El ayuno de los discípulos


Echa tu pan sobre las aguas  Eclesiastés 11:1
Echa tu pan sobre las aguas Eclesiastés 11:1

Hace unos años  tuve la oportunidad de ver la película “La vida en Juego” una película, que  toca uno de mis temas preferidos: la superación, la competencia y el éxito. Se trata de una cárcel juvenil, y de dos consejeros que tienen la visión de comenzar un equipo de fútbol americano. Lo hacen con el propósito de darles a los muchachos un sentido de equipo, ya que muchos de ellos pertenecen a pandillas de diferentes barrios. La película se desarrolla en torno al equipo y al final ayuda a los muchachos a reinsertarse en la sociedad sin la necesidad de volver a la pandilla. Es una película muy interesante, y es estelarizada por Dwayne Johnson y que le apodan “La Roca”. En una de las escenas,  desarrollan  su primer partido como equipo, y  pierden por 38 a 0. En el descanso de los dos tiempos, el entrenador les grita y les dice  ¿“que les pasa”?.  Uno de ellos le dice: “Hemos hecho todo lo posible y no se puede. No es posible que seamos un equipo ganador”. A lo que el entrenador le respondió: “Cuando llegaron aquí todos eran unos perdedores, y llegaron a ser perdedores porque su vida la intentaron en la arena de lo posible. Si ya se dieron cuenta que al tratar su vida en la arena de lo posible los convirtió en perdedores, es tiempo entonces que intenten lo imposible, porque sólo entrando en ese terreno, lograran ser ganadores. Al final conquistan el subcampeonato de su liga.

Esa frase me llamó la atención,  sobre todo por el tipo de pasaje que estaba leyendo en esa misma ocasión. Me hice una pregunta muy a fondo. ¿Mi vida cristiana en que campo está parada? ¿En el campo de lo posible o en el campo de lo imposible?

Quiero hacerle una pregunta. ¿Es usted un ganador o un perdedor en su vida cristiana? Por ejemplo ¿puede vencer sus hábitos? ¿Puede resistir la tentación? ¿Su vida ha desarrollado un nivel de comunión con Dios, que ve toda la vida abundante que Dios prometió? ¿Es para usted cada día una satisfacción irse acostar con el sentido de que venció en el día o es el irse a dormir un escape de la realidad que ha vivido ese día? Muchas veces disfrazamos nuestra derrota con “así es la vida”. No le gustaría un día poder ser vencedor y no un derrotado. Lo curioso es que muchas veces fracasamos en los retos de la vida y no somos lo suficiente sabios para pararnos y  preguntar ¿Qué pasó? ¿Por qué no pude, tal cosa o  porque no salí victorioso en este pecado que todos los días hago?

Hace mucho tiempo, era un día especial,  Jesús  acababa de llamar a un grupo de seguidores. Allí estaban el mejor equipo del mundo. “Los doce”, iban a jugar por primera vez solos. Su maestro les dice: “les doy autoridad  sobre los espíritus inmundos, para que los echen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. Y ellos fueron y trajeron grandes noticias de su éxito como equipo triunfador. (Lucas 9:1-10).

 Sin embargo en una narración más adelante encontramos a este mismo equipo ganador, enfrentándose con el mismo equipo perdedor, Satanás y sus huestes, y resulta que en esta ocasión lo que tienen es derrota y no victoria. ¿Pueden pensar en la frustración de los discípulos? ¿Ya lo habíamos hecho una vez, y lo habíamos vencido, pero porque ahora no pudimos? Esa fue la pregunta clave. Los discípulos dijeron si no pudimos algo anda mal, porque se supone que podamos hacerlo, En su mente queda esa pregunta ¿Por qué no pudimos? Acompáñeme a Marcos 9: versos 14 al 29.  En esta ocasión   quiero que nos enfoquemos en la frase de los discípulos del vrs, 28 del capítulo 9 de Marcos: ¿Por qué no pudimos echarle fuera?

¡Mi interés es que  quiero recordarle que  poseemos una fe que puede! Y también la relación con el ayuno. ¿Porque Jesús lo relaciona con ayuno y oración?

