“Ladrillo sin paja”…el arte de subsistir en ambientes laborales complejos…


ADOBE

Bueno, no quisiera terminar este día sin escribir algo que me ha estado inquietando por varios meses. Y se desprendió de esa frase que usa Faraón en el éxodo al referirse a los israelitas y su trabajo. El vrs. Que me ha estado dando vueltas es el 5:18 del libro de Éxodo que dice: Id pues, ahora, y trabajad. No se os dará paja, y habéis de entregar la misma tarea de ladrillo.

Es interesante notar que hay dos dimensiones en la construcción que se estaba realizando en Egipto. El ladrillo que es un elemento de la creación humana y la paja que es un elemento de la creación divina.  Para logra la producción humana (ladrillo) se necesitaba el elemento divino (paja). Eso es muy interesante. Porque si quitamos la dignidad humana de la meta humana lo que resulta es una tremenda frustración en la producción. Debemos entender que un ladrillo hecho de barro con paja, tiene tres veces más resistencia que un ladrillo hecho sin la paja. La paja le proporciona al ladrillo la fuerza que necesita para poder resistir la presión de una pared. Las paredes de ladrillo con paja podrían durar siglos, mientras que las que se hacían sin paja solo duraban años. Faraón les quitó la paja (la perspectiva divina)  a los Israelitas y les ordenó que no cesara la producción de ladrillos (la perspectiva humana) como vemos en Éxodo 5:1-21. Los esclavos israelitas fueron forzados a trabajar más, en peores condiciones, pero tenían que seguir fabricando el mismo número de ladrillos.

Así que podemos pensar que los “ladrillos sin paja”, puede representar muy bien las condiciones laborales en las que está sometida la gente hoy en el mundo.

Las recientes investigaciones sobre el trabajo nos dicen que en estos últimos años la insatisfacción laboral ha aumentado peligrosamente y como consecuencia los accidentes. Y parece mentira que en esta sociedad donde hay tanto avance mecánico y tecnológico, todavía el hombre dedique tanto tiempo al trabajo. Ahora se hacen los trabajos con mayor rapidez y menor esfuerzo, pero el hombre está más agotado y dedica más tiempo al trabajo que antes. El espacio de tiempo que le queda para la familia cada vez está más reducido, de hecho se pasa más tiempo con los compañeros de trabajo que con la propia familia o los amigos.

Y esta clase de vida no puede denominarse otra cosa que “esclavitud”. Pero ¿Cómo se sobrevive en un contexto de este tipo? Pienso que la actitud  debe seguir siendo el mismo que utilizó Moisés: “Faraón deja salir a mi pueblo a la libertad”. Con el obrar de Dios el pueblo pudo superar este ambiente laboral. Moisés lo logró, logró sacar a tres millones de personas de la esclavitud laboral principalmente, a la que estaban sometidos. Así que no es algo imposible sacarte a ti de tu esclavitud laboral. Dios quiere ayudarnos  con la esclavitud laboral  y darnos una estabilidad y libertad  gloriosa si no dejamos que nos quiten “la paja” de nuestro esfuerzo laboral.

La escritura dice que faraón le dijo al pueblo que hicieran ladrillos sin paja, es decir, les quitó la paja. ¿Que representa la paja?

La paja representaba un buen trabajo y una satisfacción en la producción de sus labores. Este elemento es el que nos da la confianza y el descanso de que lo que estamos haciendo tendrá buen resultado y será duradero. Esto quiere decir que faraón lo que le quitó a los Israelitas fue el descanso, su dimensión de satisfacción, realización y los sometió a un stress tan fuerte que olvidaron la dimensión espiritual de su labor. El buscar la paja ellos mismos les acortaba  el tiempo con Dios. Y notemos que Faraón enfatizó  eso en Éxodo 5:17: Estáis ociosos, sí, ociosos, y por eso decís: Vamos y ofrezcamos sacrificios al Señor. Mucha gente piensa que sometiendo al trabajador a una tensión fuerte y sin parar la producción mejorará, pero el trabajo sin la dignidad de Dios  nunca nos llevará a un mejor resultado. La presión externa  no da descanso, como Faraón tampoco da paja como dejó bien claro en Éxodos 5:10… Así ha dicho Faraón: Yo no os doy paja. Trabajar sin descansar es el mayor error que puede cometer una persona. Hasta la propia tierra necesita tiempo de barbecho, de descanso, donde se la tiene que dejar sin cultivar para que recobre sus nutrientes, su fuerza. Es curioso, pero la paja que representa al descaso fue hecho  por Dios, sin embargo los ladrillos que representan al trabajo fueron hechos por el hombre como dice Génesis 11:3 Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.

Así que el primer consejo que este pasaje muestra es que el trabajo sin elemento espiritual no produce mejor producción, así que es importante en la medida de las posibilidades conectarse con el área espiritual de lo que hace. Es un asunto de conexión. Conéctese con las personas a las que sirve, vea el lado precioso de la formación de la gente que está a su alrededor. Valore los resultados que muchas veces los números y las reglas frías no contemplan. Observe como Dios respalda su labor y agradézcaselo a él.

El segundo consejo que puedo ver yo en este pasaje es un asunto de convicción

Observe que al final los Israelitas y Moisés debían estar convencidos de tres convicciones (Éxodo 6:1).  Primero la presencia de Dios. “Dijo Jehová a Moisés”.  Dios no está ausente de los ambientes laborales de este tipo. Aunque hayan Faraones visibles o capataces que usurpan el lugar de Dios. El está presente y dispuesto a meter mano, cuando ve que las cosas se van por otro lado. Debemos estar convencidos de que Dios es real y visible. Segundo la promesa de Dios.  “Ahora verás lo que yo haré a Faraón”. Dios siempre es superior de los faraones.  Y tercero la providencia de Dios. “Yo he oído el gemido de los hijos de Israel”.  Así que tenemos un Dios que oye “el gemido” eso significa que nuestras quejas son con Él, es hacia Él que debemos capitalizar nuestras quejas y cargas, porque Dios sabe y escucha cuando la pasamos difícil en estos ambientes.

Debemos cultivar tiempos con Dios, si podemos  vayamos a la Iglesia cada semana sin faltar para que recibamos los nutrientes que necesitamos para ser fructíferos, para que recibamos el descanso que necesitamos. Es importante que para tener fuerza como el Señor Jesús nos dijo en Mateo 11:28…Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Esta palabra descansar, en griego es “anapauo”, que significa, “dar una interrupción al trabajo”. Pero este descanso no es necesariamente el descanso físico, que se puede obtener con una buena siesta, sino al descanso de nuestro corazón y de vuestro espíritu, que en definitiva es quien nos da la fuerza para continuar día a día en nuestra tarea. Trabajar sin esta fuerza interior, hace que nuestra fuerzas físicas sean reducidas como dice Proverbios 24:10 Si fueres flojo en el día de trabajo, Tu fuerza será reducida. O como nos enseña Mateo 4:4…No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Así que cuando cultiva su relación con Dios y su Palabra o asiste  a la Iglesia, se está descansando y se está saliendo de la esclavitud laboral,  y le prometo que verá surgir su libertad en un ambiente laboral conflictivo.

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