El Salmo 91: El principio de la relación


Salmo 91:14

Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre”.

En los últimos años en los países del mundo occidental se han producido cambios sociales  y de pensamiento sin precedentes. Especialmente se ha experimentado una sorprendente inversión de los valores en la sociedad. Conductas que hace pocos años eran consideradas como marginales y por tanto eran abiertamente rechazadas por la sociedad en conjunto, hoy día se han convertido en respetables y ampliamente aceptadas por la sociedad. Pero contrariamente existe una hostilidad  en intolerancia, en ocasiones abierta, en ocasiones encubiertas, hacia conductas que hasta hace pocos años eran respetables y socialmente conocidas y valoradas. Ciertas conductas pueden ser exhibidas públicamente mientras que otras son obligadas a ser privatizadas, una forma encubierta de intolerancia. ¿A que nos referimos sobre la privatización de la fe? La privatización es definida por el escritor Os Guinness como la ruptura producida entre las esferas de lo privado y lo público en la vida moderna. Dicho de otra manera, está bien que tengas  tu fe, vivimos en una sociedad  democrática, pero siempre y cuando relegues esa fe a tu vida privada, el círculo de tu familia y la iglesia. Tu fe no ha de afectar tu vida pública, no ha de afectar tu trabajo, o tu interrelación o interacción con la sociedad. Guárdatela para ti, no trates de imponerla a otros. En realidad es una forma de intolerancia  hacia la conducta religiosa. Se te es permitido tener fe siempre que ésta sea privada y no haga acto de presencia en la vida pública[1].

Así que el cristiano promedio hoy ha sido afectado por cuatro grandes pensamientos que  presentan las características del hombre posmoderno, a saber, su cultura, su pensamiento y su espiritualidad. Lo primero es el individualismo, o lo que se llama la privatización de la creencia o de la fe. El Individualismo, sostiene el derecho a la propiedad privada, de los bienes y del cuerpo. En el cual nada tiene derecho por encima de la decisión del individuo. El slogan es: “Sobre mi caballo, yo, y sobre mí, mi sombrero.”

El segundo es el relativismo o lo que se llama la pluralización de la fe. El Relativismo, alza sus banderas de libertad y de rebeldía frente a cualquier postulado dogmático o al establecimiento de principios rectores sobre las vidas y pensamientos de las personas. El cristiano  posmoderno, encuentra la posibilidad de armar un evangelio conforme a sus necesidades, dando como respuesta lo siguiente: Tu verdad, es solo tu verdad, hoy no hay verdades absolutas. El tercero es el secularismo o la profanación de la fe,  que es la pérdida del concepto de lo santo. Esta posición arrasa con todo concepto de que existan cosas que reclamen santidad o deban ser consideradas distintas a las demás,  Es la pérdida del concepto de lo santo. El cristiano  ha trivializado todo. El cristiano  posmoderno da como respuesta, el siguiente postulando: No necesito de la iglesia, porque yo me comunico con Dios.  Dios está en todas partes. El cuarto es el urbanismo o la pavimentación de la fe. Este es otro gran desafío para la iglesia de hoy, se dice que la “urbanización es una transformación por la cual la sociedad pasa de un nivel esencialmente rural a otro esencialmente urbano”. En un primer momento esta definición puede parecer simple, pero no nos debemos engañar. La urbanización, como podemos observar en nuestros países en los últimos años, implica profundos cambios sociológicos. Desde la antigüedad, estos cambios son cada vez más complejos e incluyen: La especialización de la mano de obra, la moralidad de la población, el predominio de la maquinaria, la dependencia del tiempo mecánico (en sustitución del tiempo natural y del control familiar), un individualismo acentuado, aparición de grupos sociales secundarios, mayores inventos, incremento del espíritu competitivo, desarrollo de la burocracia.[2]

En 1950 la población urbana en América Latina era de 65 millones (incluidos el Caribe y América Central). En 1985 ya era de 278 millones y al 2000 se proyectaba un crecimiento de 614 millones de personas. Las cuatro ciudades más grandes de América Latina, en una proyección al año 2020 tendrán una población de: Buenos Aires, 12.7 millones, Río de Janeiro, 18.8 millones, Sao Paulo, 28.1 millones, ciudad de Méjico, 35,5 millones.[3]

¿Está la iglesia preparada para enfrentar estos desafíos? Entonces la pregunta que se plantea, es ¿cómo hacemos para que el cristianismo pueda superar estas tres amenazas y nuevamente pueda ser un pensamiento y una práctica operativa en el mundo. El salmo 91:14 establece criterios espirituales para que hay una operación real del cristianismo. En realidad, son cuatro principios  importantes que nos ayudan a tener la convicción de que podemos responder a los desafíos del mundo al que nos enfrentamos.