Para entenderlo  quiero que dividamos  la frase del versículo primero en cuatro  aspectos. Primero muchas veces no puedo  el ambiente que me rodea, Segundo muchas veces no puedo porque tengo problemas de fe, tercero muchas veces no puedo  así que debo evaluar la razón. Y cuarto, muchas veces no puedo pero tengo las herramientas para superar mi fracaso.

En primer lugar veamos el contexto

Muchas veces “no puedo” porque el ambiente me afecta. (Mateo 17: 14-16 y Marcos 9: 14-20) Este pasaje está inmerso en un contexto muy interesante. El relato de Mateo es más escueto que el de Marcos. Marcos proporciona más detalles del entorno donde se da la batalla espiritual. Cuando nos enfrentamos a un problema insuperable, debemos saber que el ambiente en que se da también determina nuestra habilidad para enfrentarlo. Una vez que nos damos cuenta en que territorio estamos, podemos entonces comenzar a batallar mejor y de una forma  espiritual más efectiva. Al parecer el ambiente en que se dio la disputa había hecho que los discípulos se desatendieran de su labor espiritual. Veamos cuáles son esos ambientes.

Contexto de la sociedad Marcos relata  que cuando Jesucristo estaba llegando al lugar, el vio una gran multitud “alrededor” de los discípulos. Estaban rodeados y presionados por la multitud. Esto, me imagino que lograría bastante impacto en el comportamiento de los discípulos. A lo menos sabemos que había 9 discípulos en esta batalla espiritual. Esta multitud estaba en busca de respuestas, y presiona por ellas. Pero es triste cuando lo que le damos a la multitud es un ejemplo de pleito y no de poder. Ya mencioné que el estar rodeados por la gente generaría presión. Note la expresión  de Marcos 9:15: Y en seguida toda la gente, viéndoles se asombró, y corriendo a él, le saludaron”. Podemos ver que las masas son amigables con Jesús. No se resisten a su atractivo.  Cuatro  cosas pasan inmediatamente cuando Jesús hace su aparición: “toda la gente viéndole”. Toda la gente se asombró, toda la gente corrió a él y toda la gente le saludó. El problema no es Jesús, somos nosotros los que no reflejamos ese Jesús radiante. Esta es una generación simpatizante. Es expectante, demandando resultados de nosotros y de nuestra forma de vivir. Pero no basta simpatizar con Cristo. No podemos solucionar nuestros problemas con una sola simpatía, o con tener algo agradable del Señor. ¡No se puede! Estar con Cristo y solucionar mis problemas no procede de la simpatía que tenga por las cosas de Dios, proviene de una transformación auténtica de toda mi vida y no de algunas áreas visibles. No debemos acercarnos a Cristo solo para buscar algo de él, sino para poder entregar todo a Él.

Contexto de la religiosidad Marcos dice que “escribas disputaban con ellos” La palabra disputar es “suzeteo”, que significa examinar, criticar y tener pleito con alguien”. Los discípulos ante su incapacidad ahora están tratando de justificar con argumentos su derrota en la realidad. Este concepto es altamente religioso: “Uno puede justificar su derrota con argumentos”. Por ejemplo es muy fácil argumentar la mentira cuando uno ha sido cachado en la mentira. Es muy fácil argumentar su derrota en lo sexual.  Cuando pasamos de ser reales a una religión argumentativa, entonces no podremos con el problema. Los problemas espirituales no se ganan con argumentos, no se superan teniendo una excelente discusión teológica, se superan con el poder de Dios en nuestras vidas. La iglesia hoy está llamada a dejar de ser religiosa, y más seguidora de la autoridad de Cristo en este mundo.

