Marcos… las lucha espiritul en las nuevas generaciones


“…Y luego el Espíritu le impulsó al desierto…”

 Esperamos que un siervo  esté  bajo la autoridad y  aprende a obedecer  órdenes, pero el Siervo de Dios ejercita  la autoridad de Dios y da órdenes, incluso los demonios obedecen sus órdenes. En esta sección, Marcos describe tres escenas que revelan la autoridad de nuestro Señor como el Siervo de Dios.

La primera escena: La autoridad sobre la lucha espiritual. (vv. 12-13).

Marcos no da un relato  completo de la tentación al igual que Mateo (4: 1-11) y Lucas (4: 1-13), sin embargo Marcos añade algunos detalles vívidos que los otros omiten.

La tentación básicamente es una lucha contra las fuerzas del mal. ¿Cómo esta nueva generación cuenta la lucha espiritual? Recordemos que seguimos con el hilo de que Marcos está contando la historia de Jesús desde su perspectiva.

¿Qué es la lucha espiritual? Es el sentido de reinos espirituales entrando en choque tratando de que el hombre realice la voluntad de cualquiera de ellos. Es una lucha por la lealtad entre dos reinos. El reino de Dios y el reino de las tinieblas. Jesucristo mismo fue enmarcado dentro de esta arena cósmica al iniciar su ministerio.

La lucha espiritual es un sentir espiritual. La expresión que aparece en el texto es “inmediatamente”. La palabra griega es “euthys”. Muchos eruditos bíblicos estiman que esta palabra se deriva de “eu” que significa bueno, bien hecho, buen sentir y la expresión “títhemi” que significa reposar, hacer una cita, ponerse de rodilla.  Implica que Jesús no perdió el tiempo después de la experiencia de su bautismo. Él estuvo dispuesto a involucrarse en ese momento exacto. El sentir agudiza nuestras percepciones.

La lucha espiritual es un experimentar espiritual. Observe la expresión “El Espíritu Santo lo impulsó”. Es interesante notar que lo primero que el Espíritu Santo hizo fue llevar a Cristo al desierto. El verbo, “impulsó” (‘ekballo’) es dramático. El verbo simple, ‘ballo’, significa ‘tirar’ o ‘echar’ (Marcos 1:16). La preposición (‘ek’), significa ‘fuera de’. Por ende, el verbo ‘ekballo significa (literalmente) ‘echar fuera’. Este verbo se usa frecuentemente de ‘echar fuera’ demonios (Marcos 1:34, 39; etc.). Se usa también en el sentido de ‘despedir’ a personas (Marcos 1:43). Marcos lo usa del Señor sacando a ciertas personas de una habitación (Marcos 5:40). Aquí se usa del Espíritu Santo impulsando al Señor a ir al desierto. Aunque apunta a un impulso fuerte y enérgico, no se debe entender que Cristo puso resistencia a la dirección del Espíritu Santo. Cristo siempre se sometía a los impulsos del Espíritu, por ser algo que indicaba la voluntad del Padre. Más bien, es la manera de mostrar la intensidad de la experiencia de Marcos. Pero, ¿por qué el Espíritu Santo impulsó al Señor al desierto? Indudablemente, fue porque el Espíritu Santo sabía que esa era la voluntad del Padre. Tal como el Hijo no hizo nada, que no haya sido la voluntad del Padre, así actuó el Espíritu Santo. ¿Cuál era la voluntad del Padre en este momento? Según Mat 4:1, Cristo fue enviado al desierto para ser tentado por Satanás. Sin embargo, podríamos decir que la voluntad del Padre era que el Señor tuviera un tiempo de preparación espiritual para el ministerio, lejos de las cosas del ‘mundo’ (por ende, los cuarenta días de ayuno). Lo que pasó fue que Satanás aprovechó ese tiempo para tentar a Cristo, en forma malévola, tratando de impedir el cumplimiento de Su ministerio. El experimentar capacita nuestras decisiones.

