El Señor lo necesita…


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Durante los años que han transcurrido la iglesia ha sufrido una transformación en algunos casos para bien y en otros para mal. Como iglesias hemos replanteado muchas cosas a la luz del contexto del siglo XXI. Hemos actualizado la eclesiología, hemos modernizado la liturgia, hemos mejorado las maneras de alcanzar al no creyente, hemos incorporado el uso de los medios y la tecnología con una gran maestría. En fin en varios campos se puede ver la actualización de la iglesia. Sin embargo hay un tema en el cual la iglesia no se ha actualizado y ni siquiera ha tratado de hacerlo. Esto tiene que ver con las cuestiones financieras económicas para el sostenimiento de la misión de la iglesia. Creo que como iglesia tenemos un tremendo reto para revisar este tema a la luz del Nuevo Testamento. Lo curioso es que los expertos no pretenden establecer cambio en el liderazgo y en el modelo eclesial tomando el Nuevo Testamento como fuente principal de inspiración, pero a la hora de hablar y enseñar principios de mayordomía quedarnos solo con el AT sin observar lo que  Jesús, los discípulos y los primeros cristianos entendieron y enseñaron al respecto. Por muchos años la iglesia se ha quedado con un modelo del AT en el área de la economía. Hemos fluctuado de modelos de cuotas mensuales, ofrendas especiales, elaboración de comida para la posterior venta, rifas, diezmos, mega-diezmos, pactos y re-contra pactos. Lo cierto que es necesario y urgente que volvamos a leer e NT y podamos descubrir que tanto Jesús como el apóstol Pablo plantearon otra alternativa.   Es decir como se observa en la economía del Reino el principio de dar e invertir.

Reflexionando hacer unos meses atrás quedó en mi mente la expresión que Jesús dice cuando manda a traer el burrito en el cual entraría a Jerusalén. Él les dice a dos de sus discípulos: “Si os preguntan porque lo desatáis, les responderéis: porque el Señor lo necesita” Lucas 19:31

No sé si observó que en la frase hay una paradoja. Es decir dos conceptos que se oponen unos a otros para enseñar una verdad contradictoria. ¿Cuáles son? Bueno, la paradoja de ser El Señor (Kurios en griego, el dueño del universo) y tener necesidad (lo necesita). ¿Cómo pueden estar juntas estas dos cosas? Quiero que veamos algunos principios de como Jesús entendía, manejaba la economía del reino.

Para empezar Jesús ha estado camino a Jerusalén y a la muerte desde 9:51. Ese viaje terminó en 19:27. A lo largo de estos versículos, Lucas nos recuerda varias veces que Jesús va a Jerusalén (9:51, 53; 13:22, 33-34; 17:11; 18:31; 19:11) – así ilustrando la importancia de la obra que cumplirá allí. 19:28 comienza la historia de su ministerio en Jerusalén, mucho del cual toma lugar en el templo. Esta historia continúa a través de 21:38, seguida por su pasión (capítulos 22-23) y su resurrección (capítulo 24). Así que Jerusalén es el centro de la actividad de Dios. Donde se desarrollará todo lo previsto de antemano por la Trinidad en la eternidad. He aquí el primer principio de la economía del reino.

Es lo que yo llamo dar con un sentido de relevancia del reino de Dios(Lucas 19:28-29) Nuestros recursos son necesarios y Dios los necesita porque estamos en momentos urgentes donde la centralidad del plan de Dios está surgiendo y desarrollándose. Este sentido de urgencia en el texto no tiene que ver con los “pedidos urgentes” de muchos en este tiempo. ¿Qué hizo que Dios pidiera un burrito en tiempos de urgencia? ¿Cómo se describen estos tiempos de urgencia o relevancias. Para invertir de una manera relevante debe haber sintonía.  Dice que “Jesús iba adelante”. Esto es entender la dirección de Dios. ¿Hacia dónde se mueve Dios hoy? Por definición, un mover de Dios involucra su “movimiento”. Esto significa que podemos no encontrarlo exactamente donde o de la misma manera que en el pasado, porque está haciendo algo nuevo. Recuerde que Él no está cambiando, porque Dios nunca cambia (Malaquías 3:6). Es el mismo ayer, hoy y por siempre (Hebreos 13:8). Sin embargo, ama revelarnos más de sí mismo en profundidades y dimensiones mayores para que podamos conocerlo más a Él (entonces podremos manifestarlo más hacia el mundo que nos rodea). Una persona sintonizada con Dios es una persona que cambia y camina sabiendo que Dios va adelante estableciendo las pautas. No es la moda, no es la tradición ni la construcción lo que le aflige a Jesús. Es su plan y su proyecto. En segundo lugar dar con relevancia no sólo implica sintonía sino que implica sincronía.  Se usan dos expresiones que me llaman la atención. La primera es “subiendo” y literalmente Jesús está caminando unas 15 millas cuesta arriba. Segundo dice “Jerusalén”, la ciudad asesina, antagónica al plan de Dios pero el centro del plan de Dios. Dos cosas son el quehacer de Dios rutas adversas y contextos adversos. Es obvio que no peregrinamos cuesta abajo. Vamos hacia arriba caminando y esforzándonos en un camino difícil y escabroso, que quita el aliento y que nos hace agotarnos. Por otro lado vamos hacia la ciudad dura, ruda y llena de contradicciones. Debemos entender que nuestra misión ya se da más en una mentalidad urbana que rural, ya es una mentalidad de mente globalizada y no de aldea. Debemos aprender a entender la ciudad como un lugar de contradicciones, metáforas y símbolos que son extraños y agresivos a la sencillez de la vida e incluso a la sencillez del evangelio.

