Salmo 91: El principio de la garantía


“Pues a sus ángeles mandará cerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. Salmo 91:11

El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define a la garantía como el efecto de afianzar lo estipulado. Se trata de algo (simbólico o concreto) que protege y asegura una determinada cosa. Por ejemplo: “Me ofrecieron un televisor usado muy barato, pero sin garantía”, “El delantero camerunés es una garantía de gol para el equipo italiano”, “Tengo que llamar al servicio técnico, ya que el teléfono todavía tiene la garantía vigente”, “Necesito una garantía para poder alquilar un departamento e irme a vivir solo”.[1]

La garantía es simbólica cuando, de acuerdo a sus antecedentes, se supone que una persona o un objeto ofrecerán un determinado rendimiento. Un jugador de fútbol que posee un gran porcentaje de goles a lo largo de un número de partidos es una garantía para el equipo que lo contrate ya que su trayectoria permite anticipar un buen rendimiento. En un sentido similar, viajar a Canadá en invierno es una garantía para ver nieve, dado que sus condiciones climáticas son propicias para dicho fenómeno. En las relaciones interpersonales, existe una serie de garantías tácitas que se asumen entre las distintas partes, y otras que se manifiestan expresamente, dependiendo del tipo de unión. Por ejemplo, se espera que cualquier persona esté dispuesta a dar su vida para salvar a sus seres queridos; nunca es correcto generalizar, y existen diversas interpretaciones de la amistad, pero cuando existe un sentimiento profundo entre dos seres vivos, un amor incondicional, ninguno de los dos soporta la mera idea de perder al otro[2].

Si la relación es de tipo laboral, las garantías deben expresarse en uno o más documentos, tales como contratos y acuerdos. Por ejemplo, el compromiso que asume todo empleador a pagar los salarios de sus trabajadores puede ser de palabra, pero la Ley exige que se redacte y se firme siguiendo ciertos procedimientos y reglas propias de cada país, para que su incumplimiento pueda dar lugar a un reclamo válido y la justicia tenga las herramientas para actuar en favor de la parte perjudicada.

En el ámbito del comercio, una garantía es un compromiso temporal que otorga un fabricante o un vendedor y por el cual se obliga a reparar de manera gratuita, en caso de avería, aquello que se ofrece.

De esta manera, la garantía intenta brindar una mayor seguridad al comprador ya que éste sabe que, si encuentra un defecto en el producto, el vendedor se hará cargo de su reparación y devolverá algo en condiciones óptimas. Lo habitual es que la garantía caduque en un determinado plazo (seis meses, un año, etc.), aunque ciertos productos brindan garantía de por vida[3].

El concepto de garantía también se utiliza en el ámbito de la inmobiliaria para hacer referencia a las personas, físicas o jurídicas, que respaldan el alquiler de una propiedad, asegurando a su dueño que se harán cargo de cualquier situación de incumplimiento por parte del inquilino, ya sea por falta de pagos o por destrucción de la propiedad.

El nombre que recibe quien ofrece dicha garantía es garante, y suele ser una persona u organización que conoce muy bien a quien respalda, dado que pone a su disposición su capital, sus posesiones y su estabilidad económica.

Pensando en esto, me pregunté si los creyentes ¿tenemos un garante de confianza? Y otra pregunta ¿Tenemos garantías de que cuando las cosas “se echen a perder” tendremos el respaldo de Dios para que estas se reparen y vuelvan a funcionar? De eso es precisamente lo que habla este versículo del salmo 91. El vrs. 11 del salmo 91 establece a Dios como nuestra garantía. Lea lo que el vrs. 11 dice: “Pues a sus ángeles mandará cerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”. ¿Cómo funciona esta idea?

La garantía de Dios tiene a lo menos tres cualidades. Es una garantía oficial, es una garantía personal, es una garantía incondicional.

 

En primer lugar la garantía de Dios es oficial. Una de las características que hacen una garantía fuerte y segura es el respaldo o la palabra del garante. Por ejemplo no es lo mismo una garantía de un pequeño almacén de electrodomésticos a una de Sony o Pricesmart. En ese sentido el garante de nuestra vida es Dios y su declaración oficial basta para que nosotros entendamos que hay seguridad en sus garantías. La garantía es de situación. Observe el conectivo “pues” es de carácter consecutivo. Es decir es la garantía ante una situación específica de negación. En castellano determina lo inmediato a la acción. Es la argumentación de porque se ha hecho una negación enfática[4] Lo que Dios está diciendo es que ante la situación por la que uno pasa hay una garantía de que no sucederá. Dios provee entonces una declaración oficial de su intención de cuido. Pero también la garantía es de suministración. Observe la expresión “a sus ángeles”. Dios no hace todo en “persona” por así decirlo, tiene sus subalternos que trabajan con él en el cuidado de sus hijos. Esta designación en el salmo 91 implica tres elementos en la asignación de los ángeles.

Primero, su presencia  Esta expresión nos introduce al mundo increíble de los ángeles. Una verdad que se incluye en el cuerpo didáctico de las Sagradas Escrituras es la que declara que existe un orden de seres celestiales muy distintos de los seres humanos y de la Deidad, y que ellos ocupan un estado superior al actual del hombre caído. Estos seres celestiales se mencionan por lo menos 108 veces en el Antiguo Testamento y 165 veces en el Nuevo, y de este extenso conjunto bíblico el estudiante de la Sagrada Escritura, puede elaborar la doctrina de los ángeles[5].

 Segundo, su pertenencia. Observe el uso de “sus”.  El vocablo ángel, que se deriva bien de mal’ak del hebreo del Antiguo Testamento, o bien de aggelos del griego del Nuevo Testamento, quiere decir simplemente mensajero. Estos seres ejecutan las órdenes de Dios a quien sirven. Los ángeles santos son mensajeros del Creador, mientras los caídos son mensajeros de Satanás, denominado en la Biblia “el dios de este siglo”, y a quien ellos mismos han prometido servir.

 Tercero, Su pertinencia. Se nos revela que los ángeles viven en las esferas celestes y que no hay cifras humanas para contarlos, tan grande es su número. Se les reúne en grupos que se identifican como tronos y dominios, principados y potestades, autoridades y las huestes celestiales. Pero todos ellos están sujetos al Señor Jesucristo, quien creó este universo y todo lo que contiene, incluyendo a los seres angélicos.  La revelación identifica ciertos grupos y también personajes individuales importantes entre los ángeles. El término tronos se refiere a los que se sientan en ellos; los dominios, a los que reinan; los principados, a los que gobiernan; las potestades, a los que ejercen la supremacía, y las autoridades se refiere a los que tienen la responsabilidad imperial. Y, aunque parezca que haya semejanza entre estas denominaciones, se puede asumir que por su medio se hace referencia a una dignidad incomprensible y a varios grados de importancia. Las esferas celestiales de gobierno exceden a los imperios humanos así como el Universo es más grande que la tierra.

Y tercero la garantía es de sumisión  “mandará”. El tsavah en hebreo indica un mandamiento fuerte. Es alguien que tiene una suprema autoridad sobre el objeto ordenado. El uso de la modalidad piel y en tiempo imperfecto denota una orden continua, que permanece. La expresión por lo tanto denota que los ángeles están bajo autoridad y en subordinación de Dios.

En segundo lugar su garantía es personal. El pasaje dice “cerca de ti”. Es irreversible.  La expresión se puede traducir como vigilar o guardar un tesoro. Es la idea de intimidad y cercanía. Esa protección no está perceptible al ojo humano pero allí está por lo tanto también es invisible. Significa que los ángeles están completamente inmersos en mi cuidado.  Y finalmente es invencible. Pero notemos que no nos enviará en sustitución de nosotros sino cerca de nosotros. Eso significa una gran capacidad y poder de parte de los ángeles. La capacidad de cuidar a sus hijos en todo el mundo y a todo el mundo.

En tercer lugar su garantía es incondicional. El pasaje continua diciendo “para que te guarden en todos tus caminos”. Es de calidad afectiva.  La palabra “shamar” (guardar) significa cuidar de una manera gentil, amorosa, preservadora. Este verbo tiene a lo menos tres concepciones básica., El verbo, ‘guardar’ (en hebreo, ‘shamar’), tiene una variedad de usos. Primero Por lo general, ‘shamar’ significa ‘obedecer’, ‘poner en práctica’.  Por ejemplo, en Gén 26:5 Dios dice, “…por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó (‘shamar’) mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes”.  Esta fue la razón por la cual Dios bendijo tanto a Abraham.  Aunque no fue un hombre perfecto, su vida fue caracterizada por la obediencia – aun cuando esta obediencia requirió el sacrificio de su propio hijo, Isaac (Génesis 22).  Una vez más, vemos que el éxito en la vida depende de nuestra obediencia a la Palabra de Dios[6]Es de calidad efectiva. Segundo,  el verbo ‘shamar’  también tiene el sentido de ‘proteger’ o ‘preservar’ (ver Génesis 3:24). Es de calidad refractiva. Y tercero, se puede notar otro uso muy interesante del verbo ‘shamar’, que tenemos en Génesis 2:15, “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase”.    En este caso, el verbo ‘shamar’ tiene el sentido de ‘cultivar’. Así que su garantía es incondicional de calidad. Pero también es garantía incondicional por su capacidad. El texto nos muestra que  dice “todos”. Eso significa que Dios está presente en cada una de nuestras situaciones diarias. Es en la vida de la cotidianidad que podemos entender la presencia de Dios. Esto tiene tres elementos básicos de la presencia de Dios. Primero la frase “todos tus caminos” habla de la inmanencia  de Dios. Es decir Dios está presente en toda circunstancia. Pero no necesariamente se muestra o comunica. Esto se le llama la trascendencia de Dios. Sin embargo la frase contiene otra gran verde y es la pertinencia de Dios. Es decir ya sea o no que se muestre siempre hay una consecuencia hacia la cual no acerca a la realidad de Dios. En todos los casos esa pertinencia de Dios siempre saca algo para su gloria. Y finalmente su garantía es incondicional de cantidad. La frase “todos tus caminos” demuestra que Dios trasciende en el tiempo y el espacio y que esos caminos por ser plural son numerosos, pero son diversos en el pasado, presente y futuro.

Entonces hemos determinado que Dios es nuestra garantía primero porque su garantía es oficial y es oficial porque es una garantía de situación, suministración y  de sumisión. Luego he establecido que su garantía es personal debido a que él nos garantiza un cuidado íntimo y cercano. Y Finalmente su garantía es incondicional debido a su calidad, capacidad y cantidad.

La cultura oriental japonesa es una cultura llena de honor y compromiso. A diferencia del pensamiento individualista occidental, uno se queda maravillado con la forma en que los japoneses viven y actúan. Una de las ramas más interesantes de la cultura japonesa es la historia sobre los samuráis. En su código del bushido el principio 5 llamado makoto dice sí: “Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en este mundo lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de dar su palabra. No ha de prometer. El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer.

“Hablar” y “hacer” son, para un samurai, la misma acción”[7]. En resumidas cuentas la palabra de un Samurai es una garantía.

Si esto puede lograr un humano imperfecto, no creen ustedes que la Palabra de Dios es superior en garantía de un Samurai? Por supuesto que sí. No hay mejor garantía que Dios.

[1] http://definicion.de/garantia/

[2]Ibíd.

[3] Ibíd.

[4] http://cvc.cervantes.es/literatura/aispi/pdf/22/II_35.pdf

[5] http://devocionaldiario.org/teologia-avanzada/teologia-avanzada-introduccion-a-la-angelologia-1/

[6] W. E. Vine. Diccionario Expositivo de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento exhaustivo. Ed. CLIE, 1999, pág. 356.

[7] http://cdn.blogs.revistagq.com/nadaimporta/wp-content/uploads/2013/06/Codigo-Bushido.pdf

Anuncios

Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s