Por otro lado también la lucha espiritual es un batallar espiritual. Observe que Jesús fue impulsado al “desierto”. “Y estuvo allí en el desierto cuarenta días…” Es importante notar que la palabra desierto tiene una preposición diferente. La preposición que Marcos usa aquí no es ‘pros’, que significa ‘dirección hacia’, sino ‘eis’, que conlleva la idea de ‘ir hacia adentro’. La implicancia de esta preposición es que el Espíritu Santo guio al Señor a internarse en el desierto. La estadía de Cristo en el desierto duró cuarenta días. Cristo no fue tentado durante la totalidad de esos cuarenta días; sin embargo, estos cuarenta días constituyeron un período específico de tentaciones muy fuertes.  …y era tentado por Satanás.” Marcos solo ofrece un resumen de lo que pasó durante esos cuarenta días; no describe las tentaciones. El verbo (‘peirazo’) significa ‘probar’. Se usa en el sentido objetivo, de probar la calidad de algo; es decir, practicar una prueba externa, para evidenciar la calidad de algo. Sin embargo, también se usa en el sentido subjetivo, de ‘poner a prueba’ (algo o alguien); es decir, practicar una prueba interna, para ver la reacción de algo o de alguien. Este segundo uso del verbo puede ser positivo o negativo. Cuando se usa en el sentido positivo, la idea es ‘probar’ algo o a alguien, para evidenciar lo bueno que eso es (ver Juan 6:6; Hebreos  11:17). Cuando se usa en el sentido negativo, la idea es ‘probar’ algo o a alguien, para inducirle a cometer un acto pecaminoso; en este caso, la palabra es traducida ‘tentar’ (ver Marcos 10:2; 12:15). Satanás es el ‘tentador’; Dios nos ‘prueba’ (ver Santiago 1:13-14). Aquí el verbo se usa en el sentido negativo. Obviamente, lo que Satanás quería hacer era inducir a Cristo a cometer algún pecado. En el cielo, no se le habría ocurrido a Satanás tratar de hacer esto. Sin embargo, ante la realidad de la encarnación de Cristo, Satanás procuró hacer caer al Señor en pecado.  Este incidente de la tentación de Cristo debe ser analizado a la luz de textos como Hebreos 2:18; 4:15. Dios el Padre permitió que Cristo sea ‘tentado’, para que Él pueda ayudarnos cuando somos tentados por Satanás. Así que, ¡tenemos mucho que aprender de las tentaciones de Cristo! La manera en que Marcos escribe da la impresión que Cristo fue tentado a lo largo de los cuarenta días (comparar Lucas 4:2); sin embargo, Mateo parece indicar que la tentación ocurrió al final de los cuarenta días de ayuno (Mat 4:2). Luego de un momento de gran bendición espiritual (la unción del Espíritu Santo, y las palabras del cielo), vino un tiempo de gran prueba espiritual. Estas dos cosas muchas veces van de la mano en la vida cristiana. Ver la experiencia de Pablo, en 2 Corintios 12:7.  Este tiempo de tentación se dio en el “desierto”. Esto es interesante, porque el desierto es un lugar solitario, donde uno espera tener mayor comunión con Dios. Sin embargo, lejos del ‘mundo’, y las tentaciones de la ‘carne’, Cristo es terriblemente tentado. Esto muestra que ningún lugar está libre de tentaciones.   El batallar fortalece nuestras convicciones.

Ese batallar espiritual tiene tres dimensiones importantes. En forma concisa, Marcos nos presenta tres  imágenes.

La primera asociada con los cuarenta días.  Que demuestra un batallar  colectivo.

Nuestro Señor en el desierto nos recuerda cuarenta años de Israel en el desierto. Israel fracasó cuando fueron probados, pero nuestro Señor tuvo éxito victoriosamente. Después de haber triunfado sobre la enemigo, Jesús podría ahora salir y llamar a un nuevo pueblo que entraría en su herencia espiritual. Dado que el nombre Jesús es la forma griega de “Joshua” podemos ver el paralelo.

La segunda asociada con las fieras y los ángeles. Que demuestra un batallar creativo.

