No solo las teclas blancas…también las negras suenan…


piano

En 1963 se puso de moda una canción, era más un canto folclórico de la época que los Estados Unidos estaba viviendo. Su autor Peter Seeger, vocalista del grupo “The bird” adaptó una parte de Eclesiastés  en la canción “Turn…turn…turn… (Vuelta…vuelta…vuelta).  Esta interpretación de los Birds basado en Eclesiastés 3  escaló  hasta la cima  de los éxitos musicales. Seeger siguió muy de cerca la poesía de Salomón en su adaptación…hasta el último verso de la canción. La música folclórica estaba atareada proporcionando la pista de sonido para el movimiento antibélico de esa época (La guerra de Vietnam) así que Peter Seeger modificó la poesía de Salomón un poco. El nuevo verso decía: “Un tiempo para la paz, y juro que no es demasiado tarde”. ¿Qué hay en Eclesiastés 3 que fascinó  a una generación  aturdida y sicodélica? ¿Por qué ha perdurado  este pasaje a través de las edades como uno de los poemas más viejos y filosóficos de nuestra literatura canónica? Ciertamente es uno de los pasajes más pensativos  de la Palabra de Dios, una meditación hermosa que proyecta un hechizo casi hipnótico a los lectores de toda generación. Eclesiastés 3:9-11 tiene una pregunta muy interesante y una conclusión aún muy pertinente. La pregunta es ¿de qué sirve afanarse? Y la conclusión dice que “Dios todo lo hizo hermoso. Esa expresión me gustaría que la meditáramos en esta ocasión. ¿Entonces porque tantos echan a perder eso? Salomón responde a esa pregunta de tres formas, de tal manera que se puede reflexionar sobre lo hermoso que Dios ha hecho.

Lo primero que Salomón dice en este pasaje es que Su plan es bueno, en segundo lugar Su propósito es seguro, y tercero su Proceso es misterioso. Eso hace que todo lo que sucede sea hermoso, a pesar de no observarlo muchas veces. Primero, el Plan de Dios es bueno. En el vrs. 10, Salomón dice que nuestro ajetreo puede oscurecer el verdadero significado de la vida a menos que nos detengamos  y demos un mejor vistazo. Al hacerlo veremos que el plan de Dios es bueno. La verdad es que “que Dios  hizo todo hermoso en su momento” dice el texto. La primera parte de la expresión “todo lo hizo” es una expresión interesante. En realidad el orden del texto hebreo es diferente al español. Comienza diciendo “hizo hermoso todo”. La palabra para hacer es la expresión hebrea  ‘asah. Esta expresión se puede traducir como diseño, como proyecto, pero también se usa para describir a un diseñador de ropa. Entonces tenemos a un Dios cuyo plan tiene detalles, belleza, orden y sobre todo una intención. Segundo, el Propósito  de Dios es seguro. Si permitimos que el significado de esta declaración penetre en nosotros, nos percataremos  que el propósito de Dios es “todo”. Es decir no hay ninguna área de la vida en la que Dios no haya intervenido. La vida no es vacía, al azar y sin Dios, sino plena y alineada con precisión y ordenada por Dios. No es que su trabajo más importante no tenga significado, sino que sus momentos más triviales también son significativos. Incluso los trabajos más viles, si se los acomete para el propósito y gloria de Dios son santos. Y eso significa que el calor de la cocina, el sudor del campo sin arar, e incluso el olor a desagüe  son tierra santa porque Dios va a esos lugares con nosotros. C.S. Lewis  escribió una vez: “Nuestro Padre celestial ha provisto muchas posadas deliciosas  para nosotros a lo largo de nuestra jornada, pero él ejerce  gran cuidado para que no cometamos el error de pensar que alguna de ellas es nuestro hogar”. Al hacer estas paradas a lo largo del camino, solo podemos preguntarnos sobre las mansiones que él está preparando para nosotros.  Tercero el Proceso de Dios es misterioso.  Dice que es “hermoso en su tiempo”. La expresión  “yapheh ets” implica que Dios ha hecho las cosas de una manera atractiva, pero que lleva tiempo hacerlo, y que hay un tiempo específico en que uno logra percibir lo bueno que Dios había hecho. Sin embargo nadie lo puede descifrar. El evangelista Vance Havner solía decir “Dios escribe sobre algunos de nuestros días: “lo explicaré más tarde”. Dios es Dios, y él no nos debe una respuesta a cada pregunta al instante. Algún día entenderemos, pero ahora vivimos por fe y atisbamos oscuramente por un espejo. Es como ver por la empañada ventana  de atrás una mañana de neblina. No se puede ver detalle de los campos y de los árboles, pero uno tiene la fe que las cosas se van a aclarar, y el mundo será hermoso, un poco de cielo en la tierra, mucho más hermoso, de alguna manera, después de un buen aguacero o neblina.

Piense por un momento que usted es un pianista en una iglesia, y yo le pido que toque “Cristo me ama” usando solo las teclas blancas: las notas “do-re-mi” de la escala diatónica. Luego le pido que toque otra vez, añadiendo las teclas negras: los sostenidos y los bemoles. ¿Cuál versión preferiría? No habría competencia. Muy bien, entonces recuerde bien esto: se requiere de “música clara” y “música oscura”, mayor y menor, sostenidos y bemoles para hacer una melodía. Esto es exactamente igual a lo que Dios está haciendo en nuestras vidas.

 

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