¿Qué nos enseña Dios con la muerte de un ser querido?


 

 

La muerte pone al ser humano en contacto con su propia fragilidad interior. Pero además, superar la muerte de un ser querido es un proceso lento que requiere fuerza de voluntad.  En definitiva, la muerte de un ser querido requiere de un proceso de duelo, un proceso que implica un tiempo de adaptación a la ausencia de dicha persona. No es fácil decir adiós puesto que la rutina diaria se percibe vacía y diferente cuando un ser querido importante y especial se marcha para siempre. Además, este proceso de duelo también puede adquirir matices diferentes en función de cómo se produjo dicha muerte. Es decir, no es lo mismo asumir la muerte de alguien que fallece de forma repentina en un accidente que hacer frente al adiós de un familiar que ha luchado durante tiempo contra una larga enfermedad. ¿Cómo asimilamos la muerte de alguien que amamos?

El caso del Rey David ante la muerte de su hijo nos ilustra valiosas lecciones que nos ayudarán a asimilar el dolor y el duelo.

  1. En primer lugar nos enseña sobre la DESIGNACIÓN para un ser querido.

Se dice que la palabra  designio se refiere a una decisión o un plan que se realiza con el fin de llevar adelante una acción o programa[1]. En ese sentido aplicado a la persona de Dios, designio se refiere a que su plan o programa es lo mejor que le puede pasar a una persona. Simplemente no podremos jamás entender cómo Dios toma decisiones basadas en ese designio para cada uno de nosotros.

Observe que el texto hay una evidencia muy palpable del designio de Dios. Dice  2 Samuel 12:14: “No morirás…ciertamente morirá el niño…. Hay dos personas involucradas en esta historia. La primera es David un adulto que ha cometido una gran ofensa contra Dios y segundo su hijo no nato que es en la medida de las posibilidades la “víctima inocente”. ¿Y que hace Dios? Deja vivir al “malo” y muere “el bueno”. Uno esperaría en este caso que el niño viviera y que David muriera. ¿No es cierto? Si lo vemos desde esta perspectiva Dios aparece en el banco de los acusados como alguien injusto. Sin embargo esta lógica humana parte de una presuposición errada. Es decir la mente humana establece la pregunta de, ¿cómo puede un Dios infinitamente amoroso causar la muerte de niños inocentes y todavía ser considerado amoroso? La persona natural  simplemente dice que si es verdad que Dios causó la muerte de bebés inocentes, entonces es imposible que una persona moral considere a ese Dios como amoroso. El argumento humanista dice algo como esto: (1) un Dios bueno y amoroso no mataría a niños inocentes; (2) el Dios de la Biblia mata a niños inocentes; (3) por tanto el Dios de la Biblia no puede ser bueno y amoroso.[2]

A primera vista, esta lógica parece tener sentido. Sin embargo, cuando se la examina más profundamente, podemos notar que tiene una suposición falsa. La suposición falsa en esta línea de razonamiento es que la muerte de un niño inocente es siempre mala. Con esta suposición, la primera premisa debería decir algo como esto: Un Dios bueno y amoroso no mataría a niños inocentes, ya que la muerte de cualquier persona inocente siempre es algo malo. La suposición que la muerte, especialmente la muerte de los niños inocentes, es siempre mala, radica en la perspectiva puramente naturalista del escéptico. Si esta vida física y este mundo material es todo lo que existe, entonces sacar a una persona inocente de este mundo físico es inherentemente malo, según el escéptico[3].