El texto dice “y estaba con las fieras…” La preposición que Marcos usa es interesante; es la palabra ‘meta’, que significa ‘en medio de’ o ‘entre’ (ver Marcos 1:20; 2:16, 19; etc.). La versión BDLA traduce, “y estaba entre las fieras’; DHH traduce, “viviendo entre las fieras”. El término, “fieras” (‘terion’), significa ‘bestias’ (Hebreos  12:20) o ‘animales salvajes’ (Santiago 3:7). En Apocalipsis  13-20, esta palabra se usa varias veces, tanto del anticristo (la ‘Bestia’), como del falso profeta. Una creencia judía era que el desierto estaba habitado por demonios (comparar Lucas 8:29; 11:24), y algunos intentan relacionar estos animales salvajes con los demonios. Sin embargo, esta interpretación no es probable. ¿Qué animales estarían en el desierto? Podríamos señalar chacales, lobos, serpientes, escorpiones, y hasta leopardos. Marcos es el único evangelista que nota este detalle. ¿Cuál es su significado? Algunos afirman que apunta al peligro y a la desolación en la cual Cristo se halló durante estos cuarenta días. Otros dicen que esta frase debe ser entendida como una indicación de la ausencia total de compañerismo humano, que podría haberlo sostenido en las tentaciones más fuertes. Algunos intentan relacionar este detalle con Sal 91:13, que es el verso que sigue las palabras que Satanás citó a Cristo (Sal 91:11-12).

Luego el texto dice “…y los ángeles le servían” El verbo (‘diakoneo’) significa ‘servir a mesa’, e indica que los ángeles quizá le dieron de comer (al igual que lo hicieron con el profeta Elías; 1 Rey 19:4-8). Sin embargo, el verbo puede tener el sentido más general, de ‘servir’. Si lo interpretamos en esta manera, lo que Marcos estaría describiendo sería la presencia confortante de los ángeles, brindando a Cristo cualquier servicio necesario (comparar Juan 1:51). Marcos no indica en qué momento los ángeles vinieron a servir a Cristo. El verbo está en tiempo imperfecto, que apunta a una acción continua (‘le estaban sirviendo constantemente’). Pero, Mat 4:11 indica que los ángeles vinieron a atender a Cristo luego de los cuarenta días de tentación espiritual.  ¡Qué tremendo privilegio para estos ángeles! Atendieron a Cristo durante estos días de conflicto espiritual. Aquellos que lo conocían como el Dios eterno, y lo habían visto en la gloria, ahora lo ven en su debilidad humana – ¡y le sirven! ¡Con qué asombro lo habrán hecho! Al fin de estos cuarenta días de preparación y prueba, Cristo vuelve del desierto habiendo triunfado sobre el ‘hombre fuerte’, y habiéndolo ‘atado’. Ahora todo está listo para el inicio de Su ministerio terrenal.

 

La tercera imagen es la del “último Adán” (1 Corintios 15:45). Que demuestra un batallar correctivo.

El primer Adán fue probado en un hermoso Jardín y falló, pero Jesús fue tentado en un peligroso desierto, y obtuvo la victoria. Adán perdió su “Dominio” sobre la creación debido a su pecado (Génesis 1:28; Sal. 8), pero en Cristo, el dominio ha sido restaurada para todos los que confían en Él (Hebreos 2: 6-8). Jesús estaba con las bestias salvajes y ellos no le hicieron daño. Él dio un demostración de que el tiempo futuro de paz y justicia, cuando el Señor regresará y establecerá su reino (Isaías. 11: 9; 35: 9). De hecho, él es un siervo con autoridad.  El contraste con la experiencia de Adán es interesante.  Adán fue tentado en un huerto; Cristo fue tentado en un desierto. Adán fue tentado en una sola manera; Cristo fue tentado “en todo”. Adán estuvo acompañado por Eva; Cristo estaba solo.  ¡Adán cayó en pecado! ¡Cristo resistió hasta el final! Cediendo a la tentación, Adán condenó la raza humana; resistiendo a la tentación, Cristo salvó a los que confían en Él.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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