Ahora bien, «ciudad» es un término polisémico y reclama una adecuada comprensión. Su pluralidad de significados pasa, primero, por un sentido material, en la línea de lo edificado, evoluciona a un sentido comunitario, refiriéndose a sus habitantes, hasta culminar en el aparato complejo que impone la administración de las instituciones que la estructuran, adquiriendo la forma de lo político, de lo burocrático y de la gestión de la cosa pública”. Para entender este concepto se usan tres palabras importantes que describen todo el sentido de ciudad. La primera palabra es la palabra urbe. Lo primero que viene a la mente cuando se dice «ciudad» son sus edificios. Es el primer sentido del concepto ciudad. Para referirse a ella, los latinos utilizaban la palabra latina Urbs, urbis. La urbe es la ciudad edificada y rodeada por unas murallas, lo que está dentro de esas murallas es la ciudad, lo que está fuera de sus límites es lo rural, el campo, lo no-edificado. La segunda palabra es la palabra civitas. En cuanto civitas el sentido de ciudad es más amplio, no se refiere simplemente a la forma física de un complejo urbano, sino que implica la organización comunitaria e institucional de sus habitantes. La civitas es una realidad social y cultural. El criterio que privilegia esta concepción es la unidad cultural. Así, ciudadano es el adjetivo aplicado a quien forma parte del registro organizado de una determinada ciudad. De modo que civilización es el resultado cultural, ideológico y burocrático que emana de las complejas relaciones que se dan en la civitas. La tercera palabra es la palabra polis. En la concepción de la ciudad en cuanto polis se da por supuesto el sentido comunitario que aparece en la civitas, pero le agrega un interés específico por el bien común y la gestión de la cosa pública (la res pubblica). Política es la palabra que traduce el interés de los gobernantes por el bien de la ciudad. La política, por tanto, indica originariamente el gobierno de la ciudad, en el cual participan todos los hombres libres. Dado que en la Antigua Grecia, la ciudad y el Estado prácticamente se identificaban, así se explica por qué actualmente cualquier gobierno (local, nacional, global) suponga la dimensión política. Son en estas ciudades donde el cristianismo será desafiado, retado y en muchas ocasiones exterminados.

Para cumplir la misión de Dios necesitamos generar los recursos que alcancen a estas personas de tal manera que entiendan el evangelio de una manera relevante. En tercer lugar dar con relevancia implica kaironía. Es importante observar la expresión “aconteció” se puede traducir como “sucedió”. ¿Por qué Jesús se detiene específicamente aquí para entrar a Jerusalén? Bueno que los dos lugares son muy apreciados y amados por Jesús. Uno es Betania la casa de sus amigos, en donde se sintió siempre bienvenido. Y luego el monte de los olivos el lugar donde la profecía dice que el Señor retornará. En cuarto lugar dar con relevancia significa diaconía. El texto continúa diciendo “envió dos de sus discípulos”. Los recursos que Dios necesita serán encontrados en una mentalidad hacia afuera, en misión. Es en el mandamiento de “id” que debemos encontrar los recursos, administrarlos y traerlos para que invirtamos en la economía del reino. Es una diaconía activa. “id”. Pero también es una diaconía selectiva. Fueron escogidos 2 para realizar la obra de búsqueda de recursos. No se dice el  nombre, no hay identificación, simplemente ellos son elegidos y ellos obedecen. Dios está haciendo lo mismo con nosotros. El llamado está pero ¿lo obedeceremos?. Tercero también es una diaconía efectiva Logran encontrar los recursos en nombre de Dios. Dios los provee pero es para que nosotros ejercitemos una mayordomía efectiva. La efectividad en este pasaje implica, ubicar los recursos en el plan de Dios, pedir los recursos en poder de Dios y usar los recursos en el plan de Dios.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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