Marcos: “Y en seguida le hablaron de ella”…


“…en seguida le hablaron de ella…”

¿Cómo se le dicen a Dios mis problemas de familia? ¿Cómo le hablo a Dios de lo que me está pasando en mi vida o en mis parientes?

Cuando  uno ve la narración de Marcos con respecto a este incidente uno percibe que todo lo que sucedió en la casa de Pedro tenía que ver con un conflicto espiritual entre el reino de Dios y el reino de las tinieblas. Es obvio que la confrontación en la sinagoga hizo que el enemigo atacara en casa. Eso significa que las batallas ganadas en público se transfieren a las batallas en el hogar. La familia es el campo de confrontación y de los enfrentamientos más sutiles.

Es obvio que incluso al ser hombres y mujeres de comunidad (dice que Jesús y los discípulos salían de la sinagoga) no estamos exentos de conflictos familiares. En este pasaje podemos ver cuatro llamados para batallar por nuestras familias y hogares.

El primer llamado es un llamado de urgencia. El texto dice que la suegra de Simón “estaba enferma con fiebre” y luego añade la Escritura que “inmediatamente” le dijeron a Jesús. El llamado de urgencia tiene tres dimensiones. Es urgente reconocer los problemas. Dice la narración exactamente cuál era el problema que tenían. Es urgente declarar los problemas. Es obvio que este era un problema íntimo del hogar de Pedro. Sin embargo por el uso del verbo “hablaron” implica que los discípulos que acompañaban a Pedro se dieron cuenta. Y luego lo declaran a Jesús. Es urgente solventar los problemas. Mucha gente convive con los problemas, acaricia los problemas, consciente los problemas y nunca toman decisiones radicales para erradicar el problema. Los discípulos no esperaron ni un segundo para compartir su problema abiertamente. De eso dependía su salud tanto física como espiritual.

El segundo llamado es un llamado de injerencia. Vivimos en una sociedad en donde debemos tener injerencia en las crisis que la gente enfrenta. Como creyentes debemos tener autoridad para ayudar y restaurar al que está necesitado. Debemos injerir en tres áreas. Primero, es una injerencia las condiciones de los problemas familiares. El verbo “estaba” por ser un imperfecto denota más que una pequeña fiebre una condición de enfermedad ya bastante arraigada. Puede ser que era ya una condición de fiebre crónica. Es obvio hoy que la familia está siendo atormentada no sólo por lo viejos problemas familiares, sino por nuevas dinámicas y retos que están atacando a la familia moderna. ¿Cuáles son las condiciones estructurales de la familia que están afectando a sus miembros? Pobreza, desempleo, matrimonios acéfalos, roles confusos de géneros, etc. Segundo, es una injerencia en las situaciones de los problemas familiares. Se puede observar que el texto dice que la suegra de Pedro “estaba acostada”. Es obvio que había perdido sus facultades motrices, ya no se podía desplazar y había caído en un estado de inutilidad física.  ¿Qué situaciones están enfrentando las familias que les ha robado sus capacidades de producción y que las mantiene en un estado de postración? Madres solteras, hogares cuyo único medio de subsistencia obliga a los niños desde pequeños a trabajar, a saltarse la Escuela. Por otro lado las condiciones de pobreza hacen que muchas familias salvadoreñas terminen “postradas” sin energía para poder salir de sus situaciones.  Tercero, es una injerencia en las aflicciones de los problemas familiares. La expresión “de fiebre”, habla sobre el hecho de una crisis específica. Probablemente era malaria u otro tipo de enfermedad.

El tercer llamado es un llamado a la presencia en los problemas familiares.

El texto dice “le hablaron de ella”. Es obvio que la presencia de Jesús hizo un factor determinante en la sanidad de la suegra de Pedro. Si Jesús no hubiera estado presente, no se hubiera podido desarrollar este milagro. ¿Cómo hacemos real la presencia de Dios en nuestras vidas? Y por sobre todo en nuestras experiencias espirituales. En el pasaje hay tres evidencias de la presencia de Dios. Primero, nuestra presencia verbal. La palabra “hablaron” es la expresión  logos en griego. Esta expresión manifiesta un discuros lógico y ordenado. Pudieron articular su necesidad y la  crisis que estaban enfrentando. ¿Cuáles son los discursos de los evangélicos hoy que muestran su presencia en medio de los problemas familiares? ¿Cómo planteamos documentos, opiniones sobre las situaciones de la familia sin caer en necesidad de hipocresía? Segundo, nuestra   presencia grupal. Si observamos fue un grupo que se puso de acuerdo para llevar a cabo su intercesión. En cierto sentido todos lo que acompañaban a Pedro se dolieron juntamente con él. Tercero, nuestra presencia es espiritual. Observemos que esta presencia es espiritual  que se caracteriza por una relación personal con Cristo. Esto sería una presencia relacional. En segundo lugar una presencia individual. Podemos observar que no se menciona el nombre la suegra de Pedro. Eso significa que la presencia de Dios no está sujeta a individuos especiales, sino a todos aquellos que creen la persona de Jesucristo. En términos de importancia las suegra es de “menor” importancia que un hijo, etc. Tercero una presencia incondicional. Observe que ellos le llevan a Jesús la información, y luego dejan esa información el poder incondicional de Jesús.

El cuarto llamado es un llamado a la resistencia de los problemas familiares. 

¿Cómo hacemos la diferencia? Observemos que al hablarle inmediatamente a Jesús de nuestros problemas, el actúa. La resistencia a los problemas familiares comienza con un acercamiento a Dios. “Entonces él se acercó.” La resistencia comienza no con terapias, ni humanismo sino con Cristo. Segundo la resistencia a los problemas familiares se conquista con posicionamiento. La expresión “tomó” implica una palabra que se debe traducir como “tomó autoridad de la mano”. Eso implica que como cristianos tenemos la autoridad para reprender los problemas. Se nos ha dado autoridad para poder resistir al enemigo y echarlo fuera de nuestros hogares. En tercer lugar la resistencia de los problemas familiares levantamiento. A diferencia que el mundo está haciendo decaer la familia los cristianos estamos llamados a levantar la familia.  Por otro lado debemos resistir con empoderamiento. Implica que al ser sana de su problema se le dio poder para servir y ella lo hizo con mucho gusto. Debemos empoderar a la gente de nuestras familias para que puedan impactar con una vida de servicio en el lugar donde se desenvuelven.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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