Una respuesta cristiana a la “Teología Gay” II parte


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Si por ley divina nos referimos a las leyes de la naturaleza, podría decir que las leyes de la naturaleza son inviolables (no puedo volar por mis propios medios, no puedo respirar bajo el agua), aquí no se está violando ninguna ley natural. Decir que como Dios creo al hombre y a la mujer, eso significa que hombre con hombre/mujer con mujer es pecado, es como decir que volar en un avión es pecado porque si Dios hubiera querido que volemos nos hubiera dado alas. Es un argumento imposible de comprobar.

Refutación

Este argumento es media verdad por lo tanto no tiene base para mostrar el punto. En otras palabras un argumento media verdad es un argumento falso. El autor considera que las leyes de la naturaleza son violables, basando en el argumento que la ley de la gravedad se quebranta con la ley de la aerodinámica, es decir se puede romper la ley de la gravedad con los aviones. Y se puede respirar bajo agua. Se olvida que eso no es anular la ley sino interrumpirla. Es decir puedo volar y puedo respirar bajo agua, pero no puedo hacerlo permanentemente ya que no se puede producir oxigeno eterno y aviones eternos tarde o temprano la ley vuelve a funcionar. Lo mismo ocurre con el homosexualismo o cualquier otra violación de la ley, puedo salirme con la mía por un tiempo pero no para siempre. La consecuencia de la ley me alcanza.

Si por ley divina nos referimos a ciertos pasajes de la Biblia…bueno, ya hemos hablado de eso. Pero como dije, demasiados supuestos, sobre todo para afirmar ciertos hechos como si fueran notas y reglas que Dios tiene en un cuaderno… Por eso creo que un tema de tal envergadura, requiere un mayor análisis que solo una frase bonita.  Pero, ¿eres cristiano o no? Creo que Dios es quien sostiene toda nuestra existencia. Creo que Jesús de Nazaret fue Dios encarnado para enseñarnos una nueva y mejor manera de vivir. Creo que Jesús de Nazaret resucitó de entre los muertos venciendo así a la misma muerte, el último enemigo del hombre. Y entre otras cosas, también creo que la homosexualidad no es pecado.

 Estaba todo bien, ¿no? Para que tenía que decir eso… Eso casi automáticamente coloca una etiqueta de oveja negra, hereje, falso maestro, anatema (maldito), descarriado, sobre quien sea que lo afirme. Al menos para muchos dentro de nuestro evangelicalismo latino. Mucho (aunque no lo suficiente) se ha hablado y escrito sobre este tema, tanto a favor como en contra, claro, los argumentos en contra casi siempre han contado con el aval de los “medios oficiales” (editoriales, sitios web y predicadores populares), mientras que los argumentos a favor suelen darse dentro de un ambiente más “under” o marginal dentro de nuestra iglesia cristiana latina. Así que, es un desafío poder decir algo que aporte a esta cuestión. Sin embargo, mi enfoque será un poco distinto al habitual. No ahondaré demasiado en el trasfondo, los términos, las traducciones e intenciones relacionadas con los textos bíblicos que rodean a esta cuestión en sí, sino que trataré de abordarlo más por el lado del sentido común y la lógica que los mismos cristianos suelen autoimponerse al relacionarse con la Biblia, y en especial con estos pasajes utilizados como base de la doctrina (llamémosla así) anti-homosexual. Para profundidad, pueden recurrir al dios de la información: Google (o adonde prefieran), y confirmar muchas de las cosas que aquí daré por sentadas.

Refutación

Primero, se hace el quite diciendo que no va ahondar en temas que ya trató anteriormente. Luego declara que cree en Jesucristo es Dios y todo lo relacionado con su persona y resurrección. Y luego añade que cree que el homosexualismo no es pecado. Pienso que esa es su tesis. Sin embargo el mismo Jesucristo que el reclama creer y aceptar estableció pautas para lo que él dice que no es pecado. ¿Cómo se concilia esta contradicción? Esto es lo típico de la hermenéutica  gay simplemente nos hace pensar que son muy cristianos pero en esencia imponen su punto de vista a su cosmovisión cristiana. Lo curioso es que es la misma acusación que le hacen a los cristianos conservadores. Por otro lado que la crea que no es pecado no anula la verdad de que es pecado. Simplemente así de sencillo.

