La ventaja de ser idiota II parte…


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Segundo, lo que la gente admira de un seguidor de Cristo es  contradicción. Observe la dinámica del pasaje. Dice. “sabiendo” que en griego es katalambano. Este es un participio aoristo que denota que la conclusión de los líderes de Israel es completa y concluyente. Por otro lado es enfática, y determina que después de una concienzuda evidencia era  verdad lo que habían concluido. ¿Qué es lo que han concluido estos hombres? Dos cosas primero que son “sin letras”, es decir según el griego “agrammatoi”. Esto incluye analfabeto, ignorante, no entrenado, no educado. Ahora la idea puede tener dos enfoques. Uno que sea un analfabetismo social y natural. Literalmente Juan y Pedro no habían ido a la escuela y no podían leer ni escribir. Aunque tuviera un poco que ver con esto,   hay evidencias de que lo mínimo lo sabían tanto Juan como Pedro. Entonces exploremos la segunda alternativa. Era probable que fueran unos analfabetos teológicos, y que a la preparación a la que ellos se referían era que no pertenecía al grupo selecto de teólogos reconocidos de Jerusalén. La segunda expresión que dan a conocer es la expresión “idiotas”. Al fin de cuentas ¿qué es un idiota? El uso más recurrente que hoy día le damos a la palabra idiota es para dar cuenta de aquel individuo que es tonto o poco inteligente tanto en su accionar como en sus pensamientos y opiniones.[1] Es decir por un lado no estaban capacitados  y por otro lado eran lentos para el aprendizaje. La gente del mundo aprecia a los eruditos, lo intelectuales. Hoy con la profesionalización de la iglesia se buscan pastores altamente calificados en letras y entendimiento. En las ciencias de consejería, de administración, perfiles ejecutivos gerenciales, etc.  Pero he aquí la contradicción muchas veces eso lo que hace es entorpecer el seguimiento a Jesús de una manera más profunda y espiritual.  John Piper escribe en su libro “Brothers we  are not professionals” lo siguiente: Nosotros los pastores estamos siendo asesinados por la profesionalización del ministerio. La mentalidad del profesional no es la mentalidad del profeta. No es la mentalidad del esclavo de Cristo. El profesionalismo no tiene nada que ver con la esencia y el corazón del ministerio cristiano. Cuantos más profesionales anhelamos ser, más muerte espiritual  dejaremos a nuestro paso. Hermanos, no somos profesionales. Somos marginados. Somos extranjeros y peregrinos en el mundo. Nuestra ciudadanía está en el Cielo, y esperamos con gran expectativa al Señor (Fil. 3:20). No se puede profesionalizar el amor a Cristo y a su venida. El mundo fija el orden del hombre profesional, pero Dios establece el orden del hombre espiritual. El  vino fuerte de Jesucristo; explota los odres de profesionalismo.[2] ¡Qué palabras más relevantes!

Entonces, ¿es malo el profesionalismo eclesial? Sí y no. Sí cuando se trata de usarlo como sustituto del verdadero llamamiento del servicio, y no cuando se usa para profundizar y conocer mejor a Dios. El problema es que queremos ser profesionales porque deseamos encajar en los modelos humanos de éxito y porque la gente a la que servimos nos exige determinados perfiles para poder accesar a los “puestos” en sus iglesias.  La gran escritora  Taylor Caldwell  lo refleja de esta manera:

