“…Vagos y sin rumbo…”


“…andan vagando sin rumbo…”

En 1971 la cantante Cher estuvo en los primeros lugares de la música pop americana. Su canción “Gitanos, vagos y ladrones” fue un éxito increíble. En la canción ella hace una descripción de la cultura gitana y la describe como una cultura de personas que peregrinan por la vida haciendo trampas, viviendo sin rumbo y con una cultura musical sensible. No sé, si me gustaría que alguien describiera mi vida como ella lo hace en la canción. A nadie le gustaría que le llamen vago y ladrón. Sin embargo muchas veces pasa. Y es que la vida puede ser tan rara. Es más la vida está llena de altos y bajos. Muchas veces en nuestro peregrinaje llegamos a estar como los Israelitas en sus primeros pasos con Dios después de su liberación de Egipto. Parecía que las cosas se ponían peores, aún después haber experimentado la mano de Dios. Sin embargo aunque las cosas se ponen serias es importante entender que Dios puede hacer un milagro en tus imposibilidades, lo sabes. ¿Estás viviendo una situación o una circunstancia en que necesites desesperadamente ver una obra milagrosa de Dios? Los israelitas sabían cómo te sientes. No se habían alejado mucho de Egipto cuando el Señor le dijo a Moisés: «Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pihahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante de él acamparéis junto al mar» (Ex. 14:2). Frente al mar Rojo: el que pronto se convertiría en el escalofriante telón de fondo de una de las situaciones más sorprendentes en toda la historia humana.

En este pasaje Dios nos lleva a enfrentarnos a dos experiencias que muchas veces van juntas. Es un binomio que puede demoler la fe de cualquiera, incluso de los más espirituales. Si uno no aprende a manejar esta pareja de experiencias, entonces es candidato seguro a la desesperación y a la frustración. El texto narra cuáles son esas dos experiencias: “…Andan vagando sin rumbo por la tierra. El desierto los ha encerrado…” Puede ver el dúo cruel que atenta contra nuestra fe. El primer es la inestabilidad (andan vagando sin rumbo) y el segundo imposibilidad (el desierto los ha encerrado). Lo curioso de la situación, es que era Dios el que precisamente los había llevado a experimentar dicha circunstancia. Quizás su vida sea evaluada por muchas personas como lo haría Faraón. La gente podrá decir de usted, no sabe lo que está haciendo, es un inestable, ni sabe para dónde va. La gente podrá verlo con burla como alguien que ha perdido el rumbo, y sin embargo no es así. Es precisamente la decisión de Dios hacerlo ver de esa forma, con el propósito de que la gente se sorprenda en la manera milagrosa que va a usar esa “instabilidad”. Hay períodos en la vida en que viviremos así, como que nadie sabe (ni uno mismo) hacia donde va y que está haciendo, un tiempo en que  es como “si sólo vagáramos por la tierra.” Yo me he sentido así, de hecho los últimos 10 años mi experiencia es exactamente como Faraón la describe. Me he sentido como “vago sin rumbo”. Sin embargo este pasaje me demuestra que Dios está detrás de esta experiencia. ¿Por qué Dios nos pasa por una experiencia  de este tipo? Creo que lo hace para que entendamos que la evaluación de nuestra vida destino no depende de la gente sino depende de Dios. Es la lucha en creer quién tiene la razón, el plan del hombre o el plan de Dios. Aunque los israelitas, los egipcios, Faraón creyeran que Israel andaba sin rumbo, no era la opinión definitiva porque Dios estaba a punto de demostrar que su vida si tenía rumbo ya que los llevaba a un milagro, no estaban vagando porque el controlaba todo alrededor y finalmente no era la tierra su destino sino la tierra prometida. Así que Dios combate la inestabilidad en este pasaje con tres elementos importantes. Primero ante la el señalamiento que  eran vagos (sin beneficio) Dios lo combate con su decisión. En los primeros versículos se repite varias veces la expresión “decir”. Primero dice “dijo a Moisés”, luego “di a los Israelitas” y luego aparece “Faraón dirá”. Sabe quién está decidiendo sobre  la vida de “estos vagos” nada más ni menos que El Dios Todopoderoso que rige los destinos de todos. Cuando él dice y decide,  sucede. Así que su vida y la mía no tienen nada de vago. Segundo, ante el señalamiento de que van sin rumbo (errantes) Dios responde con su dirección. Según Faraón están encerrados. Es decir están en una situación sin escapatoria. Para Faraón el mar es una dirección de fracaso y de finalización de su futuro, sin embargo esa dirección lejos de ser el fin de Israel es el principio de su gran destino y al contrario para Faraón será su destino final. La dirección en la que lleva Dios a sus hijos es una dirección de éxito, de victoria y de grandes y extraordinarias muestras de su poder y su extraordinaria habilidad para vencer las imposibilidades.