…Bien, aquí vamos.

No voy a citar los pasajes habituales relacionados que se encuentran en el A.T- por una sencilla razón: Si vas a validar un versículo del A.T. para usarlo para apoyar tu postura sobre algo en la actualidad, entonces tienes que validar el resto de los versículos del conjunto. Lo cual estoy seguro que no haces. ¿OK?

Refutación

Esto es típico de la teología gay. Basado en que no se puede aplicar un versículo del AT sin aplicar todo el contexto. ¿De dónde saca semejante conclusión? Es obvio que su método hermenéutico (interpretación) tiene graves debilidades. Por ejemplo el confunde citar con contextualizar. Incluso no creo que entienda lo que es aplicar los versículos del AT.  Es obvio que la realidad del texto del AT se da dentro de un contexto, que en varias cosas no es repetible sin embargo el poder de la Palabra si puede darnos a nosotros contextualizaciones y aplicaciones pertinentes para este siglo. El problema de obviar el AT es más que hermenéutico, es simplemente ético ya que en el AT hay evidencias claras y directas sobre la condena del homosexualismo.  Por supuesto que se puede aplicar todo el pasaje a nuestro contexto. Esto refleja un débil método de interpretación.

Por ejemplo, es fácil salirse del problema ético diciendo que citar el AT  no apoya  a menos que todo el capítulo sea usado como apoyo.

Por ejemplo 18:22: “No te echarás con varón como con mujer; es abominación”. Este pasaje es claro, y si uno lee el capítulo 18 todo es aplicable para este tiempo.

Y que de  Levítico 20:13: “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre”.  Está dentro de un contexto de contaminación y abominación. La aplicación de la ley incluye una descripción del problema, luego una definición y  finalmente una condenación. El método para aplicar la condenación era la pena de muerte, incluso con la mujer menstruosa. Pero esa demostración de la condenación estaba sujeta a la legislación del pueblo de Israel y no es aplicable a la legislación de las naciones. Sin embargo si debe tener el mismo proceso, descripción, definición y condenación. Ahora toca a las naciones en particular como mostrar la condenación del acto. El problema de la teología gay es que ellos no aceptan que se declare condenación contra ellos, cuando la biblia si lo condena.

Así que no cita el AT porque no le conviene y no el argumento que el cita.

Entonces, vamos a los del N.T. (Y para eso voy a entrar brevemente en el juego de citar versículos fuera de su contexto).

Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas. Hasta sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van en contra de la naturaleza. De la misma manera, los hombres dejaron las relaciones naturales con las mujeres y se encendieron en su lascivia unos con otros. Cometieron hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibieron en sí mismos la retribución que merecía su perversión. (Romanos 1: 26, 27)

Tengamos en cuenta que la ley no se ha instituido para los justos sino para los desobedientes y rebeldes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos. La ley es para los que maltratan a sus propios padres, para los asesinos, para los adúlteros y los homosexuales (arsenokoitai), para los traficantes de esclavos, los embusteros y los que juran en falso. En fin, la ley es para todo lo que está en contra de la sana doctrina enseñada por el glorioso evangelio que el Dios bendito me ha confiado. (1 Timoteo 1: 9-11)

¿Acaso no saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se equivoquen: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados (malakoi), ni los que se acuestan con hombres (arsenokoitai), ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los malhablados, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. (1 Corintios 6: 9, 10)

Bien, el problema con estos versículos (en realidad con los cristianos que los interpretan) son las suposiciones. Hay muchas. Suposiciones que tienen que ver con el reino de Dios, la naturaleza de Dios, el pecado, la naturaleza del hombre, las traducciones, el contexto histórico, el contexto social, y  la Biblia en sí.

Refutación

Él dice que en estos versículos hay muchas suposiciones (sobre todo la suposiciones de los cristianos) (¿Y él?) Sin embargo nos muestra evidencias de cuáles son esas suposiciones.

En primer lugar, y muy importante, la palabra homosexual es un invento moderno. No existía en la era de Pablo. No tenían una categoría para eso. (Google, biblioteca, ve si no me crees).

Refutación

¡Incorrecto! Lo que no existía era una palabra contemporánea pero la palabra existía en el léxico del griego del NT. El que no se hubiera traducido a nuestro contexto no anula que el concepto y la palabra existían. Por lo tanto no es “un invento moderno” sino una interpretación lingüística de nuestro contexto para entender la práctica homosexual.  El hecho que en mi vocabulario no haya palabras que expliquen los conceptos de un idioma extranjero, no anula que el concepto existe en ese idioma. Hoy por ejemplo usamos las palabras link, chatear, googlear. Y en realidad no son inventos de la era tecnológica sino que un intento para explicar el vocabulario informático. Por lo tanto, es fácil decir que la palabra “homosexual” no fue usada sino hasta posteriores traducciones en el idioma inglés, y por lo tanto, en el idioma castellano. Una vez que existía una palabra más adecuada en estos idiomas, la misma era usada para que correspondiera con la palabra griega. Pero el tema principal se mantiene: De acuerdo a la Biblia, la homosexualidad es todavía un pecado. Así, utilice el término como quiera para los homosexuales: gay, lesbiano, marica, mariposa, mariposón, mariquita, rosquete, volteado, etc.

Segundo, las palabras clave: “Malakoi” (afeminado) y “Arsenokoitai” (homosexual)

…o al menos así fue como las tradujeron. Pero lo cierto que su verdadero significado dista mucho de ser ese. Pero voy a entrar en el juego (de nuevo). Supongamos que esas son las traducciones correctas, entonces, yo pregunto: ¿un afeminado no entrará en el reino de los cielos? Porque tengo algunos conocidos que por infortunio del destino se han criado sin un padre, entre muchas hermanas, y… digamos que no son lo más parecido a Sylvester Stallone en cuanto a actitud. (¿Me explico?). Son grandes personas, son cristianos, pero son muuuuy suaves. ¿Dónde se establece la línea de lo que es un poco afeminado de demasiado afeminado? ¿De veras tengo que decirles que se van a ir al infierno? Porque la supuesta traducción es muy clara: Afeminado. Claro, otros dicen que afeminado se refiere a gay, o sea, homosexual. Pero esto es aún más absurdo, o sea, ¿para qué demonios Pablo iba a decir lo mismo dos veces e inmediatamente después? Evidentemente hay algo que no cierra. Todo encaja mucho mejor cuando tomamos en cuenta el contexto social en el que se encontraba Pablo: En los tiempos en los que el N. T. fue escrito, los conquistadores romanos de la región, frecuente y abiertamente mantenían actos homosexuales entre hombres mayores y niños, y entre hombres y sus esclavos masculinos. Estos actos de sexo no consentido se consideraban normales y socialmente aceptables. Eran, sin embargo, moralmente repulsivos para Pablo, como hoy lo serían para todos, homosexuales o heterosexuales.

Refutación

En este punto el autor no tiene claro la diferencia entre delicado y afeminado.  No hay ningún problema con las traducciones como el pretende hacer creer que son tendenciosos.

El término griego malakos traducido en nuestra Reina-Valera como “afeminados” también significa “caricias sexuales suaves”, implica igualmente a los jóvenes de los tiempos de Pablo que jugaban un rol pasivo en el intercambio homosexual. (http://www.blueletterbible.org/)

Esta palabra también ocurre en Mateo 11:8 y Lucas 11:25. VRV1960, la traduce por “vestiduras delicadas”, cuyo significado se refiere a los ricos y príncipes de los días de Jesús y Pablo los cuales usaban esta clase de ropas. Los especialistas en griego bíblico declaran que estos dos versículos sólo ocurren en estos dos pasajes del Nuevo Testamento. Sin embargo, cuando se aplica al campo moral, tiene resonancia directa a la suave lujuria o a un camino de vida indolente que se complace en los placeres lujuriosos de desenfreno y placeres sensuales. Significa también, “los que se prostituyen unos con otros”. El apóstol mencionó esta clase de conducta en esta carta debido a que se sabe que era un pecado bastante practicado entre los griegos en general y los corintios en particular.

Luego está “Los que se echan con varones” (Arsenokoites, arsenokoitai). Tanto en 1ª de Corintios 6: 9 como 1ª de Timoteo 1:10 la expresión “los que se echan con varones” y su correspondiente “sodomitas”, es la traducción de la palabra griega arsenokoitai. Diferentes versiones de la Biblia también lo traducen por “sodomita”, “homosexual” (NVI). Es curioso que la versión de la Biblia inglesa conocida como Rey Jaime (the King James Version) emplee la interesante frase “abusadores de la humanidad”. (Antonio Piñero, Testamento de los Doce Patriarcas; Apócrifos del Antiguo Testamento, (Madrid: Ediciones Cristiandad, 1987), pp. 125-6.) Ahora bien, si hacemos el análisis etimológico de esta palabra nos damos cuenta que se compone de dos partes: arsen (macho, hombre) y koite (cama, acostados, es decir en coito). Luego, en el NT el término es empleado para referirse a la actividad de los homosexuales. Literalmente significa “macho en una cama teniendo una relación homosexual con otro macho”. Se trata del aquel hombre que tiene un rol activo en el homosexualismo. Por supuesto, ambas expresiones de relación homosexual son condenadas por el apóstol y por consiguiente por Dios mismo si estimamos que las palabras del apóstol son la Palabra inspirada de Dios en lenguaje humano.

En este particular, la teología de este autor formula una exégesis diferente pero equivocada. Pretende que al hacer un examen de los dos términos que componen esta palabra, él cree que se trata de algo ambiguo y que “no es claro lo que quieren decir estas palabras”.  Sin embargo, el mensaje del apóstol Pablo en cuanto a este tema es una tajante prohibición en contra del arsenokoitai (sexo entre dos hombres). Al hombre casado Dios le dice que solamente puede tener sexo con su esposa dentro del vínculo matrimonial (1 Corintios 7:1-5). El pecado que aquí es especificado por el apóstol Pablo es el mismo vergonzoso pecado de Sodoma por el cual pasó a la historia en su sentido genérico como sodomita (sodomía). Apenas puede ser creíble que después del pecado de nuestros primeros padres Adán y Eva, el hombre haya caído tan bajo y degradante, pues la historia da cuenta de este pecado como uno de los que más ha destruido a la humanidad. Tal vez es uno de los pecados que tan profundamente muestra la depravación del hombre. Pues a lo que se opuso Pablo no es simplemente lo que la teología gay quiere que creamos. Este autor y otros autores gays  estiman que las traducciones modernas de la Biblia no contienen el terrible significado que le damos en el presente.

El autor cita la cultura romana en contraste con la cosmovisión de Pablo. Y con eso afirma lo que se ha dicho por los cristianos. Es decir por el contrario, la oposición divina a este pecado típico del paganismo y de los cultos idolátricos va mucho más allá. Pues de lo que se trata es la conquista de muchachos jóvenes y agraciados físicamente para la práctica de la pederastia y pedofilia. Esta antigua práctica inmoral que acompañó a la antigüedad clásica y latina estuvo favorecida por los más grandes filósofos, literatos y poetas de Grecia y Roma, y aún por estadistas y abogados que promulgaron leyes para favorecer el homosexualismo. Es algo parecido o igual a lo que en los Estados Unidos de América propone la Asociación Norteamericana para el Amor entre Hombre y Niño conocida como NAMBLA (North American Man/Boy Love Association). Esta organización promueve la pedofilia, es decir, las relaciones sexuales entre adultos y menores del mismo sexo. “No hay nada nuevo bajo el sol”.   Ahora bien, aparte de arsenokoites como término general, en el idioma griego hay otras palabras que hacen referencia a otros tipos cualificados de amor-sexo/sexo-amor entre hombres tales como pederastia (amor sexual por jóvenes), paidophthoria (arte de seducir muchachos jóvenes), doulokoites (sexo con esclavos), klepsikoites (búsqueda de sexo ilícito), etc. En Corinto no solamente se practicaba el tipo de homosexualidad (u homogenitalismo) que aquí hemos descrito. También existían diferentes tipos de manifestación sexual tales como campos nudistas, ceremonias de prostitución sagrada o religiosa heterosexual (hombres con prostitutas), ceremonias religiosas para homosexuales, y así por el estilo.