El primer principio es el de legalidad. En el texto se repite dos veces la expresión “por cuanto”. Esta expresión se establece como algo real y autoritativo. Dios establece que lo que él dice es autoritativo.  Es autoritativo porque la declaración implica primero, Seguridad. No hay duda que lo que Dios dice es seguro. En segundo lugar es autoritativo porque la declaración implica de autoridad. Gramaticalmente es una manera de concluir un proceso de aprendizaje que lo lleva a un título o grado académico. Tercero es una declaración de legitimidad Implica que si Dios está haciendo la declaración el legitima a las personas que basan su cristianismo en la declaración autoritativa de Dios. Así que ante el individualismo centrado en la persona nosotros tenemos un deísmo centrado en la persona de Dios. Nuestra fe se basa en las declaraciones que Dios ha hecho en su Palabra. Sin esas declaraciones no podemos tener ni seguridad, ni autoridad y legitimidad.

El segundo el principio de la emotividad. El salmo continúa estableciendo dos decisiones importantes en un seguidor de Dios. La primera está encerrada en la frase “en mí ha puesto su amor” La expresión que se usa en hebreo da la idea de estar atado a alguien. También se puede traducir como aferrarse o estar ceñido a alguien. Incluso hay veces en que la palabra hebrea “chashaq” se puede traducir como deleite.[4] Significa que una persona pone todas sus afecciones en alguien.  ¿Cómo es entonces la decisión de un verdadero cristiano? Es una decisión objetiva. El texto establece que el objeto de la decisión es una persona. Observe que dice “en mí”. Es decir nuestra fe se basa en algo real y objetivo. Nuestro modelo no es una idea o una doctrina sino una persona. El modelo de la vida cristiana es Jesús, y por lo tanto la verdad está asociada con una persona a la que se puede amar y conocer.  Pero también es una decisión exclusiva. Observe el verbo “ha puesto” este verbo es una expresión que está en la modalidad qal y en el tiempo perfecto en hebreo. El tiempo perfecto denota una acción completa, eso significa que el salmista había tomado una decisión completa, no repetitiva, es decir una decisión precisa. Por otro la expresión “puesto” implica que es exclusiva porque es personal, es una conjugación de la tercera persona del singular. Así que es  exclusiva porque es precisa, es exclusiva porque es personal, pero también es exclusiva porque es permanente. La expresión ha puesto implica una decisión que no cambia a los resultados una vez se ha tomado la decisión.  En términos soteriológicos (de salvación) la decisión por una relación con Cristo se basa en algo preciso. Es decir hay que hacer lo que está establecido en la Biblia para acercarse a Dios. También es una decisión personal. No hay una colectividad soteriológica, es decir no es la iglesia la que salva  ni siquiera la doctrina sino una decisión de persona a persona. Y finalmente es permanente, una vez que se ha hecho una decisión exclusiva por Cristo no hay vuelta atrás, la salvación permanece para siempre. Pero en tercer lugar es una decisión afectiva. La expresión es “amor”. A Dios no sólo se le conoce sino que también se le ama, no sólo se racionaliza sino que también lo experimentamos de una manera afectiva. Es obvio que la expresión amor está implícita en el verbo hebreo. El estar vinculado a Dios implica una experiencia sentimental y de expresión afectiva.

