Marcos: La sinagoga de ellos…


…La sinagoga de ellos…

“…Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces…”
Me intriga la frase “la sinagoga de ellos”, siempre lo ha hecho. ¿Por qué Marcos hace semejante descripción? ¿Si la sinagoga era la casa de Dios, porque Marcos aclara que era “de ellos”? Es como si alguien dijera “…pero había en la iglesia de ellos…” ¿Será que eso es lo que nos está sucediendo a nosotros hoy? Ya no es la “casa de Dios” sino la “casa de ellos.” ¿Le hemos robado a Dios su casa? Pero quizás la pregunta más importante es ¿cuáles son las consecuencias de éste robo? ¿Hay alguna repercusión espiritual en el producto cristiano que sale hoy?
En la sinagoga de ellos hay diversidad espiritual. “…Pero había en…”
Hay varias manifestaciones de esa diversidad espiritual. A lo menos son tres.
Una diversidad de oposición. “Pero”. Esto contraste con el sentido general de espiritualidad que debería de haber en una congregación espiritual. Resulta extraño hallar a un endemoniado en la sinagoga. No vino a la sinagoga para ser instruido, ni para ser sanado, sino para estorbar la obra de Cristo, e impedir que la gente creyera en Él. Esto a es nivel de influencia.
Es una diversidad de posesión. Hasta que Cristo llegó, parece que el endemoniado estaba tranquilo. Fue la presencia de Cristo (como la Luz de Dios) que provocó una reacción en el demonio. El verbo imperfecto “había” denota que era algo que se había dado desde hace tiempo. Ya era una convivencia del demonio dentro de la actividad de la sinagoga. Esto es a nivel de resistencia.
Es una diversidad de posición. La preposición “en” demuestra que el demonio estaba dentro y no fuera de la sinagoga. Hoy en día, no debemos sorprendernos si hallamos personas endemoniadas en nuestras congregaciones. Satanás se encarga de meter a sus agentes en las iglesias, para causar confusión, y distraer al pueblo de Dios de la verdadera adoración (comparar 2 Corintios 11:13-15; Judas 12-13). Esto es a nivel de residencia.

En Marcos 1:27 el demonio identifico claramente la humanidad de Cristo (“Jesús de Nazaret”), así como su deidad (“el Santo de Dios”). También confesó gran temor de que Jesús le podría juzgar y enviarlo al abismo. Hay gente hoy en día como este hombre demonizado: Están en una reunión religiosa, son capaces de decir quién es Jesús, e incluso tiembla de miedo ante el juicio de Dios pero siguen perdidos eternamente.

En la sinagoga de ellos hay actividad espiritual. “la sinagoga de ellos”.
Marcos identifica la sinagoga como “de ellos”. Al hacerlo, parece establecer una distancia entre él y los judíos, un poco como lo hace el autor del cuarto evangelio (comparar Juan 2:6; 5:1; etc.). Evidentemente, para el tiempo en que Marcos redactó su evangelio, los cristianos ya no eran bienvenidos en las sinagogas de los judíos. ¿Qué era el tipo de actividad que ellos desarrollaban? Había exposición de la ley, había cantos, había declaraciones espirituales. Todo esto demostraba que no necesariamente la actividad espiritual genera discernimiento espiritual. ¿Cuántas veces habrá desarrollado esta liturgia este hombre y sin embargo no ser reconocido por su influencia satánica.

