Conectándose con las nuevas generaciones…


jovenes y viejos

 

Creo que América Latina es testigo del surgimiento de las generaciones juveniles más cuantiosas de nuestra historia moderna y algunos pronostican que en los próximos años el setenta por ciento de la población de los países de Latinoamérica tendrá menos de 25 años.  Es sabido que vivimos un tiempo muy especial también en la iglesia. En el caso de las iglesias de habla hispana, de una iglesia de importación hemos cambiado a una de exportación. De una iglesia amoldada al uso y costumbres de los misioneros hemos cambiado a una iglesia  autóctona y suficientemente versátil como para leer las necesidades propias de un área, un tipo cultural o una generación. Dejamos de ser el “pequeño pueblo muy feliz” para convertirnos en protagonistas del Reino de Dios en la tierra. El proceso ha costado lágrimas y seguirá demandando riesgos pero todo indica que vivimos un Kairos (tiempo oportuno) muy especial[1]. ¿Cómo lo enfrentaremos?

En Génesis 48:15 aparece por primera vez la designación de Dios como pastor. Y aparece en boca de un anciano que ya está perdiendo la visión física, pero que su visión espiritual está todavía fresca y pertinente. ¿Cómo se puede transmitir a una nueva generación una visión fresca de Dios a pesar de que uno ya no es un joven? ¿Cuál es mi responsabilidad como una generación mayor? ¿Cómo puedo conectarme con las nuevas generaciones? ¿Cómo podemos bendecir a las nuevas generaciones?

Es interesante observar que en los vrs. 1-7 Israel habla de los hijos de José, y habla de que son su pertenencia. Y describe lo que Dios quiere hacer con ellos. En realidad lo que Israel está diciendo es que los elevará a categoría de tribu y no de parte de una tribu. En pocas palabras los eleva de nietos a hijos. Sin embargo lo curioso es que a pesar de hablar de ellos, saber sus nombres y saber sus orígenes y sus futuros, la evidencia es que Israel no los conocía personalmente. ¿Será posible que hoy nos esté pasando lo mismo? Hablamos de las nuevas generaciones y las podemos describir, nombrar e incluso vaticinar lo que pueda estar pasando en su futuro, pero simplemente no tenemos contacto con ellas de tal manera que las conozcamos realmente. ¿Cómo hacemos para pasar de la descripción teórica-evangélica a un conocimiento de primera mano? ¿Qué hizo Jacob?

Lo primero que hizo fue interesarse. Note que la expresión  ¿Quiénes son estos? Pretende identificar, saber y asimilar información de tal manera que pueda dialogar con ellos.  Las nuevas generaciones no están tan entusiasmadas con discursos, o consejos (aunque no tienen nada de malo) sino en percibir que realmente nos interesamos por ellos.  Lo segundo que hizo fue acercarse. “acércalos a mí”. Esta expresión habla de que hay apertura para estar cerca, pero que el propósito de la cercanía con las generaciones antiguas es para recibir bendición. No para que haya condenación, maldición, coerción. Muchas veces los adultos evangélicos queremos tener a los jóvenes cerca no para ministrarlos sino para controlarlos, y amarrarlos para que no se salgan de nuestros esquemas y paradigmas. Lo tercero es relacionarse. El vrs. 10 dice: “Les hizo pues acercarse a él y él les besó y les abrazó” Los niños debían estar seguros con símbolos y actos genuinos que son apreciados y queridos. Que no son un estorbo o que sólo causan problemas. ¿Cuáles son nuestras expresiones emotivas que los niños y jóvenes perciben de nosotros que los hacen estar cómodos y no intimidados? Tenemos un reto extraordinario en este tiempo con las nuevas generaciones. Observe un dato curioso dice el vrs. 12 “…los sacó de entre sus rodillas…”. ¿Qué probabilidades hay de que unos niños o jovencitos estén cerca de un viejo de tal manera que incluso están ya muy apegados a ellos? Los niños se sienten cómodos abrazados por un hombre mayor. Lo cuarto es conectarse. Jacob quiere conectar a sus nietos con el Dios que él ha servido por tantos años. ¿Cómo conectamos a estas nuevas generaciones con el Dios vivo y no con una idea religiosa? Primero debemos conectar con un Dios  soberano. Observe que Jacob está rompiendo el esquema de la bendición. El primogénito debía tener la mano derecha y el segundo la izquierda, pero Jacob por alguna razón lo hace al revés. Es obvio que les está enseñando que es Dios quien toma las decisiones, en incluso es capaz de romper las más tenaces tradiciones. Segundo conectar con un Dios sobrehumano. Lo que Israel hace, es una visión que va más allá de lo normal  y humano. Observe que aunque tiene los ojos cansados, es decir sus ojos físicos, el les está enseñando que hay visiones más allá de lo normal y humano. La convicción de Jacob es tal que dice que lo que hizo “lo hizo adrede” o a “propósito”.  La expresión “sakal” para adrede habla de una decisión sabia o con una introspección interna, algunos lo traducen como prudente o circunspecto. Lo que implica que Israel tenía una visión interna de Dios para hacer esto y declarar lo que iba a declarar. Depender de la visión de Dios en lugar de la visión humana (sus ojos) la visión tradicional (la ley del primogénito)  y la visón contextual (José regañando a su padre porque creía que estaba equivocado) es imperativo para las nuevas generaciones. Tercero conectar con un Dios a la mano. Israel dice: “El Dios que ha sido mi pastor toda mi vida hasta este día”. Esta es la primera alusión de Dios como pastor. Israel está enseñando a esta generación que Dios es accesible y que estará con ellos como lo estuvo con él. Por eso deberán serle siempre fieles. Tenemos el gran reto de establecer nuevos conceptos o maneras de hacer entender a las nuevas generaciones lo que es Dios, desde nuestra perspectiva de vida y encuentro generacional con él. Jacob llegó a entender que la experiencia con Dios fue como la de un pastor, y el comunicó esa metáfora a la nueva generación. De tal manera que las nuevas generaciones aplicaron el concepto de Dios como pastor a todas las demás generaciones.

Al pensar en la presente generación un adulto no puede dejar de experimentar  sentimientos confusos. Por un lado los jóvenes representan la energía, los sueños, las ganas y el futuro. Por el otro, como decía Mark Twain, a veces da ganas de meterlos en un barril y alimentarlos por un hoyo hasta que sean adultos y luego una vez que se hacen adultos tapar el hoyo por donde comen. De hecho, eso es exactamente lo que muchas iglesias han pretendido hacer. Los jóvenes de hoy NO necesitan líderes que “practiquen” con ellos mientras se van preparando para su carrera de política ministerial. Ellos necesitan líderes que tengan la suficiente visión como para entender que el ministerio juvenil no se trata de tenerlos adentro de un barril llamado templo para darle comida llamada Biblia por un hoyo llamado predicación de micrófono. Hoy tenemos un gran reto al igual que lo tuvo Israel con sus dos nietos. El fue lo suficientemente sensible para entrar en el corazón de Dios, saber la voluntad de la nueva generación y tuvo la capacidad de conectarse con ellos para transmitirla. Necesitamos adultos con el corazón de Jacob…

[1] http://media.zondervan.com/media/samples/pdf/9780829755084_samptxt.pdf

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