El tercer principio es el de la interioridad.  Este concepto  se desprende de la frase “ha conocido mi nombre” esta es una decisión cognoscitiva y de interioridad de la fe. Nosotros no sólo experimentamos a Dios sino que también lo razonamos. Para muchos razonar la fe es señal de carnalidad y ausencia de espiritualidad. Pero el verdadero equilibrio estriba entre experimentar la fe y expresar la fe. ¿Cómo expresamos la fe racionalmente? Primero viene del interés. Observe que es una vez más una búsqueda personal. El conocimiento de Dios viene de un interés personal de aprender más de Dios, de conocer más de él. Segundo, viene de la investigación. La expresión “yada” en hebreo es interesante. Una vez más es un qal perfecto. Lo que implica una comprensión total y completa de la persona de Dios. Es más el verbo yada’ (“conocer”) presenta una gran variedad de significados en el hebreo bíblico. En varios contextos, yada’ y sus expresiones relacionadas pueden denotar sentido de percepción, aprehensión intelectual, posesión de hechos e información que se puede aprender y transmitir, habilidad práctica, juicio discriminatorio e incluso intimidad física[5]. Sin embargo, cuando yada’ tiene a Dios como objeto implica mucho más que simple “conocimiento.” Nahúm Sarna escribe: En la concepción bíblica, el conocimiento no tiene ni esencial ni primordialmente raíz en el intelecto o en la actividad mental. Más bien, se basa más en la experiencia y se relaciona con las emociones, de modo que puede abarcar cualidades tales como vínculo, intimidad, cuidado, parentela y reciprocidad.[6] Tercero, viene de la intimidad. La expresión para nombre es  shem que  literalmente nombre; renombre y por extensión prosperidad, fama.[7]  Significa entonces que lo que ha hecho el salmista es aprender a conocer más profundamente el carácter, y fama y peso de Dios.

El cuarto principio es operatividad. Hay dos cosas que Dios que operativizan nuestra relación con Dios. Las frases “lo libraré” y “lo pondré en alto”. Son dos resultados lógicos de aquel que ama al Señor y lo honra. La primera tiene que ver con diferencia. Es decir Dios promete que seremos protegidos y nos librará por ser sus hijos. La mano de Dios respaldándonos, hace la diferencia en este mundo. Y la segunda tiene que ver con influencia, porque dice que en alto lo va a poner. Dios lo lleva a un lugar seguro pero visible y de influencia.

El llamado hoy a rescatar la identidad de la relación con Cristo es un llamado urgente. ¿Cómo se mide la identidad cristiana? Un teólogo y un taxista llegaron al mismo tiempo a las puertas del cielo. El Padre eterno dijo al taxista: Pasa hijo mío, te has ganado el Paraíso, te corresponde esta túnica bordada con hilos de oro y este bastón de platino adornado de diamantes. Al teólogo le dijo: Te has ganado el Paraíso, te corresponde esta túnica de lino y este bastón de madera.         El teólogo protestó: Perdón, Padre celestial, conozco a ese taxista desde hace 50 años. Yo los he pasado estudiando, esforzándome por la fe, escribiendo, hablando de ti, predicando; no es por despreciar tu regalo pero debe haber un error porque él con su taxi se subía a las aceras, atropellaba gatos y perros, se saltaba algún que otro semáforo, circulaba a velocidades exageradas, conducía muy mal y asustaba a la gente. ¿Cómo puede ser que a él le des mejor Paraíso que a mí? No lo entiendo. Entonces Dios contesta: Te lo voy a explicar. Actualmente hacemos aquí en el cielo las mismas valoraciones que hacéis vosotros en la vida terrenal: tenemos unos objetivos y lo que importa son los resultados. Y verás, durante esos 50 años, cada vez que tú hablabas sobre mí, o acerca de la fe y esas cosas, mientras tú hacías tu trabajo, la gente se dormía, pero cada vez que el taxista hacía su trabajo, la gente ¡oraba!

A veces confundimos la forma de medir la vida de un creyente, pero Dios  sabe exactamente lo que somos y hacemos en el diario vivir.

[1] http://juanbarreramunoz.blogspot.com/2008/02/la-iglesia-y-los-desafos-de-la.html

[2] http://juanbarreramunoz.blogspot.com/2008/02/la-iglesia-y-los-desafos-de-la.html

[3] Ibíd.

[4] http://bibliaparalela.com/hebrew/2836.htm

[5] http://mario_4.es.tripod.com/literaturav/id7.html

[6] http:// Exodo, JPS Torah Commentary, p. 5.

[7] https://es.wikipedia.org/wiki/Sem

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: