Huevo en paila II parte


huevo en paila

En segundo lugar ¿Qué genera un liderazgo decorativo? Observe la frase “no se prestaron para ayudar” Si uno observa esta frase lo que genera en primer lugar es una cultura negativa. El adverbio “no” en hebreo es “lo”, también se puede traducir como “nunca” o “ni”. ¡Y qué cultura esta¡ ¿no? Todos los comentarios o frase siempre llevan la expresión “no”. Por ejemplo “no se está atendiendo a los hombres” o “no se sabe a dónde vamos” o no están entrando suficientes ofrendas”, etc. Es una cultura más argumentativa que propositiva.  Incluso esta cultura negativa se manifestado en la forma en que estos liderazgos ejercen su autoridad.  Por otro lado genera en segundo lugar genera una conducta improductiva. Nehemías utiliza una expresión interesante en el texto hebreo. La RV60 lo traduce “no se prestaron ayudar”. En realidad literalmente se debe traducir “no pusieron sus nucas”. Es lo que comúnmente se dice en español “echar el hombro” como una figura de sostén, apoyo y de caminar juntos combinando las fuerzas. Los grandes simplemente no hicieron nada, vieron a los demás cargar, cortar, emparedar. Los vieron sudar y ninguno de ellos se quiso ensuciar. Esa conducta improductiva se ve cuando estos tipos de líderes no se ensucian con el trabajo de la mayoría en nuestras iglesias. Eso es lo que genera es un liderazgo gerencial que dirige desde sus reuniones y agendas apretadas pero que desconoce la realidad de la iglesia porque han perdido el contacto del hombro con hombro de la iglesia. Este tipo de liderazgo sólo produce planes, documentos y es hábil para manejar agendas y reuniones, pero no “suda la camiseta” del equipo.  El actual escenario mundial, nos invita a una reflexión sobre el liderazgo que no está a la altura de las circunstancias ni siquiera del puesto. Por lo menos viene a mi mente algunas características de este liderazgo improductivo. Uno se da cuenta que está frente al síndrome de “Los grandes de Tecoa” porque se observa que estos líderes llegaron a la posición por errores ajenos más que capacidades bíblicas. Además de por sus propios méritos, alcanzaron el puesto también por incompetencias ajenas y designaciones a dedo. Un liderazgo mediocre brota por designación unilateral o por vacío de poder y ausencia de mejores opciones, se obvian los criterios Escriturales. Por otro lado uno observa discrepancia entre palabras y hechos: dudosa credibilidad. No es de sorprenderse que muchos de estos líderes tienen hogares desastrosos, incluso ellos mismos son divorciados, etc.  Por otro lado este liderazgo decorativo tiene la tendencia a tener posturas ambiguas y frases convencionales ante situaciones que exigen respuestas claras y concretas. Está relacionado con lo anterior. Ante sus dilemas o conflictos entre pensamiento y acción, entre toma de decisiones, aceptación y puesta en marcha de las mismas, el líder incapaz no puede evitar transmitir mensajes de ambigüedad y ambivalencia al intentar llevar adelante su cometido. Y qué decir de la hiperactividad compulsiva. El líder que no está a la altura tiende a abordar muchos proyectos y/o abrir muchos frentes de ataque. En nuestro escenario eclesial, el síndrome brilla con propio esplendor. En el mundo “admistrativo empresarial eclesial” , este tipo de líder salta también de un objetivo o proyecto a otro, sin acabar de rematar ninguno. En ambos escenarios, inconscientemente, el líder se mantiene en continuo movimiento, para no ser blanco fácilmente alcanzable y posible pieza de caza. Por otro lado  hay  cambios inconscientes de estilo de liderazgo. El líder salta de un aparente estilo participativo a uno autoritario y viceversa, sin mostrar un patrón de comportamiento consistente, generando así inseguridad y falta de confianza entre los subordinados. Las idas y venidas entre liderazgo participativo y autoritario generan un tercer estilo difuminado entre “duro”, “blando” y laissez faire. Hay también improvisaciones o gestión reactiva de la crisis. Externamente se manifiesta en decisiones deficientes (precipitadas, demoradas o tardías) tanto en las juntas, consistorios, directivas de las iglesias como quiera que se llame. La falta de proactividad bíblica y cristiana, de estrategia templada y hasta de criterio, da lugar, en un extremo, a improvisaciones “creativas” y, en el otro, a la parálisis por el análisis. Ambas son formas inconscientes de evadir “hincar los codos” y tomar decisiones trabajadas y maduradas. Son indicadores de baja motivación de logro y de liderazgo mediocre, que oscila entre estos dos extremos. Finalmente hay una gestión mediocre del talento. En muchas iglesias se cumple la ley de que “los números 1 se rodean de números 1, y los números 2, de números 3 y 4”. Y no necesariamente de los criterios bíblicos.  El líder  mediocre se rodea de hermanos  mediocres, generando bolsas de mediocridad. Practica “un darwinismo selectivo” (perdón la metáfora pagana) que elimina o invita a marchar a los mejores, pues constituyen potenciales amenazas.

En tercer lugar no sólo genera una cultura negativa, una conducta improductiva sino que una  consecuencia destructiva.  Nehemías agrega un poco más en su declaración el dice: “… a la obra de su Señor. Tres consecuencias puedo percibir en esta frase primero la expresión “obra” se puede traducir como “servicio”. La primera consecuencia es una pérdida de vocación. No hay cosa que engrandezca y satisfaga a una persona que servir. El servicio es la vocación del hijo de Dios. Es a través del servicio que nos realizamos y nos parecemos a nuestro Dios. Segundo pérdida de relación. Note que Nehemías es enfático en poner “su” y no el. Es decir Nehemías está dejando claro que ellos a quien le están fallando es a Dios y no a los líderes o a la gente. Es por nuestra relación con él que le servimos. Tercero, pérdida de bendición. Nehemías utiliza la palabra “Adonai” para referirse al nombre de Dios aquí.  Su significado es El Señor, Mi gran Señor. Este título se refiere a  Dios como  el Amo y Señor majestuoso. Dios es nuestra autoridad plena. (Salmo 8; Isaías 40: 3-5, Ezequiel 16:8; Habacuc 3:19”. Es el amo que paga, que retribuye lo que hacemos o como le servimos. El servicio a Dios es importante porque no queda en un vacío, es el único modo que tendremos ganancias más allá de este mundo.

Entonces al  estudiar  este  capítulo,  vemos  que  TODOS  trabajaron,  con la excepción  de los “GRANDES”.  Ellos  son  demasiado “buenos” para trabajar. No querían ensuciarse las manos. Rehusaron trabajar. Siempre habrá unos “grandes” en la iglesia que  no quieren trabajar. Pero estos “grandes” no solo rehusaron trabajar. Criticaron el trabajo de los que SÍ estaban trabajando. Es lo que sucede  en muchas iglesias hoy en día. Un día se expondrá la lista de la gente que trabajó en la iglesia. ¡Qué triste sería un  día que vieras  esa lista y no encontraras tu nombre! ¿Cómo será el tribunal de Cristo para los que no hicieron su parte? Los  “grandes” no trabajan, pero disfrutan el trabajo de los que los  demás trabajen, pero les gusta estar  a la vista pública, y la única forma de hacerlo sin trabajar es criticar la obra de los que sí trabajan.

En tercer lugar ¿Cómo lidiamos con el liderazgo decorativo?

Al ver el contenido de este versículo me pregunté ¿cómo se puede batallar con este tipo de liderazgo? Tres palabras vinieron a mi mente modifique identifique, y testifique. Primero Modifique.  Su mente, su punto de vista. Entienda que siempre habrá grupos de “grandes” en su iglesia. Es inevitable. Sólo es cuestión de tiempo para que se manifiesten y empiecen a mostrar su “lado gerencial”.  Así que sabiendo eso modifique su punto de vista. Por otro lado también modifique su forma de elegir a sus líderes. Es obvio que siempre habrá “los grandes” en nuestras iglesias, pero una cosa es que se den espontáneamente  y otra es que usted mismo como pastor o líder haya elegido a ellos basado no en los criterios bíblicos sino porque tener “grandes” en su grupo le da prestigio y “caché” ministerial. Muchos de los “grandes” que nos hacen la vida difícil nosotros mismos les hemos permitido llegar a esas posiciones. Segundo, identifique. El verdadero problema y no  se meta a guerras que son innecesarias. Observe que Nehemías identifico a los grandes pero no mencionó nombres. Es decir no personalizo sino que personifico el problema. Si la gente que tiene este tipo de liderazgo interpreta que es personal, que ¡Dios lo agarre confesado! Porque la va  a pasar mal. Eso significa que si hablamos del problema, de la conducta porque Nehemías fue lo suficiente fuerte para poner en el registro la actitud de estos grandes y hasta ahora ellos reciben condena por lo que hicieron. Pero nota que no sabemos quiénes son, los dejó en el anonimato.  Tercero, testifique. En el vrs. 27 de este mismo capítulo dice: “…Después de ellos restauraron los tecoítas otro tramo…”. ¿Qué pasó? Bueno, que si los “grandes” no construyen hay otros “menores” que si lo harán. Esto testifica que nadie es tan importante en la obra de Dios y que todos somos sustituibles. No debemos temer que los “grandes” nos hagan desplantes y berrinches haciéndonos creer que si ellos no hace nada el proyecto se viene abajo. No les crea, Dios siempre tiene maneras de mostrarnos que sólo él es el MAS GRANDE y que sólo el indispensable. No tenga miedo sus amenazas de irse y la ausencia de sus ofrendas y “grandes cuotas económicas”. De Dios es la obra y el la sostendrá.

Ah! Mi abuela era tremenda, nunca me imaginé que su teología del “huevo en paila” me ayudaría en la vida cristiana. Yo creo que si ella viviera hoy y entrará en una iglesia, (x iglesia) evangélica inmediatamente me señalaría a todos los “huevos en paila” que desfilan por nuestras congregaciones…!gracias a Dios que está con él¡ ¡Me haría pasar cada vergüenza! Al fin y al cabo ella odiaba un nieto que pareciera “huevo en paila”…

                                            

 

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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