En la sinagoga de ellos hay inestabilidad espiritual. “un hombre con espíritu inmundo”
Una inestabilidad invisible. La expresión, “espíritu inmundo” (‘pneumati akatharto ’), es una expresión netamente judía, para describir a un demonio . Un demonio es uno de los ángeles caídos, que está sujeto a Satanás, y sirve sus propósitos, en contra de Dios. Marcos no explica por qué lo llama “inmundo”. Podría ser por las cosas malas que hacía; pero más probable es que la palabra “inmundo” debe entenderse en relación con la ‘inmundicia’ ceremonial del AT, que impedía comunión con Dios. Estos espíritus malos, por su rebeldía contra Dios, estaban permanentemente en la condición de ‘inmundos’; nunca podían gozar comunión con Dios. ¿Cómo logró el demonio tomar control de la mente y la voluntad del endemoniado? Marcos no lo menciona, pero probablemente tuvo que ver con alguna práctica ocultista. Los demonios desearían poseerse de todos los seres humanos, para cometer toda clase de fechoría por medio de ellos; pero Dios no se lo permite. Aun siendo demonios, necesitan la aprobación de Dios para hacer algo.
Una inestabilidad visible. “que dio voces” El verbo en griego (‘anekraxen’) apunta a una emoción muy fuerte. Es la misma palabra que se usa de los discípulos, cuando gritaron al ver a Cristo caminando sobre las aguas, y pensaron que era un fantasma (Marcos 6:49). Lucas lo usa de otro endemoniado, gritando (Lucas 8:28), y también de la muchedumbre, gritando para que maten a Cristo (Lucas 23:18). Indica una forma histérica de gritar, en la cual se pierde control de sí mismo.
Notemos que la voluntad del hombre está doblegada al demonio; por ende, el que grita es el demonio (aunque usaba la boca y la lengua del hombre).

Una inestabilidad perceptible.“¿Qué tienes con nosotros…” La expresión en griego es una traducción literal de una construcción hebrea – literalmente, ‘¿qué entre nosotros y ti?’. Esta expresión significa, ‘¿Qué tenemos en común, nosotros y tú?’ En español sería, ‘No te metas en nuestra vida’. NVI traduce, “¿Por qué te entrometes?”; DHH, “¿Por qué te metes con nosotros?”
Debemos notar el uso del pronombre plural, “nosotros” (comparar la palabra, “destruirnos”). Si el hombre estaba poseído por un solo demonio (como Marcos afirma, y el Señor indica en v.25; “le reprendió”), el plural aquí significa que este demonio estaba hablando por parte de otros demonios, con quienes se sentía totalmente identificado. Los demonios no querían saber nada con Cristo; no esperaban ser liberados, tampoco querían ser juzgados. Sin embargo, el Señor sí tenía interés en ellos; específicamente, iba a echar a uno de ellos del cuerpo del pobre endemoniado.
“…Jesús nazareno?” El demonio se dirige a Cristo, usando el nombre que comúnmente se usaba de Él, porque lo identificaba como aquel Jesús que fue criado en Nazaret. El uso de este nombre sería especialmente impactante, si es que el endemoniado no conocía a Cristo personalmente. “¿Has venido para destruirnos?” La pregunta completa sería, ‘¿Has venido a este mundo para destruirnos?’ (Comparar Marcos 1:38). La pregunta contiene una mezcla de temor y desafío (comparar la reacción de los demonios en el gadareno, en Lucas 8:28-31). El demonio reconoce en Cristo al Dios Eterno, con toda Su autoridad para juzgar y condenar. Él podía ver, con sus ‘ojos’ espirituales, más que lo que la gente veía, con sus ojos naturales. Ellos lo veían solo como ‘Jesús de Nazaret’; él lo reconocía como ‘El Santo de Dios’ (ver notas posteriores). La destrucción de los demonios era considerado, por los judíos, como una señal escatológica. En Mat 8:29, la preocupación de los demonios era que Cristo se había adelantado; que los últimos tiempos aun no habían llegado, y que por ende, si Cristo los iba a destruir, lo estaba haciendo ante del tiempo señalado. ¡Qué atrevimiento! “Sé quién eres, el Santo de Dios” Notemos el uso del singular aquí, “Sé…”. Es el demonio hablando; el único que habitaba dentro del endemoniado. La frase, “el Santo de Dios”, no apunta a un título mesiánico, sino a la naturaleza divina de Cristo (comparar Lucas 1:35). El endemoniado reconoce en Jesús de Nazaret, no tanto al Mesías prometido, sino a Dios mismo. Esta frase solo se usa otra vez, en Juan 6:69 . En Marcos 3:11, los demonios describen a Cristo como el “Hijo de Dios” (otra vez enfatizando Su divinidad, y no tanto Su identidad como el Mesías); ver también, Marcos 5:7 (“Hijo del Dios Altísimo”). ¿Por qué identifica el demonio a Cristo en esta manera? Pareciera que le estuviera haciendo un favor, anunciando Su verdadera identidad. Sin embargo, sabiendo que los demonios solo obran en contra de los propósitos de Dios, habría que buscar otra explicación. Podría ser simplemente una exclamación, un tanto involuntaria, producida por el pánico de ver a Su creador y Soberano. Pero dicha explicación parece un tanto superficial. Mucho más probable es que el demonio estaba queriendo generar una confusión entre los oyentes, quienes encontrarían muy difícil creer que el hombre (Jesús) que estaba delante de ellos, enseñando en su sinagoga, era en realidad el Eterno Dios. Ante esta incredulidad, la probable reacción de los oyentes, frente al testimonio del demonio, sería desprestigiar a Cristo – que era exactamente lo que el demonio quería, y la probable razón por la cual hizo que el endemoniado se acercara a la sinagoga ese día. Es más, al pretender identificar la verdadera naturaleza de Cristo (sabiendo que las personas no lo iban a creer), el demonio ya estaba sembrando la idea que él estaba vinculado con Cristo, en alguna manera. Esta idea echó raíces, como vemos en Marcos 3:22, cuando Cristo fue acusado de ser el espíritu de Beelzebú.