 El contexto  de la fatalidad El vrs. 17 dice “respondiendo uno de la multitud dijo: Maestro traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo…y dije a  tus discípulos  que lo echasen fuera y no pudieron (vr.18 final). Si no podemos traer restauración a la familia, entonces algo está mal en nuestro cristianismo, es y ha sido fatal no poder edificar familias cristianas genuinas. Si observamos el problema de este hombre  es familiar. Está lleno de problemas, su hijo tiene problemas. Hay varias cosas que este hombre nos plantea como desafíos de la problemática familiar en nuestro siglo y en esta generación:

  • Es un padre angustiado Su angustia lo lleva a dos conclusiones de su hijo: “es lunático” (según Mateo) y que tiene “un espíritu mudo”. Su diagnóstico es limitado porque en el vrs. 25 de Marcos 9, Jesús dice: “espíritu mudo y sordo” yo te mando salgas de él. Su angustia quizás no le permitió ver más del problema de los hijos. ¿Por qué estaba tan angustiado? Por las manifestaciones físicas del muchacho. Era inestable, epiléptico, echa espuma, cruje los dientes, se va acabando” Por el tiempo que había ocurrido “desde niño” la expresión es la del pequeñito de 2 o 3 años, y ahora cuando Jesús según Mateo 17:18 lo expulsa, Mateo usa la palabra “muchacho” que ya se refiere a un adolescente. Habían pasado varios años con este problema.
  • Es un padre turbado Note que a pesar de su angustia, él sabía que detrás de lo físico de este muchacho había un problema espiritual serio. Tan serio que el a duras penas sabe describir que algún espíritu maligno lo ha poseído. ¿Cómo un niño podía haber tenido tal tipo de espíritu? No lo dice. Pero si se es claro que un pequeño puede llegar a estar poseído por espíritus malignos. Este tipo de problema no se soluciona con disciplina, castigos u otras cosas físicas, se soluciona con cosas espirituales. He aquí la importancia de llevar a Cristo desde pequeños a nuestros hijos.

  • Es un padre desanimado El padre ve lo dramático de su conducta. El dice en el vrs. 18 de los discípulos “no pudieron”. La frase para “poder” aquí es “ischuo”. Esta palabra griega es para hablar de producir resultados, prevalecer, dominar, habla de fuerza humana.  Cuando los discípulos dicen “no pudimos” en el vrs.28 usan “edunata” misma frase que el padre de familia usa en el vrs. 22 para “pero si puedes hacer algo”. ¿Qué implicaciones tiene este cambio de palabras en el griego? El primer uso de “ischuo” denota que el padre creía que lo que los discípulos hicieron, lo habían hecho en sus propias fuerzas. Tenían una fuerza de carácter humana. Y esto no está tan lejos, pues cuando Jesús aclara más adelante es probable que esto hayan hecho los discípulos. En cambio cuando se trata de Jesús el uso de “dunamis” que es ser capaz de algo” y se asocia con capacidad sobrenatural, el padre de familia no dudaba que el era capaz de hacerlo. Si en nuestra vida usamos “ischuo” o fuerza propia  y no “dunamis” fuerza sobrenatural, entonces estamos totalmente perdidos. Debemos aprender que los problemas de este índole, sobre todo familiar se deben rendir ante la capacidad de Jesucristo, que el es el único audaz y capaz de ayudarnos. Ahora la pregunta del padre en el vrs. 22 “pero si puedes”  es como un insulto a Jesús, de manera que la respuesta de Jesús  en el vrs. 23 debe ser :”Jesús dijo: ¿Cómo que si puedes?. No dudes es la respuesta de Jesús. Y luego quiere lanzarle un reto. Es como si estuviera diciendo intrínsecamente que una de las raíces del problema nace de el como padre. “Al que cree todo le es posible”. Jesús también quiere arreglar el problema del hijo, pero no lo puede hacer independientemente del problema del padre. Si un hijo hace lo que quiere, es porque hay padres que lo dejaron hacer lo que quiere. Cuando Dios soluciona los problemas de los hijos generalmente comienza descubriendo los problemas de los padres, exponiéndolos y sanándolos antes de pasar al hijo. Hermanos, nuestros hijos y sus problemas son reflejo de los problemas que hay en los padres, ni más ni menos. Así que si usted está pidiendo a Dios que sané a un hijo es muy probable que la sanidad comience con los problemas de los padres. Sin embargo note la respuesta del padre: “Creo, ayuda mi incredulidad”. La primera respuesta es de “creo” esto es para guardar las apariencias en público, pero luego se recuerda que está enfrente del que todo lo sabe, así que no tiene más que decir “ayuda a mi incredulidad” la palabra “ayuda”es boetheo,  y  es muy interesante en el griego. Era una palabra que se usaba para la gente cuando le gritaba a los corredores en un estadio cuando estaban debilitados en su competencia. En otras palabras el padre dice “creo, pero necesito que eches porras a mi creer” necesito ayuda de ánimo. No estoy del todo creyendo. La petición de “boetheo” esta palabra, se compone de dos raíces “boe” que es “gritar. Clamor, alarido, grito de guerra” y la palara “theo” que es Dios. La connotación de la palabra implica que el grito y alarido proviene de Dios. Por otro lado el verbo es un imperativo presente, que denota una petición urgente y una ayuda constante. En castellano tenemos la palabra “entusiasmado” esta palabra su raíz en el griego es “entheos” que implica “estar lleno de Dios” solo el entusiasmo que viene de Dios es el que nos puede levantar, así como el ánimo que viene de Dios es el único que nos puede fortalecer. Dios es tan bueno que no quiere perfectos y padres completos, quiere padres necesitados que reconocen sus limitaciones y que están dispuestos a creerle a Dios que el puede hacer no “algo” (vrs. 22) sino todo.

