Salmo 91: El principio de la victoria


Recuerdo hace mucho tiempo atrás en mis tiempos de jugador de baloncesto solía participar con un equipo con el cual perdía siempre. Nunca ganamos un partido, y de hecho jugamos varios. ¿Cuál era la razón? Simplemente sólo nos reuníamos el día del juego a depender de las habilidades de cada quien. Era una sensación muy desagradable el pertenecer a un equipo que no daba ni una. Y es que realmente a nadie le gusta perder en lo que hace. La gente siempre quiere el éxito y la victoria en su vida personal, su vida matrimonial y en su vida laboral. El mundo siempre nos influye para un modelo de éxito. Las personas no sólo deben tener éxito sino tener una imagen de éxito. En resumida cuenta a nadie le gusta la derrota.

Pensando en esto no hay un lugar o una práctica en donde el éxito es garantizado como lo es en el cristianismo. Y es que un cristiano en realidad es sinónimo de victoria y éxito. La biblia no sólo habla de que el cristiano puede vencer sino que en sí el mismo es un vencedor. Así que cristianismo es sinónimo de éxito. Bueno, en teoría. ¿En realidad es cierto en la práctica? ¿Los cristianos no son derrotados?

Hay corrientes teológicas que insisten en que sí, y que expresan su pensar en “clichés” bíblicos  populares tales como  somos “más que vencedores” y estamos destinados a “ser cabeza y no cola” y por otro lado “somos los hijos de un gran Rey” y otros más. ¿Es esto así? ¿Dónde se encuentra el equilibrio de la victoria cristiana? Parece que el salmo 91 vrs. 13 nos está dando algunas pautas con respecto a este tema.

En esta ocasión estaremos hablando sobre el principio de la victoria, a través de cuatro pautas a poner en práctica para que no seamos heridos o derrotados. En otras palabras cómo lograr la victoria.

La primera pauta que el salmo nos da para una vida de victoria es DEPENDENCIA. El salmo usa en primer lugar la expresión “en sus manos”. Recuerde que estamos en el contexto de los ángeles como guardianes del hijo de Dios. Ya en el vrs. 12 hablamos de ellos. Y también debemos recordar que son delegados por Dios para protegernos. Estos ángeles serán el instrumento en la dependencia de nuestro peregrinaje en la tierra. ¿Por qué la dependencia es vital en tener una vida de éxito? Primero porque la dependencia es la mejor opción en la condición humana. Es mi opinión que existen cuatro formas en que el ser humano vive su vida. La primera es la de ignorancia. Este estilo de vida es la de muchas personas, simplemente ignoran su estado o condición  y para ellos es normal vivir ignorando a Dios y sus mandatos. La segunda es la de resistencia. La persona sabe lo que hace, conoce que ofende a Dios pero se resiste a seguir los lineamientos que Dios establece.  La tercera es la de independencia. Las personas incluso conocen de Dios tienen una relación con él pero simplemente su vida “secular” les pertenece y no toman en cuenta a Dios y sus preceptos para vivir de acuerdo al su propósito y voluntad.  Y cuarto está la condición  de dependencia. Esta simplemente consiste en que todas las áreas de nuestra vida están rendidas a la voluntad de Dios y que cada movimiento que hacemos en la vida depende de la Verdad de Dios y su Palabra. Ahora, la pregunta relevante es. ¿Qué es la dependencia en Dios? ¿Cómo se mide una vida dependencia? Pues según este pasaje la dependencia se debe a cuatro elementos. El primer elemento es relación. Nadie se deja cargar por un desconocido o un poco conocido. Así que debo tener una relación con El que me carga. El segundo elemento es la reflexión. ¿Para que me sirve la reflexión? Para desatar mis convicciones y confianza. ¿De qué debo estar convencido para que alguien me cargue? Primero de sus intenciones. Es decir debo estar seguro que la persona que me carga tiene buenas intenciones conmigo. Segundo de sus capacidades. No solo basta que tenga buenas intenciones sino que también tenga la fuerza para cargarme. El tercer elemento es rendición. Significa entonces que una vez en las manos de alguien debo someter a su control, sus deseos y por sobre todo su dirección. El cuarto elemento es relajación. Esto es el disfrute de mi dependencia. ¿Cómo nos relajamos en las manos de Dios? No usamos nuestra fuerza. Vamos descansando. Incluso hasta podemos dormir y estar tranquilos. Tenemos una visión superior. Es decir por encima del suelo, mientras más alto sea el que nos carga, más alta es nuestra visión. Tercero superación. Ya que el que nos sostiene camina por nosotros con nosotros, el se topa con los obstáculos que yo debería encontrar, pero los supera mejor y yo no tengo nada que hacer, más que disfrutar de la victoria en el que me carga.

 Así que la frase “en sus manos” nos muestra la  primera característica de una vida victoriosa es la DEPENDENCIA. Esta dependencia está sostenida por cuatro pilares importantes. La relación, la reflexión, la rendición y finalmente la relajación.

 

La segunda cosa es DESISTENCIA. Observe la frase “te llevarán”. Es una expresión interesante en el texto. El verbo es “nasa’” que significa alzar, levantar y restaurar. El diccionario dice que este verbo también tiene la idea de separar, dedicar, hacer votos e inclusive jurar.[1] Es importante entender que cuando una persona va siendo cargada está a expensas del que la carga, y renuncia a su voluntad y a resistencia a controlar e imponer su voluntad. En la vida victoriosa la clave está en desistir en luchar por nuestros propios medios y depender de los medios que Dios nos está entregando. Hay tres cosas que debemos desistir según esta frase. Primero debemos desistir de nuestras devociones. Simplemente una persona cargada podrá desear ir para algún lado o caminar por cierta senda, pero no puede porque estamos sometidos a los deseos de quién nos carga. Segundo, desistimos de nuestras direcciones. Es decir, no podemos imponer nuestra dirección a quién nos carga. Estamos sujetos a su dirección.  Y tercero desistimos de nuestras distracciones. Ya que la única y más cercana compañía es el que nos carga, no habrá alguien más con nosotros, por lo tanto el sentido de separación de “nazar” se cumple aquí. Observe que el texto dice que “me llevarán”, pero no me dicen  hacia dónde? Ni cómo. Es decir el plan final está a cargo del que carga. En pocas palabras la vida victoriosa se basa en la dependencia de un poder mayor y en la desistencia de mi plan de vida.

La tercera cosa es la DIFERENCIA.   La  frase “para que tu pie no tropiece” denota que la victoria es en la experiencia diaria del vivir. Nuestra vida está llena de caminos por los que transitamos. Podemos caminar por ella con los pies sucios o con los pies limpios. Observe una vez más el concepto de la victoria en el diario vivir y en la cotidianidad de la vida. ¿Por qué se usa la figura del pie? ¿Y no otra cosa? Hay cuatro  formas de tropezar. El primer es dar con los pies en un obstáculo al ir andando o corriendo y  segundo pisar mal perdiendo equilibrio y el tercero aunque se puede asociar con el primero es enredarse con sus propios pies y una última es cuando hay una herida o daño  en el pie, esto por lesión.  Así que podríamos decir que uno es problema de visión, el otro es problema de apreciación y el otro es problema de coordinación. El tropiezo por visión. Muchas personas pierden la diferencia en su vida porque simplemente van tan aprisa que pierden la visión de lo que es realmente trascendente y prioritario. El tropiezo por apreciación. Otros pierden la diferencia en su vida porque simplemente calculan mal el precio de su caminar, y por lo tanto no hay apreciación de caminar con Dios. El tropiezo por coordinación.  El tercero muchos  simplemente dejan de ser diferentes porque están enredados y siendo empujados a caer por algo que es cercano a ellos como su otro pie. Estos son los que se alejan porque sus propios hermanos les han botado. Y finalmente está el tropiezo por lesión. Es decir algo nos dañó que no nos permite caminar correctamente. En realidad la expresión que se usa en el texto original para tropezar es “nagaph” ser herido, derrotado desangrarse. Por ser imperfecto añade una idea más colorida. El verbo hebreo tiene dos estados, el estado perfecto y el estado imperfecto. El estado perfecto indica acción terminada. El estado imperfecto indica acción incompleta o continua, o acción en progreso.[2] Así que la característica fundamental de todos los imperfectos es lo inacabado o incompleto de lo implicado. ”Si el contexto indica un solo acto o estado, la fuerza es progresiva. La acción se pinta en proceso de desarrollarse. En tal caso la idea primaria del verbo en inglés [e igualmente en español] no es suficiente para comunicar de lleno su significado. Hay que añadir un auxiliar como ‘proceder’, o un adverbio como ‘gradualmente’, si el traductor ve que la ocasión requiere hacer resaltar todo el vigor.[3]Así que el tropiezo del salmo 91 por ser un verbo imperfecto denota que es una caída poco a poco y no tanto de una sola vez.

Así que para tener una vida victoriosa que se diferencia debemos cuidar la visión, debemos afinar la apreciación, debemos vigilar nuestra coordinación y finalmente superar nuestra lesión.

 

La cuarta pauta para tener una vida victoriosa es DILIGENCIA. “En piedra” añade el texto y la palabra piedra aquí es “eben” que se traduce en la LXX como lithos que es el equivalente a una piedra suelta y no a una roca[4]. El diccionario de la RAE dice de diligencia: “Cuidado, prontitud, agilidad y eficiencia con que se lleva a cabo una gestión”[5] No le parece curioso que lo que me puede hacer tropezar sea una piedrita y no una piedrota. ¿Qué significa entonces esto para que un cristiano sea victorioso? Bueno, no se puede descuidar del mínimo detalle, porque en realidad son los mínimos detalles mundanos y carnales los que tarde o temprano nos terminan botando. Eso significa que Dios quiere que seamos radicales y no selectivos en nuestra fe.  ¿Pero que significa radical? Para muchas personas es señal de fanatismo o dureza. Para otros radical significa ser extremo. En realidad “radical” no significa extremo, sino que su esencia proviene de la palabra “raíz”, así que el sentido estricto de la palabra ser un cristiano radical es volver a las raíces profundas de la fe reveladas en la Palabra de Dios. ¡Cómo necesitamos un cristianismo radical!

Hasta aquí hemos visto el principio de la VICTORIA que se desprende del vrs. 12 del Salmo 91. Y en el hemos visto cuatro pautas que nos hacen victoriosos. Primero está la DEPENDENCIA, esta dependencia tiene cuatro elementos. La relación, la reflexión, la rendición, la relajación. La segunda pauta es la DESISTENCIA, se desiste de nuestras devociones, direcciones y  distracciones.  En tercer lugar una pauta que llama a la DIFERENCIA, esta diferencia cuida su visión, tiene una correcta apreciación, maneja bien la coordinación y finalmente supera cualquier lesión.  Una última pauta es la DILIGENCIA, es un llamado a cuidar los mínimos detalles de la vida, es decir un llamado a una vida cristiana radical.

 

Un joven empresario le pidió al CEO de la GE Jack Welch que le diera unos minutos de su tiempo para que pudiera ayudarlo a tener éxito. El empresario accedió a hacerlo. “Le concedo 30 minutos”- le dijo Welch. Y el joven empresario le dijo que llegaría a su oficina. Welch le respondió que mejor el bajaría. Y efectivamente unos minutos después estaba en el salón principal del edificio. Le dijo al joven que lo acompañara a dar una vuelta por los edificios importantes de Wall Street y caminaron frente a ellos por 20 minutos. Luego se detuvo a comer un perro caliente enfrente de la bolsa de valores, donde concurrían todos los accionistas más destacados del medio. En esos minutos Welch habló del clima, le preguntó al joven si era casado, cuál era su pasatiempo, como estaba su salud. Para el joven cosas sin trascendencia. Una vez terminada la ronda por los edificios, se pararon frente al edificio de la GE y Jack Welch se despidió de él. El joven asombrado y decepcionado le dijo al Welch: “Esperaba que diera consejos y me ayudara a tener éxito, pero no lo ha hecho”. Welch le dijo, te he ayudado más de lo que piensas. El joven replicó : ¿Cómo? Si lo que hemos hecho es caminar alrededor de la cuadra. Así es, pero la gente que te vio, te vio que caminabas conmigo, y eso es suficiente para que sepan que estás destinado al éxito.

¿Cuál es el éxito del cristiano? ¿Qué hace un cristiano victorioso? Simplemente que la gente pueda ver que caminas con alguien tan importante como es Dios.

[1] E. Vine. Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento exhaustivo. Clie, 1998. Pág. 317

[2] http://wol.jw.org/en/wol/d/r4/lp-s/1001060087

[3] Ibíd

[4] http://www.hispanoteca.eu/Foro-preguntas/ARCHIVO-Foro/Pedro%20y%20piedra.htm

[5] http://www.wordreference.com/definicion/diligencia

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