Mientras un ateo puede apoyar los argumentos de la teología gay, ningún cristiano bíblico podría declarar que la Biblia enseña una ética que está condicionada por factores culturales o democráticos. Por el contrario, cuando la ética es divorciada de la estructura teológica o doctrinal de la Palabra de Dios no nos queda sino un “bagazo” religioso lleno de caprichos, los cuales podemos moldear a nuestra manera sin atender la importancia de obedecer y amar al Dios de la Palabra y de los absolutos morales. Hacerlo así es estar solamente “golpeando el aire”. La teología gay no repara ni le importa el hecho de que lo que el apóstol Pablo argumenta por medio de estos textos no es precisamente la sola palabra del hombre, sino según es en verdad la Palabra de Dios también. El Nuevo Testamento es palabra de Dios en lenguaje humano. Por consiguiente, entre su léxico griego Pablo emplea el término theopneustos, esto es  “aliento de Dios” (2ª Timoteo 3:16). Los  seguidores y otros autores que defienden los Derechos Pro-homosexual sobre supuestas bases bíblicas y teológicas, deberían recordar los términos paulinos: “Si alguno se cree profeta o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor” (1 Corintios 14:37). Y del mismo modo, lo que escribe a su discípulo Timoteo es que, ya que la homosexualidad se opone a la sana doctrina, se debe creer que lo que escribe es Palabra de Dios, “según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado” (1ª Tim. 1:11).

     No hay duda que muchos también lamentaban aquellos pecados sexuales. Y en realidad quienes no se habían arrepentido en la iglesia de los Corintios y dentro de la propia cultura greco-romana, no hacían sino revelar una parte de la ley escrita en sus corazones, pues la ley de Dios en su conciencia les condena (Romanos 2:14-15). Por esta razón, “la ira de Dios se manifiesta desde el cielo contra toda impiedad (pecados contra Dios) e injusticia (pecados contra los seres humanos) de los hombres que detienen con injusticia la verdad” (Romanos 1:18). Aquí el apóstol Pablo no está condicionado por ningún relativismo cultural ni tampoco por alguna ética irrelevante como quieren que creamos los proponentes de la teología gay.   El juicio que tronó por boca del apóstol Pablo como Palabra de Dios posee el mismo eco del sonido del juicio que Dios hizo tronar en Sodoma y Gomorra. Por lo tanto, el juicio paulino está indiscutiblemente enraizado en la interpretación de la versión bíblica la Septuaginta (versión de los Setenta, LXX) como una cita y proscripción según el libro del Levítico contra la homosexualidad. Es por ello que el Nuevo Testamento sentencia que la práctica de los pecados que señala el apóstol, incluido el homosexualismo, excluye del reino de Dios a sus practicantes (1 Cor. 6:10). Pablo trata este tema dentro del marco de la disciplina que toda iglesia realmente bíblica debe ejercer como vemos en 1 de Corintios 5. De esto se sigue que toda verdadera iglesia de Cristo debe excluir a los homosexuales de la lista de membresía y tratarlos como inconversos hasta que confiesen: “¡Yo era un homosexual, pero ahora ya no lo soy! ¡Ahora soy una nueva criatura en Cristo, lavado y santificado por su sangre!” La disciplina de la iglesia debe ser aplicada como lo fue entre los corintios: un acto de amor cristiano que tiene su propósito de restaurar al hombre a imagen de Cristo bajo el amparo y protección de la iglesia de las malas influencias de este presente aion (mundo caído). Y de hecho, tampoco debe aceptar en su seno a teólogos promotores de la teología gay aun cuando ellos mismos no sean ni afeminados ni homosexuales.

Tercero, “Es anti-natural”.

Ese ha sido uno de los principales argumento para atacar la homosexualidad, ¿no? Quiero que pensemos unos segundos en ese argumento, ¿anti-natural?, ¿en serio?, ¿ese es tu principal argumento?

Porque… Adoptar un hijo es anti-natural,  recibir un trasplante órgano es anti-natural, incluso “hacer un milagro” es anti-natural, y nuestras canciones cristianas se pasan hablando de ello, de vivir a cinco centímetros del piso y hacer cosas que van en contra de las leyes de la naturaleza… como resucitar.

