¿Porque no ayunan tus discípulos?: Una pregunta pertinente


“Y tus discípulos no ayunan”

El tema del ayuno está asociado con espiritualidad. Muchos cristianos tienen la práctica del ayuno como un hábito para crecer espiritualmente. Por otro lado, el ayuno nos faculta (según) muchos para que el poder de Dios sea desatado. Era obvio que el ayuno en tiempos de Jesús  era un indicador de la espiritualidad de alguien.  Es decir en el tiempo de Jesús se acostumbraba a evaluar la espiritualidad desde la perspectiva de la disciplina del ayuno. Así que parece curioso que los discípulos de Juan cuestionen a Jesucristo con respecto a que sus seguidores no ayunaban como ellos y como los fariseos. ¿Por qué era tan importante para la espiritualidad del tiempo de Jesús ayunar? ¿Es más espiritual una persona que ayuna a una que no ayuna? Pareciera ser que tanto los discípulos de Juan como los de los fariseos así lo creían. ¿Cómo responde Jesús a este cuestionamiento de la espiritualidad de sus seguidores?

Jesús siempre respondía de manera extraña. En este caso como en muchos no hay una respuesta directa, aunque sí profunda. Jesús usa 3 figuras para responder a la pregunta del ayuno. Es importante no perder de vista el tema del ayuno cuando se trata de analizar la respuesta de Jesús. Es decir hay que plantearnos  varias preguntas. La primera debería ser, ¿Qué relación tiene una boda con ayunar? La segunda tendría que ser ¿Qué relación tiene un parche nuevo con un vestido viejo y el ayunar? Y tercero ¿Qué tiene que ver el vino y el odre con ayunar? Si respondemos estas preguntas entonces sabremos cuál era la intención de Jesucristo. Pensemos en la primera pregunta ¿Cómo se relaciona el ayuno con una boda? En realidad se relacionan vía contraste. Una boda es abundancia de comida, el ayuno es ausencia de comida. El ayuno es silencio, la boda es ruido. El ayuno es tristeza, la boda es alegría. ¿Por qué se escoge una boda como ilustración? La boda demuestra un nuevo inicio para ambos participantes. Es para la novia adquirir una nueva identidad y para el novio una nueva responsabilidad. ¿Entonces cuál sería el argumento con respecto a no ayunar?

La espiritualidad  relacional. Esta espiritualidad se demuestra por cuatro indicadores. Primero, la presencia de la persona. Jesús dice que el “novio está presente” y cuando él está presente no hay necesidad de ayunar. Segundo, la experiencia con la persona. Es importante notar que la boda es una experiencia de amor, de entrega, de intimidad y de protección. La experiencia con la  persona es superior que la experiencia con el rito. Hay  que  notar el texto insinúa que tanto los discípulos de Juan como los de los fariseos estaban ayunando en ese mismo momento que hacen la pregunta. Incluso muchos piensan que probablemente el banquete que hace Mateo lo hizo en uno de los días designados por los fariseos para ayunar. La relación con Dios al usar la figura de la boda implica más alegría que tristeza. Tercero, la convivencia con la persona. “En tanto tienen consigo al novio” implica que el novio está conviviendo con ellos. La relación con Cristo es una relación de convivencia las 24 horas. Para muchos el matrimonio sólo tiene que ver con la ceremonia, pero va más allá de la ceremonia. La ceremonia sólo es la iniciación del largo y aves costoso peregrinaje de dos personas altamente comprometidas unas con otras. Así que los discípulos no ayunaban porque tenían que disfrutar de esa nueva relación con una persona.  Cuarto, la abstinencia de la persona. El texto continua diciendo “vendrán días en que le será quitado”. ¿A qué se refiere este concepto? Es obvio que hay un anticipo del tiempo en que Cristo sería asesinado. Pero debemos recordar que estamos enfocados en el ayuno. ¿Cuándo son esos tiempos de “ausencia” del esposo?  ¿Y cómo motivan al ayuno? Es importante observar que el texto dice “será quitado”. La expresión es “aparthe” y es un aoristo subjuntivo pasivo. Que implica una acción completa y repentina. La idea es de ser puesto aparte. No se trata de eliminación, sino de percepción. La idea es de no atender las necesidades de alguien. ¿Por qué haría Dios algo así? ¿Por qué hay momentos en que sabemos que la eliminación de Cristo no es posible pero si tenemos el sentido de de percepción de su presencia que nos con lleva a luto? ¿Porque Jesús se pondría aparte en la vida de una persona? ¿Y porque al ser quitado entonces debemos ayunar? ¿Qué anula la percepción de Cristo en nuestra vida? El texto no parece indicar que es lo que lo ocasiona. Más parece que es una decisión soberana de Dios (la voz pasiva del verbo).

Piper dice: “Jesús nos enseña dos verdades: una es que el ayuno estaba ampliamente asociado con el luto en esos días. Era una expresión de un corazón quebrantado y de desesperación, usualmente con relación al pecado o por algún daño. Era algo que usted hacía cuando las cosas no salían como usted quería. Pero ésa no es la situación de los discípulos de Jesús. Esta es la segunda verdad que Él enseña: el Mesías ha llegado y su llegada es como la llegada de un novio a un festín de bodas. Esto es algo simplemente demasiado bueno para mezclarlo con el ayuno. Esto es tan sorprendente y tan glorioso y tan inesperado en esta forma, que Jesús dijo: ustedes no pueden ayunar ahora en esta situación. Es demasiado feliz y demasiado estimulante. El ayuno es para tiempos de anhelos y dolores, e ilusiones. Pero el novio de Israel está aquí. Después de mil años de soñar y anhelar y esperar, ¡está aquí! La ausencia de ayuno en el grupo de discípulos era un testimonio de la presencia de Dios en medio de ellos[1].

Jesús está diciendo: Ahora, ustedes no pueden ayunar mientras estoy en medio de ustedes como el Novio, pero no permaneceré con ustedes. Dentro de poco regresaré a Mi Padre en los cielos. Y durante ése tiempo, ustedes orarán. Ése tiempo es ahora.

Es cierto que Jesús está presente con nosotros mediante Su Espíritu. Pero Pablo dijo en 2da a los Corintios 5:8: “preferimos más bien estar ausentes del cuerpo y habitar con el Señor”. En otras palabras, en esta época hay dolor y anhelo, y nostalgia en cada cristiano, porque Jesús no está aquí plena e íntimamente, y tan poderosa y gloriosamente como queremos que esté. Y es por eso que ayunamos[2].

En este sentido habrá tiempos en nuestra espiritualidad como los que describe Jesús. Tiempos en los cuales no parece sentirse a Dios, en los que Cristo está ausente y distante de nuestra relación con él. “Días” en donde experimentaremos la etapa de viudez espiritual. ¿Ante la ausencia del esposo, cuál es el resultado lógico? Carestía…carencia. Primero de seguridad emocional, de seguridad material y finalmente de seguridad espiritual. Ante esa carencia del novio, es obvio que tendremos que ayunar porque el estado lo orilla a uno a anhelar y carecer de los mejores tiempos que vivimos con el esposo. Observe que dice “vendrán días” ¿Cuántos días serán? ¿Es el ayuno una práctica permanente? ¿Es temporal? ¿Es emocional? ¿Es carnal?

Swindoll dice que un magnífico principio teológico subrayado una y otra vez en las Escrituras es este: Cuando Dios parece ausente, Él está presente. Aunque usted piense que lo ha perdido todo, Dios utiliza eso como una oportunidad para que se dé cuenta de que Él sigue teniendo el control, y también para ponerle de rodillas. ¿Siente que Dios ha estado ausente o inactivo en su vida, distante de alguna manera? Entonces, quiero recordarle esto: Es posible que Él haya parecido estar ausente, pero el Señor ha estado presente todo el tiempo. Además, Él conoce su corazón. Él conoce la verdadera condición de su alma. Conoce las impurezas ocultas de su motivación. Conoce la abismal perversidad de su pecado. Pero también ha oído su clamor, y Él no le rechazará[3].

Así que la espiritualidad se basa en una relación festiva. Esta fiesta se desarrolla por la presencia del novio, la experiencia con el novio, la convivencia con el novio y finalmente con la abstinencia del novio. Es precisamente en ese tiempo que Jesús les exhorta  ayunar, los momentos de ausencia de Dios nos deben llevar al luto y a la ausencia del ser que amamos, pero que al abstenernos de alimentos lo hacemos porque nos da tristeza una vez habiendo experimentado el amor de Dios lo anhelamos nuevamente.

Segundo la espiritualidad  eventual. Pero entonces Jesús dice algo muy crucial en el versículo 16. Dice: Y nadie pone un remiendo de tela nueva en un vestido viejo; porque el remiendo al encogerse tira del vestido y se produce una rotura peor. En este contexto uno se pregunta ¿qué es el parche viejo y que es el vestido nuevo? Es obvio que si el texto está dentro del contexto del ayuno, las dos frases tendrán que ver con eso.  En términos de longitud el vestido es más grande que un parche. En ese sentido la existencia del pensamiento tanto de los discípulos de Juan como los de los fariseos pertenecían a ese tipo de “ropaje” religioso tradicional de muchos años. La máxima expresión de ese vestido viejo era obviamente el ayuno que se relacionaba con la expiación del pecado del pueblo. ¿A qué se refiere con vestido viejo? Puede ser un vestido viejo por consistencia y por apariencia. Por consistencia implica que ya no tiene la misma fuerza que cuando estaba nuevo.  Y por apariencia significa que desentona con la moda moderna. ¿Cómo el ayuno se había hecho viejo por consistencia? ¿Cómo el ayuno se había hecho viejo por apariencia? Por consistencia era que el ayuno  servía para entristecerse en el judaísmo, pero en el cristianismo  no había tristeza porque Dios estaba presente. En ese sentido ningún pedazo nuevo podía ayudar al vestido viejo. Lo importante entonces era entender que ese vestido viejo de ayunar  con tanto interés y diario había pasado de época. Por otro lado el ayuno hacía viejo de apariencia debido a que había llegado una nueva época en la que se debía vestir con nuevos conceptos de espiritualidad más enfocados en la experiencia personal que en la apariencia personal. No era que al ayunar te veías más espiritual sino que era lo contrario era en la experiencia personal del Cristo vivo lo que hacía un nuevo vestido.  El asunto de toda la disertación de este versículo nos enseña que el ayuno no es una experiencia eventual sino el resultado natural de la vivencia.

El problema de los que enfatizan hoy el ayuno como una práctica eventual (programar ayunos) es que piensan  que con eso están más cerca de Dios, y en realidad la intención no era estar más cerca de Dios, o experimentar un respuesta ineludible de parte de Dios porque estamos ayunando.  ¿De qué sirve todo esto si nos sentimos más cerca cuando ayunamos y no cuando comemos? Para muchos cristianos hoy es un tipo de ascetismo de torturar la carne para que alcancemos un nivel de espiritualidad mayor, pero la espiritualidad mayor no se alcanza cuando mortificamos nuestro cuerpo con ayuno sino cuando estamos expuestos a una vida de alegría y comunión con Dios. Es fácil acordarse de Dios cuando sacrifico mi “estómago”  (Por cierto ayuno es ayuno de comida y no de FB o de otra cosa que no sea ingesta alimenticia)

Así que indudablemente la espiritualidad eventual tiene cuatro niveles. Puede ser de consistencia. El vestido viejo ha perdido su vigor, así que es obvio que debe haber un vestido nuevo. Puede ser de vigencia. Significa que Jesús dice “nadie…” es decir hay una práctica importante, cuando estás ya fuera de la moda no te pones un vestido viejo cuando hay una nueva moda. Incluso Lucas añade que este parche “desentona” o “no armoniza” (Lucas 5:36) con lo que sería la vestimenta contemporánea. Puede ser también de apariencia. Si se pone un parche nuevo, la apariencia en lugar de mejorar simplemente no sólo se ve extraño sino que es prácticamente no funcional ya que ambos componentes (remiendo y vestido) se terminan dañando.  Puede ser de  influencia. El texto nos hace ver que el remiendo o parche es pequeño, pero el vestido es largo. Sin embargo es el parche pequeño que tira del viejo y lo daña. El pedazo es el que afecta al vestido y no viceversa. Eso significa que una pequeña experiencia del cristianismo y de Cristo era suficiente para dañar el sistema de espiritualidad vigente. Si la intención de la respuesta era mostrar la superioridad de la relación con Cristo, y que el evento de seguir a Jesús no es parcial, ni cosmético, sino un cambio total. Es decir hay una espiritualidad eventual  que es de parche o parcial , mientras que hay una espiritualidad vital que es total.