Tercero, ante el señalamiento de que andan vagando por la tierra, Dios responde con su Distinción. Dios no llevaba a los Israelitas a vagar por la tierra, los llevaba a la tierra prometida en donde ellos serían los que gobernarían la tierra. Estaban destinados a ser cabeza de las naciones en la tierra. Y esa distinción llevaría dos elementos significantes que salen de la misma boca de Dios. “Seré glorificado…y sabrán que Yo soy Jehová.” Israel vería que la gloria de Dios estaba con ellos y que tenían a un Dios Todopoderoso.

La verdad es que no culpo a los Israelitas su lógica era incorrecta en muchos sentidos y estaba plagada de sarcasmo. Ya que la manera en que Dios exigió la liberación de los israelitas de Egipto difícilmente podría haber dejado la impresión de que se encontraban allí por accidente, nada más que para «morir en el desierto ». Todas las ranas, el granizo, los mosquitos y los forúnculos con que Dios había plagado a los egipcios -no una vez, ni dos, sino diez- habrían comenzado a crear un registro entre este pueblo y su Dios. A esta altura, tendrían que haber tenido una confianza estable en Jehová. El mar Rojo no era la primera experiencia que habían tenido en la cual necesitaban que Dios hiciera un milagro para conducirlos a lugar seguro. Por cierto, habían visto que sus familias habían sido libradas de la muerte, mientras que todos los primogénitos de Egipto, de todos los rincones de la tierra, habían muerto a la medianoche. ¡Y hacía sólo una semana que había sucedido! Pero ¿no es esta nuestra manera habitual de ser? Tendemos a olvidar las maneras milagrosas en que Dios ha obrado con nosotros en el pasado -incluso en el pasado reciente- cuando se presenta una nueva experiencia que requiere la intervención sobrenatural. Nos olvidamos que Su mano muchas veces desconocida e invisible, de protección y liberación, nos hizo seguir adelante, cuando pensábamos que ya no podíamos más. Miramos atrás y nos concentramos en aquel momento antes de que nuestros problemas alcanzaran un punto sumamente peligroso y se convirtieran en verdaderas emergencias, y envidiamos la aparente sensación de tranquilidad que solíamos disfrutar (olvidando que, entonces, nos quejábamos con tanta fuerza como ahora). Lo único que podemos sentir son las paredes que se acercan. La única seguridad que tenemos es que no hay salida. Sólo podemos ver hordas egipcias a un lado y el vasto mar Rojo al otro. Entre la espada y la pared. Pero, m, este  querido lector es el lugar de Dios, el lugar donde desea mostrar Su poder hacedor de milagros en tu vida. La posición de los israelitas frente a la amplia boca del mar Rojo no era un error. Dios sabía que necesitaban ver una poderosa demostración de Su poder, una que les causara una impresión duradera, que fuera un recordatorio visual de exactamente qué puede hacer Él cuando toda esperanza se ha ido, que los acompañara más adelante en el viaje. Este es el propósito de nuestros mares Rojos: no frustrarnos y desanimarnos, no retorcernos de desesperación, sino generarnos entusiasmo y expectativa de ver lo que Dios está preparando; «la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes». En ti. En mí. ¿Te encuentras en una circunstancia similar a la del mar Rojo? ¿Estás atrapado entre la espada y la pared? ¿Te encuentras acorralado frente a una decisión que debes tomar en las siguientes 48 horas? ¿Estás hundido en un problema terriblemente complejo, sin dinero suficiente para comprar el boleto de salida ni buenas respuestas aunque lograras salir? Entonces, te encuentras en un punto envidiable, como los hebreos que estaban allí cuando las aguas de aquel mar se separaron formando dos muros estruendosos a ambos lados de ellos. Nada como observar 400 años de opresión egipcia arrojados al fondo del mar por la contracorriente del poder del Dios todopoderoso. Cuando has visto esto, ¿qué más necesitas volver a ver? Cuando te han rescatado de manera tan milagrosa de una situación de vida o muerte, esperarás lo inesperado cada vez que tengas oportunidad. Pero de una cosa si debes estar seguro no eres un vago sin rumbo en la tierra…eres el tesoro especial en las manos de un Dios amoroso y poderoso. ¡Te lo aseguro¡

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

2 comentarios sobre ““…Vagos y sin rumbo…””

  1. Esto es de lo mejor y más auténtico que he leído en este último tiempo, definiendo claramente la situación moral en la que muchos nos encontramos. No soy ni religioso ni ateo, y sin embargo esto me ha conmovido, verdaderamente.
    Muy bueno.

    1. Hola y gracias por tu comentario me anima a seguir escribiendo. A veces uno se desanima porque muchas veces no ve el resultado de lo que hace. Sine embargo si esta reflexión te ha ayudado me considero satisfecho de seguir escribiendo. Soy un pastor Salvadoreño y me gusta escribir. De hecho el blog tiene más 3500 reflexiones. Aprovechalas. Bendiciones

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