Anti-natural no es sinónimo de pecado. Y de todos modos el verso no se refiere a las leyes de la naturaleza. Aquí hay un párrafo que le da mucho más sentido a esa frase:

Es significativo que para Pablo estos gentiles “inmundos” cambiaron algo natural para ellos (griego: physin) en algo “contra natura” (para physin). En Romanos 11:24, Dios actúa de un modo “contra natura” (para physin) al aceptar a los gentiles. “Contra natura” en estos pasajes no se refiere a la violación de las llamadas leyes de la naturaleza, sino que implica una acción contradictoria a la propia naturaleza de uno. Viendo esto, debemos reconocer que lo que es “contra natura” (para physin) para una persona de hoy, con orientación homosexual, es el tratar de vivir como si fuera heterosexual.

Mi argumento es que Pablo no se refirió a este tema en ninguno de esos tres problemáticos versículos, pero si lo hubiese hecho, influenciado por su entorno cultural, hubiera equivocado, al igual que se equivocó al degradar a las mujeres y al no mover su pluma en pos de que ya nadie pudiese ser dueño de otro ser humano. Lo cual, en ambos casos, ES pecado, destruye a las personas.

Refutación

Una vez más este autor confunde los términos. Creo que tiene un tremendo problema lingüístico. Hay una gran diferencia entre anti-natural y sobre-natural o aparte de lo natural. Es claro que una adopción es aparte de lo natural, o un trasplante de órganos sobrepasa lo natural, e incluso resucitar es sobrenatural. Pero eso no es lo mismo con el prefijo anti- que significa contrario a”. Eso significa que el homosexualismo si es en contra  (anti) la naturaleza humana original.

Y que de la palabra que Pablo usa. “Natural” o “contra naturaleza” (Phusikós y Pa-rah Phusis). Estos dos términos significan: el primero, físico o natural; el segundo, contra naturaleza o antinatural. Con la deshonra de sus propios cuerpos, alude Pablo apóstol al homosexualismo en 1:24 tanto en hombres como en mujeres. Su argumento continúa en el v. 26 con la idea de que la homosexualidad, el lesbianismo, el bisexualismo y el transexualismo10 (cambiar de sexo) son condenados por el Señor. Por lo que “Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza” (Romanos 1:26, VRV 1960). La segunda expresión pa-rah phusis es traducida en esta misma versión como “contra naturaleza”. Idea similar emplea la VRV 1995 la cual traduce: “…pues aun sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza”. Y la VRV 2000 traduce: “Por lo cual también Dios los entregó a las concupiscencias de sus corazones para inmundicia, para que contaminasen sus cuerpos entre sí [mismos] (v. 24). Esta última versión el v. 26 lo traduce así: “Por lo cual Dios los entregó a afectos vergonzosos; pues aun sus mujeres mudaron el natural uso en el uso que es contra naturaleza”. Por lo tanto, nos vamos a quedar con esta traducción cotidiana del español, la cual es casi uniforme en Reina- Valera. Todo sistema idolátrico habrá de producir siempre “toda clase de impureza”. Pablo menciona aquí que el lesbianismo y homosexualismo están bajo la condenación de Dios. Estos términos no significan “normal” “ordinario” o “esperado”  tal como este autor quiere que creamos. Y contrario a lo que dicen los representantes de la teología gay, estos términos también tienen una grave connotación moral de acuerdo a la Palabra inspirada por el Espíritu Santo en el apóstol Pablo. Una concordancia greco-española o Léxico, nos dirá que estos términos son empleados con varios significados. Por un lado Phusis y Phusikós se usan para referirse al verdadero ser o esencia de alguna cosa (Gál. 4:8; Efesios 2:3; II Peter 1:4; 2:12). También se usa para describir la condición física esencial o natural de algo que existe “por naturaleza”. También lo que “algo o alguien es…” (Ver Romanos 2:14, 27; 11:21, 24; Gálatas 2:15; Judas 10).

De otro lado, hay que decir con verdad que estos términos en sí mismos no poseen o conducen siempre a una condena ética (ver Romanos 11:24). Pero lo que sí debemos comprender es que según la gramática griega, aquí se impone el contexto de lo que se está diciendo; y dicho contexto es lo que determina la plena definición. Sin embargo, estas palabras deben interpretarse de acuerdo al contexto en que Pablo está hablando; es claro que el uso “antinatural” de una relación sexual de hombre con hombre y de mujer con mujer, está decididamente condenado por Dios desde el punto de vista ético, moral  y espiritual por el argumento general que emplea el apóstol.

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