No obstante, la misma Biblia que nos cuenta acerca de un Dios que quita las vidas de niños inocentes también informa al lector que este mundo físico no es todo lo que existe. De hecho, la Biblia explica que toda persona tiene un alma que vivirá por siempre, incluso cuando la vida en esta Tierra se termine (Mateo 25:46). La Biblia enfatiza consistentemente el hecho que el alma inmortal de cada persona tiene mucho más valor que la vida física de la persona. Jesucristo dijo: “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Mateo 16:26). Aunque el humanista puede objetar y declarar que no es aceptable una respuesta de la Biblia, esta objeción no es válida por una razón principal—el escéptico usó la Biblia para formular su argumento. ¿Dónde está escrito que Dios es amor? En la Biblia (1 Juan 4:8). ¿Dónde aprendemos que el Señor, realmente, mató u ordenó las muertes de bebés? Otra vez, esa información viene directamente de “la Biblia”. Si se formula el supuesto problema del testimonio bíblico, entonces se debe dar la oportunidad a la Biblia para que se auto-explique. Mientras que el humanista use la Biblia para formular el problema, nosotros ciertamente podemos usar la Biblia para solucionar el problema. La solución bíblica para el supuesto problema en este caso es que cada ser humano posee un alma inmortal que tiene un valor infinitamente mayor que su existencia física.[4] Teniendo en cuenta el valor del alma, examinemos varios versículos que prueban que la muerte física no es necesariamente mala. En una carta a los Filipenses, el apóstol Pablo escribió desde una prisión para animar a los cristianos. Su carta estuvo llena de esperanza y ánimo, pero también contuvo algunos comentarios pertinentes en cuanto a la manera que Pablo (y Dios) consideraba la muerte. En Filipenses 1:21-23, Pablo escribió: Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Más si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor (énfasis añadido). Según el humanista, la muerte de una persona inocente siempre es algo malo. Sin embargo, en estos versículos Pablo descarta esa suposición falsa. Pablo, un cristiano fiel, dijo que la muerte era una visita bienvenida. En efecto, Pablo dijo que el término de su vida física en esta Tierra sería “muchísimo mejor” que su continuación. Para Pablo, como también para cualquier cristiano fiel, la cesación de la vida física no es pérdida, sino ganancia. Eso se aplicaría también a los niños, ya que ellos están en una condición salva y van al paraíso cuando mueren. Otros versículos en la Biblia muestran que la pérdida de la vida física no es inherentemente mala. El profeta Isaías declaró concisamente el asunto cuando fue inspirado a escribir: Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el justo. Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios (57:1-2, énfasis añadido). Isaías reconoció que la gente vería la muerte del justo incorrectamente. Él declaró sencillamente que este punto de vista incorrecto de la muerte se debe a que la mayor parte de la gente no piensa acerca del hecho que cuando un individuo justo o inocente muere, “de la aflicción es quitado” y entra “en la paz”. Entonces, ¿está el escéptico acusando a Dios de cruel e injusto por librar a los niños inocentes del mal y permitirles entrar en la paz? El salmista escribió: “Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos” (Salmos 116:15, énfasis añadido).

La muerte no es inherentemente mala. En realidad, la Biblia indica que la muerte puede ser gran ganancia ya que la persona justa es quitada de la maldad y se le permite entrar en paz y descanso. Dios considera la muerte de Sus seguidores fieles como algo precioso. Los escépticos que acusan a Dios de malo porque ha terminado con las vidas físicas de bebés inocentes están equivocados. Ellos rechazan reconocer la realidad del alma inmortal. En vez que la muerte de los niños inocentes sea algo malo, es a menudo una bendición para los niños que son alejados de una vida de dolor en manos de una sociedad pecaminosa y que son bienvenidos al paraíso de paz y descanso. Para que un escéptico pueda culpar legítimamente a Dios de crueldad, él debe probar que no existe un alma inmortal, y que la vida física es la única realidad—lo cual el escéptico no puede probar. Cuando no se reconoce la realidad del alma y el reino espiritual, se cosecha siempre una perspectiva distorsionada de la naturaleza de Dios.

  1. En segundo lugar nos enseña la DEMOSTRACIÓN    para un ser querido.

¿Qué es lo determinante para un ser querido que muere? Bueno, simplemente lo que hacemos en vida y no después. Si observa a pesar de que Dios decretó que el niño moriría dice que David trata de hacer cambiar de parecer a Dios. “…Mientras el niño aún vivía…” David buscó en el único lugar dónde podía ayudar más a su hijo, en Dios. Tomó una actitud de petición, de preocupación y de postración. Él sabía que era lo único que le quedaba, para poder hacer cambiar a Dios.

  • En tercer lugar nos enseña la DETERMINACIÓN para un ser querido.

