es urgente rescatar tres aspectos en la labor pastoral desde la mentalidad de Apocalipsis.

Primero una mentalidad de urgencia. Los pastores, líderes, obreros y misioneros y l n la iglesia en general deben replantear lo que es urgente  en la vida. Fijar sus metas a la luz de la inminente venida de Jesús.

Segundo una mentalidad de emergencia. Es importante notar que los tiempos a los que nos acercamos requieren medidas de emergencia, de curar rápidamente y de no enfrascarnos en actitudes cómodas y egoístas enfocadas solamente en el gozo temporal y la vida próspera. Hoy más que nunca debemos comenzar a planear a corto plazo en la tierra y planear para la eternidad ante la inminente venida de Jesucristo.

Tercero, una mentalidad de dependencia. En las primeras apariciones del libro se destaca la importancia de ser siervo para poder experimentar la Revelación de Dios. No se trata de edificios, títulos, estudios, se trata de un corazón que sirve, que no ostenta más que una “esclavitud” a Jesucristo. Es a estos siervos que Dios usará para su última y más gloriosa aparición.

Desde América Latina

La inmensa mayoría de literatura sobre apocalipsis está escrita desde la perspectiva occidental anglosajona que busca una exposición sensacionalista amarillista y no digamos nacionalista. No digo que eso haya sido  malo, pero no la ha dado el lugar que verdaderamente tiene apocalipsis. Así que  debemos evaluar el papel de las naciones latinoamericanas a la luz de Apocalipsis. Nuestros continentes están llenos de desesperanza, de pobreza y por sobretodo de explotación política. Hemos sido víctimas de tantas falsas promesas. La cosmovisión de Apocalipsis es el pensamiento que se articula a lo económico, político, cultural y a lo social y  por eso es una acción que nace desde los pobres y oprimidos que buscan la liberación. Estos otros asuntos mundanos no han sido considerados en las interpretaciones del Apocalipsis en los círculos de las iglesias evangélicas.

Al escrutar el libro de Apocalipsis con la lupa histórica, descubrimos que el autor inspirado estaba muy consciente de esta multifacética crisis y dirigió su palabra profética a todos sus aspectos: explotación, esclavitud, especulación, inflación, consumismo, hambre, militarismo, represión, el culto al poder y al éxito, la falta de respeto a la verdad y el deterioro del valor de la palabra. ¡El vidente de Patmos conocía muy bien las entrañas de la bestia! Los lectores que hoy viven bien seguros, cómodos y tranquilos, “conformados a este siglo” difícilmente podrán entender bien Apocalipsis. Solo comenzarán a percibir su mensaje si logran insertar mental y emocionalmente con la precaria situación de la comunidades del I siglo como también en su propia situación hoy. Cada página del libro tendrá que leerse con una intensa empatía capaz de compartir la angustia del contexto original. No basta reducir el libro a diagramas dispensacionalistas: El Apocalipsis nos llama más bien a entregar nuestra vida a ese atrevido riesgo que se llama fe[11].

¿…Y qué de la imaginación profética…?

La Revelación del Dios cristiano  no trata sólo de ciertos contenidos ‘abstractos’ y objetivos, sino sobre todo es la apertura de un horizonte de imaginación, a partir del cual los hombres pueden pensarse a sí mismos; pensar su presente y su futuro. Se plantea que  la entrada de lo Divino en la historia humana es la inauguración de nuevas formas de imaginar e imaginarnos, de inventarnos a nosotros mismos, de darle sentido a nuestra vida cotidiana y –sobre todo– de abrir maneras que ayuden a cambiar esa vida, ese mundo.[12] No solamente somos llamados a ser biblistas o videntes carismáticos que se impresionan con sombras o manifestaciones demoniacas. Sino que al igual que a Juan debemos ser profetas y teólogos militantes en el contexto de la necesidad de nuestras naciones.  Hoy,  más  que nunca  el  cristiano   está  llamado  a  redescubrir  su  vocación  profética,  tal vez,  por  los  prejuicios  o  miedos,  los  creyentes  han  preferido  olvidarse  o   guardar en  el  clóset,  las   exigencias  y   responsabilidades  de  la  perspectiva   profética.  Es  un  grito  el  de  ahora,  redescubrir  nuestra  imaginación  profética,  pues,   ésta  puede   transformar  de  un  modo  profundo  e  inusitado,  el  presente.   La   imaginación  profética   es  la  fuerza   capaz  de  reconciliar  las  tradiciones  religiosas   con  las   realidades de Dios en medio  de  nuestra   sociedad  contemporánea. El   creyente  de   hoy   puede  ofrecer  desde  su   vocación  profética,  una  conciencia  alternativa,    donde  puede  proponer,  una  vida  más  auténtica   y   construir  una  sociedad  más  justa  y  más   incluyente.  Cuando  volteamos  al  Antiguo  Testamento, constatamos  que  los  profetas   se  preocupaban  de  los  más  elementales  cambios  de la  sociedad  humana  y  que  estaban  bien   informados,  y  sabían  mucho  de  cómo  se  produce  un  cambio.

La  cultura  que  reina  es   acrítica,  por  eso  la   imaginación   profética   es   crítica  y  dinamizadora,   y   esta  despertará   a  las  conciencias   enajenadas.    Por  eso,  el  poder   buscará,    por   todos  los   medios  impedirla  a  toda  costa.

[1] Wiersbe, Warren. Commentary New Testament. Revelation. Ed. Zondervan, USA Pág 1035.

[2] Carballosa, Evis L. Apocalipsis. La Consumación del Plan de Dios. Ed. Portavoz. Grand Rapids. USA. Pág. 41

[3] Hendriksen, William. Más que Vencederos. Libros Desafío. Grand Rapids, USA. Pág. 30

[4] Wiersbe, Warren. Commentary New Testament. Revelation. Pág 1036.

[5] https://www.blueletterbible.org/lang/lexicon/lexicon.cfm?Strongs=G1325&t=RVR60

[6] Kistemaker, Simón. Comentario al Nuevo Testamento. Apocalipsis. Libros Desafío, USA Pág 71

[7] Carballosa, Evis L. Apocalipsis.  Pág. 41

[8] Ibíd. Pág 43

[9] Ibíd.

[10]   Carballosa, Evis L. Apocalipsis.  Pág. 44

[11] Suazo, David. Función Profética de la Educación Teológica Evangélica en América Latina. Ed. Clie. Barcelona España. Pág. 112

[12] http://librodelaluz.blogspot.com/2006/12/walter-brueggemann-poesa-imaginacin-y.html

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: