Quién es su cobertura: El principio de la custodia


 

Un conductor impaciente estacionó su automóvil en una calle donde estaba prohibido estacionar. Y para evitar una posible multa, decidió colocar sobre el parabrisas el siguiente mensaje. “He dado veinte vueltas a esta manzana sin poder estacionar. Tengo que cumplir un importante compromiso. ´Perdona nuestras deudas´. Cuando el hombre regresó de su importante compromiso estaba bastante ansioso acerca de su carro mal estacionado. Pero ahí lo encontró en su lugar. La grúa no se lo había llevado. Y encontró junto al ticket de la multa por la infracción la siguiente nota: “He dado vueltas a esta manzana por veinte años velando por el correcto estacionamiento de todos. Si no le hago la multa, pierdo mi empleo. ´No nos metas en tentación´.

Interesantes los mensajes que estos caballeros intercambiaron, notas que ilustran por un lado el deseo humano de ser siempre la excepción a la regla, y por el otro, que lo que se siembra eso se cosecha. Todo gobierno o sistema de vida requiere reglas y normas para operar correctamente. El orden es solo el resultado del respeto a los principios que han sido establecidos. Y Dios tuvo a bien, para protección y bendición del hombre, ofrecerle el cerco protector de los diez mandamientos. Pero parece que muchos seres humanos tienden a considerar esos mandamientos como un estorbo y una molestia para la vida. Parecido a lo que ocurrió una vez con una dama que por primera vez vio un juego de tenis. Cada vez que la pelota se quedaba en la red expresaba un lamento. ¡Qué pena que la red interrumpía el hermoso juego! Finalmente, con impaciencia dijo: ¡Y por qué no quitan la red, así no hay interrupciones y es más fácil el juego! Quitando la red, el juego ya no tiene caso. La red es parte del juego de tenis. Si se quita, no hay orden y el juego pierde razón de ser. Y así ocurre con los mandamientos de Dios. Son los principios que traen orden a la vida. Pero parece que estorba a los deseos y gustos del ser humano. Si quitáramos estos principios valiosos, surgirían muchas complicaciones. Además, a quién le gustaría vivir en una ciudad donde no hay reglas de tránsito, donde todos se sirven de lo que les plazca sin pedir permiso a nadie, ó donde no se respeta la propiedad ajena, y donde no existe veracidad ni honestidad en nada. La obediencia a los mandamientos de la ley de Dios no es un producto natural del corazón humano. Lo natural es la desobediencia. Pero como niños inexpertos e indefensos, necesitamos la guía de preceptos sabios para mantenernos en un sendero sin problemas. Por eso el salmista escribió: “Bienaventurado el hombre que teme a Jehová y en sus mandamientos se deleita en gran manera” (Sal. 112.1). ¿Cómo logramos que Dios nos custodie? ¿Qué es custodiar? Según el diccionario  custodiar  es la vigilancia que se hace de una persona o cosa[1]

Según el perfil de la Comunidad Europea un guardia de seguridad debe tener por lo menos cuatro cualidades para calificar en un empleo en cualquier parte de Europa[2]. Estos son primero autoridad, agilidad, capacidad, seguridad. La autoridad está basada en la coacción  de la persona. La agilidad se basa en la actuación  de la persona. La capacidad se basa en la calificación  de la persona, y finalmente la seguridad se basa en la reacción  de la persona.

Estos cuatro elementos o cualidades son importantes para la confianza en un custodio o aún en un guardaespaldas. Muchos consideran que si una persona cumple con estas cuatro condiciones entonces se puede decir que una cosa o una persona están seguras. El Salmo 91:10 tiene una porción que dice: “No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada. Pienso que esta porción nos enfoca en Dios como nuestro custodio.

Antes de entrar en el análisis del pasaje quiero establecer un pensamiento que a mi criterio tiene como trasfondo este pasaje. Spurgeon dice: “Este Salmo no tiene título, y no tenemos manera de averiguar el nombre de su autor o la fecha en que fue compuesto con exactitud. Los expertos judíos consideran que cuando no se menciona el nombre del autor, podemos asignar el Salmo al último autor mencionado; si fuera así, éste sería otro Salmo de Moisés, el hombre de Dios. Se usan muchas expresiones aquí similares a las que

usa Moisés en el Deuteronomio, y la evidencia interna de las expresiones idiomáticas peculiares señalaría a Moisés como su autor. En toda la colección no hay Salmo más alentador; su tono es elevado y sostenido: la fe en sus aspectos mejores y más nobles. Un médico alemán acostumbraba a hablar de él como el mejor preservador en los tiempos de cólera, y en realidad es una medicina celestial contra la plaga y la peste. El que puede vivir en su espíritu no conocerá el temor; incluso si una vez más Londres pasara a ser un hospital y las tumbas estuvieran rebosando de cadáveres[3]. Muchos comentaristas aluden que tanto el vrs. 9 como el 10 tienen un trasfondo del éxodo. Sobre todo con respecto a las plagas y la última plaga asociada con la pascua. En ese sentido el salmo está dentro del contexto donde Dios está ejecutando un juicio y sus hijos son protegidos porque el se encarga de cuidarlos. Creo que el sentido del versículo implica no con lo que comúnmente asociamos que son las enfermedades y peligros cotidianos que todos pasamos. Sino a la separación que Dios hace cuando él va a juzgar. Él nos promete ser nuestro custodio. ¿Ahora qué tan efectivo es Dios como custodio? ¿Cumple con los requisitos de un custodio calificado? Es obvio que en el salmo vemos las cuatro características que antes mencionamos. Veamos más detenidamente esas cuatro características.

En primer Dios es el custodio por excelencia por su AUTORIDAD. El salmo comienza diciendo “no”. En el texto hebreo existen tres frases para describir la negación.. La primera  es “al” que implica una consecuencia que determina un efecto de una acción. Por ejemplo se puede decir No hagas esto para que no te suceda aquello”. La segunda es “en” y se describe como ausencia de algo. Es decir se puede traducir como no hay, no existe, no estaba o no está. Y la tercera es la expresión “lo” es la más prohibitiva y por ejemplo es la que se usa en los 10 mandamientos[4]. Esta última es la que se usa en el texto del vrs. 10. Eso significa que Dios está decretando con autoridad, y no con duda. Ahora pensemos por un momento lo que implica que el Dios Todo poderoso con autoridad nos diga no. El no en la biblia tiene dos fuentes de autoridad. O vienen de Dios o vienen del diablo. Los hombres en general tenemos problemas con  los no de Dios pero no tenemos problemas con los no del diablo. Aunque los dos sean encubiertos como mandamientos, el no de Dios es el que siempre prevalece. Observe la primera vez que aparece un no. Génesis  2 dice: “no comerás” y luego añade “ciertamente morirás”. Estos dos son prohibiciones una la más fuerte y la otra doble negación o enfática. O sea que Dios al decir no es totalmente claro que su prohibición trae consecuencia y su no, no tiene alternativas de evasión. Ahora observe el no en boca del hombre y en boca del diablo. Los vrs 3 y 4 del capítulo 3. Satanás lo usa ene l vrs. 1  y luego Eva repiten el no de Dios en el vrs. El punto a ilustrar aquí es que cuando Dios dice no,  su autoridad se cumple, y cuando el diablo dice no en contra del no de Dios trae consecuencia de muerte y destrucción. El no tiene varias dimensiones. Por un lado puede ser prohibitivo, el decreta y no se debe traspasar ese no. Por otro lado puede ser preventivo. Él sabe lo mejor por lo tanto es necesario prevenir una catástrofe al decirnos sí. Y finalmente el no de Dios puede ser punitivo. Es decir Dios lo hace como una expresión de su ira y juicio. Y finalmente el no de Dios puede ser protectivo implica que Dios nos niega una cosa para protegernos o decreta a su creación los no para nuestra protección.   Lo que enfatizo aquí es que cuando Dios dice no es no. Y nadie puede desafiar eso. A veces creemos que Dios está obligado a contestar nuestras peticiones de la forma que nosotros queremos, en el tiempo que nosotros lo necesitemos y donde lo queremos, pero se nos olvida que también Dios tiene su propia perspectiva del asunto y a veces nuestro tan ansiado o esperado “SI” puede ser un rotundo y duro de asimilar: “NO”. ¿Qué pasa cuando Dios no responde como esperamos que Él lo haga? o ¿Qué pasa cuando su respuesta es NO?  Se nos hace fácil recibir un SI de Dios, pero cuando recibimos un NO pareciera que algo está mal, pareciera que quizá Dios no leyó muy bien su agenda o hay un error, porque ese NO, no puede ser posible, porque nosotros esperamos siempre un SI. No es que la agenda de Dios este equivocada, ni que la haya leído mal, menos que se equivocaran de respuesta o de persona, es que simplemente Dios dijo: NO. Humanamente duele ilusionarse con una respuesta y cuando se llega el momento entender que esa respuesta es totalmente diferente a lo que en su momento pensamos, soñamos o hubiéramos querido, pero ¿Qué?, ¿Podemos hacer algo?, ¿Debemos llevarle la contraria a Dios?, ¿Nos vamos a enojar con Él?, ¿Vamos a dejar de creer en Él?, ¿Nos alejaremos de sus caminos?, ¡De ninguna manera! La  Biblia lo describe de esta manera: “Ante ti, nada podemos hacer los que vivimos en la tierra. Tú haces lo que quieres con los ejércitos del cielo y con los habitantes del mundo. Nadie puede oponerse a ti, ni hacerte ningún reclamo” Daniel 4:35 (Traducción en lenguaje actual). Al recordar las plagas en Egipto y por sobre todo la del vengador de la noche uno recuerda que la promesa de Dios se cumplió cuando murieron miles de primogénitos egipcios y ni uno Israelita.

En segundo lugar Dios es el custodio por excelencia por su AGILIDAD. Dice el texto a continuación “te sobrevendrá mal”. El diccionario dice de “ágil” que es alguien capaz de moverse con ligereza y facilidad y añade como de inteligencia rápida y aguda.[5] En ese sentido Dios es la máxima expresión de la agilidad. En la frase hay tres cualidades de la agilidad de Dios. Primero su agilidad es ilimitada. Note que es “a ti” es decir su accionar es por personas. Se puede imaginar que tenga la agilidad para tratar cada caso. Segundo su agilidad es intencionada. En el texto original se hace alusión a que ninguna cosa se me ve acercar. Significa que el cuidado de Dios es de cerca como de lejos.  Tercero su agilidad es calificada.  La fórmula verbal del hebreo implica una acción completa y de una sola vez. Significa que Dios es ágil en enfrentarse a lo malo cuando se trata de proteger a sus hijos.

En tercer lugar Dios es el custodio por excelencia por su CAPACIDAD. “mal ni plaga”

Su capacidad es inmensa.  Observe que dice que el mal no se le acercará. Implica que Dios si puede con el mal, lo puede controlar, y no solamente eso sino que lo puede erradicar. También que el controla las plagas que el hombre no puede controlar. Su capacidad es diversa. Observe los dos campos donde Dios está trabajando. Uno tiene que ver con el mal, que es lo invisible y subjetivo de las cosas que suceden. Esto implica que puede la fuente del mal y con lo que genera esa fuente. Segundo habla de la “plaga” que tiene que ver con lo visible no es la fuente sino lo evidente del mal. Así que Dios es inmenso y diverso. Finalmente su capacidad es inmersa. El texto da a entender que Dios no se desatiende de lo que pasa en nuestra realidad como hijos, y él está inmerso en la realidad del ser humano protegiendo a sus hijos y retribuyendo a los malos.

En cuarto lugar Dios es nuestro custodio por excelencia por su SEGURIDAD. “Tocará tu morada”… El verbo tocar, se puede traducir como enfocarse, acercarse o simplemente acosar. Así que la seguridad de Dios es profesional. El no permite ni siquiera cerca de ti las cosas malas y nos protegerá de cualquier situación  que ni siquiera nos demos cuenta. La seguridad de Dios es también personal. Me encanta saber que el sabe mi ubicación y está conmigo en donde estoy personalmente. El pronombre “te” implica posesión y referencia.  Y finalmente la seguridad de Dios es total. Observe que el texto nos habla de “mi morada” La expresión es para tabernáculo, tienda o morada. Implica el lugar donde me siento relajado, donde duermo y donde encuentro mayor seguridad. Sin embargo Dios está allí donde parece que no tengo peligro protegiéndome.

En la película “El Guardaespalda” Kevin Costner encarna el típico guardaespalda. Esa película generó el estereotipo de lo que es un custodio profesional. El personaje que interpretó demuestra a un hombre con autoridad, agilidad, capacidad y seguridad. Una frase famosa de esa película es la que el dice: “”No me gustan los trabajos fijos, se me duermen los pies”.  Durante el atentado contra el Presidente Reagan, Frank no estaba en sus funciones debido a la muerte de su madre. Como consecuencia, Frank quedó con remordimientos por no haber sido capaz de impedir el ataque contra el presidente y decidió dejar el Servicio Secreto y convertirse en un guardaespaldas a sueldo. Aún el gran Kevin Costner no pudo con todo el paquete.  No le parece hermoso pensar que Dios jamás ha perdido ningún hijo de Dios al que cuida. ¿Por qué? Porque Dios es nuestro custodio por excelencia.

[1] http://es.thefreedictionary.com/custodia

[2] http://www.euroinnova.edu.es/14-5-2/CUALES-SON-LOS-REQUISITOS-PARA-SER-VIGILANTE-DE-SEGURIDAD

[3] http://www.iglesiareformada.com/Spurgeon_Tesoro_David.pdf

[4]Ochoa, Ruiz Hemir. Manual de Hebreo Bíblico: Una Guía para Curiosos. ISBN E book. Chile 2012.Pag. 126

[5] http://www.wordreference.com/definicion/%C3%A1gil

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