El contexto de la ferocidad. Ya les mencioné que por el uso del término “muchacho” de la narración de Mateo 17, estamos ante un adolescente. En este sentido quiero que hablemos de mitos sobre problemas de adolescentes. Muchos dicen es la época de la rebeldía, esto es negativo, la rebeldía es innato en el hombre desde que nace hasta que muere. No hay tales como “ya se le va a pasar, porque está en la época de la adolescencia”. Otros dicen “es que está en la época de la malicia (especialmente cuando se trata con las mujeres). Negativo, si la malicia es una conducta que la Biblia describe como “vanidad o vanagloria” no existe época de malicia, porque el hombre será de niño, viejo y joven malicioso, por lo tanto no podemos dejar de fomentar en las señoritas una conducta decorosa. Ya va a madurar cuando crezca, negativo la madurez no viene por hacerse viejo, sino porque asimilar los valores de la vida y puede aplicarlos en las circunstancias donde vive el joven. Debo preparar al muchacho para temer a Dios, y así podrá comportarse cuando esté lejos de la vigilancia del padre. Y que de este otro mito “es que así era mi padre o así soy yo, o se parece a mí”. Y quién le ha dicho que el parecerse a usted lo justifica para generar otro hombre o mujer problemática. Se debe y se puede romper todo ejemplo y tendencia hereditaria  que no agrada a Dios. Mi responsabilidad es que mi muchacho se parezca a Jesucristo y no a mí. ¿Cómo se muestra esta problemática tan feroz con los jóvenes? Note este muchacho, cuáles fueron las consecuencias de asociarse con el enemigo: Tuvo problemas físicos: epilepsia, espuma, violencias física. Tuvo problemas emocionales: no pudo relacionarse con otros desde su niñez debido a esos problemas.  Problemas espirituales: demencia (lunático, según su padre) tendencia suicida, posesión diabólica. Ahora quiero que note cuales fueron las consecuencias de asociarse con Jesús. *         Manifestó el verdadero problema vrs.20). Hubo confrontación con el problema (vrs. 19; 25), Hubo liberación del problema (vrs. 25).Hubo sanidad del problema  (vrs. 26 y 27). Hubo restauración de su vida (vrs. 27).

Ahora quiero hacerle una pregunta: ¿A quién nos conviene acercar a nuestros hijos? ¿Al diablo o a Jesús? Mientras siga tolerando esas conductas que acercan a su hijo el enemigo, así se harán más graves los problemas en la vida de ellos. No podemos negar que Satanás sea malo y que su mundo sea malo y que su propósito sea destructivo. El quiere destruirnos a nosotros y a nuestros hijos. ¿Porque entonces no estamos más cerca del Todo poderoso Jesús?

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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