“Nuestros pastores si estarían dispuestos a escuchar si les diéramos el tiempo para ello. Pero los hemos cargado de tareas  que deberían ser nuestra responsabilidad. Les hemos pedido no sólo sean pastores sino que acepten nuestras trivialidades, nuestras aspiraciones sociales, las diversiones de nuestros hijos, y todo ello sobre sus fatigadas espaldas. Les hemos exigido que sean expertos en negocios, políticos, contadores, compañeros de juegos, directores de la comunidad, buenos amigos, jueces, abogados y encargados en resolverlos pleitos locales. Les hemos dado poco tiempo para escuchar y tampoco nosotros los oímos. Debemos ofrecerles ayuda concreta y asumir nuestras propias responsabilidades. Olvidamos que también ellos son hombres, demasiado cansados muchas veces, pocos apreciados, algunas veces  descorazonados  y otros bastantes asustados, preocupados, ansiosos, solitarios y afligidos. No son superhombres libres de las angustias y de los  anhelos humanos. Por pura negligencia los despreciamos a menos  que queramos que nos sirvan  para cosas materiales, cuando las suyas deberían ser sólo cosas de Dios. Les exigimos lo que no nos atreveríamos exigir a nadie más, ni siquiera a nosotros mismos. No les damos tiempo para escuchar, siendo que tener a alguien que nos escuche sin prisa, sin la esclavitud del reloj, es la más tremenda necesidad de nuestros espíritus.”[3]

Mientras Pedro y Juan son acusados de idiotas, de poca preparación pareciera ser que el Espíritu Santo le interesa que eso quede registrado en la narración. Es como si a Dios no le preocupara (de hecho ¡así es!) que seamos pobres intelectualmente. Sin embargo la contradicción estriba en que aunque no tenían estudios formales los profesionales de su época “se maravillaban”. La palabra “maravillarse” es la raíz para la palabra “trauma” en español. ¿Por qué los traumaba? Porque a pesar de no tener una academia intelectual poseían un dominio de lo que hablaban y por decirlo así una sabiduría de lo alto.

En tercer lugar lo que la gente admira de un seguidor de Cristo es su condición. y les reconocían que habían estado con Jesús”.  Primero se puede observar que la condición de ellos fue reconocida por los líderes de Israel.  La palabra “reconocieron” es la palabra “epiginosko” que es una palabra intensa y enfática por el prefijo “epi”. Se puede traducir como “saber exactamente o reconocer detenidamente”. Por el imperfecto activo denota que ha habido una constante observación de la actuación de los discípulos, de tal manera que se les nota sin variación un estado de vida parecida a la de Jesús. Así es que la condición que se ve aquí es una condición vivencial.  La segunda expresión es “habían estado”. El verbo eimí ser o estar es usado aquí de una manera imperfecta. Una vez más el imperfecto es invariable se es, por el imperfecto, algo o alguien lo mismo ayer, hoy y mañana. Así que la segunda condición observada es una condición devocional.  Note que la observación es “habían estado”. No se refieren a ellos como “habían conocido de Jesús” o habían escuchado de Jesús o Sabían del pensamiento de Jesús. O leían de Jesús. Simplemente la vida que impacta es aquella que se encuentra con una persona, la imita y llega a parecerse a ella.

¿Qué significa estar con Jesús en nuestra época hoy?

David Wilkerson establece cuatro características de alguien que ha estado con Jesús. Antes de detallarlas él dice:

“Cuál era esta marca que distinguió a Pedro y a Juan? Era la presencia de Jesús. Ellos tenían la misma semejanza y Espíritu de Cristo. Aquellos gobernantes de la sinagoga se dieron cuenta que, “Crucificamos a Jesús. Sin embargo, él está hablando hoy – obrando milagros, predicando arrepentimiento, moviéndose en las personas – a través de estos dos hombres iletrados. En esa misma hora, Pedro y Juan estaban cumpliendo el mandato de Jesús de testificar de él “comenzando en Jerusalén.” Veras, ellos estaban testificando a través de la presencia de Cristo en sus vidas. De igual manera, creo que éste será el testimonio poderoso de Dios en estos últimos días. No será a través de la predicación solamente. Vendrá también a través de hombres y mujeres que “han estado con Jesús”: encerrándose con él, pasando tiempo en su presencia, buscándole con todo su corazón y alma. El Espíritu Santo distinguirá a tales siervos con su poder. Y el mundo dirá de ellos, “Esa persona ha estado con Cristo.”[4] Y luego dice: “Aquí están cuatro marcas distintivas de aquellos que han estado con Jesús: Primero, tienen hambre por una porción mayor de Cristo. Segundo, tienen una intrepidez santa y autoridad espiritual. Tercero, tienen la evidencia física, visible que Dios está con ellos y cuarto están preparados para cualquier crisis.[5]

