El ayuno de Elías II parte


Elías

En segundo lugar enfoquémonos en los RESULTADOS de la crisis. 19:4-8
Uno observa que en la vida de Elías la crisis de existencia, la crisis de la resistencia, la crisis de la consistencia y la crisis de la creencia generaron en Elías varios resultados visibles. De no ser porque Dios interviene Elías hubiera terminado su carrera antes de lo previsto. Primero, hay un resultado de Irrealidad. Todo está en la mente de Elías. Primero piensa que ya no puede vivir. Segundo piensa que no es mejor que sus padres. Tercero piensa que es el único que se preocupa y cuarto piensa que sólo él ha quedado. Todas estas ideas solo están en la cabeza de Elías. Debido a su crisis y frustración no percibe bien la realidad. Segundo, hay un resultado de Inestabilidad. Elías no pudo haber corrido más lejos. Beersheva estaba al extremo sur del país y cuando llegó allí se adentró lo más que pudo en el desierto, caminando todo un día, hasta que finalmente tropezó y se derrumbó agotado debajo de un arbusto. Todo este viaje hizo que cambiara cosas en su vida, que le generaron inestabilidad. Primero, cambia su seguridad. Piensa que huir es mejor que confiar en Dios. Segundo, cambia su prioridad. Piensa que el desierto es mejor que el palacio. Ahora ha perdido el rumbo de su ministerio. Tercero, cambia su tranquilidad. Para Elías es mejor que Dios lo mate a que Dios lo proteja. ¿Por qué creemos en Dios para unas cosas y para otras no?
Tercero hay Inutilidad. Por otro lado prefiere desconectarse que afrontar la realidad, por eso opta por dormir. Dios no necesitaba a Elías durmiendo, lo necesitaba bien despierto para hacer la labor que había designado para él. Es cierto que en un momento de cansancio podemos reposar y hasta recuperar las fuerza, pero nuestra misión no es quedarnos dormidos para siempre bajo un arbusto. Dios tendrá que despertarnos para que volvamos a ser útiles.

En tercer lugar, analicemos el REMEDIO de la crisis. (19:9-18)
¿Cómo Dios ministra a las personas que caen en serios problemas emocionales o crisis emocionales. En el texto Dios hizo tres cosas con Elías. Primero hubo una etapa de recuperación. Es importante observar que Dios no lo sermoneó. No lo reprendió. No lo culpó o lo avergonzó. En vez de eso Dios hizo dos cosas sencillas, le dio de comer y lo dejó descansar. Finalmente los animó. Observe que le dice la segunda vez “largo camino te resta”. Esas palabras debieron animar a Elías. Es como si Dios le dijera no estás acabado, ni siquiera la mitad, todavía te queda mucho por hacer. Le dio una expectativa de vida y esperanza. Segundo hubo una etapa de renovación. Es importante observar que ahora caminará 40 días y 40 noches hacia la montaña de Horeb. ¿Por qué para ese lugar? Primero porque lo está llevando a una experiencia espiritual de ayuno. Es este ayuno el que le sirve a Elías para entender nuevamente las verdades espirituales que había perdido de vista. ¿Por qué 40 días? Bueno debe entender que es un paralelo con la experiencia de Moisés. Luego lo lleva a la montaña del Sinaí. Para Elías la experiencia sería similar a la de Moisés. Allí en el monte se había encontrado cara a cara con Dios. Elías busca exactamente la misma experiencia. Sin embargo Dios no es de experiencias repetitivas sino de experiencias personales. En el tiempo de Moisés Dios le habló con mucha bulla y truenos y relámpagos, pero ahora le hablará a Elías en lo sutil, lo suave. Elías no había sido llamado a ser mejor que sus padres, sino a ser diferente. Por eso es que aunque está en el monte de Moisés él no se le va a revelar como se le reveló a Moisés. Dios le hizo recordar el pasado glorioso (19.8). Grandes cosas habían acontecido en el Monte Horeb. Y allí, mientras Elías meditaba en ese pasado, Dios pregunta por su salud espiritual: «¿Qué haces aquí, Elías?» En su respuesta, Elías tuvo que contrastar el pasado valiente que había experimentado con su actitud presente de hombre desesperanzado. A la vez, Elías se consideraba indispensable en la obra de Dios (19.10), pues creía que sin él la causa de Jehová estaría muerta; ¡pero si era necesario, Dios tenía 7.000 para reemplazar a Elías! (19.18). El Señor le hizo enfrentar el verdadero problema: su orgullo personal. Tercero hubo una etapa de redirección. La redirección incluye tres grandes revelaciones de parte de Dios para Elías. Primero, hay un reenfoque de la visión. Dios le insinúa a Elías, que ya deje a Acab y a Jezabel. Ellos son historia pasada ahora tendrá que lidiar con nuevos reyes. El los ungirá y desarrollará un nuevo mover de Dios. Segundo, hay un reenfoque de la misión. Dios le plantea a Elías que no necesita hacer las cosas él solo, que necesita ayuda y que Dios le está proveyendo un amigo. Dios no nos ha creado para que vivamos como ermitaños en una cueva. Nos ha creado para que vivíamos en compañerismo y comunión con los demás. Elías tuvo que volver a poner los ojos en el Señor; eso era absolutamente esencial. Es interesante que Elías sólo ungió a Eliseo como su sucesor, pero tanto Hazael y Jehú fueron ungidos por Eliseo. Dios le demostró a Elías que no era el tan indispensable y que podía hacer las cosas a través de otros. Tercero, hay un reenfoque de la coordinación. Ante la actitud solitaria de Elías, en donde él se atribuía que él era el único que quedaba, Dios lo dice no es cierto yo he coordinado que queden 7 mil personas fieles como tú. No somos los únicos con los que Dios trabaja.
Gracias al benévolo e indulgente proceder de Dios, Elías salió a rastras de la cueva. Se fue de allí. Dios misericordiosamente lo había estimulado a través del descanso y de la renovación de fuerzas; le había dado un sabio consejo y le había hecho sentir importante de nuevo en su plan. ¡Eso sí que es compasión!

¿Qué cosas podemos ver con respecto al problema de Elías aquí?
• Dios no quitó la fuente de dificultad (Jezabel y el avivamiento apagado).
• Dios no resolvió la depresión de la noche a la mañana. Elías caminó 40 días meditando su problema.
• Dios toma tiempo para tratar con sus hijos.
• Dios no obligó al profeta a cambiar sus pensamientos, ni le ofreció soluciones fáciles.
• Dios hizo que se reconsiderara a sí mismo y su ministerio (19.11-14).
• Dios todavía lo amaba y quería revelarse a su profeta. Elías pensaba más en su obra frustrada, pero Dios consideró de mayor importancia la persona de Elías. Era como decirle: «Elías, lo que eres es más importante que lo que haces».
• Dios le dio nuevas metas y la promesa de un futuro (19.15-18).
• Esta historia de Elías nos enseña que nadie tiene que quedar sujeto a depresión, sino que Dios puede cambiarnos y encomendarnos tareas importantes.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

2 comentarios en “El ayuno de Elías II parte”

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