Huevo en paila…


huevo en paila

 

Mi abuela era especial, tenía cada ocurrencia y cada frase para cada ocasión. Cuando llegaban las vacaciones me encantaba ir a su casa y pasarla bien…hasta que se aburría de verme no hacer nada. Me la pasaba tirado en el piso viendo televisión. Al verme así desplegado a media sala, solo viendo televisión era que me decía su famoso dicho: “Este niño parece huevo en paila”. Y es que en mi país El Salvador “paila” se le dice a esos pequeños platitos donde pone la taza de café. Pero lo más curioso de la metáfora era su significado moral. Resulta que mi abuela era una mujer del campo, y en los pueblos se acostumbraba a poner un huevo estrellado en una paila, para que la gente que llegaba a comer pidiera un huevo exactamente como el que estaba en el platito. Nadie se comía ese huevo, nadie lo tocaba solo era la referencia en exhibición para que le prepararan uno igual a los comensales. En pocas palabras era un simple artículo de decoración. Ah…mi abuela y su forma de decirme que sólo estorbaba y  que era un artículo decorativo en su sala…

Ya llevo bastantes años en el quehacer de la iglesia (35 años para ser exacto) y a que no creerán que mucho de lo que me encontrado en la mayoría de iglesias que he servido son a muchos “líderes” que son “huevos en paila”…es decir están allí,  no hacen nada, estorban pero sólo son decoración en la iglesia.  De hecho me he dado cuenta que uno como pastor la gente con la que es más difícil lidiar son aquellos líderes en la categoría de “buena gente” o “gente distinguida”. Porque en cierto sentido es fácil enfrentar alguien que ha sido adúltero, o fornicarios o ladrón, pero ¿cómo enfrentamos a un líder ignorante bíblicamente hablando, con criterio humanista y que sólo ve números o administración en la iglesia y la percibe como una empresa y cuyo criterio de autoridad son las tradiciones y otras hierbas? Creo que usted también los conocerá. Son esos señores y señoras que en la sociedad son conocidos como “Don” y “Doña” y que son adictos  a ser miembros de juntas de colegios cristianos respetuosos, personas que pertenecen a directivas de Universidades Evangélicas, o que tienen alguna “alcurnia” denominacional ya sea porque han sido de los fundadores o fundadoras de la iglesia, o son miembros honríficos de las organizaciones denominacionales, tienen recursos económicos, son consejeros o consejeras en empresas o miembros importantes en el gobierno, en fin toda una gama de “gente importante afuera y por lo tanto gente importante dentro”.  Si usted es pastor, sabe de lo que estoy hablando y de quien estoy hablando. ¿Por qué es que tenemos tanto liderazgo decorativo en nuestras iglesias? Bueno creo que esto no es nuevo, el mismo Nehemías tenía liderazgo decorativo en su tiempo. Observe lo que dice el vrs. 5 del Capítulo 3. “E inmediato a ellos restauraron los tecoítas; pero sus grandes  no se prestaron  para ayudar a la obra de su Señor.” ¡Hablando de liderazgo decorativo! Nehemías los tuvo en su tiempo. Ahora quiero brevemente que nos planteemos varias preguntas con respecto a este fenómeno. Primero, ¿Qué es un liderazgo decorativo? Segundo ¿Qué genera un liderazgo decorativo? Y tercero ¿Cómo lidiamos con un liderazgo decorativo? 

En primer lugar ¿Qué es un liderazgo decorativo? La frase que nos compete analizar en el pasaje “pero sus grandes”. Observe que el comentario se da en un contraste de trabajo y labor ardua, no se ha hablado de jerarquías. (Sólo en el vrs. 1 se menciona al Sumo Sacerdote y  sus hermanos, pero no se le describe como “grandes”). Pero de pronto Nehemías introduce el término “grandes”. Entonces podemos concluir que un liderazgo decorativo tiene tres grandes particularidades. Está para oponerse, sentirse y exhibirse. Veamos lo primero un liderazgo decorativo su función básica es oponerse.  La conjunción “pero” da un indicación de lo contrastante que fueron los “grandes de Tecoa.” Según la gramática española la conjunción “pero”  se usa para contraponer a un concepto otro diverso o ampliativo del anterior. En este caso si los tecoítas “normales y corrientes” estaban trabajando duro los grandes por contraste se oponían a esa cultura y ellos no trabajaban. Uno observa en la descripción de Nehemías  que no hay palabras, o algo que nos indique lo que dijeron o como lo mostraron. Y es que en realidad no importa porque la oposición más que verbal es actitudinal. Yo no sé si usted conoce ese tipo de personas que están en nuestras iglesias y con sus gestos, miradas, insinuaciones, chistes, comentarios nos hacen sentir que ellos son la oposición necesaria en la iglesia. No dicen nada, no hacen nada pero tan sólo ven a otros comenzar hacer algo nos hacen ver que con mucho gusto tienen algunos pensamientos que cuestionarían la eficacia de nuestros proyectos.  Una segunda característica de un liderazgo decorativo es sentirse. ¿Nota usted que la frase “sus grandes” está en plural? La mayoría de líderes como estos buscan a otros como ellos y la fuerza del grupo hace desestabilizar cualquier ministerio. Por eso es que en nuestras iglesias debemos reconocer que siempre están esos grupos de poder, que se hacen uno sólo con el propósito de decirnos que ellos pueden controlar todavía y mandar. Sus expresiones cuando van a sugerir (¿imponer?) su criterio es: “la gente dice esto…la iglesia necesita aquello…la gente comenta esto… Y simplemente son ellos los que nos quieren decir lo que piensan amparados en la fuerza del grupo.  Una tercera característica de un liderazgo decorativo es exhibirse. La palabra hebrea “addir” que se traduce en la RV60 “grande”  también se puede traducir como noble, de alcurnia, fuerte, amplio y potente. Es obvio que los líderes de los tecoítas estaban allí, podían ser vistos, tenían el cargo, tenían todos los prestigios publicitarios de su labor. Como líderes los enviaban a los eventos, eran ellos los que hacían todos los rituales  religiosos y era gente importante que le daba imagen a todo el pueblo de Tecoa. De hecho el gran profeta Amós era de ese pueblo. Tecoa era un población rural en Judea como a 20 kilómetros al sur fe Jerusalén. Eran campesinos y criaban ovejas. Los de Tecoa tenían líderes señalados en la posición pero no eran líderes que  se desarrollaban en función del reino de Dios. Me imagino que sería los que irían primero en los desfiles y en las celebraciones. Tenemos tantos líderes así adictos a los nombramientos y puestos pero no  a su desempeño funcional.

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