Finalmente un condición espiritual Me parece muy curioso que la espiritualidad de una persona depende de conque o con quien ha estado. La expresión “con Jesús” es un dativo instrumental. Es decir gramaticalmente implica que el instrumento de haber estado era Jesús. Implica que el instrumento o fin de una espiritualidad genuina es Jesús. Eso significa que la máxima meta del conocimiento bíblico-teológico no es conocer las ideas o doctrinas sino un encuentro vivo con Jesucristo. Observe que la expresión o nombre es Jesús. Es obvio que el término se refiere a Jesús como Salvador. Allí empieza la verdadera espiritualidad con una correcta relación con Dios.

 

Tres cosas hemos observado en este pasaje con el hecho de ser un verdadero seguidor de Jesús. Primero hablamos de la convicción. Esta convicción está marcada por la pasión , sencillez y osadía con la que hablamos de Cristo. Segundo está la contradicción. A pesar de que no seamos grandes profesionales, aún de la fe nos encontramos que Dios puede usar con tal seguridad y poder a un analfabeto e idiota. Es nuestro deber que en nuestra ignorancia el poder de Jesucristo se magnifique. Y tercero hemos visto la condición de un seguidor fiel de Cristo. Esa condición es vivencial, devocional y finalmente espiritual.

 

En la película “Un par de Idiotas”, tanto como Jim Carey y Jeff Daniels nos brindan un retrato amplio de lo que es ser un idiota completo. Y aunque se meten en cada tontera, por alguna razón siempre salen avantes. Aunque en el transcurso de la película no logren descifrar las mejores oportunidades. Eso es lo que se llama idiotez al estilo Holywood. Es decir, la idiotez tipo humana vaya.

En Hechos 4 hay otra pareja de idiotas, Juan y Pedro, sin embargo esta idiotez no es estilo Hollywood. Es una idiotez cándida, simple, sencilla que no se complica, es más que un defecto una virtud. Este tipo de idiotez intelectual es superada por la pasión y la vivencia espiritual de dos hombres que estuvieron con Jesús. Es la idiotez santa y sabia que traumatiza al mundo y sorprende a los ilustrados de la sociedad, es lo que Pablo más adelante diría “lo necio de este mundo”.

No debe asustarnos y avergonzarnos que el mundo nos considere así ya que al igual que el príncipe Lev Nicolayevich de Dostoeivsky estemos rodeados por una sociedad  egoísta, interesada, deshonesta y falsa. Y que al igual que Lev presentemos un  ejemplo de candor, mansedumbre, honradez y deseos de ayudar al prójimo. Pero, evidentemente, quienes nos  rodean nos  tomen por idiota o, en el mejor de los casos, por un hombre enfermo, a causa de su epilepsia. Y por esa razón nos traten como  a un niño que o bien tratan de aprovecharse de uno pero nadie, en ningún momento, nos toma por un ejemplo a seguir, pues todo el mundo tiene claro que semejante filosofía de vida está fuera de lugar en este mundo, es más es la típica conducta de un idiota.

Pero que contraste, porque podemos ser inútiles para el mundo pero de gran valor para Dios. Y eso debe sostenernos siempre.

[1] http://www.definicionabc.com/general/idiota.php

[2] http://unrema.com/2014/02/02/hermanos-no-somos-profesionales-john-piper/

[3] Caldwell, Taylor. El que Escucha. Editorial Grijalbo, España. 1960 pág. 11-12

[4] http://www.tscpulpitseries.org/spanish/ts010917.htm

[5] Ibíd.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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