Una de las cosas más importantes en la muerte de un ser querido es la diferencia que existe entre los que acompañan al ser querido y los familiares del ser querido. Es importante entender que nadie absolutamente nadie que no sea de la familia experimentará el mismo dolor que los familiares. Y por esa razón muchas veces las palabras que decimos los que no perdemos a un ser querido pueden ser ligeras, de clichés y no expresarán lo que las personas sienten. Por esta razón es importante que la muerte de un ser querido lleve a sus deudos a tres determinaciones importantes, es decir las mismas a las que llegó David.

La primera determinación tiene que ver con aceptación.

“…Pero viendo David que sus siervos susurraban entre sí, comprendió que el niño había muerto…” Las señales eran tan evidentes que ya no podía negar el hecho de que su hijo había muerto. Mientras más rápido aceptaba el hecho, más podría superar su desconsuelo.

La segunda determinación tiene que ver con comprensión.

“…Así que sus siervos le dijeron: “¿Qué es esto que ha hecho?…” Los siervos no entendían lo que David hizo a continuación. Para ellos el saber que el niño había muerto terminaría en un caos emocional devastador. Pero David no reaccionó así. Y es que la gente muchas veces por no estar involucrada en las emociones de la familia, no puede entender las reacciones de muchos. Para muchas personas hay un estándar de comportamiento en un funeral, y si no se ajusta a ese modelo hay algún problema. Sin embargo David tenía un secreto que lo sostenía y por eso no se derrumbó emocionalmente.

La tercera determinación tiene que ver con percepción

“…Entonces David se levantó del suelo, se lavó, se ungió y se cambió de ropa; entró en la casa del Señor y adoró. Después vino a su casa y cuando pidió, le pusieron comida delante y comió…”

Es importante notar que David tuvo cuatro percepciones la primera es  emocional. Se levantó del suelo, se lavó, se ungió y se cambió de ropa. Que significa ya no podía externamente tener la misma condición emocional. Es un acto de fe. La segunda percepción es espiritual. Observa que se fue a la casa de Dios y allí adoró. La expresión adoró es una acción fuerte y de intensa actividad emocional. David estuvo postrado y cerca de Dios. La tercera es material. “Después vino a su casa y cuando pidió, le pusieron comida delante y comió…” Y finalmente hubo una percepción relacional. “Entonces David consoló a Betsabé su mujer, y vino a ella y se acostó con ella; y ella dio a luz un hijo; y él[q] le puso por nombre Salomón. Y el Señor lo amó, 25 y envió un mensaje por medio[r] del profeta Natán, y le puso el nombre de Jedidías[s], por causa del Señor. Es importante observar que hubo una evolución en tres relaciones, la primera como esposo, segundo como padre y tercero como hijo de Dios. David supo que el incidente le ayudaría para mejorar su familia.

  1. Y finalmente en cuarto lugar nos enseña LA DECLARACIÓN de un ser querido.

¿Al fin y al cabo que era lo que sostenía a David? “Pero ahora que ha muerto, ¿por qué he de ayunar? ¿Podré hacer que vuelva? Yo iré a él, pero él no volverá a mí.” Así es para David la vida trasciende, es una declaración de fe y convicción sobre el destino de los buenos y de los que tienen una relación genuina con Dios.

Los que nos reunimos este día, en este lugar para despedir a nuestra hna. Emilia, hemos experimentado una gran tristeza y un sentido de pérdida muy grande. Sin embargo al ver este pasaje creo que su vida y su muerte ha sido para nosotros un gran mensaje de Dios. A través de ella Dios nos ha hablado de su designio, nos ha demostrado como su amor y bondad estuvo con ella y con el resto de la familia, nos ha hecho determinar nuestra apreciación de la vida, la muerte y del amor que le debemos mostrar a los que están vivos todavía con nosotros y nos ha declarado que un día la veremos, porque los que tenemos una relación genuina con Dios la veremos un día en la presencia de Dios. Oremos.

[1] http://www.definicionabc.com/general/designio.php

[2] http://espanol.apologeticspress.org/espanol/articulos/3453

[3] Ibíd.

[4] Ibíd.

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