Tercero, una espiritualidad funcional

Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan. El remiendo de ropa que no se encoge y el nuevo vino representan la nueva realidad que ha venido con Jesús, el reino de Dios aquí. El Novio ha llegado. El Mesías en medio nuestro. Y eso no es algo solo temporal. Él no solo está aquí y luego se irá. El reino de Dios no vino en Jesús y luego solo se desvaneció del mundo. Jesús murió por nuestros pecados una vez y por todas. Él resucitó de entre los muertos una vez y para siempre. El Espíritu fue enviado al mundo como la presencia real de Jesús en medio nuestro. El reino es el poder imperante de Cristo en el mundo, sometiendo corazones al Rey y creando un pueblo que cree en Él y le sirve a Él. El Espíritu del Novio está reuniendo y purificando a la novia para Cristo. Éste es el vino nuevo. Y Jesús dice, los odres viejos no lo pueden contener. ¿Qué es el odre viejo? En el contexto parece ser el ayuno. El ayuno fue heredado del Antiguo Testamento y ha sido usado como parte del sistema judío para relacionarse con Dios. Ahora Jesús dice: los odres viejos del judaísmo no pueden contener el vino nuevo. Entonces, ¿qué diremos? En el versículo 15 Jesús dice que ayunaremos cuando el Novio se haya ido. Y en el versículo 17 dice que el viejo ayuno no puede contener el vino nuevo del reino. Mi respuesta es que el vino nuevo demanda un nuevo ayuno. Hace años, escribí este texto al margen de mi Testamento en griego: “El nuevo ayuno se basa en el misterio del que el Novio ha llegado, no en que Él vendrá. El nuevo vino de Su presencia convoca a un nuevo ayuno”. En otras palabras, el anhelo y clamor y dolor del viejo ayuno no estaba basado en la gloriosa verdad de que el Mesías había llegado. El lamento por el pecado y el clamor en peligro no estaban basados en la gran obra consumada del Redentor y en la gran revelación de Sí mismo y Su gracia en la historia. Pero ahora ha llegado el Novio. Al venir dio el golpe decisivo contra el pecado y Satanás y la muerte. El gran acto central y decisivo de salvación por nosotros está en el pasado, no en el futuro. Y sobre la base de esa obra pasada del Novio, nada puede ser lo mismo de nuevo. El vino es nuevo. La sangre ha sido derramada. El Cordero ya fue inmolado. El castigo por el pecado fue ejecutado. La muerte está derrotada. El Novio ha resucitado. El Espíritu ha sido enviado. El vino es nuevo. Y la mentalidad del antiguo ayuno simplemente ya no es adecuada.

Lo nuevo en el ayuno es que descansa en toda esta obra consumada del Novio. El anhelo que sentimos por el avivamiento o el despertar o la liberación de la corrupción, no es solo un anhelo y un dolor. Los primeros frutos que anhelamos ya llegaron. Ya ha sido pagado el anticipo de lo que pedimos. La plenitud de lo que anhelamos y de aquello por lo que ayunamos ha aparecido en la historia y hemos visto Su gloria. No es solo algo futuro.

Hemos probado los poderes de siglo venidero, y nuestro nuevo ayuno no es debido a que tengamos hambre de algo que no hemos probado, sino porque el nuevo vino de la presencia de Cristo es muy real y satisfactorio. Esta es la novedad de nuestro ayuno: su intensidad no viene porque nunca hayamos probado el vino de la presencia de Cristo, sino porque lo hemos probado muy maravillosamente por Su Espíritu y, por tanto, ahora no podemos estar satisfechos hasta que llegue la consumación. Tenemos que tener todo lo que Él prometió. Y tanto como sea posible.

Así que le animo a unirse en el ayuno de Enero. No porque no haya probado el nuevo vino de la presencia de Cristo, sino por haberlo probado, y porque anhela, con un dolor profundo y gozoso del alma, conocer más de Su presencia y poder en medio nuestro.

[1] http://www.desiringgod.org/messages/when-the-bridegroom-is-taken-away-they-will-fast-with-new-wineskins?lang=es

[2] Ibíd.

[3] http://visionparavivir.org/ministerio/devocional/cuando-dios-parece-estar-ausente

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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