En la sinagoga de ellos hay autoridad. “Pero Jesús le reprendió…”

Autoridad para reprender.
La reacción de Cristo no se dejó esperar. Ante el vocerío del demonio, Cristo lo “reprendió” (‘epitimao’) . Siempre que este verbo se usa de Cristo, apunta al ejercicio de una autoridad divina (ver Marcos 4:39; 8:33; etc.).
Autoridad para expulsar.
“…diciendo: ‘¡Cállate, y sal de él!’” El verbo, “Cállate”, es muy gráfico. La palabra en griego es, ‘fimotheti’, que proviene del verbo (‘fimoun’) que significa, literalmente, ‘colocar un bozal’ (ver 1 Corintios 9:9). A veces la palabra se usaba en el sentido de ‘silenciar’ (Mat 22:12, 34), y ese parece ser el sentido aquí. Varias veces, en Marcos, encontramos al Señor haciendo callar a las personas, para que no divulguen Su identidad. En Marcos 1:34 y 3:12, Él hace callar a los demonios; mientras que en Marcos 1:44; 5:43; 7:36 y 8:26, el Señor ordena el silencio de las personas que fueron testigos de Sus milagros. En cada caso habría que analizar por qué ordena un silencio. Obviamente, no era porque no quería que la gente supiese de Él; sino porque al hablar (o seguir hablando), estas personas podrían poner en peligro el plan de Dios para Su vida. “Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia…” Este verbo solo se usa en contextos de exorcismos (ver Marcos 9:20, 26; Lucas 9:39). La idea del verbo parece ser que el demonio provocó movimientos parecidos a una convulsión. El demonio no pudo resistir la autoridad de Cristo. Sin embargo, al obedecer, evidencia su maldad inherente, convulsionando al hombre, y pretendiendo hacerle daño, y asustando a la gente. “…y clamando a gran voz, salió de él” Estos exorcismos fueron una señal de la presencia del reino de Dios (ver Mat 12:28; Lucas 11:20). El ‘hombre fuerte’ había sido ‘atado’, y sus bienes estaban siendo despojados (es decir, las personas que estaban bajo su yugo, estaban siendo puestas en libertad). Estos exorcismos constituían una parte esencial del propósito de la venida de Cristo, quien vino a este mundo para ‘deshacer las obras del maligno’ (1 Juan 3:8).

En la sinagoga de ellos debe haber autoridad para impactar. “¿Qué nueva doctrina es esta…?”
La palabra, “nueva”, es ‘kaine’, que apunta a algo nuevo, en términos de calidad. Los griegos tenían otra palabra (‘neos’), que significa ‘nuevo’, en términos de tiempo. El uso de la palabra, ‘kaine’ indica que lo que Cristo estaba enseñando no era algo totalmente nuevo (en el sentido que nunca antes se había escuchado), sino que había una calidad nueva en la enseñanza – es decir, tenía autoridad.
Creo que esto demuestra la necesidad actual de retomar los conceptos antiguos y enseñarlos de una manera diferente y fresca.

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